En tres tiempos se divide la vida: En presente, pasado y futuro; de éstos el presente es brevísimo, el futuro dudoso y el pasado cierto... (Lucio Anneo Séneca)

lunes, 12 de agosto de 2019

María Teresa Wilms Montt: La musa de vida novelesca de Julio Romero

Teresita de la Cruz o Venus imperiosa 1918
Óleo sobre lienzo 93 cm x 75 cm
Colección Privada
Si en algo se caracterizaba a Julio Romero de Torres era en plasmar en sus cuadros mujeres que se encuentra fuera de todas las convenciones, mujeres que rompe todos los moldes, da igual de que clase social fuera... Como María Teresa de las Mercedes Wilms Montt que fue plasmada en uno de los lienzos del artista.
Muchos os preguntareis quien era esta señora, pues fue una escritora chilena, precursora feminista, de vida sorprendente, mirada transgresora y un alma sufriente y errante que sin duda cautivo al pintor.

El cuadro se centra en la mujer sentada y ataviada con un vestido de satén o capa de color morado, sin duda el color que representa la creatividad, con el torso semi-desnudo la modelo fija sus bellos ojos claros y un tanto melancólicos en el espectador y entre sus manos porta una estatuilla dorada.
Si bien el retrato forma parte de la escasa relación de mujeres rubias pintadas por Romero, la escritora comparte postura y ademán con multitud de mujeres morenas del artista cordobés. La poetisa sostiene entre sus manos una estatuilla policromada griega.
Esta vez no hay fondo, o mejor dicho, "los lejos" como el artista decía, en el cuadro.. Esta vez comienza y termina en la escritora.

Fotografía de María Teresa Wilms Montt
en Buenos Aires en 1916
El primer articulo que hace referencia a este cuadro es publicado el 20 de febrero de 1920 en la revista titulada Grecia; siendo reproducido dos años más tarde en el catálogo de las obras de Julio Romero de Torres expone en Buenos Aires, Argentina.
La chilena fue una burguesa rebelde, criada por institutrices que desde la más tierna infancia destacó en su sensibilidad y dominio en la escritura.
Simpatizante con el anarquismo y totalmente en contra de los valores burgueses que representaba su familia, se casó por rebeldía con apenas 17 años y en contra de sus padres, con un hombre que le llevaba más de diez años de edad. Desgraciadamente fue un matrimonio marcado por los celos y los maltratos... Siendo acusada por su marido de adulterio, la encerraron a la fuerza en un convento, retirándole la custodia de las dos niñas que hubo en el matrimonio. A causa de todo esto tiene su primer intento de suicidio.
Ayudada por algunos amigos consigue escapar de allí, viajando a Buenos Aires donde comienza a publicar con varios seudónimos entre ellos Teba y más tarde Teresa de la + ¡Como a ella le gustaba escribirlo! que es con la que se conoce en España.
En este país viene de la mano de su más que amigo Arturo Cousiño; se mueven en los ambientes literarios del momento, conociendo a numerosos escritores, entre ellos Valle-Inclán, con el que se crea un vinculo ¡Ambos con alguna que otra adicción no confesable! y que por lo visto les unió en su amistad.
Es en ese momento cuando Julio Romero de Torres conocería a la escritora gracias a los círculos intelectuales que frecuentaban y cuando la pintaría.
En 1920 la escritora cuando se establece en París, donde se reencontró con sus hijas tras 5 años de separación. Sin embargo, cuando las niñas de nuevo regresan Chile, el dolor de la separación la hizo entrar en una terrible depresión que la llevó en la Navidad de 1921, al suicidio.
Teresa falleció por una sobredosis de barbitúricos a los 28 años de edad, y está enterrada en el cementerio del Père-Lachaise

Sobre el cuadro y a pesar que muchos lo fechan en 1920, se cree que fue pintado hacia el 1918, llevó fue titulado "Venus imperiosa" o "Teresita de la Cruz" y hasta muy poco tiempo estuvo en paradero desconocido, al igual que el boceto del mismo que el pintor pintó.
Mucho se ha especulado en las manos donde se encontraría dicho cuadro; citando a Joaquin Edwards Bello, cronista chileno, relata una anécdota que tiene por protagonistas a Julio Romero y a Guillermo Wilms, padre de Teresa.
Veréis:
El cronista cuenta que parece ser que algunos años más tarde acudió un visitante chileno al taller del pintor a Madrid; cuando D. Julio, al conocer de donde era le comentó que tenía varios conocidos allí, entre ellos a un aviador al que le llamaban Page ¡Y a propósito! - dijo el pintor: Voy a mostrarle un retrato que hice en 1918 a una chilena muy guapa, ¡Aquí está!... El visitante quedó paralizado ya que era D. Guillermo Wilms y el retrato era de su hija Teresa.
Creo que la historia es bonita, pero nada verdadera ya que el cuadro hubiera sido comprado por su propio padre y no hubiera dado tumbos en manos de unos y otros.
Otra posible teoría sobre el paradero del cuadro era Ricardo Beduneau, experto en arte era su propietario; otra versión, es la adquisición de la tela por Nicolás Ross por cinco mil pesos, el retrato de Teresa Wilms hoy estaría en el Museo Municipal de Bellas Artes de Valparaíso.

La siguiente pista conduce a la sobrina de la escritora, María Wilson Wilms argumentó que el Romero de Torres pasó a manos de Arturo Cousiño; el amigo y amante adinerado de Teresa Wilms lo entregó a Francisco Montt Pinto, que debía facilitárselo a Sylvia Balmaceda Wilms, la hija de Teresa debió recibir la obra en 1935, a pesar de que hoy en día la segunda hija de la poetisa no posea el cuadro; en los archivos de la Biblioteca Nacional chilena apareció una cuartilla manuscrita y fechada en octubre de 1969 que sostiene esta teoría ya que indica que Arturo Cousiño ¡ El amigo entrañable de la escritora! costeó el retrato, lienzo que pronto pasó a Sylvia Balmaceda, quien en un apuro de dinero lo vendió.

