En tres tiempos se divide la vida: En presente, pasado y futuro; de éstos el presente es brevísimo, el futuro dudoso y el pasado cierto... (Lucio Anneo Séneca)
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martes, 24 de julio de 2012

Leovigildo conquistó Corduba





 
Cuando los cordobeses lograron ganar al ejercito de Agila I la ciudad ganó la total independencia de los visigodos durante un tiempo.
Corduba se auto-gobernó como en la época del Imperio Romano, manteniendo relaciones amistosas con los demás pueblos de la Bética.
La muerte de Agila I era de esperar, los godos habían adoptado la perversa costumbre de matar por la espalda a los reyes que no les complacían, sustituyéndolos por cualquier otro de su agrado y a pesar de que durante cuatros años fue apoyado por parte de la nobleza visigoda no tuvo el apoyo unánime  que había apoyado y encumbrado al asesinado Teudisclo ¡que duró menos que un caramelo en la puerta de un colegio! Ya sabemos que en aquellos tiempos la profesión más peligrosa era ser rey visigodo.

Pero sigamos:
El orgullo herido de Agila le hizo cometer el gran error que le llevó perder su trono, castigar a esta nobleza dudosa y con ello hizo estallar una rebelión de esos nobles y colocaran al frente a uno de ellos al que luego fue rey, Atanagildo.

Mientras, Corduba seguía gobernándose de forma independiente y Atanagildo a pesar de que atacó una y otra vez la ciudad no logró apoderarse de ella y con ello mostró su debilidad como rey...
La muerte natural, desde luego novedoso para los reyes visigodos, le sobrevino en Toledo sucediéndole Liuva que duró muy poco en el trono al comprobar que se habían equivocado en elegirle, pasando éste a manos de su hermano Leovigildo.

Desde un principio Leovigildo sabía que el punto estratégico para unificar el reino visigodo era Corduba, que seguía manteniéndose independiente como ejemplo para otros pueblos de la Bética y para subyugar a la Bética tenía que someter antes a la Colonia Patricia...
Así que con un poderoso ejercito y un despliegue inimaginable de tropas, cercó Córdoba y la tomó en poco tiempo, poniendo fin a la rebelión que los cordobeses habían mantenido durante más de veinte años.
Para escarmiento de las demás ciudades que se podrían ver reflejadas en Corduba, desplegó un lujo de crueldad que según cuentan los historiadores:
 "Corrió a torrentes la sangre por la ciudad y por los campos" y con aquella conducta tuvo la sumisión de toda la Bética.
Por aquel entonces Leovigildo no intuía que Córdoba sería la tierra que acogería a su propio hijo Hermenegildo, y hacerle de nuevo frente.

Pero eso, déjame que te lo cuente otro día.





Fuentes consultadas: 
Ultimos tiempos del reino visigodo por Luis A. Garcia Moreno. Boletín de la Real Academia  de la  Historia 1992-  Historia antigua de la península ibérica II. Época tardoimperial y visigoda-por Juan José Sayas- Perfil histórico de Córdoba en la época visigoda de Juan Francisco Rodriguez Neila- Wikipedía-Cordobapedía-Foto recogida en Internet

domingo, 30 de mayo de 2010

Musa y la Invasión musulmana


Batalla de Guadalete de Salvador Martínez Cubells








Con la desaparición de Rodrigo, un nuevo rey Agila II se ciñe la corona visigoda imaginando que los musulmanes se marcharían después de haber ayudado con su guerra de tronos. 
¡Pero la cosa que no fue así! ya que los musulmanes tras haber ganado la batalla de Guadalete y tras dar remate a lo que quedaba del ejército rival en Écija, vieron la ocasión perfecta de invadir la península por la debilidad de su contrincantes...
Algunas leyendas cuentan que Tariq ibn Ziyab, el lugarteniente de Muza, ordenó quemar las naves que le había traído hasta Hispania dejando como única alternativa a sus hombres "Conquistar o morir" 
Pero, ¿Quien inició la conquista?
Se llamaba Abd al Rahman Musa ibn Nusayr, para todo nosotros Muza: yerno de Marwán I cuarto califa Omeya de Damasco fue nombrado gobernador del norte de África.
Anteriormente había sido recaudador fiscal en Basora, además tenía a su espalda brillantes campañas en África pues fue el encargado de poner fin a una rebelión bereber.
También tuvo que combatir los ataque de la armada Bizantina y construyó una fuerza naval que conquistaría las islas de Mallocar, Ibiza y Menorca

