En tres tiempos se divide la vida: En presente, pasado y futuro; de éstos el presente es brevísimo, el futuro dudoso y el pasado cierto... (Lucio Anneo Séneca)

jueves, 4 de febrero de 2010

El rabino Maimónides

Escultura ubicada
en la plaza Tiberiades de Córdoba






Cuenta una leyenda que el Rabí Maimón (Padre de Maimónides) había rehusado tomar esposa y decía: 

"Mi alma sólo siente deseos de la Torá"

Pasaron los años y cierto día estando en su huerto, mientras dormía escuchó una voz que le decía: Darás un hijo que escribirá La segunda ley e iluminará los ojos de todo Israel.
Se le presentó Elías, el tisbita y dijo:

"Maimón ve a Córdoba y toma por esposa a la hija del carnicero." 
La madre de Maimónides, no alcanzó a criar a su hijo Moisés pues tuvo complicación en el parto y murió.



El 30 de marzo de 1135 la alegría y la pena inundó el alma del  rabino Yosef ben Maimon a la vez que nacía un pequeño en el seno de su familia, moría su esposa de parto... 
La única mujer que fue capaz de que rehusara de su soltería y que le había dados tres hermosos hijos: Dos varones David, el primogénito, que sería mercader de joyas y piedras preciosas y contando al pequeño recién nacido al que se le llamó Moises y una hija llamada Shulamit que llegaría a ser una excelente calígrafa .

Los resplandores del Califato cordobés llevaba más de un siglo extinguido, aunque aún perduraban parte de aquella cultura judaica que floreció en las Academias talmúdicas, no solamente en la renombrada Lucena, donde tanto brilló hasta la llegada de los almohades, su famosa Academia, verdadera Universidad por la amplitud y elevación de las enseñanzas en ella impartidas, sino en la misma capital cordobesa, donde Maimónides recibió su primera instrucción y dio precoces muestras de su inteligencia.

Con la llegada a la península de los Almohades, cambió por completo la situación de las comunidades judaicas del Al- Andalus, por el intransigente fanatismo que caracterizó a estos invasores africanos, donde muchos judíos se vieron obligados a emigrar de la ciudad huyendo del furor almohade...
Escapando de la persecución que ponía a los judíos, como a los cristianos, ante el terrible dilema de convertirse al islam o la muerte, la familia de Maimónides anduvo errante de ciudad en ciudad...
Llegaron a Almería donde dio cobijo en su casa a su maestro Averroes, hasta trasladarse toda la familia a un territorio más afín: el Norte de África, al principio en la ciudad de Marruecos, Fez, buscando una mayor seguridad.
Al cabo de diez meses murió el padre de Maimónides, y éste y su hermano David se dedicaron al comercio de piedras preciosas... Sobre todo su hermano que prefería trabajar él, para que Maimonides hiciera sus estudios filosóficos, científicos y talmúdicos, a que desde sus años juveniles se venía dedicando con competencia, y que pronto le dieron celebridad entre los intelectuales de todo el mundo.
La trágica muerte de David, sobre el cual caía el peso mayor del negocio, en el naufragio de un navío que le transportaba a la India, hizo cambiar el rumbo de la vida de Maimónides, que se dedicó al ejercicio de la medicina para sobrevivir y sacar adelante a la familia, hermana, cuñada y sobrina.
De nuevo la familia se trasladó, esta vez a Egipto, fijando su residencia en Alejandría, en cuya famosa escuela ejerció una cátedra de Medicina.
Cuentan que su celebridad fue tanta que llegó a oídos del visir Al-Fadl y del propio Sultán, llamándolo a Palacio para darle el cargo del primer médico de su Corte, cosa que llevaron muy mal los antiguos médicos del Príncipe.
Anastasio Chinchilla en su libro de Anales históricos de la Medicina General cuenta que para que Maimonides quedara mal ante el príncipe, los médicos empezaron a elogiarlo por ser uno de los más prestigiosos en preparar antídotos contra los venenos pero que ellos estaban seguros de que eran mejores. Así que convencieron a Maimonides de que para demostrar su fama, que mejor que tomara un veneno preparado por ellos y que luego se tomara su propio antídoto...
Maimonides aceptó con la condición de que si él salía vivo, ellos serían los que tomaran un veneno preparado por él, y que luego se prepararan un antídoto ellos. Los médicos consintieron con el beneplácito del sultán.
Así que los otros médicos le dan una copa a Maimonides con su preparación, la que toma con tranquilidad marchándose a su casa. Al tercer día, volvió a la corte, sano y trayendo consigo el que había preparado él para ellos... Los otros médicos obligados a cumplir su palabra tomaron del veneno que había preparado Maimonides .... al cabo de las 24 h de los diez, murieron siete. Eso los obligó a respetarlo o a temerle ¡No sabemos!
Su primera mujer murió joven y se volvió a casar con la hermana de uno de los secretarios reales, el que a su vez se casó con la única hermana de Maimonides. De este matrimonio nació su único hijo, Abraham, que llegó a ser Gran Rabino.
Maimónides murió el 2 de Tevet del año 4965, 13 de diciembre de 1204, a los setenta años de edad en el Cairo ...
Cuentan que fue tan sentida su muerte que todos se vistieron de luto y que fue llorado por hebreos y musulmanes, y sepultado en Tiberíades.
El camino que lleva hasta su tumba es simbólico, con dos arroyos ya que Maimón, procede de la palabra hebrea "mayim", que significa agua, y con siete columnas a ambos lados en las que están inscritos los nombres de los 14 capítulos de su célebre codificación de la Mishná, la Mishné Torá.
Tan venerada fue su memoria, que su tumba es un centro de peregrinación.


