En tres tiempos se divide la vida: En presente, pasado y futuro; de éstos el presente es brevísimo, el futuro dudoso y el pasado cierto... (Lucio Anneo Séneca)
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jueves, 29 de marzo de 2018

Córdoba campo de batalla entre dos Reyes.


Escultura situada en Alcázar de los Reyes cristianos













Dos veces ha ocurrido que Reyes cristianos se unieran a musulmanes para derrotar a la ciudad de Córdoba.
Una de ellas, hablamos hace tiempo en este blog ( Pinche Aquí ), y fue cuando D. Pedro el Cruel se unió con el Rey de Granada contra su medio hermano Enrique de Trastámara, uno de los hijos que tuvo su padre con lo que hoy diríamos "amiga entrañable".
Pedro llegó a pactar con el de la media luna que si lograba rendir Córdoba se la entregaría.
¡Cosa que no fue así y se dieron con un canto en los dientes, afortunadamente!
Pero existe otra que es anterior a ésta y tal vez no tan conocida pero también muy, muy interesante de la que vamos a hablar hoy.
Dicen que es anti natura que un padre sobreviva a la muerte de un hijo, pero más anti natura tiene que ser que tu propio hijo se rebele contra su padre... Y eso mismamente debió pensar Alfonso X cuando a la muerte de su primogénito llamado Fernando de la Cerda, fue su segundo hijo Sancho el que se enfrentó a él y a su corona.
¡Pero vamos al Meollo de la cuestión!
Del matrimonio de Alfonso X con Violante de Aragón nacieron nada menos que once retoños de lo que seis eran mujeres y cinco hombres. ¡Y eso que el Sabio echaba "sus canitas al aire" teniendo que se sepan al menos cinco retoños bastardos más!. 
Aunque para esta historia nos centraremos solamente en dos de sus hijos, en concreto los dos primeros varones que son Fernando de la Cerda que nació en 1255 y su hermano Sancho de Castilla que nació solo tres años después.
¿Qué por qué le decían al pobre hombre "de la cerda"? Pues cuentan que el bebé nació con un mechón de pelo en el pecho tan fuerte y duro que parecían cerdas de cualquier animal que vello de persona. 
¡Uffff, a saber si eso era verdad!
El caso es que el tal Fernando de la Cerda pasó a mejor vida cuando iba camino con su ejercito para hacerle frente a unas revueltas musulmanas en Andalucía.
Esto fue en Villa Real lo que hoy es Ciudad Real y dicen que comenzó a sentirse indispuesto y a los cinco días la espichó. 
La muerte del heredero produjo un gran conflicto en el Monarca ya que Fernando tenía dos hijos, pues a pesar de su juventud estaba casado con doña Blanca, hermana de Felipe III de Francia... Buen valedor para disuadir al Rey Alfonso X en no tomarse a la ligera la "posible sucesión" de esos nietos.
Las siete partidas
Pues unos años antes, el rey D. Alfonso X había redactado un ambicioso libro de recopilación de leyes  para unificar éstas en todo el reino al que llamaron "Las siete partidas" y entre otras muchos decretos se había establecido que como heredero al trono a falta del primogénito deberían ser los hijos de éste si los tuviera, para heredar la corona. 
Lo que hacia suponer que esto no dejaba en buen lugar a Sancho, hijo segundo del rey, que cabreado como una mona, persiguió a sus sobrinos hasta Ariza donde quedaron bajo la protección de Aragón.
¿Qué es lo que pasó? Pues que enterado el tío materno de los niños, el francés Felipe III no le hizo ni pizca de gracia que "un segundón" como El Sancho por muy "Bravo" que le dijeran postergara a sus sobrinos de la corona castellana.
¡¡¡ Vaya dilema que tenía Alfonso el sabio !!!
Por un lado, sus nietos apoyados por su esposa que tomó partido por los de la Cerda en vez de por su hijo y el franchute sacándole el diente; por el otro, su propio hijo que cada vez tenía más y mejores alianzas con la nobleza de Castilla y que podría desbancarlo...
¿Qué qué hizo el Rey? ¡Pues pretendió nadar y guardar la ropa! 
El carácter tibio y poca personalidad de Alfonso X junto con sus aspiraciones al trono del sacro Imperio Germánico le perturbaban tanto que esta nueva situación le provocaba la incapacidad de poder afrontar los problemas dinásticos de Castilla. 
En un principio nombró a su segundo hijo como heredero aunque sabía que el rey de Francia y tío de sus propios nietos no iba a quedar conforme con su decisión... De ahí la reunión que tuvo con éste y como intermediario de ambos el Papa Nicolás III.
A pesar de que la reunión no llegó a buen puerto, pues bajo la amenaza de guerra por parte del gabacho, se vio obligado a pactar el crear un reino dependiente para uno de sus nietos de la Cerda en Jaén.  
Lo que hizo que Sancho tuviera la escusa perfecta para rebelarse contra su propio padre que todo lo que le sobraba de sabio le faltaba de carácter para imponerse...

Con este motivo comenzó una sería desavenencia entre padre e hijo cuando aireado el Rey quiso desheredar a Sancho que respondió: 

"Habría de llegar día en que sintiera su padre haber pronunciado semejantes palabras"

Y aprovechando además el malestar de algunos nobles con el comportamiento del Rey y su debilidad ante el francés todos o casi todos se pusieron de parte del infante Sancho, incluida las mismas Cortes que con su forma de actuar encendían una autentica guerra civil entre padre e hijo.
Pocas son las ciudades que le fueron fieles al viejo monarca, solo Sevilla Murcia y Badajoz, la demás reconocieron a Sancho Bravo, que se marchó, con el pretexto ante el Rey de hacer un tratado con el rey de Granada, a Córdoba donde lo esperaban sus hermanos el infante Juan, Pedro y Jaime, aunque la realidad fue comenzar la sedición de acuerdo con las Cortes.

