En tres tiempos se divide la vida: En presente, pasado y futuro; de éstos el presente es brevísimo, el futuro dudoso y el pasado cierto... (Lucio Anneo Séneca)

jueves, 13 de enero de 2011

‘Abd al-Aziz ben Muza, segundo valí de Al Ándalus



Abdalazis no fue un mal gobernante, tal vez se debía de haber guardado más la espalda por el mismo que él creía defender...
Cuando su padre, el gobernador general del Magreb y primer valí de Al Andalus, Musa Inb Nusair, fue llamado a la corte junto a su lugarteniente Tariq, Abdalaziz quedó como segundo valí de los territorios ibéricos. 
Lo primero que hizo fue instaurar su gobierno en Sevilla una vez instalado, cuentan que el gobernador dispuso una expedición por las costas orientales queriendo llegar hasta Murcia, donde existía todavía un caudillo llamado Teodomiro al que apodaban " el último godo".

Conocida por éste la noticia de que el valí iba hacia sus tierras reunificó las mermadas fuerzas de las que podía disponer y le quiso tender una emboscada en el desfiladero de Cazlona y Segura ya que no podía enfrentarse en número en una batalla campal. Pero fue rechazado por las tropas del musulmán refugiándose en Orihuela. 
Allí se refugió Teodomiro con sus hombres sabiendo que el valí los perseguía con un gran número de soldados ¡Jamás podrían con ellos!
Así que pensando como podrían ganarle a Abdalaziz, Teodomiro hizo llamar a todos ls habitantes incluida mujeres y niños a los que hizo vestir como hombres para que cuando se acercara el musulmán viera la cantidad de hombre asomados a las murallas para poder defender la ciudad.
Cuando se dispuso Abdalaziz a atacar la ciudad descubrió una gran cantidad de soldados que no sabía de donde habían salido y pensando que posiblemente quisieron hacerle una emboscada, asentó su campamento cerca de la ciudad para determinar junto a sus lugartenientes lo que hacer...
En ésto que vio que se abrieron las puertas de la muralla donde salió un parlamentario que se ofrecía para hablar con él sobre un tratado de paz.
Abdalazis, hombre templado y tolerante valoró la sangre que podía ser derramada o la paz que podrían firmar optando por lo segundo. Se firmó un tratado al que se le llamó  tratado de Tudmir o tratado de Orihuela en el que según- Joaquin Guichot- fue uno de los documentos más curiosos de su época en el que dice: 

 "En nombre de Dios clemente y misericordioso: rescripto de Abdalaziz hijo de Muza, a Teodomiro hijo de Godos, séale otorgada la paz y sea para él un pacto de Dios y de su profeta, a saber: que no se le hará guerra ni a los suyos, que no se le desposeerá ni alejará de su reino que los fieles no mataran ni cautivaran, no separaran de los cristianos sus hijos ni sus mujeres, ni les haran violencia en lo que toca su religión , que no se les incendiaran las iglesias, sin más obligaciones por su parte que las de aquí pactadas. Queda convenido que Teodomiro ejercerá pacificamente su poder en las siete ciudades siguientes: Orihuela, Valencia, Alicante, Mula, Biscaret, Aspis y Lorca. Que él no dará asilo a nuestros enemigos ni nos ocultará sus proyectos que él y los suyos pagarán por cabeza cada año un dinero de oro, cuatro medidas de trigo, cuatro de cebada, cuatro de vino, cuatro de vinagre, cuatro de miel y cuatro de aceite, los esclavos y campesinos pagarán la mitad. Firmado el rescripto presente Otman-ben-Abi-Abdad, Habi-ben-Obeida y Abu Casim et Mozeli 
                                             Fecha el cuatro de redjeb del año 94 la hejida (5 abril de 713)" 


Una vez que fue firmado el tratado, el parlamentario se dio a conocer como el mismo Teodomiro, jefe de los cristianos. 