Su obra fue traducida al latín y a casi todos los idiomas, aunque no siempre con fortuna- como según nos cuenta d. Ricardo Molina- la más famosa, Moré Nevujim "Guia de los indecisos" fue traducida con el título incorrecto de "Guia de los descarriados" que trata de la fe, "Mishne Torá" su obra maestra teológica, consistente en una síntesis y organización sistemática de la ley bíblica y rabínica, también conocida como "Código de Maimónides", "Sefer ha-Mitzvot" los 613 preceptos según Maimonides, "Comentario a la Mishná", "Cartas y responsas en temas de leyes judías", "El aporte de Maimónides a las ciencias médicas","Comentario sobre los aforismos de Hipócrates" obra en que comenta y ocasionalmente critica a Hipócrates y Galeno, "Aforismos médicos de Moisés" incluye 1.500 aforismos organizados en 25 capítulos, cada uno versando sobre un área diferente de la medicina, tales como anatomía, fisiología, patología, sintomatología y diagnóstico, etiología de enfermedades y terapéutica, fiebres, flebotomías, laxantes y eméticos, cirugía, ginecología, higiene, dietética, farmacología y curiosidades médicas. ,"Tratado sobre las hemorroides", "Tratado sobre las relaciones sexuales", "Tratado sobre el Asma", "Tratado de los venenos y sus antidotos", "Comentario sobre los nombres de las drogas" glosario de 450 párrafos cortos que incluye nombres de drogas en árabe, griego, sirio, persa, bereber y español y un libro de Astrología que dedicó a los sabios de Marsella y trata del influjo de los astros en el cuerpo humano, tanto en el estado de salud como en el de la enfermedad



Oración de Maimónides:


Que no admita que la sed de ganancia y el afán de gloria me influencien en el ejercicio de mi arte, porque los enemigos de la verdad y del amor de los hombres podrían fácilmente hacerme abusar y apartarme de hacer bien a tus hijos.
Sostén la fuerza de mi corazón para que esté siempre pronto a servir al pobre y al rico, al amigo y al enemigo, al bueno y al malo. Haz que no vea en el hombre más que al que sufre.
Que mi espíritu se mantenga claro en el lecho del enfermo, que no se distraiga por cualquier pensamiento extraño, para que tenga presente todo lo que la experiencia y la ciencia le enseñaron; porque grandes y sublimes son los progresos de la ciencia que tienen como finalidad conservar la salud y la vida de todas las criaturas.
Haz que mis pacientes tengan confianza en mí y en mi arte y que sigan mis consejos y prescripciones.
Aleja del lecho de mis pacientes a los charlatanes, al ejército de parientes que dan mil consejos y a aquéllos que saben siempre todo; porque es una injerencia peligrosa que, por vanidad, hace malograr las mejores intenciones y lleva muchas veces a la muerte.
Si los ignorantes me censuran y escarnecen, otórgarme que el amor de mi arte, como una coraza, me torne invulnerable, para que pueda perseverar en la verdad sin atender al prestigio, al renombre y a la edad de mis detractores.
Otórgame, Dios mío, la indulgencia y la paciencia necesaria al lado de los pacientes apasionados o groseros. Haz que sea moderado en todo, pero insaciable en mi amor por la ciencia.
Aparta de mí la idea de que lo puedo todo.
Dame la fuerza, la voluntad y la ocasión para ampliar cada vez más mis conocimientos.
Que pueda hay descubrir en mi saber cosas que ayer no sospechaba, porque el arte es grande, pero el espíritu del hombre puede avanzar siempre más adelante.

En la calle Judíos, corazón de una Córdoba histórica tiene más abajo del zoco, un pequeño ensanche haciendo una placita minúscula bautizada con el nombre de Tiberiades, donde descansada el monumento erigido por la ciudad en honor a Maimonides  realizada por Amadeo Ruiz Olmos en 1967, inaugurándose el domingo día 7 de junio que ese mismo año.
Desde el pedestal contempla impasible el riada humana que a diario se adentra en una de las calles más bellas de la ciudad.





Fuente consultadas: 
Anales históricos de la medicina General de Anastasio Chinchilla- Vida y enseñanza del gran filosofo Judio-Centro Virtual Estudios Judaicos – Maimónides Diario de Córdoba 12/06/1951- Maimonides máxima figura del pensamiento judío medieval por Ricardo Molina Diario de Córdoba 14/12/1958- Maimonides por M.Ángel Ortiz Diario de Córdoba 07/06/1964- Maimonides de Antonio Losada Campos Diario de Córdoba 13/06/1964-SOBRE LA VIDA Y OBRA DE MAIMONIDES. Actas del I Congreso Internacional (Córdoba 1.985)de Jesús Pelaes-Moisés Maimónides, "médico de príncipes, príncipe de los médicos" de Jaime Cerda L- Wikipedia-

miércoles, 20 de enero de 2010

Muhammad II " El Califa insensato "






Los descendiente del primer Califa Abderraman III, solo podían sentir como el imbécil de Hixam dejaba el poder en manos de Almanzor y de los hijos de éste.
El libertinaje, el desorden y la dejadez en los asuntos de Estado en el que cayó el Califato bajo la autoridad de Sanchuelo fue de tal calibre que alarmó e irritó a los cordobeses. 
Al saberse que Sanchuelo abrigaba intenciones de ser nombrado sucesor por el propio Hisham II, los diferentes pretendientes Omeyas cerraron filas entre sí y se prestaron a reclamar sus derechos al trono cordobés. 
Fue Muhammad al Mahdi, bisnieto del primer Califa, quien al mando de una gran ejército entró en Córdoba, las circunstancias se mostraron favorables a los intereses de los sublevados ya que sabían que Sanchuelo se hallaba haciendo la guerra contra los reinos cristianos del norte. 
Así pues, Muhammad penetró sin ningún problema en el Alcázar con algunos conjurados y una turba de cordobeses, obligando al títere Califa a que renunciara al trono en su favor... Hixam, débil de espíritu ni tan siquiera se resistió fue apresado por el que se auto proclamó Cuarto Califa, con el nombre de Muhammad II al-Mahdí bi-llah, "El bien guiado por Alá". Aunque no se atrevió a matar a Hixam, pensó que retirado y bien guardado no le molestaría y para dar apariencia de verdad a la falsa de haber terminado con la vida del desgraciado Califa, buscaron a un hombre muy parecido en edad y aspecto a Hixam, lo sacaron de su casa y lo estrangularon, colocándole en el lecho del Califa, para luego divulgar que había muerto de una grave enfermedad, declarando antes de morir como sucesor suyo, al hagih Muhammad.

