En tres tiempos se divide la vida: En presente, pasado y futuro; de éstos el presente es brevísimo, el futuro dudoso y el pasado cierto... (Lucio Anneo Séneca)

domingo, 20 de septiembre de 2020

La Musidora de Julio Romero de Torres


La modelo vamp...
La Muxidora realizado en 1921- 1922
Óleo y temple sobre lienzo 112 x 177 cm
Museo de Bellas Artes- Buenos Aires
Los entendidos dicen que el cuadro te hace recordar al lienzo de Manet titulado "Olimpia" a mi corto entender, me recuerda mucho más a la "Maja desnuda" de Goya. 
¡Cuestión de riqueza de los ropajes!
La Musidora
La modelo aparece en un diván cubierto de preciosas y finas telas donde predomina los rasos con tonos morados y purpura hasta en el mantón que recubre a la mujer, tonos asociados con creatividad, espiritualidad
 y el mejor color para empoderar a una mujer.
La mirada desafiante de la modelo hacía el espectador, es muy recurrente en la pintura de Julio Romero de Torres. ¡Estoy en posición de ofrecimiento pero aquí mando yo, soy la vampiresa!
Delante de ella se puede ver un jarrón de cobre que Romero de Torres ya ha utilizado en otros cuadros y que evoca el fuego de la pasión de él sale una azucena, símbolo de espíritu humilde y sincero...
En segundo plano otra mujer mira también al espectador con una actitud de ofrecimiento de una guitarra, detrás de ella un fondo de paisaje difuminado.
La modelo es la francesa Jeanne Roques, nacida en Paris en 1889 fue musa y directora del cine vanguardista.
De familia liberal se crío en ambientes culturales donde cultivó aficiones como la literatura, la pintura y la interpretación, llegando a ser en los años 20 el arquetipo de mujer liberal, de mujer sofisticada... 
Muxidora junto con Antonio Cañero
en la película Sol y Sombra
Sin duda una adelantada a sus tiempos, una mujer que supo jugar con el erotismo de aquellos tiempos dejando caer rendidos a sus pies a personajes como los escritores André Breton o Louis Aragón.
Vino a España en 1921, para actuar en el teatro comedia de Madrid y es ahí donde embelesó a Julio Romero de Torres, cuando fueron presentados de la mano de Enrique Gómez Carrillo, marido por aquel entonces de la cupletista Raquel Meller...
El pintor no paró, hasta dejarla inmortalizada en una de sus obras más sensuales... Musidora y que vendió en la exposición en Buenos Aires.
Jeanne, crea su propia productora "Société des films Musidora", con la que dirigió más de  diez filmes como: "La Capitana Alegría" en 1920, " Por don Carlos" en 1921, "Sol y Sombra" 1922, y "La Tierra de los toros" en 1924.
En España, vivió alrededor de cinco años que es lo que duró su romance con el rejoneador cordobés Antonio Cañero. 
Cartel de "Por don Carlos"
¡Que a decir verdad no pegaba mucho... Una mujer liberada y un "señorito andaluz"! Pero la atracción sexual es así... Los polos opuestos se atraen!!
Una vez rota la relación con el rejoneador volvió a París y es allí, donde se casó con un médico llamado Clement Marot con el que tuvo un hijo en 1927 y del que se divorció en 1944 y es cuando se centra en la literatura publicando dos novelas "Arabella y Harlequí" , "Paroxysms" y varios libros de poemas, canciones y obras cortas de teatro.

En la década de los 50 vivía en la pobreza hasta que fue descubierta por Henri Langlois, fundador de la cinemateca francesa, donde pasó sus últimos años en la documentación del patrimonio fílmico francés.

Muxidora murió un 7 de Diciembre de 1957 de una enfermedad cardiaca, siendo enterrada en el cementerio de Montmantre en París.

El cuadro fue uno de los que el pintor expuso en 1922 en la Galería Witcomb en Argentina. Fue adquirido por la comisión nacional de Bellas Artes de Argentina donde desde entonces se encuentra expuesto. 



Fuentes consultadas;
La "femme fatale" que se enamoró de Antonio Cañero por Marta Jiménez en Cordopolis 03/06/2014-Visiones desafinadas. Prácticas y representaciones de la guitarra en Madrid por Trancart, Vinciane- Filtopia por Nuria Vidal-

Gibraltar cordobés!!!!!



¡Que no, que no me he vuelto loca!

Antes de ser inglés y mucho antes del tratado de Utrecht... El peñón de Gibraltar fue cordobés, un espacio muy corto en el tiempo, pero lo fue.
Y todo gracias a D. Pedro de Herrera, un judío converso nacido en nuestra ciudad que negoció ante el duque de Medina Sidonia para que cientos de personas se asentasen allí.

Pero pongámonos en situación:

Sabemos que las crisis son cíclicas, verdad? Pues hubo una en 1391 donde la sequía y la peste hizo de las suyas haciendo que muchas personas murieran y que muchos nobles que en aquellos momentos tenían tierras y bienes inmuebles pero que no disponían de dinero "contante y sonante" se endeudasen al pedir ayuda a los mercaderes judíos.

¿Qué pasó? Pues que ellos prestaban pasta pero con un tiempo para devolverla y con ciertos intereses...
Cuando los nobles se dieron cuentan de que no podían devolver en aquel momento lo que con anterioridad los mercaderes les habían prestado, comenzó a gestarse el caldo de cultivo necesario para echarle la culpa de todo mal conocido y por conocer a los judíos...
Año 1391, desde los púlpitos de las iglesias haciéndose eco de las voces que muchos nobles que les interesaba que el pueblo se levantaran contra "los usureros" que les habían prestado dinero cuando lo necesitaba pero que ahora ellos no querían devolver, se escuchara junto con el fanatismo religioso del arcediano de Écija para echar la culpa a los judíos entre otras muchas cosas, de envenenar las aguas de la ciudad.

Esto hizo levantar una muchedumbre que asaltara la judería matando a toda persona que se encontraban por el camino, robando y quitándoles sus casas.
Esto hizo que muchos judíos que quedaron en Córdoba se convirtieran al cristianismo con el único afán de poder proteger sus bienes y sus familias; aunque la historia no tardó muchos en repetirse; tan solo quince años después en 1406, de nuevo se asaltó la judería, los cristianos viejos cordobeses, nobles, sus criados y hasta clérigos la asaltaron matando a todo judío que encontraron, robando sus casas y hasta violando a sus mujeres; durante cuatro largos días se prolongó el robo y los asesinatos.
Tan espantosos y horrendos fueron los hechos que hasta el rey Enrique III de Castilla multó a la ciudad con 40.000 doblas de oro como indemnización pero no para dársela a los agraviados, judíos que sobrevivieron que hubiera sido lo correcto... sino hacía él 
¡Ni listo que era el colega!
Córdoba le pagó solo la tercera parte, muchos fueron los caballeros que quisieron mediar para que el Rey perdonara la multa pero no lo consiguieron...  Sólo el poder divino lo hizo ya que el rey la espichó sin haber saldado las cuentas con la ciudad.