Musa, al saber con la facilidad que su lugarteniente Tariq había conquistado el territorio encontró en él a un enemigo del que debería cuidarse ya que posiblemente buscaba su cabeza para poder quedarse con su poder. 
Sin duda, ante los ojos de Damasco podían verle como un buen candidato a gobernador, así que tendría que ser precavido y realizar mejores conquista que él. 
Así que junto a su hijo Abd al-Aziz ibn Musa y 18.000 de sus mejores hombres, decidió tomar parte directa en la campaña.
Según Joaquin Guichot- Cuando el gobernador desembarcó en Algeciras, hombres de Tariq estaban esperándolo para escoltarlos hasta Toledo, lo que Muza denegó alegando que quería ir por otra ruta. 
Así que se dirigió hacía Medina Sidonia entrando por la fuerza de las armas y conquistándola, más tarde se dirigió hacia Carmona aunque no le resultó fácil invadirla ya que tenía unas murallas muy altas e inaccesibles, a lo que tuvo que idear un plan.  
La única manera de apoderarse de esta ciudad era que desde dentro pudieran abrirle la puertas y la estrategia fue el mandar a cristianos renegados que con la excusa de venir huyendo de los musulmanes le abrirían las puertas... 
Y así fue, los habitantes de Carmona les abrieron las puertas a ese grupo de cristianos acogiéndolos, el pago que les dieron a todos fue que una vez caída la noche, ese mismos grupo abrieron las puertas para dejar pasar a la gente de Muza que cimitarra en mano acabaron con casi media ciudad.
Conquistada Carmona, Muza se dirigió sobre Sevilla y una vez apropiada dividió su ejercito para operar en dos sitios distintos. 
Un grupo encabezado por su mejor general, un liberto al que llamaban ar-Rumi, se dirigió hacia Córdoba, capital de la provincia visigoda de la Bética mientra que  Muza con sus hombres se dirigió contra Mérida, donde se encontraban refugiados los que quedaban de aliados de Don Rodrigo, la ciudad resistió a las tropas musulmanas durante varios meses, hasta su capitulación en Junio del 713.

Ya en Mérida, envía un mensaje a su lugarteniente Tariq para encontrarse en la ciudad de Toledo, pero éste le espera en Talavera donde existe un enfrentamiento entre ambos.
Según Marín Guzmán cuenta en su trabajo- La descripción de las riquezas que Tariq capturó en al Ándalus, tal como lo narra Ibn Abd al-Hakam, es de gran relevancia, aunque posiblemente está exagerada y se ubica principalmente en la leyenda por la cantidad de oro, plata, piedras preciosas y otros bienes, incluidas las coronas de los reyes visigodos.
Entre los tesoros capturados por Tariq bn Ziyad la ma’ida Sulayman, traducida "la mesa de Salomón", el famoso rey judío de la antigüedad.
Según la leyenda se trataba de una exquisita mesa cubierta de oro, con incrustaciones de piedras preciosas, de un valor de 200 000 dinares, tal como lo manifiesta Abu al-Qasim ‘Abd al-Rahman b. ‘Abd Allah Ibn ‘Abd al-Hakam (m. 871) en su Futuh Ifriqiyya wa al-Andalus— que los visigodos custodiaban con gran celo en un lugar secreto a las afueras de Toledo.     


Según fuentes árabes cuentan que los asaltantes, un destacamento de 700 hombres para adueñarse de la ciudad que aprovecharon la brecha que existía en la muralla cerca de la Puerta del Puente para entrar en el recinto neutralizando a los defensores... 
Fuentes árabes hablan de que el puente romano estaba medio derruido lo que hace suponer que la ciudad no se encontraba en su mejor momento.

