En tres tiempos se divide la vida: En presente, pasado y futuro; de éstos el presente es brevísimo, el futuro dudoso y el pasado cierto... (Lucio Anneo Séneca)
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jueves, 16 de marzo de 2023

D. Pedro Fernández de Alcaudete.

Quemado por judaizante y la verdadera historia que había detrás 

Fotografía de portal de Sfarad
Torre de la inquisición
Alcázar de los Reyes Cristianos










A finales del siglo XIV la corona de Castilla y Aragón se da cuenta que no tiene poder sobre los judíos, estos le habían prestado dinero para sufragar los gastos de la guerra contra los moros y los reyes se veían muy endeudados, al igual que muchos nobles.
Así que la única manera de "librarse" del pago era expulsarlos... Todo aquel que se quedara debería convertirse al cristianismo.
Hubo muchas familias, sobre todo mercaderes que al convertirse y cambiar sus apellidos ya no habían nada que le impidiera el ascenso social al que tenían vetados por ser de origen hebreo.
Los cristianos viejo viéndose amenazados en el monopolio que existía en la incorporación de algunos puestos, se rebelaron contra ellos pidiendo para su acceso expedientes de limpieza de sangre y es ahí donde aparece los tribunales de la Santa Inquisición.
¿Y qué ocurría cuando un judaizante era juzgado por el tribunal y encontrado culpable? Pues en el mejor de los casos iba a parar con sus huesos a una celda, en el peor a una hoguera, sus bienes y los de toda su familia, era confiscados por la Corona ¡Que recordemos que tenían que llenar las arcas vacías! 
Córdoba fue la segunda ciudad donde se estableció el Tribunal en 1482, con el nombramiento de los inquisidores Pedro Martinez Barrio, doctor en Cánones, Antón Ruiz de Morales canónigo de dicha catedral y como asesor fray Martín de Caso; Los mismos Reyes le cedieron parte del Alcázar para establecer el Santo Oficio y prácticamente se estrenaron con uno de los casos que ha llegado hasta nuestros días como leyenda.
Fotografía propiedad del Día de Córdoba
 Torre de la Inquisición antiguo tribunal de la Santa Inquisición
Alcázar de los Reyes Cristianos
Y ésta fue la de Pedro Fernández de Alcaudete, el tesorero de la Catedral.
Hasta hace nada, no sabíamos casi nada de éste personaje... Gracias a la tesis de D. Francisco I. Quevedo que el padre del tesorero fue Juan Fernández y que fue quemado en estatuilla no sabría determinar el tiempo. Que tenía dos hermanas que quedaron en Córdoba y que murieron alrededor de 1507, se cree que de muerte natural ya que no se han encontrado las actas inquisitoriales. 
De la información que se ha podido encontrar en el archivo del Monasterio de los Jerónimos apenas hay unas letras: Que era bachiller "in utroque iure" (en ambos derechos), en derecho civil y en derecho canónigo, juez apostólico subconservador y subejecutor de Valparaíso.
Por lo demás que su cargo consistía en la custodia y administración del tesoro de la misma incluido el manejo de los fondos, es decir, del dinero...
El tesorero se había metido con demasiada gente e incluso utilizaba su cargo para prestar dinero que luego debían de pagarle con intereses o en contra se quedaba con sus bienes. 
¿Y quienes eran lo que mayormente pedían créditos a este personaje? Pues los nobles, que al no poder luego pagar movieron sus hilos para saldar "sus cuentas" contra el Tesorero.
Fotografía ABC de Córdoba
Desde la Torre
Pero empecemos por la leyenda:
Cuenta que el Jueves Santo de 1483 cuando la procesión retornaba de nuevo a la Catedral alguien se percató que de un zapato del Tesorero manaba sangre...
Cuando la gente le avisó de que estaba sangrando Pedro Fernández se turbó tanto que los canónigos se alertaron llevándole a la capilla de san Acacio, de ahí que hoy en día se le dice la conoce como la capilla de la sangre. 
Al descalzarlo, descubrieron que dentro del zapato había una hostia consagrada, la cuál iba pisando al caminar... Inmediatamente fue detenido y llevado a las mazmorras de la Santa Inquisición.

