En tres tiempos se divide la vida: En presente, pasado y futuro; de éstos el presente es brevísimo, el futuro dudoso y el pasado cierto... (Lucio Anneo Séneca)

jueves, 17 de junio de 2021

Doña Catalina de Cea. Un matrimonio morganático que casi le cuesta la vida.



Muchos os preguntareis que es un matrimonio morganático... Yo me lo pregunté hasta que lo busqué para una entrada que hice en este blog hace unos meses sobre el convento de las Capuchinas, que fue una cárcel para una hija del duque ya que su matrimonio fue desigual que es lo que significa ( PARA LEER LA HISTORIA PINCHE AQUÍ )
A lo largo de la historia hay un montón de casamiento de esta clase y para muestra este botón.

Esta historia aparece en el libro de Casos notables de la ciudad de Córdoba y aunque no pone la fecha más o menos podemos centrarla por los protagonistas que aparecen directa o indirectamente.
Por ejemplo, la reina, cuarta esposa de Felipe II, muere en 1580 por lo tanto tuvo que ser antes, y si D. Gaspar de Quiroga no es nombrado arzobispo en Toledo hasta 1577 tuvo que ocurrir entre 1577 y 1580.
Cuenta que una hija de una de las ilustre familias cordobesas, llamada Catalina de Cea, por lo visto se enamoró de un mozo que según dicen, era de familia desigual y no por posición económica porque el padre de éste, llamado Francisco de Aguilar era jurado; es decir, representaba a un barrio en el consejo de Córdoba.
El problema que tenía la familia del enamorado era que no tenía abolengo... El padre del joven se había hecho a sí mismo, situación que en vez de enorgullecer como hoy en día ocurriera, al revés; en aquellos tiempos si no tenías ascendencia genealógica no te comías un colín.
¡Bueno, viéndolo así tampoco hemos cambiado tanto!
El autor del libro habla de que este hombre, el padre del muchacho, siendo muy joven se dedicaba a acarrear estiércol a las huertas y le fue tan bien que incluso le compró a uno de los dueños la suya, donde se dedicó a la crianza de caballos dándosele muy bien el negocio...
Pero posiblemente el problema de distinción era otro... 
fotografía de JamesNarmer
Sima de Cabra
Ellos, los Cea, entroncados con familias ilustres como los Menado o los Fernández de Córdoba se consideraban cristianos viejos, mientras que la familia del jurado sería cristiano nuevo y es que como la mayoría de los jurados de aquellos tiempos eran conversos.

¿Qué por qué? Pues simplemente es lo que el dinero podía comprar... eran muchos los puestos en la ciudad a los que no podían acceder por la "limpieza de sangre" que tenían que presentar.
El caso es que el muchacho del que no se dice el nombre tenía una buena posición económica y él mismo y siempre según el escritor del libro se dedicaba a prestar dinero, muy de los judíos conversos.
La familia de Catalina no estaba por la labor de entroncar con una familia conversa cosa que la dama no quería aceptar... Ambos estaban muy enamorados.
Pero como la familia no daba su brazo a torcer,  así que idearon el llevársela de la ciudad proponiéndole mandarla a la Corte como dama de la Reina, por aquellos tiempos Ana de Austria cuarta esposa de Felipe II, así  con los entretenimientos de palacio se olvidaba del mancebo.
De nada le sirvieron ni sus ruegos, ni sus lloros a Catalina... Para su padre solo había dos salidas: O la Corte donde ganaría honra ella y por qué no decirlo poder y más estatus la familia o tirarla por la Sima de Cabra que es como solucionaban en aquellos tiempos la desobediencia de las mujeres. 
¡¡¡Tampoco es que haya cambiado mucho para algunos en nuestros tiempos... Triste!!!
El caso es que se metieron en camino hacía la Corte que se encontraba en Valladolid y una vez llegados a Toledo decidieron descansar varios días, pues era largo el camino.
Encerraron a la susodicha en los aposentos de un mesón junto con dos de sus criadas y colocaron guardia para que no escapara, bajo la amenaza de que si se movía de allí acabaría arrojada por el barranco de Cabra.
Recogida de internet
¡Nada podía hacer!
Nada... hasta que una de sus doncellas se puso en contacto con la mesonera para que le diera pluma y tintero ya que su señora quería escribir una carta.
Catalina escribió una nota al arzobispo Quiroga contándole que se tanto ella como el mozo se habían dado palabra de casamiento pero que su familia se lo impedía y la tenían encerrada muy cerca de la ciudad, y a cambio de un anillo que la joven le dio a la mesonera, salió aquella carta de la posada dirección Toledo.