A continuación permitió a sus tropas, compuestas de la gente más vulgar que pudo encontrar, someter a Al-Zahira, la residencia de Almanzor, a un terrible saqueo... Y cuentan, que cuando ya no quedaba nada que llevarse, Muhammad ordenó demoler completamente la ciudad en el menor plazo posible, para no dejar señal de aquella que quiso ser más bella que Al Zahra, la residencia de su bisabuelo.

Enterado de todo lo ocurrido en la ciudad, Sanchuelo regresó precipitadamente a Córdoba con intenciones de recuperar el poder pero, antes de llegar fue sorprendido por las tropas del nuevo Califa, que le estaban esperando... 
¿La ordenes del nuevo Emir? Que lo mataran, le rajaran el vientre, le sacaran las vísceras y rellenaran el cuerpo de plantas aromáticas a fin de conservarlo
Una vez que el cuerpo llegó a Córdoba la cabeza de Sanchuelo fue cortada, pinchada en una lanza y expuesta en una de las puertas del Alcázar, la puerta de Al-Suda.
Luego cogió al mejor de sus caballos donde le engancharon el cadáver decapitado y le dio galope corriendo con el cuerpo de Sanchuelo por toda la ciudad...

Sólo a partir de ese momento, Muhammad II comenzó a ser considerado como el nuevo Califa de al-Andalus y como tal, a recibir las correspondientes adhesiones y juramentos de fidelidad de los gobernadores de las marcas y provincias del Califato.

Aunque desgraciadamente Muhammad no supo aprovechar la situación, a pesar de la gran oportunidad que tuvo para hacerse querer y consolidar su autoridad en el trono, el nuevo Califa demostró ser tan imprudente o más que el propio Sanchuelo.
Se rodeó de una corte de visires incapaces y sin preparación alguna, escogidos todos ellos de entre sus amigotes de fiestas y francachelas, y empezó a vivir con un lujo desordenado...

A todo esto, mantenía oculto al destronado Califa Hisham II, fuertemente vigilado y privado de todos los placeres de los que tenía costumbre, sin tener valor para asesinarle, ante las posibles represalias que pudiera suscitar el regicidio.
Algunos familiares Omeyas sospechaban que Hisham no fue asesinado por lo que Muhammad se vio obligado a encarcelar a varios de sus propios parientes para cortar de raíz todo tipo de murmuraciones y suspicacias.
Uno de esos parientes encarcelados, Sulaymán, también bisnieto del gran Abd al-Rahman III, escapó y aprovechando la rebelión de los bereberes contra Muhammad II para que éstos le nombraran pretendiente al trono Califal.

A tal propósito, los bereberes no dudaron en firmar un tratado de alianza con el conde castellano Sancho García, ambos ejércitos vencieron a las tropas de Muhammad II en la batalla de Alcolea.
La guerra civil se cebó con Córdoba, los bereberes y Sulaymán se aliaron con el conde Sancho de Castilla para atacar la ciudad mientras Muhammad, envió a sus ricos amigos judíos que se trasladaran a Barcelona para conseguir ayuda y una alianza con el conde Ramón Borrell III. 
Cuando Sulaymán entró en Córdoba saqueando la judería y quemando casas y negocios... 
Las familias judías más poderosas que habían apoyado a al Califa fueron reducidas a la miseria y muchos optaron por el exilio. 
Muhammad II no pudo evitar la entrada de Sulaymán en Córdoba, pero intentó un último recurso sacando a la luz al cautivo Hisham II, al que la gran mayoría suponía ya muerto, aunque no tuvo éxito.

En vista de que su estratagema había fracasado, Muhammad II huyó precipitadamente a Toledo, donde aún mantenía fuertes alianzas y fidelidades...
Sulaymán se proclamó nuevo Califa con el título de al-Mustain bi-llah "El que busca el auxilio de Dios".El que busca el auxilio de Alá.
Mientras, en su provisional destierro toledano, Muhammad II consiguió levantar un ejército de unos cuarenta mil hombres, en su mayoría eslavos adeptos al general Wadih; además, contó con la colaboración de importantes contingentes catalanes al mando de los condes Ramón Borrell III de Barcelona y Armengol de Urgel.
Con una tropa tan impresionante, Muhammad II tuvo pocos problemas para derrotar a Sulaymán en una cruenta batalla, contienda que le permitió adueñarse, por segunda vez, del trono Califal.

Pero, al mes siguiente, Muhammad II se vio obligado a contestar a los ataques del derrocado Sulaymán en la serranía de Ronda, campaña que se saldó con el fracaso absoluto del Califa, donde perdió la mayor parte de sus mejores hombres.

De regreso a Córdoba para reorganizar a sus maltrechas tropas, los catalanes se negaron a prestar de nuevo su apoyo militar a Muhammad II, quien no tuvo más remedio que resignarse a su suerte y esperar en Córdoba a que las tropas de Sulaymán le dieran el golpe de gracia.
Durante la espera, Muhammad II manifestó su disoluto carácter, pues fue incapaz de organizar la ciudad para afrontar convenientemente los ataques del rebelde, por lo que el general Wadih, harto de un hombre tan falto de inteligencia como sobrado de vicios, resolvió asesinarle y reponer en el trono al títere Hisham II.
Así que Muhammad II fue ajusticiado por uno de los oficiales de Wadih en presencia del no menos inepto Hisham II. 

Pero eso, déjame que te lo cuente otro día.


