En tres tiempos se divide la vida: En presente, pasado y futuro; de éstos el presente es brevísimo, el futuro dudoso y el pasado cierto... (Lucio Anneo Séneca)
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jueves, 9 de julio de 2015

La Casa-Palacio de los Cea o la casa del Indiano


Fachada de la Casa de los Cea hoy conocida por la del Indiano
Fuente diseño de D. Amadeo Ruiz Olmos
Situada en la plaza Ángel de Torres número 3 se encuentra la que fue en su momento la casa de los Cea, familia de la vamos a hablar. 
La casa antes de ser derruida
Desgraciadamente solo la fachada es lo único que queda de la que sería esta grandiosa casa tiene una mezcla de elementos góticos y mudéjares con una de las fachadas más bella de las casas palacio cordobesas ¡Lástima que solo quede eso!
En el muro se abre un vano adintelado de dovelas engatilladas con motivos de laceria y en las jambas almocárabes y arquillos angrelados ciegos.
En la parte superior dos balcones adintelados presentan decoraciones de tipo goticísta con labores ojivales y columnillas a modo de parteluz.
El balcón de la parte baja es el fruto de la rehabilitación a principios del siglo XX dirigidas por Mateo Inurria y D. Rafael Romero Barros, padre de nuestro ilustre pintor D. Julio Romero de Torres.

Según en el libro de heráldica y genealogía los Cea era un apellido gallego que fue de conquistadores de Córdoba y Jerez de la Frontera -según Vega Murillo fueron hidalgos de Cabra venidos de Córdoba y eran de posible origen converso.
D. Teodomiro Ramírez de Arellano nos cuenta en sus "Paseos por Córdoba" el primer Cea que hubo en la ciudad fue un tal Juan de Cea, caballero que acompañó de Fernando III y que venía de Galicia. 
Es aquí donde se estableció ya que tuvo repartimiento fundando su casa en el barrio de la Catedral; de él solo sabemos que se casó con una señora llamada Dominga sucediéndole su hijo Fernán Martinez de Cea que vivió en Córdoba, casándose con doña Mayor.
Fotografía propiedad de E. López
Ventana situada encima del dintel
A éste le sucedió su hijo Fernán Martinez de Cea que como dice en su heráldica- caballero esforzado en la lucha contra los moros que vivió en Córdoba y se casó con doña Mayor Yánez, sobrina de Juan Yánez maestre del Temple.
Y el apellido sigue el cual no pondré para no ser pesada para el lector pero que como bien dice Ramírez de Arellano- el apellido está lleno de Veinticuatros e Inquisidores de Córdoba y de quienes descienden los Condes de Gavia, los del Menado incluso emparentados con los señores de Fernán Núñez. 
La rama cordobesa enlazó con el linaje de los Condes de Cabra así que se utilizó los Fernández y los Córdoba... 
Fotografía propiedad de Wikipedia
Fachada
Pero... ¿ Por qué se lea conoce por la casa del Indiano?
Todo lo que puedes encontrar por internet es que el nombre le viene a la casa porque un tal Juan Cosme de Paniagua compró el palacete...
Lo cierto es que por mucho que se busque no se encuentra otra información, machaconamente te repiten que este señor fue a las Indias y que vivió en esa casa. 
¡¡¡No es cierto!!! Ya lo confirmó D. Jose María Rey, archivero y cronista de la ciudad desmontó el error hace más de un siglo... ¡Pero la gente dale que dale, que es el Cosme, eso es el Colmo! Vale, un chiste muy malo.
Sigamos:
Ese hombre existió y debió de ser de "posibles" ya que aparece como fundador de dos capillas como podemos ver como referencia de un reclamo de varias capillas de la Mezquita Catedral.
En el Boletín Oficial de la provincia de Córdoba fechado el 21 de mayo de 1846 y en la Gaceta de Madrid en el que en el Juzgado dos de primera instancia se le cita, se llama y emplaza a las personas que se consideren con derecho a la propiedad y usufructo y dote de bienes de las capellanías que a continuación se expresan, por lo visto una tal D. Josefa Gómez de Figueroa  reclamaba dicho bienes, es decir dichas capillas y su nombre aparece como referencia del fundador:

"la fundada en la capilla del Espíritu Santo conocida por la de los Obispos y la del Corpus Cristi, ambas fundadas por D. Juan Cosme de Paniagua"

Buscando solo aparece un Juan de Paniagua en Córdoba, posiblemente el "Cosme" era nombre... Aparece como escribano público y fue prioste de la Cofradía de Escribano. 
Fueron muchos los escribanos que tuvieron la posibilidad de labrarse su futuro pasando de categorías pero nada se puede encontrar referente a las Indias ni nada de eso.

Mi teoría sobre el por qué se le conoce así la casa es:
En uno de los boletines del año 1933 de la Academia de las Ciencias, Bellas Letras y nobles Artes de Córdoba, hay un articulo escrito por José de la Torre y del Cerro titulado "Cordobeses que intervinieron en el descubrimiento, conquista y colonización del Perú" en el que habla de los muchos cordobeses que viajaron y participaron en los descubrimiento de las tierras americanas...
Fotografía Propiedad de Rafael Galán
En el asiento de Potosí, cuyas minas fueron descubiertas a principios de 1545, se establecieron Antonio de la Madriz, los hermanos Diego Gutiérrez de los Ríos  y Martín Alonso de los Ríos, Alonso Pérez de Cea y su hermano Gonzalo de Cea y de los Ríos .
Por lo visto el tal Alonso Pérez de Cea era hijo de de don Francisco de Cea y doña Inés de los Ríos de la casa de los señores de Fernán Núñez pasó a las Indias con la ayuda de su pariente D. Pedro de los Ríos, gobernador de Castilla del Oro, participando en la conquista de Perú. 
Se estableció en el asiento de Potosí donde falleció alrededor de 1552 sin dejar descendencia...
Es por ello que fue su hermano mayor Gonzalo de Cea para recoger la herencia que dejara y del que se sabe que volvió a Córdoba.
¿Sería éste el Indiano? ¡Yo quiero pensar que si! Es mucho más lógico que se hablara del "indiano" de la familia Cea, que de otro que después comprara la casa.
Este hombre, el que fue a por la herencia de su hermano "El indiano" sabemos que vivió en Santa Marina y que fundó mayorazgo de la Carnicería y doña Estebanía la Alta (No sabemos si esta casa en concreto entraba como parte), sabemos que fue jurado de Santa Marina, contrajo matrimonio con doña Juana Fernández de Córdoba descendiente legitima de la casa de Cabra. hija del caballero Veinticuatro Gonzalo de Córdoba teniendo cuatro hijos :
Gonzalo de Cea y Córdoba el sucesor que casó con Isabel Méndez de Zayas; D. Francisco de Cea de los Ríos y Córdoba, Veinticuatro de la ciudad; D. Martín Alonso de Cea y Córdoba, veinticuatro de Córdoba y familia del Santo Oficio casado con Francisca de Argote y Saavedra; doña María Sancha de Cea y Córdoba que casó con D. Martín Alonso de Guzmán, señor de Menado y a la que no vamos a referir.

