En tres tiempos se divide la vida: En presente, pasado y futuro; de éstos el presente es brevísimo, el futuro dudoso y el pasado cierto... (Lucio Anneo Séneca)

viernes, 8 de abril de 2011

"Retablo del Amor" de Julio Romero de Torres

El cuadro de la discordia
Retablo de Amor 1910
Óleo y temple sobre lienzo
Medidas: 398,5 x 284 cm
Museo Nacional de Arte de Cataluña
A estas alturas nadie duda de que D. Julio Romero de Torres fue un máximo exponente del simbolismo español... En sus representaciones siempre cargados de simbólica y en ellas nada es lo que parece... 
En aquellos tiempos, fue expulsado de exposiciones, criticado por muchos que lo tacharon de folclorista, de farsante e incluso de amoral, mientras que otros lo calificaban de genio... 
En definitiva, fue un pintor alabado por unos e incomprendido por otros. 
Después de haber alcanzado en 1908, la primera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes con su obra "La musa gitana", Julio Romero de Torres no podía acudir con una obra de menor valor a la nueva Exposición de 1910 y por ello desde el estudio de la Plaza del Potro fueron embalados dirección Madrid cinco cuadros en los que el pintor había puesto su alma a través de sus pinceles: El retrato de "Ysolina Gallego de Zubiarre", "Nieves", "Pidiendo para la Virgen", "Ángeles y Fuensanta" y por supuesto "Retablo del Amor", obra transgresora que daría mucho que hablar en aquellos tiempos...
Estamos ante un retablo, máxima expresión artística cristiana, compuesto por guardapolvos, calle, casa y sotabanco al igual que cualquier retablo eclesiástico que comportan multitud de escenas en que se narraba ciclos más o menos de la vida y milagros de Cristo, la Virgen o los apóstoles. 
El pintor, prescinde de esas figuras y escenas y pone en su lugar una alegoría modernista que pretende ofrecer todos los amores encarnados en una mujer.
Panel Central
En la parte superior de la calle central Romero de Torres coloca bajo un arco dos personajes femeninos, la mujer de la derecha aunque vestida y calzada tiene un absoluto poder de sensualidad, el pintor juega con la fase previa del desnudo que puede resultar más atrevida e insinuante que la acción misma de desnudarse, descubriendo un segundo ropaje como es la ropa interior y que muy escasamente había asomado en la pintura.
La pareja de mujeres son las únicas que no miran al espectador, el pintor juega con lo sagrado y lo profano, lo humano y lo divino. 
La joven  que se presenta de perfil, mira a su compañera de una manera de ofrecimiento, se está ofreciendo a ella... Es hermosa y posa frente al espectador aunque su mirada la dirige hacía su compañera, está desnuda y descalza, sin recato y segura de sí misma, cuyo cuerpo apenas lo cubre un mantón de color marfil, dejando al descubierto sus pechos y el inicio del pubis. 
En el centro de ambas un jarrón con azucenas, símbolo de la virginidad de María, detrás de ambas mujeres se aprecia la plaza con mayor connotación religiosa de la ciudad, la de Capuchinos. Tranquila, serena, silenciosa...  ¡Tal vez es como el pintor posiblemente el amor entre dos mujeres!
Sotobanco Central
En el sotobanco central inferior, representa a una mujer también desnuda, solo le adorna una flor roja muy simbólica para representar el amor y una bella mantilla negra. 
La mujer se encuentra recostada en una cheslong con rico ropaje de cama... Se podría decir que la joven parece una Venus, relacionada con el amor la belleza. 
Mira al espectador insinuante e incluso me atrevería a decir desafiante, con una postura de ofrecimiento.
Al lado, tres manzanas que especialmente a mí me recuerda la historia mitológica de la cazadora Atalanta que a pesar de no querer casarse y de rechazar a muchos interesados dijo que sólo se casaría con aquel que lograra vencerla en una carrera, si ella triunfaba debía de matar a su oponente... Aún así muchos lo intentaron y perecieron en el intento, hasta que llegó Hipomenes, un joven guapo y atlético que además traías un as en la manga: Tres manzanas doradas que le había regalado Afrodita, la diosa del amor, la belleza y la sensualidad.
Así que comenzaron la carrera dándole Atalanta una ventaja considerable ya que de verdad le gustó el muchacho, pero como la cazadora era tan ágil enseguida estaba a punto de darle alcance Hipomenes dejaba caer una manzana que Atalanta se paraba a recoger pues era preciosa y brillante, al igual que una segunda vez que tras soltar la manzana, ésta se paró de nuevo a recogerla...
Y otra vez estuvo casi para alcanzarlo cuando el joven soltó la última manzana dorada mucho más grande y bonita hasta que llegó a la meta, ganando la mano de la muchacha.
Luego la cosilla se complicó porque después de casados, Afrodita se cabreó con ellos pues no le habían dado las gracias por haberle ayudado con las manzanas y los convirtió en leones.
Al fondo la diosa y tres mujeres llevándole ofrendas para darle las gracias.
Creo que lo que el pintor nos quería decir es que es la mujer la que pone las reglas y la que al final escoge...
Panel de la Derecha
A la casada la representa mirando al espectador, se podría decir que recatada envuelta en un mantón, la mujer perfecta, el ángel del hogar, la mujer que representa los valores tradicionales... En su mano una rosa, que simboliza la perfección a ojos de todos. Y de nuevo los fondos simbólicos a base de personajes y edificios de Córdoba con otra leyenda bien distinta.
Dos mujeres con un cisne, evoca al famoso episodio de la mitología griega, la seducción de Leda por Zeus. 
Cuando Leda esposa del rey de Laconia en Esparta paseaba junto al río Eurotas, se le presentó el rey de los dioses, Zeus, el pichabrava del Olimpo...
Éste cuando vio a la "churri" dijo: ¡Esta p´a mí!  Pero la reina era fiel a su esposo y no quería rollete así que el colega maquinó un plan transformándose en cisne que fingiendo ser perseguido por un águila, se posó sobre ella... ¡No os recuerda a una paloma y una mujer llamada María! Pero volvamos a la historia que me voy a otro "Dios"!
Esa misma noche Leda tuvo relaciones con su esposo, la leyenda dice que puso dos huevos... ¡Jolines que bien, sin vómitos ni varices! ¡Esa es la historia mitológica! y de cada huevo nacieron dos hijos: dos de Zeus y dos de Tindáreo, su marido.
Volviendo al cuadro para mí esa es la historia, habla de la seducción de una persona casada, del adulterio y de lo que podría repercutir con hijos que pasan por por hijos otros.
Sotobanco Derecho
La beata, se encuentra frente al espectador, en su rostro no se demuestra nada de dulzura, más bien que es una mujer de firmes convicciones, sus labios son finos y la nariz se podría decir que aguileña.  
La dama está ataviada de riguroso luto y mantilla negra, solo contrasta con el blanco roto de sus encajes en cuello y mangas del vestido. Destaca, el blanco impoluto de la flor de la novia, el azahar en su pecho, siempre asociada a la castidad, una virtud muy valorada en la religión.
Detrás de nuevo los fondos de Córdoba, esta vez es la plaza del Potro con la popular fuente que le da su nombre, donde una mujer pasa en la vida cotidiana.
Panel Izquierdo
La doncella enamorada, la novia, sus mejillas y labios son rosados, pero sin destacar excesivamente. Sus ojos son negros pero muy brillantes, suspendidos sobre una enigmática sonrisa. Sus gestos son suaves y delicados incluso cuando sujeta la carta de su enamorado. Esta vez al traje le acompaña una mantilla blanca, el color que simboliza la pureza.
Al fondo el enamorado, simboliza el amor deseado, pasea a caballo que es animal que sirve para el transporte y la guerra. En la mitología griega es Pegaso, el caballo alado, el que alzó el vuelo hacia el  Monte Helicón, donde vivían las nueve musas y en gratitud a éstas abrió un manantial que inspira a los poetas.
Todos querían poseerlo porque era un animal bello pero no dejaba que nadie se arrimara a él, hasta que un día la diosa Atenea le regaló una bridas de oro a Belerofonte y lo domó.
Ese es el hombre para el pintor, el fuerte, el que tiene el poder hasta que llegan unas bridas de oro y es "domado" por la mujer, la doncella que espera.
Sotobanco Izquierdo
En este panel se puede ver a la religiosa que posa su mirada en el espectador interrumpiendo la lectura de su libro de oraciones con una mirada serena, noble y tranquila
En el babero o escapulario de su túnica se lee IHS es la abreviatura del nombre de Jesús, es el amor divino.
El fondo del cuadro presenta el convento de Santa Cruz de la orden de las Clarisas situado en la calle Agustín Moreno, esos dos arcos son inconfundibles.
Este convento tiene una historia curiosa ya que los patrono de este convento que fueron los marqueses de Escalonias que edificaron un palacete dentro, para el retiro de dos de sus hijas... Más tarde se utilizó como casa de novicias.

