En tres tiempos se divide la vida: En presente, pasado y futuro; de éstos el presente es brevísimo, el futuro dudoso y el pasado cierto... (Lucio Anneo Séneca)
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sábado, 2 de mayo de 2026

El convento de Regina Coeli










Él, un Aguacil Mayor (Lo que viene a ser un procurador) de nombre Luis... Un Venegas de cuya familia hablamos en este blog. (Pincha aquí)
Hijo del señor de Luque, D. Pedro Venegas y de doña Inés de Solier hija de Martin Fernández de Córdoba señor de Lucena y Espejo.
Ella, de nombre Mencía, una Gutiérrez de los Ríos ¡Nada más y nada menos! Hija del caballero Veinticuatro D. Diego Gutiérrez de los Ríos, descendiente de uno de los conquistadores de la ciudad y de doña Juana de Quesada y Bocanegra.
Ambos casados y sin descendencia reconocida, se disponen a fundar en 1499 un convento en parte de las casas donde vivían en el barrio de San Pedro, recibiendo el nombre de "Regina Coeli, Reina de los cielos" fundado por las dominicas.
El convento se vio sacudido por multitud de acontecimientos a lo largo de los años que iremos contando aquí, ¡Pero empecemos por el principio!
Ese mismo año dispusieron testamento nombrándose recíprocamente albaceas junto con el Prior del convento de San Pablo. disponiendo ser enterrados en el convento de Regina Coeli con el habito de Santo Domingo. ¡Para su mantenimiento! Dejó unas casas en los marmolejos
Una superficie de 1440m², hace esquina con la calles Regina y la Palma, dotándolo para su mantenimiento de unas casas que dejarían en alquiler en la calle Marmolejos, la que hoy se llama Rodríguez Marín.
Fotografía propiedad de Paco Muñoz
Convento visto desde el cielo
Fotografía propiedad de Paco Muñoz

No sabemos exactamente cuantas casas fueron donadas para la fundación, lo que sí sabemos es que las monjas se hicieron con un gran patrimonio a causas de las dotes importantes ya que profesaron muchas mujeres de la nobleza cordobesa...
Como doña Aldonza de Caycedo, de la nobilísima casa de Caicedo en Vizcaya, y emparentada con la fundadora del convento, viuda del noveno señor de Torres Cabrera, profesó en Regina Coeli y también dos de sus hijas: Leonor y María.
Fueron comprando casas linderas para ampliarlo como se demuestra en las notas que existen en los archivos del monasterio de los Jerónimos...
Por ejemplo el 28 de junio de 1510 doña Teresa de Godoy, priora de las monjas dominicas hacen un trueque, bajo el beneplácito del prior de San Pablo fray Domingo Melgarejo, de unas casas situadas en la calle Valderrama con el caballero Alonso Diaz de Vargas a fin de que éste le otorgue unas casas que lindan al convento. 
También profesó María de Torquemada, hija de Luis Hernández de Ayllón y de Leonor de Torquemada, vecina en Santo Domingo, puesto que es su voluntad ser monja profesa en el monasterio de Regina Coeli, otorga a la priora Catalina de la Cuerda como dote unas casas en calle de la Feria entre los Caldereros.
También recibirán ingresos por tierras y casas que fueron alquilando para sufragar sus gastos: Como el 11 de Enero de 1517 la priora del monasterio Catalina de Siena, y las monjas, arriendan a Antón Martínez, aladrero y vecino en San Lorenzo, unas casas en dicha collación, calle de Buenosvinos por 600 maravedíes y un par de gallinas vivas de renta anual. 
El 19 de agosto de 1517, Alonso López de la Cal Maestra y su mujer Leonor Jiménez de Alcázar, vecinos de Santa Marina, venden al monasterio de Regina Coeli unas casas en la collación de San Andrés, calle de los Cedros, por 21.000 maravedíes. 
En 1532 recibía Regina Coeli por doña Leonor de las Infantas 140 fanegas aproximadamente, en el cortijo de Pradena, en la campiña de Córdoba, cerca de Castro del Río.
O como muestra la cantidad de pagos, rezos y regalos que recibían. Las monjas de Regina Coeli habrían de rezar a diario y perpetuamente los salmos de penitencia por las almas de los fundadores, sus padres y antepasados; además, después de la misa mayor diaria, debían decir un responso sobre las sepulturas de ambos fundadores. Como por ejemplo por D. Pedro Gonzalez de Hoces, señor de la Albaida, veinticuatro y vecino de San Andrés que ¡Qué por lo que se ve! No tenía muy claro el ir al cielo porque dispuso en su testamento: 

" (...) le recen los salmos un año en Santa Isabel de los Ángeles, otro en Santa Clara, otro en Santa Inés, otro en Santa Cruz, otro en Santa María de las Dueñas, otro en Regina Coeli, otro en la Concepción, otro que se los rece sor Ángela, monja en Santa María de Gracia, otro en ese mismo monasterio las religiosas (...) 
Fotografía propiedad de  A. J. González
Parte del patio donde se aprecia la fuente

Entre 1661 y 1663 el convento de Regina Coeli se vio implicado, junto con otros conventos cordobeses, en la acuñación de monedas falsas. Resulta muy llamativo que el único imputado fuera un niño llamado Joaquín de tan solo diez años. Este hecho surgiere la influencia y protección de la que gozaban las ordenes religiosas y que aún perdura. 

En 1804 la epidemia de fiebre amarilla en la ciudad fue una catástrofe con la muerte de más de 1500 personas en Córdoba, obligando a tapiar calles y casas con la gente dentro... En aquellos tiempos se conocía como vómito negro, originaria de Suramérica, entraba por los puertos marítimos en los moquitos que venían escondidos en las mercancías... El punto cero estuvo en una familia que vivía en la Calle Almonas, hoy Gutiérrez de los Ríos, recordemos que era una de las arterias comerciales de la ciudad.
Visto como se propagaba la enfermedad, el alcalde de la ciudad, Agustín Guajardo Fajardo, no "se anduvo con chiquitas" envió a algunos hombres para que tapiaran a "Cal y canto" ¡Nunca mejor dicho! Ya que realmente eran las calles tapidas con cantos de piedra y luego encalados para aislar la enfermedad... Dejando a los habitantes confinados asistiéndolos con comida que les era entregada por unos tornos. ¡¡Para que hablen la gente del coronavirus!! 

