En tres tiempos se divide la vida: En presente, pasado y futuro; de éstos el presente es brevísimo, el futuro dudoso y el pasado cierto... (Lucio Anneo Séneca)

lunes, 14 de noviembre de 2011

Zaida

 de princesa a concubina de Alfonso VI

Imagen no real de la protagonista




De Zaida las luces bella
quieren verte, porque dice
que, movida a tus querellas,
lloran tu estrella infelices
tus ojos que son estrellas

(Las hazañas del Cid)




Zaida, fue una Omeya nacida en Córdoba a la que casaron con el hijo de Al- Mutamid, el rey de Sevilla.
A pesar de que fue princesa de la ciudad que la vio nacer, el infortunio hizo que llegara a ser concubina de un rey cristiano.

Mientras que Al Ándalus se descomponía en pequeños reinos independientes en un ambiente de luchas continuas, los reinos cristianos no andaban mucho mejor.
Al morir el Rey Fernando I de León y Castilla había decidido hacer lo mismo que en su día había hecho su padre, dejar su patrimonio dividido entre sus vástagos repartiéndolo así:
A sus hijas Urraca y Elvira le dejó el señorío de Zamora a la primogénita y el señorío de Toro a Elvira y entre sus tres hijos varones dejó a Sancho apodado "el Fuerte" le deja el reino de Castilla y las parias o tributos de la Taifa de Zaragoza, a Alfonso apodado "el Bravo" el reino de León y sus derechos sobre el reino de Toledo y al más pequeño García el reino de Galicia además de las parias de Sevilla y Badajoz. 
¡Ingredientes suficientes para traiciones, luchas y enfrentamientos entre todos los hermanos!

Sancho, el primogénito de los varones, es el primero que muestra su descontento en el reparto del reino, ya que se considera que al ser el primer hijo varón debería de ser único heredero de su padre y es a partir de la muerte de su madre doña Sancha cuando comienza una guerra entre los hermanos que duraría alrededor de siete años.
Donde primero pone sus ojos el rey de Castilla es en Galicia y sobre su hermano pequeño, donde hace una jugada maestra haciendo "aliado" a su hermano Alfonso, prometiéndole  que si le ayudaba usurpar el trono gallego ambos compartirían su reinado, así que en un principio Alfonso creyó a su hermano asociándose con él con la promesa de compartir el reino del pequeño entre los dos.
Pero Sancho escondía otras pretensiones muy diferentes... Una vez que fue apresado García y exiliado a la Taifa de Sevilla, Sancho se enfrenta a su hermano Alfonso, con un ejercito al mando de Rodrigo Diaz de Vivar ¡Ya sabéis el famoso Cid!, donde le da un vapuleo importante en la batalla de Golpejera apresándolo y recluyéndolo en un monasterio benedictino de Sahagún no sin antes de raparle la cabeza a Alfonso y de donde con ayuda de unos cuantos frailes y la de sus propias hermanas Urraca y Elvira, huye refugiándose en la Corte del Reyezuelo de Toledo.
La ira de Sancho II cuando se entera de la huida de su hermano Alfonso con la ayuda de sus hermanas ¡Como os podréis imaginar es monumental!,  así que decide marchar sobre tierras de Toro despojando a Elvira de su señorío, viéndose ésta obligada a irse con su hermana a Zamora.

Mientras, Sancho entra victorioso León proclamándose nuevo rey a pesar de que los nobles leoneses no lo reconocen como tal y tras múltiples escaramuzas los seguidores de Alfonso se marchan bajo el amparo de Urraca a la ciudad de Zamora. 
Hasta allí marcha el ejercito de Sancho sitiando la ciudad ¡El resto es bien conocido por un romance! el Vellido Dolfos sale de la plaza cercada y de una lanzada se "cepilla" al rey Sancho dejándolo "pajarito" en el momento. Aunque dicen las malas lenguas que al rey le había dado "un apretón" y que cuando se fue a un sitio íntimo a defecar, Vellido Dolfos aprovechó la situación de indefensión para darle "matarile". 


¡Guarte, guarte, rey don Sancho, no digas que no te aviso, 
que del cerco de Zamora un traidor había salido; 
Vellido Dolfos se llama, hijo de Dolfos Vellido, 
si gran traidor fue su padre, mayor traidor es el hijo; 
cuatro traiciones ha hecho, y con ésta serán cinco! 
Si te engaña, rey don Sancho, no digas que no te aviso. 
Gritos dan en el real: ¡A don Sancho han mal herido! 
¡Muerto le ha Vellido Dolfos; gran traición ha cometido! 
Desque le tuviera muerto, metióse por un postigo, 
por las calle de Zamora va dando voces y gritos: 
¡Tiempo era, doña Urraca, de cumplir lo prometido! 

                                                                                          (Romance del caballero leal zamorano)

Alfonso se hizo el sorprendido de la muerte de su hermano ¡Acordaros cuando su mejor hombre "El Cid" le hizo jurar que no había tenido nada que ver con el asesinato de Sancho! Bueno, enterado de la muerte de su hermano, sale de nuevo hacía su reino donde ayudado por sus hermanas unifica de nuevo los reinos proclamándose Rey de Galicia, Castilla y León. ¡Ya solo le quedaba la conquista de la ciudad del que fue el reino visigodo... Toledo!

Mientras, Al Mutamid rey de la Taifa sevillana solo había tardado un año en anexionar la codiciada Taifa cordobesa a la suya, nombrando a uno de sus hijos, Al-Ma´mun, como rey de ésta y para afianzar el poder de su hijo y por lo tanto el de él ante la nobleza cordobesa, lo casó con una descendiente de los Omeyas, la princesa Zaida.


Entretanto Alfonso VI se había recompuesto tanto él como sus huestes y se dirige hacía la ciudad toledana donde encuentra a un débil rey Al Qadir que pronto capituló a cambio de salvar su vida y la de sus habitantes, sus haciendas y mantener las costumbres musulmanas.