En Córdoba, como en otras ciudades andaluzas, se seguía 
acrecentando el odio con el agravante del enfrentamiento de dos ramas de una las principales casas Los Fernández de Córdoba, el señor de Aguilar y su primo el conde de Cabra y de la que ya hablamos en este blog (PARA LEER LA HISTORIA PINCHE AQUÍ)
1473la ciudad estaba dividida en dos bandos a causa de las rencillas de ambo señores:
Los que estaban con el señor de Aguilar que apoyaba a Enrique IV y los que estaban de parte de su primo el conde de Cabra, D. Pedro Fernández de Córdoba que abogaba por la princesa Isabel como reina de Castilla...
Aquello fue el detonante por parte del conde de Cabra para dirigir su propaganda contra los conversos cordobeses que se veían apoyados por el señor D. Alonso de Aguilar, hermano del célebre Gran Capitán.
D. Alonso había favorecido el acceso de cristianos nuevos a cargos públicos, cosa que sus rivales no estaban dispuestos a consentir, aumentando el odio hacía éstos...  
Los hechos ocurrieron cuando una procesión de la Virgen salió del convento de los Franciscanos, cuando bajaba la imagen llevada por los cofrades por la calle de la Feria. Por lo visto una chiquilla echó agua por el balcón sin darse cuenta que iba pasando la imagen en aquel momento y cayendo sobre ella...  
En aquella casa vivía una familia de "cristianos nuevos" e inmediatamente fueron acusados de herejía siendo la reacción fue inmediata:
Un herrero de la collación de San Lorenzo llamado Alonso Rodríguez se hizo jefe de los indignados cristianos viejos que empezaron enseguida un asalto de las casas de los conversos incendiándolas.
Desgraciadamente la ciudad se dividió en dos bandos: Los "Aguilaristas" a favor de la defensa de los conversos y los "Cabristas" los que estaban a favor de echarlos de la ciudad.
El "Aguilarista" Pedro de Torreblanca con algunos hombres intentó por todos los medios detenerlos pero fue herido por el herrero que se refugió en la mismo Compás de San Francisco, de donde el señor de Aguilar lo sacó y lo mató en la misma puerta.

Durante tres días, los "grupos" que se encargó de alborotar Pedro de Aguayo, un noblecillo de tres al cuarto familiar de D. Pedro de Córdoba y Solier, obispo de Córdoba, que bajo aquel pretexto se desquitaba del señor de Aguilar por haber expulsado  a su primo de la ciudad en tan bochornosa situación como montado en una mula... Alentando a las gentes a robar y quemar casas de "sus protegidos".
Ante la mala situación que sufrieron, muchos judíos conversos huyeron hacía la provincia sin saber muy bien donde establecerse...
Es D. Pedro de Herrera, hombre de confianza del señor de Aguilar y judío converso el que se encarga de entablar contacto con el duque de Medina Sidonia negociando una especie de compra de Gibraltar.
El monte de Calpe, que es como se le conocía al peñón de Gibraltar pertenecía al duque desde 1462 por conquista a los nazaríes y le pertenecía además de ser una de sus posesiones más preciadas por tener el control del estrecho...
Las condiciones que puso el duque no fueron fáciles de asumir ya que además de comprarles las casas a los habitantes que allí se encontraban y que en su mayoría era netamente militar y que vendieron a precios desorbitados deberían de edificar nuevas,  además tendrían que encargarse de la custodia de la ciudad sufragando cuatro quintas partes de su defensa un total de cuatro mil doblas al año.... 
Más de 4.000 personas llegaron a Gibraltar, un lugar en el que pretendían vivir en libertad sin enfrentamientos políticos o religiosos, como cuenta Alonso de Palencia:

"Vendieron sus alhajas y compraron barcos de pasaje. Algunos enviaron delante sus ajuares y parte de las familias; pero padecieron grave daño y ultraje en la navegación, porque los piratas les robaron sus haciendas y se llevaron algunas mujeres. Los que eligieron la marcha por tierra, en número de 350 jinetes y 2.000 peones, marcharon con rapidez y se dirigieron a aquella ciudad (…) muy necesitada así de soldados aguerridos como de zapateros y otros artesanos."


Aunque la suerte no estuvo de su parte, la muerte del rey Enrique IV cambiaba el panorama de todo el reino de Castilla, su hermana Isabel se apresuró a coronarse reina dejando a su sobrina sin el trono de Castilla lo que presagiaba un enfrentamiento con el tío de la "Beltraneja" el rey de Portugal; y uno de los lugares con mayor posibilidades de iniciar una contienda era Gibraltar con un ataque desde Ceuta que se encontraba en poder del portugués....
Posibilidad que no se le escapó a Isabel la Católica" poniendo sus ojos en el peñón  y poniendo a su vez muy nervioso al duque.
El de Medina Sidonia, en un principio escuchó al cordobés D. Pedro de Herrera que le propuso atacar Ceuta para ganarle la partida al rey portugués que estaría desprevenido; Sin embargo de nuevo los enemigos de los conversos tuvieron mucho que ver ya que sembraron la duda en el duque contándole que posiblemente era una estrategia de D. Pedro para entregar la plaza, dejando la lealtad de converso cuestionada.
Así que el Duque organizó un ejército que atacó Ceuta, pero sólo era una maniobra para ocultar sus verdaderas intenciones, tal y como nos cuenta Alonso de Palencia: 

"…el Duque (llegó) á Gibraltar, como de paso, con escogida caballería. El Alcaide de la fortaleza (Pedro de Herrera) le abrió sus puertas y obedeció rendidamente sus órdenes, y el Duque no tuvo escrúpulo en deponerle ignominiosamente de su cargo y aun intentar prenderle como á traidor."

Justo dos años después, en agosto de 1476 de la llegada de D. Pedro de Herrera y los suyos a Gibraltar, el Duque de Medina Sidonia los obligó a abandonar sus casas y la que ya era su tierra. Aunque y según Rafael Girón- es llamativa la cantidad de apellidos cordobeses que aparecen entre los procesos del santo Oficio en Gibraltar como "Córdobas", "Baena", "Membreque", "Herrera", "de la Corredera"...ect
 Algunos se cree que volvieron a Córdoba, otros volviendo a su anterior religión y fueron acogidos en el  reino de Granada y en el norte de África. 
A partir de ahí ya no les quedaba nada y la pista se diluye en el tiempo... 

Como karma para el duque de Medina Sidonia, la plaza es decir Gibraltar, fue reclamada por la corona de Castilla, aunque para que no se "enfadara mucho"  fue gratificado por los Reyes Católicos con el marquesado de Gibraltar ¡A los enemigos hay que tenerlos contentos! 