De lo que podemos estar seguros es que un lienzo titulado Teresa de la Cruz aparece citado en el catálogo que redactó Ramón del Valle Inclán con motivo de la exposición de Julio Romero de Torres celebrada en septiembre de 1922 en el Salón Witcomb de Buenos Aires; el impreso contiene un listado con el título de los 26 lienzos que albergaba la muestra.
La exposición fue un éxito comercial, ya que vendió todos los cuadros excepto dos: La muerte de Santa Inés que no estaba en venta ya que era el preferido de la madre de D. Julio Romero y Contrariedad, reconocido por el propio pintor, que le traía suerte y de hecho jamás se deshizo de él.
Algunos de los lienzos que estuvieron en la exposición fueron adquiridos por el Museo Nacional de Bellas Artes  como La esclava, Musidora y Rivalidad.

De lo que estamos seguros es que apareció en la sala de subastas Duran el 20 de Marzo del año pasado con un precio de salida de 60.000 Euros y vendido por 65.000 euros, de nuevo está en manos de una colección privada.




Fuentes consultadas: 
Wikipedía- Destinos errantes y trágicos. Memorias Chilena  30/09/2017- La poeta aristocrática que encandiló a Valle- Inclán  ABC 18/09/2017- Teresa Wilms Montt, escritura e identidad por Erika Marrero Miranda 11/2015-Paraísos artificiales. La imagen drogada en la pintura europea de entre siglos XIX- XX por Sofía Barrón Abad valencia 2015

domingo, 5 de mayo de 2019

La Casa-Palacio del Bailio: Las "brujas" Camachas y un revolcón del que se enteró la Santa Inquisición






Treinta y dos son los escalones que separan al paseante de la calle Alfaros a la casa del Bailío.
La cuesta es lo que históricamente fue una de las puertas de comunicación de la Medina con la Axerquia...
A la derecha, lindando con el huerto de los capuchinos, una tapia encalada que en primavera se llena de flores de buganvillas rojas y moradas.
A la izquierda una tapia blanca con crucifijos colgados reminiscencias de las estaciones de un Via Crucis que terminaba en la plaza del Cristo de los desagravios y la misericordia, conocidos por todos los cordobeses por el Cristo de los Faroles. 
La pregunta de muchos forasteros es ¿Por qué se le llama cuesta si tiene escalones? Pues simplemente porque fue una cuesta hasta que en 1944 fue rehabilitada la zona adaptándola a la escalinata de chino cordobés.
Al frente, una fuente que hace las veces de punto de encuentro de la bifurcación... La de la derecha que te lleva a la emblemática plaza de los Capuchinos y  la otra a las puertas de una casa palaciega situada en el núcleo central de la ciudad de Córdoba.
Cuesta del Bailío años 30

Tras la conquista de Qurtuba por los castellanos en 1236, en el repartimento el terreno fue entregado por el rey a D. Bartolomé Corbacho en compensación por la ayuda.
Los terrenos que luego fueron divididos para una parte que ocupó la iglesia y otra el convento de Capuchinos.
En aquel tiempo se le conocía como el "Portillo de Cobacho" que era por donde se unía la Axerquia con la Medina. En la parte alta, unido a la muralla existía un arco, derribado en 1711 que por tener la imagen de un Cristo se le llamó "del Cristo de la Salvación" tan venerado por sus vecinos en aquella época que D. Cristobal Ruiz Cabeza de Vaca pidió permiso para poder fundar una Ermita dedicada al culto de ese Cristo.
Como el lugar era oscuro y solitario era vertedero de inmundicia, ordenando el ayuntamiento en 1692 urbanizarlo, ampliando la cuesta para que desde allí se viera el Cristo de los Dolores, tomando terreno del convento de los Capuchinos a pesar de que Fray Bartolomé Perez de Almoguera pleiteó sin éxito quedando la cuesta cerrada como se la conoce hoy en día.
Las casas que hay frente a los capuchinos fueron en su día de los Egas Venegas, señor de Luque.

Es a partir de 1571 cuando las casas, porque en aquel tiempo eran varias, pasaron a pertenecer por venta de los Haro a la una rama menor de los Fernández de Córdoba como bien explican las escrituras:

"... doña Aldonza de Haro, mujer de don Fernando de Haro, don Alonso y don Jerónimo de Cárcamo, hermanos los tres, vendieron a don Alonso Femández de Córdoba, menor, y en su nombre a don Diego Fenández de Córdoba, su tutor. Unas casas principales de Córdoba en la collación del Salvador, frente del Portillo de la Fuenseca, bajo de cierto precio y linderos con el cargo de un censo redimible de 262.500 mrs. a favor de los herederos de don Arias de Acevedo y con el cargo de otros censos, cuya escritura aprobaron. 
Córdoba , 26 de marzo de 1571"
Puerta de la casa del Bailío hoy Biblioteca Viva de Al Andalus

Esta fue fundada por Pedro Nuñez de Herrera, hijo bastardo de don Alonso de Aguilar y es aquí donde los historiadores no se ponen de acuerdo, unos hablan de que la madre de D. Pedro Nuñez de Herrera era una tal María Ximenez, hija del corregidor de Montilla y otros, sin embargo, se inclinan a las apreciaciones de Ambrosio de Morales en las que decía que D. Pedro fue hijo natural de María de Sousa, hija de D. Juan de Sousa, veinticuatro de la ciudad.
Fuera quien fuera la madre, el niño fue legitimado por su padre a la vez que le fue entregada una renta anual de 30.000 maravedíes.
Dice el autor de "Casos raros ocurridos en la ciudad de Córdoba":
"(...) En la famosa casa de Priego hubo uno de los hijos de aquellos señores, el cual tomó el hábito de San Juan. Éste, por su antigüedad, vino bailío. Seguía la guerra con la afición que sus antepasados. (...) "

¿Que qué era un "bailío"? Pues era una dignidad o encomienda que se les daba a los caballeros de la Orden de San Juan. El balinaje ascendía a 9.400 ducados de oro.
 ¡Bueno pues ya tenemos apellido, dinero y posición!