En el convento de Regina Coeli murieron 14 monjas y las restantes fueron trasladadas al convento Scala Coeli, situado en la sierra cordobesa, hasta que de nuevo las calles fueron abiertas. Hasta que en 1804 por disposición del obispo Trevilla ¡¡El que prohibió la Semana Santa en la ciudad!! (Pero eso ya lo contaremos otro día)
Fotografía propiedad ABC

El convento es desocupado, ampliado y dedicado a hospicio y casa de misericordia y posteriormente queda como cuartel de la Guardia Civil.
Años después es creado la primera Escuela Subalterna de Veterinaria, cuyo director fue D. Enrique Martín Gutiérrez, embrión de la maravillosa facultad que tenemos hoy en día. 
Más tarde, parte del convento y ya trasladada la escuela veterinaria, se convirtió en casa de vecinos llegando a albergar la iglesia una fabrica de telas, almacén de tocinos y hasta bodega.

Al acercarse a la iglesia, el visitante accede por una sencilla puerta situada en el muro norte. Aunque hoy se encuentra bastante deteriorada, la portada aún deja ver su antigua riqueza decorativa: un arco con pequeñas figuras y motivos vegetales que evocan el estilo renacentista. Sobre él, dos pequeños ángeles parecen resistir el paso del tiempo.
El interior sorprende por su sobriedad. La iglesia tiene una sola nave rectangular, encalada en blanco, aunque en su origen estuvo cubierta de pinturas, de las que todavía quedan leves restos. A los pies se encuentra el coro alto, separado por una delicada celosía de madera. Antiguamente se accedía a él por una estrecha escalera de caracol, hoy muy deteriorada.
Si se observa con atención la portada, aún pueden distinguirse dos escudos con la cruz de la orden dominica, recordando que este convento perteneció a una comunidad femenina de dicha orden. Entre ellos, un pequeño nicho vacío sugiere que en otro tiempo albergó una imagen. Uno de los elementos más llamativos es la cubierta de madera. Se trata de una armadura de tradición mudéjar, ricamente decorada con formas geométricas basadas en estrellas de ocho puntas. Este tipo de decoración, minuciosa y repetitiva, crea un efecto visual muy característico, donde se entrelazan influencias islámicas y renacentistas. 
En la parte superior de los muros, aún se conservan restos de decoración pintada: rosetas y cartelas de vivos colores que nos hablan del aspecto original del templo en el siglo XVI. En la cabecera destaca una cartela mayor con la cruz de Santo Domingo, reforzando la identidad del lugar. Finalmente, una inscripción recorre parte del edificio, aunque el paso del tiempo ha borrado muchas de sus letras, dejando su mensaje incompleto y envuelto en misterio. 


El Convento fue inscrito como Bien de Interés Cultural (BIC) en el Catálogo del Patrimonio Inmueble de Andalucía en 1979.

 
Fuentes consultada:
Falsificación de monedas en conventos cordobeses  en 1661 por Javier de Santiago Fernández 1997 *Universidad Complutense- Fundaciones conventuales femeninas y Querella de las Mujeres en la ciudad del siglo XV por María del Mar Graña Cid-Monasterio los Jerónimos B.- AHPC, Clero, leg. 3592. Inserto en el nº 2025-

sábado, 26 de octubre de 2024

Hospital de Antón de Cabrera

Fotografía propiedad de Alejandro Muñoz Illescas
Antiguo Hospital de Antón Cabrera 










¿Sabíais que la sede de la Delegación del Gobierno de la Junta de Andalucía, fue un Hospital y además de enfermedades venéreas?
Se anunció públicamente colgando en la fachada una tablilla en la que decía: 

"El que tenga gálico que acuda, que aquí se cura"

Gálico es el nombre que se le daba a la sífilis, también se le conocía como "Mal francés", "Enfermedad de las bubas", "Mal venéreo", "Mal napolitano", etc... 
Esta enfermedad contagiosa se transmitía con mucha facilidad en aquellos tiempos, provocando úlceras en los órganos sexuales, manchas rojas en todo el cuerpo e incluso provocan lesiones en el sistema nervioso y circulatorio... 
Desgraciadamente todavía existe así que se recomienda el ¡Póntelo, pónselo!

Se le conoció por el hospital de Antón Cabrera, a pesar de recibir otro nombre en el momento de su fundación como ya veremos más tarde.
Pero, ¿Quién fue Antón Cabrera? Era el segundo hijo del que fue y hermano del que era Señor de los Cansinos y descendiente de una de las ramas de los Torres Cabrera, que ya hablamos en este blog 
También estaban emparentados con los marqueses del Carpio, que también hablamos en este blog.¡ Como podemos ver, la riqueza siembre ha estado en manos de unos pocos!
Caballero veinticuatro de la ciudad casó con doña Beatriz de Heredia no tuvieron herederos y decidieron donar sus propios bienes y palacete de 2.097 metros cuadrados para ayudar a los pobres... ¡No se lo tomarían nada bien los sobrinos!
A vista de pájaro ubicado en plaza de San Nicolás
















