En tres tiempos se divide la vida: En presente, pasado y futuro; de éstos el presente es brevísimo, el futuro dudoso y el pasado cierto... (Lucio Anneo Séneca)
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lunes, 7 de noviembre de 2011

Un caudillo llamado Almanzor





Almanzor fue uno de los guerreros más despiadados que ha sufrido la humanidad... Para él no existía el Alá indulgente y así lo reflejaba en sus batallas.





Cuentan que el día que Abderraman III estuvo a punto de caer cautivo y fue vencido en la batalla de Simancas, hubo un eclipse solar que mantuvo a la Hispania de aquellos tiempos, en una tremenda oscuridad durante tres días y fueron en esos días cuando nacía en Turrush el que sería el azote de los cristianos, el que con solo escuchar su nombre se despoblaban aldeas, pueblos y campos... Almanzor.

Almanzor nació en el seno de una ilustre familia de patrimonio reducido, su padre se había desplazado con la familia para trabajar a las órdenes del Califa a Córdoba.
Costeada su formación por su abuelo materno se dedicó a los estudios jurídicos y literarios, poco después encontró empleo, probablemente como escribano público donde se ocupaba sobre todo de redactar peticiones e instancias para aquellos que deseaban dirigirse al Califa.
Algunos historiadores cuentan que  fue introducido en el ambiente  de Palacio de la mano del Cambelán Yashar Al Mushafi, regente durante la enfermedad terminal de Al Hakam II, el caso es que no se sabe exactamente cómo se cruzó ante los ojos de Subh, la esposa del Califa, tal vez su cortesía y buena presencia pero cayó bajo su protección nombrándole intendente de sus bienes.
A los 26 años y con una carrera meteórica es nombrado inspector de la casa de la moneda, a partir de entonces sus cargos se suceden rápidamente llegando a ser Cadí de Sevilla e intendente de los bienes de Hixem y por ultimo,su puesto más codiciado, jefe de policía de Córdoba.
Por su generosidad empieza a ganarse al pueblo cordobés y a gran parte de la Corte, aunque su astucia le hace intuir que le queda por atraerse una gran facción para lo que pretendían y eran los generales del ejercito
¿Y cómo lo hizo? Pues de lo más sencillo, por aquel entonces hubo una campaña militar africana en Azuqs lo que actualmente es Mauritania, al Califa le pareció excesivo el dinero empleado para comprar la fidelidad de los generales enemigos. 
A Almanzor sólo le bastó dejarlo caer ante la presencia de "La vascona" cuando ésta y haciendo partir la idea de ella se lo dice al Omeya que acepta que sea Almanzor quien vaya a poner orden. Tanto él como el general Gálib  fueron recibidos triunfalmente en Córdoba.
Para el Califa que ya estaba muy enfermo su problema más inminente era la minoría de edad de Hixam, era su único hijo y para asegurar su posición Al Hakam había conseguido que en la última fiesta del sacrificio recibiera de manera oficial los honores por parte de los hijos de la nobleza cordobesa... Sabía que si Córdoba lo reconocía como su heredero no habría tanto problema a la hora de que le sucediera.

El día que murió Al Hakam II los movimientos del Chambelán Yafhar fueron rápidos y certeros... Lo primero que hizo fue ordenar a Almanzor y sus hombres  ir a la residencia de Mugira, hermano del Califa muerto, y ahorcarlo de una viga en presencia de sus mujeres, así la sucesión de Hixam estaba ya garantizada.

Subh sabía como agradecerle a Almanzor que defendiera sus intereses e inmediatamente es nombrado por ordenes expresas de "la Sayyira" visir para hacerse cargo de los asuntos de gobierno hasta que el Califa-niño adquiriera la mayoría de edad, pasando de ser la mano derecha del Chambelán y "tutor" del pequeño a ser el brazo armado de la "La gran señora"... Un triunvirato que durante un tiempo funcionó hasta que el afán de poder los destruyó.
Pero por ahora Almanzor está en otras cosas, tiene que dar el suficiente esplendor a Córdoba para que nadie eche de menos a un Omeya visible, por lo tanto se involucra en el ejercito con la única finalidad de ganarse la popularidad.

