En tres tiempos se divide la vida: En presente, pasado y futuro; de éstos el presente es brevísimo, el futuro dudoso y el pasado cierto... (Lucio Anneo Séneca)
Mostrando entradas con la etiqueta Calles y Callejas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Calles y Callejas. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de abril de 2024

La Calleja de la Pimentera








Situada en una de las zonas más emblemáticas de nuestro casco Histórico  y ubicada en la calle Caldereros es una de las tres callejas sin salida que existen desde la Edad Media.  
Dos de ella se pueden visitar, la otra se encuentra integrada entre dos casas que pronto será un hotel al que posiblemente llamen "Los palacetes de Córdoba"
Ambas callejas sin salida o azucaques, vestigios del urbanismo musulmán, eran construidas para que al ojo del transeúnte se viera en apariencia privada y que preservaban la intimidad de aquellos que vivían allí. 
El nombre de esta calleja, ya aparece como tal en el plano de la ciudad de 1851, reformado por D. José María de Montis, del plano de 1811, llamado también "plano de los franceses"
Se cree que en éste ultimo o bien pertenecía a alguna casa como calleja barrera o aparecía sin nombre.
Los historiadores no se han puesto de acuerdo sobre de donde proviene el nombre de la calleja, algunos dicen que deriva por un árbol de la especia que se encontraba allí, aunque no creo que sea veraz ya que no hay arboles pimenteros en la ciudad, otros hace alusión al negocio de las especias que estaba extendido por la zona aunque a mi corto entender, no tan cercana ya que en la calles más cercanas estaban latoneros, caldereros y plateros.
Ubicación de la calleja 
Flecha blanca
Otros teorizan que el nombre proviene por una familia que vivió allí de apellido "Pimentel" o "Pimienta"...
Indagando un poco descubrí que un tal Alonso García Pimienta que junto con otros como D. Gonzalo Yáñez rico-hombre de Portugal recibieron repartimento en Córdoba por la ayuda a la conquista de los moros en Andalucía.
Fotografía realizada por MariÁngeles Ortiz
Calleja de la Pimentera
El tal Alonso recibió repartimento de un molino que no he logrado saber cuál y unas casas en la zona donde está ubicada la calleja, ya que algunas de esas casas las puso en regimen de alquiler, una un platero llamado Francisco Fernández y otra a Pedro de Aranda, maestro lapidario, ambas por cinco años y veinte ducados de renta, en el arquillo de los Calceteros, asentamiento de castellanos nuevos.
Además de un cortijo al que se le denominaba "del judío" que los textos lo sitúan en la carretera de Sevilla , es decir, la actual carretera de Palma del Río, en el límite municipal de Córdoba y Almodovar del Río, de éste solo pagaba parte, sobre cuatro yugadas, al diezmo de la Catedral ya que la otra parte, aparece en la bula de Inocencio IV.

"En el cortijo que diçen del Judío, carrera de Seuilla, ouo don Alfonso García Pimienta quatro yugadas. Son agora de Garçi Meléndez, e creçentó otras quatro yugadas por conpra. Lieua la Eglesia la meytad del diesmo e de todas las ocho yugadas e todo lo de la huerta porque fue del donadío"

-Libro de Diezmos de Donadíos, de la Catedral de Córdoba.- 

Lo que si sabemos con seguridad es que en aquella calleja vivió uno de los más relevantes artistas del barroco andaluz, nuestro insigne pintor D. Antonio del Castillo y Saavedra (del que hablaremos más adelante en este blog)  cuando se casó, en segundas nupcias, con Magdalena de Valdés, hija de un reconocido platero Simón Rodríguez de Valdés.

También vivió en la misma calleja, Martin Sánchez de la Cruz, platero de enorme renombre en aquellos tiempos ya que hizo obras como los relicarios del Monasterio de la Inmaculada Concepción y la imponente lámpara del crucero de la Catedral cordobesa. 
Tuvo, que se sepa, una casa en propiedad situada en la calle de la Pimentera, en las inmediaciones de la Calcetería y que se hicieron en ellas reformas, como se hace constar en un acuerdo con fecha de
Fotografía de la Mezquita Catedral
Lámpara de la Catedral
 1629 cuando Martín Sánchez contrata con el carpintero Andrés de Gauna la realización  de los arreglos de puertas y ventanas:
"de todas las puertas de tableros o enrasadas... para unas casas que está labrando en esta ciudad en la calleja de la Pimentera"; en el encargo se incluían todas las de la vivienda.
A lo largo de su vida gozo de un buen nivel adquisitivo ya que se dedicaba a composturas del tesoro de la Catedralicio como ajuar domestico.