El edificio aún conserva la portada manierista de finales del siglo XVI rematada con un gran ovalo, dando paso a un zaguán de la misma época.
Constaba y consta, de dos patios y un huerto, el patio principal todavía conserva las arquerías mudéjares  de arcos de ladrillo de medio punto enmarcados por el alfiz con capiteles y columnas de acarreo.
Alrededor de 1503- según D. Germán Saldaña Sicilia en su maravilloso trabajo-  se constituyó una hermandad, no se sabe si fueron ellos mismos los que la fundaron la hermandad o la incluyeron en su fundación para dedicarse a cuidar enfermos en su propia casa. ¡Me inclino por lo segundo... !
Al matrimonio se unió como cofundadora la señora doña Catalina Pacheco viuda de D. Alonso Fernández de Córdoba, Señor de Aguilar y hermano del Gran Capitán, donando entre otras mandas, dos casas que tenía junto a la puerta de Hierro (plaza de la Trinidad) nombrando como patronos perpetuos al Deán de la Catedral, el Prior del monasterio de San Jerónimo de Valparaíso y al guardián del monasterio de San Francisco. 
Fotografía de la página de Delegación del Gobierno
Patio principal
El Hospital se intituló el 4 de Julio de 1505 con el nombre de "Limpia Concepción de Nuestra Señora", como consta en las escrituras de fundación -según el señor Saldaña- 

(...) sería para que los pobres que se hayan de recibir para curarse sean de los más pobres extranjeros que se puedan haber, de cualquier enfermedad, excepto endemoniados o locos o enfermos del mal de San Lázaro (...). 

Parece, que el primitivo intento de los fundadores era dedicarlo precisamente a Hospital a las enfermedades veréneas, en especial la sífilis o como en aquellos se conocía morbo gálico, mal francés y bubas, pero sin dejar de atender las demás enfermedades....
Al aceptar la donación de doña Catalina de Pacheco, acoplaron a los deseos de la donante, los suyos. ¡No se recogían enfermos leprosos ni con demencias!
Recordemos que ya existían muchos pequeños hospitales en la ciudad, además de un Hospital dedicado a enfermedades mentales y que ya hablamos en este blog.
La obra de habilitación no fue terminada hasta 1512 se el añadió una pequeña iglesia que estaba ubicada en el primer patio frente a la puerta. La iglesia de tres naves tenía un bello retablo que se encuentra custodiado en el Museo de Bellas Artes, tenía a uno de sus lados una pequeña capilla que servía de sacristía y donde fueron enterrados los fundadores. 
Retablo que perteneció al Hospital 
Museo de Bellas Artes
Las rentas con las que empezó el hospital -según siempre el trabajo de D. Germán- fue la primera donación de los propios fundadores que consistía en los efectos siguientes, según un instrumento en pergamino, fecha 5 de Noviembre de 1506: 
Junto con el donativo de doña Catalina Pacheco que, según el testamento de Antón Cabrera, ascendía a un total de 62.000 maravedíes de Juro de heredad en cada año.
Estaba: 
- Las Casas mayores de los dichos señores, que son las mismas en que se fundó el hospital y otras casas junto a ellas. 
El cortijo y tierras que dicen de Martín López, en la Campiña. 
- Las tierras que dicen de Mayor Arias, en la Campiña. 
La cuarta parte y tierras del cortijo de Zapico, en la Campiña. 
- Cinco cahices de pan de censo. 
- El cortijo y tierras que dicen del Álamo. 
- Una heredad de casas, bodegas, lagar, pila y tinajas, viñas y árboles, montes y aguas en la Sierra de esta ciudad pago de la fuente del Arco.
-Una huerta, árboles y terreno, olivares y monte, aguas y albercas en el alcor de la Sierra, pago de Vallehermoso.
-Olivares en la Sierra, a la alcantarilla de Grande Sueño. Otro pedazo de olivares en el mismo pago. Otro en el Salto del Pregonero. Un pedazo de viñas en la huerta de Cercadilla. 
- Y diferentes ornamentos, cálices, patenas, y bienes muebles, para la obra de la capilla.
- 61 camas para los pobres con toda su ropa como jergones, sábanas y mantas.
-Todas las otras cosas de cobre y hierro y barro necesarias que están y estuvieren para proveimiento de la cocina y servicio de casa para los dichos pobres.
¡La verdad que todo un pastizal!
Fotografía de la página de Delegación del Gobierno
Uno de sus pasillos
En un principio el hospital era para curar las enfermedades solo de hombres ¡Se ve que las mujeres no les pasaba nada! hasta que en 1598 y a consecuencia de una donación de un presbítero llamado Andrés de Morales, el cual dispuso que, después de cumplida la fundación de una capellanía en la iglesia parroquial de Santa Marina, y cuyas circunstancias detalla,
"de lo de más de su hacienda se emplearen en rentas para que en el Hospital de Antón Cabrera, o en otra parte donde mejor pareciere a los dichos señores patronos, se curen mujeres de mal de bubas que sean pobres"
.
 
