En tres tiempos se divide la vida: En presente, pasado y futuro; de éstos el presente es brevísimo, el futuro dudoso y el pasado cierto... (Lucio Anneo Séneca)

miércoles, 12 de enero de 2022

Raquel Meller, la cupletista pintada de mantilla.


Semana Santa
Medidas: 60 x 75 cm 
Colección Privada








Raquel Meller, una conocida cupletista que llegó a tener fama mundial y admirada por muchos en los que se incluía el mismísimo Alfonso XIII ¡Aunque ya sabemos lo enamoraos que han sido y son todos los Borbones!
Su verdadero nombre era Francisca Marqués López, nacida en 1888 de familia humilde en Tarazona provincia de Zaragoza, en el seno de una familia humilde de modestos tenderos. 
Trabajó en un taller de costura frecuentado por vedettes y es allí, donde conoció a quien sería su protectora: Marta Oliver, una vedette de aquellos tiempos que supo ver el potencial de aquella mujer iniciándola en el mundo de la farándula.
Comienza a hacer sus pinitos en locales pequeños donde aparecía con el nombre de "La bella Raquel".
Fueron tiempos duros para Raquel ya que en aquellos tiempos además de cantar , las cupletistas tenían que "alternar" con los clientes... ¡El hilo era muy fino entre la prostitución y el hacer que los clientes consumieran más! 

Se pueden encontrar infinidad de artículos en la prensa como el del 14 de agosto de 1909 en el que aparece debutando ya con el "Meller", en el Kursaal a la diez de la noche donde estuvo varios meses.
Raquel Meller con mantilla
En 1910 aparece en el Teatro Nuevo de nuevo en Madrid con un gran éxito junto con cupletistas como la francesa Luisa de Bigné que como chisme, contaré que fue la que simulaba un desnudo en el escenario con velos y unas mallas color carne causando un gran escandalo....
También compartió cartel con Eloísa Carbonell, Currita, Ninón y otras...
En 1911 debutó en el teatro Arnau del Paralelo de Barcelona, con sus canciones como "La violetera" o "El Relicario"  se convirtió en la reina de la canción durante muchos años, de hecho hay una escultura de ella en las inmediaciones de éste... 
Conocida ya en los mejores teatros españoles comienza su andadura por "Las Américas".
Llegó a cantar en Argentina, Uruguay, Chile y hasta una gira por Estados Unidos donde actuó en Nueva York, Los Angeles, Boston, Chicago, Baltimore... ¡Cuentan que ganaba más dinero que Gardel!
Incluso llegó a rodar películas de cine: "Violetas imperiales" y "Carmen" cuando todavía era el cine mudo, más tarde rodó "Violetas Imperiales" en el cine sonoro
La Meller fue pintada al menos, dos veces por D. Julio Romero de Torres. 
La primera vez en 1910 con el cuadro que podemos vez arriba, era habitual que el pintor en su taller de Madrid desfilaran las artistas de la época para quedar inmortalizadas.
La cantante aparece sentada en lo que podría ser una terraza o balcón, en una silla.
Es una silla buena, de respaldo alto y labrado... Es como si el pintor la quisiera sentar en el lugar de honor, en la mejor de la casa.
La cantante, mira al espectador apoyada en la reja, luciendo un bonito y sobrio vestido negro adornado por un camafeo o más bien parece un relicario y con una preciosa mantilla negra.
Muchos conocen el lienzo como "Semana Santa" y  otros como "Relicario", ya que la cantante salía al escenario a cantarla vestida tal y como es pintada por el pintor.
El cuadro estuvo en manos privadas hasta que en el 2007 apareció para subasta en la casa de Fernando Durán de Madrid que de nuevo pasó a manos privadas por 190.000 euros.
La venus de la poesía 1913
Óleo y temple sobre lienzo
Medidas 93,2 cm x 154 cm
Museo de Bellas Artes de Bilbao
De nuevo es pintada por el pintor, esta vez para un cuadro para una exposición, el cuadro se titula "La venus de la poesía"
Los expertos dicen que está inspirado en la obra de Tiziano, Romero de Torres nos presenta a una mujer en primer plano, desnuda, que lleva como único adorno una mantilla negra de blonda, recostaba sobre una gran almohada en un diván recubierto de sábanas blancas.
En el centro junto a los pies de la modelo, una rosa símbolo del amor.
La mujer aparece en postura de ofrecimiento y con mirada arrogante al espectador, a pesar de que la figura masculina, que no es otro que su primer marido, intenta captar su atención sin conseguirlo...
En el fondo del lienzo, "en los lejos" como los llamaba el pintor, está siempre Córdoba.
Esta vez una fuente no identificada y la renacentista Puerta del Puente, culminando a la izquierda del lienzo con el que creo es el castillo de Almodovar del Río, al otro lado bien podría ser la iglesia de San Lorenzo... La obra fue realizada en Madrid en 1913 para incluirla en su primera exposición en solitario que el pintor realizó en Bilbao siendo un éxito.
El cuadro fue comprado por el coleccionista D. Félix Herrero, encontrándose en Valladolid en manos de sus herederos, como publicó  Mercedes Valverde.
Fue más tarde, cuando fue adquirido por la Caja el BBVA por 500.000 euros y se expone en el Museo de Bellas Artes de Bilbao  en deposito de la Diputación Foral de Bizkaia, a través de la dación del BBVA en 2003, es decir, por un pago en especias de la Fundación del BBVA; ya que la legislación desde 1986 permite el pago a Hacienda Tributaria en obras de Arte, por este mecanismo el Estado ha incorporado bastantes obras al patrimonio español.
 Raquel se casó en 1918 en primeras nupcias con el escritor y diplomático guatemalteco  Enrique Gómez Carrillo, siendo sus testigos, nada menos que D. Benito Pérez Galdós y D. Álvaro Figueroa y Torres, conde de Romanones... 
Ese matrimonio duró poco, el escritor amigo de borracheras y de vivir muy bien la vida, no le hizo nada fácil la existencia a la artista, divorciándose en 1922
En Paris, se casó de nuevo con un banquero llamado Edmond Sayac, que estaba muy relacionado con el mundo del espectáculo, con él adoptó a dos niños: Jordi Enric y Elena. 
Al poco tiempo se divorció del francés.
Francisca, la famosa Raquel Meller,  murió en 1962 en el hospital de la Cruz Roja de Barcelona, acompañada de su hijo y su gran amiga Teresa Estany y Ximena, la condesa viuda de Lacambra.


