En tres tiempos se divide la vida: En presente, pasado y futuro; de éstos el presente es brevísimo, el futuro dudoso y el pasado cierto... (Lucio Anneo Séneca)

martes, 2 de abril de 2019

La Casa de las Pavas

La falsificación de un linaje y la historia de una extorsión a un Obispo

Parte del palacio de las Pavas, hoy Centro de Estudios Avanzados
En la Judería cordobesa frente a los Baños Califales y al Alcázar de los Reyes Cristianos se encuentra una preciosa casa señorial donde guarda una jugosa historia de un rápido ascenso social ¡Nada más y nada menos a Chantre de la Catedral! fruto de un chantaje.

Fotografía perteneciente a Página de Estudios Avanzados
Pero primero nos situaremos en la casa:

Los vestigios arqueológicos documentados encontrados en el edificio durante su rehabilitación se remontan a la época romana cuando a partir del siglo I d. C. la ciudad creció hacia el río Guadalquivir. 
Según D. Rafael Frochoso la casa se encuentra edificada en el solar donde en su día estuvo ubicada Där al Sinär´a en tiempo de los Omeyas, es decir la casa de la artesanía donde también se trabajaba el oro según al Maqqari:

"(...) en la Där al Sinär´a se engarzó en una estatuas de oro la perla al Mu´nis que dio nombre al salón de Al Zahra (...)"

No olvidemos que el Alcázar Omeya era lo que hoy en día es el palacio Episcopal, el Seminario de San Pelagio, la antigua Biblioteca Provincial, parte del Alcázar de los reyes Cristianos y la plaza de los Santos Mártires junto con los Baños Califales, por ello es muy lógico que fuera en ese solar donde estuviera ubicada; más tarde, y ya en tiempo de los cristianos lindaría con lo que fue el "Campillo del Rey" y donde se encontraban enterrados los Baños Califales
Situación de la casa rotulada de verde
En los trabajos de arqueología y según cuenta la arqueóloga y coordinadora de ellos doña Fátima Cabello destaca los silos del siglo XVII que servían para almacenamiento y una estructura hidráulica que conducía el agua de un gran aljibe sobre muros de sillares con sus albercas para la riego de los huertos, como también se encontraron columnas ochavadas, pilares y motivos geométricos típicos del arte mudéjar. 
Plano de lo hoy es la casa en negro integrada
al Hotel "Casas de la Judería"
 y en verde como fue en su construcción
Aunque el tipo de construcción actual se remonta al siglo XIV.
La zona donde se encuentra ubicada la Casa de las Pavas también se vio afectada por una serie de políticas municipales que consistían en la cesión de zonas de la ciudad tales como callejas, esquinas, muladares... al clero o a particulares. 
Es en este momento cuando el canónigo Juan Sigler de Espinosa se vio beneficiado por este decreto y pasó a convertirse en dueño edificando a finales del siglo XVI el precioso edificio palaciego que llegó a ser más inmenso de lo que es hoy en día ya que dominaba toda la vertiente norte de la plaza de los Santos Mártires. 

Mucho más tarde, el palacete estaba en posesión del Marqués de Valderas, quien vendió parte de la casa, en los años veinte del pasado siglo XX a la comunidad religiosa de las Siervas de María, quienes bautizaron la casa como "Salus Infirmorum" que traducido es Salud de los Enfermos lo que hoy es el Instituto de Estudios Avanzados.
Es en esa parte donde está la preciosa torre mirador que linda con la muralla con tejas vidriadas que con el sol dan una sensación de esplendor.
Según el Catálogo de bienes protegidos de Córdoba el edificio de ahora y que forma parte de un Hotel, consta de tres patios siendo el patio principal mudéjar con arcos peraltados enmarcados con alfiz, los demás patios fueron transformados en el siglo XIX.
Parte de la actual fachada por plaza de los Santos Mártires
La fachada de portada renacentista con dos cuerpos adintelados con el escudo de los Sigler de Espinosa flanqueado con dos pavos reales que la gente llamó "pavas"  y de ahí su nombre. Tiene tres plantas de altura con ventanas en planta baja y segunda, tiene balcones en la primera planta.

Y ahora que ya sabemos algo de la casa y lo inmensa que fue en el momento de su construcción, centrémonos en el primer propietario de ella y del que ya adelanté que existía una jugosa historia.
Patio

¿Quién fue Juan Sigler de Espinosa?

Como bien dice A. J. Diaz Rodríguez es de origen oscuro y méritos controvertidos.
Por lo visto aparece en "Casos Notables de Córdoba" en el que nos relatan como un tal Juan de Espinosa, el apellido "Sigler" apareció con el tiempo por arte de magia, era paje del Obispo D. Leopoldo de Austria.
El Obispo D. Leopoldo  no era otro que el hijo bastardo de Maximiliano I.
¡ Siiii, aquel que murió de indigestión por un atracón de melones! Por lo tanto medio-hermano de Felipe "EL Hermoso" y tío carnal del emperador Carlos V de Alemania y I de España.
Fue promovido por su propio sobrino para la suculenta Diócesis de Córdoba que en aquellos tiempos era una de la más importantes de Castilla.
Pero por lo visto al pobre Leopoldo se le impuso la carrera eclesiástica llevando muy mal lo del celibato; tanto, que entre rezo y cántico si se le cruzaba una mozuela la llevaba por caminos "pecaminosos" ¡Ya me entendéis!
Cuentan que entre muchas hubo una señora, unos dicen que llamada Catalina Espert y otros que Ferrer con la que tuvo un churumbel ¡Claro, también bastardo! al que llamaron como al abuelo: Maximilin ¡Vale, me dejo de guasa! 
A este pobre muchacho Maximiliano de Austria prácticamente también hizo carrera eclesiástica siendo Obispo también de Segovia, Cádiz y más tarde Arzobispo de Santiago de Compostela.
Uno de sus bellos patios
Por lo que se cuenta en "Casos notables de la ciudad de Córdoba" en uno de sus "revolcones de alcoba" del señor Obispo con la señora de turno, a ésta se le olvidó a ésta el corpiño que encontraron dos pajes de D. Leopoldo...
Y lo que para uno de los pajes fue algo reprobable, para el otro fue la posibilidad que estaba esperando para "prosperar" ¡Ya me entendéis!