Por escritura otorgada en 20 de Enero de 1608 por los entonces patronos del Hospital de Antón Cabrera, es destinado ya, desde esta época, exclusivamente a la asistencia de enfermedades venéreas, pero para ambos sexos.
Por los libros de cuentas- continua G. Saldaña- había para la asistencia del hospital: Médico, cirujano y enfermeros (Aunque yo me inclino de que serían mujeres); y, como personal auxiliar, una casera y despenseros. Con respecto a los sueldos, hay una nota curiosa: y es que primeramente empezaron a pagarse en especie (en trigo), y hasta el año 1628, aparecen los pagos efectuados en moneda. 
En el año 1620 se encuentra una partida de 42 fanegas de trigo, «como salario del médico del hospital, Dr. Martín Fernández Molina por las siete curas que hubo desde S. Juan de 1620, hasta Octubre de 1623, a razón de seis fanegas de trigo cada cura». Al cirujano Juan Díaz Bellido, se le pagaron por la misma época, treinta y una fanegas y media, por las mismas siete curas, a razón de cuatro fanegas y media cada cura. 
Juan López y la Casera, su mujer, cobraban entre ambos nueve fanegas: cinco el primero y cuatro la segunda. 
Fotografía propiedad de Puerta de los patios
Desde el zaguán
Cuando se estableció el pago en moneda, aparece una data de 6.000 maravedíes que se pagaron a los herederos del médico Dr. Fernández de Molina, por las curas de octubre de 1628 y Abril de 1629. 
Fueron muchos los que dejaron en sus testamentos bienes y rentas para este Hospital, como D. Francisco Sánchez, presbítero y Capellán perpetuo de la Catedral o como doña Isabel Cabrera que dejó todo sus bienes en usufructo.
Desde un principio el hospital funcionó muy bien, de hecho en 1680 adquiere en propiedad una paja de agua (Unos 4 litros /minuto  aprox.) para ampliación de flujo de su agua y el documento de la tal adquisición es el único que nos da noticias de la dotación que entonces tenía. - según cuenta G. Saldaña- procedente de la obra pía de Baltasar Najara de la Rosa, racionero de la Santa Iglesia Catedral, salió a subasta una paja de agua que fue adquirida por el hospital en once mil quinientos reales; si bien hubo de conducirla, a sus expensas, hasta dentro de sus muros, "desde el arca de la plazuela que llaman del Marqués, próxima a Tras-Castillo"
Posteriormente cedió el hospital el sobrante del agua a la hospedería de los monjes de San Jerónimo, mediante el pago anual de cuarenta y nueve reales.
Con la invasión francesa y a causa de los saqueos, fueron trasladadas los 300 enfermos al hospital de San Sebastián donde se continuó curando a los enfermos a costa y expensas de Antón Cabrera.

En 1837 el hospital fue agregado al hospital del Cardenal por falta de recursos, mientras que el edificio fue destinado como casa de Parturientas y no fue hasta 1843 que el  edificio fue destinado para a la escuela normal de Magisterio, hasta 1967 que fue trasladado a un edificio de la plaza de Andalucía.
El palacete perteneció a la Diputación de Córdoba hasta que en 1988 se lo quedó la Junta de Andalucía en publica subasta

Fuentes consultada:

Hospitales de Córdoba por D. Germán Saldaña Sicilia Boletín de la Real Academia de Ciencias Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba 1934- GMU Córdoba-Delegación de Gobierno de la Junta de Andalucía- 

domingo, 28 de abril de 2024

La Calleja de la Pimentera








Situada en una de las zonas más emblemáticas de nuestro casco Histórico  y ubicada en la calle Caldereros es una de las tres callejas sin salida que existen desde la Edad Media.  
Dos de ella se pueden visitar, la otra se encuentra integrada entre dos casas que pronto será un hotel al que posiblemente llamen "Los palacetes de Córdoba"
Ambas callejas sin salida o azucaques, vestigios del urbanismo musulmán, eran construidas para que al ojo del transeúnte se viera en apariencia privada y que preservaban la intimidad de aquellos que vivían allí. 
El nombre de esta calleja, ya aparece como tal en el plano de la ciudad de 1851, reformado por D. José María de Montis, del plano de 1811, llamado también "plano de los franceses"
Se cree que en éste ultimo o bien pertenecía a alguna casa como calleja barrera o aparecía sin nombre.
Los historiadores no se han puesto de acuerdo sobre de donde proviene el nombre de la calleja, algunos dicen que deriva por un árbol de la especia que se encontraba allí, aunque no creo que sea veraz ya que no hay arboles pimenteros en la ciudad, otros hace alusión al negocio de las especias que estaba extendido por la zona aunque a mi corto entender, no tan cercana ya que en la calles más cercanas estaban latoneros, caldereros y plateros.
Ubicación de la calleja 
Flecha blanca
Otros teorizan que el nombre proviene por una familia que vivió allí de apellido "Pimentel" o "Pimienta"...
Indagando un poco descubrí que un tal Alonso García Pimienta que junto con otros como D. Gonzalo Yáñez rico-hombre de Portugal recibieron repartimento en Córdoba por la ayuda a la conquista de los moros en Andalucía.
Fotografía realizada por MariÁngeles Ortiz
Calleja de la Pimentera
El tal Alonso recibió repartimento de un molino que no he logrado saber cuál y unas casas en la zona donde está ubicada la calleja, ya que algunas de esas casas las puso en regimen de alquiler, una un platero llamado Francisco Fernández y otra a Pedro de Aranda, maestro lapidario, ambas por cinco años y veinte ducados de renta, en el arquillo de los Calceteros, asentamiento de castellanos nuevos.
Además de un cortijo al que se le denominaba "del judío" que los textos lo sitúan en la carretera de Sevilla , es decir, la actual carretera de Palma del Río, en el límite municipal de Córdoba y Almodovar del Río, de éste solo pagaba parte, sobre cuatro yugadas, al diezmo de la Catedral ya que la otra parte, aparece en la bula de Inocencio IV.

"En el cortijo que diçen del Judío, carrera de Seuilla, ouo don Alfonso García Pimienta quatro yugadas. Son agora de Garçi Meléndez, e creçentó otras quatro yugadas por conpra. Lieua la Eglesia la meytad del diesmo e de todas las ocho yugadas e todo lo de la huerta porque fue del donadío"

-Libro de Diezmos de Donadíos, de la Catedral de Córdoba.- 

Lo que si sabemos con seguridad es que en aquella calleja vivió uno de los más relevantes artistas del barroco andaluz, nuestro insigne pintor D. Antonio del Castillo y Saavedra (del que hablaremos más adelante en este blog)  cuando se casó, en segundas nupcias, con Magdalena de Valdés, hija de un reconocido platero Simón Rodríguez de Valdés.

