En tres tiempos se divide la vida: En presente, pasado y futuro; de éstos el presente es brevísimo, el futuro dudoso y el pasado cierto... (Lucio Anneo Séneca)

jueves, 26 de noviembre de 2009

El Cervatillo de Madinat al-Zahra

Cervatillo en bronce colado y cincelado-Altura 61.6 cm
Depósito Museo Arqueológico de Córdoba.
Procedente de Madinat al-Zahra.

El Cervatillo de Madinat al Zahra es una de las tantas figuras en bronce que fue elaborada como un pequeño surtidor de agua para decorar una de las numerosas fuentes con las que contaba la ciudad Palatina, siendo considerada, como la obra maestra de la escultura hispano-musulmana del periodo Omeya.
Es una escultura de bulto redondo donde el animal está situado sobre una peana unida a un tubo cilíndrico por el que circulaba el agua que finalmente brotaría por la boca, le faltan las astas, que estaban situadas en dos orificios que aún se conservan.
El cuerpo está decorado mediante pequeños tallos que encierran hojitas nervadas realizadas en bajo relieve, y en el pecho muestra un gran rosetón, los ojos en forma de almendra, que podemos observar en otras piezas de este tipo.

Este Cervatillo junto con su pareja la cierva, fue hallado por frailes de los Jerónimos cuando se encontraban hurgando en lo que ya eran ruinas de Madinat Al Zahra cuando al volver un pilón de mármol que estaba volcado encontraron las dos preciosas estatuillas.
Una de ellas, el ciervo junto al pilón encontrado, fue colocada en uno de los patios del Convento, la otra dijeron que fue enviada a sus cofrades de Guadalupe aunque esa pieza jamás llegó al destino... 
La bella figurilla desapareció ¿Dónde? No sabemos.

Museo Arqueológico de Madrid
Procedente de Madinat Al Zahra
 Córdoba

Lo cierto es que existen en otros Museos Cervatillos procedente de Córdoba, por ejemplo, en el Museo Arqueológico de Madrid que fue hallado por D. Federico de la Morenas al abrir los cimientos de su casa situada en el principio del camino viejo de Almodóvar, lo que hoy es la calle Antonio Maura que lo guardó hasta que uno de sus nietos lo llevó a Madrid para valorarlo y donde quedó depositado.
Esta pequeña escultura de bronce sobredorado en forma de cierva mide 32,3 cm de alto y 31,5 cm de largo, es de aspecto frágil y desproporcionada ya que tiene las patas muy pequeñas con respecto al cuerpo.
Casi toda la superficie está recubierta por un delicado adorno vegetal de tipo oriental que la hace parecer vestida con un rico tejido.
A juzgar por los restos que quedan en los surcos del grabado y en distintas partes del cuerpo, la pieza estaría dorada en su totalidad. Las formas simples del cuerpo, sus rasgos faciales y sus patas, acabadas en discos.


Museo Nacional de Qatar
Procedencia de Madinat Al Zahra
Córdoba
Otro fue subastado en 1997 en la sala Christie´s  según aparece en la prensa de aquella época y aunque el Estado y la Junta de Andalucía estaban interesados por la pieza, su elevado precio 850 millones de las antiguas pesetas hizo que fuera a parar al Museo Nacional de Qatar, su actual propietario. 
Según cuentan en la prensa hubo muchas pujas procedentes del todo el mundo, sobre todo telefónicas.
La procedencia de esta bella estatuilla era de una colección privada cuyo heredero puso a la venta.



Fuentes consultadas:
Museo Arqueológico de Córdoba- Bronces Zoomorfos islámicos en Italia de Damiano Anedda-Diario de Córdoba noviembre de 1965 y abril de 1966- La cierva de Bronce de Madinat Al Zahra 26/04/1997 ABC Sevilla- Museum With No Frontiers discoverislamicart.org- Qantara Patrimonio Mediterraneo

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Suceso de la Cuesta de Pero Mato









Muy cerca de la plaza de las Tendillas y al comienzo del barrio de la Judería, se encuentra la calle Alta de Santa Ana, donde existía una Ermita del mismo nombre y que va a terminar en la cuesta de Peromato, la calle más pendiente que existe en toda Córdoba, y que va a salir al Museo Arqueológico ubicado en lo que fue el Teatro Romano cuando Córdoba fue colonia Patricia.
Cuesta en la actualidad
La pequeña calle de escalones, debe su nombre a un médico de cierto prestigio del siglo XVI que vivía allí, aunque más allá de su ciencia pervive el recuerdo de uno de los más lastimosos sucesos que registra la historia de nuestra ciudad y que fue recogido por D. Teodomiro Ramirez de Arellano de los romances tradicionales de la ciudad.