Recibido el mensaje por el Arzobispo, mandó pedir información del mozo en cuestión al Obispo de Córdoba que le notificó que era hijo de un jurado de Córdoba y que a pesar de que eran cristianos nuevos eran una familia cristiana.
Los Cea, enterados de la jugada de su hija, determinaron que no había otra solución que despeñarla por la sima... Así que de nuevo se pusieron en camino pero esta vez en dirección de nuevo a Córdoba. 
Tanto los hombres del Obispo como del Arzobispo los pararon por el camino y obligando, ante la oposición del padre y hermanos de la joven, a que ambos amantes se casaran, desposándolos el mismo Obispo.
El autor del libro cuenta que se casaron y según palabra de este:
" (...) donde yo los conocí con bastante émulos, por ser la mujer emparentada con toda la ciudad y siempre vivieron con temor y recato del fin que habían de tener por ser un casamiento tan desigual (...)"



Fuentes consultadas:
Casos notables de la ciudad de Córdoba autor anónimo - Las caballerizas reales y el mundo del caballo por Aranda Doncel

miércoles, 19 de mayo de 2021

Elena Pardo, la vicetiple modelo del pintor

La escopeta de caza
Oleo sobre lienzo
Medida: 63 x 37.50 cm









J
amás se hubiera imaginado Elena Pardo, la mujer de mirada lánguida y profunda, que su nombre perduraría a los largo de los años... 
Sólo que era una más de las treinta vicetiples de la compañía de revista de Eulogio Velasco.
Romero de Torres se podría haber fijado en la artista estrella Tina Jarque, la primera mujer que hizo un desnudo en la España de aquellos tiempos.
Pero se fijó en una mujer menuda y fibrosa, que como dijo un día el propio hijo del pintor, Rafael Romero, "su cuerpo era más parecido al de un muchacho  que al de una mujer," en comparación a la mayoría de la mujeres que pintaba su padre.

Comienza a pintarla en 1925, luciendo un peinado a lo "Garzón", moda que venía de Paris, dando una modernidad que hasta entonces no se había pintado. 
Elena Pardo
Se desconoce paradero
 Como hemos dicho, comienza a pintarla con el objeto de ofrecer un calendario que difundiera la actividad e imagen de la empresa, la Unión Española de
.Explosivos.
Que cada año, encargaban el calendario a un pintor representativo del momento, indicando que debía tratarse de un cartel figurativo y tendría que hacer alusión a la actividad de la empresa.
Julio Romero de Torres, realizó algunas obras para ilustrar dichos almanaques. "LA ESCOPETA DE CAZA", muestra a Elena abrazada a una escopeta, con aire melancólico y una mirada de profunda tristeza,
que tanto reflejó D. Julio Romero de Torres, nada más y nada menos que en diecisiete ocasiones no era otra que Elena Pardo; una vicetiple que actuaba en el Teatro Romea.
No se sabe mucho de esta mujer ´solo he conseguido encontrar es que en 1932 seguía trabajando de vicetiple con la compañía Velasco junto con la misma actriz Tina Jarque con un repertorio de obras interpretadas como:
Cocktail de amor, Flores de lujo, Noche de cabaret, Bellezas del mundo, Las Leandras, La camisa de la Pompadour, Las insaciables, Las peponas, Las tentación, Las corsarias, Las de Villadiego, entre otras...
En este cuadro del que desconocemos su título y paradero, vemos a Elena sentada en una silla con el torso desnudo, peinada hacia atrás, incluso me atrevería a decir que peinada con fijador y con unos pendientes de perlas, con los que aparece en muchos cuadros.
Al fondo un trono callejero que se asemeja mucho al que acogió a sus Virgen de los Faroles en una de las fachadas de nuestra Mezquita Catedral, y del que ya hablamos en nuestro blog (PINCHAR  AQUÍ)

Tristeza Andaluza (1927)
Óleo sobre lienzo 75 x 70 cm
Colección Privada
Córdoba
En el lienzo "TRISTEZA ANDALUZA" también conocido por "Melancolía" la modelo aparece sentada de perfil contempla al espectador con mirada abatida, la insoportable tristeza andaluza bajo el cielo azul, mientras que sus manos descansan sutilmente en el mástil de una guitarra.
Al fondo, bien podría ser el claustro del compás de San Francisco, pero que en realidad es el convento de San Pedro El Real, fundado tras la conquista de Córdoba por Fernando III, tan cercana a la casa y al taller del pintor.
Elena Pardo de nuevo aparece con su pelo a los garçon, con blusa malva o lila, olor que refleja estrechamente con las emociones como la mesura, tranquilidad, la calidez, sentimientos muy cercano a la idiosincrasia cordobesa
Este cuadro siempre se ha encontrado en colecciones privadas y fue en el 2011 cuando volvió a Córdoba, aunque a manos de un comprador privado que pagó casi 99.129 euros. 



