En tres tiempos se divide la vida: En presente, pasado y futuro; de éstos el presente es brevísimo, el futuro dudoso y el pasado cierto... (Lucio Anneo Séneca)

jueves, 15 de abril de 2021

El convento de Santa Marta









Escondido entre sinuosas callejas que nos hacen desaparecer del mundanal ruido de las calles principal de San Pablo y la plaza de la Fuenseca, se encuentra el convento de Santa Marta, una gran manzana de paredes encaladas rodeada de la calle que da el mismo nombre en la collación de San Andrés.
La historia de este convento comienza en 1454 con la donación de unas casas por parte de doña Catalina López de Morales viuda de Juan Pérez de Cárdenas, junto con cinco pedazos de olivares y viñas que tenía en la sierra; aunque otros historiadores creen que le fueron donadas por su hijo D. Pedro de Cárdenas diez años antes, para la fundación de un beaterio que no era otra cosa que un grupo de mujeres que hacían vida en común dedicadas a la oración, se le llamó de Cárdenas.
Catalina de Torquemada, Constanza de Castro, Marta de Magdalena, Ana Molina entre otras fueron las que ya habitaban en la casa, siendo el 22 de septiembre de 1455 fue cuando se hizo escritura de la donación:


(...) Estando en unas casas en San Andrés en las que hace su morada Catalina López de Morales mujer que fue de Juan Pérez de Cárdenas difunto, fueron llamados los escribanos por Antonia Sánchez, mujer de Juan Sánchez el rubio, y Mencía Alfonso, mujer de Juan Alfonso alcalde, y Catalina de Torquemada hija de Francisco Sánchez de Torquemada por sí y en nombre de Catalina, hija de Antón García de Aguyar, y Constanza, hija de Juan de Castro, vecinas de Córdoba que viven en hermandad y comunidad y luego la dicha Catalina López dijo que había hecho donación a las demás para ellas y para las otras mujeres que después de ellas quisieren vivir honestamente en religión, comunidad y hermandad del apartado de las dichas casas que es dentro en ellas con los naranjos y árboles que en él están y ahora les quería entregar la posesión y las dichas Antonia Sánchez, Mencía Alfonso y Catalina de Torquemada por sí y en el dicho nombre estando dentro en el dicho apartado anduvieron por él de una parte a otra y cerraron y abrieron las dos puertas del dicho apartado y un postigo que sale a la calle de Mosén Lope y a la calle de la Fuenseca (...)

Uno de los patios

Entre las beatas hubo algunas parientas muy cercanas del obispo de Córdoba, don Fernando González Deza, y de don Diego Fernández de Córdoba, alcaide de los Donceles. Fueron de las primeras monjas del convento, cuya fundación no se realizó por completo hasta 1468, con bula de Paulo II de 16 de septiembre de 1464, a ruego de Catalina Torquemada y otras beatas.   

En 1468 se incorporan  la casa- palacio colindante denominado del Agua contiguas a las de los Cárdenas perteneciente a doña María García Carrillo viuda de Mosén Lope de Angulo, el que fue Mariscal de Navarra, valido del rey Juan II de Aragón, Veinticuatro de Córdoba, Señor de Torrijos, Embajador de Navarra en Castilla y Mayordomo Mayor de Don Fernando el Católico, cuando era todavía príncipe.

Doña María era hija de D. Diego Fernández de Córdoba y hermana del segundo Conde de Cabra; donó su morada por la muerte de su único hijo ahogado en una pila de mármol mientras jugaba, para ampliar el convento; al quedar sin sucesión, ya que a pesar de tener su esposo un hijo natural nunca fue reconocido como tal antes los ojos de esta señora. 
A ese hijo bastardo se le llamó Alfonso Martinez de Angulo que distinguieron en Córdoba con el apellido de Avellano.
El antiguo palacio de los Ángulo sería lo que se comprende hoy como claustro del Cinamomo y las dependencia que hay a su alrededor.
Aunque no todo fue tan sencillo ya que el 19 de Enero de 1470 hubo un pleito entre en convento de San Pablo contra doña María Carrillo, Catalina Martinez de Torquemada y Constanza Rodríguez de Góngora porque lo frailes estimaban de la cercanía que existía entre ambos conventos, dictaminando el juez a favor de las monjas. Es en 1510 cuando el convento se une a la orden Jerónima de cuya rama femenina va a ser una de las primeras comunidades.

En Febrero del mismo año fue bendecido este convento por el obispo de Ronda Fray Antón de Molina junto con el obispo de nuestra ciudad a petición de doña María García de Carrillo, una de las promotoras de este convento.
Brocal de Pozo del convento
Los conventos eran la solución de las familias pudientes para dar salida a las hijas que por alguna razón no llegaban a contraer matrimonio. 

