En tres tiempos se divide la vida: En presente, pasado y futuro; de éstos el presente es brevísimo, el futuro dudoso y el pasado cierto... (Lucio Anneo Séneca)
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domingo, 15 de octubre de 2017

Real Iglesia de Santa Marina de las Aguas Santas













Contaba el señor Sánchez de Feria que la iglesia de Santa Marina ya fue templo en tiempo de los romanos pues en una de sus reformas apareció una lápida en dedicación a Tito Acleno de la que también menciona Morales.
Edificada en la segunda mitad del siglo XIII  en el mismo lugar donde se emplazó un templo visigodo que según el señor Vaca de Alfaro fue edificado a principios del siglo VII en el reinado de Liuva II, hijo del Rey Recadero y una concubina llamada Baddo. Liuva como rey no tuvo mucha suerte pues fue su hombre de confianza el que amputándole en un principio la mano derecha para luego más tarde ejecutarle se quedó con el trono ¡Se le notaba a Witerico "El conspirador" la "tirria" que le tuvo al pobre Liuva!


La iglesia de noche
Bueno, al grano que me desvío del tema:

Más tarde, fue una mezquita mozárabe de la que no quedan vestigios, hasta la llegada de la reconquista que es una de las iglesias llamada Fernandinas por ser mandada construir por San Fernando.

En la primera mitad del siglo XVI siendo Obispo de Córdoba Leopoldo de Austria, se hicieron grandes obras en el templo, la más importante de ellas fue la sustitución del campanario que había sobre la torre colocando los escudos de armas de aquel "rico prelado" ya que con su limosna se pudo hacer.
Pero vamos al chafardeo histórico que tiene tomate:
El Obispo D. Leopoldo de Austria no era otro que el hijo bastardo de Maximiliano I.
¡ Siiii, aquel que murió de indigestión por un atracón de melones! Por lo tanto medio-hermano de Felipe "EL Hermoso" y tío carnal del emperador Carlos V y I de España.
Fue promovido para la suculenta Diócesis de Córdoba que en aquellos tiempos era una de la más importantes de Castilla, por su propio sobrino que como hemos dicho antes no era otro que el Rey! 
Pero por lo visto al pobre Leopoldo se le impuso la carrera eclesiástica y llevaba muy mal lo del celibato... ¡Tan mal!, que se le cruzó una catalana, llamada Catalina Espert de Ponce con la que tuvo un churumbel ¡Claro, también bastardo! al que llamaron como al abuelo: Maximilin ¡Vale, me dejo de guasa! 
Éste Maximiliano de Austria que también hizo carrera eclesiástica siendo Obispo también de Segovia, Cadiz y más tarde Arzobispo de Santiago de Compostela.

Sigamos con la iglesia:
Sería en 1680 u 1681 cuando de nuevo hubo que hacer una reforma a causa del terremoto que sufrió la ciudad donde dice en el folio 216 del libro cuarto de defunciones del archivo según D. Teodomiro Ramirez de Arellano:

En nueve días del mes de octubre de mil y seiscientos y ochenta años a las siete de la mañana hubo un temblor de tierra tan grande que muchos edificios de jundieron, unos en el todo y otros en parte y los templos y las torres padecieron mucha ruina (...)
(...) en esta iglesia se abrió la capilla mayor y su bóveda por la parte de encima del retablo y por la parte baja de la iglesia desmintieron los estribos y se abrieron las claraboyas costales y la torre de la iglesia se cayeron tres bultos del ornato de la coronación de ella (...)

La iglesia consta de tres altas y espaciosas naves que son sostenidas por preciosos arcos, siendo la nave central más alta y está cubierto por artesonado mudejar.

El retablo del altar mayor es del siglo XVII tiene repetida la titularidad porque en el centro tiene a Santa Marina de talla y a los lados San Pedro y San Pablo. 
En el ultimo cuerpo se colocó en 1678 un lienzo de la Santa titular que pintó Juan de Guzmán, nacido en Puente Genil y más conocido como fray Juan del Santísimo Sacramento, carmelita descalzo, la obra fue costeada por D. Pedro Fernández de Córdoba y Figueroa de la orden de Alcantara y primogénito de la casa de Villaseca.

Santa Marina
cuadro realizado por fray Juan del Santº Sacramento
Representa a Santa Marina en una de sus tentaciones, dando muerte al dragón con una lanza que termina en cruz. 
En 1419 se concluyó la capilla de los Orozco, posiblemente emparentados con el cordobés Don Lope de Orozco gobernador-conquistador de la provincia de Santa Marta en Colombia y que actualmente cumple las funciones de sacristía, presenta una bellísima portada de yesería mudejar del siglo XV  e inscripciones decorativas muy parecidas a las que se encuentran en la casa de los caballeros de Santiago.
Entrada de Capilla de los Orozco
A los lados de esta lápida hay dos enterramientos propios, uno de los Marqueses de Villaseca cuyo ascendiente y veinticuatro de la ciudad se encuentra "enredado" en una leyenda popular de la Torre de la Malmuerta donde se cuenta que mató a su mujer acusándola infundadamente de adulterio. Tras comprobar la injusticia que había cometido, suplicó su perdón al rey Enrique III, quien lo condenó a levantar una torre en recuerdo de la dama que había sido "mal-muerta".