Por lo visto, ambos pajes entablaron una discusión posiblemente delante del Obispo que terminaron en puñetazos; y según sigue contando el autor del libro, al conocer el incidente: 

"el obispo se quedó helado, y visto lo que pasaba entre los dos muchachos, despidió al primero y a don Juan hizo su secretario, pidiéndole los corpiños y encargándole el secreto, y el despedido no pareció más, vivo ni muerto".

Desde luego para quedarse helado el Obispo tuvo que ser por algo muy grave y no por la pelea de dos jovenzuelos.
¿Habrían reconocido el corpiño? ¿Quién sería esa mujer? ¿Sería una gran dama a la que para nada le interesaría conocer su escarceo amoroso? Lo que pasó realmente jamás lo sabremos, pero el caso es que del paje que lo encontró censurable jamás se supo... "Ni vivo ni muerto" - como apunta el autor de "Casos Notables de Córdoba"- 
Mientras que ese tal "Juan de Espinosa" subió en la escala social de manera fulminante:

"como recompensa al encubrimiento y a su fidelidad  lo convirtió en su secretario y cuando el joven cumplió dieciocho años, comenzó a darle capellanías y beneficios con prestameras dejándole en aquel momento cuatro mil ducados de renta"

Preciosa vista
Por mi parte y siempre sacando el lado suspicaz, creo que el tal Juan Espinosa no solo encubría un asunto de faldas que por otro lado era muy frecuente en aquellos tiempos entre prelados, canónigos y similares; Ahí posiblemente se encubría el nombre de una dama muy importante y el asesinato del otro paje que recordemos que en el libro dice "Desapareció y no se encontró ni vivo ni muerto"
El asunto tuvo que ser muy, muy turbio ya que el Obispo no paró de "regalarle" al silencio del Juan de Espinosa, dinero y posesiones y hasta le concediéndole la Chantría en 1552, cargo en que lo mantuvo a pesar de ser notificado del nombramiento pontificio del arzobispo fray Juan de Toledo para dicha dignidad en 1556.

Juan de Espinosa con su dignidad de Chantre y con sus grandes ingresos levantó este enorme casa estructurada en el entorno de varios patios.
Es en ese momento donde apareció el apellido y ese escudo y armas de dudoso origen- según Diaz Rodríguez- dan la impresión de que el canónigo Sigler de Espinosa hubiera jugado a ser voluntariamente ambiguo. 
Un heraldista- prosigue Díaz Rodríguez- podría asignarlos a alguna rama poco conocida de los nobles linajes de los Sigler del norte de España o de los burgaleses Espinosa de los Monteros, pero en cualquier caso no coinciden con unos ni con otros.
Por consiguiente supo muy bien que apellido ponerse para no ser muy rastreado pero si poder ser vinculado a otros de rico abolengo y de manera muy inteligente agregar unos pavos, en un principio de manera ornamental que pronto fue asociado en la ciudad con el apellido de la familia.
Escudo de los Sigler de Espinosa
Para ello solo recurrió a la repetición de la imagen en lugares visibles donde el vulgo pudiera verlo, como los muros exteriores de la casa y la puerta principal, rejas, en su ropa incluido la casulla, etc...
D Juan Sigler de Espinosa supo conseguir buenos casamientos para sus parientes gracias a las buenas dote que preparó a sus hermanas como a sus sobrinos.
Entrada
A doña Juana Sigler de Espinosa a la que la casó con D. Pedro de Vargas y Carrillo, caballero veinticuatro de la ciudad y al que le fundó un mayorazgo en 1590 sobre una casas principales que el canónigo poseía en el barrio de San Basilio.
A doña Catalina Sigler de Espinosa con el también veinticuatro don Diego de Guzmán y Cárdenas de los señores de Torre Palencia integrados en la casa de los Aguayo.
Así pronto sus sobrinos nietos llevaron el apellido Sigler de Espinosa como veinticuatros de Córdoba y señores de hábito... Como D Juan Andrés Guzmán Sigler de Espinosa y Cárdenas sería nombrado caballero de Calatrava en 1627 o don Jerónimo Luis Pérez de Guzmán, recibiría el hábito de Calatrava o D. Pedro de Vargas Heredia Sigler de Espinosa obtuvo el hábito también.

En septiembre de 1557 cuando el Obispo muere estando de viaje:

"Leopoldo de Austria, obispo de Córdoba. Hijo del emperador Maximiliano I. Hermano del rey de las Españas Felipe I, murió con 53 años el 27 del mes de septiembre del año 1557"

La noticia de la muerte del Obispo- según Gómez Bravo- "llegó a córdoba el viernes primero de octubre por la mañana, algo más de dos días después de la muerte, y que entonces el corregidor d. Luis Carrillo, empezó a hacer inventario de sus bienes con gran disgusto del cabildo, que el 7 de octubre le hizo un requerimiento y, en adelante corrió en ello por orden de su majestad, el licenciado Villafañe con los albaceas testamentarios, don Matías mutenhoamer y don Juan de Espinosa sobre el cobro de caudales, pagos, asignación de la sepultura, traslación del cuerpo y cumplimiento del testamento" 

La muerte del Obispo para nada fue un obstáculo en la carrera del "Sigler" ya que D. Leopoldo se encargó de beneficiado en su testamento.