Sobre la lámpara habló D. Enrique Romero de Torres, hermanos de nuestro insigne pintor, en 1946 , dice que fue encargada y pagada a su costa el Sr. Obispo de la Diócesis D. Cristóbal de Lobera y la donó para que "perpetuamente de día y de noche, arda delante del Santísimo Sacramento" en la capilla mayor de la Santa Iglesia Catedral, según consta en la escritura.
Su tamaño es de 1.82 metros de diámetro y desde el borde, dividido en dieciséis partes iguales, rectas y molduradas en la bandeja, de cuyo centro exterior penden tres cuerpos superpuestos octagonales de formas variadas, octagonales que, en disminución forman, a modo de pirámide invertida, hasta el extremo del bello remate que ostenta en la parte inferior con una argolla para anudar la borla colgante de seda, mide 1'23 m.; y de altura tiene toda ella, con sus ocho cadenas formadas de elegantes alacranes, 4'50 m. 
Fotografía de la Mezquita Catedral
Para haceros una idea de como es el tamaño de la magnifica lámpara
El lamparín no está suspendido por cadenitas como es costumbre en esta clase de lámparas, sino que descansa el vaso de cristal con la mecha y aceite en una esbelta y calada torrecilla del mismo metal, que se eleva sobre un sencillo trípode. De las dieciseisavas partes poligonales que constituyen y rodean los principales sectores circunscritos por molduras, estrías, conchas, grutescos y otros motivos ornamentales de esta espléndida joya artística, ocho de ellas, representan los escudos de armas del Prelado donante.
Los tres cuerpos restantes octogonales moldurados que van en disminución y completan el conjunto de la lámpara, hasta terminar después del nudo grande que precede a su remate, están decorados profusamente con hojas, vástagos, medallones, guirnaldas, cabecitas aladas de querubines y demás elementos decorativos.

Con Martín Sánchez de la Cruz colaboraron varios plateros- prosigue Enrique Romero de Torres- caldereros, latoneros y otros artífices en esta magnífica obra, cuyo peso es de 862 marcos, 3 onzas y 4 ochavas de plata con el oro que tiene en las armas y su costo fue de 10.000 ducados y 526 reales, según fe de Pedro Sánchez de Luque, fiel marcador de esta ciudad de Córdoba. 
La citada lámpara, en la cual no hay cosa ninguna que no sea de plata, excepto los adornos dorados de las armas de su donador, se colocó en el centro de la bóveda del crucero, la víspera de Nuestra Señora de la Fuensanta en 1629, cuando era obrero mayor el Canónigo Licenciado D. Antonio Torralbo de Lara y la que había antigua en el mismo sitio, fue fundida para servir en el adorno que se hizo en el arca del Santísimo Sacramento, con dos pares de candeleros.   


Fuentes consultadas:
La situación de la platería cordobesa en el Siglo XVII de María del Amor Rodríguez Miranda- Obras religiosas del platero Martín Sánchez de la Cruz por M.ª Teresa Dábrio González-La monumental lámpara de plata con incrustaciones de oro, existente en la Capilla Mayor de la Santa Iglesia Catedral por Enrique Romero de Torres en el Boletín de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba -

miércoles, 1 de febrero de 2023

Calle de Julio Romero de Torres.

La antigua calle de los Mascarones y un cartel pagado por suscripción popular.
Calle Julio Romero de Torres 
Cinco, son los recodos de la antigua calle llamada "de los Mascarones" que comienza en el arco del Portillo hasta donde se encuentra el Museo Arqueológico, haciendo un camino sinuoso de trecientos cincuentas metros hasta su salida a la plaza de Jerónimo Páez.
Antaño fue una zona donde habitaban y por lo tanto tenían sus tiendas, los mercaderes. 
De ahí que el propio Portillo que no es otro que un vano abierto desde el siglo XIV en la muralla para facilitar el paso desde la Medina hasta la Axarquía, fue llamado como estaba claro "Puerta de los Mercaderes".