Mientras Musa ya había llegado a Toledo donde se enfrenta a Tariq a causa del botín obtenido, lo que le hace partir con sus hombres hacía Zaragoza obteniendo la sumisión de Fortún Casio que firma un pacto de vasallaje y hasta se convierte al islam y que mucho más tarde dará muchos "quebraderos de cabeza" a los Omeyas. Pero esa es otra historia que contaremos más a delante.

Muza recibe un enviado del Califa de Damasco, le trajo la orden a Muza y Tariq de presentarse en la Corte, Muza obedeció, pero dejó al mando del gobierno de toda España a su hijo Abdalaziz como valí de Al Ándalus.

Un total de veinte valíes  son los que pasan por la península aunque Al Andalus en aquel momento no deja de ser un territorio marginal con respecto a otras zonas .
Los valíes escogieron su residencia en la zona sur de la península, tal vez por la cercanía a África y sobre todo por el clima mucho más parecido al que estaban acostumbrados.


Cuarenta años transcurren entre el primer valí de Al Andalus llamado Abd al-Aziz Musa y la autoproclamación de Emir por parte del Omeya Abderraman Mu´awiya o como todos lo conocemos Abderraman I "El inmigrado"




Pero eso, déjame que te lo cuente otro día.


*Editado y ampliado 2013

Fuentes consultadas: 
Historia General de Andalucia de Joaquin Guichot- Córdoba de los Omeyas de Antonio Muñoz Molina- La conquista y sus itinerarios de Joaquín Vallvé. Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid-Al-Andalus durante los primeros emires 716/756 de Alejandro Garcia Sanjuan- CÓRDOBA, DE LA CONQUISTA MUSULMANA A LA CONQUISTA CRISTIANA Pierre Guichard- Los tesoros y la mesa de Salomón capturada en la conquista árabe de España:El problema de las fuentes Históricas y la rendición de cuentas de Tariq bn Ziryab y Muza Ibnnusayr ante el Califa de Damasco por Roberto Marín Guzmán de la Universidad de Costa Rica -

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Agila I y la pretendida Córdoba en la época Visigoda.


Autor Dióscoro Puebla
Congreso de los Diputados
en deposito en el Alcázar de Segovia










Corduba había alcanzado demasiado predominio durante la dominación romana para someterse fácilmente a los godos a los que consideraban unos bárbaros...
La ciudad anhelaba la independencia y por nada del mundo se lo iba a poner fácil a Agila...
Éste sabía y por ello fue su mayor objetivo, que doblegando a nuestra ciudad, las demás poblaciones de la Bética que se habían insurreccionado, se someterían al ejemplo de la Colonia Patricia .

Lo primero que hizo para desmoralizar a los cordobeses fue mandar profanar la tumba de San Acisclo mártir, motivo que creía suficiente para que los cordobeses entrara en pánico y luego, reunió a sus huestes y marchó contra la rebelde Corduba.

Enterados los cordobeses de la profanación de la tumba y las intenciones del Godo, resolvieron salir al encuentro del ejercito pues de este modo, si fuera el caso, y tuvieran que retirase tendrían la opción de defenderse detrás de los muros de la ciudad y así ofrecer más resistencia... 
¡Una colonia Patricia no podía subyugarse ante nadie!
Salieron todos los ciudadanos que sabían manejar armas y dejaron a las mujeres y los ancianos al cuidado de la defensa interior. Los historiadores cuentan que fue dura y tenaz la contienda, los cordobeses se batieron con todo su esfuerzo de que es capaz un pueblo celoso de independencia y por la inmunidad de sus propios hogares...
El resultado de este combate fue la derrota de las tropas visigodas con un gran número de muertos en el campo y entre ellos uno de los hijos del propio Agila.
Cuentan que los cordobeses se apoderaron del tesoro del enemigo en el mismo campo de batalla, obligándole a huir hasta Mérida, ciudad que le era fiel.
Agila pagó muy caro su derrota y no pasó mucho tiempo cuando murió ¡A decir mejor "lo murieron" porque fue asesinado a manos de sus propios hombres!
Lo que provocó una guerra civil de al menos cuatro años, donde salió beneficiado Atanagildo que se ciñó la corona trasladando su corte a Toledo, a pesar de llevar 43 años la corte en Sevilla... ¡Tal vez no se fiaba del carácter de los andaluces y sus insurrecciones !
Mientras, la ciudad de Córdoba la bella pretendida, no se dejó vencer por nadie y se mantuvo independiente de los visigodos, gobernándose por si misma.
Tuvo que pasar Atanagildo, Liuva, hasta llegar a Leovigildo quien fue capaz de tomar Córdoba...