Desde Córdoba Sancho estableció una alianza con el rey Pedro III de Aragón, su tío materno y acto seguido buscó también alianza con el de Portugal D. Dionisio, que no era otro que su propio sobrino y nieto del mismo Alfonso X ya que era hijo de una de sus hija ilegitimas llamada Beatriz

Así que preparado todo, Sancho convocó las Cortes en 1282 declarando privado a su padre de la autoridad real y depuesto del trono de Castilla, aunque se negó a ostentar el título de Rey mientras su padre viviera, adquiriendo el de regente del reino.
Mucho le costó al regente Sancho el tener a todos de su lado, pues gran parte de la riqueza de la corona fue repartida entre sus afines.
Mientras, en Sevilla,  el afligido y desgraciado Rey rodeado de su consejo que eran los pocos que se habían mantenido fieles leyó un acta terrible en el que desheredaba a su hijo Sancho poniéndole:

"Sancho, Sancho que mejor te lo paguen los fijos que tu contra mi lo has fecho, que muy caro me cuesta el amor que te hove y bajo la maldición de Dios por impío, parricida, rebelde y contumaz (Es decir cabezón)"

Por aquel tiempo ya gobernaba la iglesia el Papa Martino IV que no pudo permanecer impasible ante el terrible espectáculo que estaba ocurriendo en el reino de Castilla.
El Papa se puso de parte del rey Alfonso X expidiendo un mandato a todos los súbditos castellanos (daba igual de la clase social que fueran) bajo amenaza de excomunión que volviesen a la obediencia del Rey requiriendo a los soberanos de Inglaterra y Francia para que le auxiliasen.
Viendo los hijos del Rey y hermanos de Sancho que podían ser excomulgados, volvieron al redil de su padre, dejando solo a su hermano con una, todavía, gran cantidad de nobles que apostaron por el "caballo vencedor"
Además el Papa aprovechó que Sancho le había pedido la dispensa papal para su matrimonio con María de Molina para declararlo incestuoso.
¡Sancho no tenía suficiente con haber contraído por poderes esponsales con la fea de Guillerma de Montcada y a pesar que el matrimonio fue anulado y no consumado, ahora pedía dispensa para casarse con su tía!. 
El Papa no lo iba a permitir y cuando el regente Sancho recibió la carta de Martino IV en la que no le daba la dispensa no tuvo otra que mandar matar a los portadores de las letras pontificias como respuesta.

Mientras el Rey D. Alfonso X  se encontró sin apoyos quedándole solo una jugada que era pactar con el rey de Marruecos para marchar contra su hijo que se encontraba en Córdoba.  
El marroquí, se había ofrecido al monarca enviándole setenta mil doblas de oro junto con el pacto de entrar para ayudarle a recuperar su trono... 
¡Cuentan que a cambio quería la ciudad de Córdoba!
Era por aquel entonces gobernador de Córdoba D. Sancho Ferrando Martinez y el día que las tropas del moro y las de Alfonso X se acercaron a los muros de la ciudad, el regente don Sancho no se encontraba.
Así que mandaron a uno de los caudillos de don Alfonso llamado Fernando Pérez de Ponce el que le preguntó al gobernador si conocía el pendón que llevaban las tropas y que entregara la ciudad.
A lo que contestó Sancho Ferrando- Que sí, que reconocía el pendón como del rey Alfonso X pero que Córdoba tenía otro señor.
Cuentan que 20.000 fueron los valerosos cordobeses que salieron contra las huestes del moro pero sin orden ni acierto poco pudieron hacer contra aquellas tropas... 
El destrozo fue atroz, personas decapitadas y mutiladas cubrieron el campo y al identificar por la gente del marroquí el cadáver del gobernador Ferrando, llevaron su cabeza al rey de Castilla como trofeo de la victoria y Córdoba quedó desolada: Sus campos quemados, sus casas derruidas y hasta parte de la muralla destruida... 
¡¡¡Jamás recibió Córdoba tal varapalo!!!

El triunfo de Alfonso X de esta batalla provocó que bastantes nobles se pusieran del lado del sabio lo que provocó un intento de pacto por parte de Sancho con su padre.
Como interlocutoras dos mujeres: Por el lado de Alfonso X su hija ilegitima Beatriz de Portugal, por el lado de Sancho su esposa María de Molina; aunque poco duró las entrevistas ya que D. Alfonso cayó enfermo muriendo el mes de abril de 1284 a los sesenta y dos años de edad.
A la ciudad llegó su hijo Sancho vestido de riguroso luto, mandando celebrar ostentosas exequias por su padre... Terminados los funerales cogió camino a Toledo entrado triunfal con su esposa, María de Molina.
Ese mismo día había dejado el luto para ponerse un magnifico traje con insignias reales. Allí le esperaba la Corte que sin oposición lo reconocieron como Rey, jurando a su vez a su única hija por aquel entonces llamada Isabel con apenas dos años heredera del trono del reino Castilla y del reino León, poco le duraría a esta niña ser heredera ya que al poco tiempo nació su hermano Fernando quien heredaría el trono de su padre. 

Nadie se acordó de los infantes de la Cerda a pesar de que su abuelo había dejado su reino a ellos en ya no uno, sino dos testamentos. ¡Por lo menos en esos momentos!

Pero no fueron buenos tiempos para el nuevo monarca, las luchas internas se sucedieron ya que hubo partidarios de los infantes de la Cerda que reclamaban el acatamiento del testamento de Alfonso X que le había dejado herederos de su corona, y el infante D. Juan su tío que unido al noble Lope de Haro conspiraron contra el rey.
Sancho hizo encarcelar a su tío y ejecutar al del Haro junto- y siempre según las crónicas- a 4.000 seguidores de los de la Cerda que pasaron a cuchillo en Badajoz, Talavera, Ávila y Toledo.

Después de estos acontecimientos perdonó a su tío que al paso del tiempo volvió a sublevarse ocasionando el famoso conflicto de Tarifa. 
Don Juan unido con los benimerines sitiaron la plaza de Tarifa donde la defendió D. Alonso Pérez de Guzmán al que más tarde apodaron  "Guzmán el Bueno".
Os acordáis del chiste:

Taca tan taca tan,Taca tan taca tan- viene un moro a caballo- Titititiiiiiiiiii,Titititiiiiiiiiii- la trompeta-, Guzmán el bueno, Guzmán el bueno, venimos a que rindas la plaza.
-No rendiré la plaza dice Guzmán el bueno
- Taca tan taca tan, Taca tan taca tan-se marcha con el caballo- - Al rato Taca tan taca tan, Taca tan taca tan- vienen dos moros a caballo- Titititiiiiiiiiii, Titititiiiiiiiiii- la trompeta-, Guzmán el bueno, Guzmán el bueno, venimos a que rindas la plaza y hemos cogido a tu hijo.
- No rendiré la plaza dice Guzmán el bueno
-Taca tan taca tan, Taca tan taca tan-se marchan con los caballos-
- Al cabo de un rato, Taca tan taca tan, Taca tan taca tan- vienen tres moros a caballo- Titititiiiiiiiiii, Titititiiiiiiiiii- la trompeta-, Guzmán el bueno, Guzmán el bueno, hemos cogido a tu hijo y lo vamos a matar si no rindes la plaza.
- No la rendiré dice Guzmán el bueno
-Taca tan taca tan, Taca tan taca tan -se marchan con los caballos-
Al rato, Taca tan taca tan,Taca tan taca tan- viene de nuevo cuatro moros a caballo-Titititiiiiiiiiii,Titititiiiiiiiiii- la trompeta-, Guzmán el bueno, Guzmán el bueno, hemos cogido a tu hijo y lo vamos a matar de verdad si no rindes la plaza.
A lo que Guzman "el bueno" contesta : 
-Tomad coger mi dama y matar a mi hijo y de paso al de la trompeta que me tiene los nervios "desquiciaos".