El por qué de este nombre, nuestro ilustre don Teodomiro Ramírez de Arellano cuenta en sus "Paseos por Córdoba" dice así: 
"Antes de salir a la plazuela de D. Gerónimo Páez hay otra calle tortuosa, toda embaldosada, en lo antiguo conocida por las callejas que van al Portillo y después de los Mascarones (Julio Romero de Torres), por dos relieves que representaban dos soldados romanos que estaban a los lados del balcón de la casa número 21, solariega de los Mohedano de Saavedra"
Casa de los Mohedano de Saavedra
Mi humilde teoría sería que esos mascarones tal vez, y digo solo tal vez, podrían haber sido encontrados en la ruinas del teatro romano que se encuentra exactamente bajo esa misma plaza y del que podemos ver parte bajo en Museo Arqueológico. 
Habla también de una de las casas donde vivió una familia clerical, ahora se encuentra dividida y edificado un bloque de pisos en parte de ella, perteneció a una de las familias más extravagante por su gustos exóticos que aparece en el trabajo del galardonado con el premio Nacional de Historia de España, don Antonio José Diaz Rodríguez, catedrático de la Universidad de Córdoba, en su trabajo: "Sotanas a la morisca y casullas a la chinesca. El gusto por lo exótico de los eclesiásticos cordobeses ". 
Pero... ¿Quiénes eran esta familia? 
Los Mohedano de Saavedra eran oriundos de Pedroche, una familia burguesa venida a más por su relación con la iglesia y una calculada estrategia matrimonial... 
Entroncaron con los apellidos de la élite de Córdoba, como los Armentas y los Simancas que según cuenta  Díaz Rodríguez y que estaban relacionados con los arcedianos de Córdoba y los Fernández de Córdoba entre otros.
El primer pedrocheño que tenemos constancia fue don Juan Mohedano de Saavedra, jurado de Córdoba que casó con María de los Barrios nacida en Torremilano, en el municipio de Dos Torres provincia de Córdoba. 
De este matrimonio tienen dos hijos que sepamos, doña Francisca de Saavedra Mohedano y don Alonso Mohedano de Saavedra canónigo de la Santa Iglesia de Córdoba.
En los Mohedano Saavedra se unieron dos dinastías catedralicias en don Juan Pérez Mohedano de Valenzuela: los Pérez de Valenzuela, vinculados con el poderoso clan de los Fernández de Córdoba, como hijo del alcalde noble de la Santa Hermandad Juan Pérez de Valenzuela, y los pedrocheño Mohedano de Saavedra por su madre, doña Catalina Blázquez de Saavedra. 
Según D. Antonio J. Díaz Rodríguez- Entre sus parientes más cercanos encontramos a su tío, el Obispo y auditor de la Rota don Juan Mohedano de Saavedra, propuesto al pontífice romano por el mismo Carlos I, sus primos Antonio de Saavedra, canónigo de Sevilla, Hernando Mohedano de Saavedra, canónigo de Córdoba y luego de Sevilla, Antonio Mohedano de Saavedra, canónigo y provisor de Córdoba, o su pariente el Dr. Juan Pérez de Valenzuela, canónigo de Córdoba, entre otros.
Fueron poderosos y pintorescos, con ganas de lucir el poder económico, vivieron rodeados de un nutrido servicio de la casa: Mayordomo, capellán, ama de llaves, pajes, criados entre ellos varios esclavos y varias moriscas llamadas Brianda, Elena de Cáliz, María, Isabel y Luisa... 
Esto solo en la residencia de la capital ya que en la villa de Pedroche mantuvieron sus casas principales con su propia servidumbre ¡Viva el voto de pobreza! ¡Ironía, claro!

Como era de esperar fundaron en una de las Capillas de la Mezquita Catedral en 1578 por Juan Pérez Mohedano Saavedra, la llamada de Santa Elena o de la Santa Cruz de Jerusalén este nombre se cree que se le llamaba por su cercanía a la Puerta de Jerusalén.
Hoy en día no existe ya que en 1859 fue integrada a la Capilla del Sagrario para sacristía de los curas de ésta, con la condición de que no se tocara el retablo de Santa Elena hasta que Velázquez Bosco en su restauración en 1908 guardara el cuadro en el museo de la Mezquita.
Azulejo de la calle con el nombre actual
La calle fue rebautizada en 1920 con el nombre de nuestro insigne pintor Julio Romero de Torres. Según cuentan, la calle era muy frecuentada por el pintor pues aquí vivía Francisca Pellicer, la mujer que más tarde sería su esposa. Cuentan y esta historia la he leído en la prensa y no he podido verificarla, que una noche en uno de los recovecos de la calle, el hermano de Francisca, Julio Pellicer, le sacó una pistola a Julio Romero de Torres dándole el ultimátum y diciéndole que o se casaba con su hermana o le daba matarile... Y es que Paca (Como la llamaban en la familia y amigos) se había quedado embarazada viviendo su embarazo soltera y con apenas dieciocho años, pues el pintor todavía no había decidido casarse... 
El caso, es que por lo visto, lo de la pistola hizo efecto ya que se casó con Francisca apenas tuvo al bebé.
El pintor, cada vez tenía más pedidos de retratos y con las ganancias de sus cuadro invirtió en bienes inmuebles... Uno de ellos en una casa en la misma calle y que hoy en día es la peña flamenca de Julio Romero de Torres y de la que en vida del pintor, siempre la tuvieron en alquiler para ayuda de la economía familiar cosa que cuenta Paco Muñoz en su blog "Notas cordobesas"
Cuando el Ayuntamiento acordó poner el nombre del pintor a la calle, promovieron una suscripción popular para rotular la calle...
Se consiguió recoger 1.068,45 casi 1069 pesetas de los años 20 ¡Un pastizal!
Con esa cantidad, además del bello rotulo de la calle, se hizo una replica en azulejo de uno de los cuadros del pintor, "La saeta" que se encuentra en la plaza de Capuchinos, colocado concretamente en la fachada de la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores. 
¿Y por qué en esa plaza? Pues según Teodoro Fernández Vélez en su libro "Julio Romero de Torres: Vida y obra" se reafirmaba una identificación entre la plaza y  pintor...
¡Y como siempre! La ubicación tuvo sus dimes y diretes, ya que se propuso que se colocara en la plaza del Potro para que la familia del pintor pudieran verla cuando salieran de la casa.