Alrededor de 1563 el doctor Pedro de Peromato, médico de la ciudad, compró dos casas en las referida calleja, era la última casa de la acera izquierda, que forma rincón y que llevaba el número 3.

Escritura que otorgó Alonso Perea de Castro en nombre y con poder de D. Gonzalo Martel y Francisca de Mendoza vecinos de Sevilla, vendiendo al doctor Pedro de Peromato, médico y vecino de la collación de San Nicolás de la Villa por el precio de 94.000 mrs, dos pares de casas en la de Santo Domingo, que fueron de Don Diego Gutierrez de los Rios  fallecido en Indias. Colindantes a las de don Luis Paez de Castillejo.

La casa lindaba por los corrales con el palacio de Don Luis Páez de Castillejo lo que ahora es el Museo Arqueológico de la ciudad, y allí trasladó su domicilio que tenía en la calle San Felipe collación de San Nicolás de la Villa junto con su esposa doña Beatriz Cano y sus dos preciosas hijas fruto de su entrañable amor.


En la casa del rincón
que está detrás del convento,
casi frontera á la cuesta
ó más bien despeñadero,
para llegar á la plaza
de los Paez de Castillejo,
tranquilamente vivía
un acreditado médico;
Pedro Mato, portugués,
de gran saber y respeto,
con su mujer Beatriz Cano 
en hermosura modelo, 
de carácter irascible, 
irreflexivo y ligero. 
Los cuidaba una sirviente 
a ella idéntica en el genio, 
si bien de gran confianza 
por tenerla largo tiempo, 
y querer mucho a dos niñas 
que estos esposos tuvieron. 
De esta familia, oh lector, 
he aquí un sucinto bosquejo. 

(Romance recogido por Ramirez de Arellano)


Así permanecieron, hasta que Juan Páez hijo de Luis Páez de Castillejo que habitaban en su casa solariega, empezó a fijarse en la esposa del doctor.
La que hasta entonces había demostrado una intachable conducta se fijó también en su galanteador e interviniendo una codiciosa criada, tomaron aquellas ilícitas relaciones una importancia causa de un gran desastre.


la tradición nos relata
que Castillejo fijó
sus atrevidas miradas
en Dª Beatriz de Cano
con gran empeño y constancia
desde la estrecha azotea
remate de su fachada.
Hombre al fin adinerado
buscó a la antigua criada
poniéndola de su parte
con esplendorosas dádivas.
Ella explicó á su señora
de aquel galán la demanda
y aunque fueron mucho tiempo
desoidas sus palabras,
fueron tantas las finezas,
fueron tantas las instancias,
que al fin de su tierno esposo
el honrado lecho mancha 

El carácter de la señora le hizo cometer la imprudencia de reñir demasiado a la criada y dueña de su secreto y ésta, vengativa en extremo, reveló al doctor Peromato el horroroso engaño de que era víctima...

Ofendida la sirviente
le juró tomar venganza;
mas no la creyó Beatriz
capaz de tan gran infamia.
Con sorpresa aquella tarde
vió de su esposo en la estancia
entrar la sirviente, oyendo
como infame la delata
si bien callando la parte
que en tales hechos tomara

Viendo la esposa que su marido sabía de su "affaire" corrió a refugiarse en el convento de Santa Ana, donde se constituyó en clase de depositada, enterándose del escándalo toda la ciudad.
El Obispo Fresneda como otros muchos amigos del doctor, apoyados en la negativa de doña Beatriz en regresar a su casa, empezaron a disuadirlo de la idea de venganza, suplicándole que por el amor que tenía a las dos niñas perdonase la ofensa y recogiese de nuevo a su esposa, dando palabra de no ofenderle temerosos como estaban, tanto por el fuerte carácter del médico como por lo mucho en que estimaba su honor.
Consiguiéndolo al fin, la señora volvió a la casa conyugal, donde empezó a hacer una vida tan recogida que no salía ni a misa, puesto que ésta la oía en un oratorio que al efecto le costeó su propio marido.

Así continuaron muchos meses, hasta que un día, cuentan que la criada en venganza por haberla despedido, colocó una noche sobre la puerta de la casa una cuerda llena de cuernos, como indicando la paciencia con que el esposo llevaba su deshonra.