Según el testamento del Obispo: 

" (...) y sí hay persona o personas que tuvieren mejor derecho don Juan de Espinosa les devuelva todos los frutos y rentas que ovieren rentado hasta el día de la real restitución». y encarga al mismo espinosa así lo haga. la plena confianza del obispo en espinosa no puede ser expresada mejor que en la siguiente clausula: «Y si por caso el dicho nombramiento que nos hazemos en el dicho Maximiliano, no hubiere lugar, no tuviere efecto, en tal caso nombro y señalo, de agora para entonces, e de entonces para agora, al dicho Juan de Espinosa, my criado, e después de él a la persona o personas, que nombrare e señalare qual yo le doi poder e facultad para que, por su testamento o en otra qual- quier disposición entre bibos pueda dexar la dicha villa de Fuente Ovejuna con todo lo que nos perteneçe, e vinculos e submysiones que bien visto le fuere (...) "

Por lo visto lo de Fuente Ovejuna quedó sin efecto- prosigue Gómez Bravo- Una carta de Carlos V fechada el 31 de octubre a su secretario Juan Vazquez de Molina lo dice:

Retablo de la Capilla de S. Juan Bautista cuyo
patronazgo fue de Juan Sigler de Espinosa
"Pues pareció a los del Consejo de Hacienda que el testamento que hizo el obispo de Córdoba fue inválido, por no tener licencia del Papa el obispo, y ser el muchacho que dexó incapaz, y también el clérigo criado suyo, a quién dexó por su heredero, en caso de que se pusiere impedimento al niño, y puede el Rey tomar lo que dexó, como dezis que se había proveído, bien será que se tenga quenta con el niño hasta que el Rey avise de lo que piensa hacer con él como lo escribo a la Princesa"


Aquí tenemos el escudo y los dos pavos
Según C. J. Lovera- Las mandas a D. Juan de Espinosa se elevaron a 5.000 ducados, sobrepasando a todas las demás a excepción del sobrino del Obispo, también le deja una capilla de la Mezquita Catedral la de San Juan Bautista que la que según Madoz en su diccionario geográfico e histórico de España dice:


"(...) 
fundada por don Juan Sigler de Espinosa familiar de D. Leopoldo de Austria en 1577.
En el retablo se ve de talla al Señor  y S. Juan bautizádole (...) " 

¡Lo más, sus apellidos relacionado con parentesco al Obispo!

Según D. Rafael Pérez Jurado, estudioso de éste  personaje, el Cabildo de la Catedral dio en mayo de 1567 esta capilla que estaba vacante a don Juan Sigler de Espinosa y él la reformó, decorándola con los escudos heráldicos que figuraban en la fachada de su casa solariega cercana al palacio episcopal y donde son bien visibles los pavos.

Pero volvamos con la casa:

La casa pasó por innumerables manos, entre ellas, el acreditado perito agrónomo D. Juan Conde y Criado cuyo hijo fue el ilustrado escritor diputado a Cortes y catedrático de la Universidad D. Rafael Conde y Luque, hasta llegar a la marquesa de Valdeflores pasando por el marqués de Valderas.

Muchos dicen que es en esta casa donde nace D. Luis de Góngora y Argote el 11 de Julio de 1561 aunque por aquel tiempo pertenecía a D. Juan Sigler de Espinosa así que me bailan las fechas. No se duda de que Góngora naciera en esa calle que fue llamada "de las Pavas" a causa de la casa pero no exactamente en esa casa. 
Sus actuales propietarios Don Pedro Fernández-Salvador Fernández de Heredia y su mujer, la escritora cordobesa, Doña María Martínez-Sagrera Martín que la han convertido en el Hotel las casas de la Judería para rehabilitación han contado con Don Ignacio Medina Fernández de Córdoba, Duque de Segorbe, y por Don Alonso Moreno de la Cova y Silva, ambos arquitectos

Como anécdota decir que en 1972 se utilizó para rodar la película de "Las Casas de las palomas" donde aparecen Lucia Bosé y Ornella Muti y cuyo director era Claudio Guerin 

Bueno pues ya sabéis lo que guarda "La casa de las pavas" un personajillo que supo jugar muy bien sus cartas con un chantaje fundando un linaje ficticio...

Fuentes consultadas: 
El dirham andalusí en el Emirato de Córdoba por Rafael Frochoso Sánchez- Cardenales en miniatura: La imagen del poder a través del clero capitular cordobés por Antonio José Diaz Rodríguez- Jaén y don Leopoldo de Austria, obispo de córdoba, un testamento ejemplar por Carmen Juan Lovera y María Teresa Murcia Cano- Casos notables de la ciudad de Córdoba, Córdoba, 2003, pp. 172-173)- Cordobapedía- Catálogo de los Obispos de Córdoba y breve noticia histórica de su Iglesia Catedral, y Obispado de Córdoba- Carlos V y la quiebra del humanismo político en Europa, 1530-1558: congreso internacional : Madrid 3-6 de julio de 2000 J. Martinez Millán- Biblioteca virtual Miguel de Cervantes Tomo I capitulo XI-

jueves, 21 de marzo de 2019

El Triunfo de S. Rafael de la Puerta del Puente

y el Obispo D. Pascual.
Triunfo de la Puerta el Puente










Veintisiete metros de Triunfo de San Rafael tiene el que se encuentra en el entorno monumental del río; un rudo monte de piedra en cuya entrañas se puede apreciar una gruta y en su cima una columna donde se soporta el arcángel custodio de Córdoba.
Como elementos decorativos: Un águila que sostiene una placa de mármol con la inscripción que dice: 

"Yo te juro por Cristo crucificado que soy San Rafael ángel a quien Dios tiene puesto por guarda en esta ciudad."