Pasados muchos, muchos años cuando entre líos de un muerto, un testamento, un nieto del rey de Francia, los Habsburgo, tíos, sobrinos y una guerra de 14 años... Cambiamos Gibraltar por el primer Borbón. 




Fuentes consultadas:
Matanza de judíos en Córdoba por Rafael Ramírez de Arellano *Boletín de la Real Academia de Córdoba- Los judios-conversos y su protección en el Reino de Granada tesis de Francisco Quevedo Sánchez- Apuntes sobre los conversos asentados en Gibraltar Rica Amran Cohen- Crónicas de Enrique IV Tomos I – IV, Traducción de D. A. Paz y Mella (1904-1908) en la edición digital de la Biblioteca Digital de Castilla y León; Diego Lamelas Oladán - La compra de Gibraltar por los Conversos andaluces (1976)-Estudios sobre la inquisición por José Antonio Escudero- Los mercaderes judeoconversos en la Córdoba del siglo XVI por Rafael M. Girón Pascual *Universidad de Córdoba


viernes, 21 de agosto de 2020

El convento de las Capuchinas.

Cárcel de una hija repudiada por un Duque.





M
uy  cerca de las Tendillas el tramo de la calle Alfonso XIII se ensancha en un intento de una pequeña plaza que a lo largo de la historia se ha llamado del conde de Cabra, el conde de Sessa y ahora llamada de las Capuchinas por encontrarse allí uno de los conventos que aún subsisten... A pesar de llamarse Monasterio de San Rafael es conocido popularmente por convento de las Capuchinas.
Fundado el 29 de junio de 1655 por D. Antonio Fernández de Córdoba Cardona y Aragón noveno conde de Cabra y duque de Sessa y Cabra y tras el consentimiento del obispo D. Antonio de Valdés Herrera.
Fue instituido en uno de los palacios del conde de Cabra construido en el siglo XIV.
Vista desde el cielo del convento
Al contrario que otros conventos de la ciudad, al ser un palacio contaba con una gran extensión en torno a cinco patios y una huerta con un aljibe- como bien dice M. A Jordano-  
Hecho que facilitó la adaptación de los espacios a los nuevos usos conventuales sin la necesidad de adquirir propiedades colindantes y a su vez, la huerta otorgó una forma de subsistencia a de las monjas. 
En un principio el convento careció de iglesia en su fundación, utilizando el salón del Conde, los dos escudos que figuran en la portada del denominado salón del Conde que comunica con el claustro llamado del Magnolio pertenecieron al  primer conde de Cabra, don Diego Fernández de Córdoba, y a su mujer doña María Carrillo. 
Juan II le otorgó el señorío de Cabra en 1439 y  Enrique IV le concedió el condado como recompensa a su intervenciones militares previas a la conquista de Granada, donándole además algunas villas.
Iglesia del convento

En 1725 el obispo D. Marcelino Siuri se hiciera cargo de patrocinarla con la donación de 20.000 ducados... La obra de la iglesia se concluyó a los dos años de una sola nave con planta rectangular y bóveda de cañón con lunetos. 
En el trabajo de Pérez García sobre el patrocinio del Obispo-  La cúpula del crucero descansa sobre pechinas decoradas con los Evangelistas y los arco fajones de la bóveda recaen sobre pilastras que compartimentan los paramentos de la misma. Y tiene dos coros, uno ubicado en el presbítero y el otro es alto, a los pies del templo. 

La configuración del templo por este tipo de planta se pone en relación con el espacio en el que situó, el cuál no se trató de una decisión aleatoria, sino que en ella se evidencia el interés de aprovechar la representación que la plaza otorgaba a la institución.
Plaza de las Capuchinas
El convento está estructurado en torno a cinco patios y un gran huerto donde se encuentran diversos restos arqueológicos de los siglos XIV y XV.
La otra entrada es por la calle Torres Cabrera hasta el compás, un patio rodeado por una galería de arcos apoyados sobre columnas y a través del cual se entra al claustro principal o como denomina doña María de los Ángeles Jordano Barbudo- en su tesis "Arquitectura Medieval Cristiana de Córdoba" " claustro del Magnolio" por existir un bello árbol allí, cuadrado y cuenta con una puerta mudéjar y capiteles romanos e islámicos. 
En torno a éste patio varias dependencias de las cuales continua - M.A. Jordano- el salón del conde de Cabra, el locutorio y la sala capitular.
Uno de sus patios
Pero no siempre esas patronazgos y donaciones son por altruismo, en este caso se podría pensar que fundo una cárcel para una niña que el duque quiso o le quisieron hacer que olvidara...
Os cuento la historia:
Por lo visto D. Francisco María Fernández de Córdoba Folch de Cardona , duque de Sessa, Soma y Baena, por aquel tiempo era tan solo conde de Palamós y que en aquel momento era un remoto heredero de su Casa.
Su padre el  conde de Cabra como su abuelo el duque de Baena estaban vivitos y coleando... 
Él que sería Décimo conde ya se había casado en primeras nupcias con la bendición familiar, con su prima Isabel Luisa Fernández de Córdoba y Figueroa, hija del marques de Priego y duque de Feria.
Pronto empezaron las desavenencias en el matrimonio y pronto empezó con "amigas entrañables" para no encontrase solo.
Añaden las crónicas que se aficionó con la bella doña Mencía de Ávalos de situación social más baja ya que era vasalla de su Casa hija de D. Pedro Ávalos de Segura y de doña Francisca Merino y Aranda, labradores de cierta distinción en la villa, a la que requirió de amores...

"(...) de quien se aficionó en Cabra apasionadamente, viviendo aún su primera mujer, pero la pureza y honestidad de esta Señora hicieron infructuosas todas las diligencias del Duque, hasta que su viudez le dio la libertad de poderse casar in faz ecclesiae con ella, como lo ejecutó (...)".

Muerta su esposa, el Conde casó con doña Mencía de forma clandestina, la ceremonia de la boda se celebró de noche, en casa de los padres de la novia, en la calle de los álamos.  
La había oficiado en secreto el presbítero don Francisco Gómez Gil, con la promesa del Conde de obtener licencia del Obispo don Antonio de Valdés; Posteriormente, el conde visitó al Obispo y obtuvo su autorización, mediante engaños, ocultándole que ya se había casado y retribuyendo al clérigo oficiante con cincuenta reales de plata de a ocho. ¡¡Una generosa recompensa!! 

Todo esto provocó la ira de su cuñado y hermano de su difunta esposa, el marqués de Priego, que le acusó de haber realizado un matrimonio morganático es decir, una unión entre dos personas de rango social desigual y le desafió a duelo. 
El joven conde le respondió que su esposa "era tan buena como él y que otros habían escogido peores mujeres. Y que, en cuanto al reñir, no era ocasión de hacerlo en tiempo de boda, donde todo es regocijo".