También vivió en la misma calleja, Martin Sánchez de la Cruz, platero de enorme renombre en aquellos tiempos ya que hizo obras como los relicarios del Monasterio de la Inmaculada Concepción y la imponente lámpara del crucero de la Catedral cordobesa. 
Tuvo, que se sepa, una casa en propiedad situada en la calle de la Pimentera, en las inmediaciones de la Calcetería y que se hicieron en ellas reformas, como se hace constar en un acuerdo con fecha de
Fotografía de la Mezquita Catedral
Lámpara de la Catedral
 1629 cuando Martín Sánchez contrata con el carpintero Andrés de Gauna la realización  de los arreglos de puertas y ventanas:
"de todas las puertas de tableros o enrasadas... para unas casas que está labrando en esta ciudad en la calleja de la Pimentera"; en el encargo se incluían todas las de la vivienda.
A lo largo de su vida gozo de un buen nivel adquisitivo ya que se dedicaba a composturas del tesoro de la Catedralicio como ajuar domestico.

Sobre la lámpara habló D. Enrique Romero de Torres, hermanos de nuestro insigne pintor, en 1946 , dice que fue encargada y pagada a su costa el Sr. Obispo de la Diócesis D. Cristóbal de Lobera y la donó para que "perpetuamente de día y de noche, arda delante del Santísimo Sacramento" en la capilla mayor de la Santa Iglesia Catedral, según consta en la escritura.
Su tamaño es de 1.82 metros de diámetro y desde el borde, dividido en dieciséis partes iguales, rectas y molduradas en la bandeja, de cuyo centro exterior penden tres cuerpos superpuestos octagonales de formas variadas, octagonales que, en disminución forman, a modo de pirámide invertida, hasta el extremo del bello remate que ostenta en la parte inferior con una argolla para anudar la borla colgante de seda, mide 1'23 m.; y de altura tiene toda ella, con sus ocho cadenas formadas de elegantes alacranes, 4'50 m. 
Fotografía de la Mezquita Catedral
Para haceros una idea de como es el tamaño de la magnifica lámpara
El lamparín no está suspendido por cadenitas como es costumbre en esta clase de lámparas, sino que descansa el vaso de cristal con la mecha y aceite en una esbelta y calada torrecilla del mismo metal, que se eleva sobre un sencillo trípode. De las dieciseisavas partes poligonales que constituyen y rodean los principales sectores circunscritos por molduras, estrías, conchas, grutescos y otros motivos ornamentales de esta espléndida joya artística, ocho de ellas, representan los escudos de armas del Prelado donante.
Los tres cuerpos restantes octogonales moldurados que van en disminución y completan el conjunto de la lámpara, hasta terminar después del nudo grande que precede a su remate, están decorados profusamente con hojas, vástagos, medallones, guirnaldas, cabecitas aladas de querubines y demás elementos decorativos.

Con Martín Sánchez de la Cruz colaboraron varios plateros- prosigue Enrique Romero de Torres- caldereros, latoneros y otros artífices en esta magnífica obra, cuyo peso es de 862 marcos, 3 onzas y 4 ochavas de plata con el oro que tiene en las armas y su costo fue de 10.000 ducados y 526 reales, según fe de Pedro Sánchez de Luque, fiel marcador de esta ciudad de Córdoba. 
La citada lámpara, en la cual no hay cosa ninguna que no sea de plata, excepto los adornos dorados de las armas de su donador, se colocó en el centro de la bóveda del crucero, la víspera de Nuestra Señora de la Fuensanta en 1629, cuando era obrero mayor el Canónigo Licenciado D. Antonio Torralbo de Lara y la que había antigua en el mismo sitio, fue fundida para servir en el adorno que se hizo en el arca del Santísimo Sacramento, con dos pares de candeleros.   


Fuentes consultadas:
La situación de la platería cordobesa en el Siglo XVII de María del Amor Rodríguez Miranda- Obras religiosas del platero Martín Sánchez de la Cruz por M.ª Teresa Dábrio González-La monumental lámpara de plata con incrustaciones de oro, existente en la Capilla Mayor de la Santa Iglesia Catedral por Enrique Romero de Torres en el Boletín de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba -

miércoles, 1 de febrero de 2023

Calle de Julio Romero de Torres.

La antigua calle de los Mascarones y un cartel pagado por suscripción popular.
Calle Julio Romero de Torres 
Cinco, son los recodos de la antigua calle llamada "de los Mascarones" que comienza en el arco del Portillo hasta donde se encuentra el Museo Arqueológico, haciendo un camino sinuoso de trecientos cincuentas metros hasta su salida a la plaza de Jerónimo Páez.
Antaño fue una zona donde habitaban y por lo tanto tenían sus tiendas, los mercaderes. 
De ahí que el propio Portillo que no es otro que un vano abierto desde el siglo XIV en la muralla para facilitar el paso desde la Medina hasta la Axarquía, fue llamado como estaba claro "Puerta de los Mercaderes".