Fuentes consultadas:
Desde mi mirada- El periódico Ramón Carbonell 10/08/2013- En los altares de la patria: La construcción de la cultura nacional española por Ignacio Peiró Martín- Diario El país 13/01/2003- Biblioteca Nacional de España

sábado, 1 de enero de 2022

La casa solariega de los Cueto

Un Mercader de Sedas y una capilla en la Mezquita-Catedral.

Fotografía Propiedad de JosCar
Plaza del pozo de Cueto nº6
Como bien dice el doctor en historia D. Gonzalo J. Herreros, esta casa nada tiene que ver con el nombre por la que se conoce. "La casa de los Cueto" no existe, como nos cuenta Paco Muñoz en su blog "Notas cordobesas" indicando que  la casa perteneció a una familia de judíos conversos... 
Los "Muñoz de Velasco" de cierto renombre en la ciudad, aunque no perduró durante mucho tiempo. 
Fotografía propiedad MariÁngeles Ortiz
Acceso a la plaza por la Ribera
¿Por qué? Pues porque los apellidos se van diluyendo en casamientos para poder optar a posiciones mucho más seguras, a pesar de tener ya la sangre hebrea inexistente.
La casa se encuentra situada en el número 6 de la plazuela "Pozo de Cueto" y que casi todo el mundo conoce como la casa solariega de los Cueto, fue en realidad las casas principales de los Muñoz de Velasco.