Cuenta que el Tesorero vivía una vida desordenada entre la lujuria, el poder y la ambición... Incluso se habla de los chantajes que hacia a los nobles de aquel entonces, para llegar a sus caprichos.
Esto hizo que la Santa Inquisición, posiblemente empujada por más de un canónigo y noble, cayera sobre él con toda la fuerza, acosándolo de judaizante... 
El traslado del Tesorero a las celdas del Santo Oficio no estuvo falta de violencia "fue llevado a empellones y uno de sus criados mató al aguacil de las cárceles secretas"
Otros cuentan que realmente el motivo de su detención y acusación fue como consecuencia del proceso y castigo a una manceba llamada Elvira que tenía en su casa, la cual acusada de judaizante, y confesando serlo, terminó por declarar que Pedro Fernández de Alcaudete a pesar de su dignidad de tesorero de la Catedral también observaba la ley de Moisés.
¡La verdad! Jamás lo sabremos pero lo que si fue muy beneficioso tanto para el tribunal como para los Reyes la confiscación de sus bienes.
Ermita de los Santos Mártires

El día 23 de febrero de 1484 tocaron a Auto de Fe en la Catedral y a la mañana siguiente se formó la procesión en que iban los inquisidores, precedida de una cruz alta y cubierta con velo negro acompañando la Ciudad, otras corporaciones, entre ellas el Cabildo eclesiástico y el obispo don Rodrigo de Soria, que vino para la degradación, por estar vacante la mitra de Córdoba.
Dicen que fue en el convento de los Santos Mártires situado más o menos a la altura de donde ahora se encuentra la Ermita del mismo nombre al comienzo de la Ribera, al efecto preparada con un tablado en el centro, sobre el cual se efectuó la ceremonia.
Despojaron a Alcaudete de las vestiduras y le pusieron una aljuba amarilla con mangas largas, una capotilla de colores y capuz y un letrero en que se leía:

                                                          " Éste ha judaizado" 

Después lo subieron en un asno, y entregado al brazo secular lo llevaron a las afueras de la puerta de Baeza, donde habían clavado un palo, al que lo ataron, y rodeándolo de leña le hicieron morir de una manera tan espantosa.
Existe el documento del juicio que se le hizo al tesorero por la Santa Inquisición, que se encuentra en el archivo del Real convento de San Pedro de la Orden Franciscana de esta Ciudad.
El manuscrito dice:

"En la muy noble y leal ciudad de Córdova, en sábado veinte y ocho del mes de Febrero, año del nacimiento de nuestro Salvador Jesuchristo de mil cuatrocientos ochenta y cuatro; estando fuera de los Alcázares Reales de esta dicha ciudad junto á la torre de los Leones, lugar situado donde los Reverendos Padres é Señores inquisidores de nuestra santa fe cathólica por la authoridad Apostólica y jurisdicción ordinaria, conviene á saber, Fray Martin de Cazo de la Orden de San Francisco Maestro de Sagrada Theología, y el Doctor Pedro Martinez de Barrio y el Bachiller Anton Ruiz de Morales Canónigos de la Yglesia de esta ciudad, y el Licenciado Juan Gutierrez de las Cañas, é Don Lope de Sandoval Dean, é Don Francisco de Balenzuela Arzediano de Córdova, é Don Pedro Gonzales de Hozes Chantre, é Simon Lopez de Valenzuela é Luis Mendez de Morales Canónigos, con otros muchos Clérigos é Beneficiados de la dicha Yglesia Cathedral é el virtuoso Señor Garcia Fernandez de Manrrique del Consejo del Rey é Reyna nuestros Señores é su Correjidor é Justicia Mayor en esta Ciudad é su tierra, con otros muchos cavalleros de los del Regimiento de esta dicha Ciudad, é el discreto varón el Bachiller Pedro de la Cuba Alcalde de la Justicia, é el Reverendo Señor Don Rodrigo de Soria obispo de Málaga, todos generalmente estando en su congregacion é ayuntamiento para denunciar é declarar por erege judaizado apostatado á Pedro Fernandez de Alcaudete Thesorero de la dicha Yglesia Cathedral de esta Ciudad; é porque, assi denunciado, el dicho Señor Obispo lo degraduase de las órdenes ecclesiásticas que tenia: é luego los dichos Señores Padres Inquisidores sedendo pro Tribunali mandaron á los discretos notarios Anton Sanchez de Córdova Notario Apostólico, e á Mateo de la Cuba escribano público de esta dicha Ciudad, é escribanos de esta Audiencia, é que leyesen públicamente delante del pueblo, como que estava presente á los autos é méritos del proceso hecho contra el dicho Pedro Fernandez Thesorero herético, Judaizado Apóstata é descomulgado, é los delitos é eccesos por él cometidos contra nuestra Santa fe cathólica, segun la deposicion de los testigos que contra el dicho Pedro Fernandez depusieron por sus dichos é segun la confesion por él confesada.
Por el cual dicho Proceso pareció el dicho Pedro Fernandez Thesorero aver caido en error de herejía é judaizado, teniendo como tenia al público nombre de christiano, ó en el secreto nombre de Judio, é con el que siempre celebraba las fiestas expecial de la Ley de Moises, diciendo que aquella era la verdadera Ley por Dios dada, é que la Ley de Christo que era burla; é no solamente contento de esto, ya mas constava de hazer ayuntamiento con Judios de señal é con otros semejantes herejes, como predicándoles la Ley de Moises; el qual guardó las pasquas de las Cabanuelas é del Pan censeño, é del querno3; é los ayunos en especial siempre comia carne, é guardava los sávados, mandándole comer en viernes por el sábado, encendiendo los candiles antes del sol puesto, los quales ardian hasta que de suyo se apagavan; y quando iva á la Yglesia no hacia aquel acatamiento al Sagrario que devia, sino falso, por dar á entender que era Christiano; é no creia que la hostia consagrada era Dios verdadero; é quando se vido en agonias é travajos, ayunó por sí é hizo ayunar á otras personas los ayunos de la Ley vieja, por los quales fuere librado de penar; é no creia verdaderamente en lo que la Santa Madre Yglesia creo y tiene, sino de todo punto convencido en su herejia é inducimiento, en el qual siempre permaneció fasta la ora que fue traido al Consistorio donde los Señores Padres é Inquisidores estaban.
E assí venidos é platicados [por] el dicho Padre Casso de los crímenes é errores fechos por el dicho Pedro Fernandez Thesorero contra la Santa fé Cathólica, segun que esto é otras muchas cosas están en los Procesos contra él fechos, los dichos Señores Padres Inquisidores denunciaron ó declararon á el dicho Pedro Fernandez Thesorero por herético, judaizado, é Apóstata é Descomulgado, convencido en la herética pravedad; é que pedian é requerian al Reverendisimo Señor Obispo de Málaga, que presente estava, que lo degraduase de las órdenes ecclesiásticas que tenia, como á indigno poseedor de ellas; é luego el dicho Señor Obispo estando en su pontifical, segun que de uso é costumbre se suele fazer en los semejantes casos, degraduó por órden de nuestra Yglesia al dicho Pedro Fernandez dejándolo como hombre seglar. E luego los dichos Señores Padres Inquisidores dijeron que como hombre relaxo é hereje convencido en la herética pravedad, que lo relajaban é remitian al brazo seglar é á las justicias de los Reyes nuestros Señores, é al dicho Señor Garcia Fernandez Manrrique su Correjidor en su nombre. 
É luego el Señor Correjidor dijo que lo recibia por tal, é lo dava é entregava á el Bachiller Pedro de la Cueva su Alcalde de Justicia, que presente estava, para que segun las leyes divinas y humanas le diese la pena de muerte conforme á sus errores ó delitos de heregia por él cometidos, segund su dicho mereció.
E luego el dicho Alcalde de Justicia dijo que lo recibia á su fuero é jurisdiccion de Alcalde de la Justicia; é dió sentencia contra el dicho Pedro Fernandez como hereje, judaizado, apóstata, é descomulgado, como hombre seglar, segun que los dichos Señores Padres Inquisidores por su sentencia ó denunciacion le avian declarado, en la manera siguiente:
Yo el Bachiller Pedro de la Cueva Alcalde de la Justicia en esta ciudad de Córdova por el muy virtuoso Señor Garcia Fernandez Manrrique del Consejo del Rey ó Reyna nuestros Señores é su Correjidor é Justicia mayor en esta dicha Ciudad é su tierra, por virtud de la su sentencia é denunciacion que aquí han dado los Señores juezes de la Santa Inquisicion de la herética pravedad, en que han declarado por hereje judaizado, apóstata é descomulgado á Pedro Fernandez de Alcaudete Thesorero de la Yglesia Cathedral de esta Ciudad, segun los delitos por él cometidos contra nuesta Santa fé cathólica, Yo lo recibo á mi oficio é fuero de Alcaidia de la Justicia seglar en nombre del Señor Correjidor, é assí recibido fallo que por quanto por virtud de la dicha declaracion é degraduacion de él, fecha en forma de derecho, en que por su sentencia fue declarado el dicho Pedro Fernandez Thesorero ser hereje, judaizado é apóstata é descomulgado, convencido de la herética pravedad, é á mi fue relajado é remitido como degraduado é persona seglar, segun parece por la sentencia é autos del proceso sobre el fechos, lo qual es pasado en cosa notoria é por notoriedad del fecho, en el qual segun derecho por ser assí notorio no es necesario nuevo proceso ni orden de juicio, salvo solamente dar la sentencia; é Yo assí haviendo por notorio el dicho delito de heregía, apostasia del dicho Pedro Fernandez Thesorero, fallo, que le devo condenar y condeno por los dichos delitos é errores á pena de muerte natural, la cual mando que sea por fuego material, é sea quemado vivo hasta tanto que sea convertido en ceniza, é á pena de confiscacion de todos sus bienes, los quales confisco é aplico á quien con derecho los deve haver.
É mando á Andres Palacios Alguacil mayor de esta Ciudad que lieve é faga lievar esta mi sentencia á puro é leal é devido efecto é egecucion é que le mande cavalgar en un asno con una soga al pescuexo; é las manos atadas, lo lieve á quemar vivo á la Puerta baja, donde mando por esta mi sentencia que sea fecho, é execucion de ella; la qual assi pronuncio é sentencio por esta mi sentencia, por sus escritos, é por ellos;
El Bachiller Cuba. Yo Juan Ximenez escrivano público de Córdova. "