Fuentes consultadas:
 Saladino por Julio Reyes Rubio- Breve historia de Andalucia de Manuel Peña Diaz- Wikipedia- El Islam y Al Andalus- Crónicas de la provincia de Córdoba de Manuel Gonzales Llana- La otra Córdoba de Galisteo Roger- Recuerdos y Bellezas de España de P. de Madrazo- Historia de los musulmanes en España de Reinhart Dozy- Foto recogida de internet- 

miércoles, 13 de enero de 2010

Iglesia de San Agustín, lo que una vez fue convento

Propiedad de Diario Córdoba
Plaza de San Agustín
Situada en la Plaza de San Agustín, nos encontramos con la que sin duda es la Iglesia más bonita de Córdoba. Una joya oculta que pasa completamente desapercibida por una fachada exterior estrecha y muy sencilla siendo parte de lo que fue un Monasterio llamado de San
Agustín.
Este Monasterio tuvo diversos emplazamientos antes de establecerse definitivamente en la collación de Santa Marina.
Ramírez de las Casas Deza dice que: " (...) no se sabe ciertamente si fue fundado por Fernando "El Santo", solo se sabe que existía en 1277 y que estaba ubicado en el sitio donde ahora se halla la Ermita de Nuestra Señora de la Salud y que al menos estuvo allí hasta 1310, ya que consta una donación a estos monjes de parte del Rey de cierta agua que venía de "Arrizafa" (...) "
Sin embargo, pronto abandonarían ese lugar por el peligro provocado por las frecuentes incursiones de los moros de Granada. 
En 1313 sería trasladado al interior de la ciudad, concretamente a la collación de San Bartolomé, estableciéndose en el espacio que poco después pasaría a ocupar el Alcázar nuevo o de los Reyes Cristianos. 
La comunidad agustina permanecería aquí poco tiempo, trasladándose en 1328 a la collación de Santa Marina donde ocuparon unas casas y huerta, donadas o mejor dicho permutadas para tal fin por el rey Alfonso XI el Justiciero. 
Establecidos allí los religiosos procederían a la construcción que en un principio no fue convento ni la iglesia tan suntuosa ya que se hicieron después en el siglo XVI, - que como dice Marina Ruiz- siendo prior el cordobés D. Pedro de Góngora y Angulo quien manda revestir la nave central y el crucero con bóvedas barrocas construyendo la tribuna con un amplio coro de madera.
Se decoran los muros y bóvedas con pinturas murales y ricos trabajos tallados en yesería con terminaciones en pan de oro. 
Encarga el grupo escultórico de la Angustias al imaginero cordobés Juan de Mesa Velasco e impulsa la prestigiosa capilla de música del convento.
Dicen que el convento era precioso, su patio principal estaba rodeado por un claustro de orden dórico de esbelta y graciosa arquitectura y sosteniendo en su piso bajo de sesenta y cuatro columnas pareadas de mármol blanco y otras tantas de piedra caliza ocupando el piso superior
La iglesia antigua según parece tuvo tres naves como la actual, pero no tan largas y era de gusto gótico.
De aquella solo se conserva la parte del testero superior de la del centro y de las laterales y se prolonga mucho más construyéndolas de diferente forma y decorándolas al gusto plateresco.
Coro de la iglesia

La nave del medio tiene su centro y lunetos adornados de pinturas al frescos y todo lo demás esta cuajado de adornos de yesería, s
iendo las más notables la de la concepción de la bóveda del coro que son obra de Cristóbal Vela, mientras que la que representan a San Acisclo, S. Esteban, Santa Flora y María que fueron ejecutadas por el pintor barroco Juan Luis Zambrano. 
El presbiterio forma cascarón con baquetones que se juntan en el centro de la bóveda y en los lunetos del frete se ven pintados al fresco S. Juan bautista y S. Juan Evangelista y en medio San Agustin.

El retablo del altar mayor es un tabernáculo precioso de cedro dorado, consta de dos cuerpos adornados de graciosas fachadas sostenidas por columnistas de mármol negro y ocupadas por imágenes de diferentes santos. A los lados del presbiterio hay nichos en el muro con buenas decoraciones.
La torre del Campanario tiene dos cuerpos de campanas
Esta iglesia fue reparada en varias ocasiones en 1845, 1853 y en 1857 y de nuevosufre importantes deterioros en el Siglo XIX durante la invasión francesa, ya que es tomada por las tropas napoleónicas convirtiéndola en cuartel y su iglesia en granero.

Siendo obispo Jose Proceso Pozuelo y Herrero en 1903 concede el convento a la Orden de los Dominicos que están aproximadamente 25 años en los que rehabilitan el edificio con ayuda de mecenas particulares y con ayudas estatales, dejando el emblema de la orden en varios rincones de éste.
Durante la Guerra Civil se produjo un incendio dañando parte de la iglesia, aunque superados los años de las posguerra y ya en los años 70 se reproduce de nuevo el retablo mayor perdido.
Durante varias fases se han ido restaurando pequeñas cosas como en el año 1982 se hace una intervención para que no se desplomara y en 1988 se restaura gran parte de la decoración mural; pero es en el año 2007 cuando se empieza la gran restauración, siendo abierta de nuevo al culto en el 2009.


Fuentes consultadas: 
Indicador cordobés, ó sea Manual histórico-topográfico de la ciudad de Córdoba por Luis María Ramírez y de las Casa-Deza- Fotografías de Comunidad de Padres Dominicos- De la ciudad conventual a la ciudad burguesa: Las ordenes religiosas en la evolución urbana de Córdoba por Yolanda Victoria Olmedo Sánchez, 2012 Universidad de Córdoba- Cordobapedía-Culto y cultura: El espiritu de la restauración de la iglesia de San Agustín por Marina Ruiz Gutiérrez-Palestra Sagrada, o Memorial de Santos de Cordoba: Con Notas, Y ..., Volumen 4 De Bartolome Sanchez de Feria y Morales

miércoles, 6 de enero de 2010

Hisham II, el Califa inútil





La misma noche en la que su padre Al Hakam muere en brazos de dos de sus eunucos, un niño de apenas once años es entronizado como tercer Califa de Al Ándalus



Al morir el Califa Al-Hakam II, la sucesión al frente del Califato recayó sobre el pequeño de nombre Hisham II, tercer Califa de Córdoba aunque su reinado fue nominal...
Según cuentan, la guardia de palacio deseaba nombrar al infante Al Mugira que tenía por aquel entonces veintiséis años y era uno de los hermanos del Califa fallecido.
Pero entre los apoyos que tenía Hisham se encontraban poderosos personajes de la Corte entre los que destacaba su propia madre, la concubina vascona Subh, el chamberlán Jaffa y su tutor Al-Mansur Ibn Abr Amir, conocido por Almanzor, los cuales hicieron fracasar la conjura al conseguir eliminar al pretendiente al trono.