Las novicias, muchas de ellas pertenecientes a la oligarquía cordobesa, recibían en ocasiones una dote excepcional, que iba incrementando poco a poco el patrimonio del monasterio.
Un ejemplo de ello es , el I conde de Cabra D. Diego Fernández de Córdoba y Montemayor dejó dispuesto en su testamento que sus hijas de su segundo matrimonio con doña Mencía Rodríguez de Aguilera, - (...)  que doña Luisa y doña Mencía, fuesen llevadas a casa de Señora Santa Marta, donde están las señoras mis hermanas para que en ella se críen y sirvan a nuestro Señor. (...)- D. Pedro Cabrera, veinticuatro de Córdoba, entregó la dote cuando su hija Beatriz profesa en Santa Marta.
Entrega la mitad de unas casas mesón en el Puente de Alcolea y la mitad de un Cortijo en la campiña de Córdoba.
O el Jurado Martín de Heredia, porque su hija María de seis años había entrado en religión para ser monja en el monasterio de Santa Marta, se comprometió a pagar cada año al monasterio, - "hasta el día que la dicha María de Heredia tenga edad y reciba el velo, 1.500 maravedíes y cahíz y medio de trigo por Santa María de agosto. Y así mismo otorgó que después que reciba el velo su hija pagará al dicho monasterio cada año en todos los días de la vida de ella tres cahíces de trigo y 2.000 maravedíes y dio como fianza unas casas en San Lorenzo"-

Vista por Google y delimitado por línea roja.

Una vez que se entraba  en el monasterio se celebraba la ceremonia de la toma del hábito que comenzaba con la celebración de una misa y luego el oficiante u otra religiosa colocaban el hábito a la nueva monja quien debía hacer profesión de sus votos. Para ser monja profesa tenía que pasar un tiempo y se hacía la ceremonia del velo.
El que los nobles pensaran en ser enterrados en el convento debió de favorecerlo con todo tipo de donaciones... Como el 16 de agosto de 1481, al morir el Primer conde de Cabra, que habla otorgado testamento el 16 de agosto de 1480 y lo había ratificado el 17 de enero de 1481, dejó dispuesto que lo enterrasen en el convento de Sta. Marta, - "donde se hallaba sepultada su primera mujer y que sus cuerpos fueran puestos juntos en le Capilla Mayor del mismo cuando se acabase”-. 

El 4 de abril de 1487, D. Diego Fernández de Córdoba y Carillo de Albornoz, II conde de Cabra, vizconde de Iznajar, IV señor de Baena y Mariscal de Castilla. personaje relevante durante la batalla de Lucena en 1483 al coger prisionero a Boabdil, el Emir granadino. Y de la que ya hablamos en este blog (Pinche Aquí)
Estuvo casado con doña María Hurtado de Mendoza y Luna, hija de D. Diego Hurtado de Mendoza, primer duque del Infantado, otorgó su testamento, en el cual ordenaba que lo enterraran en el monasterio de Santa Marta, donde estaban sepultados sus padres.
<28>Dispuso que, a cambio, se le diera al convento la aljuba de Boabdil, para hacer una casulla y se pusieran, sobre la tumba de su padre, las banderas ganadas a aquél. 
<28>También, mandó que se labrara la iglesia del monasterio, un año después, en 1489 aparece nombrado en un documento el altar mayor de dicha iglesia.
<28>
Fuente: Arquitectura Medieval Cristiana de Córdoba

<28>El convento  quedó condicionado a la estructura que antaño tuvo las dos casas -palacios de ambas familias estructurados en patios.
Portada de la iglesia
<28>En el patio de la entrada se encuentra la portada de la iglesia realizada en tiempo de los Reyes Católicos por Hernán Ruiz I de estilo gótico humanista.
<28>También podemos encontrar la portería, el torno y el locutorio donde se encuentra un lienzo de un Cristo crucificado del siglo XVII ; comunicándose por la sala de entrada donde se encuentra una interesante colección de lienzos, con el claustro principal o del Cinamomo que constituye el epicentro del convento. Según la tesis de Mª Ángeles Jordano- indica que el claustro más primitivo es el llamado de Cinamomo, por tener una bella planta de esta especie en una de sus esquinas. Consta de dos alturas en la planta baja - según Benítez Blanco- a perdido su encanto al macizar las columna a finales del siglo XIX, tiene en el centro una fuentecita a la que las monjas llaman moruna a pesar de ser de estilo barroco. Luego fueron agregando otros según fuera aumentando el número de monjas.
<28>
Al Oeste del Cinamomo está el patio del lavadero- prosigue-MA. J. Barbudo - al N el claustro de la virgen y por ultimo el patio de la enfermería construida en el siglo XVII para poder ayudar a los cordobeses en sus dolencias. Anexa a ésta esta Santa Inés, como llaman las monjas a la huerta. 
<28>Antaño tuvieron un gran terreno que era huerto que se encontraba fuera del convento, concretamente frente a éste y que llegaba a la calle Alfaros, se vendió para edificar casas de vecinos... Hoy en día son bloques de pisos y seguramente hasta el hotel que se encuentra en esa calle; en ese huerto se encontraba la enfermería primitiva, no olvidemos que eran monjas de clausura.
De innumerables lienzos y tallas en sus estancias destacaría dos imágenes del Niño Jesús, la primera lo llaman "El esposo" del siglo XVIII se trata de un niño con la mano derecha alzada en actitud de bendecir y la izquierda sujetando una bola de plata, lleva túnica blanca y está decorada su cabeza con tres potencias. Cuando las novicias hacen los votos esta figura es colocada en el coro portando el velo que la priora entrega a las nuevas monjas y es de ahí el sobrenombre de "El esposo". El otro niño Jesús al que las monjas llaman "Mimosito" es un niño sentado en una silla dorada estilo rococó.
En el templo se encuentra la factura de una de las primeras intervenciones de la familia de canteros que más trabajó en la ciudad desde finales del siglo XV y principios del siglo XVI, los Hernán Ruiz.
Es muy probable que Gonzalo Rodríguez, padre del clan, iniciara las obras de la iglesia conventual, la cual tiene claros vínculos con otros templos como el monasterio de San Jerónimo de Valparaíso. Hernán Ruiz era durante esos años uno de los artistas de referencia de la provincia: desde 1502 hasta 1547 ostentó el cargo de maestro mayor de la catedral de Córdoba.
Es de planta basilical, y según nos cuenta Jordano Barbudo- consta de una sola nave cubierta con bóvedas de crucería, capilla mayor, y coro alto y bajo a los pies. La capilla mayor está cubierta con una bóveda de terceletes, y el coro alto y bajo con aljarfes. El coro alto fue sustituido por una bóveda de escayola, de acuerdo a los modelos de la nave central.
La nave no cuenta con más adorno que las nervaduras de las bóvedas y los perfiles de los vanos, que al exterior se presentan abocinados, ejecutados en piedra caliza de la provincia.