¿Qué por qué le dicen Cueto? Mi teoría es que ese nombre proviene de lo que realmente significa  "Cueto", colina aislada, y desde la ribera se puede apreciar que eso es lo que era, un montículo que tiene un desnivel de 16 escalones hasta llegar a la plazuela.
Existiría un pozo, de ahí "Pozo de Cueto" posiblemente el mismo pozo que existía en los baños públicos de origen árabe en la misma esquina de la plaza con la calle Cara y que Patrimonio quiere rehabilitar para hacer una red de baños andalusíes, junto con el que todos conocemos:
"Los baños Califales" que podemos visitar y que recomiendo que se visiten si todavía no lo habéis hecho. 
Los baños de la calle Carlos Rubio que también tienen que rehabilitar para poder visitarlo.
Ya, con el paso del tiempo, el vulgo popular se encargó de bautizar la casa, ya que la palabra "Cueto" parece más un apellido, al denominarla de la casa de la plaza Cueto, a la casa de los Cueto.
Esta familia, "Los Muñoz de Velasco" fue importante en la ciudad aunque su presencia no llegó a tres siglos... El primer integrante familiar que se conoce -gracias al trabajo de Gonzalo J. Herreros Moya- es  Gonzalo Muñoz, todavía no aparece con el segundo apellido "de Velasco", nació en la ciudad hacía 1549 y  durante casi el tiempo que existen, seguía viviendo en la misma collación de la Catedral. 
Fotografía propiedad de JosCar
Plaza del Pozo de Cueto
Pero empecemos por el principio:
Gonzalo Muñoz, nació en 1549 en Córdoba, hijo de Juan Sánchez de Ahumada y Leonor Muñoz, adoptando el apellido de su madre, también se sabe que tuvo, al menos, tres hermanos: Dos hermanos y una hermana y que eran trabajadores de la seda, es decir "sederos".
Don Gonzalo fue en un principio mercader de sedas, llegando a ser cofrade de la Caridad, algo bastante importante para los expedientes de limpieza de sangre y un influyente Jurado de la ciudad.
Se casó dos veces y tuvo en total dieciocho hijos, por lo que tuvo que hacer un gran esfuerzo en hacerles buen casamiento e incluso hacer cuantiosas dotes para los que fueron ingresados en conventos... 
La vida conventual estuvo muy relacionada con su familia ya que al menos dos de sus hijas y tres de sus hijos junto con cuatro nietas entraron en un convento con 500 ducados de dote cada uno.
Casó a tres de sus hijas: Leonor Muñoz con Diego Fernández de Montilla que tras enviudar ingresó en el convento Jesús y María de religiosas Mínimas de la orden de San Francisco de Padua; a Beatriz Muñoz la casó con un Jurado llamado Andrés Sánchez  y Luisa, con Juan Francisco de Ribera y en segundas nupcias con otro Jurado llamado Hernando Núñez. 
La cuarta hija de su primer matrimonio ingresa como monja también en el convento Jesús y María y de lo en la actualidad solo tenemos el nombre de la calle donde estaba situado ya que estaba ubicado donde ahora está el teatro Góngora...
De sus tres hijos que fueron religiosos: Antonio fue presbítero y dos fueron frailes del convento del Carmen Calzado, ¡Lo que hoy es la facultad de Derecho!
Es alrededor del 1600 cuando pasa de mercader, dejando a su primogénito al cargo de esa empresa, a Jurado de su Collación... ¡Claro, con el privilegio que eso conllevaba! 
Ya que recibían 500 maravedíes al año y la gran dispensa de no pagar impuestos ¡Que eso para un mercader sería fantástico!... Es por aquel entonces cuando usurpa y aparece ya con su aristocratizado "de Velasco".
Capilla de los Santos Varones fundada 
por Gonzalo Muñoz de Velasco
Hacía 1612, le compra al Cabildo Eclesiástico una zona para hacer una Capilla en la Mezquita Catedral, "un arco" del muro Norte, que linda con el Patio de los naranjos. 
Se trata de la Capilla de los Santos Varones y de la que hablaremos en este blog. 
La riqueza de Gonzalo Muñoz de Velasco, compró la ceguera de los cordobeses al respecto de su sangre cuando se concluyó su espléndida capilla en el primer templo de la ciudad.
El escudo de armas policromado que se encuentra en la bóveda es del mismo diseño que el que se encuentra en la portada de su casa que se atribuye a su tataranieto Rodrigo Muñoz de Velasco que en 1711 se le concede el hábito de Santiago ya que en el escudo aparece la cruz de esta Orden Militar.
Cuando muere D. Gonzalo, aparte del oficio de Jurado que pasa a uno de sus hijos, normalmente al primogénito, deja bastantes bienes: 
Las casa principales y otras colindantes, numerosas mandas piadosas como las 400 misas y limosnas...
Y hasta dos esclavas que deja a su esposa, media docena de casas arrendadas, más de 20.000 ducados en efectivo, dos mesones en la Roda provincia de Sevilla, varias casas horno en el barrio de San Lorenzo, dos casas en el barrio de la Magdalena, casas tejar en el Campo de la Verdad y otras en el Alcázar Viejo y en la Fuenseca,  además de olivares y bastantes tierras.
¡¡Vamos, una pasta gansa!!
Fotografía de MariÁngeles Ortiz
Volviendo a la familia y según -Gonzalo J. Herreros-  Su primogénito, Juan Sánchez Muñoz, encargado del negocio familiar de la seda no contrajo matrimonio ni tuvo hijos, por lo que su hermano Luis Muñoz de Velasco se convertiría en el verdadero sucesor. 
Heredando la casa "de la entrada larga" que es como llamaban a la casa familiar. 
Se casó, al igual que su padre, dos veces. La primera esposa era hija de un familiar del Santo Oficio y  murió a los veinte días del casamiento ¡¡Raro verdad!! 
En segundas nupcias se casó con Beatriz de Castillejo hija de un Jurado y emparentada con la familia de Juan Rufo (Nuestro escritor de la Austriada) . 
Este Muñoz solo tuvo una hija, Juana Castillejo y Muñoz de Velasco, que por ser mujer perdió la varonía de los Muñoz de Velasco. Pasando a ser de su tío Rodrigo Muñoz de Velasco, fortalecido por la herencia de su padre y penúltimo de sus hijos, también casó dos veces, la primera con María Victoria de Figueroa y Orbaneja, y la segunda con Catalina de Galarza, ambas de familias de escribanos, mercaderes y conversos.
Fue nombrado hijodalgo donde -según cuenta Herreros- entre la nota parroquial de su primer matrimonio en el que aparecía como Rodrigo Muñoz hijo del jurado Gonzalo Muñoz  a la segundo matrimonio que aparece como Don Rodrigo Muñoz de Velasco hijo del jurado D. Gonzalo Muñoz de Velasco.
Juan Muñoz de Velasco nació dos años después de la muerte de su abuelo, cuando aún su padre Rodrigo no había heredado; se casó con 20 años y su esposa entregaba una dote de 42.000 reales.
A la muerte de su padre, sería el poseedor de todo los fundado por su abuelo entre todo ello las casas principales en la collación de la Catedral y así fue empadronado como hijodalgo fijando su residencia en Plaza de Cueto entre 1645 y 1675.
Tres generaciones fueron las que todavía continuaron con la empresa familiar de la seda... Ya ennoblecidos, siguieron teniendo negocios textiles y casándose con familias de pasado judío, por lo que nunca quisieron apartarse de su identidad.

