En tres tiempos se divide la vida: En presente, pasado y futuro; de éstos el presente es brevísimo, el futuro dudoso y el pasado cierto... (Lucio Anneo Séneca)

domingo, 5 de mayo de 2019

La Casa-Palacio del Bailio: Las "brujas" Camachas y un revolcón del que se enteró la Santa Inquisición






Treinta y dos son los escalones que separan al paseante de la calle Alfaros a la casa del Bailío.
La cuesta es lo que históricamente fue una de las puertas de comunicación de la Medina con la Axerquia...
A la derecha, lindando con el huerto de los capuchinos, una tapia encalada que en primavera se llena de flores de buganvillas rojas y moradas.
A la izquierda una tapia blanca con crucifijos colgados reminiscencias de las estaciones de un Via Crucis que terminaba en la plaza del Cristo de los desagravios y la misericordia, conocidos por todos los cordobeses por el Cristo de los Faroles. 
La pregunta de muchos forasteros es ¿Por qué se le llama cuesta si tiene escalones? Pues simplemente porque fue una cuesta hasta que en 1944 fue rehabilitada la zona adaptándola a la escalinata de chino cordobés.
Al frente, una fuente que hace las veces de punto de encuentro de la bifurcación... La de la derecha que te lleva a la emblemática plaza de los Capuchinos y  la otra a las puertas de una casa palaciega situada en el núcleo central de la ciudad de Córdoba.
Cuesta del Bailío años 30

Tras la conquista de Qurtuba por los castellanos en 1236, en el repartimento el terreno fue entregado por el rey a D. Bartolomé Corbacho en compensación por la ayuda.
Los terrenos que luego fueron divididos para una parte que ocupó la iglesia y otra el convento de Capuchinos.
En aquel tiempo se le conocía como el "Portillo de Cobacho" que era por donde se unía la Axerquia con la Medina. En la parte alta, unido a la muralla existía un arco, derribado en 1711 que por tener la imagen de un Cristo se le llamó "del Cristo de la Salvación" tan venerado por sus vecinos en aquella época que D. Cristobal Ruiz Cabeza de Vaca pidió permiso para poder fundar una Ermita dedicada al culto de ese Cristo.
Como el lugar era oscuro y solitario era vertedero de inmundicia, ordenando el ayuntamiento en 1692 urbanizarlo, ampliando la cuesta para que desde allí se viera el Cristo de los Dolores, tomando terreno del convento de los Capuchinos a pesar de que Fray Bartolomé Perez de Almoguera pleiteó sin éxito quedando la cuesta cerrada como se la conoce hoy en día.
Las casas que hay frente a los capuchinos fueron en su día de los Egas Venegas, señor de Luque.

Es a partir de 1571 cuando las casas, porque en aquel tiempo eran varias, pasaron a pertenecer por venta de los Haro a la una rama menor de los Fernández de Córdoba como bien explican las escrituras:

"... doña Aldonza de Haro, mujer de don Fernando de Haro, don Alonso y don Jerónimo de Cárcamo, hermanos los tres, vendieron a don Alonso Femández de Córdoba, menor, y en su nombre a don Diego Fenández de Córdoba, su tutor. Unas casas principales de Córdoba en la collación del Salvador, frente del Portillo de la Fuenseca, bajo de cierto precio y linderos con el cargo de un censo redimible de 262.500 mrs. a favor de los herederos de don Arias de Acevedo y con el cargo de otros censos, cuya escritura aprobaron. 
Córdoba , 26 de marzo de 1571"
Puerta de la casa del Bailío hoy Biblioteca Viva de Al Andalus

Esta fue fundada por Pedro Nuñez de Herrera, hijo bastardo de don Alonso de Aguilar y es aquí donde los historiadores no se ponen de acuerdo, unos hablan de que la madre de D. Pedro Nuñez de Herrera era una tal María Ximenez, hija del corregidor de Montilla y otros, sin embargo, se inclinan a las apreciaciones de Ambrosio de Morales en las que decía que D. Pedro fue hijo natural de María de Sousa, hija de D. Juan de Sousa, veinticuatro de la ciudad.
Fuera quien fuera la madre, el niño fue legitimado por su padre a la vez que le fue entregada una renta anual de 30.000 maravedíes.
Dice el autor de "Casos raros ocurridos en la ciudad de Córdoba":
"(...) En la famosa casa de Priego hubo uno de los hijos de aquellos señores, el cual tomó el hábito de San Juan. Éste, por su antigüedad, vino bailío. Seguía la guerra con la afición que sus antepasados. (...) "