Preciosa vista desde el zaguán
(...) También se halló con el Emperador en Túnez, y se aficionó a la hermana del Rey, la cual trujo a Córdoba, y en el baptismo se llamó doña Elvira de Herrera. Estaba señalada en los brazos, como suelen las moras y tuvo en ella un hijo, que se llamó, don Alonso de Aguilar, y no fué menos esforzado que sus antecesores.(...)

Es decir que D. Pedro volvió a tener un hijo natural con una tal Elvira de Herrera al que llamaron Alonso de Aguilar y del que se tiene documentación:

"Llamase en él don Alonso Fernández de Córdoba y Aguilar vecino de Córdoba, hijo del señor Pedro Núñez de Herrera, bailío de la villa de Lora, difunto. 
Dispone su entierro en la iglesia de San Hipólito, donde su padre estaba sepultado. 
Hace la manda de 150 ducados anuales y vitalicios a su madre, doña Elvira de Herrera, y la de 25.000 maravedís, también anuales y vitalicios, a su tía doña Francisca de Herrera. "

Y es aquí donde viene la historia de "las Camachas" unas montillanas, Leonor Rodriguez y su tía Elvira García, que más tarde fueron acusadas de brujas por la inquisición a causa de "su buena labor de celestinas" seguro que a cambio de dinero en un asunto bastante turbio para la parte de los Fernández de Córdoba pero no tan crucial que no se pudiera arreglar con dinero.

Uno de sus patios
El caso es este:
Año 1570 ¿Que por qué lo sabemos el año exacto? Porque del bebé que se engendró en aquellos días hizo un testamento fechado el 4 de marzo de 1634 y ya era un anciano de más de sesenta, que se llama don Gonzalo de Córdoba y Aguilar y que otorgando en sus últimas voluntades
En ese testamento confiesa ser hijo de don Alonso de Aguilar y doña Mayor de Solier, precisamente a dama perjudicada en una historia de brujería con tanta relevancia que tuvo que intervenir el tribunal de la Santa Inquisición.

Parte del testamento dice así: 

(...) que se llama don Gonzalo de Córdoba y Aguilar y que confiesa ser hijo de don Alonso de Aguilar y doña Mayor de Solier, ambos difuntos, vecino de Córdoba en la collación de San Salvador. Ordena se le entierre en la iglesia colegial de San Hipólito, donde yace su abuelo. Declara que estuvo casado con doña María de Solier, ya difunta. Acrecienta su mayorazgo con varios bienes; manda mil ducados a su nuera, doña María de Hinestrosa, e instituye por heredero a su hijo único, don Juan de Córdoba y Solier. Falleció dos días más tarde (...)

Todo se refiere a D. Alonso, el hijo del Bailío D. Pedro que como su padre fue un solterón empedernido pues jamás se casó... lo que si era es un pica-flor y que embelesado por una dama con la que quería llegar al "revolcón" y no al casamiento, se ayudó de las Camachas para idear un plan para estar a solas con una dama que salió muy perjudicada del encuentro. Tan perjudicada que por lo visto a los nueves meses tuvo un hijo al que en un principio se le llamó Pedro Jimenez y que al ser reconocido por su padre se le puso Gonzalo de Córdoba y Aguilar.


Dice el autor de "Casos raros de la ciudad de Córdoba":

(...) Siendo mancebo ya para casarse, hubo grande competencia sobre quién se había de casar con él, por su mucha nobleza, riqueza y valor de su persona. Al fin, una señora muy principal, deseando casar a don Alonso con una hija suya, determinó hablar a unas grandes hechiceras de Montilla, llamadas las Camachas. Encargóles el negocio, prometiéndolas, si salían con su pretensión, pagárselo muy bien. Ellas se lo prometieron, y dando y tomando sobre el caso, se resolvieron en convidar a don Alonso para un jardín suyo, y que estuviese allí la señora. Las malas hembras no la avisaron en qué forma había de entrar don Alonso, y con este descuido viólo entrar en forma de un hermoso caballo. Cuando ella lo vió, espantada, comenzó a dar gritos, y quedóse amortecida. Volvió [en sí] con algunos remedios que le hicieron, y comenzó a quejarse de las malas mujeres y a publicar y descubrir lo que estaba secreto. Vino luego el caso a noticia de los señores inquisidores, y, hecha su diligencia, prendieron a don Alonso y a las hechiceras. Estuvo don Alonso mucho tiempo en una cárcel estrecha, y al fin lo soltaron, por haber hallado que don Alonso estaba inocente de todo el caso; pero, no obstante esto, le mandaron que burlando ni de veras entrase en casa de las Camachas (...)


Uno de sus salones
La historia como era de esperar fue manipulada para dejar bien a D. Alonso ya que los Córdobas tenían tentáculos bien largo, ¡ Pues mucho mejor si se contaba echándole la culpa a la dama y la madre de ésta!
Por lo visto al mesón que éstas regentaban en Montilla fue el propio D. Alonso de Aguilar para solicitarles a éstas que tenían fama de brujas, hicieran de celestinas para embaucar a una dama montillana llamada doña Mayor de Solier para poder seducirla y así fue... Enterados en la familia de la joven dama del "encuentro" por lo visto doña Mayor le juró a su madre que su embarazo era consecuencia de la hechicería de las brujas, caso que la familia puso en conocimiento de la Santa Inquisición. Según en el proceso inquisitorial, cuentan que la dama fue encontrada en una de las habitaciones de la taberna desvanecida, y que luego contó que D. Alonso entró a su encuentro de forma de un hermoso caballo.

Tanto las Camachas como D. Alonso fueron prendidos, según Ramirez de las Casas Deza- D. Alonso fue apresado dos veces. La primera cuando ocurrieron los hechos y la segunda cuando nació el bebé:

"Y segunda vez que prendieron a D. Alonso, el cual contra el parecer de todos, que creían que saliese mal por la reincidencia fue puesto en libertad un día señalado" A las Camachas no les salió tan bien como al hijo del Bailío, a estas desgraciadas le hicieron proceso en Córdoba acusadas de hechiceras las hicieron procesionar por la ciudad con coronas en la cabeza con insignias de hechiceras, castigándolas a 100 latigazos en Córdoba y otros cien en Montilla a cada una.