Según la tesis de Francisco I Quevedo- "Los Judeoconversos cordobeses y su proyección en el reino de Granada"- Pedro Fernández de Alcaudete tuvo hijos.
Lo confirma, una declaración hecha el día 11 de noviembre de 1521 ante el tribunal del Santo Oficio de una de sus propias hijas, llamada Elvira Fernández de 55 años que dijo ser hija de D. Pedro el que fue tesorero de la Catedral y que fue condenado a la hoguera haría alrededor de cuarenta años y que su madre, del mismo nombre que ella, también había sido sentenciada tiempo antes que su padre. 
Por lo visto, D. Pedro dejó más hijas de esta unión: La menor Catalina Hernandez, viuda del físico Maestre Fernando, quemado en el Auto de los "ciento siete" y que ya enviudada vivía con un mercader de Córdoba al que se le conocía como "Blas de Madrid", la otra hija se llamaba Juana Fernández de la que nada se sabe.
También hubo un hijo que se llamó Alonso y que se sabe porque una mujer declaró que su primer marido era un tal Alonso de Tantarina "Analdo" (Es decir, hijastro) del tesorero que fue condenado, y que después de casada su marido huyó de la ciudad cuando D. Pedro Fernández de Alcaudete fue detenido por el Santo Oficio.
Esta nuera del tesorero entroncó con un linaje bastante extenso los "Cerfati" de Bujalance de los que hablaremos más adelante.


Fuentes consultadas:
Ejecución en la hoguera de Jan Hus. Constanza en 1485- Cervantes Virtual- Mirando al cielo sin dejar el suelo de María Soledad Gómez Navarro- Historia de los Judíos en España por Adolfo de Castro- La publica difusión del auto general de fe por Manuel Torres Aguilar *Universidad de Córdoba- Familias en movimiento. Los judeoconversos cordobeses y su proyección en el reino de Granada (S. XV al XVII)  por Francisco I Quevedo Sánchez-

sábado, 4 de agosto de 2018

El Inquisidor Diego Rodríguez de Lucero.

Y de como fue expulsado de la ciudad
Alcázar de los Reyes Cristianos sede de la Inquisición
El Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición fue creado por los Reyes Católicos o mejor dicho, implantado en Castilla por Fernando el Católico porque por aquel entonces ya existía en en Aragón.
En Córdoba se fundó en 1482 con el nombramiento como inquisidores de Pedro Martinez de Barrio y Antón Ruiz de Morales y como asesor fray Martín de Caso... En definitiva un personal nada preparado y muy limitado, aunque a pesar de ello y según el trabajo de Ana Cristina Cuadro García en su trabajo -Acción inquisitorial contra los judaizantes en Córdoba u crisis eclesiásticas 1482-1508-. Subraya que uno de los primeros Autos de Fe, fue el 28 de febrero de 1484 al Tesorero de la Catedral, D. Pedro Fernández de Alcaudete y del que ya hablaremos más adelante.
Solo en un año mandaron a la hoguera a unas cien personas y unas setecientas fueron penitenciadas.
Vista desde la torre de la Inquisición
Alcázar de los Reyes Cristianos
Hasta 1499 no llegó el peor inquisidor habido en la historia, Diego Rodríguez de Lucero... No sabemos el por qué la Corona se cebó con la ciudad, enviando a la peor persona vestida con sotana que existía, hoy en día se le daría el adjetivo de psicópata, de asesino en serie... 
Calle Encarnación número 7 donde vivió el Inquisidor 
Un sicario bajo las ordenes del rey "El Católico" y digo esto porque más adelante entenderemos el por qué de aquellas muertes en masa y quienes fueron los auténticos  beneficiarios y digo bien, beneficiarios económicos, de ellas.
Los historiadores hacen mucho hincapié en que no se debe mirar la historia con los ojos de ahora, pero el que ha sido un asesino, no tiene más ojos con los que mirarlo.