Bueno, fuera de bromas... ¡Ese acto solo perdió el inocente hijo de Guzmán!. Aunque desbarató la intención del infante Juan y el rey de Marruecos de quedarse con Tarifa.
Ya siendo Sancho IV rey, no olvidó la protección que le había dado Córdoba  y quiso resarcir a la capital cordobesa con unos privilegios, entre ellos la posibilidad de celebrar dos veces al año de dos ferias dedicadas a la venta de ganados y productos agrícolas: 

"(...) Sepan cuantos esta carta vieren como Yo Don Sancho, por la gracia de Dios, Rey de Castilla, de Toledo, de Leon, de Galicia, de Sevilla, de Córdoba, de Murcia, de Jaen, de los Algarbes, de Algecira, por hacer bien y merced al Concejo de Córdoba, é por muchos servicios que me han fecho, tengo por bien que fagan feria en Córdoba dos veces en el año, la una que comience el dia de cinquesma, y la otra el dia primero de cuaresma, y que dure cada feria quince dias; é cualesquier que á esta feria vinieren con sus mercanderías mando que vengan salvos y seguros, é ninguno no sea osado de les facer tuerto, fuerza ni mal á ellos ni á sus cosas, dando sus dichos dó los hubieren á dar: otrosí tengo por bien que aquellos que vinieren á la feria que non den portazgo segun en Córdoba en los quince dias que durare la feria, y que usen en estas ferias, segn que usan en las otras villas del mio reino en que facen ferias. E mando y defiendo que ninguno no sea osado de les ir contra esto en ninguna manera, ca cualquier que lo ficiese pecharme hia en pena mil maravedís de la moneda nueva, é demas al cuerpo é á cuanto que hobiese me tornaria por ello. Y desto les mandé dar esta mi carta con mi sello colgado. 
Dada en Sevilla á cinco dias de Agosto, Era de mil trescientos veinte y dos años. Yo Semon Perez la fice escrebir por mandado del rey (...)".


La ferias todavía existen aunque han bailado las fechas; es 1422 cuando la feria de "Cincuesma" como se le conocía, comienza a celebrarse a primeros de Mayo con carácter fijo.
Siendo en 1492 cuando los Reyes católicos confirman el privilegio hasta que 1556 lo valida de nuevo Felipe II.




Fuentes consultadas: 
Historia general de España desde los tiempos primitivos hasta ..., Volumen 3 Escrito por Dionisio S. de Aldama,Manuel García González- Wikipedia-Historia de Córdoba Escrito por Enrique Aguilar Gavilán- Sancho IV infante de Manuel Gonzalez Jimenez Universidad de Sevilla-

lunes, 14 de agosto de 2017

Fortún Garcés...

El bisabuelo navarro de Abderraman III

Rey Fortún Garcés







Los vikingos hicieron lo que jamás pudo hacer Córdoba... ¡Romper lo que quedaba de "las alianzas" del rey de Pamplona con los Banu Qasi!.
Corría el año 859 cuando los normandos invadieron Pamplona llevándose a su rey de rehén. 
Sin duda, este fue el episodio donde los intereses de los vascones y la familia muladí se separaron para siempre... 
Los Banu Qasi no hicieron nada, ni por socorrerlo ni tan siquiera por cooperar en el pago del rescate ¡Al fin de cuentas el pamplonés había dado un giro en sus alianzas para mirar hacía el Rey de Asturias, un tal Ordoño!. 
En ese momento pensó que la mejor alianza siempre sería entre reinos cristianos ya que tenían un enemigo común... el Emir cordobés, Muhammad I

A pesar de que a García Iñiguez se le complicaba sellar ese pacto con el asturiano, necesitaba un matrimonio de pacto y desgraciadamente ya había casado a su hijo Fortún con Oria, o como antes la llamaban Awrya ibn Lubb una de las nietas de Musa ibn Musa de la familia Banu Qasi. Con la que tenía nada más y nada menos que cinco churumbeles: Iñigo, Aznar, Velasco, Lope y la pequeña Onecca que es parte de esta historia.
¡Tampoco era cosa de entrar en guerra con los Qasi!, sería mucho mejor tenerlos de amigos que de enemigos. 
Así que pensando y pensando hubo que hacer un giro inesperado en los acontecimientos, y aquí unos historiadores dicen que se quedó viudo, otros que repudió a su esposa... El caso fue que la reina Urraca "desapareció" para poder casarse con una niña de apenas treces años.
¡Así eran los divorcios de antes! ¡¡ Ya no me interesas, te meto a monja y a otra cosa mariposa, pobre mujer!! 
Así que Leodegundia Ordóñez fue pedida como esposa para García Iñiguez, rey de Pamplona 
que concertada la dote se celebra la boda con un hombre que le triplicaba la edad.

Poco tardó el Emir cordobés en encaminar sus huestes hacía Pamplona para castigar el atrevimiento de ir contra él, derrotando a ambos reinos y llevándose como rehén al príncipe Fortún Garcés que se encontraba defendiendo la fortaleza de al Kasthil.
Cuenta que la defendió con tanta fiereza que hasta perdió un ojo, de ahí que fuera apodado el tuerto, "al anqar" por los musulmanes...
¡Y qué mejor baza para las pretensiones del cordobés que tener a un príncipe vascón para el sometimiento de Pamplona !

Así que Fortún acompañado de una de sus hija, la más pequeña llamada Onecca, fue trasladado a Córdoba donde estuvo ¡Nada más y nada menos que veinte años preso!

