En tres tiempos se divide la vida: En presente, pasado y futuro; de éstos el presente es brevísimo, el futuro dudoso y el pasado cierto... (Lucio Anneo Séneca)

martes, 17 de febrero de 2015

D. Pedro de Córdoba...

 El pintor gótico cordobés
La Anunciación con Santos y donantes
Temple sobre tabla- 1475
Situado muy cerca de de qibla
Mezquita Catedral de Córdoba

















El siglo XIV  y XV traería grandes cambios en todo el arte incluido la pintura.
La arquitectura gótica trajo consigo la sustitución de los muros por ventanales con bellas vidrieras dificultando la pintura mural en las iglesias, que fueron sustituidos por retablos de madera difundiéndose la pintura al óleo.
¡Y para muestra un botón!
Hoy os quiero hablar de 
D. Pedro de Córdoba perteneció a esa generación de pintores cordobeses relacionados con la escuela hispano-flamenca cordobesa de donde salieron maestros que derramaron el arte de sus pinceles por toda España, como el maestro D. Bartolomé Bermejo que derramó el arte de sus pinceles por el oriente peninsular e Italia, o como Alejo Fernández que se trasladó a Sevilla pintando grandes obras como la Virgen de los Navegantes o  Alfonso de Córdoba que trabajó en Cataluña ayudando a Ayne Bru para la ejecución del retablo de San Cugat, pero que dejó la obra del martirio de San Cucufato.

Según el diccionario biográfico de artistas de D. Rafael Ramírez de Arellano, Pedro de Córdoba perteneció a la misma familia de pintores de Pedro Fernández, era hijo de Juan de Córdoba propietario de uno de los principales talleres cordobeses más importantes de la época en tiempos de los Reyes Católicos. 
Poco más sabemos de éste pintor, de hecho fue desconocido hasta que casualmente en una las restauraciones de la capilla de la Encarnación de la Mezquita Catedral de Córdoba, apareció su firma en el cuadro de la Anunciación, encargado por el canónigo Diego Sánchez de Castro para la Catedral de Córdoba a 20 de marzo de 1475.
La obra se compone en dos parte, por un lado se proyecta la figura de los donantes, la persona o personas que encargan el cuadro, postrados de rodillas como es característico en la pintura flamenca.
Como bien explica M. Marín, tras el donante de la derecha está situado el Bautista, más atrás San Lorenzo y finalizando con el pontífice Pío I y tras el de la izquierda están situados Santiago el menor, San Ivo el abogado santo, y santa Bárbara
En la segunda parte se desarrolla el motivo fundamental de la pintura: La anunciación por el Arcángel San Gabriel, con su cabellera rizada y rubia junto con la caras de blancura nórdica de ambos personajes, son claro ejemplo de  esa influencia flamenca.
La postura de la virgen que 
San Nicolás de Bari ( 1470)
Óleo sobre tabla 110,5 x 72,5cm
Museo de bellas Artes de Córdoba

aparece postrada en un reclinatorio con la cara vuelta al espectador, un poco turbada posiblemente por estar escuchando el mensaje que le trae el ángel.

Sobre su cabeza destaca un artístico baldaquino como símbolo de la realeza suprema de María, envuelta en un voluminoso ropaje que se termina en solemnes pliegues. Ésta es,  la posición predilecta de los pintores flamencos.
Las vírgenes que pintan los maestros flamencos son delicadas criaturas envueltas en ricas vestimentas que parecen estar descansando sobre una corola de pétalos rojos. Contemplando sus proyecciones y perspectivas de luces -continua M. Marín- se llega a la conclusión de la gran vinculación de Pedro de Córdoba al arte flamenco.

Por su semejanza con la "Anunciación" se piensa que este cuadro procedente del convento de los Capuchinos y que se encontró en la parroquia de San Nicolás de la Villa puede ser del mismo autor.
La esbelta figura del obispo San Nicolás de Bari con actitud que parece avanzar hacía nosotros con ayuda de su báculo, llevando un libro abierto en el brazo izquierdo con porte de elegancia.
Según Ramón Gonzalez de Guevara en su libro "Apuntes sobre la historia de la pintura en general y particular de Córdoba" existe una tabla pintada de su mano en Barcelona y dos en el museo de Louvre pero que no he logrado encontrar.


