En tres tiempos se divide la vida: En presente, pasado y futuro; de éstos el presente es brevísimo, el futuro dudoso y el pasado cierto... (Lucio Anneo Séneca)

viernes, 25 de marzo de 2011

Dolores Castro Flores... Una de las musas gitanas











Conocida como  "La pílora gitana" nació en Córdoba en 1892 siendo la mayor de cuatro hermanos.
Mujer de extraordinaria belleza posó para el pintor en Poema de Córdoba para el panel de Córdoba guerrera.
Donde el pintor refleja el fondo cordobés junto con la estatua del Gran Capitán.

Cuentan, que Dolores conoció al pintor un día que iba paseando por la calle y descubrió que un hombre la seguía...
Se volvió y con la soltura que la caracterizaba le preguntó:
- ¿Y usted, por qué me sigue?
El pintor viendo que lo había descubierto se presentó:
- "Soy Julio Romero de Torres y me gustaría que usted fuera mi modelo"
A lo que contestó Dolores:
- ¿Y eso que es?
Aquí comenzó la relación profesional entre el pintor y su musa.
Según le cuenta a Solano, entraba a las 9 de la mañana a su estudio, el pintor encendía un bracero y no salía hasta las 5 de la tarde, tenía quince años recién cumplidos, según contaba ella misma en un articulo del periódico de 1974, "Me daba diez reales al día y como siempre tenía hambre me compraba en una tienda que había enfrente dos pesetillas de jamón y un minguito (Bollo de pan)"

Mire usted- de nuevo decía Dolores al periodista- recuerdo cuando Largatijo, Corchaito y el Guerra, salía a la puerta del Club Guerra para verme pasar.¡Ay Dios, que feos son los años!... Con lo bonita que fui y me veo como soy ahora, me pego unos jartones de llorar"- le decía al periodista.
La vida de Dolores no fue nada fácil, se echó novio y según contaba ella, "Mejor me hubiera tirado a un pozo", decía- "He pasado muy mala vida con ese hombre" me dejó con un hijo y nunca se quiso casar conmigo. Hasta que un día lo perdimos de vista..."
Su hijo vivía con ella, Manuel Castro en la calle Torremolinos, viviendo en su pobreza con una humilde paga Social.
Una sola vez, solo una la pintó Julio Romero
Dolores moría a la edad de 83 años



Fuentes consultadas: 
Cordobapedia-  Diario Córdoba Córdoba nuestra ciudad, Posó para el pintor de Solano Diario de Córdoba 22-11- 1974- Foto recogida de Internet del museo de Julio Romero de Torres

viernes, 18 de marzo de 2011

Retablo de San Rafael con Acisclo y Victoria, los patronos cordobeses

Retablo situado en la calle Lineros







Muchos piensan que el patrón de Córdoba es San Rafael, pero nada que ver con lo que mucha gente piensa... Nuestros patronos son los hermanos Acisclo y Victoria, cristianos en tiempo de los romanos y fueron los primeros mártires cordobeses.
Huérfanos de padres, vivían bajo el cuidado de una noble matrona llamada Minciana, cuando fueron denunciados por cristianos y llevados en presencia del juez, el cual se esforzó por arrancarles la fe de Cristo y viendo su fracaso los condenó a los horrores de la cárcel, a los tormentos de los azotes, del fuego y del agua...
Vista su constancia, mandó cortar los pechos y la lengua a Victoria en el Anfiteatro romano, al mismo tiempo que su hermano Acisclo era degollado a orillas del río Guadalquivir.
El cadáver de Victoria fue trasladado por Minciana, al mismo lugar donde yacía Acisclo y donde posteriormente, sobre su sepulcro, fue construida la célebre Basílica.
A la caída del imperio romano, la colonia Patricia fue codiciada por muchos...
Fue saqueada por Vándalos y aunque los visigodos expulsan a los saqueadores, Córdoba se mantiene rebelde al poder visigodo...
No llevaba mucho tiempo Agila como rey de los visigodos, cuando éste traza un plan para minar la resistencia de los cordobeses y así poder quedarse con la ciudad.
 Agila, ataca Córdoba y profana la tumba de San Acisclo motivo por el cual la ciudad se reveló; al contrario de lo que se pretendía que era desmoralizar a la población, el rey visigodo fue derrotado perdiendo la batalla, un hijo, el grueso del ejército y hasta el tesoro real.