Su primera decisión fue expulsar del ejército califal a la mayor parte de los mercenarios eslavos, los cuales, habían llegado a constituir una verdadera casta de privilegiados en la corte cordobesa y todos ellos los sustituyó por más 20.000 bereberes, reclutados en el norte de África y ante Subh consigue que nombre a Gálib general de todo el ejército de frontera y junto a él y sus hombres tiene lugar grandes campañas contra los cristianos.
La intención de Almanzor era eliminar al Chambelán Mushafi de ese triunvirato y para ello logra el apoyo del Gálib, casándose con su hija, Ismá.
El odio que le profesaba el General al Chambelán será utilizado por Almanzor, los cuales intrigaran para que perdiera el favor del Califa que ordenará su arresto.
Años más tarde, tras haber convertido a Hisham II en una marioneta política, Almanzor se hizo nombrar hayib o primer ministro, dignidad que le permitió ejercer una autoridad absoluta sobre todo el territorio.

Cuentan que mientras que Almanzor atraía todas las miradas sobre sí, Hixam permanecía aislado sin poder ser visitado sin el permiso de Subh o de él, y cuando en la festividades solemnes asistía a la Aljama, no salía de su maksura hasta que todos el pueblo se hubiera retirado y entonces volvía rodeado de su guardia al su Alcázar, más que un poderoso príncipe parecía un prisionero. 

Desde 979 las relaciones entre el general Gálib y Almanzor empiezan a deteriorarse, su suegro no veía con buenos ojos los "atrevimientos" que Caudillo ejercía y la edificación de Madinat Zahira fue la gota que colmó el vaso.
Los cronistas cuentan que existió una pelea entre ambos en un lugar fronterizo que que el general Gálib tuvo que huir solicitando ayuda a García Fernández de Castilla y de Sancho II de Navarra. 
Unos cuentan que el general Gálib murió por la caída de su caballo en un enfrentamiento con Almanzor, otros cuentan que murió de muerte natural antes de celebrar el combate, el caso es que sus hombre, a la muerte de éste, se pasaron a las tropas de Almanzor que ordenó que lo desollaran le sacaran las vísceras y lo rellenaran de hierbas para llevar el cadáver a Córdoba y crucificarlo en la puerta de su nueva residencia.

Pero Almanzor siguió con sus campañas y esta vez le tocaría al Condado de Barcelona. 
Borrell II procuró tener relaciones cordiales con el califato cordobés a pesar que estaba bajo la protección de los Francos aunque con Almanzor esas "relaciones" no funcionaron muchos ya que su ejercito cruzó desde Córdoba todo el litoral mediterráneo avanzando a sangre y fuego hasta llegar a los campos de Tarragona. Mientras el Conde Borrell organizaba una defensa a la desesperada, monasterios de los alrededores de Barcelona fueron destruidos como el de San Cucufato, San Pablo del Campo o San Pedro de Puellas, marchando hacia la ciudad condal que asediaron hasta que sus habitantes se rindieron.
Cuentan que todos los prisioneros que había hecho al paso hasta llegar a la ciudad les iba cortando la cabeza y lanzándolas contra las murallas y arrasando la ciudad llevándose un cuantioso botín y una gran cantidad de prisioneros que serían vendidos como esclavos. A aquel suceso las crónicas lo llamaron "El día que Barcelona murió"