Esta señora tiene una anécdota que está reflejada en Paseos por Córdoba de nuestro insigne cordobés Ramírez de Arellano que cuenta de la fama de una cordobesa que su cabezonería a traído la leyenda hasta nuestros días.
Por lo visto, esta señora de familia acaudalada tuvo multitud de disputas con todo el mundo ¡Las más veces... sin razón! Pero que defendía a capa y espada hasta el final.
Doña María era dueña de un cortijo llamado Teba, donde mandó hacer un pozo en lo más alto de un cerro para tenerlo lo más cerca posible de la casa, sin hacer caso de hermanos, encargados o manijeros que le decían que mejor hacerlo a la bajada del cerro, ya que era difícil encontrar agua en un punto tan alto y mucho más fácil, a la falda del cerro...
Haciendo caso omiso de todos aquellos que la aconsejaban, hizo el pozo donde ella dijo, siendo el pozo más profundo del término de Córdoba.
Esta señora, también poseía huertas, y en una de ellas tenía un gran número de moreras, por las que le exigían el pago del diezmo, a lo cual se negó obstinadamente, sosteniendo un costoso pleito que perdió con la cancillería de Granada, en cuyo lugar tenia un encargado que inmediatamente supiera la decisión de la audiencia, marchara para Córdoba para darle la noticia.
Así lo hizo el pobre hombre y en nada que llegó con la noticia, mandó arrancar las moreras y sembrar de verde todo el terreno. 
De modo, que cuando le notificaron oficialmente la decisión, emprendió un segundo y disparatado pleito, negando que existieran las moreras.
Ni qué decir que doña María perdió, teniendo que pagar todas las costas... A lo que ella decía que prefería mil veces pagar costas que una vez el diezmo.
¡¡ Y es que cabezona... más que una mula torda !!



*Editada Junio  2016 para poner fotos nuevas
*Editada Octubre 2016 para poner foto nueva
*Editada Enero de 2022 para cambiar título de entrada


Fuentes consultadas: 
Casos notables de la ciudad de Córdoba- Paseos por Córdoba de Ramírez Arellano- Casa de Cabrera en Córdoba por Francisco Ruano, Joannes Ribadas -Heráldica y Blasones-Heráldica y genealogía en el sureste de Córdoba (Ss. XIII-XIX por Oscar Barea López -Boletín Oficial de la provincia de Córdoba Jueves 21/05/1846 nº 119- Gaceta de Madrid 7/07/1846-El colegio-cofradía de escribanos públicos de Córdoba en el siglo XVII (1600-1670).Estudio institucional y sociológico* Miguel A. Extremera Fatih University (Estambul)


martes, 9 de diciembre de 2014

Doña Beatriz Enríquez de Arana...












 La amante de Colón.


Un quince de agosto de 1488 la cordobesa, Beatriz Enríquez de Arana paría un niño en esta ciudad al que pusieron el nombre de Fernando, para otros muchos Hernando y apellidado Colón, pues era hijo del que sería descubridor de las nuevas Indias, llamadas más tarde las Américas.

Pero empecemos por el principio que es largo de contar:

Beatriz debió de nacer entre 1465 y 1468 en la fecha los historiadores no se ponen de acuerdo; en lo que sí es que era hija de Pedro de Torquemada y Ana Nuñez de Arana.
Y aquí empieza la primera duda ¿Donde nació exactamente? Para muchos sitúan su nacimiento en Santa María de Trassierras, a pocos kilómetros de Córdoba, pues se sabe que allí tenían unas tierras de viñas como se puede leer en el inventario de los bienes encontrados de su madre, doña Ana Nuñez de Arana:

"E mas una huerta cerca de el aldea de Santa Maria de Trassierra e un pedazo de viña que alinda el uno con el otro e alinda la dicha huerta e el pedazo de una viña con viñas de Carrillo veinticuatro e con viñas de Anton Ruiz maestro fijo de Anton Ruiz: E unas casas e lagar e pila e tinajas en el aldea de Santa Maria de Trassierra que alinda con casas de Anton Gomez Caballos de Rey e con casas que fueron de los licenciados e la calle. Y mas un pedazo de viñas en la limitacion de la dicha aldea en el pago que dicen de las Huertas que alinda con viñas de Gonzalo Rodriguez de Baeza e con viñas de Anton Garcia e con viñas de Diego de Toro fijo de Alonso Fernandez e el camino que va al molino de los frayles e la senda que va al pago de las Tapias. Los cuales dichos bienes muebles otorgaron que reciben en su poder e otorgan de dar razon dellos á quien con derecho los deban haber cada e cuando les fueren demandados e para así cumplir amas á dos de man comun y a voz de uno obligaron á sí e á sus herederos e renunciaron las leyes. Testigos Juan Lopez de Alvaro labrador fijo de Juan Lopez, e Anton Ruiz fijo de Alonso Sanchez, e Juan Sanchez su hermano vecinos de esta cibdad. "


Mientras que investigaciones posteriores y tras encontrar el testamento de doña Ana Núñez de Arana, la que fue madre de doña Beatriz, se puede comprobar que tenían una casa en San Pedro, donde podría haber nacido fácilmente los dos hijos que tuvo el matrimonio.

                                                                                                 Córdoba 2 de junio de 1471
"En Córdoba a dos de Junio de este mismo año fiso su testamento Ana Nuñez de Harana viuda de Pedro de Torquemada, que Dios aya, vesina de Sant Pedro, estando enferma. Esta es hermana de Mayor Enriques prima de Rodrigo de Harana (...)
(...) Mandose enterrar en la iglesia de la dicha collación de Sant Pedro. Dice que el día de su enterramento misa de requiem cantada y desde en adelante fasta los IX dias otra misa de requien cantada con su ofrenda de pan, vino e cera (....)"
                                                                                     (Recogido del libro de José de la Torre y del Cerro)

Y al igual que el misterio de donde nació también existe el misterio de era de familia de cierto nivel social o de humildes labradores... El caso es que tras la 
 muerte prematura, primero de su padre y más tarde de su madre pasaron ambos huérfanos bajo la tutela de una tía materna llamada doña Mayor Enríquez donde tanto su hermano Pedro como ella reciben una buena educación ya que se sabe que sabía leer y escribir perfectamente.
Unos años más tarde, pasaron a ser tutelados por uno de sus tíos, un tal Rodrigo Enríquez, lagarero de profesión, viviendo en la colación de Santo Domingo en Córdoba y poco más se sabe de la infancia de Beatriz hasta la aparición del navegante a su vida...

A Córdoba llegó un Cristobal Colón que pasaba ya casi la treintena, viudo de la portuguesa Felipa Moniz, trayendo a su cargo su hijo pequeño llamado Diego fruto de su matrimonio con la portuguesa. ¿Que qué buscaba Colón en esta ciudad? Una audiencia con los Reyes Católicos para ofrecerle el mismo proyecto que los portugueses había rechazado y para ello traía una carta bajo el brazo del conde de Medinacelli dirigida a los Reyes de Castilla. 


