En tres tiempos se divide la vida: En presente, pasado y futuro; de éstos el presente es brevísimo, el futuro dudoso y el pasado cierto... (Lucio Anneo Séneca)

martes, 25 de octubre de 2011

La leyenda de San Rafael, el Custodio de Córdoba








A comienzos del siglo XVI, cuando los cristianos "nuevos" cordobeses intentaban integrarse con los cristianos "viejos" y la Santa Inquisición de la mano de Diego Rodriguez Lucero hizo el más sanguinario auto de fe que se había hecho en toda España, matando a más de 200 personas, provocando una gran revuelta en la ciudad llegando los cordobeses a asaltar la prisión del Santo Oficio... Córdoba vivía ya no la búsqueda de la fe sino la apariencia de la, supuesta fe, encontrada.
Todavía era a mediados del siglo XVI cuando Córdoba seguía siendo una de las ciudades más importantes del Reino de Castilla y Felipe II ordenaba la celebración de las cortes del Reino de España en esta ciudad y desde aquí dirigía a sus tropas contra la rebelión de las Alpujarras.
Con todos estos antecedentes del pasado es cuando aparece la Leyenda del Arcángel de San Rafael y de como salvó a la ciudad de una muerte segura.

La ciudad fue asolada por la peste muriendo cientos de personas... Dicen que eran tantos los cadáveres que no les daba tiempo a enterrarlos.
La ciudad ya no sabía que hacer... Cerraban iglesias de culto para que la gente no se contagiara los unos con los otros, prohibían reuniones de grupos grandes, sacaron procesiones para intentar parar aquella epidemia... pero poco se conseguía.

En aquellos momentos de angustia, San Rafael, el Arcángel, se le apareció al padre Roelas, un cura de barrio discreto donde los había, en cuatro ocasiones revelándole que él salvaría a la ciudad de la epidemia
"Ya te juro por Jesucristo crucificado que soy Rafael (Nombre que significa Medicina de Dios), ángel a quien Dios tiene puesto por guarda de esta ciudad y la salvaré de la peste".
Al poco dejó de morir gente a causa de la epidemia...
Y así nació el culto a San Rafael, nombrado Custodio Eterno de la ciudad, que para muchos cordobeses es el arcángel que vela por el destino de nuestra tierra.
Debida a esta tradición creo que es la ciudad donde más Rafaeles y Rafaelas existen en honor al nuestro Arcángel.
La fiesta se celebra el 24 de octubre. Aunque a finales del siglo XX la festividad de los Arcángeles San Gabriel, San Miguel y San Rafael fueron reunidos por la iglesia en un mismo día, el 29 de septiembre, a Córdoba se le concedió el privilegio de mantener la festividad según la tradición, en atención a la gran devoción que la ciudad le dedica.
Son muchos los triunfos que se han erigido en honor a San Rafael y que Córdoba luce en muchas calles y plazas.
Muchos creen que es el patrón de Córdoba pero no lo es, los patrones de nuestra bella ciudad son San Asciclo y Santa Victoria


Fuente:
Cordobapedia- Fotografía y documentada en  Arzobispado de Córdoba

sábado, 15 de octubre de 2011

La primera cordobesa que llegó a Emperatriz Romana





Corduba había fundido su alma con Roma y el Emperador Nerva había sido lo bastante inteligente a elegir a Trajano como sucesor, ya que fue capaz de extender su reino por todos los confines del mundo.
Mientras en la colonia Ucibi (Espejo) cerca de Corduba nacía Annia Galeria Faustina o como la llamaban Faustina la Mayor.

Su familia tenían gran influencia en Roma y habían acumulado considerables riquezas con fábricas de ladrillos y sobre todo con el oro andaluz... El aceite de oliva.
Su padre Marco Annio Vero pertenecía al orden ecuestre, se trasladaron a Roma y llegó a ser Prefecto durante el reinado de Vespasiano.
Fue inscrito en el censo senatorial como nuevo patricio y durante su carrera política fue electo cónsul en tres ocasiones.
Su madre Rupilia Faustina, sobrina- nieta del mismo Emperador, casada en segundas nupcias con su padre.
Tuvo dos hermanos: Marco Annio Libón, un futuro cónsul y  Marco Annio Vero, que llegó a ser pretor romano, contrayendo  matrimonio con Domicia Lucilla, padres del futuro emperador Marco Aurelio.
Tras la muerte de su hermano Marco Annio Vero su padre adoptó a sus sobrinos Marco Aurelio y a su nieta Annia Cornificia Faustina.