De ahí la intensa devoción de los cordobeses por estos mártires.
Allí permanecieron varios siglos recibiendo el devoto culto de los cordobeses, repartiéndose sus preciadas reliquias en diferentes ocasiones.
San Eulogio envió una de esas reliquias al obispo de Pamplona; en el Monasterio de San Román, cerca de la ciudad de Toro.
De igual tiempo las hay en la ermita de Santiago del Camino en Medina Sidonia; hacia el año 810 fueron trasladadas sus cabezas y gran parte de sus cuerpos a Tolosa en Francia; en el monasterio benedictino de San Salvador de Breda.
Las reliquias que quedaron en Córdoba, fueron sepultadas juntamente con los demás mártires en el sepulcro que providencialmente fue hallado el día 21 de noviembre de 1575 en la Iglesia de San Pedro, donde en la actualidad son veneradas.

Este retablo situado entre la calle Lineros esquina con la calle Candelaria erigido en el año 1801 con la aportación de muchos devotos en señal de desagravio que se había cometido en el mismo lugar con otra imagen de San Rafael. tiene en el centro a San Rafael y a los lados a San Acisclo y Santa Victoria y según M.M.G fue pintado por Antonio de Monroy con entonación clásica y gracias a la intervención del escritor d. Modesto de la Fuente, este retablo no fue destruido en 1841 año en que se ordenó que desaparecieran las imágenes de la vía pública para evitar que fueran profanadas.



Fuentes consultadas:
Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus... Escrito por Pascual Madoz, P. y Sagasti Madoz (A., (Madrid),La Ilustración (Madrid)- Retablo de San Rafael, Solo hay un retablo público dedicado a San Rafael por M.M.G Diario de Córdoba 04/09/1955- Foto recogida de Internet

viernes, 11 de marzo de 2011

Madinat al Zahra, la flor marchita...

Foto de J.A Padilla




Poco duró la ciudad de Madinat Al Zahra... 
Desde el año 961 en que murió su fundador el Califa Abderramán III dejando terminada la ciudad de la flor, hasta la triste época en que comenzó la guerra civil en el Califato cordobés, entre los bereberes que apoyaban a Suleyman  y los andaluces de  Al Mutamid, transcurrió apenas medio siglo...
Cuando los hombres de Suleyman redujeron a cenizas la ciudad de Al Zahira donde un día habitó Almanzor, se dirigieron hacia el enclave del poder Omeya, entraron en Madinat Al Zahra.
La saquearon, después de haber pasado a cuchillo a todos los que allí vivían... Permanecieron allí meses para luego extender sus correrías por todas las tierras convecinas donde incendiaron granjas y no quedó un caserío que no estampase la huella de la desolación.
Cuentan que quedó la provincia tan despoblada que podía andar un viajero meses sin encontrar alma viviente.
En aquella gran devastación los habitantes de la campiña se refugiaron en Córdoba con lo que pudieron salvar de sus haciendas....
Mientras, y ante la amenaza almorávide Al Mutamid, rey de Sevilla, tuvo que solicitar ayuda militar a los reinos cristianos. Y así fue como a cambio de algunos acuerdos políticos de no agresión y respaldo militar en caso de invasión almorávide, el rey sevillano se alió con el portentoso Alfonso VI.
Teniendo lugar en Cabra el legendario combate en el que el Cid Campeador al mando de tropas castellanas de Alfonso VI junto a las del sevillano al-Mutamid lucharon contra los norteafricanos ziríes establecidos en granada. El Cid, Rodrigo Díaz de Vivar venció al rey zirí

Cuentan que al abrigo de la sierra debió quedar en pie la preciosa flor de Abderramán, Madinat Al Zahra, construida para otra flor, la más querida de su harem, Zahra...
Y cuentan que un rey cristiano, Alfonso VI "El bravo" cuando bajó hasta las faldas de Sierra Morena encontró una ciudad tan bella que quedó prendado de ella y quiso regalarla a su esposa pidiéndosela al nuevo dueño de ella el régulo sevillano
Dos cosas le pidió el rey castellano a Al Mutamid mandando un mensajero a Sevilla:
Que le diese Madinat Al Zahra para residencia de doña Constanza de Borgoña que iba en su compañía, y que le dejase libre una parte de la Mezquita Mayor para que la reina diera allí a luz al fruto que llevaba en sus entrañas.
Indignado Al Mutamid  por tan insolente mensaje, dio muerte con sus propias manos al portador de éste, cosa que al enterarse  D. Alfonso y ardiendo de sed de venganza , estrechó al Rey moro con tan poderosos medios que Al Mutamid desesperado por la presión, solicitó el auxilio de los almorávides.
No sabía la desgracia que sobrevolaba sobre su porvenir cuando cursó la misiva de petición de socorro el rey-poeta sevillano:


"Él (Alfonso VI) ha venido pidiéndonos, mihrabs y mezquitas para levantar en ellas cruces (...) y sobre todo la ciudad más bella hecha por amor, Madinat Al Zahra (...)Dios os ha concedido un reino en premio a vuestra Guerra Santa y a la defensa de Sus derechos (...) y ahora contáis con muchos soldados de Ala que, luchando, ganarán en vida el paraíso".

Así, que cambió de bando, prefería caer en manos de  los almorávides aliándose con ellos, a que el pie de un cristiano pisara la ciudad más bella jamás creada...

A cambio, los ayudó, junto con tropas de las Taifas de Granada y Badajoz, a derrotar a los cristianos en Zalaca.


Sin embargo, el emir almorávide Yusuf ibn Tasufin, requerido en África, volvió a su reino...
La ausencia almorávide contribuyó a que los Reyes musulmanes siguiesen envueltos en sus disensiones, de forma que no pudieron evitar nuevos ataques cristianos.
El rey Alfonso VI tomó el castillo de Aledo (Murcia), bloqueando las rutas entre Sevilla y las provincias orientales de al-Ándalus. 
Al-Mu´tamid en persona se dirigió a Marrakech para pedir a Yúsuf que acudiera en ayuda de los musulmanes en al-Ándalus y los almorávides volvieron a la península, pero esta vez no sólo combatieron a los cristianos, sino que fueron conquistando uno a uno todos los reinos de taifas.
Al-Mutamid fue depuesto por el Emir almorávide y desterrado a África, donde murió.




Fuente consultadas: 
Cronicas de la provincia de Córdoba por Manuel Gonzalez Llanas- Recuerdos y Bellezas de España de P. de Madrazo -Catalogo de los Obispos de Córdoba- Foto de Madinat Al Zahra de J. A. Padilla -la otra recogida de Internet

viernes, 4 de marzo de 2011

"El tempranillo" El bandido generoso








"Cuando hace frente José María, tiembla la gente de Andalucía"








180 años han pasado desde que el bandolero tuviera por casa Sierra Morena ... José María Pelagio Hinojosa Cobacho, más conocido por José María "El Tempranillo".
Este hombre nació en Jauja provincia de Córdoba un 24 de Junio de 1805 y era hijo de Juan Hinojosa de oficio jornalero y de María Cobacho.
El bandolero impuso su dominio sobre la serranía durante una década ganándose el respeto de la gente, ya que su generosidad con los humildes garantizó su supervivencia... Él será el prototipo de bandido generoso que roba a los ricos para entregarlo a los pobres.
La vida de José María transcurrió en la aldea de Jauja, dedicado a las faenas campesinas desde temprana edad...
Un hecho fortuito cambió la vida de este joven con apenas 15 años... Su padre fue asesinado a tiros por el capataz de un hacendado de Montilla sin que la justicia hiciera nada.
El destino puso a este hombre frente a él en la romería de San Miguel en donde lo mató en un duelo de navajas y no tiene otra salida que huir, cogió el primer caballo que vio y se lanzó a los montes de Sierra Morena para sobrevivir.
Nueva vida comenzaba para él llena de peligros en extremo, pero de momento estaba libre de las garras del verdugo, ya que por aquella época toda muerte llevaba la pena capital.
Ahora, ya había puesto tierra por medio y el que quisiera buscarle, sabía donde encontrarle...
En plena Sierra Morena se encontraba el guapo mozo Jose María que se dedicó al contrabando pasando dos años en la banda de los Siete Niños de Écija, quienes se ganaban la vida robando indiscriminadamente a quienes se les ponía delante... Fue entonces, cuando le apodaron el Tempranillo por tener una edad demasiado "temprana" para ser un prófugo de la justicia.
Con los Siete Niños de Écija, el Tempranillo permaneció dos años, durante los cuales aprendió bastante. José María era muy astuto, y, con dieciocho años, se consideró capaz de crear su propia banda.
Se especializó en asaltos a carruajes y diligencias, sobre todo de la Hacienda del Reino, lo que llenó de nervios al monarca Fernando VII.