D. Rodrigo Muñoz de Velasco quedó como titular con apenas quince años, tutelado por su madre hasta su mayoría de edad, casó con doña Victoria Gutiérrez de Ravé teniendo un hijo y dos hijas.
D. José Muñoz de Velazco y Gutiérrez Ravé es el único varón del matrimonio, hijodalgo notorio que como la misma frase dice, su hidalguía se reconoce por su notoriedad tuvieran prueba o no... 
Se dedicó a la carrera militar. Fue primero teniente del Regimiento Provincial de Córdoba, Alférez de cazadores del Regimiento Provincial de milicias de Córdoba, más tarde sería Capitán de Infantería , fue cofrade de la hermandad de la Caridad.
Llegó a tener una veinticuatría de Córdoba en 1777 cuando se la compró a D. Antonio Fajardo de Guzmán y Cárdenas por 10.000 reales, rematando cuando en 1785 fue nombrado caballero de la orden de Calatrava.
De los hijos de éste señor solo le sobrevivieron dos hijas: María del Pilar y María Dolores. Ambas casadas en el mismo día del año 1800,con sus respectivos ¡Claro! en el Sagrario de la Catedral , heredando sus bienes la mayor, doña Pilar Muñoz de Velasco; aunque continuó la descendencia por ambas... Fueron muchos los nietos de D. José por parte de los Jurado Valdelomar-Muñoz de Velasco como por los Polo de Valenzuela -Muñoz de Velasco.
Digno de ser nombrado es Juan de Dios Polo y Muñoz de Velasco nacido en 1810,  tuvo una vida bastante aventurera y azarosa, comandante general de las fuerzas Carlitas por su lealtad a la causa fue agraciado en 1842 por el pretendiente a la corona española Carlos V barón de Muñoz de Velasco, que quedó vacante por no tener hijos tras su muerte.
Polo vivió algunos años en el exilio, de regreso a España y más concretamente a tu tierra natal,
llegó a ser parte de la elitista sociedad cordobesa siendo socio fundador del Circulo de la Amistad en 1854
Murió en 1885 en nuestra ciudad, siendo enterrado en el cementerio de Nuestra Señora de la Salud.
 
Tanto quisieron difuminar su pasado que se borraron para el futuro... ¡Una pena!

Hoy en día la casa es una casa de vecinos.


Fuentes Consultadas:
Fotografías de D. José  Carlos Cabello- La reconstrucción del Patrimonio Judeoconverso. La casa solariega y la Capilla Catedralicia de los Muñoz de Velasco en Córdoba por D. Gonzalo J. Herreros Moya *Universidad de Córdoba- Escudos pintan escudos: Heráldica de Judíos- conversos y mercaderes en Córdoba en la Edad Moderna por Gonzalo J. Herreros Moya- El consejo de Córdoba a finales de la Edad Media: Estructura interna y política municipal por José Luis del Pino García *Universidad de Córdoba- Personajes célebres de la Córdoba judeoconversa por Gonzalo J. Herreros Moya-

miércoles, 20 de octubre de 2021

Marina Sansano, una bailarina

 