Cuentan que el gobierno de Abdalaziz fue tan prudente, moderado y conciliador que su popularidad, junto con el casamiento de Egilona, o como era llamada en árabe Ayla, viuda del desventurado Rey Rodrigo y con la que según algunas crónicas tuvo dos hijos: Un hijo llamado Omar y una hija llamada Aisha, llegó a oídos de Damasco planteándole un gran peligro, ya que con ese matrimonio legitimaba su situación política ante Hispania, siendo estas las causas para decretar desde Damasco la muerte del valí.

A la entrada de la mezquita que había construida a las puertas de Sevilla, muy cerca de su casa de recreo donde pasaba largas temporadas, fue apuñalado hasta que lo dejaron sin vida, cortándole la cabeza que fue enviada al Califa Suleiman.
En Damasco, dicen que el Califa hizo llamar al Muza y cuando llegó al Alcázar preguntó el Suleiman con irónico acento: 
-¿Muza, conoces esta cabeza? 
- Si, contestó el anciano, la conozco, feliz sea en su martirio, por Dios lo habéis asesinado cuando era fiel cumplidor del ayuno y de la oración nocturna. Que la maldición de Dios caiga sobre el que asesinó a quien valía más que él. 

Musa salió de la sala y partió a su patria, donde al poco tiempo murió. 
Al asesinato de Abdalazis  fue nombrado sucesor su primo Ay-yub, hijo de una hermana de Musa ben Nusayr, que gobernó durante seis meses hasta que llegó al Hurr b. Abderramand

Pero eso, déjame que te lo cuente otro día



No te digo, Abdelaziz,
que no esté bien lo que has hecho;
tu conducta generosa
yo la aplaudo y la celebro.
Casarte con Egilona
ha sido rasgo muy bello.
Convertir a la cautiva
en señora, es un buen hecho.
Hacer dueños de ti mismo,
hacerte tú mismo siervo
de la de quien señor fuiste,
de la que te vio por dueño,
es un acto que te eleva
y que abona tu talento.
Respetar su religión,
es ser justo y es ser bueno,
tolerante y respetuoso,
imparcial y caballero.
Mereces, en fin, loores;
eres un emir modelo;
pero, Abdelaziz, ¿no crees
que no te irá bien con serlo?
Hay mil veces en la vida,
en que al impulso secreto
de un corazón generoso
hay que oponer el esfuerzo
de cierta crueldad, precisa
cuando se ocupa tu puesto.
Casado con la cristiana
mujer del Rodrigo fiero
que a las orillas dejó
del Guadalete siniestro,
con su corona su vida,
y con su vida su imperio;
casado con Egilona,
mujer que alabo y venero,
porque merece por todo
el más profundo respeto;
con Egilona, enemiga
del valiente sarraceno,
porque el sarraceno puso
entre su pecho y tu pecho
de la sangre de Rodrigo
un mar cual el mar inmenso;
¿no temes, di, Abdelaziz,
que alborotado tu pueblo,
sospechando de tu fe,
vea en ti locos deseos
de levantar en las ruinas
del aniquilado reino
del califa independiente
otra ley con otro imperio?
Mira que el pueblo murmura,
que te atribuyen intentos
que tú debes desmentir;
mira que muchos dan crédito
al cuento de la corona
que, por aumentar deseos,
Egilona en tu sien ciñe
cuando despiertas del sueño.
Piensa en lo que yo te digo,
haz caso de mis consejos.
Ámala; pero haz muy pronto
de que la abandonas mérito.
Finge que ya no la quieres,
que merece tu desprecio;
ódiala públicamente,
y hazte su esclavo en secreto.
A los dos esto os conviene.
Si no lo hacéis mucho temo
que no lleguen al califa
esas calumnias y cuentos,
y que el califa cometa
algún grave desacierto. 


(La viuda de Don Rodrigo de F. Pi y Arsuaga)







Fuentes Consultadas: Wikipedia- Historia General de Andalucia de Joaquin Guichot- Córdoba de los Omeyas de Antonio Muñoz Molina- La conquista y sus itinerarios de Joaquín Vallvé. Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid- Ed. E. LEVÍ PROVENÇAL, «España musulmana», Historia de España, IV, Madrid, 1950, p. 21 - La España musulmana de Claudio  Sánchez Albornoz-

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