Al otro, un león con cara de esfinge que porta el escudo de la ciudad.
Más arriba se distinguen San Acisclo y Santa Victoria, los patronos de la ciudad y al otro lado Santa Bárbara.
Eso se ve a simple vista, ¿ Pero quieres saber su historia?
Te la cuento:

El lugar era perfecto, en una explanada que existía en la fachada Sur de la Mezquita Catedral, que no era otro que el que siglos antes había escogido el Obispo Don Pascual para fundar en 1274 el primer hospital después de la entrada de Fernando III en la ciudad.
Al que con el paso del tiempo se le llamó "Hospital de los Ahogados" y que según el libro titulado "La Descripción historia del Triunfo que erigió a San Rafael" cuenta:

"La infeliz y desgraciada empresa y sito en Algeciras en 1278 dio motivo en que mezclado el ejercito de Abenjusef con el nuestro derrotado, introdixese la peste en Andalucia siendo los cordobeses victima de este lamentable estrago.
Era tan rápido y tan voraz en fuego del contagio que arrebató la mayor parte de sus habitantes. Había a la sazon en el convento de los Padres Mercenarios un venerable varón llamado fray Simón de Sousa, que después fue obispo de Tuy, y estando una noche en el coro implorando la Divina clemencia sobre este triste y afligido pueblo, se le apareció SAN RAFAEL y le dixo:
Diras al Obispo Don Pascual que está Dios muy satisfecho de su vigilancia y cuidado y que por sus oraciones y por la intercesión de Su Santa Madre, se ha compadecido de este pueblo, que ponga mi imagen en lo alto de la torre de la iglesia Catedral y que exorte a todos sus feligreses a que me sean muy devotos y celebren mi fiesta todos los años y que si así se hace este castigo cederá de todo punto"
Triunfo siglo XIX
D. Pascual hizo lo ordenado mandó poner una imagen en la torre de la Mezquita-Catedral y cesó el contagio en la ciudad milagrosamente.
Este Obispo puso tanto empeño en este hospital que quiso ser enterrado en el mismo cuando muriera... ¡Cosa que se respetó!
A medida de que la ciudad aumentaba de población, aquel hospital se quedó pequeño sobre todo por las sucesivas epidemia de peste hasta que en 1363 el Cabildo fundara otro hospital sobre otro terreno al que se le conocía como "el Lavatorio" muy cercano a la Alcaiceria que se fundó bajo la advocación de San Sebastián.

En 1470 y ya en estado de ruina el Obispo de turno que no era otro que "el famoso" Pedro de Córdoba y Solier, el mismo que Don Alonso de Aguilar, hermano del Gran Capitán, obligó a que se marchara de Córdoba en una mula siendo acogido en el Convento de los Jerónimos de Valparaíso. Y que ya contamos en este blog.

Pues este Obispo, desde "el destierro" ordenó derruir lo poco que quedaba del Hospital de D. Pascual y emplear el terreno para cementerio de los pobres que morían en el Hospital de San Esteban, dejando solo la pequeña iglesia que se mantenía en pié, para tal finalidad se cercó el lugar y colocando un portón con dos llaves: Una a cargo del cabildo y la otra a cargo del Hospital de San Sebastián
Pero las constantes inundaciones del río hizo que aquello dejara de ser cementerio por lo que se tuvo que trasladar el sepulcro de D. Pascual que se encontraba enterrado allí, unos dicen que a la Mezquita Catedral y otros al convento de San Agustín. ¡Pero sin la tapa, pues en aquel momento no se encontró!
El Triunfo desde otra vista

En 1515 el Obispo Martín Fernández de Angulo utilizó aquella pequeña iglesia que estaba cerrada para granero de la Catedral; y el solar que continuaba cercado se utilizó por un tiempo para la fundición de campanas.
Hasta que en 1735 cuando el colegio de San Pelagio (Casa Sacerdotal) pide al Cabildo municipal por medio de un escrito del rector Blas Espejo y Arenillas donde dice:

"(...) en el corral que dicen de los ahogados contiguo al colegio, hoy lugar inmundo que no sirve de provecho al común, el cuál pretendo labrar para caballerías en él (...)

Por lo que el día 1 de marzo de 1735 informa el Cabildo Municipal que resuelve conceder al Rector y al colegio de San Pelagio lo que pretendían con la curiosidad que cuando empiezan a cimentar dicho terreno empiezan a encontrar un motón de cadáveres... ¡Por algo había sido cementerio! lo que le hizo desistir de sus planes y cogiendo solo una pequeña parte donde ahora se encuentra los miradores.


Es a partir de entonces cuando se va madurando la idea de colocar en aquel terreno un Triunfo a San Rafael, así que al año siguiente de nuevo le piden al Cabildo Municipal el terreno para colocar el Triunfo allí:
Enrejado del Triunfo

"(...) a devoción de algunos feligreses y diferentes caballeros prebendados solicitan poner un Triunfo a San Rafael en el denominado Corral de los Ahogados, debiendo retirarse el cercano peso de la Harina de propiedad Municipal para no estorbar en la obra (...)"

