En tres tiempos se divide la vida: En presente, pasado y futuro; de éstos el presente es brevísimo, el futuro dudoso y el pasado cierto... (Lucio Anneo Séneca)

martes, 28 de agosto de 2012

El molino de la Albolafia






El molino de la Albolafia aún sigue resistiendo las embestidas de la corriente.
Sus ruinas emergen de las aguas del Guadalquivir hablándonos con el lenguaje de los siglos, de tiempos de moros que fueron los que lo construyeron cuando Córdoba era el centro de Occidente.
Ajeno a esas transformaciones que ha tenido la ciudad sigue siendo eso, la sombra de lo que en su día fue.
Ésta heráldica rueda  ha sido desde el siglo XIV emblema de la ciudad.

Su origen y fecha de construcción ha sido muy discutido pero su origen se remonta a la época romana.
La siqalla o rueda hidráulica la mandó construir Abderramán II para elevar el agua del río y conducirla hasta el asr al-Umara  o Palacio de los Emires, en la actualidad Palacio Episcopal.
Fue reconstruida en el siglo XII por un tal Abú l-Áfiya, de donde le viene el nombre, que significa el de la buena suerte o salud.
Según D. Ambrosio de Morales: " El caño de agua iba por encima del muro descubierto hasta la torre del baño para mantenerlo de agua. El gran golpe de agua se tomaba del río con presa en el edificio de la Albolafía."

La estructura que hoy podemos contemplar frente a la fachada sur del Alcázar se encuentra muy alterada por la continua utilización del edificio, primero y originalmente como noria, y más tarde, a partir del siglo XVI, como molino o batán.
El papel histórico del molino de la Albolafia es muy importante ya que es el primer lugar de Europa donde se fabrica papel, anteriormente se importaba de China.


A la rueda de la Albolafia le tocó pronto el turno de su fin...
Cuenta la tradición que un día de Junio de 1492, se encontraba  Isabel la Católica, alojada en el Alcázar.
Debido a que se encontraba enferma no le era posible controlar el sueño, por ello, mandó desmontar la rueda de la noria por el chirrido que producían sus cangilones.
En el siglo XVI, las monjas de Jesús y María que eran sus propietarias, se ocuparon de su restauración.
La gran transformación la tuvo allá por el 1850 cuando se construyó el murallón pues desgraciadamente se destruyó la mitad del molino.
Más tarde ya en el siglo XX, en 1965 hubo de nuevo una reconstrucción por parte del arquitecto Félix Hernández donde se le instaló la noria, aunque la que hoy contemplamos fue instalada en 1994 tras sufrir un incendio.


La noria está reflejada, junto con la Mezquita y el Puente Romano, en el sello del Consejo de la ciudad.



Fuentes consultadas:
 Cordobapedia- La caja Obra Cultural .Caja Provincial de Ahorros de Córdoba- Conoce tus fuentes La noria de la Albolafia por J.A. Palomino León- Foto recogida de internet  foto del molino de Truus, Bob & Jan too! de www.flickr.com)

martes, 21 de agosto de 2012

La Sinagoga, susurro de lo que fue una ciudad








En tiempos del Papa Inocencio IV, los judíos comenzaron a edificar en Córdoba una suntuosa y elevada Sinagoga.
Su construcción no fue bien vista por el clero cordobés que se quejó al Obispo por el gran escándalo que para la cristiandad suponía su proximidad con la Iglesia Mayor, por cuyo motivo el Prelado se dirigió a su Santidad exponiendo cuanto acontecía, lo que originó una Bula ordenado la paralización de las obras, y el derribo de lo edificado.
Esta Sinagoga, en ese momento, no fue derribada ya que cuando se recibió la bula en Córdoba, el Obispo Don Gutierre había fallecido, siendo años después cuando fue demolida, ya que no se les permitió levantar otra con más altura que la indispensable.