Almanzor, enterado de la intriga rodeó el palacete de al-Mugirá con un destacamento de cien soldados de origen eslavo, irrumpió en él y notificó al infante la muerte del Califa y la coronación de Hixem II. 
El infante manifestó lealtad y obediencia a su sobrino pero el desgraciado al-Mugirá fue estrangulado delante de sus mujeres y colgado de una viga de la techumbre como si se hubiera suicidado. Como jefe de policía, Almanzor se apresuró a ocultar el crimen y ordenó que su víctima fuera enterrada allí mismo.

A las pocas horas de la muerte de su padre, fue investido Califa un niño con apenas once años... La minoría de edad del Califa propició que este trío conformaran un consejo de regencia y recluyen a Hixem en palacio donde, aunque figuraba como gobernante, carecía de cualquier influencia política.
Del Califa se dijo que era un pobre niño obligado por Almanzor a vivir en completa soledad, lo cuál, con el tiempo, habría perjudicado su salud mental, otros mencionaban su frágil constitución, su carácter iracundo, su evidente incapacidad para desempeñar el cargo de Califa o sus diversos defectos celosamente guardados.
También se dice que Hisham creció sufriendo problemas motrices y que había ido perdiendo capacidad intelectual según se fue haciendo mayor.
La cuestión es que Hisham sufrió un progresivo aturdimiento a causa del tipo de vida que le impuso Almanzor, y por eso éste pudo instaurar una nueva forma de gobierno aprovechando las limitaciones físicas y mentales que padecía el Califa.

La figura de Almanzor empieza a crecer en popularidad al tomar medidas como la abolición de impuestos mediante campañas militares exitosas que le aseguran el apoyo del ejército.
Entonces comienza a maquinar para hacerse con el poder absoluto, para lo cual debe deshacerse del Al-Mushafi.
Confabulado con Subh, convertida en su amante, y apoyándose en los bereberes, atrae a su circulo al famoso general eslavo Galib para lo cual se casa con su hija para tenerlo cerca y, elimina al chamberlan acusándolo de traición y ejecutándolo junto a sus hijos...
Tras hacerse con el cargo de chamberlán, iniciará el periodo conocido como la dictadura amirí.
El siguiente movimiento realizado por Almanzor para consolidar su incipiente poder fue eliminar al general Galib, su suegro, que era defensor de la legitimidad de Hixam II, y hasta entonces aliado pero que se entreveía como su único posible rival.
Lo eliminó acusandolo de traición, cortandole la cabeza y exponiendola a las puertas del palacio de Córdoba...
Almanzor, consigue que Hixam II declare públicamente que deja las tareas de gobierno en sus manos... Es un auténtico golpe de estado.
Y, despejado el camino de posibles rivales adoptó el título de Al-Mansur bi-llah y gobernará de forma absoluta hasta su muerte veinte años más tarde.

Cuentan algunos que al infeliz Hisham sólo se le permitía relacionarse con escasa gente de Palacio y que algunos días, cuando se enteraba por casualidad de algo que ocurría en su reino decía:

- " No es asombroso que alguien como yo vea lo más insignificante inaccesible para mi y que todo el mundo sea gobernado en mi nombre" 

Mucho tiempo había pasado sin que el pueblo cordobés viera a Hixam, tanto, que los rumures de que estaba muerto se hacían cada vez más insistentes... Así que un día Almanzor acompañó al Califa a la Mezquita para que los cordobeses vieran que Hixam estaba vivo... Luego, de nuevo quedó encerrado en Madinat Al Zahrá durante largos años.


A la muerte del dictador, la madre del Califa sabiendo que su hijo nunca sabría manejar el cetro cordobés,  le aconsejó que nombrase primer ministro al  primogénito y predilecto del difunto, su hijo Abd al-Malik al-Muzaffar.
A pesar de que el verdadero Califa Hisham II ya contaba con treinta y siete años de edad, siguió los consejos de su madre y se mantuvo apartado de cualquier decisión política o de gobierno.
Una vez que fue nombrado Abd al-Malik como nuevo ministro, para ganar el favor de pueblo y el ejercito continuo las misma política de su padre Almanzor... Campañas periódicas contra los cristianos.
Después de varias expediciones victoriosas, concertó una tregua con los reyes de León por dos años, pasados éstos, invadió las tierras de Galicia, venció a los cristianos y regresó a Córdoba aclamado por el pueblo...
Al regreso de la última campaña, Abd al Malik enfermó en extrañas circunstancias, se dice que envenenado por su propio hermano, y murió.
El nominal Califa Hisam II y esta vez sin el consejo de su madre porque había muerto, elevó a la categoría de ministro al segundo hijo de Almanzor, Abd al-Rahman con el sobrenombre de Sanchuelo por ser nieto de Sancho Garcés II de Pamplona por vía materna, se hizo cargo del poder.
Su intento de que Hisham II le nombrara su sucesor como Califa provocó que se produjera un levantamiento popular encabezado por Muhammad II al-Mahdi, pariente Omeya y con muchos más motivos a aspirar a la soberanía, el cuál ganando partidarios  y reunidos cientos de hombres, marchó sobre la capital.
Tras destrozar Al-Zahira, la ciudad de Almanzor, se dirigió al Alcálzar en busca del cretino que había traicionado a su propia dinastía, Hixam II.
Omeya contra Omeya, le exigió que abdicara en su nombre, ordenando que fuera encerrado en la mazmorra más lejana y oscura que existiera pero no se atrevió asesinarlo, se limitó a anunciar su muerte mostrando el cadáver de un hombre que guardaba cierto parecido y al que enterró con todos los honores, más tarde se proclamó cuarto Califa de Al Andalus, Muhammad II al Mahdi.