El "sujeto" en cuestión era:
Diego Rodríguez de Lucero nació en Huelva más concretamente en Moguer, tierra de conversos... ¡Tal vez por eso quería ser "más papista que el Papa"! 
Hijo de Juan Lucero y Marina Rodríguez, venían de familia de arraigo eclesiásticos, siendo este "pieza" bachiller en leyes y licenciado en Teología.
Pedro Berruguete
Según A. Cristina Cuadro nos descubre en su tesis, la primera pista que se encuentra este "individuo" es en Jerez de la Frontera donde es Juez de bienes confiscados.
La siguiente pista nos lleva a Córdoba, donde aparece para pedir a los Reyes católicos que le dieran la vacante de maestreescuela de la Catedral de Almería... Y es posiblemente donde el rey ¡Ese que llamaban Católico" lo fichara como brazo ejecutor para "su negocio" ya que en 1499 Lucero es nombrado Inquisidor de la Ciudad de Córdoba.

D. Teodomiro Ramírez de Arellano en sus "Paseos por Córdoba" cuenta que vivió en la calle Encarnación número 7 muy cerca de la Catedral y a pocos metros del Alcázar y que pronto se perfiló como un hombre ambicioso, sin escrúpulos al que los cordobeses apodaron "El Tenebroso" que mandó quemar a más de 300 cordobeses y alrededor de 17oo entre encarcelados y penitenciados.

Según se cuenta en el Catalogo de los Obispo de Córdoba dice:

"Que por la muerte de los primeros inquisidores vino el Licenciado Diego Rodríguez Lucero Maestreescuela venido de Almería por el año de mil quinientos, que era de genio muy acre y duro. Cuando llegó a Córdoba tenía que hacer méritos para mayores dignidades, empezó a tratar con excesivo rigor a los reos que estaban presos para que declarasen otros cómplices y fueron tanto de personas señaladas, tanto conversos como familias que se escandalizó la ciudad"

En el libro "El tribunal de la Inquisición llamado de la Fe o del Santo" dice así:
"(...)Lucero por otro nombre conocido como el Tenebroso hombre de corazón duro y que dio origen a muchas calamidades. Casi todos eran declarados Confitentes (Que confiesa) diminutos y condenados como penitentes fictos, confesaron muchos presos mucho más de lo verídico llegando a inventarse la fabula ridícula que en ciertas casas de Córdoba existían sinagogas de judíos a donde concurrían gran numero de personas (...)"

Un Sambenito
Entre 1501 y 1502 fueron unas 115 personas y en 1503 se detuvo a 400 personas- según el historiador Manuel Peña- "El hacinamiento en las celdas del Alcázar era tan insoportable que fue la excusa para organizar otro auto de fe", cuenta el historiador. 
Y así se hizo: el 22 de diciembre de 1504 se sentenció a 267 personas, de los que 107 fueron a la hoguera como falsos cristianos.
 
"quando quemó a los 107 (refiriéndose a Lucero) yban los 13 llamando a Dios y a la Virjen que los perdonase y diciendo que jamás tal pecado  de erejía cometieron y llamaban a escribanos que le diese testimonio como morían cathólicos Xriptianos y en la fe de JesuChristo"

En 1504 el inquisidor Diego Rodríguez Lucero casi exterminó un linaje entero, los Membreque... Obligados a ponerse "el Sambenito" y forzados a desfilar descalzos como escarnio público... Llevados hasta el quemadero donde fueron quemados sin respetar ancianos, mujeres o niños... 
Fotografía propiedad ABC Sevilla
Muralla del Marrubial donde se encontraba el quemadero

En 1505 fueron quemadas 27 personas más, la actividad no bajaba... A falta de pruebas para demostrar que los acusados eran auténticos judaizantes empleaba las torturas más horrorosas con los reos para obtener que dijeran lo que él consideraba oportuno. Aleccionaban a la gente para decir lo que el inquisidor Lucero quería, bajo la amenaza de ir contra toda su familias.

El procurador de Córdoba, Gonzalo de Ayora, le expuso al Rey Fernando los medios ilícitos que éste empleaba para conseguir mancebas: 

Torre ochavada del Alcázar
llamada de la inquisición
"(...) luçero Requirió de amores a una muger de Julián trigueros y prendióla porque se le defendió, y su marido quera xristiano biejo syn ninguna otra mezcla fue agrauado y pidió justiçia a vuestra alteza y vuestra magestad le Remitio al arçobispo de sebilla y le encomendó mucho su justiçia, y el arçobispo lo Remitió al luçero y el (¿?) bino a proseguir su causa y llegó a córdoba un miércoles y el sábado de la semana sygiente luçero lo hizo quemar con otros, y quedóse con su muger por manceba, y por aver una fija de diego çelemín quera muy hermosa, porque sus padres y esposo no se la quixeron dar, los quemó a todos tres, y agora tiene un fijo en ella, y la tubo mucho tiempo en el alcáçar por manceba (...)"

No solo el procurador de Córdoba, muchos fueron los que se quejaron al Inquisidor Mayor el Arzobispo Diego de Leza, sin saber que tanto éste como el rey Fernando apoyaban al inquisidor que les estaba haciendo ganar pingües beneficios con todos los bienes confiscados a las personas que terminaban en la hoguera.