Este bien inmueble, de indudable valor artístico, es propiedad del Obispado de Córdoba, y fue declarado el 21 de marzo de 1980 monumento BIC (Bien de Interés Cultural), figura de máxima protección entre los Bienes Catalogados e Inventariados de la Junta de Andalucía


Fuentes consultadas:
La clausura femenina en el Mundo Hispánico. Una fidelidad secular por F.J Campos y Fernández de Sevilla-Clausura femenina y movimiento cofrade en la Córdoba de los siglos XVII y XVIII:la constitución de la Hermandad del Rosario por las Jerónimas de Santa Marta por D. Juan Aranda Doncel-Indicador cordobés, ó sea: Manual histórico-topográfico de la ciudad de Córdoba por Luis María Ramírez y de las Casas Deza- La vida cotidiana de las mujeres de la Edad Media en Córdoba- Santa Marta, un monasterio de monjas jerónimas en la Ajerquía de Córdoba. Patrimonio artístico y documental por Vicente Benítez Blanco Madrid - Arquitectura Medieval Cristiana por María de los Ángeles Jordano Barbudo tesis 1992- El Monasterio de Santa Marta. Proceso de restauración y conservación de la portada de la iglesia conventual de la orden de clausura de las Hermanas Jerónimas en Córdoba por Noema Wis Molino-

martes, 6 de abril de 2021

La Diana de Julio Romero de Torres


Diana (1924)
Óleo sobre lienzo 167 x 97 cm
Museo Julio Romero de Torres









Una tarde impresionista,                                       en
 el taller de un artista 
vi a Mimí, débil y rubia, 
desnuda, bajo la lluvia 
de su cabello de oro, 
que era todo su tesoro... 
Desnuda, bajo la onda 
de su cabellera blonda 
en el ambiente violeta. 
Y Leandre, en su paleta, 
buscaba en vano aquel oro, 
que era todo su tesoro. 
             (Manuel Machado)







Este cuadro se titula "Diana" y por mucho que lo miro, nunca sabré si el protagonista es el precioso galgo negro, mascota inseparable de D. Julio Romero de Torres o la modelo... En primer plano Pacheco, nombre que recibió por el bandido José Tirado "Pacheco", pintado en innumerables cuadros; fue un regalo que recibió de unos amigos de Porcuna, donde el pintor plasmó en los muros de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, su capilla Sixtina y de la que ya hablamos en este blog.... (Pinche aquí)
Retrato de Marichu  Begoña (1922/24)
Óleo y sobre de lienzo 50 x 40 cm
Colección Privada
El título del lienzo evoca la mitología griega, aunque no es el primero ya que en el "Retablo de amor" y del que ya hablamos en este blog trabaja con el tema mitológico en sus "lejos" en sus paneles. Diana, era hija de Zeus ¡Bueno, eso era algo normal ya que Zeus era un "ansia-viva" con respecto a las faldas! y la hermana melliza del guapo Apolo; sus dominios son los bosques y siempre va acompañada por ninfas y perros. 
La modelo aparece semidesnuda en segundo plano, con una falda como única prenda, ya que va hasta descalza.
El fondo del cuadro, casi surrealista donde parece que en "los lejos" como siempre llamaba el pintor se ve una iglesia a la cuál no logro reconocer.
Esta modelo es representada, al menos dos veces en la obra del pintor, su nombre es Marichu de Begoña conocida como Mimí; Manuel Machado le dedicó una poesía, mientras posaba para D. Julio Romero de Torres y que se puede leer en el post. 