¿Qué era un "bailío"? Pues era una dignidad o encomienda que se les daba a los caballeros de la Orden de San Juan. El balinaje ascendía a 9.400 ducados de oro.
 ¡Bueno pues ya tenemos apellido, dinero y posición!
Preciosa vista desde el zaguán
(...) También se halló con el Emperador en Túnez, y se aficionó a la hermana del Rey, la cual trujo a Córdoba, y en el baptismo se llamó doña Elvira de Herrera. Estaba señalada en los brazos, como suelen las moras y tuvo en ella un hijo, que se llamó, don Alonso de Aguilar, y no fué menos esforzado que sus antecesores.(...)

Es decir que D. Pedro volvió a tener un hijo natural con una tal Elvira de Herrera al que llamaron Alonso de Aguilar y del que se tiene documentación:

"Llamase en él don Alonso Fernández de Córdoba y Aguilar vecino de Córdoba, hijo del señor Pedro Núñez de Herrera, bailío de la villa de Lora, difunto. 
Dispone su entierro en la iglesia de San Hipólito, donde su padre estaba sepultado. 
Hace la manda de 150 ducados anuales y vitalicios a su madre, doña Elvira de Herrera, y la de 25.000 maravedís, también anuales y vitalicios, a su tía doña Francisca de Herrera. "

Y es aquí donde viene la historia de "las Camachas" unas montillanas, Leonor Rodríguez y su tía Elvira García, que más tarde fueron acusadas de brujas por la inquisición a causa de "su buena labor de celestinas" seguro que a cambio de dinero en un asunto bastante turbio para la parte de los Fernández de Córdoba pero no tan crucial que no se pudiera arreglar con dinero.

Uno de sus patios
El caso es este:
Año 1570 ¿Qué por qué lo sabemos el año exacto? Porque del bebé que se engendró en aquellos días hizo un testamento fechado el 4 de marzo de 1634 y ya era un anciano de más de sesenta, que se llama don Gonzalo de Córdoba y Aguilar y que otorgando en sus últimas voluntades
En ese testamento confiesa ser hijo de don Alonso de Aguilar y doña Mayor de Solier, precisamente a dama perjudicada en una historia de brujería con tanta relevancia que tuvo que intervenir el tribunal de la Santa Inquisición.

Parte del testamento dice así: 

(...) que se llama don Gonzalo de Córdoba y Aguilar y que confiesa ser hijo de don Alonso de Aguilar y doña Mayor de Solier, ambos difuntos, vecino de Córdoba en la collación de San Salvador. Ordena se le entierre en la iglesia colegial de San Hipólito, donde yace su abuelo. Declara que estuvo casado con doña María de Solier, ya difunta. Acrecienta su mayorazgo con varios bienes; manda mil ducados a su nuera, doña María de Hinestrosa, e instituye por heredero a su hijo único, don Juan de Córdoba y Solier. Falleció dos días más tarde (...)

Todo se refiere a D. Alonso, el hijo del Bailío D. Pedro que como su padre fue un solterón empedernido pues jamás se casó... lo que si era es un pica-flor y que embelesado por una dama con la que quería llegar al "revolcón" y no al casamiento, se ayudó de las Camachas para idear un plan para estar a solas con una dama que salió muy perjudicada del encuentro. Tan perjudicada que por lo visto a los nueves meses tuvo un hijo al que en un principio se le llamó Pedro Jimenez y que al ser reconocido por su padre se le puso Gonzalo de Córdoba y Aguilar.