(...) la gente que marchó a Sevilla era de los más granado de la ciudad:  Fueron el conde de Cabra y el marqués de Priego que a banderas desplegadas perseguían al licenciado Lucero a cuyo cargo estaban las causas de la inquisición de Córdoba (...)
Entre ellos: el marqués de Priego Fernando Fernández de Córdoba sobrino del Gran Capitán, pero la contestación de éste fue que no procedería contra Lucero.

Los baños de Doña Leonor fueron parte de las mazmorras
Alcázar de Córdoba
El descontento de la población cordobesa hizo que el Conde de Cabra y el Marqués de Priego, sobrino del Gran Capitán, apelaran por medio de dos cartas al Papa Julio II que pidió un informe a Fernando "El Católico" en el que menosprecia a los cordobeses y se ponía, totalmente, de parte del inquisidor.
Por supuesto, detrás de todo esto también había una razón económica ya que todos los bienes confiscados a los reos pasaban a ser propiedad de la Corona y por lo tanto el bolsillo del aragonés iba creciendo.
¿Qué pasó? Pues que Lucero fue contra todos los que se habían quejado ante el inquisidor mayor; acusándoles de conspirar contra el Rey y de anunciar la próxima llegada del mesías para liberarlos... 
Por ejemplo, Don Juan Pacheco, Marqués de Villena era judío, trasmitiéndose esa condición a la casa de Aguilar por el matrimonio de su hija con don Alonso Fernández de Córdoba. 
Fruto de este matrimonio nacería el Marqués de Priego, como se ve con ascendencia conversa. 

Este problema era algo bastante generalizado en la Córdoba del siglo XVI, donde no es que hubieran desaparecido los conversos sino que se habían mezclado con el resto de la población.
Los Fernández de Mesa estaban manchados al menos en una de sus líneas. Ejemplo de ello es que el veinticuatro Alonso de Mesa tuvo que huir de Córdoba precisamente por el acoso de Lucero. También los Velasco, los Fernández de Cárcamo y otros más. Muchas familias con los más recios linajes cordobeses, que se habían vanagloriado desde el siglo XV de su pureza de sangre.
Vista desde los jardines
Mientras:
La Córdoba de 1504 era un hervidero y también lo era Castilla...
La reina Isabel la Católica había muerto y los dos reinos fuertes y unidos se había quedado dividido al dejar su reino a su hija Juana, relegando a su esposo el Rey Fernando a su reino de Aragón. Desde luego, que para Fernando tuvo que ser un mazazo el verse fuera de todas las competencias del reino castellano que sin más remedio, quedarían en manos de su yerno Felipe.
Con el desembarco de la Reina Juana y de Felipe I en La Coruña hizo que los acontecimientos dieran un giro inesperado. 
Los conversos y cristianos nuevos de la ciudad perseguidos por Lucero ya habían enviado a Felipe una carta en 1505, cuando todavía estaba en Flandes, exponiendo la situación en la ciudad, y aunque el Rey Felipe había mandado a Fray Diego de Deza que paralizara toda actividad hasta que él llegara. Como era de suponer, el Inquisidor General, al amparo del rey, no había cumplido lo ordenado. 
Por ello Felipe I "EL hermoso" mandó a Deza a que se retirarse a Sevilla y suspendió a Lucero y ministros de la Inquisición en Córdoba.
Pero la paz duró bien poco, ya que a los dos meses del nombramiento Felipe el Hermoso, el 25 de septiembre de 1506  muere de una fiebres, dicen que por beber agua fría después de jugar a la pelota. 
¡Algo muy sospechoso a la vez que beneficioso para "el Católico"!¡ Ahí lo dejo!!!
El rey D. Fernando que a la muerte de Felipe "El hermoso" de nuevo coge las riendas de la corona ya que su hija estaba de "ruta turística por los campos de Castilla" con el cadáver del marido, que a pesar de tratarla como la trató y lo putero que fue se vio en la necesidad de intentar llevarlo a enterrar a Granada y su corazón metido en un vaso de oro fue enviado a Flandes, más concretamente a Brujas para que descansara allí.


Fernando el Católico se acercó al panorama castellano con fuerzas renovadas y sobre todo con rencor suficiente para perjudicar a sus antiguos enemigos.
¿Como?, A través del Inquisidor General, el Arzobispo Diego de Deza, que bajo las ordenes del aragonés restituye de nuevo Rodríguez Lucero.

Entre los enemigos del Rey se contaban numerosos conversos y grandes señores, como D. Pedro Fernández de Córdoba, marqués de Priego, que sufrió el destierro perpetuo de Andalucía por orden de Fernando el Católico y la pérdida de sus cargos y tenencias ¡Había que ir llenado las arcas! El Rey Fernando se encargó que destruyeran su fortaleza, el castillo de Montilla y una multa de 20 millones de maravedíes que luego al paso del tiempo le perdonó.