Volviendo al cartel de cerámica fue colocado al comienzo de la calle esquina con la calle Cabezas, de forma rectangular está decorado con una orla en su borde con abirragadas rocallas y "C" de estilo barroco, que se mezclan con cartelas geométricas.
En su interior, un diseño vegetal pintado en un color anaranjado claro y apenas esbozado, sirve de fondo para la composición principal, la cual consiste en dos tondos circulares situados en la esquinas  en el centro en grandes letras: 
                                                    JULIO ROMERO DE TORRES. 
Su nombre adornado con hojarasca decorativa. Los tondos de las esquinas los escudos de la ciudad: El de la derecha reproduce una vista de la ciudad con el rio, el puente y algunos edificios de los cuales se elevan alguna palmeras; alrededor de esta vista de la ciudad el lema:                         "CÓRDUBA MILITAE DOMUS INCLYTA FONS QUE SOPHIAE"
A la izquierda el escudo de Córdoba con el león sin coronar y en la parte inferior derecho la firma del artista.
Manuel Vigil-Escalera Díaz ceramista y amigo del pintor nació en Sevilla trabajó como ceramista desde 1915 hasta su temprana muerte en 1938.
Fue más tarde cuando se hizo una copia del mismo cartel colocándolo en la ultima casa de la calle frente a la plaza de Jerónimo Páez


Fuentes consultadas:
Callejero Sentimental por Francisco S. Márquez *ABC de Córdoba- Sotanas a la morisca y casullas a la chinesca: el gusto por lo exótico entre los eclesiásticos cordobeses (1556-1621) por Antonio J. Díaz Rodríguez *Universidad de Córdoba- Julio Romero de Torres: Vida y obra por Teodoro Fernández- Cordobapedía

lunes, 21 de febrero de 2022

La Calleja del horno de Guiral.



Pasear por la calle Cabezas es rememorar otros tiempos... Tus pisadas, al resonar con la piedra del suelo, hace evocar otra época donde se guardaban como tesoros, no ya la intimidad de sus casas, sino las leyendas...
En esta misma calle, existen desde tiempos inmemoriales dos callejuelas sin salida... Reminiscencias de la época musulmana y que aunque mantienen sus nombre en un pequeño azulejo, tienen la numeración de la calle Cabezas.
Una, que llaman doña Muña y de la que hablaremos en otro momento, la otra de la que hoy vamos a hablar: La Calleja del horno de Guiral... 
Observando las callejas, una frente a la otra, creo que los azulejos están cambiados ya que la calleja doña Muña, señora que perteneció a la familia de los marqueses del Carpio y que por lógica debería ser la que linda con el palacio, es la que aparece como calleja del horno de los Guiral.
Calleja de los Guiral aunque
aparezca el azulejo de doña Muña
Según D. Miguel Muñoz Vázquez en su trabajo de Boletín Real Academia de Córdoba de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de 1961 habla de la calleja barrera que delimita con la casa palacio de los marqueses del Carpio y que fue conocida por el nombre de de Fernán Cano a principios del siglo XIV según testamento de que se otorgó en la ciudad en 1327  doña María Teresa Ximénez de Góngora, esposa del adelantado D. Alfonso Fernández de Córdoba por el que manda a su capilla de San Bartolomé en la Mezquita Catedral "unas casas que son de la collación de Santa María en la barrera de Fernán Cano en la calle de las Cabezas" así que queda confirmado que las calle barreras de la calle cabezas existían desde el siglo XIII.

El nombre de la calleja de la que queremos hablar y según Muñoz Vázquez se llamó en un principio "Barrera del corral de Santa María" y al de la "Obispalía" lugares donde se levantaba en otros tiempos las tiendas de la alcaicería de los Bataneros, ya que era por donde se salía desde allí a la calle Cabezas, como así consta por escritura en la que arrienda el Cabildo a:

"Juan Ruyz, mercader fijo de Alfonso Ruyz e María Díaz su muger unas casas de la collación de Santa María que vacaron por muerte de Sancho Martinez que linda con el dicho coral e casas de Pedro Ruyz cirujano e la calle mayor"

Poco años después hacía 1443 tomó el nombre de barrera de Gonzalez de Guiral por la familia que moró en esa calle como dice el escrito que nos deja el Deán y cabildo de Santa María por el que arrienda el 22 de agosto de 1443:

"Unas casas de la barrera de Gonzalez a Pedro Gonzalez, cambiador, hijo de Juan Gonzalez e Isabel Gonzalez y que lindan con Juan Fernández curtidor y otra con Diego Fernández jubetero"