El por qué de este nombre, nuestro ilustre don Teodomiro Ramírez de Arellano cuenta en sus "Paseos por Córdoba" dice así: 
"Antes de salir a la plazuela de D. Gerónimo Páez hay otra calle tortuosa, toda embaldosada, en lo antiguo conocida por las callejas que van al Portillo y después de los Mascarones (Julio Romero de Torres), por dos relieves que representaban dos soldados romanos que estaban a los lados del balcón de la casa número 21, solariega de los Mohedano de Saavedra"
Casa de los Mohedano de Saavedra
Mi humilde teoría sería que esos mascarones tal vez, y digo solo tal vez, podrían haber sido encontrados en la ruinas del teatro romano que se encuentra exactamente bajo esa misma plaza y del que podemos ver parte bajo en Museo Arqueológico. 
Habla también de una de las casas donde vivió una familia clerical, ahora se encuentra dividida y edificado un bloque de pisos en parte de ella, perteneció a una de las familias más extravagante por su gustos exóticos que aparece en el trabajo del galardonado con el premio Nacional de Historia de España, don Antonio José Diaz Rodríguez, catedrático de la Universidad de Córdoba, en su trabajo: "Sotanas a la morisca y casullas a la chinesca. El gusto por lo exótico de los eclesiásticos cordobeses ". 
Pero... ¿Quiénes eran esta familia? 
Los Mohedano de Saavedra eran oriundos de Pedroche, una familia burguesa venida a más por su relación con la iglesia y una calculada estrategia matrimonial... 
Entroncaron con los apellidos de la élite de Córdoba, como los Armentas y los Simancas que según cuenta  Díaz Rodríguez y que estaban relacionados con los arcedianos de Córdoba y los Fernández de Córdoba entre otros.
El primer pedrocheño que tenemos constancia fue don Juan Mohedano de Saavedra, jurado de Córdoba que casó con María de los Barrios nacida en Torremilano, en el municipio de Dos Torres provincia de Córdoba. 
De este matrimonio tienen dos hijos que sepamos, doña Francisca de Saavedra Mohedano y don Alonso Mohedano de Saavedra canónigo de la Santa Iglesia de Córdoba.
En los Mohedano Saavedra se unieron dos dinastías catedralicias en don Juan Pérez Mohedano de Valenzuela: los Pérez de Valenzuela, vinculados con el poderoso clan de los Fernández de Córdoba, como hijo del alcalde noble de la Santa Hermandad Juan Pérez de Valenzuela, y los pedrocheño Mohedano de Saavedra por su madre, doña Catalina Blázquez de Saavedra. 
Según D. Antonio J. Díaz Rodríguez- Entre sus parientes más cercanos encontramos a su tío, el Obispo y auditor de la Rota don Juan Mohedano de Saavedra, propuesto al pontífice romano por el mismo Carlos I, sus primos Antonio de Saavedra, canónigo de Sevilla, Hernando Mohedano de Saavedra, canónigo de Córdoba y luego de Sevilla, Antonio Mohedano de Saavedra, canónigo y provisor de Córdoba, o su pariente el Dr. Juan Pérez de Valenzuela, canónigo de Córdoba, entre otros.
Fueron poderosos y pintorescos, con ganas de lucir el poder económico, vivieron rodeados de un nutrido servicio de la casa: Mayordomo, capellán, ama de llaves, pajes, criados entre ellos varios esclavos y varias moriscas llamadas Brianda, Elena de Cáliz, María, Isabel y Luisa... 
Esto solo en la residencia de la capital ya que en la villa de Pedroche mantuvieron sus casas principales con su propia servidumbre ¡Viva el voto de pobreza! ¡Ironía, claro!

Como era de esperar fundaron en una de las Capillas de la Mezquita Catedral en 1578 por Juan Pérez Mohedano Saavedra, la llamada de Santa Elena o de la Santa Cruz de Jerusalén este nombre se cree que se le llamaba por su cercanía a la Puerta de Jerusalén.
Hoy en día no existe ya que en 1859 fue integrada a la Capilla del Sagrario para sacristía de los curas de ésta, con la condición de que no se tocara el retablo de Santa Elena hasta que Velázquez Bosco en su restauración en 1908 guardara el cuadro en el museo de la Mezquita.
Azulejo de la calle con el nombre actual
La calle fue rebautizada en 1920 con el nombre de nuestro insigne pintor Julio Romero de Torres. Según cuentan, la calle era muy frecuentada por el pintor pues aquí vivía Francisca Pellicer, la mujer que más tarde sería su esposa. Cuentan y esta historia la he leído en la prensa y no he podido verificarla, que una noche en uno de los recovecos de la calle, el hermano de Francisca, Julio Pellicer, le sacó una pistola a Julio Romero de Torres dándole el ultimátum y diciéndole que o se casaba con su hermana o le daba matarile... Y es que Paca (Como la llamaban en la familia y amigos) se había quedado embarazada viviendo su embarazo soltera y con apenas dieciocho años, pues el pintor todavía no había decidido casarse... 
El caso, es que por lo visto, lo de la pistola hizo efecto ya que se casó con Francisca apenas tuvo al bebé.
El pintor, cada vez tenía más pedidos de retratos y con las ganancias de sus cuadro invirtió en bienes inmuebles... Uno de ellos en una casa en la misma calle y que hoy en día es la peña flamenca de Julio Romero de Torres y de la que en vida del pintor, siempre la tuvieron en alquiler para ayuda de la economía familiar cosa que cuenta Paco Muñoz en su blog "Notas cordobesas"
Cuando el Ayuntamiento acordó poner el nombre del pintor a la calle, promovieron una suscripción popular para rotular la calle...
Se consiguió recoger 1.068,45 casi 1069 pesetas de los años 20 ¡Un pastizal!
Con esa cantidad, además del bello rotulo de la calle, se hizo una replica en azulejo de uno de los cuadros del pintor, "La saeta" que se encuentra en la plaza de Capuchinos, colocado concretamente en la fachada de la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores. 
¿Y por qué en esa plaza? Pues según Teodoro Fernández Vélez en su libro "Julio Romero de Torres: Vida y obra" se reafirmaba una identificación entre la plaza y  pintor...
¡Y como siempre! La ubicación tuvo sus dimes y diretes, ya que se propuso que se colocara en la plaza del Potro para que la familia del pintor pudieran verla cuando salieran de la casa.

Volviendo al cartel de cerámica fue colocado al comienzo de la calle esquina con la calle Cabezas, de forma rectangular está decorado con una orla en su borde con abirragadas rocallas y "C" de estilo barroco, que se mezclan con cartelas geométricas.
En su interior, un diseño vegetal pintado en un color anaranjado claro y apenas esbozado, sirve de fondo para la composición principal, la cual consiste en dos tondos circulares situados en la esquinas  en el centro en grandes letras: 
                                                    JULIO ROMERO DE TORRES. 
Su nombre adornado con hojarasca decorativa. Los tondos de las esquinas los escudos de la ciudad: El de la derecha reproduce una vista de la ciudad con el rio, el puente y algunos edificios de los cuales se elevan alguna palmeras; alrededor de esta vista de la ciudad el lema:                         "CÓRDUBA MILITAE DOMUS INCLYTA FONS QUE SOPHIAE"
A la izquierda el escudo de Córdoba con el león sin coronar y en la parte inferior derecho la firma del artista.
Manuel Vigil-Escalera Díaz ceramista y amigo del pintor nació en Sevilla trabajó como ceramista desde 1915 hasta su temprana muerte en 1938.
Fue más tarde cuando se hizo una copia del mismo cartel colocándolo en la ultima casa de la calle frente a la plaza de Jerónimo Páez


Fuentes consultadas:
Callejero Sentimental por Francisco S. Márquez *ABC de Córdoba- Sotanas a la morisca y casullas a la chinesca: el gusto por lo exótico entre los eclesiásticos cordobeses (1556-1621) por Antonio J. Díaz Rodríguez *Universidad de Córdoba- Julio Romero de Torres: Vida y obra por Teodoro Fernández- Cordobapedía

miércoles, 4 de enero de 2023

La Capilla Real de la Mezquita Catedral.