Alertados por el poder del reino cristiano con la caída de Toledo los reyezuelos de las demás Taifas y presionados por la cantidad de "parias" o tributos que le exigía el rey cristiano, tanto Motawakkil rey de Badajoz como el sevillano Al Mutamid deciden pedir ayuda a los almorávides, tribu procedente del norte de África que desembarcaron un gran ejercito al mando de Yusuf en Algeciras acudiendo a su auxilio.
Es en Sagrajas muy cerca de Badajoz, donde los andalusies junto con los africanos le dan "matarile" a los cristianos salvando la vida muy pocos y entre ellos el rey Alfonso, y a pesar de que le recuperaron buena cantidad de tierras a los cristianos jamás lograron recuperar de nuevo la ciudad de Toledo.

Pasada la batalla y ya con los cristianos "metidos de nuevo en vereda" los reyezuelos de las Taifas creyeron que los almorávides se marcharían de nuevo a África, no fue así... ¡Éstos vinieron para quedarse!.

Los africanos integristas comienzan a conquistar las taifas en un intento de reunificar de nuevo al Ándalus. Pueblos y ciudades iban siendo ocupados por los almorávides unas veces casi sin violencia, otras con más de la que hubieran deseado sus habitantes.  
Cuando cae Málaga y Granada en manos almorávides, y viendo el giro que habían tomado los acontecimientos el rey al-Mutamid le pide a su hijo Al-Ma´mun, que aguante como pueda la posición de la ciudad de Córdoba, pues sería inevitable que tras la caída de esta fortaleza se pudiera mantener la de Sevilla.
Los almorávides se acercan a Córdoba y Al-Ma´mun previendo un fatal desenlace pone a salvo a su esposa Zaida, enviándola con setenta caballeros al castillo de Almodóvar del Río que anteriormente había fortificado y abastecido...
Poco duró Córdoba defendiéndose del invasor africano, la distancia entre de los barrios cordobeses y la tolerancia de sus moradores influyeron decisivamente para que cayera pronto la capital.
Según cuentan, el rey de Córdoba murió como un autentico guerrero, intentó abrirse camino con su espada a través de los enemigos y de los traidores pero sucumbió al número. 
Cuentan que le cortaron la cabeza, que la pusieron en la punta de una pica y pasearon en triunfo por toda la ciudad.
Desde el Castillo de Almodóvar y enterada de la desgracia de su marido y de la pérdida de la ciudad en que vivió y nació...
Zaida descarta dirigirse al palacio sevillano de su suegro Al-Mutamid, al que se le presagia la misma suerte y acepta el consejo de éste para ponerse a salvo...

Intentando refugiarse en la corte toledana de Alfonso VI llega siendo portadora de de noticias para el rey cristiano de parte de su suegro, y es que éste le hacía la entrega de las plazas en la frontera norte como Mora , Consuegra, Ocaña y Cuenca, a cambio de su protección.

De como comenzó el romance entre la mora y el rey cristiano se han escrito a lo largo de la historia bellos romances, aunque lo cierto es que la llegada a Toledo de la joven y desvalida viuda tuvo que aturdir al maduro rey de 51 años que  con la fama de "picaflor" que tenía y casado con una mujer enferma y sin hijos varones, dio pie a unas relaciones sentimentales con la princesa andalusí.
Y es que Alfonso VI se llevó a sus espaldas cinco matrimonios, dos concubinatos y hasta habladurías de relaciones incestuosas con sus hermanas. Aunque no tenía ningún hijo varón ¡Hasta el momento!
Zaida fue introducida en la Corte castellana y no pasó mucho tiempo en ser la concubina del rey. 
La historia no hubiera tenido más trascendencia hasta que Zaida le dio un hijo varón al que llamaron Sancho Alfonsez y que inmediatamente  el Rey reconoció como su heredero llamado a gobernar Castilla, León, Galicia con Portugal, pero tenía que ser de madre cristiana y para ello Zaida fue bautizada adoptando el nombre de María y otros dicen que Isabel.

"Una vez fallecidas sus sucesivas esposas, a saber: Inés de Aquitania, Constanza de Borgoña, Berta de Toscana e Isabel. Casó con Ceyda (Zaida) hija del rey de Sevilla, que tras ser bautizada cambio su nombre por el de Maria. Esta que había oído las grandes hazañas de Alfonso, aún no lo conocía cuando se enamoró perdidamente hasta el extremo de abrazar la fe cristiana y entregar en poder a Alfonso los castillos que le había regalado su suegro. Tuvo de ella un hijo llamado Sancho"


De la relación de su anterior marido no se sabe si hubo hijos, al menos la historia no lo recoge y de la relación con Alfonso "El bravo" se cuenta que además tuvo dos hijas:
Elvira que contrajo matrimonio con Rogelio II , rey de Sicilia. Y Sancha, primera esposa de Rodrigo González de Lara, conde de Liébana.
Del heredero al trono Sancho Alfonsez, poco se sabe ya que murio siendo un adolescente en la batalla de Uclés, acelerando el fin de su padre por la muerte prematura de éste.

La verdadera historia de Zaida jamás la conoceremos...Si realmente se enamoró perdidamente del rey o fue la historia de su propia supervivencia.
Lo que si es cierto es que el rey Alfonso VI llamado el bravo, si cayó rendido a los pies de la bella Omeya, destinando para ella a su muerte el mismo sitio que había destinado para él mismo, sus reinas e hijos, y con tal fin la enterró en el Monasterio de Sahagún.



Fuente: 
Romancero general de Agustin Duran- Memorias de las Reynas Catholicas de España: Historia genealógica de la casa real de Castilla y de León Volumen 1 por Enrique Florez de la orden de San Agustin- Crónica de la provincia de Zamora de Fernando Fulgosio-  El cerco de Zamora por el rey Sancho II de Castilla por Joaquín Mencos y Manso de Zuñiga- Cordobeses de la Historia Matilde Cabello  El día de Córdoba 1/11/2010-Foto recogida de internet no corresponde al personaje diosasceltas.es

lunes, 7 de noviembre de 2011

Un caudillo llamado Almanzor





Almanzor fue uno de los guerreros más despiadados que ha sufrido la humanidad... Para él no existía el Alá indulgente y así lo reflejaba en sus batallas.