Esclava (1928)
Óleo sobre lienzo 84 x 63 cm
Colección Arturo Uriarte
Argentina
En "ESCLAVA", lienzo que formó parte de la Exposición Iberoamericana de Sevilla en 1929,  la modelo aparece con una actitud de espera casi insolente, sentada con el torso desnudo y las manos atadas a la espalda con un misterioso fondo oscuro donde no aparece ninguno de sus lejos... 
Fue comprada junto con "La niña de las Uvas", "Amparo" y "Rivalidad"; esos  junto con otra obra titulada "María" adquirida por una peruana llamada Isabel Salcedo por 5000 pesetas; fueron los únicos cinco cuadros que se que fueron vendidos ya que el pintor los tenía apalabrados..... Los demás, después de la muerte del pintor que fue en Mayo de 1930, los recogió la familia para donarlos a la ciudad de Córdoba. 
El comprador de las tres obras fue Arturo Uriarte, un famoso médico argentino que pagó en aquellos tiempos cien mil pesetas por solo esa obra, batiendo el récord de precios.
Él junto con su hermano llegaron a tener una extensa colección de obras de Arte que parte fueron donadas al Museo de Argentina.

En la Ribera (1928)
Oleo sobre lienzo 110 x 81 cm
Museo de Julio Romero de Torres
Córdoba

"EN LA RIBERA", se puede apreciar la plenitud de su obra tanto en sus cromados, como oscureciendo los tonos que junto en el tratamiento de las figuras hace pensar que de nuevo vuelve al realismos.
En lienzo que afortunadamente podemos encontrar en el Museo de Julio Romero de Torres,
la modelo Elena Pardo aparece apoyada al quicio de una puerta, posa de espaldas con el torso desnudo, mientras mira al espectador de soslayo con la mirada nostálgica que tanto le caracteriza.
Se puede apreciar el precioso color de la falda junto con el mantón que resalta aún más frente a ese paisaje algo esbozado y sombrío pero que se puede apreciar la ribera y el barrio del Campo de la Verdad;  explica la añoranza del pintor por su tierra, Córdoba, ya que a pesar de que este cuadro fue pintado en Madrid en su taller situado en la carrera de San Jerónimo de Madrid. 
Siempre recurría al paisaje de nuestra ciudad... La eterna nostalgia del cordobés...

Con "MARILUZ" que podemos disfrutarlo de ver en el Museo, es perteneciente también a la ultima etapa del pintor ya que fue realizado en 1929.
Mari Luz (1929)
Oleo sobre lienzo 35 x 39 cm
Museo de Julio Romero de Torres
Córdoba
Forma parte de la serie de cuadros de los que el pintor denominaba "Chiquitas buenas". 
Elena Pardo aparece de perfil con su inimitable peinado a lo garçón y con su inconfundibles perlas de pendientes que tanto ha lucido en todos sus cuadros.
mirando al espectador.
El cuadro es pequeño, apenas mide 35 x 39 cm lo que me llega a pensar que fue realizado para regalárselo a la propia modelo.
En "LA NIÑA TORERA" es un claro ejemplo del impacto que le causó a Julio Romero de Torres, el movimiento Art Decó durante su visita a la exposición de Art´s Decoratifs en Paris en 1925.
Esta vez Elena Pardo no aparece con su típico peinado a lo garçón repeinada con fijador... Esta vez se le aprecia unas patillas e incluso la coleta del torero.
La modelo deja un hombro al descubierto de forma provocadora dejando incluso que el espectador vea parte de uno de sus pecho, se encuentra sentada junto al pasillo que lleva al ruedo y  se encuentra ataviada con un traje de luces junto a su capote de paseo en plata; en la mano la espada y la muleta. 
La niña Torera (1928/29)
Oleo y Temple sobre Lienzo
Medida: 60 x 85 cm
Colección privada
Es curioso que a pesar de llevar la muleta y espada en la mano le pinte un vestido de torear en plata ya que este color va destinado para los banderilleros. Este precioso cuadro fue subastado en la sala Sotheby´s en Londres se vendió por 334.348 euros.
  OTROS CUADROS

Mujer Moderna (1920)
Oleo sobre lienzo 
Colección Privada
Elena Pardo
Oleo sobre lienzo 42x 33 cm
Colección Privada





