Colón saliendo de la Mezquita
de Rafael Romero de Torres (1892)
Museo de bellas Artes Córdoba
De cómo se conocieron Cristobal y Beatriz, realmente no se sabe; unos cuentan que a la salida de la Catedral un día de misa, otros que por medio del primo de la muchacha que se movía por el entorno que empezó a conocer el futuro Almirante.
Colón conoció entre otros cordobeses a D. Juan Diaz de Torreblanca médico de profesión y a los Esbarroya una familia de boticarios y amigos comunes tanto de Diego de Arana como más tarde del propio descubridor
Fuera como fuere, el caso es que sus vidas y destinos se cruzaron...
Ella, me imagino que se quedaría fascinada de la personalidad del navegante, él quedaría prendado de la juventud y belleza de la cordobesa que sin duda le hizo más "agradable" su estancia en Córdoba, a la espera de que su proyecto fuera asumido en gastos por la Corona castellana.

No se imaginaba todo lo que tendría que esperar para ver sus sueños cumplidos, ya que los Reyes por aquel entonces estaban involucrados en la guerra de Granada y preferían terminarla antes de comenzar una nueva aventura.
La espera fue de años y aunque el navegante malvivía con el mercadeo de libros y mapas de mapas realizados por él mismo, cuentan que llegó a pasar calamidades y que incluso tuvo que acogerse a la caridad del convento de la Merced, lo que hoy es Diputación de Córdoba.
¡Bueno, sigamos!
Colón y Beatriz vivieron una intensa historia de amor de la que nació un pequeñín como dije al principio del post un quince de Agosto de 1488; la parejas estuvo bien hasta el primer viaje de Colón a las Indias, muestra de ellos es que se quedó al cuidado de Diego, el otro hijo de Cristobal y que el primo de Beatriz acompañara al navegante haciéndolo gobernador del Fuerte de Navidad, la primera colonia que tuvo España en esta aventura.

El regreso de esta primera expedición marcó el final de la relación entre Beatriz y el descubridor... ¿Qué pasó? Pues nadie lo sabe, lo cierto es que le recogió a sus dos hijos, Diego y Hernando, que en adelante quedarían en la corte en calidad de pajes del príncipe don Juan.
La malas lenguas cuentan que Colón encontró el amor en otros brazos en las islas canarias más concretamente en la isla de Gomera con Beatriz de Bobadilla ¡La misma que se quitó de encima Isabel la Católica porque estaba liada con el Rey!

Vale, lo cuento como chisme-histórico:
La dama en cuestión era sobrina de la marquesa de Moya amiga de la Reina y que recomendó a Isabel de Bobadilla y Osorio como dama de la Corte.
Una vez que la joven estaba allí, la reina descubrió que había "rollito" con el Rey; así que Isabel que era más lista que el hambre! ¡La casó con el señor de Gomera y la mandó pá Canarias así como que no quiere la cosa !
Bueno, el caso es que dicen que Colón que estuvo tres veces en la isla en 1492 en el 1493 y en el 1498 con ocasión de su viajes a las Americas y dicen que hubo ¡Aquí te pillo y aquí te mato! entre ambos... ¿Al igual de ahí viene el distanciamiento de doña Beatriz ? ¿Quien sabe?
Lo que si se sabe es que Cristobal Colón no olvidó a la cordobesas pues al morir dejó encargado a su hijo Diego que se le enviara anualmente a doña Beatriz 20.000 maravedíes a fin de que le asegurara rentas que le permitieran llevar una vida desahogada.
En el codicilo del 19 de mayo de 1506  dice:

"(...) Digo y mando a mi hijo Diego o a quien Heredare que haya encomendada a Beatriz Enriquez vecina que es de Córdova, madre de D. Hernando mi hijo, que la provea para vivir honestamente como persona que yo soy en tanto cargo (...) "


Aunque se desconoce la fecha del fallecimiento de Doña Beatriz, le sobrevivió a Colón en más de quince años. Así lo prueban algunas escrituras que atestiguan las dificultades económicas a que tuvo que hacer frente; y es que al retraso en el pago de las mencionadas rentas se sumaba el total desamparo en que la tenía su hijo, que siempre expresó hacia ella un abandono extremo...  Ella sin embargo, prefirió vivir casi en la indigencia y nunca reclamó su herencia que el padre de su hijo le dejó.




Fuentes consultadas:
Beatriz Enriquez de Harana del  Boletín de la Real Academia de Córdoba de Ciencias, bellas Letras y Nobles Artes año 1993- Juan Diaz de Torreblanca médico olvidado del siglo XV por M. Cabrera Sánchez- Datos nuevos referentes a Beatriz Enríquez de Arana y los Aranas de Córdoba, encontrados por D. Rafael Ramírez de Arellano- El affeire gomero de Cristobal Colón por Alejandro Zabaleta 15 /5/2011 la opinión de Tenerife-Beatriz Enríquez de Harana y Cristobal Colón escrito por José de la Torre y Cerro-  Wikipedia

jueves, 24 de octubre de 2013

Tarub...

La leyenda de una ambición


Siempre que aparece el sol 
 brillando del mediodía... 
 me acuerdo de ti Tarub, 
 noche y día 

 (Poesía Andalusí)


A pesar de que los cronistas cuentan la cantidad de mujeres y concubinas que tuvo el Emir Abderraman II, no tuvo mucho suerte en el amor. 
Cuando aún era príncipe lo casaron con Buhary, no era nada más que un pacto de Estado pero Abderramán quedó tan prendado de ella que la hizo su primera esposa, lástima que muriera en su primer parto dejando a un príncipe al que pusieron Muhammad. 
Abderraman llenó su soledad con las concubinas del harén, mientras que una esclava cristiana criaba la pequeño como si de su hijo se tratara... El amor que empezó a sentir Abderraman por aquella esclava fue lento, cálido y seguro, pronto se sintió reconfortado al llegar a sus dependencias y encontrarla allí con el bebé, después de todos los problemas que resolver, necesitaba paz, y esa serenidad la encontraba allí. 

Pasado un tiempo, la liberó de esclava le puso un sobrenombre, Al Sifá que significa salud, por ser la mujer que lo había curado de su tristeza convirtiéndola en su esposa, se amaron tanto, que lo acompañaba cuando Abderraman hacía sus incursiones en tierra de cristianos. Es allí, en una de esas tierras cuando Al- Sifá cayó enferma, cuentan algunos que por unas fiebres y a pesar de que el Emir mandó que la trasladaran a Córdoba para ser atendida por los mejores médicos de la Corte, Al- Sifá murió en un pueblo toledano llamado Almaguer y es allí donde fue enterrada... 