La obra causó escándalo por varias razones, desde la forma de retablo sagrado para tratar un tema erótico con desnudos cargados de sensualidad, hasta la presencia de vello púbico prohibido en los desnudos academistas. El Retablo del amor que es sin duda una de las mejores obras de Romero de Torres y sirvió para que sus detractores organizaran una feroz ofensiva contra él; una solapada campaña moralizadora de mojigatería sirvió para asustar a un jurado y dejar al pintor sin recompensa ninguna...

Al hacerse pública tan gran injusticia, un gran grupo de intelectuales se hace eco de ella con un manifiesto dirigido al pueblo y al entonces ministro de instrucción Pública Burell, publicado en el Heraldo de Madrid que decía así:
"Señor director del Heraldo:
Querido amigo y señor nuestro, rogamos a usted que tenga la amabilidad de insertar en la sección de Arte la propuesta que sigue.
Siguiendo el ejemplo de un desinteresado y redentor grupo de intelectuales, que en varias ocasiones difíciles han intervenido en los negocios públicos, cuando estos negocios públicos se han llevado harto privadamente; procurando además el arraigo en nuestro país de tan saludable costumbre de protestar a la luz del sol; en nombre, no sólo de la vida artística sino de la cultura y de la pureza, los que suscriben ninguno de los cuales figura como expositor en el actual certamen de Bellas Artes, protestan contra el fallo y reparto de premios hecho ayer por el Jurado de Pintura que formaron los señores Ferrant, Gessa, Bellver, Simonet, Martinez Cabells y Ruiz Hernández-Nájera.
Los vanos y arbitrarios juicios oficiales suelen servir de guía y recomendación a la masa indiferente del público. Sería doloroso, más que nunca, que también ahora las muchedumbres siguiesen crédulos el gusto y la moda que pretende imponer el referido jurado. (....)
(...) No queremos hablar de compadrazgos, forzosas gratitudes, intereses creados y otras mezquindades. Queremos confiar con toda nobleza en que se trata de un error lamentable (...)
(...) Rogamos al señor Ministro de Instrucción pública que ordene una inspección o una revisión de las propuestas respecto a la calidad de las obras preferidas y las menospreciadas
Madrid 15 de octubre de 1910
Firman: Jacinto Benavente, Benito Pérez Galdoz, Azorin, Amadeo Vives, Augusto Barcia, Luis Bello, Juan Pujol, Pio Baroja, Fantasio, Miguel Angel Ródenas, G. Martinez Sierra, Federico García Sanchiz, Javier Bueno, Aullo, Tobar, Nilo Fabra, Andrés Ovejero, Emilio Carrere, Fernando Fortun, Julio Milego, Julio Antonio, Rafael Sánchez de Ocaña, Cristobal de Castro, Antonio Flórez, Antonio Palomero, J. López Pinillos (Parmeno), Leopoldo Alas, Ricardo Baroja...