Cordobesa (1925)
Oleo y Temple sobre Lienzo
Medida: 62 x 49 cm
Colección privada
Fuentes consultadas: 
Modelos de mujer: Arqueo tipos femeninos en la pintura de Julio Romero de Torres por José Raya Telles- Coplas y copleras para el arte de Córdoba : Romero de Torres y la copla por José María Palencia Cerezo *Museo de Bellas artes de Córdoba-Estudio histórico museográfico de la Sala Julio Romero de Torres para la Casa de Córdoba de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929 de María Dolores García Ramos *Universidad de Córdoba, España  

jueves, 15 de abril de 2021

El convento de Santa Marta









Escondido entre sinuosas callejas que nos hacen desaparecer del mundanal ruido de las calles principal de San Pablo y la plaza de la Fuenseca, se encuentra el convento de Santa Marta, una gran manzana de paredes encaladas rodeada de la calle que da el mismo nombre en la collación de San Andrés.
La historia de este convento comienza en 1454 con la donación de unas casas por parte de doña Catalina López de Morales viuda de Juan Pérez de Cárdenas, junto con cinco pedazos de olivares y viñas que tenía en la sierra; aunque otros historiadores creen que le fueron donadas por su hijo D. Pedro de Cárdenas diez años antes, para la fundación de un beaterio que no era otra cosa que un grupo de mujeres que hacían vida en común dedicadas a la oración, se le llamó de Cárdenas.
Catalina de Torquemada, Constanza de Castro, Marta de Magdalena, Ana Molina entre otras fueron las que ya habitaban en la casa, siendo el 22 de septiembre de 1455 fue cuando se hizo escritura de la donación:


(...) Estando en unas casas en San Andrés en las que hace su morada Catalina López de Morales mujer que fue de Juan Pérez de Cárdenas difunto, fueron llamados los escribanos por Antonia Sánchez, mujer de Juan Sánchez el rubio, y Mencía Alfonso, mujer de Juan Alfonso alcalde, y Catalina de Torquemada hija de Francisco Sánchez de Torquemada por sí y en nombre de Catalina, hija de Antón García de Aguyar, y Constanza, hija de Juan de Castro, vecinas de Córdoba que viven en hermandad y comunidad y luego la dicha Catalina López dijo que había hecho donación a las demás para ellas y para las otras mujeres que después de ellas quisieren vivir honestamente en religión, comunidad y hermandad del apartado de las dichas casas que es dentro en ellas con los naranjos y árboles que en él están y ahora les quería entregar la posesión y las dichas Antonia Sánchez, Mencía Alfonso y Catalina de Torquemada por sí y en el dicho nombre estando dentro en el dicho apartado anduvieron por él de una parte a otra y cerraron y abrieron las dos puertas del dicho apartado y un postigo que sale a la calle de Mosén Lope y a la calle de la Fuenseca (...)

Uno de los patios
Entre las beatas hubo algunas parientas muy cercanas del obispo de Córdoba, don Fernando González Deza, y de don Diego Fernández de Córdoba, alcaide de los Donceles. Fueron de las primeras monjas del convento, cuya fundación no se realizó por completo hasta 1468, con bula de Paulo II de 16 de septiembre de 1464, a ruego de Catalina Torquemada y otras beatas.   

En 1468 se incorporan  la casa- palacio colindante denominado del Agua contiguas a las de los Cárdenas pertenecientes a doña María García Carrillo viuda de Mosén Lope de Angulo, el que fue Mariscal de Navarra, valido del rey Juan II de Aragón, Veinticuatro de Córdoba, Señor de Torrijos, Embajador de Navarra en Castilla y Mayordomo Mayor de Don Fernando el Católico, cuando era todavía príncipe.

Doña María era hija de D. Diego Fernández de Córdoba y hermana del segundo Conde de Cabra; donó su morada por la muerte de su único hijo ahogado en una pila de mármol mientras jugaba, para ampliar el convento; al quedar sin sucesión, ya que a pesar de tener su esposo un hijo natural nunca fue reconocido como tal antes los ojos de esta señora. 
A ese hijo bastardo se le llamó Alfonso Martinez de Angulo que distinguieron en Córdoba con el apellido de Avellano.
El antiguo palacio de los Ángulo sería lo que se comprende hoy como claustro del Cinamomo y las dependencia que hay a su alrededor.
Aunque no todo fue tan sencillo ya que el 19 de Enero de 1470 hubo un pleito entre en convento de San Pablo contra doña María Carrillo, Catalina Martinez de Torquemada y Constanza Rodríguez de Góngora porque lo frailes estimaban de la cercanía que existía entre ambos conventos, dictaminando el juez a favor de las monjas. 
Es en 1510 cuando el convento se une a la orden Jerónima de cuya rama femenina va a ser una de las primeras comunidades.