Una gran melancolía se apoderó de nuevo del Emir, cuentan los cronistas que se volvió más cruel y que a causa de ese dolor ejecutaba cristianos, aunque eso no es verdad. 
Los cristianos se habían empecinado en llegar a mártires y todos lo días había alguno que blasfemaba en contra de Alá o del Corán sabiendo a ciencia cierta, que el resultado sería la muerte que ellos ansiaban. 
Una esclava de las cientos que había en su harem vio su oportunidad para enamorar de nuevo al Emir. ¡Al fin y al cabo, la esposa que había muerto también había sido una simple esclava al igual que ella! 
Era guapa e inteligente y solo sería cuestión de saber aprovechar la oportunidad, Tarúb que así se llamaba, supo endulzar con bellas palabras el carácter del Abderramán y aunque hubo muchas más mujeres en la vida del Emir, éste no supo escapar nunca del hechizo de la bella Tarúb. 
El Emir pasaba noches enteras con la hermosa esclava, llegando a ser envidiada por las demás, ya que empezó a ejercer cierta influencia sobre Abderramán, contando éste con su aprobación de todo lo referente del harén. 
Tarúb era muy ambiciosa y jamás se iba a conformar con ser solo la favorita del Emir, sobre todo desde que parió un hijo varón, al que llamaron Abdalá, tampoco iba a permitir que su hijo fuera un segundón sin posibilidad al trono... Fuera como fuere, tenía que llegar a ser la madre del próximo Emir y haría lo que hiciera falta para ello...
Intentó por todos los medios que Abderramán eligiera a su hijo como sucesor e impedía que Muhammad, el hijo elegido por ser de su primera esposa se acercara a él, creyendo que si no veía a su heredero, tal vez se encariñara con su hijo Abdalá... 
¡ Pero Abdalá no se hacía querer fácilmente!, no se caracterizaba precisamente por su amabilidad, al contrario de lo que ocurría con su medio hermano Muhammad, por el cual el Emir jamás cambiaría su preferencia. 
Sin embargo, los partidarios de Tarúb invocaban los precedentes de los Emires Hisam I y al-Hakam I, quienes habían accedido al trono sin ser ninguno de ellos el primogénito. 

En su deseo por hacer prevalecer los derechos de Abdalá sobre los de todos sus hermanos y en especial sobre Muhammad, Tarub encontró un gran apoyo en uno de los eunucos que alcanzó mayor poder durante todo el Emirato Omeya, Nasr Al-Fatah. 
Éste para consolidar su poder en la Corte vio ventajoso atraerse el favor de la favorita del harem y por ello apoyó la sucesión del hijo de la esclava, comenzando a hacer campaña a su favor, elogiando las cualidades de Abdalá en perjuicio de Muhammad ante el Emir. 

Por su parte, Tarúb también buscó aliados para su hijo, haciendo uso de la riqueza y de la influencia que tenía. 
Según Joaquin Vallvé cuenta en la biografía que le hizo al Emir- Cuenta que Abderramán cayó enfermo y la enfermedad del Emir fue considerada por Nasr y Tarúb la ocasión perfecta, ya que si el Emir moría repentinamente antes de que hubiera elegido al sucesor, ellos podrían aprovechar la ocasión para hacer realidad sus intenciones; así que ambos decidieron envenenarlo para acelerar su muerte y que ésta pareciera fruto de su enfermedad. 
Nasr se puso en contacto con uno de los médicos de la Corte al que sobornó y le pidió que preparara un veneno con el que pensaba matar al Emir. 
El médico aceptó, en un primer momento para no levantar sospechas en Nasr, pero después advirtió a Abderramán de las intenciones del eunuco. Estando en una de las fiestas de la Corte, Nasr le sirvió una copa con el veneno con la escusa de que era una nueva bebida medicinal... 
 El Emir al observar la copa dijo: 
- Bebe esta copa Nasr, porque en verdad quiero admirar los prodigios de esta medicina. 
Dudó el eunuco pero la mirada del soberano le redujo a la obediencia, cogió la copa y se la llevó a los labios, no sin buscar con su mirada los ojos de Tarúb. 
Mientras, los ministros y toda la Corte, escucharon las duras palabras del Emir:  
-El proceder de Nasr se ha hecho odioso a los ojos del que todo lo puede. 
Nasr, dándose cuenta de que el Emir lo había descubierto, abandonó precipitadamente la sala en busca de un médico que le administrara un antídoto, desgraciadamente el veneno era tan fuerte que estaba sentenciado a muerte. 
El eunuco murió retorciéndose de dolor mientras que Tarúb, esperaba que no la hubiera implicado con el médico... 

Según cuentan, Tarúb no sufrió ningún castigo y que nadie podía creer como el Emir seguía amándola como el primer día, siendo su favorita por muchos años. 
Cronistas árabes recogen algunas noticias del amor apasionado que sentía el Emir por Tarúb, pues cuentan que llegaba al extremo de dejar al mando del ejercito a uno de sus hijos en plena expedición militar para estar con ella; también cuentan - prosigue Joaquin Vallvé - de los desplantes de la favorita y de los esplendidos regalos que recibía como un collar de perlas valorado en diez mil dinares, o cien mil según otras fuentes. 
Buscando datos, encontré algo curioso sobre la muerte de Abderraman II en el libro "Historia general de España" ya que más o menos viene a deci que murió por "justicia divina" dice así:

" Ese mismo año martirizaron a Aurelio y Felix con sus mujeres Sabigotona y Liliofa muere Abderraman, según los cristianos por castigo del cielo, muere de repente, según cuentan desde una galería de su propio Palacio donde observaba el martirio de los cristianos, quedó de repente de su estado y (fin poder hablar palabra) espiró aquella misma noche, dexó quarenta y quatro hijos y quarenta y dos hijas aunque lo sucede su hijo Mahomad" 


Lo cierto es que Abderraman II murió un 22 de Septiembre del 852 de repente. 
¿Tuvo algo que ver Tarúb? Eso jamás lo sabremos pero quien heredó el Emirato no fue quien ella pretendía, fue Muhammad, el hijo de su amada primera esposa.



Fuentes consultadas: 
En torno a la vida y la muerte de Abderraman II por A. Arjona Castro, Boletin de la Real Academia de Córdoba XliX (1979) -Boletin de la Real Academia de la Historia Tomo CLXXXVIII: Biografia de Abderraman II Emir de Al Andalus por Joaquin Vallvé (1991) -Historia general de España dividida en III tomos por Juan de Mariana y J. Manuel de MedranoHistoria de Al Andalus- El Islam en Europa- Cordobeses en la Historia El día de Córdoba 01/2010- Poesía Andalusí editado 2007 Juvenile Notiction- Abderraman II de Ricardo García Lozano Vegas Alta y la Serena Semanario de Informa

lunes, 7 de octubre de 2013

Doña María y Aldonza Coronel

El juego del poder hecho leyenda.





El Rey Alfonso XI no fue el primer monarca que tuvo una amante ni desde luego sería el último... Lo que si llegó a ser singular fue el grado de intensidad y la duración en el tiempo más de veinte años, lo que hace esta historia muy diferente.
Y os preguntareis ¿ Qué tiene que ver Córdoba con todo esto? Pues esta ciudad acogió a la pareja de amantes, vivieron en el Alcázar que el rey edificó e incluso todavía existen los baños que tiene el nombre de doña Leonor.