En su lugar, dada la necesidad que tenían de reunirse edificaron una Sinagoga de reducidas dimensiones en los años 1314-1315, que es la que ha llegado a nuestro tiempo para nuestra alegría. Ésta Sinagoga es la única que hay en Andalucía que junto a la Sinagoga del Transito en Toledo, son las dos únicas medievales españolas que han llegado a nuestros días. 

La Sinagoga está situada en la casa nº 20 de la calle de los Judíos frente al Zoco, muy cerca de la Puerta de Almodóvar y a corta distancia de la Mezquita, en la Judería.
Este edificio sufrió varias obras y derribos lo que ha deformado en parte, su estructura original. En una de las viviendas que separan el templo de la muralla de la ciudad existe una amplia habitación en cuyas paredes se han descubierto arcos y yeserías mudéjares, más o menos contemporáneos con la Sinagoga lo que hace pensar, sean restos de la 'Madrasa' o Escuela Talmúdica.

La Sinagoga no tiene acceso directo desde la calle, se entra por un pequeño patio a cuyo lado derecho se encuentra una puerta con arco rebajado en ladrillo que da ingreso a una especie de vestíbulo o atrio de reducidas dimensiones.
A su derecha se encuentra la escalera que permite subir a la tribuna de las mujeres que es donde se situaban para escuchar la oración y donde se conserva una pequeña colección de restos arqueológicos, pertenecientes a la Sinagoga.
Una puerta adintelada en el muro sur da paso a la Sala de Oración de 6,95 x  6,37 metros y todas su paredes ofrecen una compleja decoración, se piensa formó parte de un conjunto mucho mayor.
Desgraciadamente hoy, no podemos formarnos idea del fantástico aspecto que ofrecería el templo, cuando luciese toda la suntuosidad y el lujo que embellecían sus muros.
La parte baja de éstos ha perdido totalmente su decorado, tal vez de yesería o alicatado de azulejos, característico del mudéjar cordobés.
En la parte alta se conserva en muy buen estado, una rica decoración de yesería en cuya bóveda debió tener un artesonado de delicada labor, ricamente dorado y policromado del que no se conserva nada.

Todos los espacios que hoy vemos en blanco, estaban decorados con delicadas labores de yesería e inscripciones, las que desparecieron igual que el artesonado, cuando adaptaron el templo a ermita y escuela.
Ésta fue la Sinagoga que los mudéjares cordobeses labraron con toda la delicadeza, bajo la dirección del alarife Ishaq Moheb.
Construida a comienzos del siglo XIV según reza en su inscripción fundacional:

"Santuario en miniatura y morada del testimonio (o ley) que terminó / Isaac Mohed, hijo del señor Efraim / Wadawa el año setenta y cinco. / Asimismo vuélvete / oh Dios y apresúrate a reconstruir Jerusalem". 

El acceso a la sala principal -cuadrada y no más de 40 m2- se lleva a cabo a través de un pequeño patio desde el que también se alcanza la galería de mujeres. La parte alta de las paredes está decorada con yeserías mudéjares en donde se desarrollan esquemas realizados a base de motivos vegetales, geométricos y epigráficos recogidos fundamentalmente del Libro de los Salmos. 

Pasó por muchas vicisitudes; cuando la expulsión de los judíos fue destinada a Hospital de enfermos de rabia,  bajo la advocación de Santa Quiteria, posteriormente fue compraba por el gremio de zapateros para hacer allí la Ermita de su patrón San Crispín y según D. Rafael Castejón- se colocaron altar, imágenes y retablo en las paredes y otras decoraciones que fueron ocultando su delicada labor de yesería y la inscripciones hebraicas- en el siglo XIX se convirtió en Escuela de Párvulos siendo olvidada por el paso del tiempo, hasta que en  el 1884 por motivo de unas reparaciones, D. Rafael Romero de Barros, el padre del pintor Julio Romero de Torres, descubrió el valor histórico del edificio ya que aparecieron varios caracteres hebraicos por lo que fue declarada Monumento Nacional en 1885.