Sin duda sus huestes habían sembrado el terror lanzando una devastadora cruzada con cincuenta y seis campañas durante más de veinte años el Caudillo golpeó con fuerza las espaldas de los reinos cristianos, con las que llenó las arcas con tributos.
Los reinos no tardaron en pactar con él rendiciones sellándolas con grandes tributos y otros muchos con hijas o hermanas que el Caudillo acepta. 
Como por ejemplo el rey de Navarra, Sancho Garcés, y le hizo ofrenda de su hija siendo la madre de Abderraman el Sanchuelo. 
Otra, la infanta leonesa hija del rey Bermudo II de León acosado por las incursiones del conde de Castilla y las rebeliones internas le pide protección a Almanzor... Para sellar el pacto envía a una sus hijas llamada Teresa Bermudez.
De inmediato el Caudillo manda tropas  al reino de León que bajo la protección del Califato de Córdoba, logran recuperar Zamora con un gran problema para Vermudo ya que su "consuegro" deja las tropas allí a modo de ocupación, hasta que Bermudo logra echarlos por la fuerza.
Para el Amirí eso fue un gran insulto y como consecuencia marcha sobre Coimbra destruyéndola y avanzando contra León sitiando la ciudad, pero el rey Vermudo no espera a verlo llegar ya que huye a refugiarse a  Zamora y de allí a Lugo, muriendo lejos de su ciudad a causa dicen de un ataque de gota.

En esa misma campaña, Almanzor saqueó la Catedral de Santiago, cuentan que después de cruzar gran parte de España llegaron a Santiago un diez de Agosto a una ciudad abandonada por sus habitantes y donde los musulmanes se llevaron todas las riquezas derribaron edificios e incendiaron iglesias...  Esclavos cristianos acarrearon sus campanas,cruces y puertas hasta Córdoba. 

Ejerció una autoridad implacable ya no solo los cristianos, sino con todo aquel que se interpusiera en su camino, como por ejemplo con uno de sus hijos llamado Abdallah que resentido con su padre por ver como prefería a sus hermanos, se alió con Motarrif de Zaragoza y Abdallah Piedra Seca de Toledo para derrocar a su propio padre...
Almanzor no le es difícil separarlos y vencerlos con facilidad, su hijo huye a Castilla aunque el Caudillo la arrasa durante un año hasta que García Fernández tiene que devolvérselo, allí mismo, en el lugar de la entrega coge un látigo él mismo y lo mata a latigazos.
Más tarde ataca de nuevo Castilla en una batalla que dieron entre Alcocer y Langa  donde herido García Fernández cayó en manos de Almanzor, muriendo a los pocos días.

Con el paso de los años, la ambición de este Caudillo fue en aumento y la misma mujer que lo encumbró, Subh, temiendo por el trono de su hijo, resolvió poner en contra de Almanzor a todo el harén, solicitando por una parte a Hixam que se impusiera a su Visir, pero éste usó sus dotes de persuasión con el sumiso Califa consiguiendo de él un documento en el cuál depositaba en su persona toda su confianza.
Para ello sacó al HixamII de Madinat Al Zahrá lo hizo montar a caballo y pasear por las calles de Córdoba acompañado de él y de toda su corte.

No dudó en sacrificar fuera lo que fuera para mantenerlo... Si se le acusaba de su poca ortodoxia no dudaba en mandar quemar todos los ejemplares de filosofía que existían en la biblioteca de Al Hakam II y cuando hablaron de su poca religiosidad no dudó en ampliar la Gran Mezquita que afortunadamente gracias a la cercanía del río  la gran obra de Al-Hakam II se ha conservado.

En 1002 emprende lo que sería su última contra Castilla y arrasando su templo sagrado, San Millán de la Cogolla. 
Los cristianos resuelven atacar a su ejercito en Cervera, cerca de Calatañazor, donde es herido. El sentimiento de la derrota se apoderó de su ánimo al ver como su ejercito acostumbrado a la victoria se vio obligado a emprender la retirada, recrudeció la herida que había recibido en el combate y postrado en un carro es llevado a Medinaceli, donde le esperaba su hijo Abd al Malik que había llegado de Córdoba y al que solo le dio tiempo de ver sus ultimo suspiro.
Cuentan que allí mismo fue enterrado cubriendo su cuerpo con el polvo que había sido recogido de todos sus vestidos de las innumerables batallas que peleó.