El duque padre emprendió un pleito contra este matrimonio a los pocos días de la boda, no antes de recluir a doña  Mencía de Ávalos, "cautelarmente", en el convento de dominicas descalzas de Jesús María de Scala Caeli, de Castro del Río.
Y por su lado el cuñado y hermano de su primera esposa consiguió una orden Real para encarcelar al conde don Francisco en el Alcázar de Segovia, también de manera cautelar.

Una columna
Comenzando el juicio el fiscal denuncia que el conde había hecho vida paralela con doña Mencía:

" que el conde, en vida de su esposa, había venido haciendo vida maridable, con amor recíproco… habrá tiempo de once años poco mas o menos… con la dicha doña Mencía Davalos… a la qual, como ciego en su pasión amorosa dio palabra de casamiento en caso que muriese su Excelencia dicha condesa de Cabra, su mujer”. añade que el conde había gozado a la susodicha, continuándolo por muchos años, cometiendo adulterio en ofensa de su Excelentisima dicha condesa"

Y aquí se como siempre ataca más a la mujer que en verdad era soltera que al picaflor del conde, afirmando el fiscal:
" que doña Mencía de ávalos, recelosa de que el conde no cumpliera su palabra” de matrimonio, hizo uso de -maleficios y hechicerías- para conseguirlo. que había de tocar al interesado en la ropa, por detrás sin que lo supiera. El toque, había de hacerse los días de Navidad, Encarnación o San Juan. Y doña Mencía había tocado al conde en la noche de Navidad de 1656. 
En el expediente oraciones y conjuros "de naipes", "de las candelillas", "de la sal", "del aguijón" , "de la estrella", "del lagarto", "del ánima", "de barrabás", "del muñeco de trapo y los alfileres", etc..."

En una primera declaración, doña Mencía niega haberse casado con el conde, ni haber tenido relaciones carnales con él... Dice tener 28 años de edad. 
A continuación, declaran los padre y hermanos de doña Mencía, que caen en ciertas contradicciones, por lo que se les somete a careos.
La madre reconoce que “habrá unos seis años, en fuerza de las instancias que hacía, el conde gozó y hubo doncella a la dicha doña Mencía de Ávalos, su hija”. También declara que, en cierta ocasión, su hija le dijo “que pasaba muchas necesidades y que debía el conde, en conciencia remediárselas por la obligación de haberla avido doncella”. 
En otro momento, dice que lo de su hija con el conde comenzó mucho antes de que muriera su primera esposa.
Patio del Convento

Las mismas contradicciones ocurren con varios testigos que comparecen ante el Oidor, que se ve obligado a la aplicación de tormento de potro a algunos de ellos.
Esta circunstancia hace que las declaraciones de los testigos se repitan una y otra vez, con ligeras modificaciones:
-Una de las testigos es la panadera Francisca, que estuvo presente en la primera cita de los amantes, “ habrá once años mas o menos”, en una casa vacía del barrio de la Villa Vieja. Dice que el conde había dicho en cierta ocasión que, si doña Mencía se quedaba preñada, usarían “una bebida de açabache” para que abortara"

El procurador Juan de Mesa, en nombre del conde de Palamós, presenta una demanda de nulidad del matrimonio y declara en su nombre, esgrimiendo haber estado “privado de su voluntad” por los “sortilegios y hechizamientos” a que le había sometido doña Mencía de Ávalos. 
¡¡No tenía cara el conde!!
Denuncia- prosigue el procurado por boca del conde- que había sido privado de su “libre consentimiento” y que ahora ya estaba “en su bueno y libre juicio”. Reconoce las relaciones mantenidas con ella durante muchos años, en vida de su esposa, aunque después se retrajo algún tiempo, hasta que murió su esposa". 
¡¡Siempre somos las brujas las mujeres!!

Entre los cargos, se acusa a doña Mencía de haber hecho caer al conde bajo su influencia “por medios maléficos y especial de un toque de carta amatoria”. Se toma declaración, también, a varias mujeres que presuntamente habían intervenido en actividades hechiceras, tanto con doña Mencía como con otras vecinas de Cabra que declaran haber rezado oraciones de corte supersticioso, conjuros y realizado “aliños” para unir amorosamente.

Doña Mencía de Ávalos emite un memorial en el que declara la legalidad de su matrimonio con el conde y niega haber cometido ningún delito y declara estar “preñada del conde” su marido… “que la hubo doncella” y que cuando se inician las relaciones entre ellos, la joven tiene 16 años, es soltera y vive con sus padres en Cabra, en la calle de los álamos.

Pero el poder, los contactos y el dinero hicieron su trabajo ¡¡No ha cambiado mucho!! Consiguiendo finalmente su anulación, por haberlo hecho su hijo sin su conocimiento y consentimiento, dos razones, en aquel tiempo... El pleito se encuentra en el Histórico de la nobleza, en Toledo.
Compás del convento
Tras el escándalo y la anulación del matrimonio, los Ávalos no se sienten a gusto en Cabra marchándose a Lucena, mientras que doña Mencía estuvo recluida en Castro del Río durante un tiempo hasta que nació su única hija.
Retirándose finalmente al convento de nuestra Señora de la Consolación de La Rambla, donde falleció.
La retribución anual que recibió el convento de La Rambla durante el tiempo que residió en él doña Mencía de Ávalos, por cuenta del conde de Cabra, la cantidad establecida era de doce fanegas de trigo en grano y veinticinco ducados en moneda de vellón, a pagar el día primero de abril de cada año.
De este casamiento ya anulado, nació una hija María Regina Fernández de Córdoba y Ávalos a la que se colocó como monja franciscana en el convento de las Capuchinas de Córdoba que era patronato de esta rama de los Fernández de Córdoba... 
El honor de los duques quedó a salvo de esta abrupta intervención, callada la madre y encerrada su hija en un convento se acabó el "problemilla".
Según el cronista oficial de la Villa de Cabra, D. Antonio Moreno Hurtado  que en el siglo XVIII un tal Gregorio Fernández de Córdoba reclama el derecho de los títulos alegando que su padre fue hijo del X conde de Cabra y de doña Mencía de Ávalos cuando ya había sido anulado el matrimonio... Eso quiere decir que el "Pichabrava" del conde seguía visitando a doña Mencía en el convento rambleño donde nació otro pequeño.

Mientras tanto, el conde don Francisco continuaba con sus aventuras amorosas, casándose  dos veces más. 
Como anécdota de " lo pinta que era el conde", todavía se estaba pleiteando sobre su anulación matrimonial, firma nuevas capitulaciones matrimoniales en Madrid para casarse con su prima hermana doña Ana María Manuela Pimentel de Córdoba Enríquez de Guzmán, hija del V Marqués de Tabara y de doña Francisca de Córdoba y Rojas. Ésta sería la tercera!
Y una cuarta, esta vez con María Andrea de Guzmán y Dávila, dama y copera de la reina María Luisa de Orleans, hija del IV marqués de Villamanrique y de Ayamonte y II de Medina Sidonia, Grande de España.