Pero todo esto acabó por suscitar mayor inquina entre los cordobeses.... Que se levantaron, ricos y pobres, en armas contra el inquisidor Diego Rodríguez Lucero un 9 de noviembre de 1506. asaltando la cárcel inquisitorial, que no era otra que el Alcázar de los Reyes Cristianos.

Allí encontraron la increíble cifra de cuatrocientos presos, que soltaron...
El inquisidor, cobarde donde los hubo, se escapó en una mula por la puerta del huerto del Alcázar, y los cordobeses al no encontrarlo en sus aposentos, prendieron a su secretario.

"[...] apellidaron los beçinos y de mano armada entraron por los alcáçares y prendieron a un fiscal y un notario, abrieron las cárçeles y echaron fuera todos los presos y mataron a el inquisidor si no se juiera por la guerta de la inquisiçión. Publicaron en andaluçía estos señores que las injustiçias del inquisidor dieron ocasión a su cólera y no miraban el daño que haçían a las cossas de la fe y rrelijión aunque el desacato y el rruido fue tan grande como fue a boz y pendón de çiudad y obligando a todos los menores de sesenta años a tomar las armas contra el inquisidor y las causas deste alboroto fueron tan grandes y todos sus deudos estavan tan enparentados en castilla, todo se hiço de noche."


Lo cierto, es que la Inquisición de Córdoba fue después de que el pueblo echara al inquisidor, una institución de escaso relieve y que el número de condenados a la hoguera después del trágico mandato de Diego Rodríguez de Lucero no pasó, a todas luces, de las dos decenas.
Dos años más tarde, en 1506, se libraron de morir abrasadas nada menos que 160 personas, pero eso no impidió que en un quinquenio –cuatro autos de fe mediante– 277 fueran relajadas

El Tenebroso la espichó en Sevilla dos años después... Desde luego si existiera el infierno, éste fue derechito.


* Editado 3/11/2021

Fuentes Consultadas:
Misterios de la Inquisición y otras sociedades secretas de España, Volumen 1 traducido al español por D.E de G- Coordenadas de Google Maps de la Calle Encarnación, 7: 37.880519 -4.779023 -Anales de la inquisición desde que fue instituido aquel tribunal hasta su ... escrito por Genaro Del Valle (Revista de Historia Moderna, Anales de la ciudad de Alicante) - Acción Inquisitorial contra los judaizantes en Córdoba y crisis eclesiástica por Ana Cristina Cuadro García- Archivo de la Catedral de Córdoba, 1506-1507. Gracia Boix, Rafael, Colección de..., op. cit., p. 86. M T L.BELTRÁN- Cordobapedía- Catalogo de los Obispos- El vecino de la calle Encarnación que presidió el Santo Oficio por Matilde Cabello El día de Córdoba 24/01/2010-Bulario Pontificio de la Inquisition escrito por Bernardino Llorca


domingo, 14 de julio de 2013

Alonso Jiménez de Reynoso, un incordio para la Inquisición










No hace mucho, la hispanista Amelia de Paz, descubrió un manuscrito inédito de Luis de Góngora. En él aparece una acusación hecha por nuestro ilustre paisano, contra al inquisidor de Córdoba, D. Alonso Jiménez de Reynoso. 
En este manuscrito se describe como el inquisidor mantiene una "escandalosa" relación de amancebamiento con una mujer, ante el tribunal del Santo Oficio... 

Desde entonces me he preguntado quien podía ser ese inquisidor y por qué esa inquina sobre él por parte de Góngora... 



D.Alonso Jiménez de Reynoso nació en Mazuecos (Guadalajara) hijo de Domingo Jiménez de Arenillas y Joanna de Valdeón, naturales y vecinos de Mazuecos. 

Según consta en su información genealógica y limpieza de sangre, había sido fiscal de la Inquisición de Granada, de donde fue trasladado como inquisidor a Valencia sobre el 1580, destinándolo luego a Córdoba.
Lo que les unía o predisponía a ambos no lo sabemos a ciencia cierta, lo que se sabe es que ambos se conocieron en en uno de los viaje que Góngora hizo. Tal vez, Reynoso aspiraba al cargo de racionero y Góngora, de noble cuna, lo tenía más a disposición ¡Aunque eso no es más que elucubraciones mías!
Lo que es cierto es que el mismísimo Luis de Góngora declaró ante el Santo Oficio el 25 de febrero de 1597 contando, con expresiones más que explícitas, cómo el inquisidor de Córdoba, Alonso Jiménez de Reynoso se acostaba con doña María de Lara, una mujer a la que había conocido en Granada.