Dice el autor de "Casos raros de la ciudad de Córdoba":

(...) Siendo mancebo ya para casarse, hubo grande competencia sobre quién se había de casar con él, por su mucha nobleza, riqueza y valor de su persona. Al fin, una señora muy principal, deseando casar a don Alonso con una hija suya, determinó hablar a unas grandes hechiceras de Montilla, llamadas las Camachas. Encargóles el negocio, prometiéndolas, si salían con su pretensión, pagárselo muy bien. Ellas se lo prometieron, y dando y tomando sobre el caso, se resolvieron en convidar a don Alonso para un jardín suyo, y que estuviese allí la señora. Las malas hembras no la avisaron en qué forma había de entrar don Alonso, y con este descuido viólo entrar en forma de un hermoso caballo. Cuando ella lo vió, espantada, comenzó a dar gritos, y quedóse amortecida. Volvió [en sí] con algunos remedios que le hicieron, y comenzó a quejarse de las malas mujeres y a publicar y descubrir lo que estaba secreto. Vino luego el caso a noticia de los señores inquisidores, y, hecha su diligencia, prendieron a don Alonso y a las hechiceras. Estuvo don Alonso mucho tiempo en una cárcel estrecha, y al fin lo soltaron, por haber hallado que don Alonso estaba inocente de todo el caso; pero, no obstante esto, le mandaron que burlando ni de veras entrase en casa de las Camachas (...)


Uno de sus salones
La historia como era de esperar fue manipulada para dejar bien a D. Alonso ya que los Córdobas tenían tentáculos bien largo, ¡ Pues mucho mejor si se contaba echándole la culpa a la dama y la madre de ésta!
Por lo visto al mesón que éstas regentaban en Montilla fue el propio D. Alonso de Aguilar para solicitarles a éstas que tenían fama de brujas, hicieran de celestinas para embaucar a una dama montillana llamada doña Mayor de Solier para poder seducirla y así fue... Enterados en la familia de la joven dama del "encuentro" por lo visto doña Mayor le juró a su madre que su embarazo era consecuencia de la hechicería de las brujas, caso que la familia puso en conocimiento de la Santa Inquisición. Según en el proceso inquisitorial, cuentan que la dama fue encontrada en una de las habitaciones de la taberna desvanecida, y que luego contó que D. Alonso entró a su encuentro de forma de un hermoso caballo.

Tanto las Camachas como D. Alonso fueron prendidos, según Ramírez de las Casas Deza- D. Alonso fue apresado dos veces. La primera cuando ocurrieron los hechos y la segunda cuando nació el bebé:

"Y segunda vez que prendieron a D. Alonso, el cual contra el parecer de todos, que creían que saliese mal por la reincidencia fue puesto en libertad un día señalado" A las Camachas no les salió tan bien como al hijo del Bailío, a estas desgraciadas le hicieron proceso en Córdoba acusadas de hechiceras las hicieron procesionar por la ciudad con coronas en la cabeza con insignias de hechiceras, castigándolas a 100 latigazos en Córdoba y otros cien en Montilla a cada una.

A D. Alonso no le ocurrió, prácticamente nada... dice así: 

Fué Dios servido que las Camachas se desdijeron de lo que habían dicho contra él, y con esto dieron orden los inquisidores que un día señalado le soltasen de la cárcel. Supieron esto algunos oficiales, y avisaron de ello a don Gómez de Córdoba, como a tan deudo, el cual, lleno de gusto y contento, dió mil ducados de albericias, y para el día señalado se fué con quinientos caballeros, todos a caballo, para llevar hasta su casa a don Alonso. Visto por los inquisidores, mandaron llamar a don Gómez, y le preguntaron que a qué venía con aquellos caballeros; y respondió que sabía que salía libre don Alonso, y que él y aquellos caballeros le venían [a] acompañar. Apretáronle los cordeles que dijese de quién lo había sabido, y respondió que del secretario Balabarca y del portero de la Inquisición. Tomóse este dicho jurídicamente, procedióse contra el secretario y portero, y fueron sentenciados a doscientos azotes y diez años de galeras, porque descubrieron el secreto de la Inquisición. (...)

¡ O sea que pillaron "repaso" hasta gente que trabajaba para la Inquisición para salvaguardar "el secreto" como dicen que estaría untado con pasta sin duda!
Y aquí termina la historia "del revolcón" que para salvar la honra de una dama fue revestido de brujería para cubrir el honor de ambas familias, por supuesto sobre todo la de los Córdoba...