Eso significaba para el Emir la tranquilidad de que los navarros no instigarían contra Córdoba a la vez que sería un tributario más para mantener la Corte, ¡Claro si quería ver alguna vez vivo a su hijo y sentado en su trono!
Tampoco pensemos que aquellos años que estuvo en Córdoba Fortún estuvo en una mazmorra, que nada de eso, el príncipe junto con su hija, tuvieron una relativa en libertad ya que era rehenes en jaula de oro como se suele decir...
Pasó diez años cuando el padre de Fortún, el rey pamplonés García Iñiguez murió, dejando un trono vacante pues el heredero estaba cautivo en Córdoba.
A pesar de todo esto Pamplona reconoce a Fortún como rey, a pesar de que su trono estuvo regido y aquí viene el lío... Unos historiadores cuentan que hubo una regencia asumida por el hermano de Fortún Garcés llamado Sancho Garcés, otro muchos más cercanos a la verdad, sucedió un golpe de estado instalándose en el poder un noble que hasta ahora eran totalmente desconocido...
¡¡Exactamente no se sabe lo que ocurrió!! Pero por un tiempo Pamplona estuvo en manos de una nueva dinastía, la estirpe Jimena. 
Mientras, en Córdoba ocurrían cosas "tan interesantes" como el matrimonio de Onecca la mismísima hija de Fortún Garcés con el segundo hijo del Emir, llamado Abd Allah.
Desde luego no se sabe si fue un pacto o es que fue amor de verdad, me imagino que sería una bella historia de amor, el moro se enamoró de la cristiana dándole le nombre de Durr que significa perla.
¡El flechazo tuvo grandes consecuencias! La vascona le dio a Abd Allah tres retoños: Un hijo al que llamaron Muhammad como su abuelo paterno y dos preciosas hijas al Baha y Fátima, haciendo abuelo a su padre Fortún Garcés.

¡Quien se lo iba a decir a él que como nietos de todo un rey cristiano tendría a tres musulmanes! Y para colmo jamás se pudo imaginar que un biznieto llegaría a ser el primer Califa de Al Ándalus, Abderramán III uno de los gobernantes más brillantes de la historia Omeya.

Pasados nada más y nada menos que veinte años en tierras cordobesas cuando fue el propio Abd Allah, su yerno quien le da la libertad junto con su hija Onecca, no sabemos si a la princesa la repudió o no, el caso es que él se quedó con sus hijos y ella se marchó a Pamplona donde se casó con un primo hermano suyo, un tal Aznar Sánchez, señor del valle de Larraún un valle muy cerca de Guipúzcoa y con el que tuvo tres retoños entre ellos a la que sería la reina Toda. La que más tarde iría hasta la corte Omeya para que un médico de su sobrino-nieto pusiera a dieta al gordo de su nieto Sancho I de León...
¡Pero esa es otra historia! 

Cuando Fortún llegó a Pamplona los vascones lo miraban con recelo, además se rumoreaba que su propia hija había tenido hijos con el que ahora era el Emir cordobés...
En cierto modo Fortún habían llegado a su tierra pero ya no la sentía como propia, había perdido el apoyo de su pueblo que no lo veían como el caudillo que necesitaban que lo veían en un joven Jimeno un tal Sancho Garcés que apoyado por el conde de Aragón y el rey de Asturias Alfonso III le planta cara a Fortún haciendo que se retire al monasterio de Leire hasta su muerte. 

Mientras en Córdoba Abdalhá haciendo caso de unas injurias vertidas por otro de sus muchos hijos, manda matar al joven príncipe Muhammad, el hijo de la "cristiana" dejando un bebé de veintiún día, nieto del Emir y bisnieto del rey de Pamplona Fortún Garcés que llegaría a ser el gran Califa de Al Ándalus, Abderraman III.

Pero eso, déjame que te lo cuente otro día.





Fuentes consultadas: 
Reyes de un Reyno, de Iñigo Arista a Catalina I por Alfonso Pascal Ros, Óscar Tejero y José Antonio Perales- Anaquel de estudios árabes, Volúmenes 6-8 Editorial de la Universidad Complutense, 1995- Hasday, el hagib del Califa: breve historia de los judíos de Sepharad por Raúl Romero Bartolomé-Historia breve de Navarra por Jesús María Usunáriz Garayoa- Navarra o cuando los vascos tenían reyes de Pierre Narbaitz- Diccionario geográfico-histórico de España por la Real Academia Volumen 2 - Wikipedía- foto recogida de internet

miércoles, 15 de marzo de 2017

La dinastia Banu Qasi y los Omeyas




Cuando las primeras tropas musulmanas entraron en la península ibérica comandadas por Tariq y Musa en el siglo VIII, algunos nobles godos ofrecieron resistencia a los invasores hasta su muerte, mientras que otros, capitularon rindiendo vasallaje a Damasco para así poder conservar sus posesiones y patrimonio.
Esto es lo que hizo un conde llamado Casio que rinde vasallaje a Musa para no perder sus posesiones convirtiéndose al islam y adoptando el nombre de Fortún ben Qasí o Fortún Casio. 
El  nombre de Musa aparecerá reflejado en los nombres de sus descendiente, sin duda en honor del que lo había patrocinado.



Sus dominios se situaron en el valle medio del Ebro y por su carácter fronterizo hacía que sus tierras fueran claves para las luchas entre cristianos y andalusies por lo que les traería muchos "dolores de cabeza" a los Omeyas como a los reinos cristianos.



Poco se sabe en realidad del conde Casio, algunas crónicas cuentan que se casó con Aisha ben Abd al-Aziz, hija del segundo valí de Al Ándalus Abd al Aziz ben Muza que se había casado con Egilona de Córdoba, la viuda de D. Rodrigo Rey Visigodo.
Si la cosa era así, Aisha, era nieta por parte de padre del mismo Muza, al que le había rendido vasallaje y según Ibn Hazm que Qasi, era un noble godo y que tuvo cinco hijos varones: Musa ibn Fortún, Abu Tawr, Abu Salama, Yunus y Yahya. 

Cuando Abderraman I se proclamó Emir la familia muladí rindió vasallaje al Omeya y durante esa etapa y también con la de su hijo Hisham I, fueron prácticamente fieles al Emirato, ya que a pesar de su cercanía con Zaragoza no se sumaron a los movimientos rebeldes del gobernador de ésta, seguramente porque en ese tiempo estaban más preocupados en ser una familia poderosa que en un levantamiento contra el Emir. 
De hecho, Muza Ibn Fortún jugó un papel muy inteligente ante los ojos de Hisham ya que una de las veces  en que el gobernador de Zaragoza Said ibn al Husayn fue contra el cordobés, Muza Ibn Fortún entró con sus hombres afianzando la plaza al Emir que al probarle su fidelidad, lo que desde luego, aumentó el prestigio familiar en Córdoba.