Pero eso, déjame que te lo cuente otro día.


Fuentes consultadas: 
Historia de los musulmanes en España de Reinhart Dozy - Saladino por Julio Reyes Rubio- Breve historia de Andalucia de Manuel Peña Diaz- Wikipedia- El Islam y Al Andalus- Crónicas de la provincia de Córdoba de Manuel Gonzales Llana- La otra Córdoba de Galisteo Roger- Foto recogida de internet de fotolog.com - Recuerdos y Bellezas de España de P. de Madrazo

miércoles, 30 de diciembre de 2009

D. Antonio Palomino, gran pintor cordobés


Retrato de Acisclo Antonio Palomino
por Juan Baptista Simo ( 1726 )





Acisclo Antonio Palomimo de Castro y Velasco nació en Bujalance, un bello pueblo muy cercano a Córdoba en diciembre de 1653.
Fue el segundo de cuatros hijos, tres chicos y una chica que también fue pintora de cierto renombre y de la que él mismo habla en su libro "Museo Pictórico".
Cuando apenas contaba con siete años sus padres, Bernabé Palomino de Castro y Catalina Velasco, decidieron trasladarse a la capital, donde su padre, un maestro zapatero probó suerte instalando un pequeño negocio que le fue bastante prospero.
Desgraciadamente, su madre muere cuando apenas tiene nueve años y su padre de nuevo se casa con Elvira Luque, que cuidaría de los cuatro pequeños.
Que fueron creciendo, y a pesar de que su padre estaba dispuesto a darle a todos una buena educación,  sólo Acisclo Antonio inició estudios eclesiásticos estudiando Gramática, Filosofía y Derecho Canónigo... 
Pero lo que realmente le encantaba era la pintura, recibiendo lecciones del propio Juan de Valdés Leal, que pasó una larga temporada de trabajo en Córdoba en 1672 y el cordobés Juan de Alfaro, que fue discípulo de Velázquez y que vivía en Madrid como pintor del Almirante de Castilla. 
Alfaro Gómez pasó unos meses en Córdoba tras su larga estancia en Madrid en 1675 justo cuando se iniciaba la carrera de Palomino como pintor y con su prometida protección y apenas 22 años, Palomino se decide a hacer el gran salto y trasladarse a Madrid. 
Poco después desposó a Doña Catalina Bárbara Pérez de Sierra, hija de un diplomático, y tras ser nombrado alcalde del Concejo de la Mesta y en 1688 fue nombrado pintor real de Carlos II.
Los desposorios de la Virgen y S. José (1695 )
Óleo sobre lienzo 272 x 187 cm
Museo de Escultura de Valladolid

Pentecostés (1695-1700)
Óleo sobre lienzo 164 x 108 cm
Museo del Prado

San Juan Bautista, niño
Óleo sobre lienzo 72 x 58.5 cm
Museo de Zaragoza en deposito del Prado

Alegoría del Aire 1700
Óleo sobre lienzo 246 x 156 cm
Museo del Prado
Es allí donde tiene la suerte de tener contacto con los grandes pintores de su tiempo como Coello, Carreño y el italiano Lucas Giordiano, este artista fue el que más influyó en nuestro pintor ya que le ayudó a pintar los frescos del Escorial, primer paso para su consagración. 
A partir de ese momento recorre España para pintar frescos en iglesias y cuadros.... Quedando obras suyas en Valencia parcialmente perdida a causa de la guerra civil.

En 1700 el artista cordobés se comprometió ante el notario Carrasco de la ciudad de Valencia a pintar la bóveda de la iglesia de los Santos Juanes,  victima del fuego ocurrido en el comienzo de la guerra civil española, siendo a finales de marzo de 1958 cuando comienzan a restaurarla.

Cúpula de la Basílica de los Desamparados
Valencia
Aunque la "Capilla Sixtina" del cordobés fue los frescos que pintó en la Basílica de los Desamparados, una bellísima obra y una de las composiciones más extraordinarias del Barroco hispánico que como bien dice D. Rafael García Mahíques, que lejos de constituir un "panegírico mudo", se trata de una ilusión muy viva y dinámica del Cielo en donde conviven en un mismo ámbito los santos y las personificaciones alegóricas de la retórica, algo por otro lado muy propio del Barroco.
En el ámbito de la Gloria, el artista introduce el tema fundamental: La Virgen de los Desamparados como intercesora ante su Hijo.
D. Antonio Palomino, nos señala una serie de elementos ordenados según jerarquía cuyo eje lo constituye la imagen de María como Reina intercesora ante la Trinidad entre los diferentes coros de ángeles y de santos.

El triunfo de la Iglesia
Coro del Convento de San Esteban
Salamanca

Cúpula del Sagrario de la Cartuja
Granada
Entre 1705 y 1715 residió en Salamanca, Granada y de nuevo en Córdoba donde tenemos la gran suerte de tener algunos de sus cuadros en la Mezquita Catedral.
Se pueden contemplar tres cuadros en el crucero y cinco cuadros de grandes dimensiones decorando el retablo del Altar Mayor, hay una Asunción de la Santísima Virgen, los dos laterales del retablo en su parte alta representan san Pelagio y santa Lucrecia, y dos laterales en su parte baja san Asciclo y santa Victoria Patronos de Córdoba.
Los cuadros son de tamaño monumental con un dibujo y riqueza de color que bien se explica como Palomino llegó a ser pintor de cámara de del rey Carlos II
Según R. Aguilar, entra el Cabildo en contacto con nuestro insigne pintor en 1713 cuando vuelve por primera vez a Córdoba después de una larga ausencia de treinta y cinco años para encargarle los cinco cuadro que deberían sustituir los que existían en el retablo, el artista se comprometió a tenerlos listos en un año y el precio acordado fue de mil pesos escudos de plata.