Fuentes consultadas:
Breve historia de la pintura española, volumen 1 de Enrique Lafuente Ferrari- Paseos por Córdoba de Ramírez de Arellano - Diccionario Biográfico de artistas de R. Ramírez de Arellano-La Anunciación de Pedro de Córdoba de Manuel Marín Campos de Diario de Córdoba 08/05/1966- Pedro de Córdoba pintor del siglo XV por R.M Diario de Córdoba 24/101/1960- Wikipedia-Diccionario histórico de los más ilustres profesores de Juan Agustín Cean Bermúdez- Apuntes sobre la historia de la pintura en general  y particular de Córdoba por Ramón Gonzalez de Guevara.

martes, 3 de febrero de 2015

Los Mozárabes en Córdoba








La conquista árabe se llevó a cabo por medio de pactos de rendición con los nativos y los visigodos.
La iglesia Hispana perdió casi todas sus posesiones y sus principales templos que fueron convertidos en mezquitas. 
Muchos nobles hispano-godos huyeron al reino de los francos, o se unieron a los rebeldes astures y cántabros en las montañas del norte, pero la inmensa mayoría prefirió pactar con los invasores, allanándose a su dominio a cambio de conservar sus posesiones y fe.
La iglesia mozárabe española mantuvo sus antiguas diócesis, obispos y clero.

La magistratura de gobernador de los cristianos fue creada por Abd al Rahman I para facilitar su relación con la población cristiana y para disponer de un funcionario para hacer los censos y ser responsable de la comunidad cristiana ante el Emir.
Ardabasto, el hijo menor de Witiza fue el primer "Conde de los cristianos" de la ciudad, consejero de los emires y se dice que se intitulaba "Rey de los cristianos de España", recibiendo en un trono chapado de oro y plata en su palacio de la ciudad.
Al hakem instituyó para este cargo una residencia oficial que no era otra que una propiedad perteneciente a un hermano de su padre que pretendiente al poder fue derrotado y muerto en el intento.
Era en esa casa donde el conde daba audiencia, estaba ubicada detrás de los muros de la ciudad en una pequeña plaza que era conocida como el mercadillo del conde y era donde se cobraban los impuestos árabes:
"El jarach ": Era la suma en torno al 20 por ciento de los rendimientos obtenidos por los cristianos de cada territorio.
"La chizia": Era un impuesto personal en concepto de la supuesta protección recibida de las autoridades musulmanas

Normalmente los mozárabes eran empujados a vivir en las zonas periféricas de ciudad y que fueran fácilmente controladas en caso de revueltas...
De hecho en Córdoba estaba situada en la margen opuesta del río "El arrabal de la Sequnda"

Muchos tenían un buen nivel cultural y no era raro verlos de traductores, embajadores o funcionarios del gobierno. Otros eran artesanos, comerciantes y constructores y muchos se alistaban al ejercito musulmán y sobre todo en la guardia personal del Emir.
Estaba totalmente prohibido que los mozárabes llevaran vestimentas de lujo

El emir Muhammad I , desencadena una cruel persecución contra los cristianos culminada con la encarcelación de Eulogio, como inductor al martirio, por segunda vez en 859, que acabó auto inmolándose y así quedó contenida esta rebelión que minaba la coexistencia de las distintas comunidades religiosas de Al-Andalus.
Este emir intervino duramente contra la minoría mozárabe presionado, al parecer por los alfaquíes, destruyendo el monasterio de Tábanos, centro de la oposición mozárabe que encabezaban Eulogio y Álvaro.
En este periodo la atmósfera de Córdoba se hizo irrespirable para los mozárabes quienes se refugiaron en Toledo o se instalaron como colonos en las nuevas tierras que, poco después, repoblara Alfonso III al norte del Duero.
Sin embargo, durante el reinado de Abd Al-Rahmán III, primer Califa Omeya de Córdoba desde 912 a 961, y bajo el gobierno de Almanzor, los mozárabes parece que gozaron de relativa tolerancia y protección, conservando su libertad religiosa, fueros y gobierno propio.


Fuente:  
Biblioteca de al-Andalus: De al-Qabrīrī a Zumurrud- Los Mozárabes volumen II de Isidro de la Cagiga- Historia de los Mozárabes de Francisco Javier Simoné- Catalogo De Los Obispos De Cordoba, Y Breve Noticia Historica De ..., Volumen 2 de Juan Gomez Bravo -Foto recogida de Internet

martes, 27 de enero de 2015

Marco Anneo Mela...

Padre de Lucano






Cuando apenas Mela tenia dos años, sus padres y hermanos se marcharon a Roma y aunque este niño tuvo los mismos maestros que sus hermanos
, Lucio Anneo Seneca y Galión que alcanzaron cargos importantes públicos... 
Él siempre aspiró a una vida mucho más domestica y moderada, volviendo a Córdoba con la orden de su padre para poner al día una grandiosa hacienda que tenían en la ciudad y es donde conoce y donde se casa con Caya Acilia hija de Cayo Acilio Lucano, de los Acilios cordobeses y familia muy relevante e influyente de aquellos tiempos. y que según Josep Rodriguez de Castro- hace mención Cornelio Tacito en el capitulo 56 del libro XV de sus Anales, y de Acilio dice:

"Fue Acilio  insigne orador romano y bien reconocido por el Senado y que le acreditan las cartas de recomendación que le escribió Ciceron a favor y que en el año de Roma de 542 fue a Alejandria por Enviado del Senado Romano, con los preciosos presentes que por menor refiere para renovar la alianza con Philopator Rey de Egipto, que comenzó a reinar poco antes del comienzo de la segunda guerra Púnica"

Bueno, pues ya podemos imaginar que el pequeño Lucano, que así se llamó el pequeño nacido del matrimonio, tuviera tan grandes conocimiento cuando toda su familia tanto la materna como la paterna fueran excelentes oradores y estudiosos....
Cuando su hijo Lucano apenas tenía ocho meses tanto él como su esposa decidieron marcharse de nuevo a Roma, donde ejerció con brillantez la abogacía y se dedicó al cultivo de la amistad, viendo colmadas sus ambiciones sociales con la obtención del rango de ecuestre, que no era el principal dentro de la graduación jerárquica de las capas sociales de Roma, manteniéndose siempre bastante alejado de la vida pública y las intrigas palaciegas.
Cuando su hijo y hermanos fueron acusados por Nerón por la conjura de Pisón, no tuvieron motivos de acusar a Mela ya que jamás había estado envuelto en la vida pública de Roma ni había ostentado cargo público alguno.
Fue un duro golpe tener que ver como su propio hijo se había quitado la vida al igual que sus hermanos... 
Aunque mucho más duro fue que sin saber que Nerón anhelaba las riquezas de su propio hijo, reclamó la herencia de Lucano y fue acusado directamente con Nerón como que él también había sido uno de los participantes de la conjura y condenándole a la pena de muerte .



Fuentes Consultadas: 
Biblioteca Española que contiene las noticias de los escritores gentiles españoles  de Josep Rodriguez de Castro- Historia literaria de España desde nuestra primera población hasta nuestros días por  R. Mohedano- Wikipedia- Cordobapedia -Foto recogida de internet- 

lunes, 19 de enero de 2015

El Ciprés y el carillón de San Pablo





Frente al Ayuntamiento de Córdoba, encima de lo que fue un palacio almohade y mucho antes, un anfiteatro romano, se levanta una portada con un barroco severo. En ella, una verja que da paso invitando a seguir el camino al pequeño compás que enmarca a la iglesia de San Pablo.
Cuentan, que justamente a la espalda de la iglesia hubo un Ciprés alto, regio, majestuoso, haciendo de relieve como si de un lienzo se tratara, de copa tan fina que se asemejaba a un pincel.
Eran muchos los años que tenía el Ciprés, sembrado por los dominicos del convento, conoció la huerta que los hermanos trabajaban y a la que todo el mundo llamaba "La Almesa", viendo con mucho penar el día que se marcharon, y presenciando el derribo del convento mientras lloraba cerca de lo único que quedó en pie, la iglesia a la que superaba en palmos...

Un día colocaron, muy próximo a él, un carillón enrejado, donde se ocultaba las treinta y seis campanas hechas de bronce que acompañan al rosetón macizo de la bella iglesia.
Alguien me contó que en las noches claras, cuando las piedras del minúsculo compás eran invadidas por rayos de la luna llena, se veía al Ciprés gigante, arrogante, agitarse airoso moviendo su fina copa, llenando el ambiente de sonidos que no eran otras, que palabras de un árbol que orgulloso sentía los años vividos, esos que dan la sensatez de saber esperar...
El carillón, marcando el contraluz de los rayos brillantes de la luna, dejaba salir por las ranuras de su entablillado la alegría suave de una campanita, la más pequeña y con reflejos de plata.
Cuando cantaba el Ciprés con murmullos de sus hojas flotantes, respondía el carillón con sonrisas de campanas de bronce alegres...
En el aire se oía palabras del árbol que tenía el privilegio de conocer mucha historia, y en la noche, rica en sombras angulosas, el Ciprés decía pavoneando su penacho:
-He crecido con lozanía perenne y ya alcanzo a las nubes blancas, soy más hermoso y alto que el carillón...
Seguidamente soplaba la brisa de la noche hacía las rejas del campanario saliendo hermosos sones que después, se hacían palabras de orgullo y soberbia:
-Nosotras estamos más altas, pues nuestra voz llega al azul del cielo. - seguían cantando las campanas- hemos nacido de la manos de un artífice con el don del divino, que nos hizo con bronce y plata para que cuando nos tañeran inundar con música toda la ciudad.
A lo que seguía diciendo el Ciprés moviendo de nuevo su copa:
En mí anidan gorriones que trinan muy cerca del cielo y se cobijan golondrinas  para ahuyentar el calor, yo me siento dichoso de ser también obra de Dios.