A pesar de contar que era una actriz  reconocida de la época, solo he podido encontrar un pequeño recorte de prensa en la que aparece su nombre en el anuncio sobre una actuación del Teatro Maravillas en diciembre de 1920, luego... silencio total sobre la actriz. ¡Y crean que he buscado!
Este cuadro fue subastado por parte de la casa Duran el 21 de Julio de 2016 con un precio de salida de 50.000 euros; se cree que el lienzo no ha salido de Madrid.



Fuentes consultadas: 
Wikipedía- Julio Romero de Torres: Vida y obra por Teodoro Fernández Velez- Julio Romero de Torres por Francisco Zueras Torrent- 

martes, 8 de diciembre de 2020

La casa de los Hoces, el ahora Archivo Municipal

Fachada de la casa hoy sede del Archivo Municipal


Situada en unos de los enclaves más bellos de la ciudad en la calle hoy llamada Sánchez de Feria y anteriormente de "Las campanas" se encuentra una de las casas solariegas más relevantes de la época medieval por su destacado artesanado mudéjar y sus bellos patios porticados, y aún ostenta el escudo primitivo de los Hoces, cinco hoces en campo de gules.

Esta preciosa casa perteneció  a 
Escudo fachada
los Hoces, familia perteneciente a los cuarenta linajes que se implantaron en Córdoba y pronto ocuparon puestos importantes adquiriendo riquezas...

Provenientes de Aragón llegaron a Córdoba varios hermanos: Anton de Hoces, Lope de Hozes, Loazo de Hozes, Arthan de Hozes y Romero López de Hoces se establecieron en la villa.
Hijo de Romero fue Diego López de Hoces del que se tiene una escrituras otorgadas en el Castillo de Almodovar en 1266 en referencia al repartimento de la finca de Fuenreal.
Por lo visto la abadesa del monasterio de San Clemente de Sevilla llamada Gontrueda Ruiz de León tuvo que acordar no seguir pleiteando por un gran trozo de tierra con sus fuentes en la Argamasilla y en el Cortijo de Fuenreal que le había sido donado a las monjas del convento de la Encarnación de la ciudad de Córdoba por Alfonso X y que según ella, había pasado a ser propiedad del cenobio sevillano y que Diego López de Hoces reclamaba por considerar ser parte de las tierras que les fueron repartidas en época del Rey Fernando III. ¡ Así que a cambio de veinte doblas de oro que recibió la monja las cosas volvieron a su cauce!

Fue D. Pedro Gonzalez de Hoces el que realizó el mayor esfuerzo para el ascenso social de la familia, caballero veinticuatro de la ciudad cargo que ocupó más de cuarenta años, sirviendo al rey  Don Juan II de Aragón como guarda del cuerpo real lo que hoy en día viene a ser guardia personal cobrando tres mil maravedíes anuales proporcionándole la cantidad de cien mil.

El ser vasallo del rey era estar siempre dispuesto con las armas y condiciones que hubieran sido establecidas a cualquier llamamiento del Rey, contando éste con el número suficiente de "lanzas"... 
Pedro González de Hoces mantuvo dos lanzas durante veinte años y por ello obtuvo más de 40.000 maravedíes ¡Ahí es nada!.
Una de sus actuaciones más destacadas fue su participación en las embajadas a Inglaterra enviadas por Catalina de Lancáster, esposa de Enrique III, entre 1406 y 1418 de las que sacó unos considerables beneficios...
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Sirvió a Diego Fernández de Córdoba I señor de Baena, se casó en 1421 con María García Carrillo, biznieta de Gonzalo Fernández de Córdoba, I señor de Aguilar.

Del matrimonio de Pedro González y María Carrillo nacieron ocho hijos; cinco hombres que utilizaron el apellido del padre y tres mujeres que escogieron el de la madre.
Todo parece indicar que Pedro González de Hoces se hizo con una fortuna en las dos o tres primeras décadas del siglo XV no malgastando y comprando bienes que incremento a lo que fue heredando.
La historiadora Pilar Ostos contabiliza las ganancias de Pedro González de Hoces en cerca de un millón de maravedís y la adquisición de doscientas ocho propiedades a lo largo de su vida.
¡Casi ná...!
  