Altar mayor de la Mezquita Catedral de Córdoba
Todos los cuadros son autoria de Palomino

Asunción que remata el altar Mayor de la
Mezquita-Catedral de Córdoba
5,5 x 3, 5 metros

El cuadro de la Asunción nos muestra a la virgen postrada en una nube con la vista elevada hacía el cielo sostenida por angelotes, en la parte inferior del cuadro aparece el sepulcro elevado del suelo y junto a éste diseminados los apóstoles, unos mirando al sepulcro y otros mirando al cielo, mientras que una lluvia de flores es arrojada por los ángeles.
El lienzo fue restaurado en 1950 por el maestro restaurador del Museo de Prado don Cristobal Gónzalez Quesada y como dato curioso cuenta en una entrevista a diario de Córdoba que encontró un escrito detrás del lienzo, donde se explicaba la restauración del altar mayor en 1794 dirigiendo el retoque de la pintura por Antonio Álvarez Torrado, pintor cordobés del siglo XVIII, dicho documento informaba más abajo

"que debido al mal estado del cuadro y por estar totalmente desconocido por la parte alta, habiendo arrugas, que cubiertas de polvo, impedían que se viese tan hermosa composición  se retocó el nueve del mes de octubre.." 

También tenemos los tres bellísimos cuadros de la conquista del Rey Fernando el santo de Córdoba, el martirio de San Acisclo y Santa Victoria y la aparición de San Rafael al padre Roelas.


La conquista del rey Fernando III el Santo de Córdoba
capilla de Santa Teresa o del Cardenal Salazar
Mezquita Catedral de Córdoba
Martirio de los patronos San Acisclo y Santa Victoria
capilla de Santa Teresa o del Cardenal Salazar
Mezquita Catedral de Córdoba

Aparición de San Rafael al padre Roelas
capilla de Santa Teresa o del Cardenal Salazar
Mezquita Catedral de Córdoba
También tenemos a d. Antonio Palomino escritor, su principal obra en una obra compuesta de 3 volúmenes, a la que tituló "Museo pictórico y escala óptica".
Los dos primeros tomos tratan sobre la práctica y el arte de la pintura. Estas partes han tenido poca influencia. Sin embargo, el tercero, subtitulado El Parnaso español pintoresco laureado es un importante y valioso material biográfico de pintores españoles del Siglo de Oro.

Huida a Egipto 1712-1714
Óleo sobre lienzo 81 x 105 cm
Museo de Bellas Artes de Córdoba
Inmaculada Concepción
Óleo sobre lienzo 84 x 63 cm
Inmaculada Concepción
Óleo sobre lienzo 167 x 126 cm
Inmaculada Concepción
Óleo sobre lienzo 145,5 x 99 cm
Colección privada

María
Óleo sobre lienzo 103 x 83 cm
Tras la muerte de su esposa con quien compartía tres hijos, Francisco Esteban, Isidro Alfonso y Rafaela decidió ordenarse sacerdote hasta que murió el 12 de agosto de 1726 en Madrid, siendo enterrado en el Convento de la venerable orden Tercera de San Francisco.




Fuentes consultadas:

 Asciclo Antonio Palomino tres siglos de distancia por Antonio Ortiz Villatoro Diario de Cordoba 07/12/1955- El centenario del pintor cordobés Palomino Diario de Córdoba 26/ 11/1954- Antonio Palomino en el museo del prado por Manuel Marin Campos Diario de Córdoba 26/09/1965- Publicación sobre Palomino Diario de Córdoba 30/09/1961- La conquista de Córdoba de Antonio Palomino por Manuel Marin Campos Diario de Córdoba 10/08/1967- La Asunción de Palomino por M. Medina Diario de Córdoba 12/11/1950-La Cúpula de la basílica de la Virgen de los desamparados por Rafael Garcia Mahigues- La Gloria de Antonio Palomino diario de Córdoba 05/08/1958- Antonio Palomino y su Memoria histórica de los artistas en España por Bonaventura Bassegoda, Universidad Autónoma de Barcelona- Wikipedía-

jueves, 24 de diciembre de 2009

Las Campanas de Santiago robadas por Almanzor


Fuente: Atlas de Historia de España de García Cortazas






Diez años habían pasado desde que Almanzor había destruido la ciudad de Coimbra, cuando de nuevo tuvo que preparar a sus hombres y esta vez con el objetivo de destruir Santiago de Compostela.

En el año 997,  el Rey Vermudo II, apodado el Gotoso, aprovechando los apuros de Almanzor ocupado en hacer frente a una insumisión en África, rompe el acuerdo pactado el año anterior y suspende el pago del tributo a Córdoba.
Pronto olvidó la ayuda y protección de Almanzor para llegar al trono y el pacto que hizo con el hachib para que le devolviera Zamora,  también olvidó como una de sus hijas, Teresa, fue la que entregó como esposa del Todopoderoso cordobés.
El Rey se sentía fuerte, había apagado la rebelión de algunos condes de Galicia Meridional que al no verse suficientemente recompensados por Vermudo se sublevaron contra él.
Éste, enfurecido les destruyó sus castillos y confiscó sus tierras... Sin darse cuenta que al crearse enemigos en sus propias filas abría una brecha para la entrada de los sarracenos.