Cuentan que el día que Abderraman III estuvo a punto de caer cautivo y fue vencido en la batalla de Simancas, hubo un eclipse solar que mantuvo a la Hispania de aquellos tiempos, en una tremenda oscuridad durante tres días y fueron en esos días cuando nacía en Turrush el que sería el azote de los cristianos, el que con solo escuchar su nombre se despoblaban aldeas, pueblos y campos... Almanzor.

Almanzor nació en el seno de una ilustre familia de patrimonio reducido, su padre se había desplazado con la familia para trabajar a las órdenes del Califa a Córdoba.
Costeada su formación por su abuelo materno se dedicó a los estudios jurídicos y literarios, poco después encontró empleo, probablemente como escribano público donde se ocupaba sobre todo de redactar peticiones e instancias para aquellos que deseaban dirigirse al Califa.
Algunos historiadores cuentan que  fue introducido en el ambiente  de Palacio de la mano del Cambelán Yashar Al Mushafi, regente durante la enfermedad terminal de Al Hakam II, el caso es que no se sabe exactamente cómo se cruzó ante los ojos de Subh, la esposa del Califa, tal vez su cortesía y buena presencia pero cayó bajo su protección nombrándole intendente de sus bienes.
A los 26 años y con una carrera meteórica es nombrado inspector de la casa de la moneda, a partir de entonces sus cargos se suceden rápidamente llegando a ser Cadí de Sevilla e intendente de los bienes de Hixem y por ultimo,su puesto más codiciado, jefe de policía de Córdoba.
Por su generosidad empieza a ganarse al pueblo cordobés y a gran parte de la Corte, aunque su astucia le hace intuir que le queda por atraerse una gran facción para lo que pretendían y eran los generales del ejercito
¿Y cómo lo hizo? Pues de lo más sencillo, por aquel entonces hubo una campaña militar africana en Azuqs lo que actualmente es Mauritania, al Califa le pareció excesivo el dinero empleado para comprar la fidelidad de los generales enemigos. 
A Almanzor sólo le bastó dejarlo caer ante la presencia de "La vascona" cuando ésta y haciendo partir la idea de ella se lo dice al Omeya que acepta que sea Almanzor quien vaya a poner orden. Tanto él como el general Gálib  fueron recibidos triunfalmente en Córdoba.
Para el Califa que ya estaba muy enfermo su problema más inminente era la minoría de edad de Hixam, era su único hijo y para asegurar su posición Al Hakam había conseguido que en la última fiesta del sacrificio recibiera de manera oficial los honores por parte de los hijos de la nobleza cordobesa... Sabía que si Córdoba lo reconocía como su heredero no habría tanto problema a la hora de que le sucediera.

El día que murió Al Hakam II los movimientos del Chambelán Yafhar fueron rápidos y certeros... Lo primero que hizo fue ordenar a Almanzor y sus hombres  ir a la residencia de Mugira, hermano del Califa muerto, y ahorcarlo de una viga en presencia de sus mujeres, así la sucesión de Hixam estaba ya garantizada.

Subh sabía como agradecerle a Almanzor que defendiera sus intereses e inmediatamente es nombrado por ordenes expresas de "la Sayyira" visir para hacerse cargo de los asuntos de gobierno hasta que el Califa-niño adquiriera la mayoría de edad, pasando de ser la mano derecha del Chambelán y "tutor" del pequeño a ser el brazo armado de la "La gran señora"... Un triunvirato que durante un tiempo funcionó hasta que el afán de poder los destruyó.
Pero por ahora Almanzor está en otras cosas, tiene que dar el suficiente esplendor a Córdoba para que nadie eche de menos a un Omeya visible, por lo tanto se involucra en el ejercito con la única finalidad de ganarse la popularidad.

Su primera decisión fue expulsar del ejército califal a la mayor parte de los mercenarios eslavos, los cuales, habían llegado a constituir una verdadera casta de privilegiados en la corte cordobesa y todos ellos los sustituyó por más 20.000 bereberes, reclutados en el norte de África y ante Subh consigue que nombre a Gálib general de todo el ejército de frontera y junto a él y sus hombres tiene lugar grandes campañas contra los cristianos.
La intención de Almanzor era eliminar al Chambelán Mushafi de ese triunvirato y para ello logra el apoyo del Gálib, casándose con su hija, Ismá.
El odio que le profesaba el General al Chambelán será utilizado por Almanzor, los cuales intrigaran para que perdiera el favor del Califa que ordenará su arresto.
Años más tarde, tras haber convertido a Hisham II en una marioneta política, Almanzor se hizo nombrar hayib o primer ministro, dignidad que le permitió ejercer una autoridad absoluta sobre todo el territorio.

Cuentan que mientras que Almanzor atraía todas las miradas sobre sí, Hixam permanecía aislado sin poder ser visitado sin el permiso de Subh o de él, y cuando en la festividades solemnes asistía a la Aljama, no salía de su maksura hasta que todos el pueblo se hubiera retirado y entonces volvía rodeado de su guardia al su Alcázar, más que un poderoso príncipe parecía un prisionero. 

Desde 979 las relaciones entre el general Gálib y Almanzor empiezan a deteriorarse, su suegro no veía con buenos ojos los "atrevimientos" que Caudillo ejercía y la edificación de Madinat Zahira fue la gota que colmó el vaso.
Los cronistas cuentan que existió una pelea entre ambos en un lugar fronterizo que que el general Gálib tuvo que huir solicitando ayuda a García Fernández de Castilla y de Sancho II de Navarra. 
Unos cuentan que el general Gálib murió por la caída de su caballo en un enfrentamiento con Almanzor, otros cuentan que murió de muerte natural antes de celebrar el combate, el caso es que sus hombre, a la muerte de éste, se pasaron a las tropas de Almanzor que ordenó que lo desollaran le sacaran las vísceras y lo rellenaran de hierbas para llevar el cadáver a Córdoba y crucificarlo en la puerta de su nueva residencia.