Annia Galeria Faustina, se convirtió en la primera cordobesa que llegó a Emperatriz en el 104 d.C. al casarse con el Emperador Antonino Pío con quien vivió felizmente durante un periodo de paz y prosperidad en Roma.
Del matrimonio de Annia Galeria y Antonino Pío nacieron cuatros hijos:
Marco Aurelio Fulvio Antonino y Marco Galerio Aurelio Antonino que murieron.
Sus dos hijas sobrevivieron, Aurelia Fadilla que se casó con Lucio Lamia Silvano, cónsul romano y Faustina la Menor, que se casó con su primo y futuro emperador Marco Aurelio.
Annia Galeria Faustina fue una mujer hermosa, conocida en Roma por su sabiduría... 
Pasó muchos años ayudando a los desfavorecidos de Roma y concentraban en sus manos un poder enorme, el económico, ya que poseía el patrimonio privado de la familia, como todas las emperatrices romanas, con el fin de evitar que estos patrimonios pasaran al fisco, ya que las esposas de los emperadores al no ser constitucionalmente emperatrices su patrimonio quedaba fuera del mismo.
Con el ascenso de su marido al trono imperial fue nombrada Augusta.

Cuando Annia Galeria Faustina murió en 141, el emperador Antonino Pío se vistió completamente de luto y en memoria de su esposa  la deificó constituyendola diosa.
Construyó un templo en su nombre y emitió varias monedas en las que ella aparecía. Estas monedas, de decoración refinada, llevaban una inscripción que rezaba: DIVA FAUSTINA
También fundó en nombre de su esposa, una organización de beneficencia a la que llamó Niñas de Faustina, que prestaba asistencia a niñas que se habían quedado huérfanas.


Fuente: 
Faustina la Mayor y Antonino Pío, un buen matrimonio por Numismática Lavín- Wikipedia- Primera foto recogida de Internet de m.ebay.com no corresponde con el personaje La segunda foto es de es.museicapitolini.org

sábado, 8 de octubre de 2011

El rey Sancho, vino a adelgazar a la corte de Abderramán III









El  Rey Ramiro II tuvo dos esposas y un hijo con cada una. 
Ordoño, era hijo de su primera y por lo tanto su primogénito, mientras que Sancho era el segundo hijo aunque primogénito de su segunda esposa llamada Urraca de Pamplona.
Ambos se disputaban el trono y fue el primer hijo el que fue coronado como Ordoño III rey de León. 
Las intrigas, como os podéis imaginar, estaban servidas y  mientras que los cristianos se aliaban con uno o el otro aspirante a Rey, Abderraman III con sus campañas iba comiendo territorio de los cristianos...
Ordoño, que no podía hacer frente a los moros, a las instigaciones de su medio hermano y al levantamiento de algunos condes gallegos al mismo tiempo, le pidió un pacto de no agresión al Califa Abderraman III.
El cordobés aceptó a cambio de tributos ¡Claro está! y de que  se desmantelara algunos castillos que por estar muy cerca de sus fronteras los encontraba muy peligrosos, a este pactó se adhesionó también Fernán González conde independiente de Castilla y suegro del Rey de León. 

Pero, ¡No dió tiempo a nada! Porque Ordoño que se encontraba en Zamora se quedó "pajarito", dicen que de muerte natural ¡Ahí lo dejamos! 
Heredando el trono de León su medio hermano Sancho I al que apodaban "El craso" por tener muchos kilos de más, a pesar de que Ordoño tenía un heredero, Vermudo,  aunque demasiado pequeño para subir al trono.


Bueno sigamos, Sancho no fue bien recibido por las turbulencias de la época y tampoco ayudaba para imponerse ante la nobleza, su extrema gordura que hacía que tuviera dolores de rodillas y dificultad para respirar lo que le incapacitaba para poder caminar, sujetar una espada, montar a caballo o simplemente yacer con una mujer, lo que le hacía ser la "comidilla" de sus súbditos.
Cuando sus enemigos conspiraron contra él no pudo estar a la altura, lo que lo hizo huir a Pamplona cuando fue derrocado en busca del apoyo de su abuela, la reina Toda.
Mientras, los nobles de turno colocaron en el trono de León a un primo del "gordo" llamado también Ordoño IV apodado "El malo" ya su apodo lo dice todo...

A la Reina Toda le tendría que haber dado igual quien estuviera en el trono leonés, pues ambos tanto Sancho como Ordoño IV eran sus nietos...  Pero sabía de más que Ordoño IV era un pelele guionizado por su "querido" yerno el conde de Castilla Fernán González casado en tercera nupcias con su hija Sancha de Pamplona.
El conde como ella misma hacía, utilizó a su hija y nieta también de Doña Toda, Urraca de Castilla casándola con el Ordoño III y una vez muerto éste, la casó igualmente con Ordoño IV que a la vez era su primo ¡Un lío verdad! 
El yerno castellano de la de Pamplona le salió muy "Listo" pues tuvo más influencia en dos reyes leoneses por los desposorios de su propia hija que ella con sus lazos de sangre.
¡Desde luego para doña Toda era un gran problema porque si unificaban fuerzas con Castilla sería un gran peligro para su corona!.

Bueno sigamos, así que Toda de Pamplona no podía permitir que un castellano por muy yerno suyo que fuera metiera las narices en el trono leonés.
Por lo que se empeñó en que Sancho recuperara el trono a sabiendas que el primer paso que debería de dar es el de adelgazar para que su pueblo confiara en un gobernante que caminara con soltura, montara a caballo y fuera capaz de luchar sin que perdiera el resuello a causa de sus muchos kilos.
Así que posiblemente "tragó saliva" para olvidar la derrota que tuvo su propio esposo, Sancho Garcés I de Pamplona en la batalla de Valdejunquera  donde el Califa saqueó toda Pamplona e incendió hasta la misma catedral, para pedirle ayuda a Abderramán.