El Cabildo Municipal estuvo de acuerdo y acordó cooperar con dos mil reales de vellón para dicha obra pública; por lo que el Cabildo Catedral insta a D. Juan de Escalera y Mellado para que el mejor arquitecto de Roma diseñara el Triunfo.
Lo que se llevó a cabo un diseño con la imitación de la fuente de "Cuatro Ríos" de la plaza de Narvona con el que el Cabildo no estuvo muy conforme; encargando un nuevo diseño al escultor Simón Martinez que en aquel tiempo estaba al servicio del rey de Cerdeña.

La obra de cimentación comenzó el 26 de Marzo de 1738 utilizando una gran columna para el Triunfo descubierta en la obra de la cárceles de la Santa inquisición ¡Es decir en el Alcázar de los Reyes Cristianos! sin embargo después de cimentado la obra quedó parada.
Y es 27 años después, en 1765  cuando el Obispo D. Martín de Barcia comienza de nuevo las obras donde tuvieron de nuevo que cimentar el terreno a mucha más profundidad y es cuando apareció la tapa del sepulcro del Obispo Don Pascual con la inscripción:
"Don Pascual, Obispo de Córdoba"

Lo que propició mucho más veneración del lugar por parte de los cordobeses hasta tal punto que modificaron el proyecto para colocar el sepulcro junto con su tapa en el Triunfo, que por aquel entonces cuentan que se encontraba en el convento de San Agustín.

Sepulcro del Obispo D. Pascual
El Obispo Barcia pensó en todo y para de la reparación del monumento y gastos  que ocasionara el Triunfo, compró un olivar y construyó un molino en el pago de la Alameda y Ruzafilla, respetando este legado sus sucesores.
Bueno, sigamos:
Terminada la nueva cimentación se determinó comenzar a erigir el Triunfo y esta vez con un nuevo diseño de Miguel Verdiguier, rematando el Triunfo con la colocación del arcángel el 4 de Mayo de 1771.

Aunque el Obispo Barcia muere el 22 de junio de 1771, antes de concluir la obra a falta de colocar imágenes y adornos y tampoco lo ve concluido el nuevo obispo ya que muere al poco tiempo.
Fue Baltasar de Yusta Navarro cuando como nuevo Obispo quien con la liquidación de los bienes de los anteriores Obispos como muebles y alhajas, termina la obra un 31 de Diciembre de 1781.



Fuentes consultadas:
Descripción historia del Triunfo que erigió a San Rafael, custodio de Córdoba por el ILL don Martin de Barcia a la puerta de su palacio y concluido por ILL Baltazar Yusta Navarro su actual y  dignísimo obispo- Informe sobre el Triunfo de San Rafael por la asesoría municipal- San Rafael en Córdoba por Enrique Redel 1899- Wikipedia-


miércoles, 20 de febrero de 2019

El palacio Colomera

 Y un cuadro de Julio Romero de Torres inacabado
Frontal del palacete
Situada en lo que era el centro neurálgico de la ciudad se encuentra el palacete de los condes de Colomera ejemplo de la arquitectura neobarroca de la década de los años 20 del siglo XX.
La condesa de Colomera Año 1930
Óleo sobre lienzo 171 x 117 cm
Museo de Julio Romero de Torres
Córdoba
De grandes dimensiones y bonita fachada está coronada con dos torreones da la distinción necesaria a la plaza de las Tendillas.

La casa Colomera que es como se le conoce, está compuesta por cuatro plantas y fue construida en 1928 con el proyecto de Félix Hernández Giménez.
El mismo arquitecto que fue  responsable de trazar la plaza donde está situada y el mismo que fue conservador de la Mezquita-Catedral, un pionero en la investigación de la ciudad palatina de Medina Azahara y codirector de las excavaciones del Templo Romano de la calle Claudio Marcelo.

¿Qué por qué se le conoce como la casa Colomera?
Pues sencillamente porque era propiedad de los condes de Colomera, título que fue otorgado por Carlos IV la que llamaban "El cazador" porque solo se dedicaba a la caza dejando su reino en manos de su valido y primer secretario Godoy; y ciertos rumores algo viperinos contaban que también le dejaba a su esposa, la licenciosa María Luisa de Parma.
¡Bueno, a lo que íbamos! Carlos IV se lo concedió en 1797 a D. Martin Antonio Álvarez Sotomayor y Soto Flores capitán General de Consejo de Guerra.

Fotografía de la condesa
Ciento veinticinco años años estuvo el título de conde de Colomera olvidado  hasta que fue rehabilitado en 1924 por Alfonso XIII para doña María Cecilia Burgos Álvarez Sotomayor a la que dejó de heredera como IV condesa de Colomera a Doña Magdalena Muñoz Cobos y de Burgos. ¡¡La que nos interesa!!
Fue retratada por Julio Romero de Torres, fue un regalo que le quiso hacer el pintor a la nieta su gran amigo el general Muñoz Cobo, al que ya había retratado en 1919 con motivo de la celebración de su casamiento por desgracia la obra no pudo acabarla debido a su muerte ocurrida el día 10 de mayo de 1930; determinándola más tarde su hijo Rafael.

La verdad que D. Julio Romero fue muy generoso a la hora de pintar a doña Magdalena ya que como se puede apreciar en la foto recogida de la prensa de aquel tiempo, no era tan estilizada como aparece en el lienzo...  La joven condesa aparece sentada con las piernas cruzadas vestida  con un hermoso vestido donde el pintor capta con elegancia todos los pliegues de éste, aparece como en el retrato de  reina de los Juegos Florales celebrados en Córdoba en 1928.
Nota de prensa
Más tarde se encargaría el poeta Juan Bernier en hacerle un obsequio de un pergamino escrito y dibujado a la señorita.