Su epitafio dice así:

"Por Allah que jamás los tiempos traerán otro que se le parezca ni que como él defienda nuestras fronteras"

Poco le sobrevivió Subh a su hagib, pero ésta conociendo la impotencia de su hijo Hixam para gobernar el cetro cordobés le recomendó que nombrara como primer ministro al hijo del difunto hagib. 

Pero eso, déjame que te lo cuente otro día.




Fuentes consultadas: 
Almanzor: Un heroe Andalusí de María Eugenia Galvez Vazquez- Historia de España antigua y media de Luis Suárez Fernández- El Azote del año mil de AE Arzuaga- Almanzor de Fr. Enrique Beffor Diario de Córdoba 23/03/1960- Almanzor el vistorioso de Juan Morales Rojas Diario de Córdoba 4/03/1962- Los sueños de Almanzor de Rafael Castejón Diario de Córdoba 17/02/1965- Crónicas de la provincia de Córdoba de Manuel Gonzalez Llana- Más sobre las campañas de Almanzor por Dolores Bramen- Historia de los musulmanes de España Libro II Escrito por Reinhart Dozy- Wikipedia- Cordobapedía- Foto recogida de internet

viernes, 15 de julio de 2011

Abd al-Malik al-Muzaffar

El hijo de Almanzor




La muerte de Almanzor marcó sin ninguna duda el comienzo de la ruina del Califato.
A pesar de que por algún tiempo su primogénito Abd al Malik al Muzaffar, supo conseguir del Califa recluido un decreto en el que lo reconocía y le daba los mismos poderes que en su momento le dio a su padre, a pesar de que las circunstancias eran distintas, cuando Almanzor cogió las riendas del Califato Hisham II apenas tenía trece años, en aquel momento contaba ya con treinta y siete años.
Cuentan que para el caudillo, Abd al Malik fue el preferido desde que estaba su esposa embarazada. La verdad que en un principio se casó con Dhalfa como pacto y una manera de tener bien cerca al que fue su suegro el general Gálib, tal vez fuera después cuando se enamoró de ella y tal vez ella de él, aunque tuvo que ver como su propio marido traía muerto a su padre el general exponiendo su cadáver crucificado a la entrada de su gran residencia.

Abd al Malik, fue llamado a Medinaceli, donde su padre estaba herido de muerte. Sólo le dio tiempo a verlo exhalar su ultimo suspiro, le dio los honores esperados y acto seguido reunió a su ejercito y partió para Córdoba para confirmarse como sucesor de su padre. Abd al-Malik, llegó al poder a pocos días de cumplir los veintinueve años, heredó lo que solo por ley le correspondía a un Omeya a pesar de no serlo... Y aunque sin ninguna duda los cordobeses sabían por campañas que había realizado en conjunto con su padre, que era casi tan buen general como su padre carecía de su carisma para jugar con los pactos que en su día los cristianos hicieron con Almanzor. 

La noticia de la muerte del más temido corrió como la pólvora por toda la península ibérica y cuando le llegó al conde gallego - portugués llamado Menendo aprovechó la ocasión para romper todos sus compromisos con Córdoba, se encontraba más poderoso que nunca siendo regente del príncipe Alfonso V y por lo tanto controlando León y ahora la "buena-nueva" de la muerte de su enemigo de la media luna le hacía sentirse imparable.
Desde luego no contó con la rápida respuesta de Abd al Malik que no podía permitir esa desobediencia con el gallego ya que los demás cristianos se unirían contra Córdoba y pronto organizó una cruenta operación de castigo contra León. 
Menendo con pocos movimiento para su reacción y a pesar de las desavenencias que tenía con Castilla por la custodia del joven príncipe, tuvo que pedir ayuda al enemigo del cordobés el conde Sancho Garcia III que rápido se alió con él para poder marchar contra Córdoba.
Aunque la llegada del invierno hace que firmen una tregua de no agresión entre el gallego y el castellano con el cordobés, acordando entre otras cosas que Teresa, la hija de Vermudo que había estado casada con el mismo Almanzor y que era tía carnal de Alfonso V de León fuera devuelta a su tierra, donde tomó los hábitos.