Pero eso, déjame que te lo cuente otro día.


Fuentes consultas : 
Últimos tiempos del reino visigodo por Luis A. Garcia Moreno. Boletín de la Real Academia  de la  Historia 1992- Wikipedia- La otra Córdoba de Galisteo Roger- Historia general de Córdoba de Francisco Ruano- España Sagrada de E. Floréz- Historia General de Andalucía, escrito por Joaquín Guichot- Foto recogida de Wikipedía pertenece a cuadro del Museo del Prado en depósito en el Alcázar de Segovia autor Dioscoro Puebla-

jueves, 22 de octubre de 2009

Don Rodrigo, la leyenda del último Rey Godo


Don Rodrigo
Autor:  Mariano de la Roca y Delgado
Museo del Prado




Cuando el Rey Chindasvinto murió, el nuevo Rey Égica vio a los hijos de éste un gran peligro para su trono, así que a ambos los desterró. Al más joven, Favila lo mandó a Cantabria y al mayor, llamado Teodofredo lo desterró como duque a Córdoba.

Fue en esta bella ciudad donde Teodofredo se construyó un gran palacio y se casó con una bella cordobesa de sangre real llamada Rifcilo o Recilona, con la que tuvo al menos un hijo al que llamaron Rodrigo, que creció en la ciudad feliz en su niñez sin saber que algún día la historia se convertiría en el último rey godo... 

¡Pero sigamos con la historia!

Teodofredo mientras que el rey Égica estuvo en el trono no hizo nada por ceñirse la corona, pero una vez muerto éste y estando en el trono Witiza el hijo de Égica, encabezó una conjura junto con un grupo de nobles pues estaban harto de las perversiones de ese Rey.
La historia que desencadenó el levantamiento contra Witiza no era otra que la más antigua del mundo, el deseo que querer poseer lo que no tienes...
El rey Witiza se había prendado de una sobrina de Teodefredo que destacaba como hermosa doncella de su corte y cuyo nombre era Luz Vitular, la cuál rechazaba una y otra vez las pretensiones sexuales del Rey... 
Luz estaba enamorada del duque de Cantabria llamado Favila, su tío y hermano de Teodefredo, del que tras haberse jurado amor eterno y consumar su amor en secreto, quedó embarazada.
Cuando el duque de Córdoba, se enteró del amor que se tenía su hermano y su sobrina, logró por medio de pactos que el Rey Witiza aceptase el casamiento de Favila y Luz Vitular quienes tuvieron una hija a la que pusieron de nombre Ormesinda.
Pero he aquí que aunque pasaban los años a Witiza no se le apagaban los deseos hacia doña Luz, así que volvió a la carga y al ser rechazado de nuevo en sus pretensiones, furioso se vengó contra su esposo Favila dándole con el puño de su espalda un salvaje golpe en la cabeza que le ocasionó la muerte.

Esto fue lo que ocasionó la rebelión de Teodefredo y sus nobles, aunque esta rebelión fracasó y la lucha encarnizada terminó cuando el propio Witiza le sacó los ojos a Teodefredo, imposibilitándolo así para poder ser Rey, y lo mismo quiso hacer con Rodrigo aunque los nobles cordobeses lo escondieron e inclusos algunos cuentan que cruzó el mar y visitó las tierras de Jerusalen.

Pasado el tiempo, a la muerte de Witiza dejó tres hijos muy pequeños, se planteó el problema de su sucesión... Y mientras unos defendían que el hijo mayor del Rey difunto debía ejercer esa tarea aunque sólo tuviese diez años, un poderoso grupo de nobles se inclinaron por Rodrigo el hijo de Teodefredo que imposibilitado por su ceguera para ser Rey había abdicado en su hijo, con lo que surgió una guerra civil que acabó con la victoria de Rodrigo, un Rey cordobés.