El 3 de julio de 997 sale Almanzor de Córdoba al frente de su terrible caballería, toma la dirección oeste rumbo a Coria, llega con todos los jinetes selectos y el ejercito que se fue robusteciendo en el camino, por todas las gentes de armas de la provincia de Merida y Toledo.
Llegan a Viseu donde le esperan varios condes de la región Lusitana, poniéndose a su servicio y así vemos al lado de Almanzor a los Vela alaveses, al gallego Galindo o al portugués Froila González, a quien recordaremos como el hijo del envenenador del rey Sancho I el Craso, Gonzalo Núñez.
Suben hasta Oporto donde les esperan las embarcaciones con marinería y tropa, yendo además abastecidos y pertrechados toman rumbo hacía la desembocadura del Duero.
Pasan el Duero, del Duero al Miño y de éste al Ulla, van costeando por las playas perpetrando Galicia por la villa portuguesa de Valladares tomando dirección oeste arrasando castillos como el de San Pelayo y destruyendo monasterios como el de San Cosme y San Damián.
En su camino, Almanzor sembró de ruinas los alrededores de Vigo, persiguió hasta la península de Morrazo a algunos grupos de cristianos y por fin alcanzó la ciudad de Iria, donde fiel a su costumbre la dejó desolada.
Era miércoles 10 de agosto de 997 cuando llega a Santiago entrando a la ciudad y destruyendo edificios murallas e iglesias sin dejar el menor rastro.
La ciudad fue sometida a un riguroso saqueo durante una semana y, posteriormente, incendiada... Sólo se salvó de su ira el sepulcro del Apóstol.

Según cuenta la leyenda en el momento en que Almanzor entró en el Santuario encontró a un anciano que custodiaba la tumba. Viendo éste, que el viejo no hacía ademán de irse le preguntó:
- ¿Acaso no le temes a Almanzor?- gritó al hachib
- Solo temo no poder honrar al Apóstol, me encomendaron guardar su tumba y aquí seguiré aunque tenga que pagar con mi vida - Le respondió sin sombra de pánico el celoso guardián.
Dicen que sus palabras, la santidad de su misión o tal vez, las supersticiones de Almanzor, le salvaron la vida al anciano y la no profanación de la tumba...
Lo que es más cierto es que en la religión musulmana a Jesucristo lo tienen como profeta y Santiago como hijo de José, el carpintero, y por lo tanto hermano de uno de los profetas más importantes, Jesús de Nazaret... De ahí que la tumba no fuera saqueada y se guardara el respeto pertinente.
Almanzor dispone la retirada hacía el país ocupado por Vermudo, hijo de Ordón dándolo a saco hasta llegar a las provincias de los condes aliados que estaban en sus huestes y cuyo territorio mandó respetar, llegando al castillo de (Kras) de Balika  a poca distancia de Ciudad Rodrigo (Salamanca), es allí donde presenta a todos los Conde según su jerarquía para empezar a repartir los premios en agradecimiento, entre esas recompensas: 2285 piezas de tela de seda común, veinte vestidos de lana, dos ropajes de ámbar, dos vestidos de seda griega y una piel de fenek (Comadreja), allí se despide de ellos  que los envía de nuevo a sus casas y empieza su camino de vuelta.

Entró en Córdoba con gran pompa, celebrando tan exitosa victoria y acompañado con un generoso botín y unos 4.000 prisioneros, entre los tesoros conseguidos por el cordobés figuraban sedas brocada en oro, paños finos, piedras preciosas, además el hachib había traído una gran cantidad de arena blanca de las playas de Galicia, las que podían trasportar dos bestias de carga, como regalo a  Hisham II, el Califa de Córdoba.
Esclavos cristianos acarrearon las campanas del santuario y las puertas de la Catedral de Santiago a la ciudad de Córdoba.
Las campanas con que los cristianos convocaban a las ceremonias de su religión fueron descolgadas y llevadas por esclavos cristianos a Córdoba,- según el libro de "Tesoro de la lengua Castellana" dice así:

Hizieron los moros llevar a los christianos desde allí a Córdoba con cuya ocasión murieron  millares de hombres pero cuando le fue recobrada España las hizieron bolver al mesmo lugar trayendolas los moros con igual trabajo y peligro

Éstas fueron destinadas a alumbrar la gran Mezquita, se les dio la vuelta sobre unos trípodes y se llenaron de aceite, el recinto sagrado de la fe contraria, y la madera de las puertas tras las que los compostelanos creían parapetarse se utilizarían en el artesonado de las nuevas naves de ese mismo edificio, cuya ampliación había empezado diez años antes.
Dos siglos y medio después, fueron prisioneros musulmanes los que cargaron a hombros con las campanas de vuelta a la basílica de Apóstol Santiago. Tras la reconquista de la ciudad por parte de Fernando III, se quiso recompensar a los compostelanos con nuevas campanas, para lo cual se refundieron las campanas que habían servido como lamparas y el bronce de las puertas de la Mezquita.
Según se cuenta en el libro de Autos Sacramentales de Pedro Calderon de la Barca:

"Y entonces el venerable Obispo Juan de Osma, canciller del Palacio Real, acompañado por los Obispos Gonzalo de Cuenca y Domingo de Baeza, Adán de Plasencia y Sancho de Coria, entraron en la Mezquita de Córdoba que aventaja en lujo y tamaño a todas las mezquitas de los árabes (...) El venerable Juan esparció el agua de la purificación, la convirtió en iglesia, levantó un altar en honor a la Santa Virgen y celebró una misa solemne (...) Y como las campanas de Santiago habían sido trasladadas por Almanzor y estaban allí colgadas sirviendo de lámpara para vergüenza del pueblo cristiano... El rey Fernando hizo que esas campanas fueran devueltas a la iglesia de Santiago y a la iglesia de Santiago fueron llevadas"


Fuentes consultadas: 
Atlas Ilustrado de la guerra de Nicholas Hooper y Matthew Bennett- Diccionario geográfico de hagiotoponimia española de Juan Pablo García Borrón - Grandeza e decadencia do reino de Galicia por Emilio González López- Autos Sacramentales de Pedro Calderón de la Barca- Campañas de Almanzor contra el reino de León de Instituto de Historia Medieval de España, 1968- Almanzor y los terrores del Milenio- Tesoro de la Lengua castellana de Sebastian de Cobarrubias Horozco- Historia compostelana de Emma Falque- fotografia recogidas de Internet