Arqueta de Leyre
Regalo de Hisham II a Abd al Malik
Museo de Navarra
A pesar de esa tregua, la "paz" duró poco pues una nueva revuelta, esta vez viene con aires de Castilla, el conde Sancho García con su continua discordia hace que Abd al Malik pasee sus fuerzas por territorio castellano como muestra de su poder a lo que el Conde no tuvo otra, que ir a pedir la paz a Córdoba y comprometerse a dar su apoyo al cordobés en futuras expediciones.


Poco tiempo pasó cuando esta vez fue el condado catalán el que se alzó contra Córdoba... Ramón Borrell y su hermano Armengol, se creyeron suficientemente fuerte como para ir contra Abd al Malik que respondió de forma contundente  contra ellos recordándoles lo que años antes había organizado su padre en Barcelona, aunque esta vez sobre la ciudad de Manresa que cuentan no dejó piedra en pie, forzando que de nuevo ambos condes pactaran la paz con el Califato.

¡Desde luego poco respiro le dieron los cristianos! Pues pronto se le olvidó al conde castellano que unido de nuevo con el leonés y con el nuevo rey de Pamplona Sancho III "El mayor" de nuevo se enfrentan a Abd al Malik que los vencen en Clunia, valiéndole al cordobés este triunfo para que Hisham le regalara la arqueta de Leyre que se encuentra en el museo de Navarra y el título de Sayf al Dawala o "Espada del Estado".  
No pudo disfrutar mucho de su título ya que al año siguiente fallecería en extrañas circunstancias, especulándose sobre un posible envenenamiento a manos de su hermanastro Sanchuelo, quién se convertirá en su sucesor.
Cuentan que el propio hermanastro envenenó la hoja de un cuchillo con el que Abd al Malik partió una manzana para comérsela, al morderla cayó muerto al instante. Haciéndose con el poder Abderraman Sanchuelo.
Esta muerte marca definitivamente la tremenda caída del Califato, lo que aprovecharon los condes de Barcelona y Urgel para organizar una expedición militar para apoyar al insurgente Muhammand al Mahdi. 

Pero eso, déjame que te lo cuente otro día.



Fuentes consultadas: 
Atlas histórico de España, Volumen 1 por Enrique Martínez Ruiz,Consuelo Maqueda Abreu,Emilio de Diego- Breve historia de Aragón de D. Gonzalez Ruiz -Wikipedia- Cordobapedia- Almanzor y su época: El Al Andalus en la segunda mitad del siglo X de Virgilio Martinez Enamorado y Antonio Torremocha Silva- El islam en Al Andalus: Historia y estructura de su realidad social de Miguel Cruz Hernandez -Atlas histórico de España E. Martin Ruiz- Foto recogida de internet

viernes, 22 de abril de 2011

El Caudillo Abderramán "El Sanchuelo"






Cuando el sábado 13 de noviembre de 1008 Al Rahman Sanchul, segundo hijo de Almanzor y nieto de Sancho Garcés II rey de Navarra, acompañó a Hixam II a Madinat Al Zahra ningún cordobés pudo imaginar las consecuencias que esto acarrearía, aunque si vaticinaron que el gobierno de Sanchuelo duraría muy poco...
A Sanchuelo le había costado mucho llegar donde estaba y tenía que jugar muy bien sus cartas. 
Sabía que los cordobeses no lo querían y por los arrabales se comentaba que había sido él que había mandado matar a su medio hermano con un cuchillo envenenado con el que Al Malik había partido la manzana de la que comió...
Pero le daba igual ya que desde muy pequeño tuvo que aprender a buscar su lugar a pesar de que su padre tenía como heredero a su medio hermano. 
Su misma madre Abda, se lo había inculcado, ella una princesa cristiana a pesar de ser hija del Rey de Pamplona llegó a Córdoba como una esclava, había sido prácticamente obligada a casarse como señal de alianza, no podía permitir que su hijo fuera el segundón de la estirpe de Almanzor.