Pero Almanzor siguió con sus campañas y esta vez le tocaría al Condado de Barcelona. 
Borrell II procuró tener relaciones cordiales con el califato cordobés a pesar que estaba bajo la protección de los Francos aunque con Almanzor esas "relaciones" no funcionaron muchos ya que su ejercito cruzó desde Córdoba todo el litoral mediterráneo avanzando a sangre y fuego hasta llegar a los campos de Tarragona. Mientras el Conde Borrell organizaba una defensa a la desesperada, monasterios de los alrededores de Barcelona fueron destruidos como el de San Cucufato, San Pablo del Campo o San Pedro de Puellas, marchando hacia la ciudad condal que asediaron hasta que sus habitantes se rindieron.
Cuentan que todos los prisioneros que había hecho al paso hasta llegar a la ciudad les iba cortando la cabeza y lanzándolas contra las murallas y arrasando la ciudad llevándose un cuantioso botín y una gran cantidad de prisioneros que serían vendidos como esclavos. A aquel suceso las crónicas lo llamaron "El día que Barcelona murió"

Sin duda sus huestes habían sembrado el terror lanzando una devastadora cruzada con cincuenta y seis campañas durante más de veinte años el Caudillo golpeó con fuerza las espaldas de los reinos cristianos, con las que llenó las arcas con tributos.
Los reinos no tardaron en pactar con él rendiciones sellándolas con grandes tributos y otros muchos con hijas o hermanas que el Caudillo acepta. 
Como por ejemplo el rey de Navarra, Sancho Garcés, y le hizo ofrenda de su hija siendo la madre de Abderraman el Sanchuelo. 
Otra, la infanta leonesa hija del rey Bermudo II de León acosado por las incursiones del conde de Castilla y las rebeliones internas le pide protección a Almanzor... Para sellar el pacto envía a una sus hijas llamada Teresa Bermudez.
De inmediato el Caudillo manda tropas  al reino de León que bajo la protección del Califato de Córdoba, logran recuperar Zamora con un gran problema para Vermudo ya que su "consuegro" deja las tropas allí a modo de ocupación, hasta que Bermudo logra echarlos por la fuerza.
Para el Amirí eso fue un gran insulto y como consecuencia marcha sobre Coimbra destruyéndola y avanzando contra León sitiando la ciudad, pero el rey Vermudo no espera a verlo llegar ya que huye a refugiarse a  Zamora y de allí a Lugo, muriendo lejos de su ciudad a causa dicen de un ataque de gota.

En esa misma campaña, Almanzor saqueó la Catedral de Santiago, cuentan que después de cruzar gran parte de España llegaron a Santiago un diez de Agosto a una ciudad abandonada por sus habitantes y donde los musulmanes se llevaron todas las riquezas derribaron edificios e incendiaron iglesias...  Esclavos cristianos acarrearon sus campanas,cruces y puertas hasta Córdoba. 

Ejerció una autoridad implacable ya no solo los cristianos, sino con todo aquel que se interpusiera en su camino, como por ejemplo con uno de sus hijos llamado Abdallah que resentido con su padre por ver como prefería a sus hermanos, se alió con Motarrif de Zaragoza y Abdallah Piedra Seca de Toledo para derrocar a su propio padre...
Almanzor no le es difícil separarlos y vencerlos con facilidad, su hijo huye a Castilla aunque el Caudillo la arrasa durante un año hasta que García Fernández tiene que devolvérselo, allí mismo, en el lugar de la entrega coge un látigo él mismo y lo mata a latigazos.
Más tarde ataca de nuevo Castilla en una batalla que dieron entre Alcocer y Langa  donde herido García Fernández cayó en manos de Almanzor, muriendo a los pocos días.

Con el paso de los años, la ambición de este Caudillo fue en aumento y la misma mujer que lo encumbró, Subh, temiendo por el trono de su hijo, resolvió poner en contra de Almanzor a todo el harén, solicitando por una parte a Hixam que se impusiera a su Visir, pero éste usó sus dotes de persuasión con el sumiso Califa consiguiendo de él un documento en el cuál depositaba en su persona toda su confianza.
Para ello sacó al HixamII de Madinat Al Zahrá lo hizo montar a caballo y pasear por las calles de Córdoba acompañado de él y de toda su corte.

No dudó en sacrificar fuera lo que fuera para mantenerlo... Si se le acusaba de su poca ortodoxia no dudaba en mandar quemar todos los ejemplares de filosofía que existían en la biblioteca de Al Hakam II y cuando hablaron de su poca religiosidad no dudó en ampliar la Gran Mezquita que afortunadamente gracias a la cercanía del río  la gran obra de Al-Hakam II se ha conservado.

En 1002 emprende lo que sería su última contra Castilla y arrasando su templo sagrado, San Millán de la Cogolla. 
Los cristianos resuelven atacar a su ejercito en Cervera, cerca de Calatañazor, donde es herido. El sentimiento de la derrota se apoderó de su ánimo al ver como su ejercito acostumbrado a la victoria se vio obligado a emprender la retirada, recrudeció la herida que había recibido en el combate y postrado en un carro es llevado a Medinaceli, donde le esperaba su hijo Abd al Malik que había llegado de Córdoba y al que solo le dio tiempo de ver sus ultimo suspiro.
Cuentan que allí mismo fue enterrado cubriendo su cuerpo con el polvo que había sido recogido de todos sus vestidos de las innumerables batallas que peleó.

Su epitafio dice así:

"Por Allah que jamás los tiempos traerán otro que se le parezca ni que como él defienda nuestras fronteras"

Poco le sobrevivió Subh a su hagib, pero ésta conociendo la impotencia de su hijo Hixam para gobernar el cetro cordobés le recomendó que nombrara como primer ministro al hijo del difunto hagib. 