Y así pasaban las noches, con ese diálogo de orgullo que ambos sentían, quedando roto cuando sonaba el toque de laudes.
Entonces el Ciprés, se quedaba en silencio meciéndose en el aire cálido y el viejo carillón guardaba callado sus campanas soberbias, excepto la campanita, la más pequeña, que se quedaba embelesada observando al Ciprés presumido como mecía su copa a la espera de ver pasar a los feligreses para misa.

Cuentan que una mañana clara, cuando el aire todavía regalaba el frescor de la aurora, la ciudad amaneció más silenciosa que de costumbre y que al mirar allí arriba, cerca del cielo, donde siempre se veía el penacho del Ciprés altanero, solo se encontraron revoloteando pájaros tristes, gorriones que buscaban el cobijo del frescor de árbol que ya no estaba...
Y rompiendo el silencio una campanita, la más pequeña, sonaba monótona y triste "Tin.... tan" como se despide a los muertos.
Murió el Ciprés majestuoso y todas la campanas de las torres de la ciudad lamentaban la desdicha.
Lloraron los suyos, los demás cipreses que jamás llegarían a ser tan altos como él, lo lloró la noche oscura y hasta la luna llena, que dejó de brillar con la misma intensidad de cuando alumbraba al bello árbol...
Cuentan, que la campanita, la más pequeña, lloraba con su "Tin... tan" a todas horas, a pesar de que el carillón tocara para otros menesteres la campanita perdía el compás de sus hermanas para solo tocar su "Tin...tan", echaba de menos al majestuoso, al enorme Ciprés que la hacía recordar que te tienes que sentir orgulloso de lo que eres.

Por aquel tiempo un Cristo venía de la iglesia de San Francisco para cobijarse ya para siempre, en la Real iglesia de San Pablo.
Tan contentos se pusieron la congregación con su nuevo e ilustre huésped, que quisieron obsequiarlo con un nuevo paso para poder procesionar en Semana Santa por la ciudad... Se reunieron y decidieron llamar a Julio Pajares Vilches, renombrado tallista que confeccionó un paso de estilo barroco para el que utilizó la madera del corpulento Ciprés.

Cuentan que la campanita, la más pequeña, cada viernes Santo que sale el Cristo de la Expiración para pasear las calles cordobesas, empieza a tocar tan alegre, que parece salirse del carillón porque sabe que el Ciprés alto y majestuoso, acompaña al Cristo en su camino.


Fuentes consultadas:
Historia recogida de El ciprés y el carillón  por Francisco Bravo García Diario de Córdoba 03/09/1943 Ampliada la historia - Hermandad de penitencia del Santísimo Cristo de la Expiración- Campaner

domingo, 4 de enero de 2015

Dos reinas en Córdoba: Isabel la Católica y Abenchara


Placa que se encuentra en el
Alcázar de los Reyes Cristianos





Aunque parezca mentira en el Alcázar de Córdoba, del que ya se habló en este blog, llegó a convivir la reina de Castilla Isabel la Católica y la reina de Canarias cuando fue apresada en 1482.
Abenchara Chambeneguer estaba embarazada, al igual que la reina Isabel... ¡Os imagináis! Dos mujeres en estado de buena esperanza: Una, luchando por su vida en tierra extraña sin saber que le depararía el futuro, la otra intentando ganar tierra a los moros y terminar de conquistar Canarias ... La verdad que una historia importante por contar. 
Para ponernos en situación:
La conquista del archipiélago canario comenzó en 1402 y terminó en 1496, ¡Casi un siglo! que se dividió en dos etapas bien diferenciadas:
La primera se le llamó "Conquista Señorial" que consistió en hombres con posibles que se aventuraban a busca tierras para beneficio propio realizada a cambio de un pacto de vasallaje a la corona. Es decir, yo corro con todos los gastos pero si la aventura sale bien la Corona "pilla cacho"... Luego, estaba la "Conquista Realenga" la conquista que fue realizada directamente por la corona castellana.
Algunas islas Canarias no siempre estuvieron en manos de Castilla ya que también estuvieron a manos de un normando, en concreto por Jean Bethencourt, el "menda" era barón y contaba con apoyos importantes en la corona de Enrique III de Castilla, el abuelo de Isabel.
¿Qué buscaba allí el colega? Pues un liquen llamado "orchilla" que se utiliza para el color purpura.
Alcázar de los Reyes Cristianos 
Así que el francés llegó a Lanzarote e invadió la isla sin oposición de los 300 autóctonos que ya vivían allí y que se les denominaba "majos"... ¡ Y como siempre en tan solo dos años levantaron Capilla, porque la religión había que meterla a sangre y fuego!
Viéndolo con ojos del siglo XXI no lo hicieron nada bien con los aborígenes ya que fueron asesinados y esclavizados en nombre de una Corona que por su lejanía desconocían y le importaba un pairo lo que ocurría allí, pero la historia hay que leerla en el contexto de aquellos años y es el siglo XV.
La conquista de las demás islas no fue tan sencilla como la de Hierro y Lanzarote, ya que hubo resistencia por parte de los indígenas, sino rencillas entre los propios conquistadores.
Bajo el mando de Pedro de Vera, Abenchara fue hecha prisionera por el sanluqueño Alonso Fernández de Lugo y el sevillano Hernán Peraza, que no desaprovecharon la ocasión para hacer méritos ante los Reyes Católicos, al descubrir que Abenchara no era una esclava más, sino que era la Guayarmina. 