Estas casas son las que según un escrito dejó al Cabildo Diego Fernández, Canónigo, en 1422, sitas en la calle de las Cabezas en la Barrera de González "que lindan con otras que también le dejó en la calle principal al referido Cabildo el Chantre Antón Ruiz Morales", cuyas casas las tuvieron en arrendamiento, en 1514, Juan de Córdoba Pardo, hijo de Gonzalo de Córdoba y corresponden hoy a las señaladas con el núm. 14 de la referida calle.
Posiblemente ese apellido proviene  nombre proviene de un clan familiar "González" de los que al subir en la escala social aparece un nuevo apellido, "Guiral",  para dar más caché a la familia...
Puerta de la casa
Ya sucedió con otros conversos y que vivieron en la mal llamada casa de los Cueto y de la que ya hablamos en este blog ( Pinche Aquí)  presentes durante varios siglos en Córdoba y donde tenían sus casas principales al fondo de esta misma calleja... 
¿Qué por qué el nombre? Pues probablemente existiría allí un horno de su propiedad, en aquellos tiempos los hornos se alquilaban por horas para que muchas familias que no disponían de ellos pudieran cocer su pan para la semana.
Nos nos debe sorprender que la procedencia de esta familia sea judía-conversa lo que le impidió en un principio llegar a los más granado de la nobleza a pesar de su alto nivel económico.
Si tiramos de árbol genealógico que aparece en el trabajo del académico e historiador Don J. Aranda Doncel, viene de familia de Jurados que era lo más alto que podía llegar una familia de "cristianos nuevos" a pesar de haber pasado cinco o seis generaciones.
En aquella situación lo que se pretendía era enlazar ¡costara lo que costara! con la nobleza sobre todo con esa que poseía muchos títulos y muy poco cash...
El factor dinero permitía costear los largos procesos de las pruebas de limpieza de sangre, los de hidalguía, comprar algún que otro oficio, tierras y hasta señoríos, otra forma era intentar el acceso a ordenes militares o empleos cortesanos para así lograr por méritos algún que otro título nobiliario.

El primer González Guiral del que tenemos conocimiento en Córdoba es Don Gaspar Gonzalez Guiral y Salazar que aparece empadronado como hijodalgo en el Ayuntamiento de Córdoba probando su genealogía el 6 de mayo de 1623 y que funda mayorazgo en 1672 especificando que los herederos deberían de tener la aprobación de sus padres para sus matrimonios ya que dice:
"Por los casamientos que se suelen hazer sin deliberación y acuerdo, biene a rresultar disminuirse el crédito y calidad de las familias ..."
En el archivo municipal aparece un pleito de probanza de sangre a D. Martin González de Guiral, dicen los entendidos que fue el expediente más largo, pretendiente a caballero Veinticuatro de la ciudad.
En 1690 aparece un Martin Antonio González de Guiral como mediador en un problema que hubo entre el Corregidor de la ciudad y la casa de Comedias de la ciudad sobre unos asientos que el corregidor quería designar para personalidades.
A partir de mediados el siglo XVIII parte de la familia se dispersa por toda España sobre todo en Cantabria, donde uno de ellos emigró a Cuba enriqueciéndose con la industria del tabaco; su descendencia vuelve a España.



Fuentes consultadas:
Los caballeros veinticuatro de Córdoba a finales del siglo XVII. Riqueza, función y linaje de una élite de poder por María Isabel Castillejo Cuenca-Ocio y vida cotidiana en el mundo hispánico en la Edad Moderna por Francisco Núñez Roldán- Actividad teatral en Córdoba y arrendamientos de la Casa de las Comedias por Ángel María García Gómez- El recinto amurallado de la Córdoba bajomedieval José Manuel Escobar Camacho-Ocio y vida cotidiana en el mundo hispánico en la Edad Moderna por Francisco Núñez Roldán- Los estatutos municipales de limpieza de sangre en la Castilla moderna. Una revisión crítica por Enrique Soria Mesa-Boletín de la Real Academia de Córdoba, de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes Año 1961-


sábado, 17 de noviembre de 2018

La calleja del Guadamacilero

 y los Cañaveral

Calleja del Guadamacilero Juan Carrillo





Paseando por la Ribera, nos encontramos con una preciosa callejilla sin salida que serpentea terminando en una pequeña placita silenciosa y bien cuidada, que como otras de la ciudad te da la sensación de entrar en una propiedad privada.
Según D. Teodomiro Ramírez de Arellano en su obra de "Paseos por Córdoba" la barrera o calleja sin salida tiene una pequeña leyenda de una virgen encontrada en una de sus casas:
" que en una de las casas de esta calleja al caerse una pared, se encontró una virgencita blanca  donde le erigieron una capilla formando una hermandad para darle culto, la trasladaron a la parroquia de Santiago "

Antigua calleja del Cañaveral
También dice que se le llamaba del Cañaveral  porque allí existía uno... ¡Desde luego nada más lejos de la realidad!

La calleja se llamó así no por un cañaveral sino porque allí vivió D. Sancho Gonzalez de Cañaveral y Tovar  (o Tobar que aparece en algunos sitios) ilustre familia perteneciente al reino de León.
Su padre, Pedro González de Cañaveral era caballero hijodalgo ¡Es decir que no tenía un duro!...  Como es sabido los segundones de un linaje eran hijosdalgo pero no ostentaban ni tierras ni dinero, se tenían que buscar la vida....
¡Y se la buscó! fue capitán y tomó parte con el Almirante y Adelantado Mayor de Castilla Fernán Sánchez de Tovar en la salida que se hizo para derrotar a la escuadra portuguesa.
Sancho contrajo matrimonio con doña Inés de Casenco y tuvieron solo una hija: doña Inés Gonzalez de Cañaveral que se casó con el sobrino del Almirante de Castilla y que se llamaba Rodrigo de Tovar, entroncando los dos apellidos o linajes.
Estos fueron los padres de nuestro Sancho Gonzalez de Cañaveral y Tovar que pasó a Andalucía entroncando aquí en Córdoba por casamiento con familias tan ilustres como los Fernández de Córdoba
Antigua calleja del Cañaveral