En 1928 se presentó un proyecto por el arquitecto Felix Hernández donde con la obra las inscripciones desaparecieron



Fuentes consultadas: 
Patrimonio Inmueble de Andalucia- La sinagoga por G. J. Diario de Córdoba 19/11/1955- La Sinagoga de Córdoba por Fray Joaquín Delgado O.P. Diario de Córdoba 14/11/1956-La sinagoga cordobesa del siglo X de Ricardo Molina Diadrio de Córdoba 10/03/1964- Wikipedía-

martes, 14 de agosto de 2012

El duende de la calle Almonas







Cuenta la leyenda que una hermosa y acaudalada dama que mantenía una lucha con su hermano por los bienes que habían heredado de sus padres.
Los padres, deseosos de igualar la suerte de ambos hijos habían adjudicado a la mujer una parte mayor que al varón, que ya poseía notables rentas.
El hermano que no estaba conforme con la decisión, trató de variar el reparto pero su hermana no aceptó ningún cambio que no fuera el que habían decidido sus padres en el testamento.
¡Fue en aquel preciso momento cuando resolvió acabar con la vida de su hermana y así quedarse con todo!

Cuentan que la dama no se había casado y que cada vez que algún hombre iba a pedir su mano a su hermano, éste ponía alguna objeción para no aceptar, ya que así podría manipular su herencia sin tener los ojos delatores de un esposo. 
La dama, decidió mudarse a una de las casas que había heredado de sus padres situada en la calle Gutierrez de los Ríos llamada anteriormente Almonas y cuentan que en aquella casa existía un pequeño "morador" que no era otro que un duende que quedó al instante prendado de la dama.

Martín que así se llamaba el duende, era el amor tan incondicional que sentía por ella, que no le importaba mostrarse a los ojos de gente extraña si todo era por defender a su bella dama.
Tanto es así que, durante seis años, se encargó de que cada vez que llegaba el hermano con intención de cometer el asesinato, hubiera tal escándalo en la casa que éste decidiera dejar pasar la ocasión, por exceso de testigos.
La comidilla de que en la casa de la calle Almonas había un duende se fue extendiendo por toda la ciudad, hasta que llegó el día en que la señora no pudo soportar más tan atenta compañía y decidió mudarse a la cercanía de la Mezquita- Catedral
¡De nada le sirvieron los ruegos al duende! Que le advirtió  que no podría protegerla fuera de aquella casa.

Efectivamente, en la noche de Nochebuena, en la esquina de la calle Judería muy cerca de la Mezquita, su hermano la apuñaló mortalmente, desapareciendo del lugar sin ser visto.
Dejándose ver en los días siguientes fingiendo su pesar por la muerte de su hermana.

La antigua casa de la calle Almonas quedó vacía por miedo al duende y solamente el hermano, harto de no poder obtener rentas de ella, se decidió a ocuparla, considerando simples habladurías los relatos sobre el ser que vivía en aquella casa.
Unos meses después, el Corregidor avisado por los vecinos del barrio, hizo hundir la puerta que desde hacía varios días permanecía cerrada a cal y canto....
Encontrando al fratricida que se balanceaba de una soga y junto al ahorcado, una carta en la que se culpaba de la muerte de su hermana; frente a aquella estampa se encontraba el duende a vista de todos que adentrándose hacía el segundo patio de la casa desapareció... En el preciso instante en que nació su leyenda.


Fuente: 
Paseos por Córdoba de Ramirez de Arellano- Foto recogida de internet

martes, 7 de agosto de 2012

San Eulogio de Córdoba







Era el año 755 cuando la dinastía Omeya, escapando de una muerte segura en Damasco, había llegado a España y un año después ya se había proclamado Emirato independiente.
En aquel tiempo a Abderraman tampoco le interesaba que se convirtieran al islam todos los oriundos ya que los no musulmanes pagaban mucho más tributos y por lo tanto no urgía su conversión, ¡Había que llenar las arcas!
Así que los mozárabes, a cambio de tributar para las arcas del Emir, conservaron su organización con los llamados "condes" a la cabeza,  llegando a existir 10 iglesias y más de 20 monasterios sólo en Córdoba.

