En tres tiempos se divide la vida: En presente, pasado y futuro; de éstos el presente es brevísimo, el futuro dudoso y el pasado cierto... (Lucio Anneo Séneca)

martes, 8 de diciembre de 2020

La casa de los Hoces, el ahora Archivo Municipal

Fachada de la casa hoy sede del Archivo Municipal


Situada en unos de los enclaves más bellos de la ciudad en la calle hoy llamada Sánchez de Feria y anteriormente de "Las campanas" se encuentra una de las casas solariegas más relevantes de la época medieval por su destacado artesanado mudéjar y sus bellos patios porticados, y aún ostenta el escudo primitivo de los Hoces, cinco hoces en campo de gules.

Esta preciosa casa perteneció  a 
Escudo fachada
los Hoces, familia perteneciente a los cuarenta linajes que se implantaron en Córdoba y pronto ocuparon puestos importantes adquiriendo riquezas...

Provenientes de Aragón llegaron a Córdoba varios hermanos: Anton de Hoces, Lope de Hozes, Loazo de Hozes, Arthan de Hozes y Romero López de Hoces se establecieron en la villa.
Hijo de Romero fue Diego López de Hoces del que se tiene una escrituras otorgadas en el Castillo de Almodovar en 1266 en referencia al repartimento de la finca de Fuenreal.
Por lo visto la abadesa del monasterio de San Clemente de Sevilla llamada Gontrueda Ruiz de León tuvo que acordar no seguir pleiteando por un gran trozo de tierra con sus fuentes en la Argamasilla y en el Cortijo de Fuenreal que le había sido donado a las monjas del convento de la Encarnación de la ciudad de Córdoba por Alfonso X y que según ella, había pasado a ser propiedad del cenobio sevillano y que Diego López de Hoces reclamaba por considerar ser parte de las tierras que les fueron repartidas en época del Rey Fernando III. ¡ Así que a cambio de veinte doblas de oro que recibió la monja las cosas volvieron a su cauce!

Fue D. Pedro Gonzalez de Hoces el que realizó el mayor esfuerzo para el ascenso social de la familia, caballero veinticuatro de la ciudad cargo que ocupó más de cuarenta años, sirviendo al rey  Don Juan II de Aragón como guarda del cuerpo real lo que hoy en día viene a ser guardia personal cobrando tres mil maravedíes anuales proporcionándole la cantidad de cien mil.

El ser vasallo del rey era estar siempre dispuesto con las armas y condiciones que hubieran sido establecidas a cualquier llamamiento del Rey, contando éste con el número suficiente de "lanzas"... 
Pedro González de Hoces mantuvo dos lanzas durante veinte años y por ello obtuvo más de 40.000 maravedíes ¡Ahí es nada!.
Una de sus actuaciones más destacadas fue su participación en las embajadas a Inglaterra enviadas por Catalina de Lancáster, esposa de Enrique III, entre 1406 y 1418 de las que sacó unos considerables beneficios...
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Sirvió a Diego Fernández de Córdoba I señor de Baena, se casó en 1421 con María García Carrillo, biznieta de Gonzalo Fernández de Córdoba, I señor de Aguilar.

Del matrimonio de Pedro González y María Carrillo nacieron ocho hijos; cinco hombres que utilizaron el apellido del padre y tres mujeres que escogieron el de la madre.
Todo parece indicar que Pedro González de Hoces se hizo con una fortuna en las dos o tres primeras décadas del siglo XV no malgastando y comprando bienes que incremento a lo que fue heredando.
La historiadora Pilar Ostos contabiliza las ganancias de Pedro González de Hoces en cerca de un millón de maravedís y la adquisición de doscientas ocho propiedades a lo largo de su vida.
¡Casi ná...!
  
Pedro González de Hoces en 1454 fundó el mayorazgo de la Albaida,  que se había vinculado a la familia gracias al casamiento con doña Leonor Sánchez de Funes IV señora de la Albaida; estableciendo una serie de cláusulas para sus sucesores en el señorío: 
Tendrían derecho los varones por orden de edad sobre las mujeres a la vez que se crearían la obligación de emplear el apellido Hoces a la vez de agregar nuevas adquisiciones al mayorazgo; comenzando a ser una de las familias más influyentes de la ciudad.
Muchos fueron los Hoces los que culminaron sus aspiraciones en la corte o en las órdenes militares como lo fue D. Lope de Hoces, almirante de la Armada que compró la villa de Hornachuelos cuando Felipe IV para pillar pasta las vendía a precio de oro para que tres años más tarde concederle el título de conde de Hornachuelos por los servicios prestados y recogido por su heredero  Alonso Antonio de Hoces y Córdoba, tras morir su padre unos meses antes 
Patio porticado 
La construcción corresponde al esquema de la casona andaluza organizando la casa en torno a uno o más patios, tiene una altura de dos plantas constando de una portada de piedra enmarcada en un dintel donde se encuentra el escudo de la familia.
Desde el zaguán se accede mediante una galería al primer patio con arcada de medio punto de ladrillo sobre columnas; el segundo patio con tres vanos con ventanas de estilo mudéjar.

Patio
Es a finales del siglo XVII cuando el inmueble cambia de dueños después de tres siglos ¡Que se dice pronto! en la familia de los Hoces con la venta a D. Juan José de Saavedra y Mendoza que se casó en la Trinidad.
Es más tarde cuando es vendida a uno de los Guzmanes- como muy bien cuenta G. J. Herreros en su artículo de prensa- más concretamente a D. Domingo de Guzmán y Cea que decide alquilarla, viviendo durante algunos años nuestro ilustre cordobés que compatibilizó la medicina con las Letras y la Historia, D. Bartolomé Sánchez de Feria y tras la muerte de éste la casa pasa por innumerables manos hasta por un prebendado de la catedral.
Los dueños de la casa deciden venderla a D. Francisco Santillana y luego de nuevo es adquirida por un Guzmán y de ahí posiblemente sea la confusión de muchos al creerla la originaria cuando la verdadera de los Guzmanes se encuentra en San Andrés.  
Más tarde fue comprada por el director del Museo Arqueológico D. Narciso Sentenach
El Ayuntamiento adquirió esta propiedad con idea de instalar en ella el Instituto Municipal de Cultura cordobesa, aunque finalmente fueron el Archivo, la Biblioteca y la Hemeroteca Municipales quienes se instalaron en la casa en el año 1969. 


Fuentes consultadas:
Paseos por Córdoba o sean apuntes para su historia volumen III por Teodomiro Ramírez de Arellano-La Nobleza cordobesa y el patronazgo religioso por Antonio Jesús González Torrico*Universidad de Córdoba- Notariado, documentos notariales y Pedro González de Hoces, veinticuatro de Córdoba por Pilar Ostos Salcedo- Casa de las comedias de Córdoba, 1602-1694: reconstrucción documental por Angel María García Gómez- La casa donde no vivieron los Guzmanes por Gonzalo J. Herreros Moya El Córdoba 28/09/2020