Pero eso, déjame que te lo cuente otro día.




Fuentes consultadas: 
Almanzor: Un heroe Andalusí de María Eugenia Galvez Vazquez- Historia de España antigua y media de Luis Suárez Fernández- El Azote del año mil de AE Arzuaga- Almanzor de Fr. Enrique Beffor Diario de Córdoba 23/03/1960- Almanzor el vistorioso de Juan Morales Rojas Diario de Córdoba 4/03/1962- Los sueños de Almanzor de Rafael Castejón Diario de Córdoba 17/02/1965- Crónicas de la provincia de Córdoba de Manuel Gonzalez Llana- Más sobre las campañas de Almanzor por Dolores Bramen- Historia de los musulmanes de España Libro II Escrito por Reinhart Dozy- Wikipedia- Cordobapedía- Foto recogida de internet

martes, 1 de noviembre de 2011

Ibn Hazm








Todo hombre de recto juicio sabe muy bieríqúe las ciencias sólo pueden adquirirse mediante el estudio, pero éste no puede realizarse sino oyendo, leyendo y escribiendo; por ello estos tres elementos resultan indispensables y sin ellos no hay medio de llegar a poseer ciencia alguna 
                                                (Ibn Hazm)


Córdoba ya no era la de antes, un caldo de cultivo se estaba gestando al termino el siglo X.
Los cordobeses se estaban cansando de Almanzor, a pesar de todas las victorias que había regalado a la ciudad. Al fin de cuentas, no era un Omeya y el pueblo estaba deseoso de poder ver al Califa, ese que el amirí tenía encerrado con el consentimiento de su propia madre en la Madinat que creó el gran Abderramán III por amor a una mujer.

Mientras, en el arrabal que había torno al palacio del príncipe al Mugira, hijo de Aberraman III, localizado en la actualidad en el barrio de San Lorenzo, nacía un bebé que sería uno de los grandes historiadores, teólogos, filósofos y poetas de aquellos tiempos.
Se llamaba Abu Muhammad 'ali Ibn Hazm y fue conocido por Ibn Hazm.
De familia humilde, según García Gómez descendía de una familia muladí,  a pesar de ello su padre supo escalar en el ambiente político de aquellos tiempos llegando a ser un cargo importante bajo las ordenes de Almanzor.
Apenas Ibn Hazm contaba con ochos años cuando murió el Caudillo Almanzor, y Córdoba empezó a ser todavía si cabe más irrespirable, Hixem II seguía sin aparecer ante los ojos de los ciudadanos que daban pábulo a cualquier noticia o rumor y viendo como en el cargo era sucedido por uno de sus hijos, Adal Malik al-Muzaffar.
Éste, no heredó el carisma de su padre, y a pesar de que quiso comprar el cariño de los cordobeses con grandes victorias sobre los reinos cristianos no pudo contentar a gran parte de ellos que querían que el descendiente del gran Califa Omeya dirigiera el Califato y no un descendiente de un dictador...
No le dio tiempo, murió en extrañas circunstancias, dicen que a mano de su propio medio hermano al que llamaban Sanchuelo, que ansiaba lo que luego no supo mantener.
Con las revueltas ocurridas en la ciudad, la destrucción de Al zahira y según un articulo de 1962 en el Diario de Córdoba firmado por R.M y otro firmado por Jesús Perceval de 1971 Ibn Hazm quedó huérfano cuando apenas tenía 19 años y en julio de 1013, desterrado de la ciudad que lo vio nacer después de haber sido destrozado y saqueado el palacio de su familia llega a Almería donde de nuevo se le abre un mundo, lanzándose sin cautela  a preparar desde esta ciudad la nueva vuelta a Córdoba de un nuevo Omeya.
Según Asín Palacios cuenta, el gobernador de aquella ciudad, un tal Jairán se alió con Ben Hamud general de Suleiman, para darle muerte al Califa y poner en el trono cordobés a Hamud, un intruso que ni tan siquiera llevaba por sus venas sangre Omeya, pero que creía manipulable...
Luego el gobernador almeriense fue el mismo que aliado Mundir ben Yahya de Zaragoza e incluso con el conde de Barcelona los que intentan sustituir a la dinastía Hammudí y poner a un nuevo Omeya en el trono que fuera sumiso a sus manejos para ello cogieron a Abderraman que es proclamado incluso antes de llegar a Córdoba como Abderraman IV  al Mutarda.
Desgraciadamente en el viaje a la ciudad comprobaron que tal vez no era tan manipulable como querían fue asesinado antes de llegar a la ciudad

Ibn Hazm, viendo como se desmoronaba todo lo conocido y los entresijos políticos se recluye por su propia voluntad en un pequeño pueblo llamado Pechina donde se vuelca en la lectura y al estudios jurídicos y teológicos y donde escribía, escribía sin parar.
Pasado un tiempo y creyendo que los ánimos están más calmados vuelve a Almería donde fue denunciado al gobernador y como él mismo cuenta en su libro "Tawq  al Hamama" que dice así: 

"Injustas fueron las denuncias que contra mí que enemigos personales le presentaron a Jairan, que no dudaron en perderme recurriendo a la vileza y a la calumnia" 

desconocemos quien le denunció como conspirador legitimista de los Omeyas lo que si sabemos que fue encarcelado durante meses en la Alcazaba de Almería. 
Más tarde, Jairán lo puso en libertad con la única condición de que se marchara de la ciudad, cosa que hizo Ibn Hazm refugiándose en Aznalcázar, Murcia, de allí a Játiva  donde compuso su insigne obra "El collar de la paloma"
Pasado un tiempo nuevos aires con expectativas de nuevo Omeya le hace encaminarse a Valencia donde un biznieto del gran Califa pretendía subir al trono cordobés..
Cuando Abderramán V entra en Córdoba lo acompaña Ibn Hazm que entra como nuevo visir, cuarenta y siete días son lo que le dura el cargo, al igual que el Califa en su trono que muere despedazado en su propia cama.