Mientras, bajo el reinado d Al Hakem I nacía de una familia noble, proveniente de la aristocracia patricia romana, un niño al que llamaron Eulogio y al que desde muy pequeño consagraron para el ministerio de la iglesia siendo entregado al colegio sacerdotal de la basílica de San Zoilo donde compartió con un centenar de chicos sus primeras letras.
El abad Esperaindeo que gobernaba el monasterio de Santa Clara muy cerca de Córdoba, fue uno de sus profesores junto con el abad Samson que os sonará porque es el que nos dejó la campana más antigua de toda España.
Apenas rozaba la adolescencia cuando es investido con la dignidad de Diácono y en corto espacio de tiempo sacerdote.
Eulogio intentó peregrinar a Roma pero sus familia y amigos lograron disuadirlo, aunque poco después emprendió un viaje para intentar conocer el paradero de dos de sus hermanos dedicados al comercio, pues se rumoreaba que estaban haciendo transacciones por tierras del Rin... ¡No pudo conseguirlo!, se lo impidió la guerra civil de Ludovico Pio con sus hijos que había a ambos lados de los Pirineos.
Éste Ludovico era hijo de Carlomagno y le decían "PIO" por piadoso que era el hombre pues dicen que era de carácter bonachón, ¡Tanto! que sus hijos se le subieron a las barbas y cada dos por tres lo echaban del trono para sentarse ellos. ¡Por lo que se ve, no podían esperar a que su padre estirara la pata para heredar!
Y lo que no pudieron hacer ellos ¡Pues lo hizo un eclipse de sol! que tal miedo le dio al emperador que la "espichó" del susto cuando vio que de pronto el día se convirtia en noche. ¡¡Podre Ludovico, se quedó tieso como la mojama!!
Bueno, a lo que íbamos:
Al no poder cruzar los pirineos, se vuelve hacía Zaragoza y se dedica a otra tarea muy importante ya que recoge en Leyre, Siresa y otros monasterios de Navarra y Aragón preciosos manuscritos como la obra de San Agustín "La ciudad de Dios" y la "Eneida" de Virgilio las "Sátiras" de Juvenal y de Flaco, las "Fábulas" de Avieno e "Himnos Católicos" que se llevó como botín a Córdoba sirviendo para restaurar la cultura cristiana.


Una vez de nuevo en Córdoba ya eran tiempos de Abderraman II  las nuevas limitaciones a la religión cristiana crearon una oposición de los mozárabes dirigida por Eulogio que animaba a los cristianos a presentarse orgullosamente al martirio, por lo que tanto Eulogio como su amigo Álvaro como el Obispo Saul fueron encarcelados como instigadores, es ahora cuando escribe sus obras principales: el Memorial de los Mártires y el Documento Martirial, para sostener el ánimo de dos vírgenes cristianas, Flora y María, encerradas en un calabozo.


Con el ascenso al trono Omeya de Muhammad I se endurecieron las medidas contra los cristianos y Eulogio molestaba a los visires y al cadí por su incansable actividad y su propaganda fue detenido por haber ayudado a ocultarse a una joven llamada Leocricia, hija de padres musulmanes, que había sido convertida.
Una vez delante del tribunal dice alto y claro que jamás renegará de su religión siendo decapitado allí mismo sin retractarse de sus palabras.


Fuentes consultadas: 
Álvaro de Córdoba: " Vida de San Eulogio" (Traducción y notas) por P. Rafael Díaz y Diaz. Universidad de Granada- El tesoro de la fe, revista cultural católica - - Wikipedia- Santopedia- Boletin de la Real Academia de la Historia- La educación en la Hispania antigua y medieval escrito por Bernabé Bartolomé Martínez -Foto recogida de internet