Por eso, aquellos dos días que estuvo encerrado con el mismo Califa en la bella Madinat al Zahra, le recordó sus raíces comunes ya que ambos eran hijos de mujeres vasconas e incluso sugiriéndole que al no tener Hixam II descendencia, nadie mejor que él para sucederle... La verdad es que lo que hablaron en realidad no lo sabemos, sólo que el hijo de Almanzor salió de los aposentos reales anunciando que el Califa lo había nombrado heredero por encima de todos los varones Omeyas.
El incauto creyó que con el nombramiento del Califa como heredero era bastante para afianzar su poder pero el malestar y estupor en la población se continuaron sobre su desmedida afición al vino que junto con su escasa capacidad para gobernar hizo un caldo de cultivo que iría a provocar un periodo de anarquía y revueltas que finalizaría a corto tiempo, con una guerra civil y la desaparición el Califato de Córdoba.


Cada vez más impopular intentó mediante una campaña militar, tal vez para ganar algo del prestigio como lo había hecho su padre y medio hermano. Para ello no se le ocurrió mejor momento que el invierno para comenzar una aceifa dirigiéndose al norte con su ejercito bereber y acompañado por el conde García Gómez de Carrión  al que ayudaba en su lucha contra Alfonso V de León.


No tardó un  biznieto de Abderraman III llamado Muhammad ibn Hisham,  en canalizar aquel descontento en hacer estallar la revuelta...
Primero se vengó arrasando la ciudad que la estirpe amirí había creado a la sombra de Madinat Al Zarhá, la llamada Zahira donde estos residían y habían organizado una corte alternativa, acto seguido se hizo con el control de Córdoba obligando a Hisham II a abdicar en su favor.
¡ De este modo se proclamó Califa con el nombre de Muhammad II !

Enterado de los sucesos, Sanchuelo regresó precipitadamente a Córdoba con intenciones de recuperar el poder pero antes de llegar a Córdoba su comitiva estaba cansada y se instalaron a pocas leguas de la ciudad en la misma quinta de recreo donde meses antes  su medio hermano al-Muzaffar había exhalado el ultimo suspiro. 
Sanchuelo se instaló en ella junto con sus setenta mujeres de su haren, de las que se había hecho acompañar en su campaña.
¡El motivo! La mayoría de su ejercito bereber lo había abandonado y con unas escasas tropas no se encontraba en igualdad para poder luchar contra al Mahdi.
Al día siguiente, los interceptó una tropa enviada por el nuevo Califa para capturarlo, tanto a él como al conde Carrion

Cuando los prisioneros eran ya conducidos a Córdoba, el Amirí que había conseguido que le quitasen las ataduras por un momento, hizo ademán de sacar un puñal, ese fue el momento en que fue degollado y acto seguido corrió la misma suerte el conde cristiano.
Los cadáveres de Sanchuelo y de su infortunado compañero fueron llevados a Córdoba  entrándolo a la ciudad por la puerta del hierro, sobre un mulo, desnudo boca abajo mientras al paso la plebe le escupía...

De esta triste manera la dictadura amirí desapareció como si nunca hubiera existido. 

Pero eso, déjame que te lo cuente otro día.