Este Sancho de Cañaveral se casó con doña Juana Fernández de Córdoba hija de Pedro Fernández (Valenzuela)  "El desheredado" al que llamaban así porque al morir su padre, su abuelo se quedó como tutor al pequeño, pero su abuelo estaba casado en segunda nupcias con una tal doña Berenguela que al ver que había muerto su hijastro y padre del pequeño, consiguió que su esposo nombrara como heredero de la casa a su propio hijo a pesar de que le pertenecía por herencia al pequeño... 
Ya veis como se dice por aquí que ¡Dos tetas pueden más que dos carretas! de ahí que desde entonces se le conociera a él y a sus descendientes con el sobrenombre del "Desheredado" porque su abuelo le quitó lo que a él le correspondía y benefició a su medio tío.
A lo que íbamos:
Este Sancho y doña Juana fueron padres de Sancho Gonzalez de Cañaveral, Pedro Cañaveral y Valenzuela de Baena este fue conquistador de Granada y I señor de Benalúa casado en primeras nupcias con maría de Trillo y Figueroa en Granada y en segundas nupcias con Beatriz de Córdoba.
Sancho González de Cañaveral aparece involucrado en la compra a los Jerónimos de parte de un cortijo y que explica muy bien Soledad Gómez en su libro "Mirando el cielo sin dejar el suelo".
Veréis por lo visto una tal Leonor de Montemayor presentó un pedimento al alcalde ordinario en el que decía:
"(...)  que al ser mayor de trece años y menor de veinticinco y ser hija legítima de don Pedro Diaz de Montemayor que se había metido a fraile Jerónimo y que se consideraba heredera de su padre que había muerto al mundo por haberse hecho clérigo y pedía un inventario de los bienes de su padre que éste había entregado a la congregación y de hecho estos había vendido parte, apareciendo este Sancho Gonzalez de Cañaveral como comprador de la mitad de uno de los tres cortijos que tenían de este fraile los Jerónimos. "
Todo esto fechado el 10 de Septiembre de 1440.
¿Qué que es importante de todo esto? La fecha en que es presentado el pedimento y que podemos fechar a este hombre en Córdoba y por lo tanto viviendo en esa calleja.

Del matrimonio de Pedro Cañaveral y Valenzuela de Baena* y de doña Beatriz de Córdoba tuvieron a D. Juan Pérez de Cañaveral y Córdoba heredó de su tío por línea materna, Juan Pérez de Córdoba, continuo de los Reyes Católicos, el mayorazgo de "Los Cortijos" testamentado en 1 de Julio de 1529.
Desde ahí se van casando y enlazando con los condes de Cabra y pasando parte de los hijos a Granada.

No hace muchos años le pusieron a esta calleja el nombre de  Guadamacilero Juan Carrillo.
¿Qué por qué Juan Carrillo? Pues porque por lo visto fue uno de los fabricantes de guadamecíes más destacados del siglo XVII y que vivió en esta calleja... Aunque otros autores dicen que vivió en la calle del "Viento" la que hoy se llama "Ronquillo Briceño".
Desde luego fue mucho más tarde con la desaparición de algunas de las casas señoriales de la zona, posiblemente porque se fueron más al centro de la ciudad por las temidas riadas o porque se fueron entroncando con apellidos y desapareciendo los suyos, pasando a ser casas de segunda en familias con más posibles... El caso es que después de esta desaparición se desplazaron gremios enteros a la cercanía del río.
Unos tal vez promovidos por la proximidad del transporte y otros por la necesidad de utilizar mucha agua en sus oficios, como el caso de los guadamacileros y desde que los Reyes Católicos aprobó sus ordenanzas para ellos en 1502 y que constan en el archivo Municipal con normas muy claras prohibiendo poner sello de procedencia de Córdoba si no lo eran... ¡Es decir, el cuero cordobés ya tuvo denominación de origen!
De hecho se le atribuye a Juan Carrillo -según D. Antonio Jaén- el cuero labrado de la Catedral, parte de ese trabajo, en concreto un frontal se encuentra en el tesoro catedralicio, encargándole 6.450 pieles que deberían estar terminadas a gusto del canónigo, existiendo contratos documentados de este hombre el 2 de Mayo de 1605, el 7 de Enero de 1618 y 8 y 16 de agosto de 1623. 
También aparece que en 1616 era hermano Mayor de la cofradía de la Veracruz de la cercana y desaparecida iglesia San Nicolás de la Axarquía. 



*Nota:- Que curioso que en Baena, donde provienen parte de esta familia haya en la iglesia una Capilla de los Fajardo (Apellido involucrado en un suceso muy llamativo en Córdoba. Un asesinato cometido por dos hermanos de apellido Bañuelos hacía su hermana donde la ahorcaron en una viga muy pero que muy cerca de esta calleja).