Pero no siempre iban a ser tan "buenos súbditos" los Banu Qasi, con Al hakem I intentaron jugar un doble papel con Abd Allah y Sulayman quienes buscaban apoyos para disputarle el trono a su sobrino llegaron hasta ellos... 
Enterado el Emir no se quedó quieto y empleó la fuerza para imponer su autoridad con los Qasi, a su tío Sulayman lo mató y a Abd Allah  lo dejó que se instalara en tierras valencianas a cambio de un tributo ¡Ellos volvieron al redil y todo quedó en intrigas!

De estas intrigas se libraron y viéndose fuertes miraron hacía sus vecinos los cristianos de Pamplona y vieron la posibilidad de entablar buenas relaciones con ellos por medio de matrimonios entre miembros de las familias.
Casaron a Musa ibn Fortún con Onecca una princesa que había quedado viuda de un vascón llamado Iñigo Jimenez o Eneko con el que fue madre de Iñigo Iñiguez el que sería primer rey de Pamplona conocido también como Iñigo Arista.
De la unión de Onecca y Musa ibn Fortún nació Musa ibn Musa que sería el principal caudillo de esta familia muladí y hermano uterino del rey de Pamplona a la vez que su yerno, pues se casó con su medio sobrina carnal Assona Iñiguez ¡ Ufff, que lío se traían estos!  
De este matrimonio nacieron al menos seis retoños entre hijas e hijos.
Una vez que los vínculos familiares estaban más que reforzados se aliaron tanto los Banu Qasi como los navarros, contra su enemigo común el entonces Emir Abderraman II.

La única solución que tenía el cordobés era no dejarlos que se organizaran por lo que los ataques fueron frecuentes en expediciones contra Musa y los pamploneses que " esa alianza" cada vez fue más inestable ante los problemas que siempre tenían los Qasi con el Emir y que los navarros siempre pagaban con campañas en su contra del cordobés.
El "distanciamiento" se agravó a causa de un problema que tuvo Musa con el wali de Zaragoza. 
El wali Harit lo desalojó de Borja y sintiéndose acosado Muza pidió ayuda a su sobrino García Iñiguez para prepararle una emboscada al zaragozano donde lograron capturarlo.
Enterado Abderraman II montó en cólera organizando una campaña contra Pamplona que según los cronistas duró más de treinta días para asegurarse de no dejar nada en pie.
Derrotados y heridos, tanto García Iñiguez como Muza ibn Muza, no tuvieron más remedio que soltar al walí Harit y rendirse ambos ante el Emir.

En tiempos del Emir Muhammad I hizo un cambio de alianzas y para asegurase la fidelidad en la frontera superior reconoció a Muza como señor de Tudela y la gobernación de Zaragoza.
Los Banu Qasi se sintieron más poderosos que nunca y sabían que tenían cierto prestigio, a lo largo del tiempo habían cogido poder gracias al apoyo convenido que le fueron haciendo a los Omeyas en sus luchas internas y ésto lo vieron tal vez, no como una gracia del Emir sino una debilidad, y para los Qasi era el momento oportuno para rebelarse contra Córdoba.
Acababa de morir el Emir y su heredero todavía estaba expectante, así que aliados con los Aristas de Navarra y a la cabeza Muza ibn Muza afirmó su independencia proclamándose tercer Rey de España y rebelándose contra el nuevo Emir.
La respuesta del Muhammad no se hizo esperar invadiendo la región de Navarra haciéndose dueños de varios castillos entre ellos el de Falces consiguiendo con esto la sumisión de los Bani Qasi durante un tiempo.


Las relaciones de los Banu Qasi con sus parientes los navarros se rompieron cuando García Iñiguez pensó que en cuestiones de alianzas sería mucho mejor con un reino cristiano como por ejemplo el rey asturiano Ordoño I.
La alianza con los moros no le traía nada más que problemas, así que lo mejor era deshacer la alianza que tenía con los moros de una manera sutil dejando enfriar la comunicación.
Por lo que no fue de extrañar, que cuando los vikingos remontaron el Ebro hasta llegar a Pamplona, Muza hizo caso omiso a la pedida de ayuda que tuvo por parte de su sobrino navarro.
El ataque ocurrió muy rápido y una vez que los vikingos desembarcaron un grupo de ellos se cebaron contra los campesinos sin respetar ni tan siquiera ni mujeres ni niños, otro grupo mientras, se dirigían hacía los muros de la ciudad donde los habitantes tuvieron poca capacidad de reacción. ¡Fue toda una escabechina!
Mientras un grupo de incondicionales con García Iñiguez a la cabeza lucharon cuerpo a cuerpo hasta que fue hecho prisionero... Éstos al ver que era nada más y nada menos que el Rey, pidieron un rescate de 90.000 dinares.

Una vez pagado el rescate y devuelto de nuevo a Pamplona García Iñiguez sella definitivamente su alianza con Ordoño I con un matrimonio del mismo pamplonés  que ya viudo de su primera esposa ¡Se supone! y digo se supone porque los cronistas no tienen nada claro si murió o la repudió, se casa con una de las hijas del rey Ordoño llamada Leogundia.
Una vez terminadas las bodas emprendiendo una campaña contra el mismo Muza.
En aquellos tiempos la parte de Burgos todavía no estaban pobladas a pesar de que eran las más cercanas a la frontera de los Banu, donde solo en la misma frontera tenían una plaza que Muza ibn Muza se había encargado fortificar, la plaza de Albelda. 
Y allí se dirigieron las tropas de Ordoño al saber que Muza estaba realizando una razzia en tierras de Pamplona donde su sobrino, García Iñiguez estaba haciéndole frente.
Así que cuando se enteró que Ordoño I estaba cercando su plaza, allí que fue para defenderla con sus hombres...  
Pero el asturiano había dejado parte de sus hombres en el asedio mientras que los demás esperaron la llegada para hacerle frente a Muza, que al verse herido, escapó sin hacerle frente provocando un desconcierto en las filas de los Banu Qasi al quedarse sin su caudillo; lo que, aprovecharon los asturianos atacándoles y causándole muchísimas bajas. Luego marcharon contra Aldelba que fue asaltada y arrasada completamente.

La derrota fue tan aplastante que esto provocó la pérdida de poder de los Banu Qasi que aunque tuvo más años de existencia para seguir dándole problemas a los Omeyas, se fueron volviendo anónimos  de forma irreversible... 
Mientras, una importante expedición cordobesa de castigo por tierras navarras en la que cayó prisionero el príncipe Fortún Garcés que se llevaron a Córdoba y estuvo nada más y nada menos que 20 años encarcelado.
La historia de Fortún Garcés y de como llega éste príncipe a ser bisabuelo del gran Califa cordobés Abderraman III acaba de empezar.