La controversia llegó incluso al Congreso de los diputados, donde Joaquín Salvatella preguntó al Ministro de Instrucción Pública sobre lo ocurrido y denunció las irregularidades existentes en la Exposición Nacional y en la concesión de los premios. En los periódicos  se derrochó la tinta clamando contra un jurado estúpido que además de hacer figurar como "fuera de concurso" por haber llegado tarde a la exposición un bello lienzo de Nieto a pesar de estar colgado en un lugar preferente, cometió la sandez de replicar a los denunciantes de su lamentable actuación respecto a Romero de Torres:


"La obra de Julio Romero de Torres no responden ni a las escuelas de su país, ni al ambiente de la tierra donde trabaja, ni a su temperamento, ni tan siquiera a la visión del paisaje, de las figuras y de las cosas..."

Mientras en un bando se ensañaban con Julio Romero llamándole arcaico por sus desnudos; el otro bando, que era la gran mayoría,  silbaban a Manuel Ramírez  Ibáñez y Carlos Vázquez con sus obras "Antes de clase" y "Torero herido" de escaso valor artístico y  premiados en aquella Exposición.
Mientras, los telegramas al Ministerio con sus disconformidad contra el Jurado. A tal punto llegó el alboroto, que el Tribunal de la exposición se vio "forzado" por la injusticia que realmente había cometido, a proponer a Julio Romero de Torres para que se le concediera una condecoración, a pesar de haberle negado unas horas antes.
En cuanto tal absurdo llegó a oídos del pintor, éste escribe a su amigo Cristóbal de Castro una carta que decía:
"Mi querido amigo y paisano:
Al día siguiente de haber hecho público el jurado de la Exposición de Bellas Artes  un fallo en donde a mi favor no había ni un solo voto, veo con estupor que el mismo jurado me propone por unanimidad para una condecoración de primera categoría.
Como no quiero dirigirme, ni aún oficialmente, al señor Ferrant y colegas, le agradeceré que usted haga constar públicamente que yo renuncio a tal distinción.
Mil gracias de su amigo y paisano Julio Romero de Torres"

En otro manifiesto-solicitud dirigido al ministro de instrucción Pública, el 25 de Octubre de 1910, y esta vez los mismos intelectuales pedían al Ministro se decretara la adquisición por el Estado de un cuadro del pintor para desagraviarlo.


"Excelentísimo Ministro de Instrucción Pública:
Los firmante, artistas, escritores y devotos de la cultura patria y su esplendor, entendiendo que algunos de los cuadros presentados a la exposición de Bellas Artes por D. Julio Romero de Torres, merecen por su espíritu y belleza un galardón excepcional, creyendo que el fin más noble del Estado es alentar y estimular a los artistas.
Suplican a V. E. que decrete la adquisición de este ministerio un cuadro de los representados por el señor Romero de Torres.
Gracias que confiadamente esperan del notorio fervor artístico de V. E.
Benito Perez Galdós, José Villegas, Jacinto Benavente, Dario Regollos, Amadeo Vives, Augusto Barcia, Luis Bello, Juan Pujol, Pio Baroja, Fantasio, Miguel Angel Ródenas, G. Martinez Sierra, Federico García Sanchiz, Javier Bueno, Aullo, Tobar, Nilo Fabra, Andrés Ovejero, Emilio Carrere, Fernando Fortun, Julio Milego, Julio Antonio, Rafael Sánchez de Ocaña, Cristobal de Castro, Antonio Flórez, Antonio Palomero, J. López Pinillos (Parmeno), Darío de Regollos, José Villegas, Anselmo Miguel Nieto, José Rocamora, Manuel Linares Rivas, N. Alcalá Zamora, Valentín de Zubiaurre, Luis Morote, Ricardo Baroja,  A. Aura Boronat, Enrique de Mesa, Rafael Lasso de la Vega, L. Puiggener, José Ortells, Rafael de Ureña, Mario Mendez Bejarano, Martín de Rosales, José Juan Cadenas, Ricardo J. Catarineu, Ángel Vivanco, José Moya del Pino, Sinesio Delgado, Luis de Terán, Rafael de Penagos, J. López Silva, Francisco de Taramona, Javier Ruíz Almansa, F. Villaespesa, Ángel Vegue y Coldoni, Javier Cabezas, Vicente Almela, J.Marín y Bagües, F. Díaz canedo, Leopoldo Alas, M. Delgado Barreto, Cipriano de Rivas y Cherif, Enrique Lorenzo, Rafael Morayta, Rafel Cansinos Assens, F. Gómez Hidalgo, Fernando Durán, M. Romero Navarro, Eduardo Caras, Alejandro Pizarroso, Antonio Casero, Fernando Gillis, Javier de Urbina, Mariano Alarcón, Miguel Ángel del Pino Garda, J. Romero, R. Pamplorrat, Carlos Arniches, Miguel España, Salvador Bartolozzi, Vicente Lleó, Julio Pellicer, Juan de Castro, Rafael Enriquez, F. Martín Estala, Gonzalo de Quirós, Leopoldo Diaz Vallés, Luis Doreste, Francisco Benitez Mellado, A. de Mugurusa, Juan M. Mata, Manuel Arana, Antonio López Monis, J. Ruiz de Obregón, Antonio María Viérgol, Francisco Ruiz Santaella, Enrique García Álvarez, E. Asensi, Luis Conde de Salazar, Ramón Asencio Más, Jose María de Otaola, José Perez Perez, Luis Foglietti, Joaquin Álvarez Pastor, J. de la Muela, J. Delago Barreto, Victorino Macho, Fernando O. de Urbina, J. Marchancores, Emilio Cánovas, E. Corrochano Ortega, J. Prieto del Río, Carlos Calamita."

La iniciativa tuvo éxito y el gobierno compró un retrato de Isolina Gallego de Zubiaurre, obra expuesta en Madrid ese mismo año y que después enviaría a Valladolid, D. Santiago Alba para hacerle figurar en la sala Capitular de aquella ciudad y que ahora se encuentra en el Museo de Julio Romero de Torres en deposito del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia.