En Febrero del mismo año fue bendecido este convento por el obispo de Ronda Fray Antón de Molina junto con el obispo de nuestra ciudad a petición de doña María García de Carrillo, una de las promotoras de este convento.
Brocal de Pozo del convento
Los conventos eran la solución de las familias pudientes para dar salida a las hijas que por alguna razón no llegaban a contraer matrimonio. 

Las novicias, muchas de ellas pertenecientes a la oligarquía cordobesa, recibían en ocasiones una dote excepcional, que iba incrementando poco a poco el patrimonio del monasterio.
Un ejemplo de ello es , el I conde de Cabra D. Diego Fernández de Córdoba y Montemayor dejó dispuesto en su testamento que sus hijas de su segundo matrimonio con doña Mencía Rodríguez de Aguilera:

 - (...)  que doña Luisa y doña Mencía, fuesen llevadas a casa de Señora Santa Marta, donde están las señoras mis hermanas para que en ella se críen y sirvan a nuestro Señor. (...)- 

D. Pedro Cabrera, veinticuatro de Córdoba, entregó la dote cuando su hija Beatriz profesa en Santa Marta.
Entrega la mitad de unas casas mesón en el Puente de Alcolea y la mitad de un Cortijo en la campiña de Córdoba.
O el Jurado Martín de Heredia, porque su hija María de seis años había entrado en religión para ser monja en el monasterio de Santa Marta, se comprometió a pagar cada año al monasterio, - "hasta el día que la dicha María de Heredia tenga edad y reciba el velo, 1.500 maravedíes y cahíz y medio de trigo por Santa María de agosto. Y así mismo otorgó que después que reciba el velo su hija pagará al dicho monasterio cada año en todos los días de la vida de ella tres cahíces de trigo y 2.000 maravedíes y dio como fianza unas casas en San Lorenzo"-

Vista por Google y delimitado por línea roja.

Una vez que se entraba  en el monasterio se celebraba la ceremonia de la toma del hábito que comenzaba con la celebración de una misa y luego el oficiante u otra religiosa colocaban el hábito a la nueva monja quien debía hacer profesión de sus votos, para ser monja profesa tenía que pasar un tiempo y se hacía la ceremonia del velo.
El que los nobles pensaran en ser enterrados en el convento debió de favorecerlo con todo tipo de donaciones... Como el 16 de agosto de 1481, al morir el Primer conde de Cabra, que habla otorgado testamento el 16 de agosto de 1480 y lo había ratificado el 17 de enero de 1481, dejó dispuesto que lo enterrasen en el convento de Sta. Marta, - "donde se hallaba sepultada su primera mujer y que sus cuerpos fueran puestos juntos en le Capilla Mayor del mismo cuando se acabase”-. 