La que fue amante del Rey doña Leonor de Guzmán era sobrina- nieta de Guzmán el bueno ¿Os acordáis? Ese que en Tarifa le cogieron de rehén al pequeño de sus hijos y al chantaje de matarlo si no entregaba la plaza dijo:
"Si no tenéis cuchillo aquí os entrego el mio, que más quiero honra sin hijo que hijo con mi honra manchada" ¡Que fuerte lo aquellos padres en aquellos tiempos!
Una "viudita" de apenas dieciocho años que encandiló a un Rey en la corte sevillana y que actuó durante más de veinte de reina de hecho aunque no de derecho.

Bueno, el caso es que el rey Alfonso XI de Castilla en un principio fueron casados ¡Y digo fueron, porque eran dos niños! con Constanza Manuel ella de apenas ochos años y él con catorce.  Por lo visto el matrimonio no fue consumado y después fue anulado en consecuencia. 
Más tarde se casó o lo casaron con su prima hermana llamada María de Portugal a la que estuvo apunto de repudiar ya que en un principio no le daba hijos "vivos" pues se le murieron varios a los pocos meses de nacer ¡ Cómo si la pobre mujer tuviera la culpa!, hasta que tuvo a Pedro que llegaría a ser Rey de Castilla apodado el Cruel.

Sin embargo "el Onceno" a quien de verdad amó fue a su amante Leonor con la que tuvo nada más y nada menos que diez retoños, entre ellos al que sería Rey Enrique II de Castilla que entablaría una guerra fratricida con su medio hermano e hijo legítimo Pedro I de Castilla.

Mientras que Pedro y su madre vivían marginados los hijos de su amante apoyados por la nobleza castellana recibía por parte del Rey Alfonso condados como los de Noreña y Trastámara y los señoríos de Lemos y Sarría en Galicia y muchas más concesiones que doña Leonor había procurado para sus hijos.

La muerte del Rey nada menos que de peste negra deja por un lado a la viuda reina doña María de Portugal con el heredero legitimo de quince años, un Pedro que fue criado en la venganza de su madre.
Doña María de Portugal toma el mando, y prepara un gran cortejo fúnebre con toda su pompa a pesar de haber muerto rodeado de su amante Leonor, de sus hijos y de los señores principales.
Y cuando sube al trono de Castilla y León Pedro I, su madre la ofendida reina María de Portugal sabe que la amante del rey había formado una estructura a base de influencias e intereses con poder suficiente de arrebatarle a su hijo el trono. ¡Cosa que no iba a permitir!
Y es ahí donde va a intentar ganar la portuguesa instigando a su hijo en que ordene una serie de ejecuciones de personas influyente y de nobles partidarios de los hijos de Leonor... ¿ Y por qué no? Vengarse de ella también.
De hecho a doña Leonor de Guzmán fue prendida, y tras un largo cautiverio asesinada, según Bueno Domínguez:  "Atada a un poste a pleno sol y con una cuerda que rodeaba su cuello sujeto a la nuca con una cruceta" murió Leonor de Guzmán, mientras algunos de sus hijos fueron perseguidos y algunos fueron asesinados junto con muchos nobles que habían estado del lado de la amante de su padre.

¡¡Y aquí empieza la historia de las dos muchachas del título !!
Como fue el caso del cordobés y para más señas aguilarense, don Alfonso Fernández Coronel, que había sido miembro muy cercano del bando de Leonor de Guzmán. 
Casado con Elvira Alfonso tuvieron tres hijas, Aldonza, Mayor y María Coronel, la que pasaría a la historia por no ceder ante "las pretensiones" del rey D. Pedro y un varón al que llamaron Alfonso Juan.
Las hijas, casadas con nobles que también estaban en el bando de la Guzmán, por lo que temiendo represalias también contra él y su familia, se hace fuerte en la villa de Aguilar de la Frontera revelándose contra "El Cruel" junto con sus yernos y su hijo D. Juan Alfonso.
La derrota fue estrepitosa mandando el rey D. Pedro ejecutar a Don Alfonso Fernández Coronel por traición, confiscando todos sus bienes que eran muchos, a la familia no le queda otra que dejar Aguilar refugiándose en Sevilla.

Entremedias estalla la guerra de Aragón y ambos caballeros los envía D. Pedro a la fortaleza soriana de Serón donde fraguan la traición del rey pactando con el aragonés pasándose a tierras aragonesas. 
Viendo lo que sus maridos habían decidido, ambas mujeres, Aldonza y María se recluyen en el convento de Santa Clara por temor al propio rey, aunque Juan de la Cerda es apresado y conducido a Sevilla donde enterada su esposa María Coronel marcha hacía Tarazona buscando el perdón del rey para evitar la muerte de su marido. 

El rey le concedió una carta en la que daba libertad a su esposo, no sabemos si a cambio de "algunos" favores, pero al llegar a Sevilla ya lo habían ejecutado, lo que la hizo ingresar en el Convento de Santa Clara.

Dice la leyenda que :

Una vez viuda María Coronel se retiró al convento de Santa Clara en Sevilla donde hubo de ocultarse de las apetencias del rey. Pero hallosé en una ocasión en gran aprieto para eludir los deseos de Pedro I, y luciendo su más valerosa pudicia y viendo no poderse evadir de su llegada al rey. Abrasó con aceyte hirviendo mucha parte de su cuerpo, para que las llagas lo hiciesen horrible y acreditasen la leprosa, con que escapó su castidad a costa de prolijo y penoso martirio, que le dio de parecer todo el resto de su vida.
Tras este suceso María Coronel fundó el convento de Santa Inés en Sevilla, siendo su primera abadesa. Allí se encuentra enterrada en medio del coro y su cuerpo incorrupto puede contemplarse en una urna de cristal  


                                  (De anales eclesiásticos y Seculares de la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla)



Fuentes consultadas: 
Men Rodríguez de Sanabria: Memorias del tiempo del Rey Don Pedro el cruel ...Escrito por Manuel Fernández y González- Catalogo de obispos de Córdoba y breve noticia históricas - Cordobeses de la Historia Matilde Cabello El día de Córdoba 8/08/2010- Aldonza Coronel esposa de don Alvar Pérez de Guzman de laureano Rodriguez y Ana maría Anasagazti- Señorio de Castilla Centro oriental- Wikipedía-Foto recogida de Internet de blog.daum.net no corresponde con los personajes

domingo, 3 de marzo de 2013

Wallada la Omeya y la leyenda de los Enamorados




No corresponde con el personaje








Al Ándalus respiraba los triunfos de Almanzor y Córdoba se encontraba en la mitad de la dictadura amirí, cuando en una Munya llamada "del romano" situada a los pies de Sierra Morena nacía una pequeña de sangre Omeya en el harem de uno de los bisnietos del gran Califa.
Hija de una esclava cristiana llamada Amin´am y de Muhammad Al-Mustakfi, el Omeya que llegó al poder conjurando y asesinando a su primo ¡pero no nos adelantemos a la historia! 
Cuentan que su padre le dio el nombre de Wallada que significa "la que alumbra" presagio tal vez de lo que sería su vida. 
Su infancia coincidió con el esplendor de la carrera política de Almanzor, su adolescencia transcurre en las guerras civiles que marcan la agonía del Califato, en medio de todo tipo de intrigas palaciegas desencadenadas tras la muerte de Almanzor.
Córdoba ya no guarda ni el esplendor ni la tranquilidad de cuando era Omeya, la fitnas se apoderó de la ciudad mientras que los Banu Hammud habían llegado para quedarse.