La historia de tres reyes.
Fotografía de la web del Ministerio de Cultura


Situada en el interior de la Mezquita Catedral y al inicio de la mítica ampliación de Al Hakam II y junto a la capilla de Villaviciosa, se encuentra una de las capillas más desconocidas de la Mezquita Catedral, y no por que no sea históricamente interesante sino por que lleva más de una década tapiada con paneles a la espera de ser restaurada.Existen varias hipótesis de cómo y cuándo fue fundada la Capilla, ya que siempre se ha dicho que fue realizada durante el reinado de D. Enrique II de Castilla el "Trastámara" aunque hay historiadores que se inclinan por la construcción en distintas épocas: 
Una en 1312 comenzada de la mano de Alfonso el Onceno y terminada por su hijo Enrique en 1371 y otros piensan que fue durante el reinado de Pedro I, llamado "El Cruel" cuando se comenzó.
Su finalidad no era otra que acoger los panteones de dos Reyes Castellanos y se finalizó en 1372 como lo confirma la inscripción del zócalo vidriado que aparece en la capilla:

"Este es el muy alto rrey d. Enrrique. Por onrra del cuerpo del rrey su padre esta capiella mando facer acabose en la era de M e CCCCIX años"

Fecha a la que, según el antiguo cómputo del tiempo en España, la llamada Era Hispánica, hay que restar 38 años, por lo que corresponde a 1371. 
Inscripción del zócalo
¿Qué quienes fueron los que estuvieron enterrados aquí? El rey D. Alfonso XI "el Onceno" y D. Fernando IV "El emplazado"
Muchos se preguntarán qué por qué se le llamaba el emplazado y la verdad, que es una historia curiosa digna de ser contada...
Cuentan que un valido de éste rey, un tal don Alfonso de Benavides fue asesinado en Palencia una noche a la salida del palacio Real, haciendo un poco de spoiler este colega se había creado muchos enemigos... 
El caso, es que le echaron la culpa a Pedro y Alfonso de Carvajal que habían tenido sus más y sus menos con el privado de D. Fernando.
Por aquel entonces el Rey que se encontraba en Jaén se desplazó hasta Martos donde se encontraban los dos hermanos condenándoles a muerte...
Fotografía de la web del Ministerio de Cultura
Según cuentan las crónicas los hermanos fueron introducidos en una jaula con pinchos por dentro y arrojados por una peña, no sin antes uno de ellos emplazar al Rey ante la justicia divina en un plazo de 30 día por la injusticia que estaba cometiendo...
Cuando pasaron los treinta días y viendo el Rey que no había ocurrido nada, festejó que había hecho justicia a los verdaderos asesinos de su privado; terminado el banquete se fue a dormir y es ahí que ya no despertó nunca más ¡Vamos que se quedó pajarito! 
Claro que esto no deja de ser una leyenda... Posiblemente murió de un atracón o un infarto o algo por el estilo... 
La cuestión es que desde entonces fue denominado con el apelativo del "Emplazado" que murió el 7 de septiembre de 1312 con apenas 27 añitos.
Así que con toda la pena del mundo, se quisieron llevar el cadáver del Rey a Toledo para enterrarlo allí... Pero cuando llegaron a Córdoba cuentan las crónicas que era tal el olor que desprendía el ataúd que tuvieron que enterrarlo en la Mezquita cordobesa; su viuda, la reina doña Constanza permaneció un tiempo en Córdoba y fundó según la diócesis:

" el 4 de octubre del mismo año, la que hoy conocemos como Capilla Real. La dotó con 6 capellanías, declarando que entre todos los bienes que en la Santa Scriptura son escriptos que aprouechan a las animas de los defuntos fallamos que el santo sacramento de la Missa es mejor e non ay ninguno egual del. Hermosas palabras, llenas de fe y esperanza, en las que la reina se mostraba digna hija de su madre, la princesa aragonesa, esposa de Dionís I, que veneramos con el nombre de Santa Isabel de Portugal. Alfonso XI había manifestado la voluntad de ser enterrado en la “capilla donde yacía el rey don Fernando su padre, en la yglesia mayor de Sancta Maria de Córdoba."

Su padre, D. Alfonso XI el Onceno también fue enterrado allí, falleció el 27 de marzo de 1350 en el cerco de Gibraltar a causa de la peste negra, dejando en su testamento constancia de que sus restos fueran enterrados en Córdoba, ciudad que había vivido junto a ellos su romance con su amante doña Leonor de Guzmán.
Fotografía de la web del Ministerio de Cultura

(...)  el Rey Don Enrique fizo levar el cuerpo del Rey Don Alfonso su padre, que yacia enterrado en Sevilla en la capilla de los Reyes, á la cibdad de Cordoba: é fue levado muy honradamente, é enterrado en la capilla de los Reyes de la Iglesia mayor de Santa Maria, dó yacia el Rey Don Ferrando padre del dicho Rey Don Alfonso (...)