A D. Alonso no le ocurrió, prácticamente nada... dice así: 

Fué Dios servido que las Camachas se desdijeron de lo que habían dicho contra él, y con esto dieron orden los inquisidores que un día señalado le soltasen de la cárcel. Supieron esto algunos oficiales, y avisaron de ello a don Gómez de Córdoba, como a tan deudo, el cual, lleno de gusto y contento, dió mil ducados de albericias, y para el día señalado se fué con quinientos caballeros, todos a caballo, para llevar hasta su casa a don Alonso. Visto por los inquisidores, mandaron llamar a don Gómez, y le preguntaron que a qué venía con aquellos caballeros; y respondió que sabía que salía libre don Alonso, y que él y aquellos caballeros le venían [a] acompañar. Apretáronle los cordeles que dijese de quién lo había sabido, y respondió que del secretario Balabarca y del portero de la Inquisición. Tomóse este dicho jurídicamente, procedióse contra el secretario y portero, y fueron sentenciados a doscientos azotes y diez años de galeras, porque descubrieron el secreto de la Inquisición. (...)

¡ O sea que pillaron "repaso" hasta gente que trabajaba para la Inquisición para salvaguardar "el secreto" como dicen que estaría untado con pasta sin duda!
Y aquí termina la historia "del revolcón" que para salvar la honra de una dama fue revestido de brujería para cubrir el honor de ambas familias, por supuesto sobre todo la de los Córdoba...


Preciosa vista de la fachada
Y ahora sigamos con la casa:
La casa del Bailío fue construida sobre los resto de una casa romana prebistilo es decir, la disposición de las habitaciones alrededor de un pequeño estanque cuyo resto pueden verse en el sótano del palacete.
Su portada está atribuida al arquitecto Hernán Ruiz II y es llamativa por su decoración plateresca. 


Según Arturo Ramirez Laguna en su trabajo "Córdoba en sus portadas civiles" dice:
"Una portada que aún siendo de mediados del siglo XVI arrastra un planteamiento gótico, tiene pilastras toscas de baquetones que se prolongan en una especie de alfiz con tejaroz. El dintel es recto con un conopio que arranca de las pilastras que flanquean las jambas y muere a media altura de la portada, el espacio bajo el conopio que sería el dintel contiene en altorelieve un relleno simétrico con motivo de animales y vegetales muy de gusto italiano."

Consta de dos plantas y  dos patios y según Ramirez de Arellano en "Paseos por Córdoba" dice:

" (...) la casa es una de las más hermosas de la ciudad por su buenas y anchurosas habitaciones, jardines, escaleras y todo lo que constituye un verdadero palacio.
En el salón principal tiene pintado al fresco el retrato del gran Capitán y varios episodios de su gloriosa historia, al no residir en esta los marqueses del salar, sus poseedores, hace que esta casa se de al arrendamiento y por esa causa hemos conocido en ella la Administración de Correos y la oficina de Obras Públicas. Al principio del presente siglo habitaba en ella la marquesa de Perales quien de noche recibía a numerosos amigos todos aficionados a la música donde se dieron algún que otro concierto"


Vista desde el palacete
Fueron los marqueses de Armuña los que vendieron parte del palacete al Obispado de Córdoba por mil ducados, el día 6 de enero de 1638, dinero que reunieron gracias a los legados de doña María de Torres y doña María de Angulo.
Es donde edificaron la iglesia de los Dolores y el hospital de San Jacinto, quedando en la actualidad 560 metros cuadrados... Desde ese momento hay documentos que se refieren como "La casa chica del bailío"
En 1823 tras el fallecimiento de D. Jose Fernández de Córdoba y Aguilar décimo señor del bailío sin descendencia, el palacio pasó a los Pérez del Pulgar, parientes granadinos que poseían el título de marqueses de Salar y cuya descendencia la habitó hasta el siglo XIX.


Vista de la ubicación desde el cielo

La casa Chica del Bailío en la actualidad es propiedad de la Fondation Ousseimi de Ginebra, fundación cuyo fines son los apoyar a instituciones y proyectos que contribuyan a fines de tolerancia y respeto...
Que la ha confiado a la Fundación Paradigma de Córdoba, la misma que gestiona la torre de la calahorra, con la "Biblioteca Viva de Al Andalus"  fundada por Roger Garaudi, el filosofo marxista que se convirtió al islam y que dijo que lo del holocausto jamás había ocurrido en su libro "Los mitos fundacionales del estado de Israel"  por lo que condenado en el tribunal de París por difamación racista con seis meses de cárcel y multado con 37.000 euros.
¡Y es aquí en nuestra Córdoba esa que se viste de tolerancia ¡según para quien sea!, donde este señor y su fundación son acogido con los brazos abiertos!
¡Incomprensible verdad, pues que cada uno saque sus propias conclusiones!
¡¡¡Ahí lo dejo!!!!


Fuentes consultadas:
Los señores de la casa del Bailío por Raúl Molina Recio- Casos raros ocurridos en la ciudad de Córdoba editado por Cajasur obra social y cultural- Paseos por córdoba Osea apuntes para su Historia de D. Teodomiro Ramirez de Arellano- Indicador cordobés o manual histórico y topográfico de la ciudad de Córdoba por Ramirez de las Casas Deza- Biblioteca Virtual de Miguel de Cervantes-Enciclopedia Universal Ilustrada-Córdoba en sus portadas civiles de Arturo Ramirez Laguna- Cuesta del Bailio por G.G. I*  Diario de Córdoba 01/01/1957

martes, 2 de abril de 2019

La Casa de las Pavas: La extorsión a un Obispo y como se amañó un linaje.

Parte del palacio de las Pavas, hoy Centro de Estudios Avanzados
En la Judería cordobesa frente a los Baños Califales y al Alcázar de los Reyes Cristianos se encuentra una preciosa casa señorial donde guarda una jugosa historia de un rápido ascenso social ¡Nada más y nada menos a Chantre de la Catedral! fruto de un chantaje.