Fuentes consultadas: 
Genealogía y Heráldica de la familia Fernández de Córdoba/va- Historia de la villa de Baena por Francisco Valverde y Perale (página -bii-)- Mirando al cielo sin dejar el suelo: Los Jerónimos cordobeses del Valparaíso ... por Mª Soledad Gómez Navarro (pagina-c0b/c0c)- Calleja de Guadamacilero Juan Carrilllo por José Cruz Gutierrez y José Navea Valero ABC de Córdoba 06/04/2014-

jueves, 8 de marzo de 2018

La calleja de la Hoguera

Fotografía propiedad ABC Sevilla Álvaro Carmona
La Calleja desde dentro
En Córdoba a pesar del paso del tiempo, aún perdura un claro ejemplo del urbanismo musulmán con callejas sin salida o azucaques, clara palabra árabe que ni la Real Academia Española recoge y que en Córdoba todos conocemos.
Son algunos los recodos de algunas callejas los que te hacen sentir que penetras en un lugar privado, en algo prohibido....  
Un claro ejemplo se encuentra en la calle Céspedes donde se abre una pequeña callejuela llamada "De la hoguera" y que conecta la calle Céspedes y Deanes.

Como a la mitad de la calleja se abre una pequeña plaza, que nos hace retroceder de dos formas, una a tiempos medievales y otra creyendo que estás en algo particular la gente que es desconocedora de la calleja vuelve sobre sus pasos por creer haber entrado en algo prohibido...
Según don Teodomiro Ramírez de Arellano en sus "Paseos por Córdoba" antiguamente estas callejas estuvieron unidas: 

"De los datos adquiridos colegimos que estas dos barreras fueron una sola calle llamada en lo antiguo de la Hoguera, sin que sepamos el motivo; después labraron una casa que las separó, aunque quedando de paso" 

Por lo consiguiente quedaron dos callejas sin salida independientes la una de la otra:
Una la llamaron "del Quero" por vivir allí un racionero llamado Juan Álvarez de Quero...
Aunque con anterioridad y desde la conquista de la ciudad por Fernando III hasta 1476 se llamó "Artera".
 Se cree con bastante seguridad que en una de las primeras casas de esa calleja nació nuestro afamado poeta Don Juan de Mena como bien dice -Miguel Muñoz Vázquez miembro de la Real Academia de Córdoba- Juan de Mena nació en 1411 en la calleja llamada Artera donde vivían sus padres, en una de las primeras casa entrando por la calle Deanes, como se puede apreciar en este documento:

"... troco o canbio que fizo el cabildo de unas casas que tenia en la calleja artera de frente de donde mora Pedrairas, en la collación de santa María linde con casa de Diego Alonso e otras de Elvira Martines, muger que fue de Lázaro Martinez por otras casas en la collación de Onmiun Santorius que era del dicho Diego Alfonso capatero y de Beatriz Alfonso su muger. Fecha en Cordova a cuatro de marzo en mil cuatrocientos y siete. Yo Velasco Ximenes de Segovia, notario público de Córdoba...."
Recordemos que una "Artera" es un utensilio de hierro para marcar el pan, por eso se ha de pensar que existiera un horno o al menos la gente iba a marcar su pan amasado para hornear en hornos comunitarios.

Fotografía propiedad ABC Sevilla Álvaro Carmona























Fotografía propiedad ABC Sevilla Álvaro Carmona
Columna que se encuentra en la calleja
La otra calleja solo se le ha conocido como "La Hoguera", cuentan, ya no se si es leyenda o realidad, que su nombre se debe porque allí se quemaron públicamente los libros que poseían los judíos conversos. Multitud de obras fueron arrojadas al fuego formando una gran hoguera y desde entonces los cordobeses recuerdan aquel momento dándole el nombre a la calleja.
Fotografía propiedad ABC Sevilla Álvaro Carmona

En 1955 el Ayuntamiento de Córdoba quiso recuperar estas callejas uniendo ambas, haciendo al paseante sentir como si te adentraras en un lugar privado de cualquier casa...
Fotografía propiedad ABC Sevilla Álvaro Carmona
Pasillo que atraviesa la calleja

Fotografía propiedad ABC Sevilla Álvaro Carmona
Techumbre

Fotografía propiedad ABC Sevilla Álvaro Carmona
Parte de un azulejo que se encuentra en la calleja
Hoy, en ese azucaque podemos encontrar "La mezquita de los Andaluces" y desde casi la entrada de la calleja por la calle Céspedes, se puede apreciar el pequeño alminar cuadrangular con pequeños arcos de herradura, rematando el alminar una cúpula semiesférica con cinco bolas decrecientes... Esta pequeña mezquita fue construida en época almohade en el siglo XI.
Restaurada en el siglo XX, por Clemente Lara de la Peña y tan singular como nuestra Mezquita Aljama ya que ninguna de las dos está orientada a la Meca.
Fotografía propiedad ABC Sevilla Álvaro Carmona
Entrada de la mezquita
Interior de la mezquita de los Andaluces
situada en la calle de la Hoguera
Interior de la Mezquita de los Andaluces
Preciosa fuente de la Mezquita






