Tampoco luce las joyas que en la fotografía tiene y el motivo bien puede ser como bien dice doña Mercedes Valverde directora del museo de Julio Romero de Torres, que al pintor no le dio tiempo, aunque si tuvo la oportunidad de pintar la tiara, al estilo de la realizada por Ansorena en 1906 para la Reina Victoria Eugenia por encargo de Alfonso XIII y que pertenece a la familia de la condesa.
María Magdalena se casó dos veces: La primera  en mayo de 1930 con D. Luis Pallares Moreno, hijo del senador D. Luis Pallares con el que tuvo dos hijos y en segundas nupcias con D. Guillermo Blanco Vargas, fiscal jefe de la audiencia de Sevilla, con quien tuvo tres.

El palacete lo han vendido la familia comprándolo una cadena hotelera que lo ha convertido en un hotel de lujo.
Escaleras 
Se le ha sabido da el esplendor al fantástico patio porticado realzando las cristaleras con los fabulosos azulejos de los arcos.
patio acristalado
En la construcción del hotel se ha descubierto un pozo con una noria medieval que confirma que en la zona existe un gran acuífero que se cree que era incluso más grande que la misma plaza pero ni rastro del lago... Se cree que ese acuífero era uno de los principales surtidores de los históricos pozos de la antigua Medina de la ciudad de Córdoba.
Ahora dispone de jardín y terraza e incluso alberga una piscina de pequeña dimensiones.

Piscina


*Editado: Agosto de 2020 para cambio de fotografías


Fuentes consultadas: 
Instituto Andaluz del patrimonio Histórico- Cordopolis Alfonso Alba 19/07/2018- Prensa de la época- HERÁLDICA Y GENEALOGÍA EN EL SURESTE DE CÓRDOBA (Ss. XIII-XIX ..., Volumen 2 por Oscar Barea López- Wikipedia-Diario de Córdoba de comercio, industria, administración, noticias y avisos: Año LXXXII Número 28929 - 10 Marzo 1931-El defensor de Córdoba : diario católico' - Año XXXI Número 9930 (25/01/1929)-

viernes, 25 de enero de 2019

Los Reinos cristianos, los Almorávides y Al Mutamid como dueño de Córdoba


Madinat Al Zahra
Cuentan que un Rey cristiano llamado Alfonso VI al que apodaban "El bravo" cuando bajó hasta las faldas de Sierra Morena encontró una ciudad tan bella que quedó prendado de ella y quiso regalársela a su esposa. 
Por lo que se la pidió al nuevo dueño de ella que era el régulo sevillano, dos cosas le demandó el Rey castellano a Al Mutamid mandando un mensajero a Sevilla: 
Que le diese Madinat Al Zahra para residencia de doña Constanza de Borgoña que iba en su compañía y que le dejase libre una parte de la Mezquita Aljama cordobesa para que la reina diera allí a luz al fruto que llevaba en sus entrañas. 

Indignado Al Mutamid por tan insolente mensaje, dio muerte con sus propias manos al portador de éste... Cosa que al enterarse D. Alfonso y ardiendo de sed de venganza , estrechó al Rey moro con tan poderosos medios que Al Mutamid desesperado por la presión, solicitó el auxilio de los almorávides. 
No sabía la desgracia que sobrevolaba sobre su porvenir cuando cursó la misiva de petición de socorro el rey-poeta sevillano: 

 "Él (Alfonso VI) ha venido pidiéndonos, mihrabs y mezquitas para levantar en ellas cruces (...) y sobre todo la ciudad más bella hecha por amor, Madinat Al Zahra (...) Dios os ha concedido un reino en premio a vuestra Guerra Santa y a la defensa de Sus derechos (...) y ahora contáis con muchos soldados de Ala que, luchando, ganarán en vida el paraíso".

Esto no deja de ser una bella historia por el que Al Mutamid llamó en su ayuda a los almorávides aunque la verdadera historia es mucho más materialista que todo eso.

Os pongo en situación:

Desde tiempos de Fernando I al que llamaban "El Magno" con su política expansiva leonesa sobre los territorios musulmanes ya muy debilitados tras la caída del Califato cordobés, sometió a numerosas Taifas y por lo tanto al cobro de "las parias" que no eran otra que cosa que impuestos para no ser atacados.
A su muerte en 1065  su reino fue dividido entre sus herederos: 
A Sancho apodado "El Fuerte" le perteneció Castilla y las parias de la Taifa de Zaragoza, a Alfonso apodado "El Bravo" recibió León y las parias de Toledo y al pequeño García le dejó el reino de Galicia que incluía Portugal junto con las parias de Badajoz y Sevilla; a sus dos hijas le dejó el señorío de Toro a Elvira y a Urraca el de Zamora.
¿Qué pasó? ¡Pues el ingredientes suficientes para traiciones, luchas y enfrentamientos entre todos los hermanos!

Sancho, el primogénito de los varones, fue el primero que mostró su descontento en el reparto del reino, ya que se considera que al ser el primer hijo varón debería de ser único heredero de su padre... Pero a pesar de sus "tiras y afloja" es a partir de la muerte de su madre doña Sancha cuando comienza la autentica guerra entre los hermanos que duraría alrededor de siete años.

Donde primero pone sus ojos el Rey de Castilla es en Galicia y sobre su hermano pequeño, donde hace una jugada maestra haciéndose "aliado" de su hermano Alfonso, prometiéndole que si le ayudaba usurpar el trono gallego ambos compartirían su reinado.
Así que en un principio Alfonso creyó a su hermano asociándose con él con la promesa de compartir el reino del pequeño entre los dos; aunque Sancho escondía otras pretensiones muy diferentes... 