Una vez más era un enlace gestado en la Corte y pensado para satisfacer las estrategias familiares de su propio linaje. 


Fuentes consultadas:

Monarquía Española, Blasón de su Nobleza, Volumen 1 escrito por Juan Félix Francisco Rivarola y Pineda página 200- La nobleza en la España moderna: Cambio y continuidad por Enrique Soria Mesa pag-aea y pag aeb-Paseos por Córdoba o sea apuntes para su historia por Teodomiro Ramírez de Arellano- De la ciudad conventual a la ciudad burguesa : Las órdenes religiosas en la evolución urbana de Córdoba por Yolanda Victoria Olmedo Sánchez Universidad de Córdoba*- Arquitectura Medieval Cristiana por María de los Ángeles Jordano Barbudo 1992 -El patrocinio artístico del obispo Siuri en Córdoba por Francisco Manuel Pérez García -Las clarisas en Andalucía: Historia, antropología y arte por Salvador Rodríguez Becerra y Salvador Hernández González Universidad de Sevilla*- Una curiosa afición del X conde de Cabra por D. Antonio Moreno Hurtado

domingo, 26 de julio de 2020

Doña Onecca, la abuela vasca de Abderramán III








Os preguntareis que estoy haciendo hablando de una princesa navarra cuando en este blog se habla de Córdoba, pues simplemente porque esta señora, a pesar de ser "norteña" y cristiana, fue la abuela del primer Califa cordobés: Abderramán III.
De Onecca sabemos que era hija de Fortún de Pamplona apellidado Garcés, fue heredero del trono de Navarra y el último de la dinastía Arista-Iñiga.  
Era hijo de García Iñiguez de Pamplona, aquel que capturaron los vikingos y que liberaron tras un cuantioso rescate... 
¡Las mala lenguas cuentan que fueron 7.000 monedas de oro! 

De su madre Oria Lopo Musa, sabemos que era nieta de Musa ben Musa de los Banu Qasi, aquel visigodo que se convirtió al islam para no perder sus tierras ni posesiones y de la que ya hablamos en este blog. (PARA LEER LA HISTORIA PINCHE AQUÍ). 
El matrimonio tuvo cinco retoños, cuatro varones llamados Fortun, Aznar, Velasco, Lope  y la pequeña princesa llamada Onecca.

Fueron tiempos difíciles para los navarros que no ganaban para sustos entre los vikingos, los Banus Qasin y el Emir cordobés... 
Fortún Garcés fue apresado por Muhammad I cuando las fuerzas musulmanas conquistaron la fortaleza de Milagro en el 860, llevándoselo a Córdoba donde estuvo rehén ¡Nada más y nada menos que 20 años! Era el único medio que tenía el Emir para asegurarse el sometimiento de Pamplona... 
Fortún llegó acompañado a Córdoba por su hija la princesa Onecca que apenas si era una niña....  
En realidad jamás vivieron en la ciudad como prisioneros, se podría decir que su jaula era de oro pues disfrutaban de todas las comodidades que existían en Al Ándalus.
Y como si del cuento de las mil y una noches, solo tuvo que pasar cuatro años para culminar una historia de amor entre la cristiana y Abdalá, que no era otro que el hijo del Emir.
¿ Que por qué se casaron? Pues realmente no sabemos si aquel casamiento fue un pacto entre reinos o esa historia de amor que venden los cronistas árabes, el caso es que Onecca a la que su esposo llamaba Durr que significa "perla" se casó con Abdalá y tuvieron un varón al que llamaron Muhammad y dos hijas Al- baha y Fátima, estos tres confirmados, y un hijo al que llamaron Zayb ibn Abdalah y que solo aparece en los libros de linaje portugueses ¡Así que éste con pinzas!

Pero Abdalá cambió, su padre el emir Muhammad I murió y subió al trono Al Mundhir... Cosa que para nada le gustó a Abdalá ¡Que se quitó del medio a su medio hermano a la primera de cambio! 
Cuentan que estaba el nuevo Emir Al Mundhir con su ejercito persiguiendo al rebelde ben Hafsun, asediando Bosbatro en la serranía de Ronda, cuando cayó herido, lo que aprovechó Abdalá y con la ayuda de un eunuco envenenó las lancetas y vendajes con el que curaron a su hermano... Al Mundhir murió en el campo de combate y Abdalá es nombrado nuevo Emir allí mismo.
Más tarde, ya proclamado Emir le dio la libertad a Fortún que cogió camino hacia Navarra junto con su hija. 
¿Fue repudiada por el Emir? Probablemente, aunque no he podido encontrar documentación de crónicas que cuenten qué sucedió... El caso es que Onecca se marchó dejando a su hijos con su padre; no sabemos si esa madre volvió a ver a sus hijos, posiblemente no...
Y una vez instalada en Navarra, no pasó mucho tiempo cuando contrajo matrimonio de nuevo, y esta vez con su primo- hermano Aznar Sánchez de Larraún señor del Valle de Laraún de Navarra cercano a Guipuzcoa e hijo del cuarto rey  Don Sancho Garcés, con el que tuvo tres hijos: Sancho Aznarez que falleció siendo niño, Toda Aznar y Sancha Aznar que ambas se convirtieron en reinas consorte... Pero esa es otra historia.

Mientras, el hijo que dejó Onneca en Córdoba no le fue nada bien... La Corte cordobesa era muy insegura para cualquier Omeya que se encontrara en el poder y cuando Abdalá eligió a éste como su sucesor  las cosas no fueron a mejor...
El complot se hizo desde el harem, Guizlam, esposa también de Emir y de sangre real aspiraba que fuera su hijo Mutarrif el elegido para ser el nuevo Emir.
¡Había que hacer desaparecer al hijo de la vascona que para colmo ni tan siquiera estaba en el harem para defenderlo! Instigado por su madre y sus partidarios, Mutarrif mató a su medio hermano Muhammad a golpes hasta causarle la muerte... 
La victima dejó un pequeño llamado Abderramán que ni tan siquiera había cumplido la cuarentena. 
Posiblemente, la mala conciencia del Emir que se sentía culpable por las desavenencias y celos de los medios hermanos y que había acabado en el asesinato de Muhammad; lo acogió bajo su protección para llegar a ser el primer Califa de Al Ándalus, Abderramán III.