Cuando ya se iba olvidando
y nadie pensaba en Córdoba
en el lance que nos da
hoy motivo a nuestra historia,
tal vez la infame sirviente
o algunas otras personas,
de la fama del doctor
villanamente envidiosas,
recogieron varios cuernos
que atados en una soga
y unidos por sus extremos
formó grotesca corona.
Sobre el dintel de la puerta
de Pera Mato colocan
aquel signo ignominioso
recuerdo de su deshonra 

Cuando por la mañana salió Pero Mato y se encontró con aquel insulto quedó parado sin saber qué determinación tomar. 
Su primera intención fue vengar el ultraje en doña Beatriz, pero al mismo tiempo recordó la palabra de no herirla dada al Obispo y demás amigos intermediarios en el asunto, quitó la cuerda y siguió su camino, batallando en su mente con la idea de la venganza.

Ya un tanto tranquilo volvió a su casa, donde al ver a su esposa le arrojó a la cara la cuerda que quitó de la puerta, la agarró por los cabellos y sin darle más tiempo, la ahogó con una toalla que encontró en aquella estancia.


Cuando a su casa tornó, 
se entró cerrando su alcoba
 y viendo que no salía, 
Beatriz, que la causa ignora, 
se decidió a preguntarle,
 y en cuanto a la puerta asoma, 
como herido por un rayo 
Pera Mato se trastorna, 
la tira con furia al suelo, 
veloz la toalla toma,
 le echa un lazo a la garganta 
y en un instante la ahoga. 

Seguidamente recogió el dinero y alhajas y corrió a refugiarse en la iglesia de la Compañía, por aquel entonces colegio de los Jesuitas, de donde lo sacó la justicia, siguiéndole rápidamente su proceso y condenándole a muerte...
Apelando la sentencia ante el canciller de Granada en 1674 conmutándole la pena a prisión perpetua en uno de los presidios de África; de allí es indultado por influencia del duque de Medina Sidonia que lo lleva consigo como su médico particular a cuya protección se acogió, puesto que luego figuró en Sanlúcar de Barrameda con gran fama, casándose en segunda nupcias.
Después se establece en Sevilla permaneciendo en la ciudad hasta 1599 ya que por esa fecha le es consultado, junto a otros médicos, sobre la naturaleza de la epidemia de landre.

De sus hijas una murió muy joven, otras dos entró como religiosas en el convento de Nuestra señora de la Encarnación aquí en nuestra ciudad y la otra se casó en Sevilla dándole su padre de dote cincuenta y cinco mil ducados.
De la monja - y según D. Antonio Cruz Casado- hay datos documentales que prueban que en 1576 concede a su abuela materna doña Francisca de Murillo el derecho a todos sus bienes y herencias, reservándose solo el valor de su dote para entrar en el convento, cantidad que asciende a ciento cincuenta mil maravedíes, más el ajuar y los gastos de velo. 

El suceso referido fue muy ruidoso en esta ciudad, escribiéndose de él varios romances y cantares, de los que ha llegado a nosotros el siguiente:


"Pedro Mato
mató a su mujer;
físolo tarde,
mas físolo bien"

Desgraciadamente de aquellos tiempos a estos la historia de muertes de mujeres por celos no han cambiado mucho. La calle quedó con el nombre de Peromato.





Fuentes consultadas: 
Paseos por Córdoba de Ramírez de Arellano- Córdobapedia- Boletín de la Real Academia de Córdoba de Ciencias, Bellas letras y Nobles Artes  Julio/diciembre 1962  Palacio de los Páez de Castillejo por Miguel Muñoz Vázquez 31/247 pag- Romances Históricos y tradicionales de Córdoba por Teodomiro Ramírez de Arellano- Del medico de su honra y su posible fuente por Antonio Cruz Casado Académico de Boletín de la Real Academia de Córdoba de Ciencia, bellas Letras y nobles Artes



miércoles, 11 de noviembre de 2009

Agila I y la pretendida Córdoba en la época Visigoda.


Autor Dióscoro Puebla
Congreso de los Diputados
en deposito en el Alcázar de Segovia










Corduba había alcanzado demasiado predominio durante la dominación romana para someterse fácilmente a los godos a los que consideraban unos bárbaros...
La ciudad anhelaba la independencia y por nada del mundo se lo iba a poner fácil a Agila...
Éste sabía y por ello fue su mayor objetivo, que doblegando a nuestra ciudad, las demás poblaciones de la Bética que se habían insurreccionado, se someterían al ejemplo de la Colonia Patricia .

Lo primero que hizo para desmoralizar a los cordobeses fue mandar profanar la tumba de San Acisclo mártir, motivo que creía suficiente para que los cordobeses entrara en pánico y luego, reunió a sus huestes y marchó contra la rebelde Corduba.