Además el gobierno concedió la Encomienda de Número de la Orden Civil de Alfonso XII, nombrándole además inspector de la delegación y comisaria regia de la Exposición Internacional de Arte de Roma.
En Córdoba se inició  por parte de la Asociación de la Prensa una suscripción popular por comprarle un cuadro, denotando una verdadera admiración por su ilustre hijo.




El cuadro adquirido por Córdoba fue "Ángeles y Fuensanta" y se le organizó al pintor una entrada triunfal en la ciudad donde lo vio nacer.
Viendo todo el revuelo causado por la obra, Valle-Inclán trató de convencer a Romero de Torres para que lo enviase a Barcelona. 
El escritor, conocedor de las tendencias imperantes en Cataluña, estaba seguro de que allí sí triunfaría y consiguió su propósito...
En las navidades de 1910 se iniciaron los trámites para el envío y entre el 23 de abril y el 15 de julio de 1911, fue expuesto en el Palacio de Bellas Artes dentro de la VI Exposición Internacional de Arte causando sensación y obteniendo un gran éxito de crítica y de público.
No sólo consiguió ganar una primera medalla sino que el Ayuntamiento de Barcelona, cumpliendo el reglamento establecido, adquirió la obra por 8.000 pesetas.
Romero de Torres se desplazó a Barcelona para recibir unos honores que la Exposición nacional de Madrid le había negado un año antes.
Se realizaron diversos actos entre los que destacan el homenaje del Ateneo el 11 de julio de 1911, en el que actuó el crítico Manuel Rodríguez Codolà como presentador. 
El 22 de julio se celebró un banquete en el Continental, sufragado por suscripción popular tras una intensa campaña promovida por la Sala Parés y el Fayans Català, del que la prensa de la época se hizo eco:

(...) Anoche se celebró en el Continental el banquete organizado en honor del eminente pintor cordobés don Julio Romero de Torres (...) recibió pruebas de simpatía y alta consideración de todos los presentes (...)




Fuentes consultadas:
Desde mi mirada- Julio Romero de Torres. El pintor de la pena negra- Estudios sobre literatura y pintura 1849-1936- El simbolismo- El Noroeste Año XV Número 5445 - 15 de octubre de 1910- El defensor de Córdoba diario católico Año XII Número 3401 3/12/1910- Gedeón semanario satírico Año XVI Número 775 02/10/1910- La Exposición de Julio Romero de Torres Diario de Córdoba 20/10/1910- La Correspondencia de España diario universal de noticias 24 10/1910- Diario de Córdoba de comercio, industria, administración, noticias y avisos Octubre/1910 Desde los ojos de la Piconera-

viernes, 1 de abril de 2011

El fantasma de la Mezquita-Catedral.

Juana de Sousa, amante de D. Enrique II de Trastámara




Cuenta una leyenda, que...

" Era tal el amor maternal de la dama le profesaba a su único vástago, que muerta ambula como fantasma entre el laberinto de columnas de la Mezquita-Catedral en constante llanto por la muerte de su hijo, el duque."



Detrás de toda leyenda se dice que hay algo de realidad, y aunque parezca una aventura novelesca y que no deja de ser una historia de fantasmas, es cierto que una noble dama cordobesa se refugió en la Mezquita a la muerte de su hijo...
La dama se llamaba Doña Juana Alfonso de Sousa.
Pero situémonos en la historia:
Doña Juana de Sousa fue hija de Don Vasco o Basco Alfonso de Sousa que provenía de la rama bastarda de la Casa Real portuguesa. 
Vino a Castilla en busca de fortuna y fue vasallo de Alfonso X más tarde como cuenta- M. A.  Jordano Barbudo-  fue nombrado señor del Castil de Anzur y de Almenara por Alonso XI, llegando a ser Alcalde Mayor y Justicia Mayor, es decir, una especie de corregidor.
Este señor se asentó en Córdoba casándose con Doña María Gómez Carrillo hija del señor de Santofimia y de una Fernández de Córdoba, más concretamente una tal Juana, hija de los II señores de Cañete. Celebrando esponsales en 1351 donde él promete entregar en arras 40.000 maravedíes, mientras sus suegros ofrecen 100.000 maravedíes como dote en los bienes siguientes:

El cortijo de la Aldea de Gil Crespo en la campiña, las llamadas "Casas Altas en la collación de Santa María, 300 vacas, 16.000 maravedíes en dinero, 10.000 en Ajuar y 20 aranzadas de viña en el pago del Arroyo de D. Tello"

¡Pues sí que tenían ganas de casar a la niña!

El matrimonio era de muy elevada posición social en la ciudad cordobesa, muestra de ello es que piden al Cabildo poseer una capilla en la Mezquita- Catedral para el enterramiento de su familia.
Puerta principal del que fuera
el palacete de los Medina Sidonia
El Cabildo le da para tal fin un lugar inmediato a la capilla de San Clemente  junto al muro sur de la ampliación de Almanzor, según se cuenta en el trabajo de Jordano Barbudo dice:

"En 1365  D. Andrés Obispo de Córdoba, el Dean y el Cabildo dieron a Vasco Alfonso una capilla situada en la Capilla de San Clemeynte la primera nave de la puerta que agora es de esta dicha capilla al través de la dicha puerta"