Apenas llevaba unos años tirado al monte, como se decía en la época, y ya tenía una nutrida y bien organizada partida, la que comenzaba a estar en boca del pueblo, más que por sus fechorías de forajidos, por su generosidad con las personas a quienes robaban, ya que su jefe, José María, tenía prohibido, bajo severas penas, la muerte de nadie y hasta que se causara el menor daño las hazañas del "bandido generoso" comenzaban a estar en esos romances que los juglares cantaban en las plazuelas de los tranquilos pueblos a la vez que rasgueaban las cuerdas de sus cansadas guitarras

Por la Sierra Morena
va una partía;
al capitán le llaman
José María..

Aunque los romances de aquella época le cantaban miles de amores, dicen que "El Tempranillo", tuvo un amor al que fue fiel durante toda su vida y además le acompañó siempre en su refugio de Sierra Morena.
Era María Jerónima Francés, natural de Torre Alhaquime, provincia de Cádiz con la que convivió largo tiempo, casándose cuando ella se encontraba embaraza de su único hijo, de nombre José María, que nació el 6 de enero de 1832, en un cortijo cercano a Grazalema, muriendo su madre en el parto.
Esta desgraciada circunstancia ocurre porque "El Tempranillo"  se encontraba solo junto a su esposa que se había puesto de parto cuando los guardias lo cercan en el cortijo donde se encuentra la pareja. El tiroteo provocan a su mujer tal impresión que el parto se complica con el desenlace citado. 
José María El Tempranillo, lejos de rendirse, monta el cadáver de su esposa sobre el caballo, se ata el bebé a su faja y sale a galope del cortijo entre los disparos de los migueletes, saliendo ileso del trance y entregando su hijo a la familia de la madre.

Tres eran en realidad las partidas que en los últimos tiempos tenía organizadas El Tempranillo: La suya, bajo su inmediata dirección; la de Juan Caballero Pérez, natural de Estepa, provincia de Sevilla y la de José Ruiz Germán.
La acción coordinada de éstos dejaban sentir su eficacia en la sierra de Córdoba y de Ronda, su campo habitual de operaciones, con sus pueblos adyacentes.
Tal auge fué el que tomaron las partidas de José María "El Tempranillo" que llegó el día en que éstas se paseaban tranquilamente por los pueblos de las citadas sierras, y en más de una ocasión alternaban con los vecinos y a veces hasta con las mismos autoridades encargadas de perseguirlos. El dinero corría en abundancia en las manos de los bandidos...
Convencido Fernando VII de la imposibilidad de limpiar de bandidos las sierras andaluzas y de establecer el libre paso por sus caminos, optó por pactar con el mismo. Esto era la solución más práctica y rápida del problema.
Para ello comisionó al general Manso para que pactara con "El Tempranillo", ofreciéndole el indulto para él, y pero no el de sus hombres, que los debería de entregar sin condiciones.
No accedió José María mientras no fue aceptado el indulto para todos, siendo por fin concedido después de largas negociaciones
Ya de conformidad, tanto de parte del Rey como de los tres jefes de las partidas, José María, Juan Caballero y José Ruiz Germán se presentaron con sus respectivos grupos en la pequeña villa de Badolatosa, provincia de Sevilla, acogiéndose al indulto ante notario, prometiendo vivir en lo sucesivo como honrados ciudadanos, el día 22 de Junio de 1835.
Una de las condiciones del indulto fué que el Rey concedería a José María Pelagio Hinojosa Cobacho el cargo de comandante de un escuadrón de Migueletes para la represión del bandolerismo, con retribución correspondiente a tal graduación militar. Cumplida la misma, "El Tempranillo" pasó de jefe de bandoleros a comandante de Migueletes.
Poco tiempo pudo disfrutar José María de su nueva situación de comandante de Migueletes, ya que apenas habían transcurrido tres meses cuando en una ocasión de estar discutiendo con la partida del "Barberillo" que intentaban asaltar una diligencia, tratando de convencerlos de la inutilidad de su acción, pero el mismo "El Barberillo" descargó sobre él su trabuco, hiriéndole de gravedad.
A pesar de que fue trasladado con gran rapidez al pueblo más cercano de Alameda, provincia de Málaga, donde se le atendió debidamente, dejó de existir el segundo día de su herida mortal.
Fue enterrado en el cementerio del pueblo, sin pena ni gloria, donde yace en sencilla sepultura el día 24 de septiembre de 1.833.
A pesar de la inmensa riqueza que pasó por sus mano, murió en la pobreza sin más bienes que sus dos caballos, compañeros de sus correrías y 2600 reales en deudas
A la edad de 28 años no cumplidos, murió el bandido generoso dejando  innumerables historias que durante muchos años fueron relatadas en Andalucía.