Pero eso déjame que te lo cuente otro día



Fuentes consultadas: 
Doña Onecca, una princesa vascona en la corte de los emires cordobeses de Alberto Cañada Juste- Historia mínima del país vasco de Jon Juaristi Linacero-La Sorprendente Genealogía De Mis Tatarabuelos por Ramón Rionda- Wikipedia- Congressiones apologeticas sobre la verdad de las investigaciones históricas ...escrito por José de Moret

viernes, 17 de abril de 2020

Capilla de San Acacio de la Mezquita Catedral












Situada en el muro sureste de la Mezquita está la capilla de la que hoy estamos hablando, de planta rectangular y cubierta semiesférica con adornos de yesería.
En su interior podemos ver una maravillosa cúpula y el retablo de madera dorada fechado en el año 1714, ambos ejecutados por el por el granadino Teodosio Sánchez de Rueda. 
En el centro, hay una escultura del titular de la capilla bajo la cual vemos una hornacina que alberga un Ecce Homo; ambos proyectos se contratan en 27 de julio de 1714.
Parte de los lienzos que completan el retablo son atribuidos al pintor y músico Juan Pompeyo, violinista y pintor que sirvió en ambos oficios a la Catedral de Córdoba en el siglo XVIII
A la izquierda, está representada la Anunciación; a la derecha, la Visitación; y arriba, San Pedro y San Pablo. En la parte superior, vemos en el centro a la Inmaculada, a cuyos lados están las imágenes de San Juan de Dios y de Santa Catalina. 

La capilla de San Acacio también conocida como la capilla de la sangre porque según cuenta la leyenda: 
"que cuando se celebraba una procesión en jueves Santo en 1483 para poner al santísimo en el monumento, mucha gente observó que de un zapato del tesorero de la catedral salía sangre...
Por lo que lo avisaron de lo que le ocurría, al ver que se quedó sin poder articular palabra lo entraron a la capilla para descalzarlo hallando la sagrada forma que había consagrado en el zapato"
Esta leyenda se basó en la anécdota de carácter fantástico sucedida al tesorero Pedro Fernández de Alcaudete, quien en realidad fue juzgado y condenado por la Inquisición el 28 de febrero de 1484.

Como cuenta M. Jordano- También fue conocida  bajo la Advocación de S. Acacio y Compañeros y Santa Úrsula y las Once mil Vírgenes y que se encuentra citada por primera vez en 1396


Preciosa Cúpula adjudicada a Teodosio Sánchez
La  Capilla fue fundada por el obispo de Córdoba D. Fernando González Deza colaborador y unos de los fundadores del Real Monasterio de San Jerónimo de Valparaíso, con el producto de las prestameras de S. Pedro de Espiel y Baena.
La capilla pasó a cargo de su sobrino nieto el chantre Fernán Ruiz de Aguayo, hijo de D. Fernán Ruiz de Aguayo, vasallo del rey, Sr. de los Galapagares, y de Dña. Elvira Fernández de Gahete, su primera mujer... El seis de Enero de 1460 dotó de doces memorias por el alma de su tío
Entre 1463 y 1464 el chantre rehabilitó la capilla de su tío y decoró:
"se labra en Sta. M. de Guadalupe un retablo de pintura llana» para la capilla, que costaría, puesto en Córdoba, 120.000 mrs. Así mismo, «ornó de barras de fierro e de techunbre dorada e de suelo de azulios"

En su testamento otorgado en 1467, D. Fernán dispuso que le enterraran junto a su tío, el obispo González Deza, la madre de éste, la madre y hermanos del otorgante y una tía de su padre.
Murió dos años más tarde destinando 3000 maravedíes anuales para obras en la puerta de la Catedral que sale a la capilla de S. Miguel para la cual debió estar junto a la puerta del mismo nombre, para "el/adarve que está aderredor de la dicha capilla», para la techumbre o para la obra de la Catedral".
Sin embargo, la puerta de S. Miguel no fue concluida hasta el episcopado de D. Juan Daza, cuyo escudo figura en ella.


San Acacio en el altar
Según Ramos que reproduce las disposiciones testamentarias del chantre: 
" fue tanta su piedad, que apenas tendrá semejante en las magníficas y copiosas fundaciones que hizo en diversas iglesias de Córdoba. En 6 de enero de 1460 dotó doce memorias por las almas de su tío D. Fernando, su padre y hermanos, el arcediano de Castro, Gutierre, Juan y Gómez, que había de cumplirse en la capilla de S. Acacio, donde instituyó después en 22 de septiembre de 1466, con bula del Papa Pío II, seis capellanías de a setecientos ducados cada una, y dos sacristanías de más de ciento y cincuenta ducados de renta. 
En la capilla de S. Pedro dotó doce memorias en 10 de enero de 1467 por Dña. María Carrillo y Dña. Leonor de Bocanegra, su prima.  
En el Sagrario de la Catedral, un cirio de cera, para que ardiese perpetuamente de noche y día. También dejó renta competente para que en la procesión del día de las once mil vírgenes se llevase con solemnidad y decencia la cabeza de Santa Ursula. "

No satisfecha con esto su piedad, fundó otra considerable memoria para redención de cautivos, casamiento de huérfanas, y socorro de mujeres arrepentidas, con otra no menos rica para dote de sus parientas, que quisieran tomar estado, y un legado que se distribuyese en las beatas de la Magdalena, en las de Cárdenas, en las Emparedadas de la ciudad y de Sta. María de las Huertas, con la obligación de que rogaran a Dios por su alma, encargando al obispo, deán y cabildo de Córdoba el cumplimiento de estas memorias; y que de lo contrario, era su voluntad que pasasen al monasterio de San Jerónimo de Valparaíso, extramuros de dicha ciudad, a quien también había dado diferentes posesiones, que rinden hoy más de tres mil ducados anuales. 
Para todas estas memorias dejó a la Catedral las dehesas de Zuheros, con sus pertenencias, las de Dos Hermanas, el Encinarejo, la que llaman de Doña Elvira, la Cabeza de las Cornudas y las Boedillas (qüeg"ozaban privilegio de cerramiento por merced del rey Juan 11 de 4 de octubre de 1439 que confirmó después el rey Enrique IV en 1455). Casas, lagares y censos y otros bienes, que en estos tiempos producen más de 12.000 ducados de renta.