Es decir que estaba situada- continua M.A Jordano- entre la de San Clemente y Santa Lucia y era conocida, según consta en 1381 por la advocación de Santa María de Marzo.
¡Lo que me resulta muy curioso es que refieren que "le dieron" cuando en realidad eso costaba una pasta increíble!
En la carta de dotación de la misma, don Vasco Alfonso de Sousa y María Gómez Carrillo ofrecen al Cabildo el cortijo de la aldea Gil Crespo de treinta yugadas de extensión y otras cuatro yugadas de Castro del Río y piden que el título de la misma sea Capilla de la Encarnación.
Cuando María Gómez  se casó con el portugués llevaba entre su dote un palacete de estilo mudéjar que le donó su padre, el señor de Santofimia conocido en aquellos tiempos como "Casas Altas" y que hoy todavía se encuentra situado en la calle que ahora se llama Rey Heredia número 13, dando la "puerta falsa" a la plaza de Jerónimo Páez llamada antes plaza del Paraíso.
Es en esta casa donde nacen todos los cuatro retoños de la pareja:
Diego Alfonso, Juana, Juan Alfonso y Leonor. 
Pero es de Juana de la que vamos a hablar.
Puerta que da a la plaza de Jerónimo Páez
donde está situado el museo Arqueológico
Empecemos con la historia:
En la batalla fratricida que hubo entre D. Enrique de Castilla y D. Pedro, don Vasco Alfonso, al igual que lo hiciera la mayoría de la nobleza cordobesa, resolvió ponerse de parte del Trastámara.
Aunque, en un principio, a la nobleza cordobesa esto le costó el hostigamiento por parte de Pedro "El Cruel" cuando Enrique II subió al trono se vieron recompensados.
En agradecimiento el Rey, le otorgó a don Vasco el título de Alcalde Mayor de la Ciudad, regalándole a la vez que a doña María Gómez Carrillo, esposa de éste y madre de Juana, una de las dos tiendas que existían en aquellos momentos en Córdoba para hacer y vender jabón cuya renta anual alcanzaba los 12 mil maravedíes; dos días después hace un regalo a doña Juana de tres aceñas en el río Guadagenil en Sevilla.
Doña Juana de 21 años conoció al Rey cuando el de Trastámara todavía no había ocupado la corona castellana y de ahí nació un largo romance...
Cuentan que D. Enrique quedó prendado de ella, aunque a razón de la cantidad de amantes que tuvo y su fama de mujeriego era de esperar...
El Rey le mandaba al cancionero Alfonso Alvarez de Villasandino hacerle poesías a doña Juana y pasaba largas noches de pasión en el Alcázar de Córdoba.

"Bivo ledo con razón,  
amigos, toda sazón"
"Piensa que si continúa sirviéndola,
un día conseguirá su premio, 
su amor, ese “galardón”.

Desde luego consiguió el galardón porque Doña Juana, perdidamente enamorada, paría un hijo del Rey al que llamaron Enrique de Castilla y Sousa.

Enrique II, que aunque tuvo muchos hijos extra maritales a todos los dejó bien situados, dotó a su hijo bastardo con el titulo de duque de Medina Sidonia y Conde de Cabra y los señoríos de Alcafán y Morón.
Las visitas del Rey a Doña Juana duraron unos diez años que vivieron apasionadamente sus encuentros en el Alcázar de Córdoba, pasados estos el Rey perdió el interés por ella, dando el romance por concluido ¡Tal vez porque ya tenía otra manceba llamada Constanza de Ángulo cordobesa también!
Después del desplante del Rey que doña Juana lo calificó y tomó como traición, se consagró exclusivamente a su hijo... Jamás se casó a pesar de que el propio Rey le buscó hombres ilustres para ello pero no lo pudo conseguir ya que vivía por y para su adorado hijo D. Enrique.
El infortunio se posó en la vida de doña Juana ya que su hijo murió a los veintisiete años de edad. ¿De qué? Pues no lo sabemos con seguridad, lo que si sabemos es que fue en 1404.
Esto la hizo enloquecer de dolor, ordenando a sus criados que no entraran en los aposentos de su hijo para estar a solas con él todo el tiempo posible... Luego, cuando por fin lograron convencerla de que tenía que ser enterrado, fue llevado en un ataúd de madera laboriosamente labrada a la Mezquita Catedral, dejándolo depositado a la vista en la Capilla Mayor.
Su madre, enloquecida de dolor encargó doce aniversarios por su alma y llevada por el gran amor que le tenía se quiso retirar del mundo.
Y para ello, que mejor que dentro de la misma Catedral donde estaba enterrado su hijo, pidiendo al Cabildo los cuartos que le llamaban "Cabezas de la rentas" y que más tarde fueron llamado "cuarto de chocolate" que es una de las piezas que recae frente a la fuente Mayor.
Allí vivió hasta el fin de sus días, trayendo sus criados desde su casa los alimentos.
Solamente y a deshoras, cuando se ocultaba el sol, salía de sus aposentos pasando la noche arrodillada frente al ataúd donde yacía su hijo, implorando morir y poder estar junto a él...
Lápida que se encuentra en la Mezquita Catedral
Rodando los años y muerta doña Juana, el arcón de infante fue enterrado en la Capilla de Villaviciosa, aunque por lo visto en el año 1600 sus restos fueron trasladados a su actual emplazamiento...
De esta historia solo queda una recompuesta lápida grabada por las manos del escultor Inurria cuando ejercía de restaurador en la Mezquita que existe en la pared bajo la vidriera en el Altar Mayor, ósea al costado de la cabeza del Crucero que dice:

"Aquí yace Don Enrique de Castilla. Duque de Medinasidonea. Conde de Cabra. Señor de Alcafán y Moron, Hijo del muy Alto Rey Enrique II, el magnifico"



Cuentan, y son muchos los que la han oído, que cuando la Mezquita se queda silenciosa, sin el bullicio de turistas.... Se escucha a doña Juana, la enamorada del Rey Castellano D. Enrique, convertida en fantasma, sollozando entre el laberinto de las columnas de la Mezquita por la muerte de su hijo


*Editado 20/09/2018 Fotografía de lápida del duque.

Fuentes consultadas: 
Historia basada en hecho reales recogidos en el libro del Catalogo de los Obispos de Córdoba - Linajes de Córdoba en las capillas funerarias medievales de la Mezquita- Catedral por  María Ángeles Jordano Barbudo- Aportación histórica al cancionero de Juan Alfonso de Baena por Nieto Cumplido- Cancionero de Baena (siglo xv) por Juan Alfonso de Baena- Recuerdos y bellezas de España: Castilla la Nueva,(pag 243/244) Escrito por Josep Maria Quadrado, Pedro de Madrazo- Infante bastardo de D. Enrique de Castilla por J Mª R Diario Córdoba 05/11/1949- - Foto recogida de Internet

viernes, 25 de marzo de 2011

Dolores Castro Flores... Una de las musas gitanas











Conocida como  "La pílora gitana" nació en Córdoba en 1892 siendo la mayor de cuatro hermanos.
Mujer de extraordinaria belleza posó para el pintor en Poema de Córdoba para el panel de Córdoba guerrera.
Donde el pintor refleja el fondo cordobés junto con la estatua del Gran Capitán.