La capilla Mayor cuyo patronato es de los Marqueses de Guadalcázar según cuenta don Teodomiro en sus "Paseos por Córdoba", de cuya ilustre familia hay varios individuos sepultados, debiendo hacer especial mención de la señora Doña María Isidra Quintana de Guzmán y la Cerda, de su amor al estudio y el gran talento donde estaba dotada donde se puede leer:

"Aquí yace el cadaver de la Exma Señora doña Maria Isidra Quintina y de Guzmán y de la Cerda, marquesa de Guadalcázar y de Hinojares, grande de España, dama de la Reina nuestra señora y de su real orden, doctora en filosofía y letras Humanas, Catedrática Honorifica y conciliaria perpetua de la universidad de Alcalá, Academia honoraria de la Real española, etc.  Murió  en 5 de marzo de 1803, a los 35 años, 4 meses y 4 días de edad."

Según Ramirez de Arellano esta iglesia contaba con muchas obras pías, capellanías y memorias, siendo la más notables, la obra- pía que fundó D. Cristobal López Aulagas, para casamiento de doncellas de su linaje; la de doña María de Fonseca para el mismo motivo, la de Rodrigo Alonso de Gaete para socorrer a sacerdotes pobres.
También cuenta una anécdota sobre el último rector sacerdote de la iglesia llamado Juan José Aguado que cuenta que era de carácter jovial y según dice D. Teoromiro en su libro de sentimiento piadosos y que una vez, un hombre  al que el señor Aguayo casó seis veces al enviudar de nuevo se le presentó al cura para que lo casara de nuevo:
Señor rector yo venía a hablar con vos- dijo el hombre con humildad- porque he pensado en casarme.
Bueno ya hablaremos- le contestó el rector
Es que es preciso que sea pronto- le contestó el hombre
¿Pronto? Eh, como si creyera usted que no tengo otra cosa más en el día que casarle y enterrarle sus mujeres! 
Los presentes rieron la ocurrencia del cura que desde luego casó por séptima vez al hombre y que dijo: A ver si esta puede más al final que usted! 
¡Una verdad como un templo dijo el cura! jejeje

Bueno sigamos con la Iglesia:

El retablo de la Capilla Mayor cuenta con pinturas de Antonio del Castillo y esculturas como la Virgen de la Luz del escultor Gómez de Sandoval
Saliendo de la Capilla están los altares colaterales dedicados uno a la titular y el otro a Nuestra señora de la Luz, cuyo retablo es de la segunda mitad XVIII y centrado por la talla barroca de la virgen.  El banco recoge escenas de la infancia de Jesús y de la sagrada familia.

Capilla de los Benavides

Tiene esta iglesia varias capillas notables como la fundada por el capitán Don Alonso de Benavides que según Gonzalo J. Herreros- salió muy joven de Córdoba y al final de su vida sin hijos y en Lisboa ya cansado de luchar en nombre del Rey. Redacta un testamento en el que nombra a un amigo suyo para dotar de dos capellanías nombrando como patrón al mismo Cabildo de la Catedral, para ello se piensa comprar un espacio funerario en la iglesia de San Francisco pero se hizo en Santa Marina de las Aguas Santas bajo la advocación de nuestra señora del Rosario y que detalla así:

"Acaba la capilla es mi voluntad que mis huesos sean trasladados a ella y puestos junto al propio altar en medio de él y en la piedra se labren mis armas que son un león bandeado y cinco cubos por orlas con escudo y celada encima, al pie mi nombre que por algo soy el fundador de la dicha capilla en la cual se haga una reja de hierro con sus puertas que no puedan entrar personas si no son deudos míos, con su llave, la cual han de tener mis capellanes; y se entierren los deudos míos que quisieren y los capitanes que murieren en Cordova y se quieran enterrar"

(Testamento otorgado en Lisboa el 24 de noviembre de 1623)

Detalle de la capilla
Capilla de los Benavides 
También es digno de mencionar un precioso cuadro situado a la izquierda muy deteriorado y similar a la obra del pintor cordobés Bartolomé Bermejo y que se encuentra en Valencia, su autor es anónimo y sólo sabemos que es del siglo XVI 

Virgen de la leche con donantes
Siglo XVI -Autor anónimo
En esta iglesia tiene enterramiento los Muñoz de Baena y Savariego descendientes de uno de los conquistadores de Córdoba, también la familia Alfaro que se estableció en Ciudad y aparece el primero de la saga D. Benito López de Alfaro que sirvió a los Reyes en la conquista de Granada hasta llegar al insigne cirujano Juan de Alfaro y su esposa María de Elvia y el presbítero Felipe de Alfaro.


Pila Bautismal
Se aprecia la preciosa bóveda




















En esa pila Bautismal se bautizaron casi todos los toreros cordobeses de antaño, de ahí que se le diga "La iglesia de los toreros"




La fachada principal es imponente, y cobija una portada abocinada de arcos de estilo gótico primitivo ligeramente apuntados y con influencia mudéjar, decorada con motivos animales y vegetales. 
El esquema se repite en la portada de la derecha, con la típica cornisa con moldillones, sin embargo la portada norte es más original, presentando un remate triangular decorado con puntas de diamante que acoge la puerta abocinada y decorada con dientes de sierra. 