El 4 de abril de 1487, D. Diego Fernández de Córdoba y Carillo de Albornoz, II conde de Cabra, vizconde de Iznajar, IV señor de Baena y Mariscal de Castilla. personaje relevante durante la batalla de Lucena en 1483 al coger prisionero a Boabdil, el Emir granadino. Y de la que ya hablamos en este blog (PARA LEER LA HISTORIA PINCHE AQUÍ)
Estuvo casado con doña María Hurtado de Mendoza y Luna, hija de D. Diego Hurtado de Mendoza, primer duque del Infantado, otorgó su testamento, en el cual ordenaba que lo enterraran en el monasterio de Santa Marta, donde estaban sepultados sus padres. Dispuso que, a cambio, se le diera al convento la aljuba de Boabdil, para hacer una casulla y se pusieran, sobre la tumba de su padre, las banderas ganadas a aquél. También, mandó que se labrara la iglesia del monasterio, un año después, en 1489 aparece nombrado en un documento el altar mayor de dicha iglesia.
Fuente: Arquitectura Medieval Cristiana de Córdoba
El convento quedó condicionado a la estructura que antaño tuvo las dos casas -palacios de ambas familias estructurados en patios.
Portada de la iglesia
En el patio de la entrada se encuentra la portada de la iglesia realizada en tiempo de los Reyes Católicos por Hernán Ruiz I de estilo gótico humanista.
<28>También podemos encontrar la portería, el torno y el locutorio donde se encuentra un lienzo de un Cristo crucificado del siglo XVII ; comunicándose por la sala de entrada donde se encuentra una interesante colección de lienzos, con el claustro principal o del Cinamomo que constituye el epicentro del convento. -Según la tesis de Mª Ángeles Jordano- indica que el claustro más primitivo es el llamado de Cinamomo, por tener una bella planta de esta especie en una de sus esquinas. Consta de dos alturas en la planta baja - según Benítez Blanco- a perdido su encanto al macizar las columna a finales del siglo XIX, tiene en el centro una fuentecita a la que las monjas llaman moruna a pesar de ser de estilo barroco.
Luego fueron agregando otros según fuera aumentando el número de monjas.
<28>
Al Oeste del Cinamomo está el patio del lavadero- prosigue-MA. J. Barbudo - al N el claustro de la virgen y por ultimo el patio de la enfermería construida en el siglo XVII para poder ayudar a los cordobeses en sus dolencias. Anexa a ésta esta Santa Inés, como llaman las monjas a la huerta. 
<28>Antaño tuvieron un gran terreno que era huerto que se encontraba fuera del convento, concretamente frente a éste y que llegaba a la calle Alfaros, se vendió para edificar casas de vecinos... Hoy en día son bloques de pisos y seguramente hasta el hotel que se encuentra en esa calle; en ese huerto se encontraba la enfermería primitiva, no olvidemos que eran monjas de clausura.
De innumerables lienzos y tallas en sus estancias destacaría dos imágenes del Niño Jesús, la primera lo llaman "El esposo" del siglo XVIII se trata de un niño con la mano derecha alzada en actitud de bendecir y la izquierda sujetando una bola de plata, lleva túnica blanca y está decorada su cabeza con tres potencias. Cuando las novicias hacen los votos esta figura es colocada en el coro portando el velo que la priora entrega a las nuevas monjas y es de ahí el sobrenombre de "El esposo". El otro niño Jesús al que las monjas llaman "Mimosito" es un niño sentado en una silla dorada estilo rococó.
En el templo se encuentra la factura de una de las primeras intervenciones de la familia de canteros que más trabajó en la ciudad desde finales del siglo XV y principios del siglo XVI, los Hernán Ruiz.
Es muy probable que Gonzalo Rodríguez, padre del clan, iniciara las obras de la iglesia conventual, la cual tiene claros vínculos con otros templos como el monasterio de San Jerónimo de Valparaíso. Hernán Ruiz era durante esos años uno de los artistas de referencia de la provincia: desde 1502 hasta 1547 ostentó el cargo de maestro mayor de la catedral de Córdoba.
Es de planta basilical, y según nos cuenta Jordano Barbudo- consta de una sola nave cubierta con bóvedas de crucería, capilla mayor, y coro alto y bajo a los pies. La capilla mayor está cubierta con una bóveda de terceletes, y el coro alto y bajo con aljarfes. El coro alto fue sustituido por una bóveda de escayola, de acuerdo a los modelos de la nave central.
La nave no cuenta con más adorno que las nervaduras de las bóvedas y los perfiles de los vanos, que al exterior se presentan abocinados, ejecutados en piedra caliza de la provincia.

Este bien inmueble, de indudable valor artístico, es propiedad del Obispado de Córdoba, y fue declarado el 21 de marzo de 1980 monumento BIC (Bien de Interés Cultural), figura de máxima protección entre los Bienes Catalogados e Inventariados de la Junta de Andalucía


Fuentes consultadas:
La clausura femenina en el Mundo Hispánico. Una fidelidad secular por F.J Campos y Fernández de Sevilla-Clausura femenina y movimiento cofrade en la Córdoba de los siglos XVII y XVIII: La constitución de la Hermandad del Rosario por las Jerónimas de Santa Marta por D. Juan Aranda Doncel-Indicador cordobés, ó sea: Manual histórico-topográfico de la ciudad de Córdoba por Luis María Ramírez y de las Casas Deza- La vida cotidiana de las mujeres de la Edad Media en Córdoba- Santa Marta, un monasterio de monjas jerónimas en la Ajerquía de Córdoba. Patrimonio artístico y documental por Vicente Benítez Blanco Madrid - Arquitectura Medieval Cristiana por María de los Ángeles Jordano Barbudo tesis 1992- El Monasterio de Santa Marta. Proceso de restauración y conservación de la portada de la iglesia conventual de la orden de clausura de las Hermanas Jerónimas en Córdoba por Noema Wis Molino-

martes, 6 de abril de 2021

La Diana de Julio Romero de Torres


Diana (1924)
Óleo sobre lienzo 167 x 97 cm
Museo Julio Romero de Torres









Una tarde impresionista,                                       en
 el taller de un artista 
vi a Mimí, débil y rubia, 
desnuda, bajo la lluvia 
de su cabello de oro, 
que era todo su tesoro... 
Desnuda, bajo la onda 
de su cabellera blonda 
en el ambiente violeta. 
Y Leandre, en su paleta, 
buscaba en vano aquel oro, 
que era todo su tesoro. 
             (Manuel Machado)