(...) La sobresaliente fémina fue hecha prisionera por el ejército conquistador, mandado por el capitán Pedro de Vera, en el verano de 1482, siendo trasladada inmediatamente a la corte para ser presentada a los Reyes Católicos don Fernando y doña Isabel, residentes a la sazón en la ciudad de Córdoba, por causa de las operaciones promovidas contra el reino moro de Granada... (...) en el Alcázar Nuevo, los reyes católicos recibieron y agasajaron en la jornada del 31 de agosto de 1482 a la reina de Gran Canarias, vestida con traje castellano y sumida en un más de confusiones, sobresaltos y angustias... (...)
                                                                                                                Antonio Rumeu de Armas

No podían defraudar de nuevo a la corona sobre todo Hernán Peraza que a causa de unas rencillas de conquistadores mandó matar a Juan Rejón. Esto no cayó nada bien a la corona y más cuando la viuda de éste utilizando sus conocidos pidió justicia a los Reyes Católicos.
Peraza fue sometido a un juicio y a pesar de tener grandes conocidos influyentes en la Corte, no las tenía todas consigo, así que traer a la reina Canaria sería en propio beneficio...  Una larga historia que para saber más (Pincha Aquí)
¡¡Bueno, a lo que íbamos!!
Una vez que ambos se enteran de que es la reina de Canarias y a pesar de su grave estado de salud fue embarcada a la Península, viajando hasta Córdoba para entregársela a los Reyes.
Abenchara al estar embarazada y muy enferma, la instalan en el mismo edificio donde vivía la reina.
(...) Es de advertir que la reina de Canaria se encontraba por aquellas fechas gravemente enferma, acaso por los padecimientos del largo e incómodo viaje, y que a esta dolorosa circunstancia se venían a unir las zozobras y angustias de un avanzado embarazo. / Después de superar cuatro semanas de extrema gravedad, en que estuvo a punto de muerte, la soberana aborigen dio a luz una niña el 30 de septiembre de 1482, recuperando lentamente la salud y las fuerzas físicas... (...)
                                                                                                                                        Antonio Rumeu de Armas
Alcázar de los Reyes Cristianos de Córdoba
Los Reyes sabían que el retener a Abenchara seria la mejor baza que podrían tener, para presionar a su esposo, Tenesor Semidán que más tarde sería Fernando de Guanarteme y así evitar las revueltas de los indígenas y negociar un tratado con Canarias.

Con una diferencia de tres meses ambas reinas tuvieron a sus hijas. Primero y por parte de la reina Isabel, la infanta María a fines de junio, quien llegaría a ser Reina de Portugal.
Abenchara da a luz una niña que por nombre pusieron Catalina y que nació el 30 de septiembre de 1482, como se demuestra en los informes del pago que realizó Juan de Frías, de seis reales a la partera.
En esos mismos informes dice el Alcaide del Alcázar Juan de Frías:

"(...) Primeramente gasté con la dicha reina de Canaria,  en el mes de septiembre de dicho año que anduvo mal todo el mes,  que me la entregaron doliente a la muerte se gastaron en medicinas, purgas y jaropes e otras cosas que fueron menester para su dolencia, e en un maestro que la curó, seyscientos e qinquenta maravedíes. 
Según las cuentas de la conquista de Gran Canaria aparece: 
(...) Que pariú la dicha repa de Canaria en fin del mes de septienbe de ochenta e dos. Di a la partera seys reales, que son ciento e ochenta e dos maravedies. Que conpré en treynta de septienbre del dicho año para la niña que parió, seys varas de frisa blanca e pardilla para mantillas a sesenta maravedíes la vara, que son trescientos e sesenta maravedíes. Que conpré de lienco para savanillas e camisitas, seys varas a veynte e cinco maravedíes, que montó ciento e cinqueata maravedies. Que conpré un manto para la dicha niña, dos varas de frisa verde a setenta e cinco maravedíes la vara, que montan ciento e cinquenta maravedíes. En quince de octubre del dicho año conpré un par de zapatas que eostaron treynta e un maravedíes. En diez e seys de octublre de ochenta e dos conpré para el esclavito del príncipe seys varas de frisa Manca e azul para mantillas, que costó a sesenta e cinco maravedíes la vara, que montan trecientos e noventa maravedíes.En veynte e cinco días de octubre del dicho año conpré para el esclavito dos varas de frisa verde a setenta e cinco maravedíes lavara, que montan ciento e qinquenta maravedíes. Que conpr6 este día seys varas de lienco para camisitas e sabardias, e un manto para el esclavito, a veynte e cinco maravedíes,que montan ciento e cinquenta maravedíes. De su mantenimiento de once meses y medio que la tuve en mi poder, hasta quince días de agosto que la entregué a su marido por mandato del Rey nuestro señor, para llevarla a su tierra……. 4.000 maravedíes (...)".