Parte de la fachada que hoy en día es Hotel
Pero primero nos situaremos en la casa:

Los vestigios arqueológicos documentados encontrados en el edificio durante su rehabilitación se remontan a la época romana cuando a partir del siglo I d. C. la ciudad creció hacia el río Guadalquivir. 

Según D. Rafael Frochoso la casa se encuentra edificada en el solar donde en su día estuvo ubicada Där al Sinär´a en tiempo de los Omeyas, es decir la casa de la artesanía donde también se trabajaba el oro según al Maqqari:

"(...) en la Där al Sinär´a se engarzó en una estatuas de oro la perla al Mu´nis que dio nombre al salón de Al Zahra (...)"

No olvidemos que el Alcázar Omeya era lo que hoy en día es el palacio Episcopal, el Seminario de San Pelagio, la antigua Biblioteca Provincial, parte del Alcázar de los reyes Cristianos y la plaza de los Santos Mártires junto con los Baños Califales, por ello es muy lógico que fuera en ese solar donde estuviera ubicada; más tarde, y ya en tiempo de los cristianos lindaría con lo que fue el "Campillo del Rey" y donde se encontraban enterrados los Baños Califales
Situación de la casa contorneada de verde
En los trabajos de arqueología y según cuenta la arqueóloga y coordinadora de ellos doña Fátima Cabello destaca los silos del siglo XVII que servían para almacenamiento y una estructura hidráulica que conducía el agua de un gran aljibe sobre muros de sillares con sus albercas para la riego de los huertos, como también se encontraron columnas ochavadas, pilares y motivos geométricos típicos del arte mudéjar. 
Plano de lo hoy es la casa en negro integrada
al Hotel "Casas de la Judería"
 y en verde como fue en su construcción
Aunque el tipo de construcción actual se remonta al siglo XIV.
La zona donde se encuentra ubicada la Casa de las Pavas también se vio afectada por una serie de políticas municipales que consistían en la cesión de zonas de la ciudad tales como callejas, esquinas, muladares... al clero o a particulares. 
Es en este momento cuando el canónigo Juan Sigler de Espinosa se vio beneficiado por este decreto y pasó a convertirse en dueño edificando a finales del siglo XVI el precioso edificio palaciego que llegó a ser más inmenso de lo que es hoy en día ya que dominaba toda la vertiente norte de la plaza de los Santos Mártires. 

Mucho más tarde, el palacete estaba en posesión del Marqués de Valderas, quien vendió parte de la casa, en los años veinte del pasado siglo XX a la comunidad religiosa de las Siervas de María, quienes bautizaron la casa como "Salus Infirmorum" que traducido es Salud de los Enfermos lo que hoy es el Instituto de Estudios Avanzados.
Es en esa parte donde está la preciosa torre mirador que linda con la muralla con tejas vidriadas que con el sol dan una sensación de esplendor.
Según el Catálogo de bienes protegidos de Córdoba el edificio de ahora y que forma parte de un Hotel, consta de tres patios siendo el patio principal mudéjar con arcos peraltados enmarcados con alfiz, los demás patios fueron transformados en el siglo XIX.
Parte de la actual fachada por plaza de los Santos Mártires
La fachada de portada renacentista con dos cuerpos adintelados con el escudo de los Sigler de Espinosa flanqueado con dos pavos reales que la gente llamó "pavas"  y de ahí su nombre. Tiene tres plantas de altura con ventanas en planta baja y segunda, tiene balcones en la primera planta.

Y ahora que ya sabemos algo de la casa y lo inmensa que fue en el momento de su construcción, centrémonos en el primer propietario de ella y del que ya adelanté que existía una jugosa historia.
Patio

¿Quien fue Juan Sigler de Espinosa?

Como bien dice A. J. Diaz Rodriguez es de origen oscuro y méritos controvertidos.
Por lo visto aparece en "Casos Notables de Córdoba" en el que nos relatan como un tal Juan de Espinosa, el apellido "Sigler" apareció con el tiempo por arte de magia, era paje del Obispo D. Leopoldo de Austria.

El Obispo D. Leopoldo  no era otro que el hijo bastardo de Maximiliano I.
¡ Siiii, aquel que murió de indigestión por un atracón de melones! Por lo tanto medio-hermano de Felipe "EL Hermoso" y tío carnal del emperador Carlos V de Alemania y I de España.
Fue promovido por su propio sobrino para la suculenta Diócesis de Córdoba que en aquellos tiempos era una de la más importantes de Castilla.
Pero por lo visto al pobre Leopoldo se le impuso la carrera eclesiástica llevando muy mal lo del celibato; tanto, que entre rezo y cántico si se le cruzaba una mozuela la llevaba por caminos "pecaminosos" ¡Ya me entendéis!
Cuentan que entre muchas hubo una señora, unos dicen que llamada Catalina Espert y otros que Ferrer con la que tuvo un churumbel ¡Claro, también bastardo! al que llamaron como al abuelo: Maximilin ¡Vale, me dejo de guasa! 
A este pobre muchacho Maximiliano de Austria prácticamente también hizo carrera eclesiástica siendo Obispo también de Segovia, Cadiz y más tarde Arzobispo de Santiago de Compostela.
Uno de sus bellos patios
Por lo que se cuenta en "Casos notables de la ciudad de Córdoba" en uno de sus "revolcones de alcoba" del señor Obispo con la señora de turno, a ésta se le olvidó a ésta el corpiño que encontraron dos pajes de D. Leopoldo...
Y lo que para uno de los pajes fue algo reprobable, para el otro fue la posibilidad que estaba esperando para "prosperar" ¡Ya me entendéis!

Por lo visto, ambos pajes entablaron una discusión posiblemente delante del Obispo que terminaron en puñetazos; y según sigue contando el autor del libro, al conocer el incidente: 

"el obispo se quedó helado, y visto lo que pasaba entre los dos muchachos, despidió al primero y a don Juan hizo su secretario, pidiéndole los corpiños y encargándole el secreto, y el despedido no pareció más, vivo ni muerto".