Fuentes consultadas:
Los últimos bandoleros: Una historia del bandolerismo de Jose María de Mena-El bandolero español entre leyenda y la vida real de Rosa Cardinale- Jose María "El Tempranillo" por Antonio Losada Campos Diario Córdoba 10/3/1965- Cordobapedia- Wikipedia

miércoles, 23 de febrero de 2011

La Batalla del Campo de la Verdad y el doble de Cepa



Calle en el conocido barrio del Campo de la verdad



Si en el siglo XIV no se gana la batalla del Campo de la verdad, hubiera desaparecido Córdoba, ya que D. Pedro juró antes sus murallas demolerla y arar sus calles.... ¡Pero, vencieron los cordobeses!


El Rey Alfonso XI de Castilla llamado el Onceno no fue el primer monarca que tuvo una amante ni desde luego sería el último... 
Lo que si fue diferente fue el grado de intensidad y la duración en el tiempo, más de veinte años, lo que hace esta historia muy diferente. La que fue amante del Rey doña Leonor de Guzmán era sobrina- nieta de Guzmán "el Bueno" ¿Os acordáis? Ese que en Tarifa le cogieron de rehén al pequeño de sus hijos y al hacerle chantaje de matarlo si no entregaba la plaza dijo: 

"Si no tenéis cuchillo aquí os entrego el mío, que más quiero honra sin hijo que hijo con mi honra manchada" ¡Que fuerte lo de esos padres en aquellos tiempos! 

Bueno, el caso es que el rey Alfonso XI de Castilla en un principio fue casado con Constanza Manuel ella de apenas ochos años y él con catorce por lo visto el matrimonio no fue consumado y después fue anulado en consecuencia. 
Más tarde se casó o lo casaron, con su prima hermana llamada María de Portugal a la que estuvo apunto de repudiar ya que en un principio no le daba hijos "vivos" pues se le murieron varios a los pocos meses de nacer, hasta que tuvo a Pedro que llegaría a ser Rey de Castilla y más tarde apodado el Cruel. 
Sin embargo el Onceno a quien de verdad amó fue a su amante Leonor con la que tuvo nada más y nada menos que diez retoños, entre ellos al que sería Rey Enrique II de Castilla que entablaría una guerra fratricida con su medio hermano e hijo legítimo Pedro I de Castilla. 