Pedro González de Hoces en 1454 fundó el mayorazgo de la Albaida,  que se había vinculado a la familia gracias al casamiento con doña Leonor Sánchez de Funes IV señora de la Albaida; estableciendo una serie de cláusulas para sus sucesores en el señorío: 
Tendrían derecho los varones por orden de edad sobre las mujeres a la vez que se crearían la obligación de emplear el apellido Hoces a la vez de agregar nuevas adquisiciones al mayorazgo; comenzando a ser una de las familias más influyentes de la ciudad.
Muchos fueron los Hoces los que culminaron sus aspiraciones en la corte o en las órdenes militares como lo fue D. Lope de Hoces, almirante de la Armada que compró la villa de Hornachuelos cuando Felipe IV para pillar pasta las vendía a precio de oro para que tres años más tarde concederle el título de conde de Hornachuelos por los servicios prestados y recogido por su heredero  Alonso Antonio de Hoces y Córdoba, tras morir su padre unos meses antes 
Patio porticado 

La construcción corresponde al esquema de la casona andaluza organizando la casa en torno a uno o más patios, tiene una altura de dos plantas constando de una portada de piedra enmarcada en un dintel donde se encuentra el escudo de la familia.
Desde el zaguán se accede mediante una galería al primer patio con arcada de medio punto de ladrillo sobre columnas; el segundo patio con tres vanos con ventanas de estilo mudéjar.

Patio

Es a finales del siglo XVII cuando el inmueble cambia de dueños después de tres siglos ¡Que se dice pronto! en la familia de los Hoces con la venta a D. Juan José de Saavedra y Mendoza que se casó en la Trinidad.
Es más tarde cuando es vendida a uno de los Guzmanes- como muy bien cuenta G. J. Herreros en su artículo de prensa- más concretamente a D. Domingo de Guzmán y Cea que decide alquilarla, viviendo durante algunos años nuestro ilustre cordobés que compatibilizó la medicina con las Letras y la Historia, D. Bartolomé Sánchez de Feria y tras la muerte de éste la casa pasa por innumerables manos hasta por un prebendado de la catedral.
Los dueños de la casa deciden venderla a D. Francisco Santillana y luego de nuevo es adquirida por un Guzmán y de ahí posiblemente sea la confusión de muchos al creerla la originaria cuando la verdadera de los Guzmanes se encuentra en San Andrés.  
Más tarde fue comprada por el director del Museo Arqueológico D. Narciso Sentenach
El Ayuntamiento adquirió esta propiedad con idea de instalar en ella el Instituto Municipal de Cultura cordobesa, aunque finalmente fueron el Archivo, la Biblioteca y la Hemeroteca Municipales quienes se instalaron en la casa en el año 1969. 


Fuentes consultadas:
Paseos por Córdoba o sean apuntes para su historia volumen III por Teodomiro Ramírez de Arellano-La Nobleza cordobesa y el patronazgo religioso por Antonio Jesús González Torrico*Universidad de Córdoba- Notariado, documentos notariales y Pedro González de Hoces, veinticuatro de Córdoba por Pilar Ostos Salcedo- Casa de las comedias de Córdoba, 1602-1694: reconstrucción documental por Angel María García Gómez- La casa donde no vivieron los Guzmanes por Gonzalo J. Herreros Moya El Córdoba 28/09/2020

lunes, 16 de noviembre de 2020

El Trastámara que murió en el Castillo de Almodovar del río



Año 1373, las tropas de Enrique II "El Trastámara" cercaba la ciudad de Coimbra... Mientras, la amante del rey de Portugal paría una niña a la que llamaron Beatriz nadie podía predecir que años después sería peón de disputas entre dos hermanos, terminando en un fratricidio.
Esa niña portuguesa fue moneda de cambio entre su padre el rey de Portugal y el Trastámara para que éste olvidara el apoyo que tuvo Pedro el Cruel por parte del Portugués.

Pero empecemos por el principio:

Enrique II, tuvo con sus esposa tres hijos, entre ellos el heredero al trono: Juan I de Castilla ¡Hasta ahí todo bien!, pero además tuvo trece hijos reconocidos extramaritales con varias mujeres... ¡Ahí es nada! De hecho ya hablamos aquí del romance que tuvo con la cordobesa Juana de Sousa y con la que tuvo un hijo al que su padre le otorgó un condado, el de Medina Sidonia; un ducado, el de Cabra y dos señoríos, el de Alcafán y Morón... (Pincha aquí)

Pero no es de este hijo del que vamos a hablar, el que va con esta historia es D. Fadrique de Castilla y Ponce de León, fruto de una historia de amor con Beatriz Ponce de León y Jérica, prima hermana de D. Enrique por parte de madre.
El Rey tuvo con Beatriz dos retoños: Una hija que la llamaron como ella, Beatriz a la que se le buscó un buen casamiento con el conde de Niebla que por cierto a la muerte de éste, profesó en el convento de San Clemente de Sevilla y un hijo, el tal D. Fadrique, al que nombró duque de Benavente.

"(...) El rey entrega a D. Fadrique mi hijo la villa de Mansilla e sus aldeas que es en el reino de León e Alcalá de los Gazules y Medina Sidonia en la frontera y ordena a la reina y al infante, su otro hijo que respeten este mandato (... (...) Mandamos que este Fadrique le tenga su madre doña Beatriz y crie fasta los catorce años y que recudan a ella en el dicho tiempo con las dichas rentas e pechos e derechos (...) (...) e rogamos si acaeciese el finamiento de ella que esta renta la tenga D. Fadrique mi hijo(...) "

En aquel tiempo ser " la amante", "amiga entrañable" o como le quieran llamar, era un chollo pues el rey le daba señoríos, títulos y pasta dejándolas muy bien colocaditas... 
¡Pensando un poco no ha cambiado esto mucho, ahora los regalos salen de los fondos reservados y tal y tal!
Bueno, a lo que íbamos, Fabrique a pesar de nacer con un ducado bajo el brazo ¡No tuvo mucha suerte!...  