Mientras Wallada con apenas 16 años, adquiere la independencia aunque no sabemos exactamente cómo, optando por un modo de vida de absoluta despreocupación, abriendo un salón literario en la ciudad donde se mezclaba en tertulias poéticas dando amplias muestras de su valía como poetisa... 
Cuentan que la hermosa Wallada bordaba sus versos en sus trajes y paseaba sin cubrir su rostro por la calle, llegando a ser criticada muy duramente por los integristas, aunque también tuvo numerosos defensores de su honestidad, como el visir Ibn Abdus, un hombre que en aquel momento era muy respetado y posicionado, su eterno enamorado y protector.

Monumento a los amante

Aunque la gran pasión de Wallada dicen que fue Ibn Zaydun, un primer ministro de Abu l Hazm primer canciller de la Taifa cordobesa, aunque ante todo fue un magnifico poeta.
Con el que mantuvo una relación secreta, dada la vinculación del poeta con los Banu Yawar, linaje rival de los Omeyas al que ella pertenecía y que le hacía andarse con cuidado por Córdoba en aquellos tiempos. 
Así que después de los muchos avisos por parte de los Yawar  y viendo que Zaydun seguía empecinado en aquella relación, lo destituyeron de su cargo nombrando a un nuevo visir llamado Ben Abdús.

A consecuencia de todo aquello la situación amorosa de Ibn Zaydun y Wallada no iba nada bien, el paso del tiempo y la causa de su destitución de su cargo había enfriado a la princesa que cada vez citaba menos al poeta a sus salones, cosa que Zaydún no llegaba a comprender.


El caso es que unos dicen que una esclava enamorada del poeta levantó injurias de ambos para separarlos, otros cuentan que esa esclava estaba enamorada de Wallada, el caso - según Carmen Panadero en el collar de Aljofar- es que esparcieron por toda la ciudad los amores furtivos entre Wallada y el nuevo visir, escribiendo desvergonzadas sátiras que destilaban podredumbre...

Ibn Zaydún, comido por los celos, cometió la torpeza de escribir una carta a Ben Abdús como si saliera de la mano de Wallada y esta fue su perdición- prosigue F. Crespín- el amor de la bella Wallada se convirtió en odio y su rival compró suficientes testimonios para acusarlo falsamente de malversación dando con sus huesos en la cárcel. 
Quinientos fueron los días que estuvo encarcelado en una torre y que cuando salió, lo primero que buscó sin poder encontrar fue a Wallada que presionada por los familiares que le quedaba fue recluida en un harem.
Cuentan que Zaydun no tuvo más remedio que irse de Córdoba y marcharse a Sevilla donde atormentado vivió hasta sus últimos días...
Aunque siempre quedó la bella historia de amor de Wallada y Zaydun... Y a pesar de pasar más de 900 años Córdoba quiso tener un recuerdo con ambos enamorados y en 1971 se inauguro el monumento realizado por Pablo Yusti y cuyo arquitecto fue Víctor Escribano está formado por un templete de cuatro columnas y en el centro unas manos que apenas si se tocan, como recuerdo de este amor perdido, se pueden leer en el mármol del monumento unos versos de ambos amantes:
¡Ay, qué cerca estuvimos y hoy qué lejos!
Nos separó la suerte, y no hay rocío
que humedezca, resecas de deseo,
mis ardientes entrañas; pero en cambio,
de llanto mis pupilas se saturan.

    Ibn Zaydun.


Tengo celos de mis ojos, de mí toda,
de ti mismo, de tu tiempo y tu lugar,
Aún grabado tú en mis pupilas,
Mis celos nunca cesarán…

Wallada.


Wallada murió el 26 de Marzo de 1091, veintiún años después que Zaydún... Exactamente el mismo día que los almorávides entraron en Córdoba. 
Al Mutamid se había encargado de traerlos de África para que le ayudaran contra Alfonso VI.
Desgraciadamente estos vinieron para quedarse y así,  proclamando a Ali inb Yusuf heredero del vasto imperio, olvidaron que solo eran salvajes del desierto.
¿Qué ocurrió? 
Eso, déjame que te lo cuente otro día.



Fuentes consultadas: 
Wikipedia- Cordobapedía- La Biografía de Wallada de Teresa de Garulo Muñoz-Leyendas de Medina Azahara de Manuel Pimentel Siles-Una princesa feminista del siglo X de Matilde Cabello en Cordobeses en la historia 23/03/2008- Wallada era princesa, hija del califa Muhammad III al-Mustakfi de web islam 21/04/2008 de Cristina Lena Fombuena -Desde Andalucía Mujeres del mediterráneo de Mercedes Arriaga- La predicción del Astrologo de Teo Palacios-Guardar la casa y cerrar la boca: En torno a la mujer y la literatura por Clara Janés- Los Nuestros: Cien vidas en la historia de España de Federico Jiménez Losantos- Wallada la Omeya de Magdalena Lasada- Tiempos de Hoy Números 1192-1198 de 2005-Imágenes de mujeres a través de poetas musulmanes de al-Ándalus: en las poesías amorosas-eróticas de Aíleen El Kadi- Wallada  Bint Al Mustakfi ( Antología de poetas andaluzas) por María Angeles Asencio Foto recogida de Internet no corresponde con el personaje. Cuadro de Friedrich Von Amerling (1803-1887)

miércoles, 14 de marzo de 2012

El desafortunado amor de doña Elvira de Bañuelos.



Foto de ficción



Los Bañuelos eran una familia originaria de Burgos, parecen en Córdoba en tiempos del rey D. Pedro apodado "El Cruel".
La historia comienza en unos hermanos de este apellido, uno de ellos canónigo de la Catedral, el otro hermano llamado Luis se casó en Córdoba con con una mujer de ilustre familia, de la que no he logrado encontrar nada... 
Tal vez para ocultar lo que más tarde ocurrió, un abominable hecho tan traumático que quedó en la sabiduría de los romances tradicionales cordobeses que fueron pasando de padres a hijos y que supo recopilar D. Teodomiro de Ramírez de Arellano.