Portada Norte
Una pequeña hornacina contiene la figura de Santa Marina, la santa gallega que fue decapitada dando su cabeza al ser cortada tres botes en el suelo, de donde salieron tres manantiales. 
Santa Marina
El rosetón central es de tamaño mediano. Se decora con un núcleo circular macizo con una estrella de ocho puntas de la que surgen arcos apuntados de herradura de corte mudéjar. 


Rosetón de la iglesia
desde fuera
Rosetón desde dentro dela iglesia






















Según cuenta D. Teodomiro Ramirez de Arellano en su libro de "Paseos por Córdoba":

(...) en 1785 fue preciso cerrar esta iglesia al culto porque se sufrió una gran epidemia ya que había tantos cadáveres en ella sepultados que empezaron a exhalar tantos miasmas que se creyó perjudicial para la salud pública. Por lo visto la epidemia  fue aumentada  a causa de un arroyo de Santa Marina y San Lorenzo que pasaba por ellos hasta la rejuela del segundo y que por el que corrían todas las inmundicias del Matadero que penetraba a la ciudad por el arquillo de la Torre Malmuerta a la Lagunilla, Calle Mayor, Santa Isabel; siendo tan profundo en algunos puntos que en la calle Buen Suceso se le llamaba "Despeñadero" teniendo puentecillos en todas las avenidas.(...)

Siendo en 1789 cuando se obtuvo el permiso real para poder cerrar el arco que junto a la torre dejaba entrar el arroyo al matadero,  siendo por aquel tiempo Corregidor D. Pascual Ruiz de Villafranca.

En esta obra se gastó 46.000 reales más 3.000 que fue preciso invertir en el siguiente año de 1790 para acabar de empedrar las calles.

A la espalda de la iglesia tenía el cementerio en terreno elevado y contenido por un muro que en 1865 desapareció,  allanando de manera como fue posible el terrero.

La torre renacentista, es obra de Hernán Ruiz II y se empieza a levantar en 1550 adosada a la nave de la epístola. 
Está compuesta por dos cuerpos y es de planta rectangular, donde el primer cuerpo va decorado con cabezas de león y el segundo cuerpo acoge las campanas.

Campanario
Preciosas ventanas
Parte de atrás




















La actual Capilla Bautismal, que fue capilla de la Cofradía de San Roque y más tarde de la Cofradía de la Esperanza llamada también de los gitanos hasta su traslado a San Andrés en 1941, aunque todavía guarda sus libros de constitución de la cofradía junto con la del resucitado.
Fotografía recogida de Diario de Córdoba 19/03/1940
En 1931 fue declarada Bien de Interés Cultural y Monumento Histórico Artístico Nacional



Fuentes consultadas:
Otra historia de Córdoba escrito por Galisteo Roger- Catalogo De Los Obispos De Cordoba, Y Breve Noticia Histórica De ..., Volumen 2 por Gomez Bravo-Indicador cordobes: ó sea manual histórico-topográfico de la ciudad de Cordoba por Luis María Ramírez de las Casas Deza- Así en la tierra como en el cielo. Aproximación al estudios de las capillanías en la edad Moderna: Entre la trascendencia y la política familiar. El caso de Córdoba de Gonzalo J. Herreros Moya Universidad de Córdoba-De las Indias remotas: cartas del cabildo de Santa Marta, 1529-1640 Escrito por Antonino Vidal Ortega,Alvaro Baquero Montoya- Paseos por Córdoba de D. Teodomito Ramirez de Arellano

martes, 13 de septiembre de 2016

La Ermita de la plaza Abades.










Muchos son los nombres que ha tenido esta pequeña plaza.
Durante el siglo XIV se la conoció como plaza del Malcocinado...
¿Qué por qué este nombre y de donde viene? 
Fotografía propiedad de página Ermita Suite
Muchos historiadores cuentan que era topónimo que podía hacer referencia al sitio donde se vendían las reses o se quemaban los despojos de ellas... 
Yo me inclino a que posiblemente proviene del nombre de uno de los que habitaban en aquella plaza en aquellos tiempos, Marco Cinado, Sinado ó Zinado, que al juntar nombre y apellido quedó como "Malcocinado". 
De ahí un siglo más tarde se la conoce como plaza de Santa Clara por su cercanía al convento, y más tarde como plaza de la Carnicería de los Abades; sin duda el apellido de sus dueños... Llegando hasta hoy este nombre " Abades".
Aquí confluyen cuatro calles: La calle Osio que rememora a uno de los primeros obispos cordobeses, la de Zapateria Vieja que nos recuerda como estaban ubicados los gremios de la ciudad en el medievo, la de Alfayatas nombre en desuso sobre lo que hoy serían sastras de hombres y  la de la Portería de Santa Clara que como su nombre indica es un lateral del convento que hubo allí.
En esa confluencia se encuentra la plaza Abades y allí se encuentra una diminuta ermita llamada de la
 Concepción.
Su fachada es un "trampantojo "que se asemeja mucho a la fachada del Palacio de la Merced y remata la poca fachada, una minúscula espadaña que ni tan siquiera tiene campana.
Según una leyenda recogida por Ramírez de Arellano en su libro de "Paseos por Córdoba", un albañil, llamado Diego Rocha, se encontraba trabajando en la misma casa donde se encuentra ubicada la misma Ermitilla, en uno de los muros linderos con el convento de Santa Clara que se encuentra situado a la espalda de la plaza, más concretamente en la calle de Rey Heredia, cuentan que al echar un tabique abajo vio una luz al fondo...
Sorprendido porque era un tabique sin salida terminó de romperlo, descubriendo una imagen a la que escoltaba dos faroles que sin tener ni entrada ni salida para poder alimentarlos de aceite, alumbraban a la Virgen.
El hombre quedó tan maravillado tanto de la imagen como del misterio de los dos faroles que pronto se propagó por toda la ciudad la aparición de aquella bella virgen atribuyéndole milagros y favores.
Cuentan que el conde de Valdelagranas quiso costear una ermita aunque antes tuvo que ganarle un pleito a las monjas clarisas del convento que reclamaban la imagen por encontrarse dentro de unos de sus muros; mientras que duró el pleito la virgen estuvo en casa del canónigo D. Lucas Gonzalez de León hasta que se resolvió a favor del conde, y la preciosa virgen llegó a su pequeña ermita el 9 de abril de 1682.