Enterados los cordobeses de la profanación de la tumba y las intenciones del Godo, resolvieron salir al encuentro del ejercito pues de este modo, si fuera el caso, y tuvieran que retirase tendrían la opción de defenderse detrás de los muros de la ciudad y así ofrecer más resistencia... 
¡Una colonia Patricia no podía subyugarse ante nadie!
Salieron todos los ciudadanos que sabían manejar armas y dejaron a las mujeres y los ancianos al cuidado de la defensa interior. Los historiadores cuentan que fue dura y tenaz la contienda, los cordobeses se batieron con todo su esfuerzo de que es capaz un pueblo celoso de independencia y por la inmunidad de sus propios hogares...
El resultado de este combate fue la derrota de las tropas visigodas con un gran número de muertos en el campo y entre ellos uno de los hijos del propio Agila.
Cuentan que los cordobeses se apoderaron del tesoro del enemigo en el mismo campo de batalla, obligándole a huir hasta Mérida, ciudad que le era fiel.
Agila pagó muy caro su derrota y no pasó mucho tiempo cuando murió ¡A decir mejor "lo murieron" porque fue asesinado a manos de sus propios hombres!
Lo que provocó una guerra civil de al menos cuatro años, donde salió beneficiado Atanagildo que se ciñó la corona trasladando su corte a Toledo, a pesar de llevar 43 años la corte en Sevilla... ¡Tal vez no se fiaba del carácter de los andaluces y sus insurrecciones !
Mientras, la ciudad de Córdoba la bella pretendida, no se dejó vencer por nadie y se mantuvo independiente de los visigodos, gobernándose por si misma.
Tuvo que pasar Atanagildo, Liuva, hasta llegar a Leovigildo quien fue capaz de tomar Córdoba...


Pero eso, déjame que te lo cuente otro día.


Fuentes consultas : 
Últimos tiempos del reino visigodo por Luis A. Garcia Moreno. Boletín de la Real Academia  de la  Historia 1992- Wikipedia- La otra Córdoba de Galisteo Roger- Historia general de Córdoba de Francisco Ruano- España Sagrada de E. Floréz- Historia General de Andalucía, escrito por Joaquín Guichot- Foto recogida de Wikipedía pertenece a cuadro del Museo del Prado en depósito en el Alcázar de Segovia autor Dioscoro Puebla-

miércoles, 4 de noviembre de 2009

San Cristobalón y las mozas casaderas cordobesas.


Cuadro de San Cristobalón







En la preciosa ampliación de Almanzor de nuestra bella Mezquita de Córdoba, existe un cuadro de grandes dimensiones de San Cristóbal.
Este santo fue muy popular antiguamente y podía verse con su barba y su cayado en casi todas las puertas de las ciudades, ya que era creencia común que bastaba mirar su imagen para que el viajero se viese libre de todo peligro durante aquel día.
El lienzo que hay en la Mezquita Catedral representa a San Cristobal cruzando un río con el niño Jesús al hombro. 
La tradición cordobesa, muy dada a leyendas  dice entre uno de sus pies y el bastón existe una imagen de la Virgen que es muy difícil de ver y que solo si has rezado un padrenuestro y eres un elegido podrás verla... 
Si ves a la virgen puedes pedir un deseo que te será concedido.

¡Pues bien! Me contaba mi abuela de niña que había una anciana que iba todos los días a pedirle a San Cristóbal que le saliera un novio a su hija ya entraditas en años...
Así que todos los días la pobre mujer mirando hacía el cuadro, entonaba una cancioncilla a San Cristóbal  a ver si algún día veía la imagen de la virgen y le podía pedir el deseo.
Hasta que un día vio la pequeña imagen y le pidió con gran fervor:


"San Cristobalito
 chiquito, bonito
 carita de rosa
 dame un novio guapo
 p´a mi niña moza"

Pasado un tiempo el deseo fue concedido...
La muchacha se casó con un hombre muy guapo y buen mozo... Pero no era todo oro lo que relucía y le tocó un marido que además de guapo era jugador, mujeriego y borracho... 
Le daba tan mala vida a su hija, que la pobre anciana de nuevo fue en busca de San Cristóbal volviéndose en odio toda la gratitud que al santo le había profesado, comenzó a ir nuevamente a la Mezquita-Catedral, no ya para rezarle o adularle con cariñosos diminutivos, sino a decirle con malhumorado gesto:


"San Cristobalón,
patazas, manazas
cara de cuerno
que como tienes la cara
 me diste el yerno..."



Fuente: 
 Cordobapedia-Recuerdos de mi niñez- Fotografía sustituida en febrero de 2010  e notascordobesas propiedad de P. Muñoz por ser mejor foto que la que yo le había hecho.