Fuentes consultadas:
Cordobapedía- Linajes de Córdoba en las capillas funerarias Medievales de la Mezquita Catedral por María de los Ángeles Jordano Barbudo Universidad de Córdoba- Con ellos solos no, pero sin ellos tampoco: Los poderosos en el origén y formación de las instituciones cenobíticas según el Monasterio Jerónimo cordobés de Valparaiso por Soledad Gómez Navarro Universidad de Córdoba- Descripción genealógicas de la Casa de Aguayo por A. Ramos-

lunes, 3 de febrero de 2020

El Real convento de Santa Clara

El primer convento fundado después de la conquista

Puerta y parte de la fachada del convento
portada añadida en el siglo XVI 






Situado en la calle Rey Heredia se encuentra un verdadero tesoro patrimonial que como otros muchos es testigo del paso del tiempo... 
El antiguo convento de la orden de Santa Clara, luce airoso con el orgullo de ser el primer convento femenino fundado después de la conquista cristiana, alrededor de 1262.
Abarcó unos cuatro mil metros cuadrados de superficie, delimitando al Sur por la plaza Abades y calle de portería de Santa Clara.
Rey Heredia fue arteria principal durante la Córdoba musulmana; según Ramírez de Arellano en aquellos tiempos se la llamó Bens Alha, cuya significación es "Hijo de Dios". 
En época cristiana se le cambió a la calle varias veces el nombre:  Llamándose "de los Francos" o calle "del Duque" porque allí se encuentra el palacio que perteneció al hijo bastardo de Enrique II de Trastámara, como ya contamos hace tiempo en este blog (PARA LEER LA HISTORIA PINCHE AQUÍ)

Este convento se fundó en tiempos del rey Alfonso X  apodado "El Sabio" que dio orden a su medio hermano Luis de Castilla, señor de Zuheros y Marchena dejar disponible un palacio que se encontraba muy cerca de la propiedad y que pertenecía a la reina doña Juana de Ponthieu, segunda mujer del rey Fernando III. 
El infante don Luis, cumplió la orden, vendiendo sin dificultad el palacio, donde parece ser que nació, la carta de venta o escritura se leía lo siguiente:

 "(...) Yo el Infante D. Luis, fijo del Rey D. Fernando, que Dios perdone, vendo á vos Miguel Diaz, Arcediano de Córdoba, las casas que yo he en Córdoba en la collación de Santa María, cerca de Santa Catalina, facta carta 25 dias andados de Mayo, era de 1303", corresponde al año 1265(...)"
Escudo

Fundando en 1264 por don Miguel Díaz Sandoval, arcediano de la Catedral; hijo del que fue conquistador de nuestra ciudad D. Diego Gutiérrez, comenzando con apenas 6 monjas clarisas, de la Orden Franciscana bajo la advocación de Santa Catalina.
A partir de su fundación, las monjas se vieron favorecidas tanto con la protección Real como por el Concejo de Córdoba, gozando de una serie de privilegios y beneficios: Cada monja podía llevar otra mujer que le sirviera, como la abadesa doña Guiomar de Mendoza, que en 1494, contaba con los servicios de Marina Fernández, monja criada de la abadesa...
Podían heredar de sus familias y tener propiedades a su nombre, la cuales, alquilaban obteniendo rentas para mantenerse...
Llegó a ser tan relevante que tenía importantes donaciones y privilegios, como el otorgado por Fernando IV por el cual las religiosas podían tener un mayordomo, un pastor, un tejedor, un hortelano y un alfarero libres de impuestos. 
Alfonso XI concedió una limosna de 6 maravedíes al año a cada una de las sesenta dueñas que había en el monasterio, con cargo a las tercias reales.
 Los Reyes Católicos les concedieron trigo y 2.000 maravedíes anuales con cargo a las tercias y otras rentas de la ciudad; asimismo establecieron que un albañil y un carpintero trabajaran para el convento, llegando a tener más de setenta monjas en 1495

El conjunto era bastante extenso, formado por dos elementos constructivos diferentes: Uno, el convento con su iglesia sobre una "mezquita" y el otro el del palacio.
La mezquita fue descubierta por el arquitecto Víctor Escribano en una obras realizadas en 1965 y en la que hasta hace muy poco se contaba de que ésta había sido a su vez edificada sobre una basílica tardorromana, llamada Santa Catalina. 
Ubicado en una calle romana  y lo que sería una domus romana, aún conserva su cloaca y que según - el jefe de arqueología Juan Murillo- que llegaba hasta la puerta "Piscatoria" (Hoy Cruz de Juárez) 
¡Tendremos que esperar a próximas excavaciones!.
Arco cegado de origen musulmán

Sigamos:
Sobre la mezquita, tampoco se ponen de acuerdo ya que según Ruiz- Bueno es de la época Califal siglo X y otros creen que de época de Almanzor alrededor del año 1.000 y que por lo visto, guarda mucho parecido con otras como la encontrada en el Fontanar y de la que ya hablaremos más adelante.
Según D. Martín Talaverano aún se conservan elementos delimitadores en el patio del convento, de la que aún guarda vestigios en la calle Osio con su arco de herradura cegado.
O como su campanario esconde la silueta de un viejo alminar de planta cuadrada de 4,30 metros de lado; de la fabrica islámica original se conserva aproximadamente 9 metros de alzado. Se ascendía a él a través de una puerta abovedada ubicada en su lado Suroeste, cuyo vano tenía una anchura de casi un metro y dos de altura.
Con el uso cristiano del edificio el alminar duplicó su altura alcanzando 18 metros abriendo dos ventanas en su muros.
Campanario del convento
El Palacio y bodega de la reina doña Juana que dividía en dos la gran manzana adquirido para la ampliación del convento y que hasta su exclaustración en su portería hubo una inscripción que decía así:

"El rey don Alfonso el Sabio, hijo del Santo Rey don Fernando y la reina doña Beatriz, electo emperador de Alemania, fundó este convento de la Orden de Santa Clara, con la advocación de Santa Catalina, Virgen y mártir, por la era de 1.300, que es el año del nacimiento de Nuestro Redentor el de 1262 años".

Según nos cuenta el arquitecto Escribano Ucelay en su trabajo titulado: "Mezquita en la calle Rey Heredia"- La iglesia primitiva era de dimensiones muy reducidas, situada sobre la mezquita es la que se transformó en coro bajo y alto.
La comunidad empleaba este último por la proximidad a sus celdas y para huir del frio durante la noche.
Se levanta la nueva iglesia en el siglo XVIII, en su lateral camuflando la arquitectura de la mezquita, por lo que se desprende de lo referido por Ramírez de las Casas Deza.
Constaba de tres naves y tuvo cuatro altares en su planta baja, incluyendo el mayor, conjunto sin belleza. - siempre por palabras de Ucelay- cuenta que existió dos cuadros que en el Presbiterio, representando de cuerpo entero al fundador Don Alfonso el Sabio y a su mujer Doña Violante de Aragón, que se encuentran desaparecidos al igual que otro que hubo sobre la reja del coro bajo representando a Jesús Difunto sostenido por ángeles y otro más que estuvo sobre la reja del coro alto, de San Francisco, y que ignora dónde fueron a parar.
También se escribió hace más de un siglo, de otros cuadros que en esta iglesia antigua hubo: el del Descendimiento de la Cruz, del manierista italiano Daniel Volterra, la Santísima Virgen de Carlos-Morati, que de nuevo están desaparecidos ya que no están en el Museo ni estuvieron ya que en su inventario no figuran.