La reina Canaria fue bautizada durante su estancia en Córdoba con el nombre de Juana Fernández, dicen que el nombre se le impone en honor de la pequeña infanta real que más tarde será Reina de Castilla y el apellido Fernández o Hernández, como indistintamente se escribía en aquellos tiempos, en honor al rey.
Una vez firmado el pacto con los Reyes de no agresión, Tenesor recoge a su esposa en Córdoba y vuelven a Gran Canarias para tratar de apaciguar las rebeliones que existían en la isla. 
¿Y que les asegura a los Reyes católicos para que cumplieran el pacto? 
Nada mejor que quedarse a la pequeña Catalina que la pasan al servicio, como dama de compañía, de la propia infanta María. 
Sobre Abenchara cuentan que una vez terminada la conquista fue de nuevo capturada por Pedro de Vera y vendida como esclava en Jerez de la Frontera, donde pudo estar alrededor de ocho años esclavizada hasta que su sobrino Juan de Guzmán logró su liberación. De vuelta a Canarias se casó con Juan de las Casas, uno de los conquistadores, donde recibió repartimento de Orotava y Tejina. De este matrimonio tuvo un hijo que se llamó como su padre y tras enviudar se casó de nuevo con otro conquistador canario llamado Juan Pascual. 
La pequeña Catalina durante los próximos años permaneciendo en la Corte española donde recibe la educación religiosa y cortesana de su época, lo que apoya este argumento es el contenido de un documento que existe de Simancas en el que se consigna los gastos de la cama de Catalina:

" (...) Trece varas y media de lienzo de presilla para una cama a Catalina la Canaria, e una arroba de lana para los colchones, que son 783 maravedís. nos almohadas de ras, que costaron 365 mrs., y media arroba de lana para henchirlas, a 135 mrs., que son 865 (...)
Patio de la Mujeres -Alcázar de los Reyes Cristianos
Años más tarde, cuando la infanta María se casa con su cuñado Manuel I de Portugal, Catalina volverá a Gran Canaria casándose en Gáldar con tres maridos diferentes:
El castellano Pedro de Vega, con el que tuvo dos hijos, Adán de Azedo, conquistador, con el que tuvo dos hijos y dos hijas y Blas Rodríguez con la que tuvo una hija; sin haber enviudado de ninguno de ellos.

Parece ser que como princesa Canaria podía repudiar a su esposo y casarse con uno nuevo...
Antes de morir Catalina, encomienda a su tercer marido sus voluntades en un testamento otorgado ante un escribano poco antes de su muerte, donde deja claro que es "La hija de Hernando de Guanarteme, rey que fue de esta isla".
Catalina, la llamada Canaria, fallece en Agüimes a los 44 años de edad a causa de la peste.

En el Alcázar de los Reyes Cristianos existe esta placa de relieve cuyo autor es el escultor palmense Facundo Fierro, en memoria a la reina de Canarias Abenchara Chambeneguer en la que se puede leer:
"La reina Isabel de Castilla acogió en este alcázar bajo su protección y cuidado a la cautiva reina de Canarias. Aquí vivió y alumbró una hija. Terminada la conquista regresó a su isla con su esposo Fernando Guanarteme. 1482-1483"


*Editado para cambiar fotografía 18/04/2016
*Editado y ampliado 21/02/2023

Fuentes consultadas: 
Documentada y basada en el trabajo La Reina de Canarias de Faneque Javier Hernández Bautista- A través de las islas canarias de Cipriano de Arribas Sánchez- Wikipedia -Fotografía recogida de Cordobapedía- Revista del Museo Canario XLIII 98- Las cuentas de la conquista de Gran Canaria” pag ei Anuario de Estudios Atlánticos nº 12. 1966 por M:A: Laredo Quesada- Nuevos datos sobre la descendencia de don Fernando Guanarteme por Manuel Lobo Cabrera- Don Fernando Guanarteme y las princesas Guayarmina y Masequera en la corte de los Reyes Católicos por Antonio Rumeo de Armas-

martes, 9 de diciembre de 2014

Doña Beatriz Enríquez de Arana...