Este cuadro se titula "Diana" y por mucho que lo miro, nunca sabré si el protagonista es el precioso galgo negro, mascota inseparable de D. Julio Romero de Torres o la modelo... En primer plano Pacheco, nombre que recibió por el bandido José Tirado "Pacheco", pintado en innumerables cuadros; fue un regalo que recibió de unos amigos de Porcuna, donde el pintor plasmó en los muros de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, su capilla Sixtina y de la que ya hablamos en este blog.... (Pinche aquí)
Retrato de Marichu  Begoña (1922/24)
Óleo y sobre de lienzo 50 x 40 cm
Colección Privada
El título del lienzo evoca la mitología griega, aunque no es el primero ya que en el "Retablo de amor" y del que ya hablamos en este blog trabaja con el tema mitológico en sus "lejos" en sus paneles. Diana, era hija de Zeus ¡Bueno, eso era algo normal ya que Zeus era un "ansia-viva" con respecto a las faldas! y la hermana melliza del guapo Apolo; sus dominios son los bosques y siempre va acompañada por ninfas y perros. 
La modelo aparece semidesnuda en segundo plano, con una falda como única prenda, ya que va hasta descalza.
El fondo del cuadro, casi surrealista donde parece que en "los lejos" como siempre llamaba el pintor se ve una iglesia a la cuál no logro reconocer.
Esta modelo es representada, al menos dos veces en la obra del pintor, su nombre es Marichu de Begoña conocida como Mimí; Manuel Machado le dedicó una poesía, mientras posaba para D. Julio Romero de Torres y que se puede leer en el post. 

A pesar de contar que era una actriz  reconocida de la época, solo he podido encontrar un pequeño recorte de prensa en la que aparece su nombre en el anuncio sobre una actuación del Teatro Maravillas en diciembre de 1920, luego... silencio total sobre la actriz. ¡Y crean que he buscado!
Este cuadro fue subastado por parte de la casa Duran el 21 de Julio de 2016 con un precio de salida de 50.000 euros; se cree que el lienzo no ha salido de Madrid.



Fuentes consultadas: 
Wikipedía- Julio Romero de Torres: Vida y obra por Teodoro Fernández Velez- Julio Romero de Torres por Francisco Zueras Torrent- 

martes, 8 de diciembre de 2020

La casa de los Hoces, el ahora Archivo Municipal

Fachada de la casa hoy sede del Archivo Municipal


Situada en unos de los enclaves más bellos de la ciudad en la calle hoy llamada Sánchez de Feria y anteriormente de "Las campanas" se encuentra una de las casas solariegas más relevantes de la época medieval por su destacado artesanado mudéjar y sus bellos patios porticados, y aún ostenta el escudo primitivo de los Hoces, cinco hoces en campo de gules.

Esta preciosa casa perteneció  a 
Escudo fachada
los Hoces, familia perteneciente a los cuarenta linajes que se implantaron en Córdoba y pronto ocuparon puestos importantes adquiriendo riquezas...

Provenientes de Aragón llegaron a Córdoba varios hermanos: Anton de Hoces, Lope de Hozes, Loazo de Hozes, Arthan de Hozes y Romero López de Hoces se establecieron en la villa.
Hijo de Romero fue Diego López de Hoces del que se tiene una escrituras otorgadas en el Castillo de Almodovar en 1266 en referencia al repartimento de la finca de Fuenreal.
Por lo visto la abadesa del monasterio de San Clemente de Sevilla llamada Gontrueda Ruiz de León tuvo que acordar no seguir pleiteando por un gran trozo de tierra con sus fuentes en la Argamasilla y en el Cortijo de Fuenreal que le había sido donado a las monjas del convento de la Encarnación de la ciudad de Córdoba por Alfonso X y que según ella, había pasado a ser propiedad del cenobio sevillano y que Diego López de Hoces reclamaba por considerar ser parte de las tierras que les fueron repartidas en época del Rey Fernando III. ¡ Así que a cambio de veinte doblas de oro que recibió la monja las cosas volvieron a su cauce!

Fue D. Pedro Gonzalez de Hoces el que realizó el mayor esfuerzo para el ascenso social de la familia, caballero veinticuatro de la ciudad cargo que ocupó más de cuarenta años, sirviendo al rey  Don Juan II de Aragón como guarda del cuerpo real lo que hoy en día viene a ser guardia personal cobrando tres mil maravedíes anuales proporcionándole la cantidad de cien mil.