La relación de la Reina Toda con el mismísimo Califa cordobés era de familia, Abderraman III era nieto de su hermana Oneca, por lo visto esta princesa Navarra había sido casada con el Emir Abdulháh  y las crónicas árabes cuentan que por amor...
Todo comenzó cuando Fortun Garcés, padre de Oneca y Toda fue hecho prisionero en una campaña punitiva al reino cristiano por los  moros en tiempos de Muhammad I, donde lo tuvieron dos décadas encerrado, y cuentan que Oneca fue enviada para visitar a su padre. 
Allí conoció a Abdulhá hijo del Emir y se enamoraron perdidamente terminando en esponsales y cambiando su nombre por Durr que significa perla.
De éste enlace nació Muhammad y dos hijas llamadas una al Baha´y la otra  Fatima. Cuando Abdulhá subió al cetro cordobés, el hijo de la cristiana fue elegido como heredero pero desgraciadamente fue asesinado por un medio hermano llamado Al Mutarrif ansioso por ser él el elegido. 
Algunos historiadores cuentan que su padre el Emir mandó decapitar a Al Mutarrif y recogió a Abderraman con tan sólo dos semanas hijo del malogrado Muhammad, el cuál educó en todas las clases de artes y que eligió como heredero y fue el primer gran Califa cordobés.
Por lo tanto la reina Toda era tía- abuela de Abderraman III, que le solicitó tal vez invocando sus lazos de sangre, a su poderoso sobrino que ayudase a su nieto tanto en su salud como en el apoyo para recuperar su trono.
La reina le pidió a Abderraman que mandara al judío Hasday Ibn Saprut, el médico que tanta fama tenía en toda Europa, para que pudiera curarlo de su obesidad a Pamplona para así poder empezar cuanto antes con la curación y Abderraman accede a los deseos de su tía- abuela pero con la condición de que la cura se realizara en Córdoba... 
Y hacia Córdoba se fue la expedición cristiana, la reina Toda, Sancho y su esposa Teresa Ansurez donde fueron recibidos con gran pompa en Madinat Al Zahrá donde empezaron un tratamiento muy severo sin comer nada sólido, solo debería beber infusiones de miel de enebro y arrope de saúco durante todo el día.

Cuentan los cronistas que al principio no dio el resultado que se pretendía y se pensó que Sancho comía a escondidas, así que Ibn Saprut ordenó que se le atara a la cama y se le cociera la boca dejándole sólo una pequeña abertura por donde podía absorber a través de una paja solo agua de azahar, infusiones de menta o tomillo, cocimientos de verduras, cola de caballo y diente de león y todo ello, en su justa cantidad, a la par que se le aplicaron baños de vapor para sudar y masajes para ir tensando la piel.
Una vez perdidas los primeros kilos, se instruyó a los esclavos para que le ayudaran a caminar tirando de Sancho con cuerdas, que al principio a duras penas si podía moverse por lo que le construyeron una especie de andaderas para poder caminar.
Tras casi un año de tratamiento, Sancho había perdido unas 7 arrobas leonesas, casi la mitad del peso que traía, mejorando la dificultad para respirar y todos sus dolores.

Mientras Abderraman III pactó con la Reina que también le ayudaría a recuperar su trono a cambio Sancho prometía sumisión al Califa junto con la entrega de diez fortalezas del Duero.

Sancho, una vez recuperada su figura de hombre fornido, cabalgó con las huestes musulmanas que le había proporcionado Abderraman para recuperar su trono, presentándose en las mismas puertas de León donde los habitantes cansados de la tiranía de Ordoño IV, fueron los que le abrieron las puertas de la ciudad.

El Rey apodado el malo, viendo la situación huyó a Burgos donde creía que su suegro le daría acogida cosa que no fue así, el Conde Fernán Gónzalez ya que había contraído matrimonio con Urraca Fernández viuda del Ordoño anterior, solo acogió a su hija y sus dos nietos...
Ordoño despreciado y odiado por los suyos, buscó asilo en Córdoba donde murió al poco tiempo.

Pero, Una vez establecido Sancho I en el trono ¿Cumplió su promesa de entregándole a Abderraman las diez fortalezas?

Pero eso, déjame que te lo cuente otro día


Fuentes consultadas: 
Cervantes Virtual- Crónicas de la provincia de Zamora- El Instructor: Ó repertorio de historia, bellas letras y artes, Volumen 7- Historia general de España, Volumen 1 escrito por Juan de Mariana -Andanzas por la vieja España escrito por Julio Alemparte- Historia de España antigua y media de Luis Suárez Fernández- Apodos reales: historia y leyenda de los motes regios escrito por Javier Leralta -Historia de España- Wikipedia-El condado de Castilla, 711-1038: la historia frente a la la leyenda, Volumen 1 escrito por Gonzalo Martínez Díez- Foto recogida de internet en wikipedia.org