Una vez que fue apresado García y exiliado a la Taifa de Sevilla, Sancho se enfrentó a su hermano Alfonso con un ejercito al mando de Rodrigo Diaz de Vivar ¡Ya sabéis el famoso Cid!, donde le da un vapuleo importante en la batalla de Golpejera apresándolo y recluyéndolo en un monasterio benedictino de Sahagún no sin antes de raparle la cabeza; Alfonso desesperado ante la perdida de su trono leonés pide ayuda a sus hermanas Urraca y Elvira; y con la ayuda de varios frailes huye refugiándose en la Corte del Reyezuelo de Toledo.
La ira de Sancho cuando se entera de la huida de su hermano Alfonso  ¡Como os podréis imaginar es monumental!,  así que decide marchar sobre tierras de Toro despojando a Elvira de su señorío, viéndose ésta obligada a irse con su hermana Urraca a Zamora.

Después marcha sobre León donde Sancho entra victorioso proclamándose nuevo Rey... Aunque en contra de lo que él pensaba, no obtiene el apoyo de los nobles leoneses que no lo reconocen como tal y tras múltiples escaramuzas los seguidores de Alfonso se marchan bajo el amparo de doña Urraca a la ciudad de Zamora. 
Hasta allí marcha el ejercito de Sancho sitiando la ciudad ¡El resto es bien conocido por un romance! el Vellido Dolfos sale de la plaza cercada y de una lanzada se "cepilla" al rey Sancho dejándolo "pajarito" en el momento. 
Aunque dicen las malas lenguas que al Rey le había dado "un apretón" y que cuando se fue a un sitio íntimo a defecar, Vellido Dolfos aprovechó la situación de indefensión para darle "matarile". 


¡Guarte, guarte, rey don Sancho, no digas que no te aviso, 
que del cerco de Zamora un traidor había salido; 
Vellido Dolfos se llama, hijo de Dolfos Vellido, 
si gran traidor fue su padre, mayor traidor es el hijo; 
cuatro traiciones ha hecho, y con ésta serán cinco! 
Si te engaña, rey don Sancho, no digas que no te aviso. 
Gritos dan en el real: ¡A don Sancho han mal herido! 
¡Muerto le ha Vellido Dolfos; gran traición ha cometido! 
Desque le tuviera muerto, metióse por un postigo, 
por las calle de Zamora va dando voces y gritos: 
¡Tiempo era, doña Urraca, de cumplir lo prometido! 

                                                                                          (Romance del caballero leal zamorano)

Alfonso se hizo el sorprendido de la muerte de su hermano ¡Acordaros cuando su mejor hombre "El Cid" le hizo jurar que no había tenido nada que ver con el asesinato de Sancho!
Bueno, ahora muchos historiadores dicen que eso del juramento no fue real... 
Enterado de la muerte de su hermano, sale de nuevo hacía su reino donde ayudado por sus hermanas, unifica de nuevo los reinos proclamándose Rey de Galicia, Castilla y León. 

¡Ya solo le quedaba la conquista de la ciudad del que fue el reino visigodo... Toledo!

Alfonso VI se había recompuesto tanto él como sus huestes y se dirige hacía la ciudad toledana donde encuentra a un débil rey Al Qadir que pronto capituló, a cambio le pidió al Rey cristianos el poder salvar su vida y la de sus habitantes, sus haciendas y mantener las costumbres musulmanas.


Mientras más al sur, el Rey de la Taifa sevillana llamado Al-Mutamid había tardado un año en anexionar la codiciada Taifa cordobesa a la suya... Para asegurarla, nombró a su hijo Abu Nars al Fath Al-Ma´mun, gobernador de ésta y para afianzar el poder de su hijo y por lo tanto el de él ante la nobleza cordobesa, lo casó con una descendiente de los Omeyas, la princesa Zaida.

Los demás reyezuelos de la Taifas presionados con los altos tributos o "parias" que el rey cristiano pedía y la cercanía de éstos, hizo que tanto Motawakkil reyezuelo de Badajoz como el sevillano Al Mutamid decidieran pedir ayuda al Sultán almorávide.


Éste, procedente de una tribu bereber del norte de África se había establecido en Marruecos y acudió raudo y veloz desembarcando con un gran ejercito en Algeciras.

Es en Sagrajas muy cerca de Badajoz, donde los andalusíes junto con los africanos le dan "matarile" a los cristianos salvando la vida muy pocos y entre ellos el Rey Alfonso, y a pesar de que le recuperaron buena cantidad de tierras a los cristianos jamás lograron recuperar de nuevo la ciudad de Toledo.
Pasada la batalla y ya con los cristianos "metidos por el momento en vereda" los reyezuelos de las Taifas creyeron que los almorávides se marcharían de nuevo a África... Pero no fue así.

¡Éstos vinieron para quedarse!.

Verano del 1086, los africanos integristas comienzan a conquistar las Taifas en un intento de reunificar de nuevo al Ándalus. 
Expansión Almorávide  en su máxima extensión
Pueblos y ciudades iban siendo ocupados por los almorávides unas veces casi sin violencia, otras con más de la que hubieran deseado sus habitantes.  
Cuando cae Málaga y Granada en manos almorávides y viendo el giro que habían tomado los acontecimientos el Rey sevillano Al-Mutamid le pide a su hijo Al-Ma´mun, que aguante como pueda la posición de la ciudad de Córdoba, pues sería inevitable que tras la caída de ésta se pudiera mantener la de Sevilla.

Poco duró Córdoba defendiéndose del invasor africano, la distancia entre los arrabales cordobeses y la tolerancia de sus moradores influyeron decisivamente para que cayera pronto la capital.