Por fortuna, el no corrió esa suerte pero los fracasos políticos le hace recluirse en el estudio y la creación literaria, llegando a atribuirle más de 80.000 folios escritos de puño y letra que componían unos cuatrocientas volúmenes -según D .H en un articulo de Diario Córdoba de 1957- Muchas de sus obras son de primer orden dentro de la ciencia musulmana, revelándose en ellas como un ingenio enciclopédico e insigne historiador.
Escribió obras históricas como Naqt al- arús cuya traducción es Bordado de la novia, o "Chamhara" Yamharat ansáb al-´arab, Linajes árabes, proclamó la virtud de la tolerancia en su extraordinaria obra Falsafat al-ajláq, El carácter y la conducta, o Al-faṣl fí-l-milal wa-l-ahwá´ wa-l-niḥal , Historia crítica de las religiones.

Falleció en Montija, Huelva 1064.
En la Puerta Sevilla de Córdoba una escultura erigida en su recuerdo.






Fuentes consultadas: 
Cordobapedia- Aben Hazam Diario de Córdoba 13/06/1951- El collar de la paloma de Abem Hazam de Rafael Castejon Diario de Córdoba 01/06/1952- Aben hazam Autor de 400 volumenes por D. H. Diario Córdoba 15/02/1957- Ante el centenario de Aben hazam por Ricardo Molina Diario Córdoba 12/09/1962- Aben Hazam entre dos siglos por R. F. Guerra  Diario Córdoba 03/12/1962- Aben hazam poeta amoroso por R. Molina  Diario de Córdoba 09/12/1962- Aben hazam y la oponimia cordobesa por R. F. Guerra Diario de Córdoba 07/011963- Aben Hazam y su tratado sobre el amor Diario Córdoba 02/05/1963- Aben hazam y santo Tomás de Aquino por Angel Rodriguez Bachiller  Diario Córdoba 15/06/1963- El destierro de Aben hazam 08/04/1971 por Jesús de Perceval- N´um, el amor de Aben Hazam Diario Córdoba 10/04/1971 por Jesús de Perceval -Historias de Al Andalus de F. Fernández Gonzalez-El Califato de Córdoba de Joaquin Vallé- Identidad y onomástica de los Beréberes de Al-Andalus de Helena de Felipe- Pervivencias de Qortuba en la Córdoba contemporanea de Antonio Arjona Castro- Fotografía recogida de Internet-

martes, 25 de octubre de 2011

La leyenda de San Rafael, el Custodio de Córdoba








A comienzos del siglo XVI, cuando los cristianos "nuevos" cordobeses intentaban integrarse con los cristianos "viejos" y la Santa Inquisición de la mano de Diego Rodriguez Lucero hizo el más sanguinario auto de fe que se había hecho en toda España, matando a más de 200 personas, provocando una gran revuelta en la ciudad llegando los cordobeses a asaltar la prisión del Santo Oficio... Córdoba vivía ya no la búsqueda de la fe sino la apariencia de la, supuesta fe, encontrada.
Todavía era a mediados del siglo XVI cuando Córdoba seguía siendo una de las ciudades más importantes del Reino de Castilla y Felipe II ordenaba la celebración de las cortes del Reino de España en esta ciudad y desde aquí dirigía a sus tropas contra la rebelión de las Alpujarras.
Con todos estos antecedentes del pasado es cuando aparece la Leyenda del Arcángel de San Rafael y de como salvó a la ciudad de una muerte segura.

La ciudad fue asolada por la peste muriendo cientos de personas... Dicen que eran tantos los cadáveres que no les daba tiempo a enterrarlos.
La ciudad ya no sabía que hacer... Cerraban iglesias de culto para que la gente no se contagiara los unos con los otros, prohibían reuniones de grupos grandes, sacaron procesiones para intentar parar aquella epidemia... pero poco se conseguía.

En aquellos momentos de angustia, San Rafael, el Arcángel, se le apareció al padre Roelas, un cura de barrio discreto donde los había, en cuatro ocasiones revelándole que él salvaría a la ciudad de la epidemia
"Ya te juro por Jesucristo crucificado que soy Rafael (Nombre que significa Medicina de Dios), ángel a quien Dios tiene puesto por guarda de esta ciudad y la salvaré de la peste".
Al poco dejó de morir gente a causa de la epidemia...
Y así nació el culto a San Rafael, nombrado Custodio Eterno de la ciudad, que para muchos cordobeses es el arcángel que vela por el destino de nuestra tierra.
Debida a esta tradición creo que es la ciudad donde más Rafaeles y Rafaelas existen en honor al nuestro Arcángel.
La fiesta se celebra el 24 de octubre. Aunque a finales del siglo XX la festividad de los Arcángeles San Gabriel, San Miguel y San Rafael fueron reunidos por la iglesia en un mismo día, el 29 de septiembre, a Córdoba se le concedió el privilegio de mantener la festividad según la tradición, en atención a la gran devoción que la ciudad le dedica.
Son muchos los triunfos que se han erigido en honor a San Rafael y que Córdoba luce en muchas calles y plazas.
Muchos creen que es el patrón de Córdoba pero no lo es, los patrones de nuestra bella ciudad son San Asciclo y Santa Victoria


Fuente:
Cordobapedia- Fotografía y documentada en  Arzobispado de Córdoba

sábado, 15 de octubre de 2011

Annia Galeria Faustina.

La primera cordobesa que llegó a Emperatriz Romana









Corduba había fundido su alma con Roma y el Emperador Nerva había sido lo bastante inteligente a elegir a Trajano como sucesor, ya que fue capaz de extender su reino por todos los confines del mundo.
Mientras en la colonia Ucibi (Espejo) cerca de Corduba nacía Annia Galeria Faustina o como la llamaban Faustina la Mayor.