En 1571 los ataúdes fueron abiertos por la visita a Córdoba de Felipe II para poder contemplar a sus dos antepasados ¡Que tétrico, el colega!
Por aquel entonces y hasta el siglo XVIII a los reyes se le enterraba con una espada corta a la que se le llamaba "estoque real" como simbología de potestad y justicia... Según nuestro cronista D. Miguel Salcedo Hierro- cuenta que durante la apertura de los ataúdes se pudo comprobar que el estoque de Alfonso XI había desaparecido. Felipe II le reclamó al Deán de la catedral que le explicó al soberano que se había roto mientras que un sacristán lo limpiaba ¡Qué casualidad que se rompiera y se perdiera! ¡Mira, como la vigas califales que fueron subastadas en Londres en la sala de subastas  Christie´s! 
Por lo visto el rey ordenó que se reemplazara por otro estoque...  ¡No sabemos si otro sacristán lo rompería!
LA CAPILLA

La Capilla de planta rectangular mide 8,92 x 5,59 metros y su altura desde el suelo es de 19 metros, queda el espacio cubierto con una cúpula que recae en ocho arcos dispuestos en juego de dos marcan cuatro muros donde se disponen ventanas a modo de arcos lobulados, parte de estos fueron intervenidos en el siglo XVIII, donde fueron cegados los del lado Sur.
La decoración es completa en los muros está formada con bellos motivos vegetales lo que se llama Ataurique muy característico del arte islámico... Los blasones que contienen son castillos y leones. 
Destacando una decoración dorada y policromada de las hermosas  que todavía se conservan en algunas partes, muy en sintonía con la Puerta del Perdón, también realizada bajo el reinado de Enrique II de Castilla.
Capilla Real
Mezquita Catedral
Según el arquitecto D. Leopoldo Torres Balbás que hizo en 1952 un estudio sobre la Mezquita cordobesa, cuenta que debió de ser en 1371, es decir, posterior a su construcción, cuando se llevó a cabo la elevación del nivel del suelo y la decoración de la parte inferior de la Capilla. Para él era un claro ejemplo que lo demostraba era: " las columnas embutidas en el zócalo, y ya no sólo las de los arcos superiores, sino también las de los lobulados inferiores en los que se aprecia notoriamente este efecto, y que, a ambos lados del arco central se abren dos vanos que parecen acusar tímidamente la forma de herradura que en su momento, fueron las puertas que comunicaban con el presbiterio de la Capilla de Villaviciosa, pero desde 1879 fueron convertidas en dos ventanas".
Parte superior
Por su parte, Ramírez de Arellano dice que junto con el escultor Mateo Inurria, buscó un posible retrato del rey en el arco central y descubrieron los contornos de dos ligaras de medio cuerpo con coronas y cetros, de lo cual dedujeron que en los tres arcos del muro Oeste habían sido pintadas en el centro de una inscripción el busto de Enrique II y a ambos lados los bustos de Alfonso XI y Fernando IV. 
La Hornacina que ahora cobija la escultura de Fernando III conquistador de Córdoba y que esta instalada en ella desde el siglo XVII, está formada por un arco lobulado y encuadrado por un alfiz de piñas y flores cubierto por hojas de todo tipo y decorada con estrellas de ocho puntas sobre fondo azul 
Parte de la Capilla
Según María Ángeles Jordano Barbudo, en su trabajo "La Capilla Real de la Mezquita Catedral y su repercusión en las fundaciones nobiliarias durante la baja Edad Media" - ésta tuvo una proyección en la ciudad que va más allá del aspecto puramente formal, Enrique II de Castilla transmitió la imagen del poder de un rey, que contó con el apoyo mayoritario de la nobleza cordobesa para lograr el poder. Y que desde luego supo recompensar en forma "de mercedes" encumbrando a representantes de esta oligarquía a cargos privilegiados de la Corte.
Los restos mortales de los monarcas estuvieron en esta capilla durante varios siglos, hasta la noche del 8 de agosto de 1736 en que se trasladaron procesionalmente a la Colegiata de San Hipólito por disposición de Felipe V, y los capellanes reales se llevaron consigo todo el patrimonio mueble de la capilla. 
El inventario- según Nieto Cumplido- eran tres cálices de plata, dos ampollas de plata y otras dos de estaño, una cruz de jaspe y dos candeleros. Además de dos atriles de madera, cuatro misales, un arcón para el archivo y varios ornamentos litúrgicos... ¿Si no se "rompió" por las manos de los sacristanes más cosas!

Durante más de una década ha estado a la espera de este proyecto por un desencuentro entre instituciones ya que el Ministerio de Cultura no financiaría la rehabilitación hasta que las cubiertas no estuvieran reparadas que deberían ser  arregladas por la Junta... ¡¡Como se verá es gracia a la financiación de la iglesia que solo piensa en recolectar la pasta por verla, que por cierto, ha subido a 13 eurillos de nada que ni sabemos donde van, ni pagan IVA, ni cosillas por el estilo!! 

El día 1 de Enero de 2023 hemos recibido la buena noticia de que será rehabilitada por el gobierno que se gastará 523.397 euros en la obra con un plazo de ejecución de 17 meses.


Fuentes consultadas: 
Manuel Nieto (La Catedral de Córdoba)- Wikipedia-Fernando IV el emplazado ó dos muertes a un tiempo y su segunda parte ...por V. África Bolangero- La capilla real de la Mezquita Aljama de Córdoba. Una Qubba islámica como mausoleo de Alfonso XI del año 1371 por Basilio Pavón Maldonado- Capillas Reales funerarias catedralicias de Castilla y León: Nuevas hipótesis interpretativas de las catedrales de Sevilla, Córdoba y Toledo por Juan Carlos Ruiz Souza Universidad Complutense. Madrid- La Capilla Real de la Mezquita Aljama de Córdoba. Una Qubba islámica como mausoleo de Alfonso XI. Naqubba islámica como mausoleo de Alfonso XI. Basilio Pavón Maldonado- La Capilla Real de la catedral de Córdoba. Algunas hipótesis sobre el mecenazgo real de la misma y su proceso de construcción por Concepción Abad e Ignacio González