El Santo Oficio tenía su propio sistema de control interno y enviaba a los diferentes tribunales inquisidores que evaluaban la conducta del resto de inquisidores, algo así como el departamento de asuntos internos. Góngora aprovechó la visita de uno de esos inspectores para poner de hoja de perejil al inquisidor...
El inquisidor no solo mantenía una conducta tenida por inadecuada para un clérigo, sino que además malversó dinero de la corona cuando instaló a esa señora en "su nido de amor".
La cosa llegó a buen término y fue destituido de la plaza de Córdoba y posiblemente sancionado para ejercer su trabajo durante un par de años, ya que hasta 1600 el inquisidor no aparece por Valladolid, según título de 25 de enero de 1600 como parte del tribunal de la ciudad.

Y es ahí donde se empieza a conocer por medio de cartas de los otros inquisidores "El grano en semejante parte que es Reynoso" y tal vez la acusación que le hizo Góngora ante el Santo Oficio no fue más que alguna estrategia para hacer que se marchara de la ciudad y no simplemente el levantamiento de un chisme como le han acusado muchos desde que se encontró el documento.

Su llegada no satisface a los otros inquisidores, pues entre otras cosas altera la situación al ser más antiguo que Cortázar y Vega. A pesar de ello el tribunal no puede oponerse a su venida y en respuesta a la carta del Consejo que anuncia su incorporación a Valladolid dice:

  "Al doctor Ximenez de Reynoso se admitirá luego que se presente con su titulo a uso y de inquisidor desta Inquisigion guardandole su antiguedad asi en darle aposento como en todo lo demas" 

En esa carta aprovechan para pedir ayuda de costa pues como Jiménez de Reynoso es más antiguo que dos de los inquisidores del tribunal de Valladolid, el último de ellos, Pedro de Vega, ha de dejarle sus aposentos en la casa de la Inquisición. Por tanto, solicitan al Consejo la provisión de otra casa para el inquisidor desplazado...
El 2 de junio del año siguiente, la Suprema comunica al tribunal que va a reforzarlo enviando como supernumerario Alonso Jiménez de Reinoso, que efectivamente llega a Valladolid y toma posesión de su cargo el día 21.
Queda por tanto el tribunal con cuatro inquisidores, a saber Gaitán, Cortázar, Vega y Jiménez de Reynoso, aunque como veremos será por poco tiempo. Vega, inquisidor más moderno, es relegado en prerrogativas y honores por Jiménez de Reynoso, y será desplazado de su vivienda pues la casa de la Inquisición de Valladolid sólo tiene dependencias para tres inquisidores, en concordancia con la planta del tribunal Jiménez de Reynoso se niega a compartir estancia con el alcaide y como es inquisidor más antiguo que Roco, es éste el que ha de vivir en la casa dispuesta para residencia del tribunal y a Reynoso se le dan treinta mil maravedís de ayuda de costa para alquilar otra.
Más tarde,Jiménez de Reynoso no está de acuerdo con la solución adoptada y pide ocupar la vivienda de Roco, despreciada por él anteriormente.
El Consejo manda al inquisidor Roco ceder su vivienda a Reynoso, previo pago de los gastos realizados por aquel para acondicionarla. Roco se ve forzado a aceptar la nueva resolución de la Suprema, pero desde luego manifestando su desacuerdo.
A la vista de ello no es de extrañar que sus compañeros traten a Reynoso cuando menos de egoísta, señalando que el inquisidor Reynoso quiera siempre asegurar por su parte la ganancia.
Que el inquisidor Jiménez de Reynoso es un hombre cuando menos problemático lo dejan bien claro sus compañeros en carta dirigida al Consejo el 12 de diciembre de 1603, al decir:

"Del inquisidor Reynoso nuestro collega ernos sabido. V. S. nos a mandado cometer la execucion de las sentencias que contra el se an dado en el pleito que tratava con Don Geronimo de Reynoso su sobrino; de que suplicamos a Y. S/ con la mayor humildad y instacia que podemos se sirva de exoneramos, pues de tratar nosotros deste ministerio se a de siguir forzosamente segun la que tenemos de la vidriosa eondigion de nuestro collega) grandes ocasiones de disension entre el y nosotros, porque con mucho menores causas nos pone cada dia en cuydado de no darle a Y. S A, con cien mil niñerias que por su extraordinaria condiQion se ofrezen"

Tal vez y solo digo tal vez, esa fue la única manera que tuvo Góngora de poder eliminar de nuestra ciudad al grano en el culo más grande que tuvo la Inquisición.


Fuente: 
Los inquisidores del Tribunal de Valladolid- Universidad de La Rioja- Colección de documentos inéditos para la historia de España, Volúmenes 1 y 2 -Foto recogida de Internet