Y allí continuó hasta que el obispo Juan Alfonso de Alburquerque decretara cerrarla en el siglo XIX alegando que era demasiado pequeña.


*Editada día 10/junio de 2021 para incluir fotografías

Fuentes consultadas: 
Paseos por Córdoba de Ramírez de Arellano- Indicador cordobés: o sea manual histórico-topográfico de la ciudad de Córdoba escrito por Luis María Ramírez y de las Casa-Deza- Otra historia de Córdoba- Palestra Sagrada, o Memorial de Santos de Córdoba: Con Notas, Y ..., Volumen 4- 

martes, 31 de julio de 2012

Iglesia de San Miguel







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Junto a la puerta de Osario, llamada antes de la conquista cristiana como Bab Liyun o Puerta del león, se encuentra la iglesia de San Miguel, edificada alrededor de 1250.
Es una de las iglesias instituidas por San Fernando después de la reconquista de la ciudad.
Vicente Lamperez lo comentaba y ponía esta iglesia como ejemplo del "románico ojival andaluz".
Como la mayoría de las iglesias fernandinas, ocupó el solar de una mezquita que existió en aquel lugar de donde se reutilizó y recicló materiales como capiteles, columnas y hasta un cipo funerario o pilastra que se colocaba en las tumbas judías con una inscripción hebrea que pese a la dificultad de lectura por el deterioro de la pieza, según el experto Jordi Casanovas, la inscripción, de sólo tres líneas, viene a decir: "Meir hijo de rabí G....." descanse su alma en el haz de los vivientes." para la construcción del templo.

En la edificación de la iglesia se advierten claramente tres épocas distintas, anteriores al renacimiento y además obras del siglo XVIII, hechas a expensas del Obispo don Miguel Vicente Cebrián y Agustín, el aragonés que promulgó un edicto en 1744 sobre la Semana Santa cordobesa, según él por abusos en la procesiones.
En la que se suprimía en Córdoba el cubrerostros de los penitentes, las figuras bíblicas y la turba de judíos, haciendo también hincapié de que las procesiones deberán salir y recogerse de día. 
El mandato prohibía también que las mujeres salieran de penitentes. ¡Y se quedó tan pancho el colega! También tomó medidas sobre los baños que la gente se daba en el río ¡Jolín con el maño, diez años estuvo como Obispo en la ciudad pero desde luego parecería diez siglos!
Bueno, para no contar solo lo malo también diré que mandó hacer según dice con su dinero la sillería del coro de la Mezquita- Catedral y la fuente del Cinamomo que tenemos en el patio de los naranjos.

Bueno, sigamos con la iglesia. Durante el mandato del Obispo Cebrián  también se edificó la torre de la iglesia con cuatro campanas donde una de ellas fue traída del convento de San Francisco de la Arruzafa.
En 1761 derribaron el ábside de la nave del Evangelio y en su lugar hicieron una capilla en estilo churrigueresco que sirve de Sagrario.






Su planta es rectangular con tres naves separadas por pilares, sin crucero. El central con dos arcos de medio punto en los muros, para dar paso a las capillas absidales, arcos indicados, puramente ornamentales y de descarga.



Las naves son de gran altura, con pilares que tienden a ser de planta cruciforme y columnas adosadas.
En la nave principal, encontramos un retablo que data del siglo XVIII, de mármol rojo con adornos en blanco y negro y en cuyo centro está el manifestador y, a los lados, dos esculturas de Santa Lucía y San Zoilo. En la parte superior, aparece representado San Miguel con los también arcángeles San Rafael y San Gabriel, obras éstas dos últimas de José Cano. 
El conjunto está rematado por una representación en relieve de la Asunción. 