 La amante de Colón.


Un quince de agosto de 1488 la cordobesa, Beatriz Enríquez de Arana paría un niño en esta ciudad al que pusieron el nombre de Fernando, para otros muchos Hernando y apellidado Colón, pues era hijo del que sería descubridor de las nuevas Indias, llamadas más tarde las Américas.

Pero empecemos por el principio que es largo de contar:

Beatriz debió de nacer entre 1465 y 1468 en la fecha los historiadores no se ponen de acuerdo; en lo que sí es que era hija de Pedro de Torquemada y Ana Nuñez de Arana.
Y aquí empieza la primera duda ¿Donde nació exactamente? Para muchos sitúan su nacimiento en Santa María de Trassierras, a pocos kilómetros de Córdoba, pues se sabe que allí tenían unas tierras de viñas como se puede leer en el inventario de los bienes encontrados de su madre, doña Ana Nuñez de Arana:

"E mas una huerta cerca de el aldea de Santa Maria de Trassierra e un pedazo de viña que alinda el uno con el otro e alinda la dicha huerta e el pedazo de una viña con viñas de Carrillo veinticuatro e con viñas de Anton Ruiz maestro fijo de Anton Ruiz: E unas casas e lagar e pila e tinajas en el aldea de Santa Maria de Trassierra que alinda con casas de Anton Gomez Caballos de Rey e con casas que fueron de los licenciados e la calle. Y mas un pedazo de viñas en la limitacion de la dicha aldea en el pago que dicen de las Huertas que alinda con viñas de Gonzalo Rodriguez de Baeza e con viñas de Anton Garcia e con viñas de Diego de Toro fijo de Alonso Fernandez e el camino que va al molino de los frayles e la senda que va al pago de las Tapias. Los cuales dichos bienes muebles otorgaron que reciben en su poder e otorgan de dar razon dellos á quien con derecho los deban haber cada e cuando les fueren demandados e para así cumplir amas á dos de man comun y a voz de uno obligaron á sí e á sus herederos e renunciaron las leyes. Testigos Juan Lopez de Alvaro labrador fijo de Juan Lopez, e Anton Ruiz fijo de Alonso Sanchez, e Juan Sanchez su hermano vecinos de esta cibdad. "


Mientras que investigaciones posteriores y tras encontrar el testamento de doña Ana Núñez de Arana, la que fue madre de doña Beatriz, se puede comprobar que tenían una casa en San Pedro, donde podría haber nacido fácilmente los dos hijos que tuvo el matrimonio.

                                                                                                 Córdoba 2 de junio de 1471
"En Córdoba a dos de Junio de este mismo año fiso su testamento Ana Nuñez de Harana viuda de Pedro de Torquemada, que Dios aya, vesina de Sant Pedro, estando enferma. Esta es hermana de Mayor Enriques prima de Rodrigo de Harana (...)
(...) Mandose enterrar en la iglesia de la dicha collación de Sant Pedro. Dice que el día de su enterramento misa de requiem cantada y desde en adelante fasta los IX dias otra misa de requien cantada con su ofrenda de pan, vino e cera (....)"
                                                                                     (Recogido del libro de José de la Torre y del Cerro)

Y al igual que el misterio de donde nació también existe el misterio de era de familia de cierto nivel social o de humildes labradores... El caso es que tras la 
 muerte prematura, primero de su padre y más tarde de su madre pasaron ambos huérfanos bajo la tutela de una tía materna llamada doña Mayor Enríquez donde tanto su hermano Pedro como ella reciben una buena educación ya que se sabe que sabía leer y escribir perfectamente.
Unos años más tarde, pasaron a ser tutelados por uno de sus tíos, un tal Rodrigo Enríquez, lagarero de profesión, viviendo en la colación de Santo Domingo en Córdoba y poco más se sabe de la infancia de Beatriz hasta la aparición del navegante a su vida...

A Córdoba llegó un Cristobal Colón que pasaba ya casi la treintena, viudo de la portuguesa Felipa Moniz, trayendo a su cargo su hijo pequeño llamado Diego fruto de su matrimonio con la portuguesa. ¿Que qué buscaba Colón en esta ciudad? Una audiencia con los Reyes Católicos para ofrecerle el mismo proyecto que los portugueses había rechazado y para ello traía una carta bajo el brazo del conde de Medinacelli dirigida a los Reyes de Castilla. 