Patio donde se aprecia el chino cordobés
Parte del patio


*Editada 21/05/2022 fotografía ABC Sevilla

Fuentes Consultadas:
Wikipedia-  Boletín de la Real Academia de Córdoba  de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes (página adi) Enero/Diciembre de 1957- Nueva y pintoresca calleja Diario de Córdoba 28/01/1955- Calleja de la Hoguera Diario de Córdoba 11/02/1960- La calleja de la Hoguera Diario de Córdoba 09/12/1973-

jueves, 18 de junio de 2015

Calle Siete revueltas y la leyenda del perfume









Junto a la antigua calle del Sol la que ahora es Agustín Moreno se encuentra la calle siete revueltas. 
¿Qué por qué Siete revueltas? Porque son siete, los giros o "revueltas" que hace la calle para cruzarla de una punta a otra... El discurrir por su sinuoso camino te hace trasportarte a otros tiempos, otra época.
Fotografía propiedad de Wikipedia
Entrada a la calle por Agustín Moreno
A veces, el transeúnte se equivoca en los giros ya que entran en algunas callejas que no tienen salida... En concreto tres callejas que en su tiempo fueron los postigos o puertas falsas de casas nobiliarias como la de la familias de los Ríos, después del vizconde de Miranda o la casa de la familia Cárdenas, más tarde de los marqueses de Benamejí...
Durante el reinado de Felipe II y después de la revuelta de los moriscos en Granada, muchos fueron traídos a Córdoba , aposentándolos en diferentes barrios como en Santa Marina o en este mismo, Santiago.
Existe documentación en la que aparece en el siglo XV en el aparecen inscritos en dicha calle 20 africanos; y como bien dice D. Vicente Orti Belmonte-" el dato es bien curioso ya que hace suponer que en el siglo XVIII todavía moraban allí descendientes de moriscos"
Es en esa calle donde se encuentra una plazuela a la que siempre se le llamaba "El panderete de las brujas" seguramente por vivir allí mujeres curanderas, es decir que se dedicaban a lo que hoy diríamos medicina natural. 
Una de las callejas barrera

Bueno a lo que íbamos:
Se encuentra una casa preciosa que se le llama "La casa de las Campanas" perteneciente al antiguo mayorazgo del ducado de Alba, el nombre proviene porque allí existió una fundición de campanas y de la que ya hablaremos con más tranquilidad, porque hoy quiero contaros la leyenda del Perfumen de las Siete Revueltas:

Cuenta la leyenda que en el primer tramo de esta calle existía una barbería, cuyo dueño era un celoso enfermizo; tanto que a su mujer jamás dejaba salir sola a la calle, a no ser que fuera en su compañía y hasta hizo poner unas enormes celosías en ventanas y balcones para que nadie pudiera verla... La desdichada nunca se oponía a las pretensiones de su esposo y en muy contadas ocasiones se asomaba a la calle.
Pero sus celos iban cada vez a más, hasta tal punto que un día y sin motivos algunos y un arrebato, mató a la pobre infeliz. 
Cuando se dio cuenta de lo que había cometido, maquinó la manera de poder salir indemne de la situación. ¡Lo mejor sería ocultar el cadáver!

Y es que en aquellos días la ciudad no era muy limpia y los olores no eran muy agradables... Solo cogió el cuerpo y lo tiró en un desagüe enorme que existía al principio de su calle y que va a desaguar muy cerca del Molino de Martos en la Ribera.
El miserable guardaba la esperanza de que cuando llegara el cuerpo al río desapareciera para siempre. 

Luego, comenzó a explicar a todo el mundo que le quería escuchar que su esposa se había marchado al campo a cuidar a su padre que estaba enfermo. 
¡ Cosa, que a todo el mundo le intrigaba! Primero porque el barbero no era persona de darle mucha explicaciones a la gente y segundo que la hubiera dejado marchar sola, pues en casi en diez años que llevaba casado con ella, jamás le había dejado salir ni tan siquiera a la plaza.
Pero bueno, la gente creyó que era verdad que se había marchado para los cuidados de su anciano padre y no dudaron de la palabra del opresivo barbero.

Al paso de unos meses del sumidero que existía en la calle, comenzó a salir un olor tan agradable que llamó la atención de toda la ciudad... 
Cuentan que hasta fueron los boticarios más prestigiosos para ver si lo podían clasificar lo que no lograron por ser superior a todos los aromas conocidos. 
Al paso de los días, unos niños jugando en el Molino de Martos se metieron por el enorme desagüe y empezaron caminar por él hasta que encontraron a la pobre mujer muerta. 
Dicen que el cadáver estaba exactamente a la altura de la barbería y era ella la que desprendía ese agradable olor... 
Sería para que la gente pudiera percibir que allí ocurría algo; ni que decir tiene que el barbero fue encarcelado por el  horrible asesinato de su pobre esposa. 



*Editado para poner fotografía del cartel de las callejas  2017

Fuentes Consultadas: 
Paseos por Córdoba de Ramírez de Arellano- Cordobapedía