Marina Sansano
Óleo y temple sobre lienzo
91,5 cm x 82 cm
Colección Particular
Como ya sabemos, D. Julio Romero de Torres se dedicó a pintar retratos, de ahí tenía una buena economía, en su mayoría, damas con buena situación que podían costear un retrato del maestro.  En este caso, d
Fotografía de Marina Sansano
icen que el amante de esta señora le regaló el retrato hecho por el pintor, fue un amor apasionado aunque siempre fue su amante y que terminó con la muerte de él.
Ella se llamaba Marina Sansano, fue una bailarina de Varietés algo renombrada de primero del siglo XX, nació en 1892 en Valencia de familia humilde y fue su padre el que, en un principio, la lanzó a la danza ya que desde muy pequeña la llevaba a bailar a los cafés teatro...  
En un principió actuaba junto a otra bailarina con el nombre de Mari-Marina, aunque por la prensa se sabe que en 1914 ya se habían separado y cada una actuaba por su cuenta, concretamente Marina en el Salón Vizcaya de Bilbao y Mari en Barcelona.
Marchó a Madrid donde se ve el triunfo que tuvo en muchos recorte de prensa, tanto en los mejores teatros de la capital donde actuaba también una de las artistas más importante del cuplé, la Goya, hasta bailó en  la inauguración del famoso cine de Granada y tuvo giras por Europa, llegando, nada más y nada menos, que debutar hasta en Rusia.
¡Amantes! Dicen que muchos, hasta un torero, del que no se sabe el nombre, que le hacía regalos maravillosos... 
Hasta que llegó un señor con "parné", de esos casados que retiraban a las artistas, le puso piso en Madrid y la tuvo como amante fija.
La aventura duró años donde su situación cambió a mejor, la artista vivió muy bien situada y hasta de esa relación nació una bebé, que desafortunadamente nació muerta. 
La relación se terminó con la muerte de ese amante que la sumió en una gran tristeza y en un desequilibrio económico que la guerra y la posguerra aumentó aún más, y  del que tuvo que salir como pudo.
Dedicándose a bordar para la calle e intentar vender lo que sus amantes le habían regalado.

El cuadro salió por primera vez a la venta en 1971 que en aquel momento no era muy cotizado ya que había retratos muy parecidos.
El 11 de noviembre de 1975 salió de nuevo a subasta en la sala de subastas Saskia- Sotheby´s y de nuevo en octubre de 2021 con un precio de salida de 90.000 euros.

Marina Sansano murió en 1978 con 86 años. 



Fuentes consultadas:
Desde mi mirada-El defensor de Granada Nº 16575 Sábado 21/2/1914- Revista de varietés Madrid 28/02/1914- Revista de Varietés 31/01/2014- Zona Sec por Julia Costa-La panxa del bou por Júlia-fotografía de todocolección-

jueves, 17 de junio de 2021

Doña Catalina de Cea.

Un matrimonio morganático que casi le cuesta la vida.


Muchos os preguntareis que es un matrimonio morganático... Yo me lo pregunté hasta que lo busqué para una entrada que hice en este blog hace unos meses sobre el convento de las Capuchinas, que fue una cárcel para una hija del duque ya que su matrimonio fue desigual que es lo que significa ( PARA LEER LA HISTORIA PINCHE AQUÍ )
A lo largo de la historia hay un montón de casamiento de esta clase y para muestra este botón.

Esta historia aparece en el libro de Casos notables de la ciudad de Córdoba y aunque no pone la fecha más o menos podemos centrarla por los protagonistas que aparecen directa o indirectamente.
Por ejemplo, la reina, cuarta esposa de Felipe II, muere en 1580 por lo tanto tuvo que ser antes, y si D. Gaspar de Quiroga no es nombrado Arzobispo en Toledo hasta 1577 tuvo que ocurrir entre 1577 y 1580.
Cuenta que una hija de una de las ilustre familias cordobesas, llamada Catalina de Cea, por lo visto se enamoró de un mozo que según dicen, era de familia desigual y no por posición económica porque el padre de éste, llamado Francisco de Aguilar era jurado; es decir, representaba a un barrio en el consejo de Córdoba.
El problema que tenía la familia del enamorado era que no tenía abolengo... El padre del joven se había hecho a sí mismo, situación que en vez de enorgullecer como hoy en día ocurriera, al revés; en aquellos tiempos si no tenías ascendencia genealógica no te comías un colín.
¡Bueno, viéndolo así tampoco hemos cambiado tanto!
El autor del libro habla de que este hombre, el padre del muchacho, siendo muy joven se dedicaba a acarrear estiércol a las huertas y le fue tan bien que incluso le compró a uno de los dueños la suya, donde se dedicó a la crianza de caballos dándosele muy bien el negocio...
Pero posiblemente el problema de distinción era otro... 
fotografía de JamesNarmer
Sima de Cabra
Ellos, los Cea, entroncados con familias ilustres como los Menado o los Fernández de Córdoba se consideraban cristianos viejos, mientras que la familia del jurado sería cristiano nuevo y es que como la mayoría de los jurados de aquellos tiempos eran conversos.