En lo principal de Córdoba, 
hace poco demolieron 
la ex-morada de la noble 
familia de los Bañuelos, 
nombre que aún lleva la calle 
y recuerdan con respeto, 
los ancianos comentando
la importancia que otros tiempos 
se daba aquí a la nobleza 
y a sus muchos privilegios. 
La tradición ha guardado 
cierto trágico suceso; 
nos lo contaron de niños 
y ahora relatar queremos.
*
Alfonso y Fernando, 
estos dos bravos guerreros, 
en Flandes más de una vez
laureles ganar supieron. 
Elvira, mucho más joven, 
de talle airoso y esbelto, 
de semblante alabastrino, 
de rasgados ojos negros 

El caso y como bien dice el romance tuvo tres hijos: D. Fernando, D. Alfonso y la más pequeña a la que llamaron Elvira.
A la muerte prematura de sus padres quedaron los dos hermanos menores sujetos al mayor, por ser el primogénito llamado a sostener el nombre de su casa.
D. Fernando de Bañuelos al ser el heredero había apalabrado el matrimonio de su hermana con el hijo de su buen e ilustre amigo don José Fajardo Caballero de la Orden de Calatrava que se llamado Pedro.
Pasaron los años y doña Elvira contrajo relaciones amorosas con D. Juan de Vargas de familia también pero como diríamos ahora ¡Tieso como la mojama!, circunstancia que en extremo molestaba a los hermanos de la doncella.
en cuyas redes amor 
más de un noble tuvo preso, 
llegó á fijarse en un mozo, 
de antiguo y limpio abolengo, 
si bien llenar no podía
de Fernando los deseos 
de dar á Elvira un marido 
de gran alcurnia y dinero. 

Enterados los hermanos de las preferencias de su hermana, le recordaron que tenía que casarse con D. Pedro ya que así estaba estipulado desde la más tierna infancia de ambos...

y llamando a doña Elvira, 
a quien entrambos creyeron 
sujeta a su voluntad . 
por el amor y respeto, 
dijeronle cariñosos 
de sus bodas el proyecto 

Primero intentaron convencerla con halagos y después con amenazas que no sirvieron de nada ya que ella rechazó tal casamiento y confesó su amor a Luis de Vargas.
Ambos hermanos contrariados le impusieron un ultimátum a su hermana:
¡O se casaba con Fajardo o ingresaría en un convento!
A lo que doña Elvira contestó que prefería ingresar de novicia.

Entonces, responde Elvira, 
me retiraré a un convento; 
mas no penséis que mi mano 
he de dar a quien no quiero. 
A contestación tan seca, 
ambos quedaron suspensos, 
y empezando con halagos, 
con súplicas y con ruegos 
y acabando en amenazas, 
nada de ella consiguieron

*
Cerca de la Magdalena
en calle bastante angosta, 
hasta el año treinta y cinco,
hubo un convento de monjas 
a Santa Inés dedicado, 
donde humildes y devotas, 
eran de virtud modelos
más de treinta religiosas 

Se eligió para su ingreso el convento de Santa Inés, en el barrio de la Magdalena, y cuentan que el día que la llevaron sus hermanos al convento y las puertas de clausura se abrieron,  la joven revelaba en su bello rostro una profunda pena y sin poder contener el llanto, las lágrimas brotaron de sus negros y rasgados ojos, lo que causó gran consternación a los presentes, llegando a preguntarle de nuevo sus hermanos:
- Elvira, aún estás a tiempo ¿Cumplirás con lo pactado y te casarás con D. Pedro?
- No, prefiero morir aquí encerrada que morir en vida- contestó con entereza Elvira

Se dice que cierta noche 
se abrió la puerta a deshora 
y entraron dos caballeros 
y una dama, que denotan 
por sus trajes y talante 
ser de los nobles de Córdoba. 
Abriese la portería 
entrando la dama sola, 
sin dar un adiós siquiera, 
a las otras dos personas
 que a la calle se marcharon 
pausadas y silenciosas. 
Habrá el lector conocido, 
como versado en la historia, 
que la dama es doña Elvira 
a quien el orgullo inmola. 

Así que sin más las puertas del convento se cerraron a su espalda quedándose en compañía de las hermanas que le enseñaron su celda, iglesia, jardines y huertos donde debería pasar el resto de su vida...

Juan de Vargas enterado de cuanto ocurría con los hermanos de su amada y sabiendo donde estaba recluida, habló con el portero del convento y le pidió, a cambio de una bolsa llena de monedas, que entre las cosas que le mandaban sus hermanos le entregara una carta concertando su fuga y hora que se efectuaría en varios días.
Pero el que es desleal con uno lo es con todos y no tardó el portero de poner en conocimiento del hermano de la nueva novicia D. Fernando, estoy segura que por otra bolsa de monedas, lo que pretendían hacer ambos enamorados.

Pronto la murmuración 
que gran parte en todo toma, 
empezó a hablar del convento, 
no faltando quien suponga, 
que por detrás de una tapia 
se vio asomar una toca. 
D. Fernando y D. Alfonso 
varias precauciones toman, 
e interceptar una carta 
al fin sus dádivas logran. ;
Qué tarde lo consiguieron! 
qué noche tan horrorosa 

Llegando al momento de la huida, doña Elvira saltó los muros del convento y donde esperaba el abrazo de su amado, encontró a uno de sus hermanos que la estaban esperando, le tapó la boca para que no gritara y llevándola a su casa y que el señor Ramírez de Arellano señala que estaba en la calle del Viento, en donde tras una gran discusión la colgaron de una viga.

Más allá, tras de una esquina 
está oculta otra persona 
y en la tapia del convento 
se ve asomar una sombra 
que en brazos del que esperaba, 
sin más precaución se arroja. 
Quiere gritar y una mano
 le ponen sobre la boca. 
A poco de estas escenas 
llegó a aquel sitio la ronda 
y por más que la registran 
encuentran la calle sola 
*
Y tanto y tanto le dijo 
Elvira, desesperada, 
que arrojándose sobre ella, 
con la misma toca blanca 
que sus undosos cabellos 
medrosamente ocultaba, 
formó dogal que un suspiro 
ahogó en su hermosa garganta. 
Con el paso vacilante 
y demudada la cara, 
D. Fernando de Bañuelos 
abandonó aquella estancia. 

Su enamorado cuando llegó a casa de los fratricidas nada pudo hacer para socorrerla ¡Era demasiado tarde! 
Aún acabado no había 
de atravesar la antesala, 
cuando un nuevo personaje 
viene a su encuentro y se paran. 
-¡Vargas!-¡Fernando! 
gritaron empuñando las espadas. 
-Vengo a arrancaros la vida 
o a llevarme vuestra hermana. 
-En esa... estancia... la dejo... 
entrad y haced lo que os plazca. 
Precipitose D. Juan 
sin apreciar sus palabras, 
y dando un horrible grito, 
cayó de Elvira a las plantas 

Dicen que en la misma calle de la casa de los asesinos, D. Juan emprendió duelo a espada con ambos criminales, una encarnizada lucha donde perdió su vida a manos de los hermanos...