Rodrigo era un hombre muy esforzado y hábil en los negocios pero sus costumbres no eran mejores que las de su antecesor... Era en aquella época costumbre que los hijos e hijas de los grandes señores se educaran en el palacio del Rey. 
La más hermosa de las doncellas que había en el corte de Rodrigo era la hija del Conde Don Julián, un caballero de ilustre linaje pariente del antiguo rey Witiza, señor del castillo de Consuegra y de buena parte de la costa.

Una vez Rodrigo en el trono, quiso vengar la muerte de su tío Favila y ejecutó un plan que le hizo perder su reino y adelantó la entrada de los moros a España.
El Conde Don Julián había hablado con el Rey para que se casara con su hija Florinda cosa que estaba aún en el aire por las constantes idas y venidas del propio Conde como embajador de Rodrigo.
En uno de esos viajes del conde Julián a África con una embajada del Rey, éste forzó a la doncella que dejó embarazada, y aunque antes se había hablado de que Rodrigo se casara con esta doncella, no lo había hecho y nunca lo hizo ¡Esta sería la venganza de Rodrigo contra la estirpe de Witiza por la muerte de su tío!
Casándose con Egilona también llamada Ailo por los cronistas árabes que fue la última reina visigoda de Hispania.
Al volver el Conde de su embajada y saber la deshonra de su hija por ella misma, se disgustó mucho aunque no lo dio a entender, sino que fingió no estar al tanto de la situación.

Después de haber dado al Rey cuenta de su embajada cogió a su mujer, dejó la corte sin despedirse, cruzó el estrecho y se fue a Ceuta, dejando allí a su mujer y sus riquezas.
De nuevo volvió a la corte, donde pidió al Rey Rodrigo que le dejara llevarse a su hija, ya que su esposa se había puesto muy enferma y lo que más deseaba era estar junto a ésta.
Entonces, Don Julián llevó a su hija a Ceuta junto a su esposa y donde Florinda tuvo un hijo bastardo de Rodrigo llamado Alverico.

¡¡Y es ahí donde comienza la venganza del Conde!!  Que le hizo perder a Rodrigo su reino.

En aquella época don Julián era señor de la Isla Verde hoy llamada Algeciras, desde donde había hecho a los moros muchísimo daño.
No llevaba ni tres años de reinado Rodrigo cuando gobernaba Musa, al Norte de África en nombre del Emir de los musulmanes.
Don Julián habló con él y le prometió ayudarlo para poder derrocar a Rodrigo de su trono.
Musa quiso asegurarse de que lo que decía el Conde era verdad y no una trampa, así que mandó a gente para que comprobaran si era verdad lo que Don Julian decía…
Entonces Musa le dio al conde cien caballeros y trescientos hombres a pie, al mando de Tarif ben Malluk, que desembarcaron en Gibraltar.
En él se quedaron los moros y don Julián hasta que llegaron los parientes y amigos que éste había llamado. La primera incursión que hicieron fue hasta Algeciras que saquearon, llevándose de ella mucho botín, lo que también hicieron en otros lugares de la costa.



La pobre España, que desde los tiempos de Leovigildo había estado en paz, comenzó de nuevo a sufrir las mismas calamidades que había sufrido a la caída del Imperio Romano.
Al enterarse el rey don Rodrigo que se encontraba en Pamplona, que tantas gentes habían desembarcado, levanto el sitio a la ciudad y mientras llegaba él con su ejercito, mandó contra ellos a un sobrino suyo llamado Iñigo, con hueste suficientes y acostumbradas a lidiar con los musulmanes. 
Aunque Don Julian lo tenía todo calculado y se atrevió a mucho más, ya que los llevó hasta la misma vega del Guadalquivir
El rey don Rodrigo junto con la nobleza de su reino unió a todo hombre que pudiera coger un arma y salió contra el invasor, al que halló a orillas del Guadalete, cerca de Jerez.
Los cristianos pusieron sus reales a un lado del río y los moros al otro... 