¿Qué por qué? Pues simplemente es lo que el dinero podía comprar... eran muchos los puestos en la ciudad a los que no podían acceder por la "limpieza de sangre" que tenían que presentar.
El caso es que el muchacho del que no se dice el nombre tenía una buena posición económica y él mismo y siempre según el escritor del libro se dedicaba a prestar dinero, muy de los judíos conversos.
La familia de Catalina no estaba por la labor de entroncar con una familia conversa cosa que la dama no quería aceptar... Ambos estaban muy enamorados.
Pero como la familia no daba su brazo a torcer,  así que idearon el llevársela de la ciudad proponiéndole mandarla a la Corte como dama de la Reina, por aquellos tiempos Ana de Austria cuarta esposa de Felipe II, así  con los entretenimientos de palacio se olvidaba del mancebo.
De nada le sirvieron ni sus ruegos, ni sus lloros a Catalina... Para su padre solo había dos salidas: O la Corte donde ganaría honra ella y por qué no decirlo poder y más estatus la familia o tirarla por la Sima de Cabra que es como solucionaban en aquellos tiempos la desobediencia de las mujeres. 
¡¡¡Tampoco es que haya cambiado mucho para algunos en nuestros tiempos... Triste!!!
El caso es que se metieron en camino hacía la Corte que se encontraba en Valladolid y una vez llegados a Toledo decidieron descansar varios días, pues era largo el camino.
Encerraron a la susodicha en los aposentos de un mesón junto con dos de sus criadas y colocaron guardia para que no escapara, bajo la amenaza de que si se movía de allí acabaría arrojada por el barranco de Cabra.
Recogida de internet
¡Nada podía hacer!
Nada... hasta que una de sus doncellas se puso en contacto con la mesonera para que le diera pluma y tintero ya que su señora quería escribir una carta.
Catalina escribió una nota al arzobispo Quiroga contándole que se tanto ella como el mozo se habían dado palabra de casamiento pero que su familia se lo impedía y la tenían encerrada muy cerca de la ciudad, y a cambio de un anillo que la joven le dio a la mesonera, salió aquella carta de la posada dirección Toledo.

Recibido el mensaje por el Arzobispo, mandó pedir información del mozo en cuestión al Obispo de Córdoba que le notificó que era hijo de un jurado de Córdoba y que a pesar de que eran cristianos nuevos eran una familia cristiana.
Los Cea, enterados de la jugada de su hija, determinaron que no había otra solución que despeñarla por la sima... Así que de nuevo se pusieron en camino pero esta vez en dirección de nuevo a Córdoba. 
Tanto los hombres del Obispo como del Arzobispo los pararon por el camino y obligando, ante la oposición del padre y hermanos de la joven, a que ambos amantes se casaran, desposándolos el mismo Obispo.
El autor del libro cuenta que se casaron y según palabra de éste: 
(...) donde yo los conocí con bastante émulos, por ser la mujer emparentada con toda la ciudad y siempre vivieron con temor y recato del fin que habían de tener por ser un casamiento tan desigual (...)"
Por lo que se ve esta historia terminó bien, pero cuantas hubo que tuvieron un final trágico....



Fuentes consultadas:
Casos notables de la ciudad de Córdoba autor anónimo -Las caballerizas reales y el mundo del caballo por Aranda Doncel

miércoles, 19 de mayo de 2021

Elena Pardo, la vicetiple modelo del pintor

La escopeta de caza
Oleo sobre lienzo
Medida: 63 x 37.50 cm












J
amás se hubiera imaginado Elena Pardo, la mujer de mirada lánguida y profunda, que su nombre perduraría a los largo de los años... 
Sólo que era una más de las treinta vicetiples de la compañía de revista de Eulogio Velasco.
Romero de Torres se podría haber fijado en la artista estrella Tina Jarque, la primera mujer que hizo un desnudo en la España de aquellos tiempos.
Pero se fijó en una mujer menuda y fibrosa, que como dijo un día el propio hijo del pintor, Rafael Romero, "su cuerpo era más parecido al de un muchacho  que al de una mujer," en comparación a la mayoría de la mujeres que pintaba su padre.

Comienza a pintarla en 1925, luciendo un peinado a lo "Garzón", moda que venía de Paris, dando una modernidad que hasta entonces no se había pintado. 
 
Como hemos dicho, comienza a pintarla con el objeto de ofrecer un calendario que difundiera la actividad e imagen de la empresa, la Unión Española de
Explosivos, que cada año, encargaban el calendario a un pintor representativo del momento, indicando que debía tratarse de un cartel figurativo y tendría que hacer alusión a la actividad de la empresa.
Julio Romero de Torres, realizó algunas obras para ilustrar dichos almanaques. "LA ESCOPETA DE CAZA", muestra a Elena abrazada a una escopeta, con aire melancólico y una mirada de profunda tristeza..
Esa tristeza que tanto reflejó D. Julio Romero de Torres, nada más y nada menos que en diecisiete ocasiones no era otra que Elena Pardo; una vicetiple que actuaba en el Teatro Romea.
Elena Pardo
Se desconoce paradero
No se sabe mucho de esta mujer, sólo he conseguido encontrar que en 1932 seguía trabajando de vicetiple con la compañía Velasco junto con la misma actriz Tina Jarque con un repertorio de obras interpretadas como:
Cocktail de amor, Flores de lujo, Noche de cabaret, Bellezas del mundo, Las Leandras, La camisa de la Pompadour, Las insaciables, Las peponas, Las tentación, Las corsarias, Las de Villadiego, entre otras...
En este cuadro del que desconocemos su título y paradero, vemos a Elena sentada en una silla con el torso desnudo, peinada hacia atrás, incluso me atrevería a decir que peinada con fijador y con unos pendientes de perlas, con los que aparece en muchos cuadros.
Al fondo un trono callejero que se asemeja mucho al que acogió a sus Virgen de los Faroles en una de las fachadas de nuestra Mezquita Catedral, y del que ya hablamos en nuestro blog (PINCHAR  AQUÍ)