Colón saliendo de la Mezquita
de Rafael Romero de Torres (1892)
Museo de bellas Artes Córdoba
De cómo se conocieron Cristobal y Beatriz, realmente no se sabe; unos cuentan que a la salida de la Catedral un día de misa, otros que por medio del primo de la muchacha que se movía por el entorno que empezó a conocer el futuro Almirante.
Colón conoció entre otros cordobeses a D. Juan Diaz de Torreblanca médico de profesión y a los Esbarroya una familia de boticarios y amigos comunes tanto de Diego de Arana como más tarde del propio descubridor
Fuera como fuere, el caso es que sus vidas y destinos se cruzaron...
Ella, me imagino que se quedaría fascinada de la personalidad del navegante, él quedaría prendado de la juventud y belleza de la cordobesa que sin duda le hizo más "agradable" su estancia en Córdoba, a la espera de que su proyecto fuera asumido en gastos por la Corona castellana.

No se imaginaba todo lo que tendría que esperar para ver sus sueños cumplidos, ya que los Reyes por aquel entonces estaban involucrados en la guerra de Granada y preferían terminarla antes de comenzar una nueva aventura.
La espera fue de años y aunque el navegante malvivía con el mercadeo de libros y mapas de mapas realizados por él mismo, cuentan que llegó a pasar calamidades y que incluso tuvo que acogerse a la caridad del convento de la Merced, lo que hoy es Diputación de Córdoba.
¡Bueno, sigamos!
Colón y Beatriz vivieron una intensa historia de amor de la que nació un pequeñín como dije al principio del post un quince de Agosto de 1488; la parejas estuvo bien hasta el primer viaje de Colón a las Indias, muestra de ellos es que se quedó al cuidado de Diego, el otro hijo de Cristobal y que el primo de Beatriz acompañara al navegante haciéndolo gobernador del Fuerte de Navidad, la primera colonia que tuvo España en esta aventura.

El regreso de esta primera expedición marcó el final de la relación entre Beatriz y el descubridor... ¿Qué pasó? Pues nadie lo sabe, lo cierto es que le recogió a sus dos hijos, Diego y Hernando, que en adelante quedarían en la corte en calidad de pajes del príncipe don Juan.
La malas lenguas cuentan que Colón encontró el amor en otros brazos en las islas canarias más concretamente en la isla de Gomera con Beatriz de Bobadilla ¡La misma que se quitó de encima Isabel la Católica porque estaba liada con el Rey!

Vale, lo cuento como chisme-histórico:
La dama en cuestión era sobrina de la marquesa de Moya amiga de la Reina y que recomendó a Isabel de Bobadilla y Osorio como dama de la Corte.
Una vez que la joven estaba allí, la reina descubrió que había "rollito" con el Rey; así que Isabel que era más lista que el hambre! ¡La casó con el señor de Gomera y la mandó pá Canarias así como que no quiere la cosa !
Bueno, el caso es que dicen que Colón que estuvo tres veces en la isla en 1492 en el 1493 y en el 1498 con ocasión de su viajes a las Americas y dicen que hubo ¡Aquí te pillo y aquí te mato! entre ambos... ¿Al igual de ahí viene el distanciamiento de doña Beatriz ? ¿Quien sabe?
Lo que si se sabe es que Cristobal Colón no olvidó a la cordobesas pues al morir dejó encargado a su hijo Diego que se le enviara anualmente a doña Beatriz 20.000 maravedíes a fin de que le asegurara rentas que le permitieran llevar una vida desahogada.
En el codicilo del 19 de mayo de 1506  dice:

"(...) Digo y mando a mi hijo Diego o a quien Heredare que haya encomendada a Beatriz Enriquez vecina que es de Córdova, madre de D. Hernando mi hijo, que la provea para vivir honestamente como persona que yo soy en tanto cargo (...) "


Aunque se desconoce la fecha del fallecimiento de Doña Beatriz, le sobrevivió a Colón en más de quince años. Así lo prueban algunas escrituras que atestiguan las dificultades económicas a que tuvo que hacer frente; y es que al retraso en el pago de las mencionadas rentas se sumaba el total desamparo en que la tenía su hijo, que siempre expresó hacia ella un abandono extremo...  Ella sin embargo, prefirió vivir casi en la indigencia y nunca reclamó su herencia que el padre de su hijo le dejó.




Fuentes consultadas:
Beatriz Enriquez de Harana del  Boletín de la Real Academia de Córdoba de Ciencias, bellas Letras y Nobles Artes año 1993- Juan Diaz de Torreblanca médico olvidado del siglo XV por M. Cabrera Sánchez- Datos nuevos referentes a Beatriz Enríquez de Arana y los Aranas de Córdoba, encontrados por D. Rafael Ramírez de Arellano- El affeire gomero de Cristobal Colón por Alejandro Zabaleta 15 /5/2011 la opinión de Tenerife-Beatriz Enríquez de Harana y Cristobal Colón escrito por José de la Torre y Cerro-  Wikipedia