La capilla absidal del Evangelio se convirtió en Sagrario bajo el Pontificado de don Martín de Barcia, según rezan dos lápidas en la pared en el año 1762. Se derribó la bóveda primitiva y se construyó una semiesférica de cascos pintados.
De la decoración mural que poseía el templo solo se han conservado dos escenas de la Anunciación

Anunciación
Nave de la epístola muro derecho
Pintura al fresco - Escuela flamenca
Autor: Portillo- Entre 1485-1514
Medidas: 1,35 x 1,99 x 0,75
Estilo Gótico

La Anunciación que se encuentra más perdida es la existente en el presbiterio, en el muro del evangelio, que parecer corresponder al siglo XVI.

Anunciación
Prebisterio Muro derecho
Pintura al fresco- Escuela Española
Autor: Anónimo- Entre 1475- 1599
Medidas: 1,44 x 1,835 x 0,62
Estilo Gótico
Mucho más interesante es la que se encuentra en el muro derecho de la nave de la epístola, bajo un arcosolio. Junto a las imágenes habituales de esta iconografía, la Virgen y San Gabriel, aparece entre ambos la representación de Dios Padre y, en el ángulo derecho, la figura, posiblemente del donante, un dominico con báculo.

Y una Virgen con el Niño. Esta última se sitúa en el muro derecho de la nave de la epístola, encontrándose incompleta, ya que debería formar parte de una composición más amplia.


Virgen con el Niño
Nave de la Epístola
Autor: Anónimo. Entre 1485- 1514
Pintura al fresco- Escuela Española
Medidas: 1,83 x 1,08
Estilo Gótico
En ella aparece la virgen sedente sosteniendo al Niño en su regazo, al que le ofrece una fruta y a ambos lados dos ángeles, incompletos, sostienen un tapiz que sirve de fondo y ocultan un segundo decorado con estrellas.


Como bien cuenta en la base de datos de la Junta de Andalucía, la fachada principal es de cantería y está intacta con los sillares colocados a soga y tizón. Dos grandes y robustos contrafuertes reciben los empujes de las naves y entre ellos se abre la puerta de arco ojival, ligeramente apuntado y abocinado con baquetones y arquivolta con flores de cuadrifolias. El primer arco está adornado con cabezas de clavos. El arco apuntado y los baquetones acusan goticismo. Encima del tejaroz con canes sencillos y sobre el mismo, a gran altura se halla un soberbio rosetón formado por dos círculos concéntricos cuyos radios son columnas formando arcos tumidos. Corona el imafronte una cruz gótica del siglo XV. Las naves laterales reciben luz por pequeños círculos. La puerta lateral izquierda es gótica, muy carcomida y la de la derecha es un arco de herradura ultrasemicircular, tipo que se había perdido en el gótico. Las dovelas alternan lisas y ornamentadas.

En esta iglesia están sepultadas personalidades  varias personas cuyos nombres no deben quedar olvidados: entre ellos D. Alonso de Piedrahita, sepultado cerca de las gradas del presbiterio con el siguiente epitafio:

"El Licenciado Alonso de Piedrahita, Beneficiado de esta iglesia y de la de Cañete de las Torres, Comisario del Santo Oficio y originario de esta ciudad. Acordándose que se había de morir, dá á Dios su caudal y á su cuerpo esta losa. Réspice Finem. Rueguen á Dios por él. Año 1658. "

Hizo a su muerte varias fundaciones, una de ellas para casamiento de huérfanas pobres y para cera el Jueves y Viernes Santos en la iglesia.

Así mismo yace en esta iglesia el Maestre de Campo D. Juan Matías que sirvió como militar a Felipe IV en Italia y Flandes con gran lealtad. Murió con sesenta y cuatro años, mandándose enterrar en esta iglesia.
En este templo había también varios enterramientos de familias distinguidas, tales como los Carrillos, que lo tenían en el lado de la epístola de la capilla mayor; los Sabariegos, que ocupaban el del evangelio en la misma, y los Bañuelos, a los pies de la nave del Sagrario. 
Como curiosidad, se dice que en el interior de este templo se encuentra sepultada Doña Elvira de Bañuelos.

Pero esto déjame que te lo cuente otro día.



Fuente:
Paseos por Córdoba de Ramirez Arellano-Indicador cordobés, ó sea Manual histórico-topográfico de la ciudad de Córdoba por Luis María Ramírez y de las Casa-Deza- Conflictos entre hermandades y jerarquía eclesiástica por Juan Aranda Doncel- Iglesias de la Reconquista, ejemplares únicos de un estilo de transición de Dionisio Ortiz Juarez Diario de Córdoba 17/10/1956- Iglesia de la reconquista San Miguel por D. Ortiz Diario de Córdoba 01/08/1957- Iglesia de San Miguel Diario de Córdoba 23/10/1973- Parroquias Diócesis de Córdoba - Fotografías de página Diósecis de Córdoba