Cuentan, que Dolores conoció al pintor un día que iba paseando por la calle y descubrió que un hombre la seguía...
Se volvió y con la soltura que la caracterizaba le preguntó:
- ¿Y usted, por qué me sigue?
El pintor viendo que lo había descubierto se presentó:
- "Soy Julio Romero de Torres y me gustaría que usted fuera mi modelo"
A lo que contestó Dolores:
- ¿Y eso que es?
Aquí comenzó la relación profesional entre el pintor y su musa.
Según le cuenta a Solano, entraba a las 9 de la mañana a su estudio, el pintor encendía un bracero y no salía hasta las 5 de la tarde, tenía quince años recién cumplidos, según contaba ella misma en un articulo del periódico de 1974, "Me daba diez reales al día y como siempre tenía hambre me compraba en una tienda que había enfrente dos pesetillas de jamón y un minguito (Bollo de pan)"

Mire usted- de nuevo decía Dolores al periodista- recuerdo cuando Largatijo, Corchaito y el Guerra, salía a la puerta del Club Guerra para verme pasar.¡Ay Dios, que feos son los años!... Con lo bonita que fui y me veo como soy ahora, me pego unos jartones de llorar"- le decía al periodista.
La vida de Dolores no fue nada fácil, se echó novio y según contaba ella, "Mejor me hubiera tirado a un pozo", decía- "He pasado muy mala vida con ese hombre" me dejó con un hijo y nunca se quiso casar conmigo. Hasta que un día lo perdimos de vista..."
Su hijo vivía con ella, Manuel Castro en la calle Torremolinos, viviendo en su pobreza con una humilde paga Social.
Una sola vez, solo una la pintó Julio Romero
Dolores moría a la edad de 83 años



Fuentes consultadas: 
Cordobapedia-  Diario Córdoba Córdoba nuestra ciudad, Posó para el pintor de Solano Diario de Córdoba 22-11- 1974- Foto recogida de Internet del museo de Julio Romero de Torres

viernes, 18 de marzo de 2011

Retablo de San Rafael con Acisclo y Victoria, los patronos cordobeses

Retablo situado en la calle Lineros







Muchos piensan que el patrón de Córdoba es San Rafael, pero nada que ver con lo que mucha gente piensa... Nuestros patronos son los hermanos Acisclo y Victoria, cristianos en tiempo de los romanos y fueron los primeros mártires cordobeses.
Huérfanos de padres, vivían bajo el cuidado de una noble matrona llamada Minciana, cuando fueron denunciados por cristianos y llevados en presencia del juez, el cual se esforzó por arrancarles la fe de Cristo y viendo su fracaso los condenó a los horrores de la cárcel, a los tormentos de los azotes, del fuego y del agua...
Vista su constancia, mandó cortar los pechos y la lengua a Victoria en el Anfiteatro romano, al mismo tiempo que su hermano Acisclo era degollado a orillas del río Guadalquivir.
El cadáver de Victoria fue trasladado por Minciana, al mismo lugar donde yacía Acisclo y donde posteriormente, sobre su sepulcro, fue construida la célebre Basílica.
A la caída del imperio romano, la colonia Patricia fue codiciada por muchos...
Fue saqueada por Vándalos y aunque los visigodos expulsan a los saqueadores, Córdoba se mantiene rebelde al poder visigodo...
No llevaba mucho tiempo Agila como rey de los visigodos, cuando éste traza un plan para minar la resistencia de los cordobeses y así poder quedarse con la ciudad.
 Agila, ataca Córdoba y profana la tumba de San Acisclo motivo por el cual la ciudad se reveló; al contrario de lo que se pretendía que era desmoralizar a la población, el rey visigodo fue derrotado perdiendo la batalla, un hijo, el grueso del ejército y hasta el tesoro real.

De ahí la intensa devoción de los cordobeses por estos mártires.
Allí permanecieron varios siglos recibiendo el devoto culto de los cordobeses, repartiéndose sus preciadas reliquias en diferentes ocasiones.
San Eulogio envió una de esas reliquias al obispo de Pamplona; en el Monasterio de San Román, cerca de la ciudad de Toro.
De igual tiempo las hay en la ermita de Santiago del Camino en Medina Sidonia; hacia el año 810 fueron trasladadas sus cabezas y gran parte de sus cuerpos a Tolosa en Francia; en el monasterio benedictino de San Salvador de Breda.
Las reliquias que quedaron en Córdoba, fueron sepultadas juntamente con los demás mártires en el sepulcro que providencialmente fue hallado el día 21 de noviembre de 1575 en la Iglesia de San Pedro, donde en la actualidad son veneradas.

Este retablo situado entre la calle Lineros esquina con la calle Candelaria erigido en el año 1801 con la aportación de muchos devotos en señal de desagravio que se había cometido en el mismo lugar con otra imagen de San Rafael. tiene en el centro a San Rafael y a los lados a San Acisclo y Santa Victoria y según M.M.G fue pintado por Antonio de Monroy con entonación clásica y gracias a la intervención del escritor d. Modesto de la Fuente, este retablo no fue destruido en 1841 año en que se ordenó que desaparecieran las imágenes de la vía pública para evitar que fueran profanadas.



Fuentes consultadas:
Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus... Escrito por Pascual Madoz, P. y Sagasti Madoz (A., (Madrid),La Ilustración (Madrid)- Retablo de San Rafael, Solo hay un retablo público dedicado a San Rafael por M.M.G Diario de Córdoba 04/09/1955- Foto recogida de Internet

viernes, 11 de marzo de 2011

Madinat al Zahra, la flor marchita...