¡Cuentan los cronistas que fueron ocho días lo que duró la batalla, de domingo a domingo!
Los príncipes de la familia de Witiza sabiendo por D. Julian que los musulmanes estaban suficientemente abastecidos para la pelea, convencieron a muchos de los hombres de Rodrigo para que se pasaran al otro bando diciéndoles:

"- Este infamen ocupa un trono que no le corresponde por su nacimiento y en cuanto a esos extranjeros no abrigan el deseo de quedarse en estas tierras, solo aspiran a enriquecerse con el botín de guerra. Huyamos pues y abandonemos a este infame en cuanto esté la batalla comenzada"

Rodrigo que le había dado el ala derecha de su ejercito a Siseberto y el ala izquierda a Oppas, uno y otro hijos de Witiza,  al entrar en combate ve que ambos flancos de su ejercito escapa a desbandada y aunque se quiso mantener firme con los hombres que le quedaba no pudo ser...
No se sabe lo que fue del Rey al dejar el campo los últimos cristianos que quedaron vivos; el hecho es que su corona y su caballo blanco atado en un barrizal.
Nunca más se supo de él y mucho tiempo después fue hallada en Vieso una tumba con esta inscripción:


"Aquí yace Rodrigo, último rey de los godos."


Con la desaparición de Rodrigo un nuevo rey se ciñe la corona Agila II que imaginó que los musulmanes se marcharían después de haber ayudado con la venganza de Don Julian, pero esto no sucedió e incluso fue a reclamar que era lo que estaba pasando a Toledo donde se encontraban establecidos Tariq y Muza.

Pero eso, déjame que te lo cuente otro día




Fuentes consultadas: 
El Comes Iulianus: Entre la historia y la literatura de Enrique Gozalbes Cravioto- Historia General de Andalucia por Joaquin Guichot- La leyenda de Rodrigo de Prof. David Wacks, Dept. of Romance Languages, Universidad de Oregon - El panorama, periódico literario que se publica todos los jueves de Crónicas española J. de Burgos- Clave historial, con que se abre la puerta a la historia eclesiastica, y politica de Enrique Florez -Memorias de las Reynas Catholicas de España: historia genealogica ..., Volumen 1- Pelayo nació en Toledo y fue hijo de madre soltera por Manuel de Cimadevilla Diario La nueva España 30/12/2006 -Foto recogida de Internet en religionenlibertad. y colección Museo del Prado

jueves, 8 de octubre de 2009

Hermenegildo "El Godo" escondido en Córdoba.






Desde la conquista de Leovigildo permaneció Córdoba bajo el yugo de los godos. 
Éste, en la Corte de Toledo quería establecer unas bases sólidas de su reinado y garantizar la sucesión de sus propios hijos: Hermenegildo y Recadero.
Así que los asoció al gobierno nombrándolo una especie de virreyes bajo sus ordenes.

Leovigildo que llevaba meses viudo se caso con la viuda de su antecesor Atanalgindo llamada Gosvinda de religión arriana y tan intolerante en cuestiones de fe, que consideraba a los católicos enemigos mortales. 

Como los designios del Monarca Godo era que el reino fuera heredado por su primogénito lo casó con la merovingia llamada Ingunda una preciosa niña de doce años hija del franco Sigisberto y de Brunequilda, nieta de Atanagildo y de Gosvinda, su segunda esposa.

Cuando Ingunda llegó a la Corte toledana, ya estaba concertada la boda, siendo recibida por su futuro marido y sus futuros suegros, Leovigildo y Gosvinda quien a la vez era su abuela, y cuentan que se celebró una suntuosa boda  y todo parecía presagiar un encantador porvenir, aunque pronto se vio que la reina Gosvinda sería la ruina de aquella familia.

Quería mandar en su nieta y esposa de su hijastro Hermenegildo intentado hacer de ella cuanto quería, sobre todo convertirla a su religión arriana. 
Ingunda se rebelaba defendiendo la fe cristiana como su propia identidad según relata el clérigo e historiador Juan de Bíclaro:

"Cogió a la nieta por la cabellera, la echó a tierra y golpeó dándole tantas patadas hasta dejarla cubierta de sangre. Entonces mandó que la desnudasen y la arrojasen a la piscina bautismal arriana, pero en medio de tan brutal paliza, Ingunda se mantuvo íntegra en su fidelidad a su religión". 