Su familia tenían gran influencia en Roma y habían acumulado considerables riquezas con fábricas de ladrillos y sobre todo con el oro andaluz... El aceite de oliva.
Su padre Marco Annio Vero pertenecía al orden ecuestre, se trasladaron a Roma y llegó a ser Prefecto durante el reinado de Vespasiano.
Fue inscrito en el censo senatorial como nuevo patricio y durante su carrera política fue electo cónsul en tres ocasiones.
Su madre Rupilia Faustina, sobrina- nieta del mismo Emperador, casada en segundas nupcias con su padre.
Tuvo dos hermanos: Marco Annio Libón, un futuro cónsul y  Marco Annio Vero, que llegó a ser pretor romano, contrayendo  matrimonio con Domicia Lucilla, padres del futuro emperador Marco Aurelio.
Tras la muerte de su hermano Marco Annio Vero su padre adoptó a sus sobrinos Marco Aurelio y a su nieta Annia Cornificia Faustina.

Annia Galeria Faustina, se convirtió en la primera cordobesa que llegó a Emperatriz en el 104 d.C. al casarse con el Emperador Antonino Pío con quien vivió felizmente durante un periodo de paz y prosperidad en Roma.
Del matrimonio de Annia Galeria y Antonino Pío nacieron cuatros hijos:
Marco Aurelio Fulvio Antonino y Marco Galerio Aurelio Antonino que murieron.

Sus dos hijas sobrevivieron, Aurelia Fadilla que se casó con Lucio Lamia Silvano, cónsul romano y Faustina la Menor, que se casó con su primo y futuro emperador Marco Aurelio.
Annia Galeria Faustina fue una mujer hermosa, conocida en Roma por su sabiduría... 
Pasó muchos años ayudando a los desfavorecidos de Roma y concentraban en sus manos un poder enorme, el económico, ya que poseía el patrimonio privado de la familia, como todas las emperatrices romanas, con el fin de evitar que estos patrimonios pasaran al fisco, ya que las esposas de los emperadores al no ser constitucionalmente emperatrices su patrimonio quedaba fuera del mismo.
Con el ascenso de su marido al trono imperial fue nombrada Augusta.

Cuando Annia Galeria Faustina murió en 141, el emperador Antonino Pío se vistió completamente de luto y en memoria de su esposa  la deificó constituyéndola diosa.
Construyó un templo en su nombre y emitió varias monedas en las que ella aparecía. Estas monedas, de decoración refinada, llevaban una inscripción que rezaba: DIVA FAUSTINA
También fundó en nombre de su esposa, una organización de beneficencia a la que llamó Niñas de Faustina, que prestaba asistencia a niñas que se habían quedado huérfanas.


Fuente: 
Faustina la Mayor y Antonino Pío, un buen matrimonio por Numismática Lavín- Wikipedia- Primera foto recogida de Internet de m.ebay.com no corresponde con el personaje La segunda foto es de es.museicapitolini.org

sábado, 8 de octubre de 2011

Sancho I León

El pariente del Califa que vino a adelgazar a Córdoba









El  Rey Ramiro II  de León, tuvo dos esposas, la primera con su prima hermana llamada Adosinda con la que tuvo a Bermudo que murió de pequeño, Teresa que por ser mujer jamás reinó y se tuvo que conformar con casarla con un rey (Pero eso es otra historia) y Ordoño que le sucediera en el trono como primogénito. 
Más tarde, repudiada su primera esposa se casó con Urraca de Pamplona con la que tuvo una hija que pronto se ingresó en un convento y a Sancho ¡El gordo de la historia!
A la muerte de su padre, ambos se disputaban el trono y fue el primer hijo el que fue coronado como Ordoño III rey de León. 
Las intrigas, como os podéis imaginar, estaban servidas y  mientras que los cristianos se aliaban con uno o el otro aspirante a rey; Abderramán III con sus campañas iba comiendo territorio a los cristianos...
Ordoño III, que no podía hacer frente a los moros, a las instigaciones de su medio hermano y al levantamiento de algunos condes gallegos al mismo tiempo, le pidió un pacto de no agresión al Califa... El cordobés aceptó a cambio de tributos ¡Claro está! y de que se desmantelara algunos castillos que por estar muy cerca de sus fronteras los encontraba muy peligrosos.
Pero, ¡No dió tiempo a nada! Porque Ordoño que se encontraba en Zamora se quedó "pajarito", dicen que de muerte natural ¡Ahí lo dejamos! 
A la muerte del rey se pensó en su hijo como heredero de la corona pero, Vermudo que así se llamaba era demasiado pequeño. 
Heredando el trono de León su medio hermano Sancho I al que apodaban "El Graso" por tener muchos kilos de más... ¡Pesaba unos 230 kilos!
Bueno sigamos, Sancho no fue bien recibido por las turbulencias de la época y tampoco ayudaba para imponerse ante la nobleza, su extrema gordura que hacía que tuviera dolores de rodillas y dificultad para respirar lo que le incapacitaba para poder caminar, sujetar una espada, montar a caballo o simplemente yacer con una mujer, lo que le hacía ser la "comidilla" de sus súbditos.
Cuando sus enemigos conspiraron contra él no pudo estar a la altura, lo que lo hizo huir a Pamplona cuando fue derrocado en busca del apoyo de su abuela, la reina Toda.
Mientras, los nobles de turno colocaron en el trono de León a un primo del "gordo" llamado también Ordoño IV apodado "El malo" ya su apodo lo dice todo...

A la Reina Toda le tendría que haber dado igual quien estuviera en el trono leonés, pues ambos tanto Sancho como Ordoño IV eran sus nietos...  Pero sabía de más que Ordoño IV era un pelele manipulado por su "querido" yerno el conde de Castilla Fernán González, casado en tercera nupcias con su hija Sancha de Pamplona.
El conde como ella misma hacía, utilizó a su hija y nieta también de Doña Toda, Urraca de Castilla casándola con el Ordoño III y una vez muerto éste, la casó igualmente con Ordoño IV que a la vez era su primo ¡Un lío verdad! 
El yerno castellano de la de Pamplona le salió muy "Listo" pues tuvo más influencia en dos reyes leoneses por los desposorios de su propia hija que ella con sus lazos de sangre.
¡Desde luego para doña Toda era un gran problema porque si unificaban fuerzas con Castilla sería un gran peligro para su corona!.