Desde luego para quedarse helado el Obispo tuvo que ser por algo muy grave y no por la pelea de dos jovenzuelos.
¿Habrían reconocido el corpiño? ¿Quién sería esa mujer? ¿Sería una gran dama a la que para nada le interesaría conocer su escarceo amoroso? Lo que pasó realmente jamás lo sabremos, pero el caso es que del paje que lo encontró censurable jamás se supo... "Ni vivo ni muerto" - como apunta el autor de "Casos Notables de Córdoba"- 
Mientras que ese tal "Juan de Espinosa" subió en la escala social de manera fulminante:

"como recompensa al encubrimiento y a su fidelidad  lo convirtió en su secretario y cuando el joven cumplió dieciocho años, comenzó a darle capellanías y beneficios con prestameras dejándole en aquel momento cuatro mil ducados de renta"


Preciosa vista

Por mi parte y siempre sacando el lado suspicaz, creo que el tal Juan Espinosa no solo encubría un asunto de faldas que por otro lado era muy frecuente en aquellos tiempos entre prelados, canónigos y similares; Ahí posiblemente se encubría el nombre de una dama muy importante y el asesinato del otro paje que recordemos que en el libro dice "Desapareció y no se encontró ni vivo ni muerto"
El asunto tuvo que ser muy, muy turbio ya que el Obispo no paró de "regalarle" al silencio del Juan de Espinosa, dinero y posesiones y hasta le concediéndole la Chantría en 1552, cargo en que lo mantuvo a pesar de ser notificado del nombramiento pontificio del arzobispo fray Juan de Toledo para dicha dignidad en 1556.

Juan de Espinosa con su dignidad de Chantre y con sus grandes ingresos levantó este enorme casa estructurada en el entorno de varios patios.
Es en ese momento donde apareció el apellido y ese escudo y armas de dudoso origen- según Diaz Rodriguez- dan la impresión de que el canónigo Sigler de Espinosa hubiera jugado a ser voluntariamente ambiguo. Un heraldista- prosigue Díaz Rodriguez- podría asignarlos a alguna rama poco conocida de los nobles linajes de los Sigler del norte de España o de los burgaleses Espinosa de los Monteros, pero en cualquier caso no coinciden con unos ni con otros.
Por consiguiente supo muy bien que apellido ponerse para no ser muy rastreado pero si poder ser vinculado a otros de rico abolengo y de manera muy inteligente agregar unos pavos, en un principio de manera ornamental que pronto fue asociado en la ciudad con el apellido de la familia.

Escudo de los Sigler de Espinosa
Para ello solo recurrió a la repetición de la imagen en lugares visibles donde el vulgo pudiera verlo, como los muros exteriores de la casa y la puerta principal, rejas, en su ropa incluido la casulla, etc...
D Juan Sigler de Espinosa supo conseguir buenos casamientos para sus parientes gracias a las buenas dote que preparó a sus hermanas como a sus sobrinos.


Entrada
A doña Juana Sigler de Espinosa a la que la casó con D. Pedro de Vargas y Carrillo, caballero veinticuatro de la ciudad; le fundó un mayorazgo en 1590 sobre una casas principales que el canónigo poseía en el barrio de San Basilio.
A doña Catalina Sigler de Espinosa con el también veinticuatro don Diego de Guzmán y Cárdenas de los señores de Torre Palencia integrados en la casa de los Aguayo.
Así pronto sus sobrinos nietos llevaron el apellido Sigler de Espinosa como veinticuatros de Córdoba y señores de hábito. Como D Juan Andrés Guzmán Sigler de Espinosa y Cárdenas sería nombrado caballero de Calatrava en 1627 o don Jerónimo Luis Pérez de Guzmán, recibiría el hábito de Calatrava o D. Pedro de Vargas Heredia Sigler de Espinosa obtuvo el hábito también.

En septiembre de 1557 cuando el Obispo muere estando de viaje:

"Leopoldo de Austria, obispo de Córdoba. Hijo del emperador Maximiliano I. Hermano del rey de las Españas Felipe I, murió con 53 años el 27 del mes de septiembre del año 1557"

La noticia de la muerte del Obispo- según Gómez Bravo- "llegó a córdoba el viernes primero de octubre por la mañana, algo más de dos días después de la muerte, y que entonces el corregidor d. luis Carrillo, empezó a hacer inventario de sus bienes con gran disgusto del cabildo, que el 7 de octubre le hizo un requerimiento y, en adelante corrió en ello por orden de su majestad, el licenciado Villafañe con los albaceas testamentarios, don matías mutenhoamer y don Juan de Espinosa sobre el cobro de caudales, pagos, asignación de la sepultura, traslación del cuerpo y cumplimiento del testamento" 

La muerte del Obispo para nada fue un obstáculo en la carrera del "Sigler" ya que D. Leopoldo se encargó de beneficiado en su testamento.

Según el testamento del Obispo: 

" (...) y sí hay persona o personas que tuvieren mejor derecho don Juan de Espinosa les devuelva todos los frutos y rentas que ovieren rentado hasta el día de la real restitución». y encarga al mismo espinosa así lo haga. la plena confianza del obispo en espinosa no puede ser expresada mejor que en la siguiente clausula: «Y si por caso el dicho nombramiento que nos hazemos en el dicho Maximiliano, no hubiere lugar, no tuviere efecto, en tal caso nombro y señalo, de agora para entonces, e de entonces para agora, al dicho Juan de Espinosa, my criado, e después de él a la persona o personas, que nombrare e señalare qual yo le doi poder e facultad para que, por su testamento o en otra qual- quier disposición entre bibos pueda dexar la dicha villa de Fuente Ovejuna con todo lo que nos perteneçe, e vinculos e submysiones que bien visto le fuere (...) "

Por lo visto lo de Fuente Ovejuna quedó sin efecto- prosigue Gómez Bravo- Una carta de Carlos V fechada el 31 de octubre a su secretario Juan Vazquez de Molina lo dice:


Retablo de la Capilla de S. Juan Bautista cuyo
patronazgo fue de Juan Sigler de Espinosa
"Pues pareció a los del Consejo de Hacienda que el testamento que hizo el obispo de Córdoba fue inválido, por no tener licencia del Papa el obispo, y ser el muchacho que dexó incapaz, y también el clérigo criado suyo, a quién dexó por su heredero, en caso de que se pusiere impedimento al niño, y puede el Rey tomar lo que dexó, como dezis que se había proveído, bien será que se tenga quenta con el niño hasta que el Rey avise de lo que piensa hacer con él como lo escribo a la Princesa"


Aquí tenemos el escudo y los dos pavos
Según C. J. Lovera- Las mandas a D. Juan de Espinosa se elevaron a 5.000 ducados, sobrepasando a todas las demás a excepción del sobrino del Obispo, también le deja una capilla de la Mezquita Catedral la de San Juan Bautista que la que según Madoz en su diccionario geográfico e histórico de España dice:


"(...) 
fundada por don Juan Sigler de Espinosa familiar de D. Leopoldo de Austria en 1577.
En el retablo se ve de talla al Señor  y S. Juan bautizádole (...) " 

¡Lo más, sus apellidos relacionado con parentesco al Obispo!

Según D. Rafael Pérez Jurado, estudioso de éste  personaje, el Cabildo de la Catedral dió en mayo de 1567 esta capilla que estaba vacante a don Juan Sigler de Espinosa y él la reformó, decorándola con los escudos heráldicos que figuraban en la fachada de su casa solariega cercana al palacio episcopal y donde son bien visibles los pavos.

Pero volvamos con la casa:

La casa pasó por innumerables manos, entre ellas, el acreditado perito agrónomo D. Juan Conde y Criado cuyo hijo fue el ilustrado escritor diputado a Cortes y catedrático de la Universidad D. Rafael Conde y Luque, hasta llegar a la marquesa de Valdeflores pasando por el marqués de Valderas.

Muchos dicen que es en esta casa donde nace D. Luis de Góngora y Argote el 11 de Julio de 1561 aunque por aquel tiempo pertenecía a D. Juan Sigler de Espinosa así que me bailan las fechas. No se duda de que Góngora naciera en esa calle que fue llamada "de las Pavas" a causa de la casa pero no exactamente en esa casa. 
Sus actuales propietarios Don Pedro Fernández-Salvador Fernández de Heredia y su mujer, la escritora cordobesa, Doña María Martínez-Sagrera Martín que la han convertido en el Hotel las casas de la Juderia para rehabilitación han contado con Don Ignacio Medina Fernández de Cordoba, Duque de Segorbe, y por Don Alonso Moreno de la Cova y Silva, ambos arquitectos

Como anécdota decir que en 1972 se utilizó para rodar la película de "Las Casas de las palomas" donde aparecen Lucia Bosé y Ornella Muti y cuyo director era Claudio Guerin 


Bueno pues ya sabéis lo que guarda la casa de las pavas un chantaje que hizo que un linaje ficticio se mezclara en las familias de abolengo cordobesas. 

Fuentes consultadas: 
El dirham andalusí en el Emirato de Córdoba por Rafael Frochoso Sánchez- Cardenales en miniatura: La imagen del poder a través del clero capitular cordobés por Antonio José Diaz Rodriguez- Jaén y don Leopoldo de Austria, obispo de córdoba, un testamento ejemplar por Carmen Juan Lovera y María Teresa Murcia Cano- Casos notables de la ciudad de Córdoba, Córdoba, 2003, pp. 172-173)- Catálogo de los Obispos de Córdoba y breve noticia histórica de su Iglesia Catedral, y Obispado de Córdoba- Carlos V y la quiebra del humanismo político en Europa, 1530-1558: congreso internacional : Madrid 3-6 de julio de 2000 J. Martinez Millán- Biblioteca virtual Miguel de Cervantes Tomo I capitulo XI-

jueves, 21 de marzo de 2019

El Triunfo de S. Rafael de la Puerta del Puente y el Obispo D. Pascual


Triunfo de la Puerta el Puente










Veintisiete metros de Triunfo de San Rafael tiene el que se encuentra en el entorno monumental del río; un rudo monte de piedra en cuya entrañas se puede apreciar una gruta y en su cima una columna donde se soporta el arcángel custodio de Córdoba.
Como elementos decorativos: Un águila que sostiene una placa de mármol con la inscripción que dice: 

"Yo te juro por Cristo crucificado que soy San Rafael ángel a quien Dios tiene puesto por guarda en esta ciudad."

Al otro, un león con cara de esfinge que porta el escudo de la ciudad.
Más arriba se distinguen San Acisclo y Santa Victoria, los patronos de la ciudad y al otro lado Santa Bárbara.
Eso se ve a simple vista, ¿ Pero quieres saber su historia?
Te la cuento:

El lugar era perfecto, en una explanada que existía en la fachada Sur de la Mezquita Catedral, que no era otro que el que siglos antes había escogido el Obispo Don Pascual para fundar en 1274 el primer hospital después de la entrada de Fernando III en la ciudad.
Al que con el paso del tiempo se le llamó "Hospital de los Ahogados" y que según el libro titulado "La Descripción historia del Triunfo que erigió a San Rafael" cuenta:

"La infeliz y desgraciada empresa y sito en Algeciras en 1278 dio motivo en que mezclado el ejercito de Abenjusef con el nuestro derrotado, introdixese la peste en Andalucia siendo los cordobeses victima de este lamentable estrago.
Era tan rápido y tan voraz en fuego del contagio que arrebató la mayor parte de sus habitantes. Había a la sazon en el convento de los Padres Mercenarios un venerable varón llamado fray Simón de Sousa, que después fue obispo de Tuy, y estando una noche en el coro implorando la Divina clemencia sobre este triste y afligido pueblo, se le apareció SAN RAFAEL y le dixo:
Diras al Obispo Don Pascual que está Dios muy satisfecho de su vigilancia y cuidado y que por sus oraciones y por la intercesión de Su Santa Madre, se ha compadecido de este pueblo, que ponga mi imagen en lo alto de la torre de la iglesia Catedral y que exorte a todos sus feligreses a que me sean muy devotos y celebren mi fiesta todos los años y que si así se hace este castigo cederá de todo punto"
Triunfo siglo XIX
D. Pascual hizo lo ordenado mandó poner una imagen en la torre de la Mezquita-Catedral y cesó el contagio en la ciudad milagrosamente.
Este Obispo puso tanto empeño en este hospital que quiso ser enterrado en el mismo cuando muriera... ¡Cosa que se respetó!
A medida de que la ciudad aumentaba de población, aquel hospital se quedó pequeño sobre todo por las sucesivas epidemia de peste hasta que en 1363 el Cabildo fundara otro hospital sobre otro terreno al que se le conocía como "el Lavatorio" muy cercano a la Alcaiceria que se fundó bajo la advocación de San Sebastián.