Foto de J.A Padilla




Poco duró la ciudad de Madinat Al Zahra... 
Desde el año 961 en que murió su fundador el Califa Abderramán III dejando terminada la ciudad de la flor, hasta la triste época en que comenzó la guerra civil en el Califato cordobés, entre los bereberes que apoyaban a Suleyman  y los andaluces de  Al Mutamid, transcurrió apenas medio siglo...
Cuando los hombres de Suleyman redujeron a cenizas la ciudad de Al Zahira donde un día habitó Almanzor, se dirigieron hacia el enclave del poder Omeya, entraron en Madinat Al Zahra.
La saquearon, después de haber pasado a cuchillo a todos los que allí vivían... Permanecieron allí meses para luego extender sus correrías por todas las tierras convecinas donde incendiaron granjas y no quedó un caserío que no estampase la huella de la desolación.
Cuentan que quedó la provincia tan despoblada que podía andar un viajero meses sin encontrar alma viviente.
En aquella gran devastación los habitantes de la campiña se refugiaron en Córdoba con lo que pudieron salvar de sus haciendas....
Mientras, y ante la amenaza almorávide Al Mutamid, rey de Sevilla, tuvo que solicitar ayuda militar a los reinos cristianos. Y así fue como a cambio de algunos acuerdos políticos de no agresión y respaldo militar en caso de invasión almorávide, el rey sevillano se alió con el portentoso Alfonso VI.
Teniendo lugar en Cabra el legendario combate en el que el Cid Campeador al mando de tropas castellanas de Alfonso VI junto a las del sevillano al-Mutamid lucharon contra los norteafricanos ziríes establecidos en granada. El Cid, Rodrigo Díaz de Vivar venció al rey zirí

Cuentan que al abrigo de la sierra debió quedar en pie la preciosa flor de Abderramán, Madinat Al Zahra, construida para otra flor, la más querida de su harem, Zahra...
Y cuentan que un rey cristiano, Alfonso VI "El bravo" cuando bajó hasta las faldas de Sierra Morena encontró una ciudad tan bella que quedó prendado de ella y quiso regalarla a su esposa pidiéndosela al nuevo dueño de ella el régulo sevillano
Dos cosas le pidió el rey castellano a Al Mutamid mandando un mensajero a Sevilla:
Que le diese Madinat Al Zahra para residencia de doña Constanza de Borgoña que iba en su compañía, y que le dejase libre una parte de la Mezquita Mayor para que la reina diera allí a luz al fruto que llevaba en sus entrañas.
Indignado Al Mutamid  por tan insolente mensaje, dio muerte con sus propias manos al portador de éste, cosa que al enterarse  D. Alfonso y ardiendo de sed de venganza , estrechó al Rey moro con tan poderosos medios que Al Mutamid desesperado por la presión, solicitó el auxilio de los almorávides.
No sabía la desgracia que sobrevolaba sobre su porvenir cuando cursó la misiva de petición de socorro el rey-poeta sevillano:


"Él (Alfonso VI) ha venido pidiéndonos, mihrabs y mezquitas para levantar en ellas cruces (...) y sobre todo la ciudad más bella hecha por amor, Madinat Al Zahra (...)Dios os ha concedido un reino en premio a vuestra Guerra Santa y a la defensa de Sus derechos (...) y ahora contáis con muchos soldados de Ala que, luchando, ganarán en vida el paraíso".

Así, que cambió de bando, prefería caer en manos de  los almorávides aliándose con ellos, a que el pie de un cristiano pisara la ciudad más bella jamás creada...

A cambio, los ayudó, junto con tropas de las Taifas de Granada y Badajoz, a derrotar a los cristianos en Zalaca.


Sin embargo, el emir almorávide Yusuf ibn Tasufin, requerido en África, volvió a su reino...
La ausencia almorávide contribuyó a que los Reyes musulmanes siguiesen envueltos en sus disensiones, de forma que no pudieron evitar nuevos ataques cristianos.
El rey Alfonso VI tomó el castillo de Aledo (Murcia), bloqueando las rutas entre Sevilla y las provincias orientales de al-Ándalus. 
Al-Mu´tamid en persona se dirigió a Marrakech para pedir a Yúsuf que acudiera en ayuda de los musulmanes en al-Ándalus y los almorávides volvieron a la península, pero esta vez no sólo combatieron a los cristianos, sino que fueron conquistando uno a uno todos los reinos de taifas.
Al-Mutamid fue depuesto por el Emir almorávide y desterrado a África, donde murió.




Fuente consultadas: 
Cronicas de la provincia de Córdoba por Manuel Gonzalez Llanas- Recuerdos y Bellezas de España de P. de Madrazo -Catalogo de los Obispos de Córdoba- Foto de Madinat Al Zahra de J. A. Padilla -la otra recogida de Internet

viernes, 4 de marzo de 2011

"El tempranillo" El bandido generoso








"Cuando hace frente José María, tiembla la gente de Andalucía"








180 años han pasado desde que el bandolero tuviera por casa Sierra Morena ... José María Pelagio Hinojosa Cobacho, más conocido por José María "El Tempranillo".
Este hombre nació en Jauja provincia de Córdoba un 24 de Junio de 1805 y era hijo de Juan Hinojosa de oficio jornalero y de María Cobacho.
El bandolero impuso su dominio sobre la serranía durante una década ganándose el respeto de la gente, ya que su generosidad con los humildes garantizó su supervivencia... Él será el prototipo de bandido generoso que roba a los ricos para entregarlo a los pobres.
La vida de José María transcurrió en la aldea de Jauja, dedicado a las faenas campesinas desde temprana edad...
Un hecho fortuito cambió la vida de este joven con apenas 15 años... Su padre fue asesinado a tiros por el capataz de un hacendado de Montilla sin que la justicia hiciera nada.
El destino puso a este hombre frente a él en la romería de San Miguel en donde lo mató en un duelo de navajas y no tiene otra salida que huir, cogió el primer caballo que vio y se lanzó a los montes de Sierra Morena para sobrevivir.
Nueva vida comenzaba para él llena de peligros en extremo, pero de momento estaba libre de las garras del verdugo, ya que por aquella época toda muerte llevaba la pena capital.
Ahora, ya había puesto tierra por medio y el que quisiera buscarle, sabía donde encontrarle...
En plena Sierra Morena se encontraba el guapo mozo Jose María que se dedicó al contrabando pasando dos años en la banda de los Siete Niños de Écija, quienes se ganaban la vida robando indiscriminadamente a quienes se les ponía delante... Fue entonces, cuando le apodaron el Tempranillo por tener una edad demasiado "temprana" para ser un prófugo de la justicia.
Con los Siete Niños de Écija, el Tempranillo permaneció dos años, durante los cuales aprendió bastante. José María era muy astuto, y, con dieciocho años, se consideró capaz de crear su propia banda.
Se especializó en asaltos a carruajes y diligencias, sobre todo de la Hacienda del Reino, lo que llenó de nervios al monarca Fernando VII.