Bueno sigamos, así que Toda de Pamplona no podía permitir que un castellano por muy yerno suyo que fuera metiera las narices en el trono leonés.
Por lo que se empeñó en que Sancho recuperara el trono a sabiendas que el primer paso que debería de dar es el de adelgazar para que su pueblo confiara en un gobernante que caminara con soltura, montara a caballo y fuera capaz de luchar sin que perdiera el resuello a causa de sus muchos kilos.
Así que posiblemente "tragó saliva" para olvidar la derrota que tuvo su propio esposo, Sancho Garcés I de Pamplona en la batalla de Valdejunquera, donde el Califa saqueó toda Pamplona e incendió hasta la misma Catedral, para pedirle ayuda a Abderramán.

La relación de la Reina Toda con el mismísimo Califa cordobés era de familia, Abderramán III era nieto de su hermana Oneca, por lo visto esta princesa Navarra había sido casada con el Emir Abdalah  y las crónicas árabes cuentan que por amor...
Todo comenzó cuando Fortún Garcés, padre de Oneca y Toda fue hecho prisionero en una campaña punitiva al reino cristiano por los  moros en tiempos de Muhammad I, donde lo tuvieron dos décadas encerrado, y cuentan que Oneca fue enviada para visitar a su padre. 
Allí conoció a Abdulá hijo del Emir y se enamoraron perdidamente terminando en esponsales y cambiando su nombre por Durr que significa perla.
De éste enlace nació Muhammad y dos hijas llamadas una al Baha´y la otra  Fatima. 
Cuando Abdulá subió al cetro cordobés, el hijo de la cristiana fue elegido como heredero pero desgraciadamente fue asesinado por un medio hermano llamado Al Mutarrif ansioso por ser él el elegido. 
Algunos historiadores cuentan que su padre el Emir mandó decapitar a Al Mutarrif y recogió a Abderramán con tan sólo dos semanas hijo del malogrado Muhammad, el cuál educó en todas las clases de artes y que eligió como heredero y fue el primer gran Califa cordobés.
Por lo tanto la reina Toda era tía- abuela de Abderramán III, que le solicitó tal vez invocando sus lazos de sangre, a su poderoso sobrino que ayudase a su nieto tanto en su salud como en el apoyo para recuperar su trono.
La reina le pidió a Abderramán que mandara al judío Hasday Ibn Saprut, el médico que tanta fama tenía en toda Europa, para que pudiera curarlo de su obesidad a Pamplona para así poder empezar cuanto antes con la curación y Abderramán accede a los deseos de su tía- abuela pero con la condición de que la cura se realizara en Córdoba... 
Y hacia Córdoba se fue la expedición cristiana, la reina Toda, Sancho y su esposa Teresa Ansúrez donde fueron recibidos con gran pompa en Madinat Al Zahra donde empezaron un tratamiento muy severo sin comer nada sólido, solo debería beber infusiones de miel de enebro y arrope de saúco durante todo el día.

Cuentan los cronistas que al principio no dio el resultado que se pretendía y se pensó que Sancho comía a escondidas, así que Ibn Saprut ordenó que se le atara a la cama y se le cosiera la boca dejándole sólo una pequeña abertura por donde podía absorber a través de una paja solo agua de azahar, infusiones de menta, tomillo, cocimientos de verduras, cola de caballo y diente de león y todo ello, en su justa cantidad, a la par que se le aplicaron baños de vapor para sudar y masajes para ir tensando la piel.
Una vez perdidos los primeros kilos, se instruyó a los esclavos para que le ayudaran a caminar tirando de Sancho con cuerdas, que al principio a duras penas si podía moverse por lo que le construyeron una especie de andaderas para poder caminar.
Tras casi un año de tratamiento, Sancho había perdido unas 7 arrobas leonesas, casi la mitad del peso que traía, mejorando la dificultad para respirar y todos sus dolores.

Mientras, Abderramán III pactó con la Reina que también le ayudaría a recuperar su trono a cambio Sancho prometía sumisión al Califa junto con la entrega de diez fortalezas del Duero.
Sancho, una vez recuperada su figura de hombre fornido, cabalgó con las huestes musulmanas que le había proporcionado Abderramán para recuperar su trono, presentándose en las mismas puertas de León donde los habitantes cansados de la tiranía de Ordoño IV, fueron los que le abrieron las puertas de la ciudad.

El Rey apodado el malo, viendo la situación huyó a Burgos donde creía que su suegro le daría acogida cosa que no fue así, el Conde Fernán Gonzalez ya que había contraído matrimonio con Urraca Fernández viuda del Ordoño anterior, solo acogió a su hija y sus dos nietos...
Ordoño despreciado y odiado por los suyos, buscó asilo en Córdoba donde murió al poco tiempo.

Pero, Una vez establecido Sancho I en el trono ¿Cumplió su promesa de entregándole a Abderramán las diez fortalezas?

Pero eso, déjame que te lo cuente otro día


Fuentes consultadas: 
Cervantes Virtual- Crónicas de la provincia de Zamora- El Instructor: Ó repertorio de historia, bellas letras y artes, Volumen 7- Historia general de España, Volumen 1 escrito por Juan de Mariana -Andanzas por la vieja España escrito por Julio Alemparte- Historia de España antigua y media de Luis Suárez Fernández- Apodos reales: historia y leyenda de los motes regios escrito por Javier Leralta -Historia de España- Wikipedia-El condado de Castilla, 711-1038: la historia frente a la la leyenda, Volumen 1 escrito por Gonzalo Martínez Díez- Foto recogida de internet en wikipedia.org