Pero eso, déjame que te lo cuente otro día.



Fuentes consultadas:

El conde Casio, los Banu Qasi y los linajes Godos de Al Ándalus de Maribel Fierro- Algunas consideraciones acerca del conde Casio de Jesús Lorenzo Jimenez-Importante familia de religión musulmana afincada en el Alto Valle del Ebro entre los siglos VIII y X por Mikel Etxegarai Garaikoetxea 2011- Wikipedía- La batalla de Albelda o de Monte Laturce (859) y los enfrentamientos que la precedieron: conflictos fronterizos a mitad del S. IX por Mercedes Lazaro Ruiz- Fotografías recogidas de internet.

jueves, 22 de marzo de 2012

El tributo de Bermudo II a Almanzor

 Llamada Teresa de León



"Una nación debe confiar la guarda de su honor en las lanzas de sus guerreros y no en los encantos de sus mujeres."






Jamás pudo imaginar Ramiro III que su soberbia le hiciera perder prácticamente su reino y mucho menos a manos de su primo hermano el gotoso Bermudo.
Los condes gallegos y los portugueses estaban cansados de derrotas ante Abderraman, de invasiones vikingas sin que el Rey verdaderamente les apoyara, así que resuelven aliarse y rebelarse contra el leonés, independizándose de éste y proclamando Rey de sus territorios a Bermudo II coronándolo en el 982 en la Catedral de Santiago de Compostela.

La posición de Bermudo en aquellos momentos era incierta, a pesar de dominar Galicia y los territorios portugueses, tiene dos enemigos de lo que debe cuidarse: Su primo el leonés Ramiro que se encontraba reforzado por el apoyo de Castilla  y Almanzor poderoso donde los hubiera y vencedor de todas las batallas.
Con su primo se enfrenta en Portilla de Arenas quedando el combate en tablas, ya que Bermudo se queda en Galicia y Ramiro III vuelve a sus tierras, el musulmán le estaba atacando por la retaguardia y prefería acudir a defender León.
Cuatro años se tiraron los primos de contiendas hasta que Ramiro III murió, dejándole el terrero libre para que Bermudo recogiera el cetro leones. Pero esos años de lucha interna le habían agotado, se sentía débil y acosado por el condado de Castilla junto con las rebeliones internas tuvo que rendir vasallaje al Califa, a cambio le paga tributo a Córdoba mientras él recibe la ciudad de Zamora en señal de buena voluntad por parte de los cordobeses.
Bermudo, junto con un ejercito que le había cedido Almanzor entra en León, donde apoyado por parte de la nobleza le arrebata el trono a Ramiro que marcha a Astorga hasta su muerte.
Pero parte del ejercito cordobés queda perenne en León cosa que no le gusta nada al Rey Bermudo, ya que el pueblo los ve como una fuerza de ocupación.
En unas revueltas los mismo leoneses logran expulsarlos sin saber lo que realmente les podría venir encima... Al enterarse Almanzor monta en cólera dirigiendo sus tropas avanzando contra León, la sitió y la arrasó, obligando a Bermudo a refugiarse primero en Zamora y más tarde en Lugo. 
Pero Almanzor marcha sobre Santiago de Compostela dejándola en ruinas y llevándose a Córdoba hasta las campana. Cosa que contamos en este blog.

Viendo Bermudo que no podía con las tropas cordobesas, vuelve a solicitar la paz a Almanzor y le entrega a su hija Teresa Bermudez, de hecho existe un romance que cuenta como se tomó Teresa, la leonesa, la decisión de su padre al entregarla a Almanzor:

"La infanta, desque lo supo,
gran sentimiento ha mostrado; 
Las ropas que traía vestidas,
de arriba abajo ha rasgado; 
Su cara y rubios cabellos
muy mal los había tratado. 
¡Ay de mi, decía la infanta,
cómo te cubrió mal hado; 
Mi mocedad y frescura,
qué mal la has empleado!
Estas palabras diciendo,
por tierra se ha desmayado"
                                                                 (Teresa la Infanta y el rey moro)

Envió a su hija Teresa al caudillo musulmán, el cual la recibió por esclava y que después la emancipó para casarse con ella. 
Algunos cuentan que la infanta odiaba a Almanzor y todo lo que viniera de él. No se convirtió al islam conservando su religión cristiana, y cuentan que le puso las cosas difíciles a Almanzor que más de una vez le hubiera gustado devolverla a su padre.
Teresa porfiaba al caudillo diciéndole que si le ponía las manos encima sería fulminado por un ángel:

"Yo soy Cristiana, e tú eres moro, e non ha menester que me tengas, ca yo non quiero hacer companna con home de otra ley: e digote que si pusieres mano en mí, o me fizieres pesar, que te matará luego el Ángel de aquel mi Señor Iesu Christo en quien yo creo."

¡¡ Si estas frases son verdaderas, desde luego que tenía arrestos la leonesa !!


No sabemos realmente si aquel matrimonio fue consumado o no, lo cierto es que la infanta no tuvo hijos y muerto Almanzor volvió a León, ingresó en un convento de Oviedo donde tomó el hábito monacal en el convento dedicado a San Pelayo. 
Un muchacho mártir que ella empezó a venerar en Córdoba.

Murió el 25 de abril del año 1039, cuarenta años antes había muerto su padre el Rey Bermudo II a causa de su enfermedad agravada que hacía que tuviera que ser trasladado en litera.



Fuentes consultadas: 
La vida de San Millán de la Cogolla de Gonzalo de Berceo, Brian Dutton- Crónica najerense, editado por Juan A. Estévez Sola -El Islam en Europa- Temas literarios hispánicos, Volumen 1 editado por Leonardo Romero Tobar- Al Andalus-Andanzas por la vieja España por Julio Alemparte- Boletin de la Real Academia de la Historia. TOMO CXCIX. NUMERO II. AÑO 2002 -Foto recogida de Internet mezquitacordobesa

jueves, 12 de enero de 2012

Las cuentas pendientes de Sancho I con Abderraman III




El día que a Sancho le llegó la noticia de la muerte del gran Califa Abderraman III, sintió la liberación de la palabra que todavía no había cumplido... 
Ya no le tendría que ceder las diez plazas en la frontera del Duero, que tantas largas le había dado a los requerimientos del moro, a pesar que tanto él como su abuela, la reina Toda de Pamplona lo habían pactado en Córdoba durante su cura de obesidad y de la que ya te conté.
Muy pronto se le olvidó a Sancho "el gordo" que el cordobés era el que le había devuelto el trono del que los nobles leoneses lo había echado y que perdió por no poder defendedlo a causa de su mal estado físico.