D. Enrique II, lo sacó del entorno de su madre para pactar con el rey de Portugal en Coimbra; donde se estipuló lazos matrimoniales por parte de las dos casas reales: Tres casamientos entre hermanos bastardos de uno y otro sin contar con la promesa de casar a la pequeña Beatriz con Fadrique que apenas contaba con trece años...
¡Aunque este enlace le podría trae la corona de Portugal de manos de su esposa!
Pero como se dice "El hombre propone y Dios dispone", muerto D. Enrique y estando ya en el trono su heredero D. Juan I, muere la primera esposa de éste que se queda viudo joven y con dos pequeños. 
En nuevo rey pone sus ojos en la prometida de su hermanastro Fadrique, dejándole la esperanza truncada de poder ser rey de Portugal por casamiento.  

La muerte de D. Juan I de Castilla a consecuencia de la caída de un caballo, dejó a dos hijos menores para reinar y un testamento en el cual solicitaba de Fadrique, su hermano bastardo, formara parte del Consejo de Regencia. 
¿El por qué? pues no lo sabemos lo que si sabemos es que a Fadrique lo que fue nada bien pues desde primera hora se vio enfrentado con el Arzobispo de Santiago de Compostela terminando por abandonar el consejo de regencia varias veces por "dimes y diretes" incluyéndolo tantas veces como fue expulsado...
Una de las veces que fue expulsado fue por verse involucrado en la muerte de un caballero castellano... Por lo visto cuentan que el duque se encapricha en una prima hermana; doña Leonor Sánchez de Castilla, hija ilegítima de Sancho de Castilla, que en aquel momento estaba casada con Sancho de Rojas señor de Monzón de Campos; no sabemos si consintió al requerimiento de amores por parte del duque antes de que su marido fuera... como se dice "ayudado a morir", dicen que por los criados del duque Fadrique. 
De estos amores nació una pequeña  llamada como su madre Leonor de Castilla y Alburquerque y a la que apenas conoció D. Fadrique ya que apenas tenía un año cuando éste murió pero no adelantemos acontecimientos y sigamos con la historia

Las luchas de la nobleza cortesana y baja nobleza en la corte que heredó Enrique III hace que casi existiera una guerra civil en Castilla por lo que con apenas 14 años se ven forzados a que ese niño asuma la corona y de nuevo unifique el reino.
El duque de Benavente D. Fadrique, con o sin razón, quedara como un corrupto en confabulación con varios de sus hermanos Leonor de Navarra, Alfonso Enriquez conde de Noreña y Gijón y Pedro Enriquez de Castilla, ante su sobrino el Rey. 

¡Enrique III cortó por lo sano! Lo desposeyó de todos sus bienes y lo encarceló de por vida...  En un primer momento en el castillo de Burgos y más tarde en el castillo de Monreal del Campo; Es en este segundo encarcelamiento cuando se fugó de éste dando muerte al alcaide del Castillo, Juan de Aponte. 
Enterado su sobrino el rey, dio orden para que de nuevo lo prendiesen aunque el duque ya había llegado a Navarra que fue acogido por su hermana la reina; D. Enrique le pidió a su tía que le entregase al duque.
El rey de Navarra y cuñado de D. Fadrique vio conveniente para la paz de su reino entregar al duque de Benavente que fue apresado en el castillo de Mallen para más tarde ser entregado por Enrique de Lacarra a un jurado castellano -aragonés que lo trasladó al castillo de Almodovar del Río en Córdoba, cuando era alcaide de la fortaleza Alfonso Diaz de Vargas. Donde murió a finales de 1394. ¿Muerte natural o con ayuda? Pues no lo sabemos. 
El caso es que D. Fadrique de Castilla y Ponce de León el que fue hijo, hermano y tío de rey murió aquí en el castillo de Almodovar cuando apenas tenía 34 años.

¿ Que qué pasó con su amante porque nunca llegaron a casarse? Pues doña Leonor profesó como religiosa en el convento del Espíritu Santo de Benavente.




Fuentes consultadas:

Colección de crónicas de Castilla, Volumen 2 pag-aa0-Beatriz de Portugal: la pugna dinástica Avís-Trastámara por César Olivera Serrano- Testamento de Enrique II de Castilla. Archivo histórico nacional*- Lectura arqueológica y proceso de restauración de una fortaleza medieval. El castillo de Almodovar del Río Córdoba por J.Javier Arzanza - Wikipedia-Almodovar del Río se hace independiente de la jurisdición de Córdoba . Año 1629 Federico Naz Moreno. Cronista Oficial de Almodóvar del Río-Colección de las crónicas y memorias de los reyes de Castilla: Crónicas de ... - 


domingo, 20 de septiembre de 2020

Gibraltar antes que inglés fue cordobés.



