En tres tiempos se divide la vida: En presente, pasado y futuro; de éstos el presente es brevísimo, el futuro dudoso y el pasado cierto... (Lucio Anneo Séneca)

Castilblanco, un nuevo Fuenteovejuna

El invierno era la estación del año de menor trabajo para los jornaleros de Extremadura y Andalucía, lo que hacía que fuera un momento de gran tensión social ya que al poco trabajo se le unía el incumplimiento de promesas por parte de los dueños de las fincas.
El 20 de diciembre de 1931 en Castilblanco, un pueblo relativamente grande de la provincia de Badajoz, la FNTT (Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra) convocó una manifestación pacífica para pedir trabajo, pero la guardia civil la disolvió a palos ¡Desde entonces no hemos cambiado mucho!

El sindicato respondió entonces con la declaración de huelga general para los días 30 y 31, añadiendo a sus reivindicaciones el traslado del mando de la Guardia Civil, acusado de complicidad con los caciques de los alrededores.
El cóctel explosivo estaba preparado entre una masa obrera a la que se habían hecho grandes promesas pero veía cómo su cotidianeidad era la misma de siempre sumada a unas fuerzas represivas poco dispuestas al diálogo. El día 30 la manifestación transcurrió sin problemas, pero no así el último día del año. El alcalde, un cacique del pueblo a quien, según gente del pueblo, nadie había votado necesitaba sus cinco minutos de gloria y no se le ocurrió nada mejor que enviar a los cuatro efectivos de la Guardia Civil a la Casa del Pueblo que ejercía como sede de la FNTT.Se entabló un enfrentamiento cuando la guardia civil trató de impedir que los manifestantes entraran de modo violento en el local. Según unas versiones, un manifestante resultó muerto en este momento por una bala de la Guardia Civil, posiblemente perdida en un rebote; según la versión oficial, el fallecido civil se produjo tras haber asesinado a un cabo de una cuchillada en la nuca, e intentar repeler la agresión sus compañeros. El caso es que parte de la muchedumbre se abalanzó sobre ellos con palos, piedras y cuchillos, y los linchó y asesinó allí mismo con inusitado ensañamiento. 
En los cinco días siguientes, la Guardia Civil ahogó sus penas en sangre y recobró con ahínco su papel de verdugos:
*El día 2 de enero: Dos obreros de la azucarera muertos en Épila (Zaragoza) hiriendo a varias personas.
*El día 3 de enero: dos campesinos muertos en Zalamea de la Serena (Badajoz)
*El día 4 de enero: cuatro campesinos muertos en Jeresa (Valencia)
*El día 5 de enero: 11 huelguistas acribillados en Arnedo (La Rioja), incluidas cuatro mujeres y un niño con 31 personas heridas.... 
El Orden había vuelto a la normalidad (Léase con ironía) 



 Fuentes consultadas: 
 Recogido de Wikipedia y prensa

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