Como era de esperar Hermenegildo le reclamó a su padre que su esposa no fuera maltratada por su abuela-suegra y la esposa del Rey le reclamaba a la vez, que su hijastro no debería permitir que su esposa fuera católica.
¡De seguro que tuvo que ser una guerra infernal y aquí no valía tropas para salvar esta contienda!.
Así que Leovigildo deseoso de verse libre de las cansadas luchas domésticas que existían en su propio palacio, confió el gobierno de la Bética a su primogénito Hermenegildo y así alejar a la pareja de la corte.

El príncipe Hermenegildo y su esposa se trasladaron entonces a Híspalis desde donde gobierna la Bética y allí, sintiéndose lejos de su padre y de la arpía de su madrastra, abrazó la fe de su esposa a la que adoraba, convirtiéndose al catolicismo.
Al ver Gosvinda que su hijastro abrazaba otra fe que no era la suya y el ascendente poder que estaba teniendo Hermenegildo en la Bética, instigó a su esposo a que hiciera algo porque sería muy peligroso para su reino, ya que se estaba convirtiendo en el príncipe defensor de los católicos frente al arrianismo.
Con un hábil pretesto el Rey llamó a la corte a su hijo pero éste, sabiendo como se las gastaba su madrastra y el grado de manipulación que ejercía en su propio padre, rehusó ir con excusas para no acudir a la corte de Toledo.
La desobediencia de Hermenegildo lo llevó a entender  una abierta rebelión desde la Bética y marchó contra su propio hijo con innumerables tropas.
Todas las poblaciones de la Bética que eran católicas se posicionaron de parte de Hermenegildo y la primera Corduba que no había olvidado la sangrienta represalias desde la ocupación del Rey Godo.
Por espacio de dos años resistió Hermenegildo las acometidas de su padre en Sevilla pero Leovigildo no desfallecía en su empeño de subyugar a su primogénito por lo que ingenió un estratégico plan.
Sabía que la defensa de la ciudad era el Guadalquivir así, que se instaló en la orilla derecha del río, aunque sin lanzar ningún ataque, pero reteniendo a todo aquellos que podían llegar en ayuda de Sevilla.
Perdida toda esperanza de tener refuerzos Sevilla se rinde al Rey Godo.
Antes de la entrada triunfal de Leovigildo con sus tropas a la ciudad, Hermenegildo envió a su esposa e hijo Athanagildo a África, mientras que él huyó en dirección a Corduba refugiándose en la Basílica de San Acisclo, ya que sabía que su padre no tendría más remedio que respetar el lugar sagrado, sobre todo por temor a que el alzamiento encabezado por su hijo moviese al pueblo en una rebelión general.

Poco le importó al Rey Godo sitiar la ciudad durante largo tiempo y enviar a su otro hijo, Recadero, en su nombre para ofrecerle a Hermenegildo conservar su vida y no buscar a su joven familia a cambio de entregarse sin oponer resistencia y así no tener más derramamiento de sangre... 
A lo cual Hermenegildo después de pensarlo accedió.
Su padre quiso humillarlo a tal punto, que mandó que le cambiaran sus ricas ropas por andrajos y así lo paseó por toda la ciudad, luego lo envió a Valencia preso.
El 13 de Abril del año 586 el soldado Sisberto, por orden de Leovigildo entra en la cárcel y de un hachazo cortó la cabeza de San Hermenegildo.


Leovigildo mandó acuñar trientes de oro con la propagandística leyenda:

 "Cordubam bis optinuit"

"Por dos veces obtuve a Corduba"





Fuentes consultadas: 
Ultimos tiempos del reino visigodo por Luis A. Garcia Moreno. Boletín de la Real Academia  de la  Historia 1992- La crónica de Juan Biclarense, versión castellana y notas para estudio de Pablo Alvarez Rubiano- Palestra sagrada, o memorial de Santos de Córdoba con notas y reflexiones escrito por Bartolome Sanchez de Feria- Wikipedia- Historia general de España de F. Ruano-Memorias de las Reynas Catholicas de España: historia genealógica ..., Volumen 1  -Foto recogida de Internet