El ser vasallo del rey era estar siempre dispuesto con las armas y condiciones que hubieran sido establecidas a cualquier llamamiento del Rey, contando éste con el número suficiente de "lanzas"... 
Pedro González de Hoces mantuvo dos lanzas durante veinte años y por ello obtuvo más de 40.000 maravedíes ¡Ahí es nada!.
Una de sus actuaciones más destacadas fue su participación en las embajadas a Inglaterra enviadas por Catalina de Lancáster, esposa de Enrique III, entre 1406 y 1418 de las que sacó unos considerables beneficios...
Cancela
Sirvió a Diego Fernández de Córdoba I señor de Baena, se casó en 1421 con María García Carrillo, biznieta de Gonzalo Fernández de Córdoba, I señor de Aguilar.

Del matrimonio de Pedro González y María Carrillo nacieron ocho hijos; cinco hombres que utilizaron el apellido del padre y tres mujeres que escogieron el de la madre.
Todo parece indicar que Pedro González de Hoces se hizo con una fortuna en las dos o tres primeras décadas del siglo XV no malgastando y comprando bienes que incremento a lo que fue heredando.
La historiadora Pilar Ostos contabiliza las ganancias de Pedro González de Hoces en cerca de un millón de maravedís y la adquisición de doscientas ocho propiedades a lo largo de su vida.
¡Casi ná...!
  
Pedro González de Hoces en 1454 fundó el mayorazgo de la Albaida,  que se había vinculado a la familia gracias al casamiento con doña Leonor Sánchez de Funes IV señora de la Albaida; estableciendo una serie de cláusulas para sus sucesores en el señorío: 
Tendrían derecho los varones por orden de edad sobre las mujeres a la vez que se crearían la obligación de emplear el apellido Hoces a la vez de agregar nuevas adquisiciones al mayorazgo; comenzando a ser una de las familias más influyentes de la ciudad.
Muchos fueron los Hoces los que culminaron sus aspiraciones en la corte o en las órdenes militares como lo fue D. Lope de Hoces, almirante de la Armada que compró la villa de Hornachuelos cuando Felipe IV para pillar pasta las vendía a precio de oro para que tres años más tarde concederle el título de conde de Hornachuelos por los servicios prestados y recogido por su heredero  Alonso Antonio de Hoces y Córdoba, tras morir su padre unos meses antes 
Patio porticado 
La construcción corresponde al esquema de la casona andaluza organizando la casa en torno a uno o más patios, tiene una altura de dos plantas constando de una portada de piedra enmarcada en un dintel donde se encuentra el escudo de la familia.
Desde el zaguán se accede mediante una galería al primer patio con arcada de medio punto de ladrillo sobre columnas; el segundo patio con tres vanos con ventanas de estilo mudéjar.

Patio
Es a finales del siglo XVII cuando el inmueble cambia de dueños después de tres siglos ¡Que se dice pronto! en la familia de los Hoces con la venta a D. Juan José de Saavedra y Mendoza que se casó en la Trinidad.
Es más tarde cuando es vendida a uno de los Guzmanes- como muy bien cuenta G. J. Herreros en su artículo de prensa- más concretamente a D. Domingo de Guzmán y Cea que decide alquilarla, viviendo durante algunos años nuestro ilustre cordobés que compatibilizó la medicina con las Letras y la Historia, D. Bartolomé Sánchez de Feria y tras la muerte de éste la casa pasa por innumerables manos hasta por un prebendado de la catedral.
Los dueños de la casa deciden venderla a D. Francisco Santillana y luego de nuevo es adquirida por un Guzmán y de ahí posiblemente sea la confusión de muchos al creerla la originaria cuando la verdadera de los Guzmanes se encuentra en San Andrés.  
Más tarde fue comprada por el director del Museo Arqueológico D. Narciso Sentenach
El Ayuntamiento adquirió esta propiedad con idea de instalar en ella el Instituto Municipal de Cultura cordobesa, aunque finalmente fueron el Archivo, la Biblioteca y la Hemeroteca Municipales quienes se instalaron en la casa en el año 1969. 


Fuentes consultadas:
Paseos por Córdoba o sean apuntes para su historia volumen III por Teodomiro Ramírez de Arellano-La Nobleza cordobesa y el patronazgo religioso por Antonio Jesús González Torrico*Universidad de Córdoba- Notariado, documentos notariales y Pedro González de Hoces, veinticuatro de Córdoba por Pilar Ostos Salcedo- Casa de las comedias de Córdoba, 1602-1694: reconstrucción documental por Angel María García Gómez- La casa donde no vivieron los Guzmanes por Gonzalo J. Herreros Moya El Córdoba 28/09/2020