En tres tiempos se divide la vida: En presente, pasado y futuro; de éstos el presente es brevísimo, el futuro dudoso y el pasado cierto... (Lucio Anneo Séneca)

miércoles, 12 de enero de 2022

Raquel Meller, la cupletista que el pintor siempre imaginó de mantilla


Semana Santa
Medidas: 60 x 75 cm 
Colección Privada




Raquel Meller, una conocida cupletista que llegó a tener fama mundial, admirada por muchos en los que se incluía el mismísimo Alfonso XIII ¡ Aunque ya sabemos lo enamoraos que han sido y son todos los Borbones!
Su verdadero nombre era Francisca Marqués López, nacida en Tarazona provincia de Zaragoza, en el seno de una familia humilde de modestos tenderos. Criada por una tía que era monja, trabajó en un taller de costura frecuentado por vedettes donde se hacían vestidos, es allí donde conoció a quien sería su protectora: Marta Oliver, una vedette de aquellos tiempos que supo ver el potencial de aquella mujer iniciándola en el mundo de la farándula.
Comienza a hacer sus pinitos en locales pequeños donde aparecía con el nombre de "La bella Raquel" nombre que más tarde fue ampliado a Meller, dicen que en recuerdo de un fugaz amor que tuvo la cantante. ¡A saber! No creo que nadie se ponga un apellido por una historia de amor breve; 
Raquel Meller con mantilla
más bien sería por la sonoridad del apellido.... ¡Corto y rotundo!
Debutó en el teatro Arnau del Paralelo de Barcelona que junto con sus canciones como "La violetera" o "El Relicario"  se convirtió en la reina de la canción durante muchos años, de hecho hay una escultura de ella en las inmediaciones de éste... 
Conocida ya en los mejores teatros españoles comienza su andadura por "Las Américas".
Llegó a cantar en Argentina, Uruguay, Chile y hasta una gira por Estados Unidos donde actuó en Nueva York, Los Angeles, Boston, Chicago, Baltimore... ¡Cuentan que ganaba más dinero que Gardel!
Incluso llegó a rodar películas de cine: "Violetas imperiales" y "Carmen" cuando todavía era el cine mudo, más tarde rodó "Violetas Imperiales" en el cine sonoro.
Se casó en 1918 en primeras nupcias con el escritor y diplomático guatemalteco Enrique Gómez Carrillo, siendo sus testigos, nada menos que D. Benito Pérez Galdós y D. Álvaro Figueroa y Torres, conde de Romanones... 
Ese matrimonio duró poco, el escritor amigo de borracheras y de vivir muy bien la vida no le hizo nada fácil la existencia a la artista.
También triunfa en Paris, s
e casó de nuevo con un banquero llamado Edmond Sayac, que estaba muy relacionado con el mundo del espectáculo, con el que adoptó a dos niños: Jordi Enric y Elena. Al poco tiempo se divorció del francés.
Cuentan que la Meller jamás se sintió conectada a sus hijos, tal vez por algo que ella guardaba en su corazón...
El caso es que esos niños no tuvieron mucha suerte y se criaron en internados.
Francisca murió en 1962 en el hospital de la Cruz Roja de Barcelona, acompañada de su hijo y su gran amiga teresa Estany, la condesa viuda de Calambra.

La Meller fue pintada al menos, dos veces por D. Julio Romero de Torres. La primera vez en 1910 con el cuadro que podemos vez arriba, era habitual que el pintor en su taller de Madrid desfilaran las artistas de la época para quedar inmortalizadas.
La cantante aparece sentada en lo que podría ser una terraza o balcón, en una silla que en aquellos tiempos era de postín, no es la típica silla de anea que existía en la gran mayoría de las casas ¡Si la había! del país.
Es una silla buena, de respaldo alto y labrado... Es como si el pintor la quisiera sentar en el lugar de honor, en la mejor de la casa.
La cantante mira al espectador apoyada en la reja, luciendo un bonito y sobrio vestido negro adornado por un camafeo o más bien parece un relicario y con una preciosa mantilla negra.
Muchos conocen el lienzo con "Semana Santa" y "Relicario", este último por la canción que cantaba la Meller.
El cuadro estuvo en manos privadas hasta que en el 2007 apareció para subasta en la casa de Fernando Durán de Madrid que de nuevo pasó a manos privadas por 190.000 euros.
La venus de la poesía 1913
Óleo y temple sobre lienzo
Medidas 93,2 cm x 154 cm
Museo de Bellas Artes de Bilbao

Los expertos dicen que está inspirado en la obra de Tiziano, Romero de Torres nos presenta a una mujer en primer plano, desnuda que lleva como único adorno una mantilla negra de blonda, recostaba sobre una gran almohada en un diván recubierto de sábanas blancas.
En el centro junto a los pies de la modelo, una rosa símbolo del amor.
La mujer aparece en postura de ofrecimiento y con mirada arrogante al espectador, a pesar de que la figura masculina, que no es otro que su primer marido, intenta captar su atención sin conseguirlo...
En el fondo del lienzo, "en los lejos" como los llamaba el pintor, está siempre Córdoba.
Esta vez una fuente no identificada y la renacentista Puerta del Puente, culminando a la izquierda del lienzo con el que creo es el castillo de Almodovar del Río, al otro lado bien podría ser la iglesia de San Lorenzo.
La obra fue realizada en Madrid en 1913 para incluirla en su primera exposición en solitario que el pintor realizó en Bilbao siendo un éxito.
El cuadro fue comprado por el coleccionista D. Félix Herrero, encontrándose en Valladolid en manos de sus herederos, como publicó  Mercedes Valverde 19
Fue más tarde cuando fue adquirido por la Caja el BBVA por 500.000 euros y se expone en el Museo de Bellas Artes de Bilbao  en deposito de la Diputación Foral de Bizkaia a través de la dación del BBVA en 2003.  Es decir, por un pago en especias de la Fundación del BBVA; ya que la legislación desde 1986 permite el pago a Hacienda Tributaria en obras de Arte, por este mecanismo el Estado ha incorporado bastantes obras al patrimonio español.


Fuentes consultadas:
Wikipedia- El periódico Ramón Carbonell 10/08/2013- En los altares de la patria: La construcción de la cultura nacional española por Ignacio Peiró Martín- Diario El país 13/01/2003- Biblioteca Nacional de España

3 comentarios:

  1. Pintor cotizado, muchos artistas solicitaban ser retratados por él. Hasta Josefine Baker quiso ser pintada por el artista. Los cuadros son estupendos. El del desnudo al estilo de "Desayuno en la hierba" de Manet supongo que levantaría ampollas en la época.
    Un saludo.

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  2. Pues si, la cantante quiso que la pintara el pintor, pero todo quedó en eso... un deseo.
    Por muchos años, uno de los cuadros titulado "Perla negra" se pensó que la modelo era la Naker, aunque en realidad fue otra artista cubana llamada Dulce María Morales.
    El desnudo a mí me recuerda la Venus de Urbino de Tiziano aunque con al go que es lo que provocaba el rechazo a mucha gente.... el vello.
    Un saludo

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Muchas gracias por sus comentarios.