martes, 10 de julio de 2012

Real Colegiata de San Hipolito

Colegiata de San Hipólito

La antigua Real Colegiata es un complejo arquitectónico compuesto por la iglesia, su torre, la sacristía ubicada tras la cabecera, un patio porticado de acceso y dependencias aledañas para uso religioso. 
Está situada en el Bulevar del Gran Capitán, fue fundada en el año 1343 por Alfonso XI  de Castilla y León llamado con el sobrenombre de "el Onceno",  posiblemente porque fueron "once" los hijos que tuvo. 
Dos hijos del que solo le sobrevivió uno, al que llamaron Pedro con su "oficial" María de Portugal, su prima hermana  ¡Y por partida doble! 
Veréis: La madre de la novia, Beatriz de Castilla, era hermana del padre del novio y la madre del novio Constanza de Portugal era hermana del padre de la novia, tanta consanguinidad explicaría que el pobre Pedro I de Castilla apodado "El Cruel" fuera de fragilidad mental como cuentan.
Y diez hijos con su amante doña Leonor de Guzmán que además de procurar dejarlos a todos "bien situados" uno de ellos llegó a ser Rey Enrique II de Castilla empezando una nueva dinastía a la que se le denomino de Trastámara y que terminó con Juana "La Loca".

Como se puede suponer, a la muerte del "Onceno" empezó una guerra fratricida donde Córdoba no fue bien parada ya que jamás se mantuvo neutral, esta guerra civil castellana duró tres años. El reino de Castilla se dividió entre "Pedristas" y  "Trastámaras", y que terminarían con la muerte de Pedro I en Montiel a manos de su medio hermano Enrique II.

Al Rey Alfonso XI que por aquel entonces le gustaba merodear por Córdoba con su amante doña Leonor de Guzmán a la que le mandó construir, unos baños que aún perduran y que llevan su nombre "Los baños de Doña Leonor" abiertos al público en la planta baja de nuestro Alcázar de los Reyes Cristianos.
¡Bueno a lo que vamos! 
La Colegiata cuentan que la fundó en memoria de la batalla del Salado en la reconquista a los árabes en lo que hoy es la actual provincia de Cadiz, el "Onceno" se había involucrado hasta cinco veces en pocos años en arrebatarle a los merinidas las tierras de la orilla norte del estrecho y no tuvo más remedio que pactar con Portugal para ganar en esta batalla en 1340.
¿Que por qué se la dedicó a San Hipólito?
Parece ser que este rey, tenía costumbre de poner el santo titular del día de su nacimiento, un 13 de agosto de 1311, día de San Hipólito.
¡Pero no nos dispersemos!
Otros apuntaban que buscaba un lugar donde descansar cuando muriera y enterrar definitivamente los restos de su padre el rey Fernando IV  que pasó a la historia con el sobrenombre de "El emplazado" a causa de un asesinato que existió en un pueblo de Jaén llamado Martos.
¡La verdad que es curiosa la historia!, veréis:
Sucedió que el rey se enteró de un terrible asesinato de un caballero privado suyo llamado Juan de Benavides cuando se encontraba en Palencia. 
Pasando los meses sin encontrar quien había cometido aquella atrocidad, el Rey se dispuso a reanudar la guerra contra los moros de Granada, cuando estando en Jaén le hacen llamar de Martos por haber encontrado a los que suponen los asesinos de su hombre de confianza.
Así que llega allí D. Fernando IV donde acampan en el mismo pueblo y allí le presentan a los hermanos Juan Alfonso y Pedro Carvajal de la orden de Calatrava acusándolos del asesinato.
Éstos que se declararon inocentes imploraron al Rey que no los matara pues cometería un gran error. Pero el Rey, que le corría prisa dejar zanjado el tema pues tenía que solucionar lo de Granada, hizo caso omiso a lo que le decían y los condenó a ser metidos en una jaula de hierro que estaba forrada de pinchos y ser arrojados por la peña del pueblo.
El mayor de los dos caballeros viendo que eran sentenciados injustamente emplazó al Rey a comparecer ante la justicia divina en 30 días, aunque los dos desgraciados fueron ejecutados, y D. Fernando IV continuó su camino hacía los campos de Granada.
Pasados los días y llegando el plazo límite que le había "emplazado" uno de los hermanos Carvajal ante la justicia de Dios, D. Fernando hizo un banquete junto a sus caballeros para festejar que no había ocurrido nada y una vez que habían comido hasta la saciedad dice así en las crónicas de aquellos tiempos:

"E otro día jueves, siete días de setiembre, víspera de Sancta María, echóse el Rey a dormir, e un poco después de medio día falláronle muerto en la cama, en guisa que ninguno lo vieron morir. E este jueves se cumplieron los treynta días del emplazamiento de los cavalleros que mandó matar en Martos" 

El Rey "se quedó pajarito" del atracón de comer que se dió, exactamente a los treinta días de ser emplazado por uno de los Carvajal ante Dios, para ser más exactos el día siete de septiembre de 1312 ¿Justicia divina? Pues no tengo ni idea, pero desde ese día fue conocido por todos con ese apelativo.
El caso es que con 27 años murió el pobre dejando un buen problema de sucesión al tener un hijo menor de edad, fue sepultado en la capilla de Villaviciosa de nuestra Mezquita Catedral, dicen que a causa del excesivo calor que hubo en ese mes y que no se atrevieron a llevarlo en comitiva hasta Toledo donde estaba enterrado su padre o hasta Sevilla donde estaba enterrado su abuelo. 
El hecho es que se quedó en Córdoba donde durante 365 días cuatro cirios ardieron de día y de noche junto a su sepultura.