Tristeza Andaluza (1927)
Óleo sobre lienzo 75 x 70 cm
Colección Privada- Córdoba
En el lienzo "TRISTEZA ANDALUZA" también conocido por "Melancolía" la modelo aparece sentada de perfil contempla al espectador con mirada abatida, la insoportable tristeza andaluza bajo el cielo azul, mientras que sus manos descansan sutilmente en el mástil de una guitarra.
Al fondo, bien podría ser el claustro del compás de San Francisco, pero que en realidad es el convento de San Pedro El Real, fundado tras la conquista de Córdoba por Fernando III, tan cercana a la casa y al taller del pintor.
Elena Pardo de nuevo aparece con su pelo a los garçon, con blusa malva o lila, olor que refleja estrechamente con las emociones como la mesura, tranquilidad, la calidez, sentimientos muy cercano a la idiosincrasia cordobesa
Este cuadro siempre se ha encontrado en colecciones privadas y fue en el 2011 cuando volvió a Córdoba, aunque a manos de un comprador privado que pagó casi 99.129 euros. 
Esclava (1928)
Óleo sobre lienzo 84 x 63 cm
Colección Arturo Uriarte- Argentina
En "ESCLAVA", lienzo que formó parte de la Exposición Iberoamericana de Sevilla en 1929,  la modelo aparece con una actitud de espera casi insolente, sentada con el torso desnudo y las manos atadas a la espalda con un misterioso fondo oscuro donde no aparece ninguno de sus lejos... 
Fue comprada junto con "La niña de las Uvas", "Amparo" y "Rivalidad"; esos  junto con otra obra titulada "María" adquirida por una peruana llamada Isabel Salcedo por 5000 pesetas; fueron los únicos cinco cuadros que se que fueron vendidos ya que el pintor los tenía apalabrados..... Los demás, después de la muerte del pintor que fue en Mayo de 1930, los recogió la familia para donarlos a la ciudad de Córdoba. 
El comprador de las tres obras fue Arturo Uriarte, un famoso médico argentino que pagó en aquellos tiempos cien mil pesetas por solo esa obra, batiendo el récord de precios.
Él junto con su hermano llegaron a tener una extensa colección de obras de Arte que parte fueron donadas al Museo de Argentina.
En la Ribera (1928)
Oleo sobre lienzo 110 x 81 cm
Museo de Julio Romero de Torres
Córdoba

"EN LA RIBERA", se puede apreciar la plenitud de su obra tanto en sus cromados, como oscureciendo los tonos que junto en el tratamiento de las figuras hace pensar que de nuevo vuelve al realismos.
En lienzo que afortunadamente podemos encontrar en el Museo de Julio Romero de Torres,
la modelo Elena Pardo aparece apoyada al quicio de una puerta, posa de espaldas con el torso desnudo, mientras mira al espectador de soslayo con la mirada nostálgica que tanto le caracteriza.
Se puede apreciar el precioso color de la falda junto con el mantón que resalta aún más frente a ese paisaje algo esbozado y sombrío pero que se puede apreciar la ribera y el barrio del Campo de la Verdad;  explica la añoranza del pintor por su tierra, Córdoba, ya que a pesar de que este cuadro fue pintado en Madrid en su taller situado en la carrera de San Jerónimo de Madrid. 
Siempre recurría al paisaje de nuestra ciudad... La eterna nostalgia del cordobés...
Mari Luz (1929)
Oleo sobre lienzo 35 x 39 cm
Museo de Julio Romero de Torres
Córdoba
Con "MARILUZ" que podemos disfrutarlo de ver en el Museo, es perteneciente también a la ultima etapa del pintor ya que fue realizado en 1929.
Forma parte de la serie de cuadros de los que el pintor denominaba "Chiquitas buenas". 
Elena Pardo aparece de perfil con su inimitable peinado a lo garçón y con su inconfundibles perlas de pendientes que tanto ha lucido en todos sus cuadros.
mirando al espectador.
El cuadro es pequeño, apenas mide 35 x 39 cm lo que me llega a pensar que fue realizado para regalárselo a la propia modelo.
En "LA NIÑA TORERA" es un claro ejemplo del impacto que le causó a Julio Romero de Torres, el movimiento Art Decó durante su visita a la exposición de Art´s Decoratifs en Paris en 1925.
Esta vez Elena Pardo no aparece con su típico peinado a lo garzón repeinada con fijador... Esta vez se le aprecia unas patillas e incluso la coleta del torero.
La modelo deja un hombro al descubierto de forma provocadora dejando incluso que el espectador vea parte de uno de sus pecho, se encuentra sentada junto al pasillo que lleva al ruedo y  se encuentra ataviada con un traje de luces junto a su capote de paseo en plata; en la mano la espada y la muleta. 
La niña Torera (1928/29)
Oleo y Temple sobre Lienzo 60 x 85 cm
Colección privada