La muerte del Rey deja por un lado a la viuda legal y Reina, doña María de Portugal con el heredero legitimo de quince años inoculado por la venganza de una madre relegada durante toda la vida al segundo plano, frente a una viuda no legal y amante  doña Leonor de Guzmán con un romance de más de veinte años y habiendo parido diez hijos del Rey difunto.
Cuando sube al trono Pedro I, su madre la ofendida reina María, se venga de la amante del que fue su esposo mandándola prender, y tras un largo cautiverio, pidió a su hijo que mandara asesinarla. 
Según Bueno Domínguez: "Atada a un poste a pleno sol y con una cuerda que rodeaba su cuello sujeto a la nuca con una cruceta" murió Leonor de Guzmán.
Pedro I consideraba ilegitima la pretensión de su medio hermano al trono alegando que era un simple bastardo, lo que hace que el pretendiente a ese trono Enrique se sirva de toda clase de rumorología contra el Cruel, propagando la historia de que María de Portugal al verse "acorralada" ante el quererla repudiar su esposo por no darle hijos "vivos" en su ultima oportunidad de embarazo, pues sabía que el rey no estaba por la labor de hacer más "vida marital" con ella ya que vivía con su amante, había tenido una niña a la que cambiaron por un varón hijo de una familia conversa, incluso lo llamaban sus contrarios D. Pero Gil.
Los bandos se hicieron y la guerra civil no había hecho nada más que empezar.
Cuadro de la batalla restaurado
por el Ayuntamiento de Fernán Núñez
Y muchos os preguntaréis ¿Qué tiene que ver Córdoba con todo esto? 
Pues sencillamente la ciudad acogió a la pareja de amantes, vivieron durante largas temporadas en el Alcázar que el Rey mandó edificar en lo que fue parte del Alcázar de los Emires, e incluso todavía existen los baños que tiene el nombre de doña Leonor.
Luego a la muerte del Rey la guerra fratricida entre dos medios hermanos por una corona harían que se eligiera bando y Córdoba escogió a Enrique II, el Trastámara. 
¡Bueno, al caso! 
Córdoba, cansada del mal gobierno como de la crueldad de Don Pedro y de los asesinatos que había realizado a la nobleza cordobesa, se posiciona de parte de Don Enrique. Al enterarse D. Pedro El Cruel arde en venganza y quiere destruir la ciudad, aliándose con el rey moro de Granada, Mohamed V que unen sus fuerzas para combatir contra los cordobeses.
Establecido ambos, el rey D. Pedro y el  granadino, en la cuesta de los Visos para proceder al combate... 
Era Mayo de 1368 cuando -según cuenta Ramírez de Arellano- llegó D. Pedro I a los muros de la ciudad, consigo llevaba 1500 caballos y 6000 peones y junto a estos estaba el rey de Granada con 5.000 caballos y hasta 30.000 peones y ballesteros.
La ciudad se entera de la cercanía que tenia a sus combatientes y los cordobeses envían unos emisarios para parlamentar con D. Pedro...
Que para evitar más sangre, le ofrecen reconocerle por su señor y abrirle las puertas de la ciudad... Aunque con una salvedad, que bajo ningún concepto en la ciudad, pusieran ni un solo pie los moros.
Pedro el Cruel, no acepta negociación alguna y los despide lanzándole sangrientas amenazas sobre la población cordobesa:
"Aniquilaré a todos los cordobeses y cordobesas, demoleré las murallas y mandaré arar sus calles "

¡A Córdoba solo le queda la opción de vencer o morir!
Mientras tanto los moros granadinos, toman la Calahorra y pasan al Alcázar Viejo y parte de la judería que hostigan hasta que logran entrar por los arquillos, matando a diestro y siniestro a cuanto cristiano ya fuera hombre, mujer o niño se le ponía por delante… 
¡La ciudad parecía que había caído en manos de Pedro el Cruel!
A la vez que los partidarios de éste, soltaron un bulo por toda la ciudad diciendo que los señores nobles habían rendido pleitesía al Rey y que todos los cordobeses que eran partidarios de Enrique de Trastámara serían aniquilados a espada junto con toda su familia…

¡Por un momento Córdoba se sintió rendida y sin esperanza...!
Pero de pronto, apareció una ola de personas por las calles... ¡¡Eran las cordobesas!!
Todas en la calle unificando los gritos de madres, hermanas, esposas e hijas, suplicándoles a sus hombres que tuvieran piedad de ellas y antes de salir a pelear, probasen el temple de sus armas en sus pechos pues preferían morir a manos de sus hombres, que ser llevadas cautivas a Granada...
Don Martin Alonso de Córdoba moviliza los gremios, equipando rudimentariamente a todos los hombres útiles, y hasta el Alcázar llegan los piconeros de Santa Marina y aunque solo van armados de trancas y hocinos arremeten contra los moros que empiezan a ceder y termina a la otra orilla del puente.