¡Que no, que no me he vuelto loca!

El peñón de Gibraltar fue cordobés, un espacio muy corto en el tiempo, pero lo fue.
Y todo gracias a D. Pedro de Herrera, un judío converso nacido en nuestra ciudad que negoció ante el duque de Medina Sidonia para que cientos de personas se asentasen allí.

Pero pongámonos en situación:

Sabemos que las crisis son cíclicas, verdad? Pues hubo una en 1391 donde la sequía y la peste hizo de las suyas haciendo que muchas personas murieran y que muchos nobles que en aquellos momentos tenían tierras y bienes inmuebles pero que no disponían de dinero "contante y sonante" se endeudasen al pedir ayuda a los mercaderes judíos.

¿Qué pasó? Pues que ellos prestaban pasta pero con un tiempo para devolverla y con ciertos intereses...
Cuando los nobles se dieron cuentan de que no podían devolver en aquel momento lo que con anterioridad los mercaderes les habían prestado, comenzó a gestarse el caldo de cultivo necesario para echarle la culpa de todo mal conocido y por conocer a los judíos...
Año 1391, desde los púlpitos de las iglesias haciéndose eco de las voces que muchos nobles que les interesaba que el pueblo se levantaran contra "los usureros" que les habían prestado dinero cuando lo necesitaba pero que ahora ellos no querían devolver, se escuchara junto con el fanatismo religioso del arcediano de Écija para echar la culpa a los judíos entre otras muchas cosas, de envenenar las aguas de la ciudad.

Esto hizo levantar una muchedumbre que asaltara la judería matando a toda persona que se encontraban por el camino, robando y quitándoles sus casas.
Esto hizo que muchos judíos que quedaron en Córdoba se convirtieran al cristianismo con el único afán de poder proteger sus bienes y sus familias; aunque la historia no tardó muchos en repetirse; tan solo quince años después en 1406, de nuevo se asaltó la judería, los cristianos viejos cordobeses, nobles, sus criados y hasta clérigos la asaltaron matando a todo judío que encontraron, robando sus casas y hasta violando a sus mujeres; durante cuatro largos días se prolongó el robo y los asesinatos.
Tan espantosos y horrendos fueron los hechos que hasta el rey Enrique III de Castilla multó a la ciudad con 40.000 doblas de oro como indemnización pero no para dársela a los agraviados, judíos que sobrevivieron que hubiera sido lo correcto... sino hacía él 
¡Ni listo que era el colega!
Córdoba le pagó solo la tercera parte, muchos fueron los caballeros que quisieron mediar para que el Rey perdonara la multa pero no lo consiguieron...  Sólo el poder divino lo hizo ya que el rey la espichó sin haber saldado las cuentas con la ciudad.

En Córdoba, como en otras ciudades andaluzas, se seguía 
acrecentando el odio con el agravante del enfrentamiento de dos ramas de una las principales casas Los Fernández de Córdoba, el señor de Aguilar y su primo el conde de Cabra (Pincha aquí)
1473la ciudad estaba dividida en dos bandos a causa de las rencillas de ambo señores:
Los que estaban con el señor de Aguilar que apoyaba a Enrique IV y los que estaban de parte de su primo el conde de Cabra, D. Pedro Fernández de Córdoba que abogaba por la princesa Isabel como reina de Castilla...
Aquello fue el detonante por parte del conde de Cabra para dirigir su propaganda contra los conversos cordobeses que se veían apoyados por el señor D. Alonso de Aguilar, hermano del célebre Gran Capitán.
D. Alonso había favorecido el acceso de cristianos nuevos a cargos públicos, cosa que sus rivales no estaban dispuestos a consentir, aumentando el odio hacía éstos...  
Los hechos ocurrieron cuando una procesión de la Virgen salió del convento de los Franciscanos, cuando bajaba la imagen llevada por los cofrades por la calle de la Feria. Por lo visto una chiquilla echó agua por el balcón sin darse cuenta que iba pasando la imagen en aquel momento y cayendo sobre ella...  
En aquella casa vivía una familia de "cristianos nuevos" e inmediatamente fueron acusados de herejía siendo la reacción fue inmediata:
Un herrero de la collación de San Lorenzo llamado Alonso Rodríguez se hizo jefe de los indignados cristianos viejos que empezaron enseguida un asalto de las casas de los conversos incendiándolas.
Desgraciadamente la ciudad se dividió en dos bandos: Los "Aguilaristas" a favor de la defensa de los conversos y los "Cabristas" los que estaban a favor de echarlos de la ciudad.
El "Aguilarista" Pedro de Torreblanca con algunos hombres intentó por todos los medios detenerlos pero fue herido por el herrero que se refugió en la mismo Compás de San Francisco, de donde el señor de Aguilar lo sacó y lo mató en la misma puerta.