Es curioso que a pesar de llevar la muleta y espada en la mano le pinte un vestido de torear en plata ya que este color va destinado para los banderilleros. Este precioso cuadro fue subastado en la sala Sotheby´s en Londres se vendió por 334.348 euros.
  OTROS CUADROS

Mujer Moderna (1920)
Oleo sobre lienzo 
Colección Privada
Elena Pardo
Oleo sobre lienzo 42x 33 cm
Colección Privada





















Cordobesa (1925)
Oleo y Temple sobre Lienzo 62x 49cm
Colección privada



Fuentes consultadas: 
Modelos de mujer: Arqueo tipos femeninos en la pintura de Julio Romero de Torres por José Raya Telles- Coplas y copleras para el arte de Córdoba : Romero de Torres y la copla por José María Palencia Cerezo *Museo de Bellas artes de Córdoba-Estudio histórico museográfico de la Sala Julio Romero de Torres para la Casa de Córdoba de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929 de María Dolores García Ramos *Universidad de Córdoba, España  

jueves, 29 de abril de 2021

La Diana de Julio Romero de Torres


Diana Cazadora (1924)
Óleo sobre lienzo 167 x 97 cm
Museo Julio Romero de Torres









Una tarde impresionista,                                       en
 el taller de un artista 
vi a Mimí, débil y rubia, 
desnuda, bajo la lluvia 
de su cabello de oro, 
que era todo su tesoro... 
Desnuda, bajo la onda 
de su cabellera blonda 
en el ambiente violeta. 
Y Leandre, en su paleta, 
buscaba en vano aquel oro, 
que era todo su tesoro. 
             (Manuel Machado)







El título del lienzo evoca la mitología griega, aunque no es la primera obra que el pintor recurre a la mitología, ya que en el "Retablo de amor" y del que ya hablamos en este blog (Pincha Aquí)  trabaja con el tema mitológico en sus "lejos". 
Diana, era hija de Zeus y hermana melliza de Apolo, sus dominios eran los bosques y siempre va acompañada por ninfas y perros. 
En primer plano del lienzo aparece el galgo Pacheco, nombre que recibió por el bandido José Tirado "Pacheco" que murió en Córdoba y lo inmortalizó en innumerables cuadros.
Fue un regalo que recibió de unos amigos de Porcuna, donde el pintor plasmó alrededor de 1921 en los muros de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, su capilla Sixtina y de la que ya hablamos en este blog.... (Pinche aquí)
Desde aquel entonces estuvo unido a la vida del pintor y se entregaba al sueño mientras que el maestro trabaja con tesón en algunas de sus muchas obras.
La modelo aparece semidesnuda en segundo plano, con una falda como única prenda, ya que va hasta descalza.
El fondo del cuadro, casi surrealista donde parece que en "los lejos" como siempre llamaba el pintor se ve una iglesia a la cuál no logro reconocer.
Esta modelo es representada, al menos dos veces en la obra del pintor, su nombre es Marichu de Begoña conocida como Mimí; Manuel Machado le dedicó una poesía, mientras posaba para D. Julio Romero de Torres y que se puede leer en el post. 
Retrato de Marichu  Begoña (1922/24)
Óleo y sobre de lienzo 51 cm x 40 cm
Colección Privada

A pesar de leer que era una actriz reconocida de la época, solo he podido encontrar un pequeño recorte de prensa en la que aparece su nombre en el anuncio sobre una actuación del Teatro Maravillas en diciembre de 1920, luego... silencio total sobre la actriz. ¡Y crean que he buscado!
Este cuadro fue subastado por parte de la casa Duran el 21 de Julio de 2016 con un precio de salida de 50.000 euros; se cree que el lienzo no ha salido de Madrid.

Fuentes consultadas:
Julio Romero de Torres: Vida y obra por Teodoro Fernández Vélez- Julio Romero de Torres por Francisco Zueras Torrent- Wikipedia-