¡¡Esto parecen dar el animo que necesitaban los hombres por un momento perdidos... !!
Se encarga de la defensa de la ciudad D. Alonso Fernández de Córdoba, señor de Montemayor y su primo Diego, señor de Chillón, junto con otros como Lope de Córdoba seguido de sus quinientos jinetes, Juan de Aguilar junto con sus doscientos piconeros de Santa Marina, D. Diego Gutiérrez de los Ríos, Ruy Gonzalo Mecías, Maestre de Santiago, seguido de quinientos caballos a su orden, don Juan Alfonso de Guzmán y sus hombres y otros caballeros de Sevilla que habían venido a ponerse bajo las ordenes de los caballeros cordobeses, a quienes seguían trescientas lanzas…

Don Alonso, cabalga hacía el puente y al llegar al ángulo de la judería divisa un grupo de mujeres, delante de las cuales avanza su madre, Doña Aldonza López de Haro.
Al verla, Alonso descabalgó, hincó rodilla en suelo y besó la mano de su madre:
-"Alonso, hijo mío" –dijo la madre- "Córdoba duda de tu lealtad, júrame por la leche que de mí mamaste y con ella la sangre real de los Haro, me digas si es verdad que olvidando tu nombre y la estirpe de donde provienes, eres tú hijo de mis extrañas ¡Un traidor!."
-¡¡Traidor yo!! -Dijo el adelantado saltando como si le hubiera picado una víbora-
"Señora, nunca hasta ahora creí que el corazón de una madre se pudiera engañar ¡¡ Al campo vamos , en él se verá la verdad ¡! Que  Don Alonso tranquilo en su conciencia está."

Así que el adelantado saltó a la silla de su caballo, tomó sus tropas y cuando habían pasado el puente las formó en masa y les previno que el puente iba ser volado y por consiguiente no teniendo retirada posible... O se vencía o se moría
Ya preparados, marchan en contra de Pedro el cruel y el rey moro, los piconeros blandiendo sus hocinos van sigilosamente la margen izquierda del río para poder coger la espalda del enemigo, y agazapados se infiltran en el campamento sarraceno- continua diciendo Fray Joaquín- pero los caballos comienzan a relinchar tan fuerte que sus dueños dan voces a los centinelas, que al no ver a nadie de nuevo se hace el silencio...
Los momentos que preceden a la batalla siempre son solemnes, el silencio invade sus pensamientos que no eran otros que defender su ciudad... De pronto, empiezan a escuchar el tañido de las campanas de la catedral y de todas las iglesias, inundando el ambiente…
¡Era la señal de ataque y que ya no había marcha atrás!
Se oye:
-¡Córdoba, por Córdoba y don Enrique!- gritaba el adelantado con el pendón de la ciudad en sus manos - Batiendo las espadas contra los hombres de D. Pedro.
-¡Por Córdoba, mis piconeros, y por Don Enrique!- gritaba Juan de Aguilar- Mientras los piconeros se batían contra los moros de Granada
-¡A mí, los cordobeses en nombre de don Enrique! –gritaban otros adelantados batiéndose a muerte contra los que querían ver rendida a Córdoba...

Pasados los momentos de batalla, solo quedaba el rey apodado el Cruel con los pocos ballesteros que sobrevivían, descabalgó y dirigiéndose a los valientes cordobeses.
Les dijo:
-¡Traidores- vuestra conciencia os deja huir de la bandera de la legitimidad, vuestro señor natural aún desarmado os hace temblar, cobardes!
- Señor- dijo don Alonso- los cobardes han derrotado a los granadinos y puesto a su señoría en este trance… La tiranía hace de los pueblos la obligación de desobedecer.
Así - siguió diciendo D. Alonso- ¡Cordobeses, a toda rienda a la ciudad que don Pedro ha perdido ante este grupo de cobardes!
D. Pedro, por su parte, llamó retirada a sus soldados y cuando hubo llegado a la última cumbre de los visos dijo:
"¡Córdoba, maldita seas! Día llegará que vuelva sobre tí, arrase tus murallas y mande arar la tierra donde hoy están tus edificios…Y vosotros, Argotes, Córdobas, Hoces, Angulo, Jurados y demás ralea pasareis por la cuchilla de mi justicia."

Mientras Mohamed V se hallaba cenando en una finca muy cerca de Córdoba cuando le llegó la noticia dela derrota a lo que dijo:
-Amarga cena me han dado...
Desde entonces amargacena se llama aquella histórica finca.

Llegados a la ciudad y ya más calmados todos los cordobeses, y sabiéndose vencedores de dos ejércitos, se reunifican, arreglan los desperfectos que el rey moro hizo en la muralla del Alcázar Viejo y esperan al contraataque de éstos, aunque no llegó en días inmediatos.