Fuentes consultadas: 
La Historia del islam, Boletin de la Real Academia de la Historia. TOMO CXCIX. NUMERO II. AÑO 2002-Boletin de la Real Academia de la Historia. TOMO CCI. NUMERO II. AÑO 2004- Historia de Al Andalus de Ibn Al-Kardabus,traducido por ‎Felipe Maillo Salgado

jueves, 24 de diciembre de 2009

Las Campanas de Santiago robadas por Almanzor


Fuente: Atlas de Historia de España de García Cortazas






Diez años habían pasado desde que Almanzor había destruido la ciudad de Coimbra, cuando de nuevo tuvo que preparar a sus hombres y esta vez con el objetivo de destruir Santiago de Compostela.

En el año 997,  el Rey Vermudo II, apodado el Gotoso, aprovechando los apuros de Almanzor ocupado en hacer frente a una insumisión en África, rompe el acuerdo pactado el año anterior y suspende el pago del tributo a Córdoba.
Pronto olvidó la ayuda y protección de Almanzor para llegar al trono y el pacto que hizo con el hachib para que le devolviera Zamora,  también olvidó como una de sus hijas, Teresa, fue la que entregó como esposa del Todopoderoso cordobés.
El Rey se sentía fuerte, había apagado la rebelión de algunos condes de Galicia Meridional que al no verse suficientemente recompensados por Vermudo se sublevaron contra él.
Éste, enfurecido les destruyó sus castillos y confiscó sus tierras... Sin darse cuenta que al crearse enemigos en sus propias filas abría una brecha para la entrada de los sarracenos.

El 3 de julio de 997 sale Almanzor de Córdoba al frente de su terrible caballería, toma la dirección oeste rumbo a Coria, llega con todos los jinetes selectos y el ejercito que se fue robusteciendo en el camino, por todas las gentes de armas de la provincia de Merida y Toledo.
Llegan a Viseu donde le esperan varios condes de la región Lusitana, poniéndose a su servicio y así vemos al lado de Almanzor a los Vela alaveses, al gallego Galindo o al portugués Froila González, a quien recordaremos como el hijo del envenenador del rey Sancho I el Craso, Gonzalo Núñez.
Suben hasta Oporto donde les esperan las embarcaciones con marinería y tropa, yendo además abastecidos y pertrechados toman rumbo hacía la desembocadura del Duero.
Pasan el Duero, del Duero al Miño y de éste al Ulla, van costeando por las playas perpetrando Galicia por la villa portuguesa de Valladares tomando dirección oeste arrasando castillos como el de San Pelayo y destruyendo monasterios como el de San Cosme y San Damián.
En su camino, Almanzor sembró de ruinas los alrededores de Vigo, persiguió hasta la península de Morrazo a algunos grupos de cristianos y por fin alcanzó la ciudad de Iria, donde fiel a su costumbre la dejó desolada.
Era miércoles 10 de agosto de 997 cuando llega a Santiago entrando a la ciudad y destruyendo edificios murallas e iglesias sin dejar el menor rastro.
La ciudad fue sometida a un riguroso saqueo durante una semana y, posteriormente, incendiada... Sólo se salvó de su ira el sepulcro del Apóstol.

Según cuenta la leyenda en el momento en que Almanzor entró en el Santuario encontró a un anciano que custodiaba la tumba. Viendo éste, que el viejo no hacía ademán de irse le preguntó:
- ¿Acaso no le temes a Almanzor?- gritó al hachib
- Solo temo no poder honrar al Apóstol, me encomendaron guardar su tumba y aquí seguiré aunque tenga que pagar con mi vida - Le respondió sin sombra de pánico el celoso guardián.
Dicen que sus palabras, la santidad de su misión o tal vez, las supersticiones de Almanzor, le salvaron la vida al anciano y la no profanación de la tumba...
Lo que es más cierto es que en la religión musulmana a Jesucristo lo tienen como profeta y Santiago como hijo de José, el carpintero, y por lo tanto hermano de uno de los profetas más importantes, Jesús de Nazaret... De ahí que la tumba no fuera saqueada y se guardara el respeto pertinente.
Almanzor dispone la retirada hacía el país ocupado por Vermudo, hijo de Ordón dándolo a saco hasta llegar a las provincias de los condes aliados que estaban en sus huestes y cuyo territorio mandó respetar, llegando al castillo de (Kras) de Balika  a poca distancia de Ciudad Rodrigo (Salamanca), es allí donde presenta a todos los Conde según su jerarquía para empezar a repartir los premios en agradecimiento, entre esas recompensas: 2285 piezas de tela de seda común, veinte vestidos de lana, dos ropajes de ámbar, dos vestidos de seda griega y una piel de fenek (Comadreja), allí se despide de ellos  que los envía de nuevo a sus casas y empieza su camino de vuelta.