Poco tiempo pasó cuando en tierras leonesa llegó una comitiva desde tierras cordobesas entre los que se contaba con el cadí de Valencia, Abd al-Rahmán ibn Djahhaf y el de Guadalajara llamado Aiyub ibn al-Hussain en nombre del nuevo Califa Al Hakam II, hijo de Abderraman III.
La comitiva llevaba el requerimiento del pago que en su día pactó el rey leones junto con su abuela doña Toda, reina de Pamplona, con su padre el gran Califa.
Sancho que en aquellos momentos se encontraba fuerte y respaldado por Navarra le negó al cordobés la entrega de las plazas que exigía lo pactado a pesar que para muchos eso sería un suicidio...

Mientras, Ordoño IV destronado y fuera de las tierras leonesas y de Asturias donde se había ocultado por un tiempo, marcha a tierras castellanas para pedirle refugio al conde Fernán González, su suegro que a pesar que había intrigado para ponerlo frente al trono de León no quería saber nada de él, sólo recogió a su hija y nietos. Ordoño no tuvo más remedio que encaminarse hacía Córdoba para pedir ayuda...

A al Hakam le vino como anillo al dedo que Ordoño IV "el malo" llegara a Córdoba pidiendo asilo y rindiendo vasallaje ¡A cambio! le pedía apoyo al cordobés para su causa que no era otra que querer derrocar de nuevo a su primo Sancho I del trono. 
El Califa solo tuvo que esperar que la noticia de la llegada de su Ordoño a su corte le llegara a Sancho que vio su trono peligrar pues sabía que igual que que lo habían puesto a él donde estaba, lo podrían hacer con su primo... ¡Le llegó el pánico!
Y tal vez aconsejado por su abuela doña Toda que era mucho más astuta y maquiavélica que él, buscó tiempo suficiente ante el cordobés para poder jugar una ultima carta que aún tenía guardada.

No tardó para enviar una embajada cristiana a Córdoba en los que hasta figuraban varios prelados como el de Zamora y el de Galicia que en nombre de Sancho I rey de León se le ofrecía sumisión al cordobés.
Al Hakam II aceptó la tregua a cambio de que Sancho ordenara demoler todas las fortalezas que existieran en la frontera que colindaban con los territorios musulmanes, aunque no llegó a materializarse el trato pues curiosamente Ordoño IV que cae enfermo y en pocos días muere en Córdoba... Dicen las malas lenguas que envenenado por alguien a las ordenes del leonés.
Sancho, sabiendo que había muerto el que podría usurparle su trono, de nuevo se le olvida lo pactado con Al Hakam, aliándose esta vez con Castilla, Navarra y el condado de Barcelona con Borrel y Mirón para ir contra el Califa.

Enterado el Califa de este convenio responde con una expedición dirigida por él en persona contra la frontera castellana que le permite apoderarse de las plazas de San Esteban de Gomaz, Atienza y Calahorra lo que le obligó a los cristianos a pedir la paz al Califa




Dos años después en el curso de una rebelión de varios de sus súbditos de Galicia, Sancho I sometió a Sisnando en Compostela y cruzó el rio Miño siguiendo al conde Gonzalo Sánchez quien temeroso del ejercito que traía Sancho fingió someterse y solicitó del monarca una entrevista donde pactó con el leonés sometimiento. Mostrándose el conde agradecido le ofreció una fruta que estaba envenenada y apenas la había comido comenzó a sentir los efectos mortíferos del veneno... El rey quiso que lo llevaran a León aunque a los tres días de camino murió en el Monasterio de Castrelo del Miño y así terminó el rey cuyo cuerpo fue llevado a León y enterrado en la iglesia de San Salvador donde estaba enterrado su padre.

Acarreando con su muerte graves problemas a León ya que su hijo Ramiro III solo contaba con cinco años teniendo que establecer una regencia a cargo de su tía la monja doña Elvira.
Coincidencias de la vida también el califa Al Hakam II tuvo los mismos problemas sucesorios a su muerte.

Pero eso, déjame que te lo cuente otro día.



Fuentes consultadas: 
Historia General de España y sus indias desde tiempos remotos hasta nuestros días de Victor Gebhardh volumen - Andanzas por la vieja España escrito por Julio Alemparte- Historia de España antigua y media de Luis Suárez Fernández- Historia de España- Wikipedia-El condado de Castilla, 711-1038: la historia frente a la la leyenda, Volumen 1 escrito por Gonzalo Martínez Díez

martes, 27 de diciembre de 2011

Abderramán I y el tributo de las cien doncellas



"Por librarse de Paganos
 Las siete Doncellas francas,
 Se cortaron sendas manos,
 Y las tienen los christianos"



Empecemos por el principio, el Rey asturiano Alfonso I apodado "El católico" ya que todos sus esfuerzos durante su reinado fue consolidar la cristiandad ante Al Ándalus, se casó con la hija de Don Pelayo con la que tuvo una hija y dos hijos: la hija la llamó Andosina que la casaría con uno de sus primos llamado Silo y dos hijos Fruela y Vimarano, ¡Un Cain y Abel de la historia medieval!
Fruela, por celos a que fuera preferido por la nobleza su hermano, asesinó a Vimarano y así libre de contrincantes heredó el trono de su padre. 
Más tarde pagaría la muerte de su hermano con la confabulación contra él de la misma nobleza que años atrás le aclamaban y en una revuelta palaciega es asesinado.

Pero Alfonso I había tenido un hijo de una relación extramarital con una esclava mora llamada Silsada que vio en la muerte de sus dos medios hermanos la posibilidad de ser rey de Asturias.
Mauregato, que así se llamaba, no lo tuvo nada fácil ya que con la muerte de Fruela la nobleza colocó en el trono a un primo suyo llamado Aurelio y hermano del esposo de Andosina a pesar de estar solo seis años ya pactó con los valís musulmanes un entrego de doncellas a cambio de la paz. 
Al morir éste, sucedió al trono Silos hermano de Aurelio de Asturias y esposo de Andosina la hija de Alfonso I, cuentan algunos cronistas que para tener paz con el recién entronado Emir cordobés Abderraman I envió a su propia madre como rehén a las tierras cordobesas ... Nueve años tuvo de pacifico reino cuando nombró como sucesor a Alfonso hijo de Fruela.
Pero apenas cerró los ojos el asturiano cuando una revuelta y la ayuda del Emir cordobés dio el trono a Mauregato, el hijo de la esclava musulmana, obligando a su "sobrino" Alfonso a refugiarse en Alava al calor de los parientes de su madre.