Apenas llevaba unos años tirado al monte, como se decía en la época, y ya tenía una nutrida y bien organizada partida, la que comenzaba a estar en boca del pueblo, más que por sus fechorías de forajidos, por su generosidad con las personas a quienes robaban, ya que su jefe, José María, tenía prohibido, bajo severas penas, la muerte de nadie y hasta que se causara el menor daño las hazañas del "bandido generoso" comenzaban a estar en esos romances que los juglares cantaban en las plazuelas de los tranquilos pueblos a la vez que rasgueaban las cuerdas de sus cansadas guitarras

Por la Sierra Morena
va una partía;
al capitán le llaman
José María..

Aunque los romances de aquella época le cantaban miles de amores, dicen que "El Tempranillo", tuvo un amor al que fue fiel durante toda su vida y además le acompañó siempre en su refugio de Sierra Morena.
Era María Jerónima Francés, natural de Torre Alhaquime, provincia de Cádiz con la que convivió largo tiempo, casándose cuando ella se encontraba embaraza de su único hijo, de nombre José María, que nació el 6 de enero de 1832, en un cortijo cercano a Grazalema, muriendo su madre en el parto.
Esta desgraciada circunstancia ocurre porque "El Tempranillo"  se encontraba solo junto a su esposa que se había puesto de parto cuando los guardias lo cercan en el cortijo donde se encuentra la pareja. El tiroteo provocan a su mujer tal impresión que el parto se complica con el desenlace citado. 
José María El Tempranillo, lejos de rendirse, monta el cadáver de su esposa sobre el caballo, se ata el bebé a su faja y sale a galope del cortijo entre los disparos de los migueletes, saliendo ileso del trance y entregando su hijo a la familia de la madre.

Tres eran en realidad las partidas que en los últimos tiempos tenía organizadas El Tempranillo: La suya, bajo su inmediata dirección; la de Juan Caballero Pérez, natural de Estepa, provincia de Sevilla y la de José Ruiz Germán.
La acción coordinada de éstos dejaban sentir su eficacia en la sierra de Córdoba y de Ronda, su campo habitual de operaciones, con sus pueblos adyacentes.
Tal auge fué el que tomaron las partidas de José María "El Tempranillo" que llegó el día en que éstas se paseaban tranquilamente por los pueblos de las citadas sierras, y en más de una ocasión alternaban con los vecinos y a veces hasta con las mismos autoridades encargadas de perseguirlos. El dinero corría en abundancia en las manos de los bandidos...
Convencido Fernando VII de la imposibilidad de limpiar de bandidos las sierras andaluzas y de establecer el libre paso por sus caminos, optó por pactar con el mismo. Esto era la solución más práctica y rápida del problema.
Para ello comisionó al general Manso para que pactara con "El Tempranillo", ofreciéndole el indulto para él, y pero no el de sus hombres, que los debería de entregar sin condiciones.
No accedió José María mientras no fue aceptado el indulto para todos, siendo por fin concedido después de largas negociaciones
Ya de conformidad, tanto de parte del Rey como de los tres jefes de las partidas, José María, Juan Caballero y José Ruiz Germán se presentaron con sus respectivos grupos en la pequeña villa de Badolatosa, provincia de Sevilla, acogiéndose al indulto ante notario, prometiendo vivir en lo sucesivo como honrados ciudadanos, el día 22 de Junio de 1835.
Una de las condiciones del indulto fué que el Rey concedería a José María Pelagio Hinojosa Cobacho el cargo de comandante de un escuadrón de Migueletes para la represión del bandolerismo, con retribución correspondiente a tal graduación militar. Cumplida la misma, "El Tempranillo" pasó de jefe de bandoleros a comandante de Migueletes.
Poco tiempo pudo disfrutar José María de su nueva situación de comandante de Migueletes, ya que apenas habían transcurrido tres meses cuando en una ocasión de estar discutiendo con la partida del "Barberillo" que intentaban asaltar una diligencia, tratando de convencerlos de la inutilidad de su acción, pero el mismo "El Barberillo" descargó sobre él su trabuco, hiriéndole de gravedad.
A pesar de que fue trasladado con gran rapidez al pueblo más cercano de Alameda, provincia de Málaga, donde se le atendió debidamente, dejó de existir el segundo día de su herida mortal.
Fue enterrado en el cementerio del pueblo, sin pena ni gloria, donde yace en sencilla sepultura el día 24 de septiembre de 1.833.
A pesar de la inmensa riqueza que pasó por sus mano, murió en la pobreza sin más bienes que sus dos caballos, compañeros de sus correrías y 2600 reales en deudas
A la edad de 28 años no cumplidos, murió el bandido generoso dejando  innumerables historias que durante muchos años fueron relatadas en Andalucía.


Fuentes consultadas:
Los últimos bandoleros: Una historia del bandolerismo de Jose María de Mena-El bandolero español entre leyenda y la vida real de Rosa Cardinale- Jose María "El Tempranillo" por Antonio Losada Campos Diario Córdoba 10/3/1965- Cordobapedia- Wikipedia