Entró en Córdoba con gran pompa, celebrando tan exitosa victoria y acompañado con un generoso botín y unos 4.000 prisioneros, entre los tesoros conseguidos por el cordobés figuraban sedas brocada en oro, paños finos, piedras preciosas, además el hachib había traído una gran cantidad de arena blanca de las playas de Galicia, las que podían trasportar dos bestias de carga, como regalo a  Hisham II, el Califa de Córdoba.
Esclavos cristianos acarrearon las campanas del santuario y las puertas de la Catedral de Santiago a la ciudad de Córdoba.
Las campanas con que los cristianos convocaban a las ceremonias de su religión fueron descolgadas y llevadas por esclavos cristianos a Córdoba,- según el libro de "Tesoro de la lengua Castellana" dice así:

Hizieron los moros llevar a los christianos desde allí a Córdoba con cuya ocasión murieron  millares de hombres pero cuando le fue recobrada España las hizieron bolver al mesmo lugar trayendolas los moros con igual trabajo y peligro

Éstas fueron destinadas a alumbrar la gran Mezquita, se les dio la vuelta sobre unos trípodes y se llenaron de aceite, el recinto sagrado de la fe contraria, y la madera de las puertas tras las que los compostelanos creían parapetarse se utilizarían en el artesonado de las nuevas naves de ese mismo edificio, cuya ampliación había empezado diez años antes.
Dos siglos y medio después, fueron prisioneros musulmanes los que cargaron a hombros con las campanas de vuelta a la basílica de Apóstol Santiago. Tras la reconquista de la ciudad por parte de Fernando III, se quiso recompensar a los compostelanos con nuevas campanas, para lo cual se refundieron las campanas que habían servido como lamparas y el bronce de las puertas de la Mezquita.
Según se cuenta en el libro de Autos Sacramentales de Pedro Calderon de la Barca:

"Y entonces el venerable Obispo Juan de Osma, canciller del Palacio Real, acompañado por los Obispos Gonzalo de Cuenca y Domingo de Baeza, Adán de Plasencia y Sancho de Coria, entraron en la Mezquita de Córdoba que aventaja en lujo y tamaño a todas las mezquitas de los árabes (...) El venerable Juan esparció el agua de la purificación, la convirtió en iglesia, levantó un altar en honor a la Santa Virgen y celebró una misa solemne (...) Y como las campanas de Santiago habían sido trasladadas por Almanzor y estaban allí colgadas sirviendo de lámpara para vergüenza del pueblo cristiano... El rey Fernando hizo que esas campanas fueran devueltas a la iglesia de Santiago y a la iglesia de Santiago fueron llevadas"


Fuentes consultadas: 
Atlas Ilustrado de la guerra de Nicholas Hooper y Matthew Bennett- Diccionario geográfico de hagiotoponimia española de Juan Pablo García Borrón - Grandeza e decadencia do reino de Galicia por Emilio González López- Autos Sacramentales de Pedro Calderón de la Barca- Campañas de Almanzor contra el reino de León de Instituto de Historia Medieval de España, 1968- Almanzor y los terrores del Milenio- Tesoro de la Lengua castellana de Sebastian de Cobarrubias Horozco- Historia compostelana de Emma Falque- fotografia recogidas de Internet