En el coro bajo- prosigue Ucelay- hubo un Santo Cristo tallado por la ya viuda escultora doña Mencía de la Oliva sobre 1550,  madre de Ambrosio de Morales, enterrado en San Hipólito. Cristo flojo, endeble que he contemplado dentro del refectorio del convento de Franciscanas de Santa Cruz.
Vista desde arriba Patio del convento

La nueva iglesia se levantó en su lateral camuflando la arquitectura de la mezquita, habiendo sufrido una reedificación en el siglo XVIII como escribe Ramírez de las Casas Deza.
Parece ser tuvo otras tres naves: la central muy alta, de solería al enrase de muro, por lo menos, unos ocho metros, con arcos entre ellas descansando sobre columnas y bellos mosaicos a los lados del comulgatorio.

Prosiguiendo con el trabajo de Escribano Ucelay- Cuenta que este convento tuvo algunas "joya" espirituales que se guardaron durante siglos en él: Como un lignum crucis o trozo de madera de la cruz, un hueso de San Pedro y otro de San Lorenzo.

Tres de los retablos de este convento fueron a parar a la iglesia de San Basilio del Alcázar Viejo: Una imagen de Santa Clara con los atributos que reflejaron su carácter y otra imagen de San Francisco de Asís. 
También se encuentra otro retablo de esta iglesia en Nuestra Señora de los Angeles en Alcolea.
Parte del interior del convento
Seis siglos duró la fundación cerrándose en 1868 cuando las monjas pasaron al Convento de Santa Cruz, situado en la calle Agustín Moreno y que era de su misma orden.
El convento ya vacío fue utilizado como polvorín y acuartelamiento militar como bien cuenta M.ª Teresa Pérez Cano en su trabajo- "Restauración de la iglesia del antiguo convento de Santa Clara de Córdoba. La puerta en valor del convento, investigación documental e histórico"- que encontró, en el Archivo General Militar de Segovia un expediente de exconventos femeninos de Córdoba donde aparece un escrito con referencia "Santa Clara" del año 1870, que va dirigido al señor Ministro de la Guerra solicitando la cesión del edificio de Santa Clara en Córdoba para el establecimiento de la factoría de provisiones y utensilios del Servicio del ejercito donde, al menos estuvieron un par de años.
Tras la decisión del ejercito de no quedarse ahí - prosigue Teresa P. C.-se pone a la venta  con el problema de que las clarisas jamás han tenido título de propiedad del convento y es por ello que se inscribe a su favor e 1873, más concretamente el 20 de marzo. 
Fotografía propiedad de A.J. González
techos

Se subasta el inmueble el 9 de agosto de 1872 por 85.411 pesetas, siendo adquirido en esa fecha por el doctor D. Mariano Vázquez y Muñoz

(...) Anunciada la subasta del mismo en el día nueve de Agosto del año anterior la remató Don Mariano Vázquez y Muñoz de cuarenta y dos años, casado, licenciado en medicina y Cirugía, propietario y vecino de esta Ciudad en ochenta y cinco mil cuatrocientas diez y una pesetas, pagaderas en quince plazos y catorce años, sin perjuicio de poder el comprador si le conviniese anticipar el importe de dichos plazos, cuyo remate fue aprobado por la Junta Superior de Ventas de Bienes Nacionales en doce de Septiembre siguiente y el comprador pagó el primer plazo que importó cuatro mil quinientas cuarenta y una pesetas y sesenta céntimos, por lo que el Señor Don Fernando de la Calle y Cantero, Juez Municipal del distrito de la derecha de esta Capital, e interino de primera instancia se la vende por el precio en quela remató, manifestando que está pagado el primer plazo y esto se acredita con la carta de pago inserta en la penúltima (...)

El comprador segregó el convento en cuatro parcelas entre las varias casas que actualmente componen la manzana; Levantó una nave contigua a la capilla de la Concepción para un mercado y parte de la zona interna, la que se transformó en lavadero público.

En 1962  fue comprado una parte para instalar allí el colegio mixto Julio Romero de Torres donde constaba de doce aulas: siete de niñas y párvulos y cinco para niños.
Posteriormente, y ya trasladado el colegio, se ubicó una sede del Consorcio de Turismo de Córdoba.
Fue en 1981 donde saltó la polémica ya que el alcalde por aquel entonces don Julio Anguita, quien quiso ceder el convento para culto islámico, al igual que había hecho con la mezquita del Morabito situada en la plaza de Colón que no fue muy bien acogida por los cordobeses al escuchar las palabras que tuvo Almitansir Al Kattani, consejero del rey de Arabia:
"Cuando seamos cientos de miles oraremos en la Mezquita de Córdoba" por lo que la cesión no se produjo.
Se Declaró Bien Protegido por la ley 16/1985  del 25 de junio del Patrimonio Histórico Español.
El Ayuntamiento de Córdoba inicia la restauración del convento que culminara, en 2028.
Según nos cuentan en Diario Córdoba, será un Museo de la agrupación de Hermandades y Cofradías. 
La Delegación de Cultura con la dirección técnica de Urbanismo acomete de manos de un equipo multidisciplinar una primera fase con un presupuesto de 485.000 euros del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, fondos Next Generation y se completaría en una fase posterior y un presupuesto global de al menos 2,5 millones. 
La empresa adjudicataria, Antroju S.L., es la misma que llevó a cabo la restauración de la Puerta del Puente. ¡Vamos a ver que tal lo hace!
Tendrá dos fases de realización: La primera se centrará en la restauración del antiguo Alminar del siglo X, declarado Bien de Interés Cultural,  se cree que podría abrirse al público en 2027



*Actualización febrero de 2023
*Actualización Junio de 2025



Fuentes consultadas:
Casa de Cabrera en Córdoba: obra genealógica histórica... por Francisco Ruano, Joannes Ribadas- Apuntes sobre el excepcional mosaico de la influencia bizantina en el antiguo convento de Santa Clara de Córdoba por Fernando Penco Valenzuela- Mezquita de la calle Rey Heredia por Víctor Escribano Ucelay editado en Anuario de estudios arabistas año 1964/1965-Análisis integrado de construcciones históricas: secuencia estratigráfica y diagnóstico patológico. Aplicación en la iglesia de Santa Clara por Martín Talaverano, Leandro Cámara Muñoz y Jose Ignacio Murillo Fragüero 3/07/2018- De “iglesia” tardo-antigua a mezquita califal. Revisión arqueológica de las estructuras conservadas en calle Rey Heredia 20 por Manuel D. Ruiz-Bueno y Carmen González-Gutiérrez, Universidad de Córdoba-Restauración de la iglesia del antiguo convento de Santa Clara de Córdoba. La puesta en valor del convento de Santa Clara. Investigación documental e histórico -arquitectónico realizado por Mª Teresa Pérez Cano 2007*-