D. Juan:-le dice uno de ellos, 
si el vivir algo os importa 
retroceded y salvaos 
de una muerte cierta y pronta. 
Aunque la cara os tapasteis, 
no evitasteis que os conozca. 
D. Alfonso de Bañuelos
dejad paso, que es muy poca 
mi vida, si he de perder 
cuanto ciega el alma adora. 
Y trabándose enseguida
en una lucha espantosa
pronto cayeron dejando 
las armas en sangre rojas 

Los dos enamorados murieron el mismo día y ejecutados por las mismas manos; Y cuentan que D. Pedro Fajardo enterado de lo que había sucedido, horrorizado y roto de dolor por las consecuencias del pacto de casamiento de las dos familias, ingresó en la orden trinitaria.
Y durante muchos años, la casa donde cuentan que mataron a su hermana quedó deshabitada porque cuentan que por las noches de luna se oye llorar a una mujer llamando a Juan de Vargas.
Cerca del Guadalquivir
existe una antigua casa,
que hasta el siglo en que vivimos
estuvo deshabitada,
porque el vulgo, que da crédito
a infinidad de patrañas,
los más absurdos asombros
a su placer inventaba.
Quién dijo, que a media noche
envuelta en túnica blanca
una mujer se veía
a gritos pedir venganza.
Quién que á la torre que tiene
otra sombra se asomaba
y que en las ondas del río
reflejarse un fantasma,
y ambas lanzando un lamento
un beso de amor cambiaban 

*Editado Enero de 2013 por encontrar el romance 
*Editado  Mayo de 2015 para poner fotografía nueva.
*Editado en Noviembre de 2018

¿Quiénes fueron estos Bañuelos?

Existen libros que reflejan la historia convertida ya en leyenda, pero que dan muy pocas señas de los personajes... 
Posiblemente porque fueron gente pudiente que no querían verse reflejados en un hecho tan deleznable como el asesinato de una hermana y del hombre que ella amaba.
Calle Viento actual Ronquillo Briceño
Todos lo que cuentan esta historia llegan a concretar que eran unos "Bañuelos" que vivían en la collación de San Miguel donde existía un palacete llamado con su apellido y que fue demolido para la ampliación de una de las entradas a la Tendillas.
Creo que nada tienen que ver aquellos "Bañuelos" con los de la historia... Pueden que fueran familia ¡Que seguro que lo eran! Pero de lo que estoy segura es que los de la historia no vivían en San Miguel ni en ese Palacete.
Me inclino mucho más de que los "Bañuelos "de la historia vivían en la collación de Santiago, donde realmente es donde gira la historia...
Doña Elvira es ingresada en el convento de Santa Inés, situado en la Magdalena mucho más cercano donde se realiza el horrible crimen que donde la gente supone que vivían.
Buscando la genealogía del apellido y la rama cordobesa descubrimos que el primer "Bañuelos" que pisó Córdoba venía en tiempos del rey Don Pedro apodado "El Cruel" se llamaba Luis Bañuelos Velasco vino casado con Guiomar Ramírez de Salobreña tuvieron varios hijos... 
Se puede deducir que una rama se quedó viviendo en la collación de San Miguel pues el primogénito de este matrimonio es el fundador del beaterio de San Zoylo; 
otros descendiente enlazaron pronto con familias pudientes e importantes de Córdoba como los Fernández de Córdoba,  los Cárdenas, o los Armenta o los Sousa, entre otros apellidos de renombre.

Nuestros "Bañuelos" vivían en la calle del Viento, concretamente entre la calleja Cañaveral y la calleja del Nacimiento como bien dice el señor D. Teodomiro Ramírez de Arellano en sus "Paseos por Córdoba" que dice así:

"(...) En aquel frente existen dos barrera o callejas de salida, una dicha del Cañaveral por uno que había en ella y otra del Nacimiento que tuvo comunicación con la del Tinte o Góngora. Entre dichas callejas hay una casa principal que la tradición dice que fue ahorcada de una viga la hermana de los Bañuelos, de cuya trágica historia nos ocuparemos en su lugar correspondiente (...)"

A la calleja que llama D. Teodomiro "Cañaveral" hoy es llamada Guadamacilero Juan Carrillo, la otra todavía tiene el mismo nombre "Nacimiento", y la casa a la que se refiere nuestro insigne escritor pertenece a un tercer mayorazgo de los Cárdenas y que he podido encontrar en uno de los libros de D. Francisco Ruano y que dice así:

" Declara Fernando Arias de Saavedra y Caycedo  su segundo hijo, llamado antes D. Juan de Cárdenas y Angulo es sucesor del segundo mayorazgo del Toscar y de los Ochavos que le había fundado. 
Que de todos los cuantiosos bienes que tenía y también de los cualesquiera que le perteneciese, aun después de sus días, por cuanto se hallaba por facultad Real, para fundar nuevo mayorazgo a su hijo tercero D. Diego, lo funda dando sus poderes amplios a Doña Andrea, su hermana para los llamamientos y condiciones.
Declara finalmente por sus hijos legítimos a D. Luis,  D. Fernando, D. Diego y doña Constancia mujer de rodrigo de Vargas y a doña María que quedaba doncella.
Los bienes del tercer mayorazgo fueron  el cortijo de "La Bentosilla"el cortijo "Abihornilla" las hazas de los Illanes  en el termino de Castro, el cortijo de "Prado Medel" en la campiña de Córdoba, el cortijo de "Cuadrejón" en los terminos de Sataella, la cuarta parte del cortijo de "Fuencubertilla" y 7.000 ducados. y como su mayorazgo no tenía casas doña Andrea de Cardenas, viuda ya de Juan de Godoy, le donó  a su sobrino Pedro Gomez de Cárdenas hijo de este D. Diego, sus casas principales en la calle del Viento, y a su madre doña María de Herrera como cuidadora y tutora de su hijo.
(...) casó este fundador con doña Catalina de Angulo hija mayor de Juan Martinez de Angulo, veinticuatro de Córdoba y de doña Constanza, hija de D. Luis de Bañuelos, caballero principal y de doña María de Herrera."

Aquí aparece mezclado el apellido con los Angulo de los que hemos hablado varias veces y que dejo aquí los enlaces. El primero habla de un  terrible asesinato del que estuvo implicado un Angulo (PINCHE AQUÍ)  y del mayorazgo e historia de la familia (PINCHE AQUÍ
gente muy poderosa en la Córdoba Medieval y por lo tanto tal vez no querían señalarles demasiado sobre una historia tan repugnante que hasta creo que ambos crímenes guardaran relación a pesar de que hasta D. Teodomiro Ramírez de Arellano en su "Paseos por Córdoba" los pasa muy de puntillas sin querer dar muchas explicaciones.
La casa solariega que consta en el Catalogo de bienes protegidos del Conjunto Histórico de Córdoba como casa solariega del siglo XVII y que está situada en la calle del Viento, hoy llamada Ronquillo Briceño es la número 8, convertida en casa de vecinos; o bien la número 6 que aunque consta como Casa-patio...



Fuentes consultadas: 
Descripción genealógica y historial de la ilustre casa de Sousa, con todas ... -Indicador cordobés, o sea manual histórico-topográfico de la ciudad de Córdoba por Luis María Ramírez de las Casas Deza (Pagina adh)- Paseos por Córdoba o sean apuntes para su historia de D. Teodomiro Ramírez de Arellano- Árbol Genealógico de los Bañuelos-Árbol genealógico de los Fajardo- Wikipedia- Casa de Cabrera en Córdoba: obra genealógica histórica, dedicada a el señor ... por Francisco Ruano, Joannes Ribadas (página ccb)-La novicia de Santa Inés amante de Juan de Vargas por Cordobeses de la historia. El día de Córdoba 02/05/2010- Romances históricos y tradicionales de Córdoba por D. Teodomiro Ramírez de Arellano-