Preciosa vista de la fachada
Y ahora sigamos con la casa:
La casa del Bailío fue construida sobre los resto de una casa romana prebistilo es decir, la disposición de las habitaciones alrededor de un pequeño estanque cuyo resto pueden verse en el sótano del palacete.
Su portada está atribuida al arquitecto Hernán Ruiz II y es llamativa por su decoración plateresca. 

Según Arturo Ramírez Laguna en su trabajo "Córdoba en sus portadas civiles" dice:
"Una portada que aún siendo de mediados del siglo XVI arrastra un planteamiento gótico, tiene pilastras toscas de baquetones que se prolongan en una especie de alfiz con tejaroz. El dintel es recto con un conopio que arranca de las pilastras que flanquean las jambas y muere a media altura de la portada, el espacio bajo el conopio que sería el dintel contiene en altorelieve un relleno simétrico con motivo de animales y vegetales muy de gusto italiano."

Consta de dos plantas y  dos patios y según Ramirez de Arellano en "Paseos por Córdoba" dice:

" (...) la casa es una de las más hermosas de la ciudad por su buenas y anchurosas habitaciones, jardines, escaleras y todo lo que constituye un verdadero palacio.
En el salón principal tiene pintado al fresco el retrato del gran Capitán y varios episodios de su gloriosa historia, al no residir en esta los marqueses del salar, sus poseedores, hace que esta casa se de al arrendamiento y por esa causa hemos conocido en ella la Administración de Correos y la oficina de Obras Públicas. Al principio del presente siglo habitaba en ella la marquesa de Perales quien de noche recibía a numerosos amigos todos aficionados a la música donde se dieron algún que otro concierto"
Vista desde el palacete
Fueron los marqueses de Armuña los que vendieron parte del palacete al Obispado de Córdoba por mil ducados, el día 6 de enero de 1638, dinero que reunieron gracias a los legados de doña María de Torres y doña María de Angulo.
Es donde edificaron la iglesia de los Dolores y el hospital de San Jacinto, quedando en la actualidad 560 metros cuadrados... Desde ese momento hay documentos que se refieren como "La casa chica del bailío"
En 1823 tras el fallecimiento de D. Jose Fernández de Córdoba y Aguilar décimo señor del bailío sin descendencia, el palacio pasó a los Pérez del Pulgar, parientes granadinos que poseían el título de marqueses de Salar y cuya descendencia la habitó hasta el siglo XIX.
Vista de la ubicación desde el cielo

La casa Chica del Bailío en la actualidad es propiedad de la Fondation Ousseimi de Ginebra, fundación cuyo fines son los apoyar a instituciones y proyectos que contribuyan a fines de tolerancia y respeto...
Que la ha confiado a la Fundación Paradigma de Córdoba, la misma que gestiona la torre de la Calahorra, con la "Biblioteca Viva de Al Ándalus"  fundada por Roger Garaudi, el filosofo marxista que se convirtió al islam y que dijo que lo del holocausto jamás había ocurrido en su libro "Los mitos fundacionales del estado de Israel"  por lo que condenado en el tribunal de París por difamación racista con seis meses de cárcel y multado con 37.000 euros.
¡Y es aquí en nuestra Córdoba esa que se viste de tolerancia ¡según para quien sea!, donde este señor y su fundación son acogido con los brazos abiertos!
¡Incomprensible verdad, pues que cada uno saque sus propias conclusiones!
¡¡¡Ahí lo dejo!!!!


Fuentes consultadas:
Los señores de la casa del Bailío por Raúl Molina Recio- Casos raros ocurridos en la ciudad de Córdoba editado por Cajasur obra social y cultural- Paseos por córdoba Ósea apuntes para su Historia de D. Teodomiro Ramírez de Arellano- Indicador cordobés o manual histórico y topográfico de la ciudad de Córdoba por Ramírez de las Casas Deza- Biblioteca Virtual de Miguel de Cervantes-Enciclopedia Universal Ilustrada-Córdoba en sus portadas civiles de Arturo Ramírez Laguna- Cuesta del Bailío por G.G. I*  Diario de Córdoba 01/01/1957