El rey moro y Pedro el Cruel, decidieron marchar sobre Jaén ya que con Córdoba no pudieron, pasando a fuego y sangre a la gran mayoría de la ciudad.

Mientras, tanto D. Alonso como los demás caballeros, recibe de manos del obispo Andrés Pérez Navarro y del Cabildo de Córdoba como premio de su valentía, un singular privilegio:
“El doble de cepa”
En recuerdo del repique de rogativa con el que el cielo se inundó durante la dura batalla.
En virtud de la cual, las cuatro campanas grandes de la Catedral unidas por las campanas de las iglesias de la ciudad, tañerían con el repique denominado "Cepa" siempre que muriera uno de ellos o alguno de sus descendientes, fueran hombres o mujeres, de aquellos que tan valerosamente lucharon aquella jornada para salva la ciudad.



Fuentes Consultadas:
Diccionario geográfico -Estadístico- Histórico de España y sus... Vol 6 escrito por Pascual Madoz P Y Sagasti Madoz- La Mezquita, Catedral de Córdoba: templo universal, cumbre del arte, vivero de historia y leyendas de Miguel Salcedo Hierro- Córdoba de P. de Madrazo- Paseos por Córdoba de Ramírez de Arellano-Las fuentes musulmanas en la Batalla del Campo de la Verdad de Rafael Castejón- Mohamed V en Córdoba y la batalla del Campo de la verdad de Fray Joaquin Delgado O.P Diario de Córdoba 18/04/1956- Campo de la Verdad de Antonio Ortiz Villatoro Diario de Córdoba 22/10/1954 -Nota.- Existe un cuadro de ésta Batalla de grandes dimensiones 2,50 por 1,85 m. que está en el Ayuntamiento de Fernán Nuñéz, perteneciente a la familia de los Rios y cuyo autor sea posiblemente del cordobés D.Antonio del Castillo-Foto recogida de la pagina Asociación cultural los ríos F N- 


viernes, 18 de febrero de 2011

Abu l-Walid ibn Yahwar al Rasid

Segundo Rey de la Taifa cordobesa
Dibujo de ficción







Abu l-Walid, tuvo una educación esmerada y estaba preparado para gobernar... 
Durante años lo había hecho con su padre, hasta que por la muerte no designó sucesor, pero los acontecimientos de Córdoba hicieron que el poder recayese en él.
Su padre le había enseñado que si quería perdurar gobernando Córdoba no debía de adoptar ningún título que recordara a los Omeya, ni tampoco tomar posesión del Alcázar.
También mantuvo los esfuerzos iniciados por su padre para mediar en las disputas de los reyezuelos de la Taifas, especialmente entre al Mutadid de Sevilla y al Muaffar de Badajoz; finalmente consiguió establecer la paz entre ellos, aunque tras una larga guerra.

La seguridad interior y exterior de Córdoba fue una de las principales preocupaciones, ya que tuvo de enfrentarse a intentos de partidarios de los Omeyas de restaurar el Califato y las apetencias expansivas de los reinos de Sevilla y de Toledo. 
Su inteligencia le hizo actuar con un delicado equilibrio, en el que enfrentaba unos con otros,eso le permitió mantener la independencia durante 21 años.

Al Rasid protegió a algunas de las figuras intelectuales más destacadas de su tiempo, en especial a Ibn Hayyan para un puesto en la cancillería, con lo que éste no sólo dispuso de medios económicos para vivir, sino también el acceso a los documentos con los que redactó gran parte de sus obras, fundamentales para el conocimiento de la historia de al Andalus.

Pasan los años y su quebradiza salud le condujo a delegar buena parte de sus funciones en sus hijos Abderraman y Abd al Malik y en su primer ministro, Ibn al Saqqa.
Pero Abd a Malik no soportaba ser un "segundo" asesinando al primer ministro y arrebatándole el poder que tenía su propio hermano.

Los últimos días de Al Rasid conocieron los enfrentamientos entre sus hijos por el poder.

Abd al Malik, el más violento de los hermanos, heredó la Taifa.

Pero eso déjame que te lo cuente otro día


Fuentes consultadas:

 El Islam de Al Andalus de Miguel Cruz Hernandez- Crónicas de la provincia de Córdoba por Manuel Gonzalez Llanas- Historia de de la España Musulmana Ángel Gonzalez Palencia -Foto recogida de diario de Córdoba