A cambio, el Emir le exigió un tributo... La entrega de mil onzas de oro y mil de plata, mil caballos, mil espadas y mil lanzas y todos los años en recuerdo de su ayuda tendría que entregarle cien doncellas vírgenes, cincuenta nobles y cincuenta de la clase baja o campesinas, con las que el Emir podría renovar su harén, su servidumbre o venderlas como esclavas.
Mauregato accedió, instaurando una humillante tradición que ya había comenzado el rey Aurelio, y según L. A. Carvallo a pesar de ser un tributo, los nobles que entregaban una doncella cobraban de parte de los árabes quinientos sueldos y trecientos si eran de clase baja. El lugar del intercambio en el mismo sitio que fueron entregadas anteriormente un pueblo asturiano que quedó con ese nombre "Entrego".

La dicha de ser rey no le duró mucho, ya que Mauregato fue asesinado cinco años después por los nobles Don Lucilo Arias y Don Oveco Mejias que al parecer y según el Obispo de Orense ambos eran condes y cuñados; lo único que alegaron para defender su asesinato fue que se trataba de una represalia por haber instaurado tan humillante tributo.
Cuando la realidad quien había empezado con esa costumbre de tributar con doncellas a cambio de paz fue el rey Aurelio a los Valies Andalusies.

Sobre esta base, han surgido múltiples leyendas, a lo largo y ancho de nuestra geografía, que describen más detalladamente este tributo.
Los heraldos del Rey comunicaron a los habitantes de las villas del reino su obligación de seleccionar un número determinado de doncellas para luego enviarlas todas juntas a Córdoba.
Una de las villas envió sus siete doncellas con la mano izquierda cortada acto de cumplimiento, pero también de desafío, que andando el tiempo dio nombre a la villa de origen de esas siete doncellas: Simancas, muy cerca de Valladolid
Así, según algunos relatos las doncellas eran elegidas al cincuenta por ciento entre la nobleza y el pueblo llano, y su destino, también por mitades, era convertirse en criadas o bien ingresar en el harén cordobés.
También han perdurado historias sobre la forma a través de la cual eran seleccionadas las jóvenes.
Una de esas historias cuenta cómo el Rey, era especialmente celosos en el cumplimiento de su obligación hacia los musulmanes, encargaban a una nutrida tropa de sus guerreros que recorrieran el reino con la instrucción de elegir solamente a las más bellas muchachas.

Sigue contando la tradición que el tributo de las cien doncellas duró setenta años desde 790 al 862 y finalizó cuando el Rey Bermudo I  del linaje de los Miranda, por lo visto un tal Fernández de Miranda junto con otros miembros de su familia persiguieron a los soldados que custodiaban a las doncellas atacandoles y liberando a las mujeres, dicen que en recuerdo de esta liberación los descendientes de esta casa pintaron conco caras de doncellas en su escudo.
Otros cuentan que fue el rey Ramiro I el que se negó a efectuar el pago del centenar de doncellas a Abderramán II.
El Emir, ante esta falta del cumplimiento del tributo, lanzó su ejército andalusí contra los cristianos.Cuentan, que Abderramán  fue derrotado en la Batalla de Clavijo gracias a la milagrosa aparición del Apóstol Santiago y el valor del ejército cristiano.

Aquí os dejo el romance:

En consulta estaba un día  
con sus grandes y consejo
El noble Rey don Ramiro,
varias cosas discutiendo.
Cuando sin pedir licencia
se entró por la sala adentro
Una gallarda doncella,
de amable y hermoso gesto
Vestida todo de blanco
a quien el rubio cabello
bordaba de oro los hombros,
a causa de venir suelto.
Ponen los ojos en ella
Y poniéndolos en ellos
Ella comienza a hablar
y ellos a dalle silencio.
Perdonarme, dice, Rey,
Si tu consejo atropello
"No se si de Rey cristiano
te den nombre porque entiendo.
Que con fingida apariencia
Debes ser moro encubierto"
Que quien da a los que lo son
las doncellas ciento a ciento
Si por darle muerte oculta
Vas desgranado tu reino
Por harto mejor tuviera,
de una vez pegarle fuego.
O sino en tributo o parias
dieras hombres a lo menos
Que era dalles enemigos
de quien viviera con miedo
Pero si le das doncellas
Allá, en dejarlo de serlo
nacerá de cada una
Cinco o seis contrarios nuestros
Mas bien acordado está
que tus hombres se estén quedos
Porque pueden engendrar
hijas para pagar el feudo,
Que solo por engendrarlas
deben de tener sujeto
de hombres, que en lo demás
yo por mujeres les tengo
Si te acobardan las guerras,
las mismas doncellas creo
que han de venírtela a dar
por el mal que le has hecho,
Y sin duda vencerán
Si lo pones en el efecto
Que ellas son mujeres hombres
y los hombres mujeres aquesto
Alborotándose algunos
El rey se quedó en suspenso
determinó en morir
o libertad a su reino
Junto a su gente de guerra
y prestándole su esfuerzo
el glorioso Santiago,
dio la batalla y vencieron
Quedó medroso el Emir
Y el Rey con aqueste hecho
Dió libertad a Castilla
y así mismo honroso premio.

(Recopilado del libro de romances antiguos de España)


Esta batalla fue un supuesto enfrentamiento, ya que en realidad no sucedió... Solo fue una bronca entre cristianos y musulmanes de las muchas que existían en aquellos tiempos y que fue creada para el mito de Santiago Matamoros.
El motivo de la creación de esta leyenda fue la de animar a la población a luchar contra los musulmanes, para poder contrarrestar el espíritu de guerra santa con la que luchaban estos y que les conseguía el Paraíso
Todavía hoy se celebran fiestas en algunos lugares de España conmemorando la supresión de aquel odioso tributo.



Fuentes consultadas: 
Wikipedía- Memorial de la casa y servicios de don Joseph de Saavedra marques de Ribas, escrito por José Pellicer de Salas y Tovar- El tributo de las cien doncellas enciclopedia de Oviedo- Asturias Recuerdos y bellezas de España por Jose Maria Quadrado- El libro de los Obispos de Córdoba- Las Cantareras o el tributo de las cien doncellas de Ana Isabel Arias Fernández- El tributo de las cien doncellas o el precio de la paz en la Hispania de los siglos VIII y IX de Ana Alvarez Gárcia- Fotos recogidas de Internet ordorenascendi -espanafascinante.com