Según cuentan Al-Ma´mun, viendo que la cosa se ponía muy difícil, envió a su esposa Zayda junto a sus hijos y una pequeña guarnición de sus mejores hombres al Castillo de Almodovar del Río  para que lo esperara allí, donde nunca llegó...
El reyezuelo de Córdoba murió como un autentico guerrero, intentó abrirse camino con su guardia a través de los enemigos y de los traidores pero sucumbió al número. Dicen que cuando lo cogieron le cortaron la cabeza, la clavaron en la punta de una pica y la pasearon en triunfo por toda la ciudad.

Algunos historiadores cuenta que Zaida fue entregada junto a sus hijos a Alfonso IV como tributo, otros son embargo cuentan que fue ella misma fue la que buscó la protección del Rey Leonés convirtiéndose al cristianismo y dándole un hijo al Rey. 
Como ya lo contamos en este blog.

Muralla de Ronda del Marrubial
Los Almorávides habían llegado y al igual que en su momento hizo el ya lejano Abderramán I de África y al igual que el primer Omeya, Yúsuf Ibn Tashufin marchó para honrar la ciudad de Córdoba y hacerla su capital.

¿Pretendían parecer a los Omeyas? 
Si era así les quedaba un camino muy largo que recorrer ya que eran tribus acostumbradas al desierto y vivir entre el ganado.

Proclamó a su hijo Ali ibn Yúsuf Emir heredero al que aconsejó que fuera clemente con los cordobeses y tuviera mano dura con sus enemigos.
Cuentan que era generoso, afable y con un gran problema para la situación en la que estaba y es que tenía escaso apego al mando, por lo que fue delegando su poder en los alfaquíes ya que de los treinta y siete años que reinó, apenas pisó la península en cuatro ocasiones; y aunque sus dominios en aquel momento se extendían por Marruecos, Portugal, Andalucía, Valencia, parte de Aragón y Cataluña fueron sus tropas las que lucharon con capitanes nombrados por él pero sin Ali, que esperaba paciente en el Magreb.

En la península, los gobernadores gracias al escaso poder central tendieron a adoptar su ley sin tener una unificación; solo se dedicaron a reforzar las murallas cordobesas ante el peligro de los cristianos y el enemigo que tenían en África... Los Almohades.

A una tierra en la que no se sentían suya ni reconocidos, no se preocuparon de embellecerla, ni de atraer a literatos y poetas como los cordobeses estaban acostumbrados, al refinamiento y ellos además de analfabetos era poco civilizados lo que fueron denominados " salvajes del desierto" que junto al comportamiento de las tropas almorávides dedicados al saqueo de comida y mujeres de la ciudad contribuyó al cardo de cultivo que con la imposición de impuestos para mantener a ese mismo ejercito que los machacaba, fue suficiente para las revueltas cordobesas, donde pasaron a cuchillo a muchos africanos...


Según P.  de Madrazo en estas revueltas un ambicioso vecino cordobés muy rico y poderoso llamado Ben Handi con una muy buena reputación entres los ciudadanos había ido poco a poco insurreccionando a la plebe hasta ser por ella aclamado rey aunque poco después fue depuesto por el gobernador nombrado desde el Magreb llamado Ibn Ganiya, que pidió ayuda al rey Alfonso VII quien vio la posibilidad y se presentó ante los muros de Córdoba para cercar la ciudad.
Las crónicas musulmanas cuentan que una vez cercada la ciudad por poco tiempo un 18 de mayo de 1146 los cristianos entraron a la ciudad saqueando todo lo que encontraban en la parte de la Medina y entrando en la mezquita aljama:

"Ataron sus corceles a las columnas de la Maqsura y profanaron con sus manos impías el sagrado Coran que está custodiado en el Mihrab, purificando este suntuoso  templo el arzobispo de Toledo llamado D. Raimundo donde celebró una solemne misa"

Sigue contando P. de Madrazo que desgraciadamente Alfonso VII no puedo estar mucho tiempo ni pudo dejar a gente para guarnecerla así que le prestó juramento a Ibn Ganiya sobre un Corán que sería su fiel vasallo.
Lo que pasó luego una vez que los cristianos abandonaron la ciudad es que Ganiya rompió el juramento y no se contentó con eso... Sino que atrajo a algunos caballeros cristianos que se encontraban en Jaen a los que hizo prisioneros en cuanto pisaron la ciudad.

Irritado el rey Alfonso por la traición convocó a cuanto caballero y reino para ir contra el gobernador de Córdoba. 
Dice así: 

"(...) Dispuso (El Rey)  ir sobre Córdoba con un ejercito muy poderoso habiendo unido para esta empresa tantas huestes, suyas y de otros príncipes aliados, que la muchedumbre de los jinetes y peones cubrían las montañas y campiña, el agua de los ríos y fuentes no era bastante para apagar la sed de todos sus caballos, ni la yerba de aquella comarca suficiente para darle pasto (...)"


 Ibn Ganiya, emulando a Al Mutamib que por esquivar el yugo de Alfonso VI  se había entregado a los almorávides prefirió "apacentar camellos en el desierto que guardar puercos en Castilla" (1) cometió el mismo error llamando en su ayuda a los Almohades.

Pero eso déjame que lo cuente otro día.




1. Por lo visto está fue la expresión con la que se valió Al Mutamib para significar que más quería ser prisionero de Yusuf el almorávide que cautivo del rey cristiano.



Fuentes consultadas:
Realidad y símbolo de la Qurtuba en la literatura neo-árabe por Clara M.ª Thomas de Antonio-Los Almorávides Serafín Linares Roldán 17/06/2017- Córdoba por P. de Madrazo - Indicador cordobés: o sea manual histórico-topográfico de la ciudad de Córdoba por Luis María Ramírez y de las Casa Deza- Crónica de la provincia de Córdoba por Manuel González Llana -Wikipedia-