Durante tres días, los "grupos" que se encargó de alborotar Pedro de Aguayo, un noblecillo de tres al cuarto familiar de D. Pedro de Córdoba y Solier, obispo de Córdoba, que bajo aquel pretexto se desquitaba del señor de Aguilar por haber expulsado  a su primo de la ciudad en tan bochornosa situación como montado en una mula... Alentando a las gentes a robar y quemar casas de "sus protegidos".
Ante la mala situación que sufrieron, muchos judíos conversos huyeron hacía la provincia sin saber muy bien donde establecerse...
Es D. Pedro de Herrera, hombre de confianza del señor de Aguilar y judío converso el que se encarga de entablar contacto con el duque de Medina Sidonia negociando una especie de compra de Gibraltar.
El monte de Calpe, que es como se le conocía al peñón de Gibraltar pertenecía al duque desde 1462 por conquista a los nazaríes y le pertenecía además de ser una de sus posesiones más preciadas por tener el control del estrecho...
Las condiciones que puso el duque no fueron fáciles de asumir ya que además de comprarles las casas a los habitantes que allí se encontraban y que en su mayoría era netamente militar y que vendieron a precios desorbitados deberían de edificar nuevas,  además tendrían que encargarse de la custodia de la ciudad sufragando cuatro quintas partes de su defensa un total de cuatro mil doblas al año.... 
Más de 4.000 personas llegaron a Gibraltar, un lugar en el que pretendían vivir en libertad sin enfrentamientos políticos o religiosos, como cuenta Alonso de Palencia:

"Vendieron sus alhajas y compraron barcos de pasaje. Algunos enviaron delante sus ajuares y parte de las familias; pero padecieron grave daño y ultraje en la navegación, porque los piratas les robaron sus haciendas y se llevaron algunas mujeres. Los que eligieron la marcha por tierra, en número de 350 jinetes y 2.000 peones, marcharon con rapidez y se dirigieron a aquella ciudad (…) muy necesitada así de soldados aguerridos como de zapateros y otros artesanos."


Aunque la suerte no estuvo de su parte, la muerte del rey Enrique IV cambiaba el panorama de todo el reino de Castilla, su hermana Isabel se apresuró a coronarse reina dejando a su sobrina sin el trono de Castilla lo que presagiaba un enfrentamiento con el tío de la "Beltraneja" el rey de Portugal; y uno de los lugares con mayor posibilidades de iniciar una contienda era Gibraltar con un ataque desde Ceuta que se encontraba en poder del portugués....
Posibilidad que no se le escapó a Isabel la Católica" poniendo sus ojos en el peñón  y poniendo a su vez muy nervioso al duque.
El de Medina Sidonia, en un principio escuchó al cordobés D. Pedro de Herrera que le propuso atacar Ceuta para ganarle la partida al rey portugués que estaría desprevenido; Sin embargo de nuevo los enemigos de los conversos tuvieron mucho que ver ya que sembraron la duda en el duque contándole que posiblemente era una estrategia de D. Pedro para entregar la plaza, dejando la lealtad de converso cuestionada.
Así que el Duque organizó un ejército que atacó Ceuta, pero sólo era una maniobra para ocultar sus verdaderas intenciones, tal y como nos cuenta Alonso de Palencia: 

"…el Duque (llegó) á Gibraltar, como de paso, con escogida caballería. El Alcaide de la fortaleza (Pedro de Herrera) le abrió sus puertas y obedeció rendidamente sus órdenes, y el Duque no tuvo escrúpulo en deponerle ignominiosamente de su cargo y aun intentar prenderle como á traidor."

Justo dos años después, en agosto de 1476 de la llegada de D. Pedro de Herrera y los suyos a Gibraltar, el Duque de Medina Sidonia los obligó a abandonar sus casas y la que ya era su tierra. 
 
Algunos se cree que volvieron a Córdoba, otros volviendo a su anterior religión y fueron acogidos en el  reino de Granada y en el norte de África. 
A partir de ahí ya no les quedaba nada y la pista se diluye en el tiempo...

Como karma para el duque de Medina Sidonia, la plaza es decir Gibraltar, fue reclamada por la corona de Castilla, aunque para que no se "enfadara mucho"  fue gratificado por los Reyes Católicos con el marquesado de Gilbraltar ¡A los enemigos hay que tenerlos contentos! 

Pasados muchos, muchos años cuando entre líos de un muerto, un testamento, un nieto del rey de Francia, los Habsburgo, tíos, sobrinos y una guerra de 14 años... Cambiamos Gibraltar por el primer Borbón. 




Fuentes consultadas:
Matanza de judíos en Córdoba por Rafael Ramirez de Arellano *Boletín de la Real Academia de Córdoba- Los judiosconversos y su protección en el Reino de Granada tesis de Francisco Quevedo Sánchez- Apuntes sobre los conversos asentados en Gibraltar Rica Amran Cohen- Crónicas de Enrique IV Tomos I – IV, Traducción de D. A. Paz y Mella (1904-1908) en la edición digital de la Biblioteca Digital de Castilla y León; Diego Lamelas Oladán - La compra de Gibraltar por los Conversos andaluces (1976)-Estudios sobre la inquisición por José Antonio Escudero