En 1470 y ya en estado de ruina el Obispo de turno que no era otro que "el famoso" Pedro de Córdoba y Solier, el mismo que Don Alonso de Aguilar, hermano del Gran Capitán, obligó a que se marchara de Córdoba en una mula siendo acogido en el Convento de los Jerónimos de Valparaiso. Y que ya contamos en este blog.

Pues este Obispo, desde "el destierro" ordenó derruir lo poco que quedaba del Hospital de D. Pascual y emplear el terreno para cementerio de los pobres que morían en el Hospital de San Esteban, dejando solo la pequeña iglesia que se mantenía en pié, para tal finalidad se cercó el lugar y colocando un portón con dos llaves: Una a cargo del cabildo y la otra a cargo del Hospital de San Sebastián
Pero las constantes inundaciones del río hizo que aquello dejara de ser cementerio por lo que se tuvo que trasladar el sepulcro de D. Pascual que se encontraba enterrado allí, unos dicen que a la Mezquita Catedral y otros al convento de San Agustín. ¡Pero sin la tapa, pues en aquel momento no se encontró!
El Triunfo desde otra vista

En 1515 el Obispo Martín Fernández de Angulo utilizó aquella pequeña iglesia que estaba cerrada para granero de la Catedral; y el solar que continuaba cercado se utilizó por un tiempo para la fundición de campanas.
Hasta que en 1735 cuando el colegio de San Pelagio (Casa Sacerdotal) pide al Cabildo municipal por medio de un escrito del rector Blás Espejo y Arenillas donde dice:

"(...) en el corral que dicen de los ahogados contiguo al colegio, hoy lugar inmundo que no sirve de provecho al común, el cuál pretendo labrar para caballerías en él (...)

Por lo que el día 1 de marzo de 1735 informa el Cabildo Municipal que resuelve conceder al Rector y al colegio de San Pelagio lo que pretendían con la curiosidad que cuando empiezan a cimentar dicho terreno empiezan a encontrar un motón de cadáveres... ¡Por algo había sido cementerio! lo que le hizo desistir de sus planes y cogiendo solo una pequeña parte donde ahora se encuentra los miradores.


Es a partir de entonces cuando se va madurando la idea de colocar en aquel terreno un Triunfo a San Rafael, así que al año siguiente de nuevo le piden al Cabildo Municipal el terreno para colocar el Triunfo allí:
Enrejado del Triunfo

"(...) a devoción de algunos feligreses y diferentes caballeros prebendados solicitan poner un Triunfo a San Rafael en el denominado Corral de los Ahogados, debiendo retirarse el cercano peso de la Harina de propiedad Municipal para no estorbar en la obra (...)"

El Cabildo Municipal estuvo de acuerdo y acordó cooperar con dos mil reales de vellón para dicha obra pública; por lo que el Cabildo Catedral insta a D. Juan de Escalera y Mellado para que el mejor arquitecto de Roma diseñara el Triunfo.
Lo que se llevó a cabo un diseño con la imitación de la fuente de "Cuatro Ríos" de la plaza de Narvona con el que el Cabildo no estuvo muy conforme; encargando un nuevo diseño al escultor Simón Martinez que en aquel tiempo estaba al servicio del rey de Cerdeña.

La obra de cimentación comenzó el 26 de Marzo de 1738 utilizando una gran columna para el Triunfo descubierta en la obra de la cárceles de la Santa inquisición ¡Es decir en el Alcázar de los Reyes Cristianos! sin embargo después de cimentado la obra quedó parada.
Y es 27 años después, en 1765  cuando el Obispo D. Martín de Barcia comienza de nuevo las obras donde tuvieron de nuevo que cimentar el terreno a mucha más profundidad y es cuando apareció la tapa del sepulcro del Obispo Don Pascual con la inscripción:


"Don Pascual, Obispo de Córdoba"

Lo que propició mucho más veneración del lugar por parte de los cordobeses hasta tal punto que modificaron el proyecto para colocar el sepulcro junto con su tapa en el Triunfo, que por aquel entonces cuentan que se encontraba en el convento de San Agustín.

Sepulcro del Obispo D. Pascual
El Obispo Barcia pensó en todo y para de la reparación del monumento y gastos  que ocasionara el Triunfo, compró un olivar y construyó un molino en el pago de la Alameda y Ruzafilla, respetando este legado sus sucesores.
Bueno, sigamos:
Terminada la nueva cimentación se determinó comenzar a erigir el Triunfo y esta vez con un nuevo diseño de Miguel Verdiguier, rematando el Triunfo con la colocación del arcángel el 4 de Mayo de 1771.

Aunque el Obispo Barcia muere el 22 de junio de 1771, antes de concluir la obra a falta de colocar imágenes y adornos y tampoco lo ve concluido el nuevo obispo ya que muere al poco tiempo.
Fue Baltasar de Yusta Navarro cuando como nuevo Obispo quien con la liquidación de los bienes de los anteriores Obispos como muebles y alhajas, termina la obra un 31 de Diciembre de 1781.



Fuentes consultadas:
Descripción historia del Triunfo que erigió a San Rafael, custodio de Córdoba por el ILL don Martin de Barcia a la puerta de su palacio y concluido por ILL Baltazar Yusta Navarro su actual y  dignísimo obispo- Informe sobre el Triunfo de San Rafael por la asesoría municipal- San Rafael en Córdoba por Enrique Redel 1899- Wikipedia-