Bueno sigamos, las obras de la Colegiata no fueron muy rápidas a pesar de que el Rey Alfonso XI, donó diversos bienes incluso de los que habían pertenecido a algunos de sus caballeros y antes de su muerte solo se realizó la cabecera y el crucero de la iglesia ya que también tuvo mala suerte al morir sitiando Gibraltar, pasando a la historia como el único rey europeo que murió de la peste negra.
Tenía 39 años cuando llevaron su cadáver a Jerez de la Frontera donde se embalsamó y enterraron sus intestinos en la real capilla del Alcázar, desde allí llevaron su cuerpo a Sevilla.
Hasta que en 1371 sus restos fueron trasladados a la Capilla Real de la Catedral de Córdoba, donde permaneció durante más de trescientos años, en compañía de su padre hasta que fueron trasladados a la Colegiata de San Hipólito, que el Papa Clemente Vi se había encargado en 1347  de elevarla mediante bula a Real Colegiata.
Pero la Colegiata no fue acabada hasta el siglo XVIII ya que el sucesor de Alfonso XI, D. Pedro I de Castilla apodado el Cruel poco "amor" le tuvo a Córdoba a consecuencia de que los cordobeses apoyaron al hermano bastardo de éste al que apodaron todos el de Trastámara.

Las obras fueron reemprendidas en 1729 con el beneplácito de Felipe V no fue hasta el ocho de agosto de 1736 fueron trasladados los restos de Fernando IV y Alfonso XI a la Real Colegiata de San Hipólito, cada uno de los cuales se conserva en una caja de madera debajo de un arco a los lados del coro, hasta el día 30 de octubre de 1846 que fueron puestos en dos urnas de hermoso jaspes rojo y negro.

Encima de las cubiertas de los sepulcros de ambos monarcas se encuentran colocados unos cojines sobre los que se halla depositada una corona y un cetro, símbolos de la realeza.
Sobre el arco que contiene el sepulcro de Alfonso XI se halla colocada una lápida con la siguiente inscripción:


"Ésta losa / mandó facer / el muy noble e / muy alto e muy /poderoso señor / don Alfonso por /la gracia de Dio / s rei de Castilla / e rey de León e la r / eina Dona María / su muger este / rei ganó la villa / de Alcalá e ven / cio a los reyes de Benam / arín e de Granada / sobre la cerca de / Tarifa e ganó la / noble cibdad de Algecira."

Según Ramirez de las Casas por ser tan insigne la iglesia muchos ricos hombres quisieron estar enterrados allí, consiguiéndolo en la capilla mayor el primer señor de la casa de Aguilar y los padres de nuestro insigne Gran Capitán D.  Pedro Fernández de Córdoba y doña Elvira de Herrera al igual que su hermano D. Alonso de Aguilar.
También fundaron el altar dedicado a Santiago los señores de Baena Diego Fernández de Córdoba y su esposa Sancha Garcia de Rojas señora de Pozas los cuales yacen al lado de este altar en unas urnas de muy delicada labor.

La planta de la colegiata es rectangular y está formada por la iglesia, la sacristía y el claustro. La fachada principal de la iglesia,  que tiene su acceso por la plaza de San Ignacio de Loyola ubicada a los pies del templo fue realizada en 1730 en ladrillo estucado, y forma un rectángulo coronado por un frontón triangular, en el segundo cuerpo de la fachada se halla una hornacina, flanqueada por columnas, en la que se encuentra alojada la imagen de San Hipólito. 
Portada de la Iglesia que se accede por plaza de San Ignacio de Loyola
Hornacina con San Hipólito
La otra portada permite el acceso al claustro desde el Bulevar del Gran Capitán, y se encuentra adornada con molduras de estilo barroco, y sobre ella aparece colocado el escudo de Felipe V, rodeado por el collar de la Orden del Toisón de Oro. 
Portada que se encuentra en el Bulevar del Gran Capitán
A través de ésta última se accede a un patio con pórtico haciendo claustro de planta rectangular con cinco arcos de medio punto en los lados más anchos y tres en los lados más cortos, que da paso a dependencias religiosas.
En la galería oeste se encuentra el sepulcro del cronista de Felipe II y humanista cordobés D. Ambrosio de Morales, realizado en mármol rojo y negro, por lo visto fue labrado por el cantero prieguense de nacimiento pero domiciliado en Cabra, Luis González Bailen; que por aquel entonces estaba trabajando en el retablo principal de nuestra Catedral.
Sepulcro de D. Ambrosio de Morales

El mausoleo fue costeado por el Cardenal Bernardo de Sandoval y Rojas, Arzobispo de Toledo y discípulo del escritor cordobés y en un principio fue colocado en el convento de los Santos Mártires Asciclo y Victoria hasta que fue demolido y trasladado a la Colegiata en 1844.
En el boletín Oficial de instrucciones públicas volumen 8 aparece el acta que se hizo para el traslado:

"En Córdoba a los diecinueve días de Diciembre del año 1844 a consecuencia del acuerdo de la comisión provincial de monumentos históricos y artísticos  se reunieron en la insigne y real colegiata de San Hipolito de esta ciudad los señores D. Francisco Javier Cavestany, D, Rafael Joaquín de Lara y Pineda, don Ramón de Aguilar Fernández de Córdoba, canónigos del Cabildo de la Catedral... y un largo etcétera  con el objeto de inhumar los resto mortales de Ambrosio de Morales que el cabildo de la colegiata conservaba en depósito provisional por la entrega que la comisión le hiciera en la tarde del ocho de noviembre en su antiguo sepulcro de mármol que existía en el antiguo convento de los Mártires del Río de esta ciudad, trasladándolo a la colegiata y colocado ya en el centro de la pared del claustro de poniente que mira a la puerta principal del atrio y a su frente; y habiendo dispuesto el cabildo de la misma celebrar una vigilia y misa de los difuntos en sufragio de su alma con un doble d campanas desde las doce del día anterior. Concluida la misa el cabildo en cuerpo y conforme al ritual romano y a los estatutos de su colegiata, cantó tres solemnes responso y tomando los sacerdote el arca fúnebre la llevaron hasta los pies del sepulcro donde se le hizo entrega al notario para asegurar que contenía los mismos huesos de Ambrosio de Morales que estaba soldada y sellada.... (....)
Y lo firmo S S con el secretario de la comisión y yo el notario (...)"

Según Ramírez de Arellano en este convento se celebró el primer auto de la inquisición cordobesa y es en 1852 fue suprimido su título de colegiata, durante el reinado de Isabel II de España, aunque la iglesia siguió abierta para el culto, y a finales del siglo XIX fue cedida a la Compañía de Jesús a perpetuidad.

La Iglesia es de una sola nave dividida en cuatro tramos con crucero y cabecera de remate poligonal, siendo evidente dos momentos constructivos.
El gótico al que pertenece la cabecera donde en  el ábside se abren tres ventanales con vidrieras en la que aparecen santos de la Compañía de Jesús. Bajo los ventanales, permite el acceso a la sacristía dos portadas neo-góticas que fueron remodeladas junto con el crucero del mismo estilo en el siglo XVIII.

El cuerpo de la Iglesia se realizó en el siglo XVIII, cuando se reanudaron las obras a fin de lograr terminar el templo.
En una de sus paredes laterales se encuentran los sepulcros de la familia Fernández de Córdoba donde se encuentran enterrados don Gonzalo Fernández de Córdoba primer Señor de Aguilar y su esposa doña María García Garrido además de otros señores de la Casa entre ellos don Pedro Fernández de Córdoba y doña Elvira de Herrera, padres de nuestro insigne Gran Capitán y el famoso don Alonso de Aguilar, su hermano. 

La torre del campanario fue construida por el maestro de obras Pedro de Lara, en un principio tenían el propósito de levantar cuatro cuerpos solo se levantaron tres. Es de planta cuadrada y tres cuerpos terminando con una pequeña espadaña.

En el 2009 es declarada monumento por la junta de Andalucía incluyendo 79 bienes inmuebles principalmente cuadros que se conservan en el templo entre los siglos XVI al XX, destacando seis retablos del siglo XVIII de las capillas. 
Una flagelación de Cristo cuadro realizado por José de Sarabia  entre mi 1645/1654 o la Adoración de los Reyes de autor anónimo realizado entre el 1585/1615
Pinturas de S. Rafael y S. Jerónimo realizado por Antonio Palomino, el retrato de Alfonso XI y la reina doña Constanza ambos lienzos protegidos con yesería y realizados por Sebastián Martinez en el siglo XVII.
Órgano de la Iglesia
Otro del rey Fernando III El Santo o el de San Nicolás de Bari de 1,82 x 1,185 m ubicados en la nave de la iglesia al lado del evangelio y realizados ambos por Francisco Agustín Grande pintura al óleo de estilo barroco realizada en 1785/1789  

Cuadros de una serie de santos como de San Andrés, Santiago el menor, San Matías, Santiago el Mayor, San Mateo, San Tadeo, San Bartolomé, Santo Tomás, San Pedro, San Felipe, San Juan y San Pablo atribuidos al racionero de la Catedral de Córdoba, Pablo de Céspedes. Y otras muchas obras de autores anónimos.
Esculturas como la del crucificado o la inmaculada Concepción de autores anónimos o la de Santiago Matamoros realizada por Pedro Duque Cornejo del siglo XVIII  entre otras. 
El órgano de la iglesia está considerado como uno de los más importantes de Andalucía. Fue construido por Joseph Corbacho en 1735 y consta de dos teclados  de 45 teclas de octava corta y fue restaurado en 2007 después de más de cuatro décadas en desuso.



Fuentes consultadas: 
Casualidades, coincidencias y serendipias de la historia escrito por Gregorio Doval Huecas- Historia de España: (1841. 474 p., 11-17 h. lám.) escrito por Juan Cortada- Wikipedia- Memorias de d. Fernando IV de Castilla- Página de la Comunidad de Jesuitas- Iglesia de San Hipolito Diario de Córdoba 19/04/1974-Egabrenses en Indias Escrito por Antonio Moreno Hurtado pagina 253- Patrimonio Inmueble de Andalucía - La Real Colegiata de San Hipólito : relicario de historia y de fe. 1984, pp.191-207 de Enrique Luque Ruiz-