En tres tiempos se divide la vida: En presente, pasado y futuro; de éstos el presente es brevísimo, el futuro dudoso y el pasado cierto... (Lucio Anneo Séneca)

miércoles, 19 de mayo de 2021

Elena Pardo, la vicetiple modelo del pintor

La escopeta de caza
Oleo sobre lienzo
Medida: 63 x 37.50 cm












J
amás se hubiera imaginado Elena Pardo, la mujer de mirada lánguida y profunda, que su nombre perduraría a los largo de los años... 
Sólo que era una más de las treinta vicetiples de la compañía de revista de Eulogio Velasco.
Romero de Torres se podría haber fijado en la artista estrella Tina Jarque, la primera mujer que hizo un desnudo en la España de aquellos tiempos.
Pero se fijó en una mujer menuda y fibrosa, que como dijo un día el propio hijo del pintor, Rafael Romero, "su cuerpo era más parecido al de un muchacho  que al de una mujer," en comparación a la mayoría de la mujeres que pintaba su padre.

Comienza a pintarla en 1925, luciendo un peinado a lo "Garzón", moda que venía de Paris, dando una modernidad que hasta entonces no se había pintado. 
 
Como hemos dicho, comienza a pintarla con el objeto de ofrecer un calendario que difundiera la actividad e imagen de la empresa, la Unión Española de
Explosivos, que cada año, encargaban el calendario a un pintor representativo del momento, indicando que debía tratarse de un cartel figurativo y tendría que hacer alusión a la actividad de la empresa.
Julio Romero de Torres, realizó algunas obras para ilustrar dichos almanaques. "LA ESCOPETA DE CAZA", muestra a Elena abrazada a una escopeta, con aire melancólico y una mirada de profunda tristeza..
Esa tristeza que tanto reflejó D. Julio Romero de Torres, nada más y nada menos que en diecisiete ocasiones no era otra que Elena Pardo; una vicetiple que actuaba en el Teatro Romea.
Elena Pardo
Se desconoce paradero
No se sabe mucho de esta mujer, sólo he conseguido encontrar que en 1932 seguía trabajando de vicetiple con la compañía Velasco junto con la misma actriz Tina Jarque con un repertorio de obras interpretadas como:
Cocktail de amor, Flores de lujo, Noche de cabaret, Bellezas del mundo, Las Leandras, La camisa de la Pompadour, Las insaciables, Las peponas, Las tentación, Las corsarias, Las de Villadiego, entre otras...
En este cuadro del que desconocemos su título y paradero, vemos a Elena sentada en una silla con el torso desnudo, peinada hacia atrás, incluso me atrevería a decir que peinada con fijador y con unos pendientes de perlas, con los que aparece en muchos cuadros.
Al fondo un trono callejero que se asemeja mucho al que acogió a sus Virgen de los Faroles en una de las fachadas de nuestra Mezquita Catedral, y del que ya hablamos en nuestro blog (PINCHAR  AQUÍ)

Tristeza Andaluza (1927)
Óleo sobre lienzo 75 x 70 cm
Colección Privada- Córdoba
En el lienzo "TRISTEZA ANDALUZA" también conocido por "Melancolía" la modelo aparece sentada de perfil contempla al espectador con mirada abatida, la insoportable tristeza andaluza bajo el cielo azul, mientras que sus manos descansan sutilmente en el mástil de una guitarra.
Al fondo, bien podría ser el claustro del compás de San Francisco, pero que en realidad es el convento de San Pedro El Real, fundado tras la conquista de Córdoba por Fernando III, tan cercana a la casa y al taller del pintor.
Elena Pardo de nuevo aparece con su pelo a los garçon, con blusa malva o lila, olor que refleja estrechamente con las emociones como la mesura, tranquilidad, la calidez, sentimientos muy cercano a la idiosincrasia cordobesa
Este cuadro siempre se ha encontrado en colecciones privadas y fue en el 2011 cuando volvió a Córdoba, aunque a manos de un comprador privado que pagó casi 99.129 euros. 
Esclava (1928)
Óleo sobre lienzo 84 x 63 cm
Colección Arturo Uriarte- Argentina
En "ESCLAVA", lienzo que formó parte de la Exposición Iberoamericana de Sevilla en 1929,  la modelo aparece con una actitud de espera casi insolente, sentada con el torso desnudo y las manos atadas a la espalda con un misterioso fondo oscuro donde no aparece ninguno de sus lejos... 
Fue comprada junto con "La niña de las Uvas", "Amparo" y "Rivalidad"; esos  junto con otra obra titulada "María" adquirida por una peruana llamada Isabel Salcedo por 5000 pesetas; fueron los únicos cinco cuadros que se que fueron vendidos ya que el pintor los tenía apalabrados..... Los demás, después de la muerte del pintor que fue en Mayo de 1930, los recogió la familia para donarlos a la ciudad de Córdoba. 
El comprador de las tres obras fue Arturo Uriarte, un famoso médico argentino que pagó en aquellos tiempos cien mil pesetas por solo esa obra, batiendo el récord de precios.
Él junto con su hermano llegaron a tener una extensa colección de obras de Arte que parte fueron donadas al Museo de Argentina.
En la Ribera (1928)
Oleo sobre lienzo 110 x 81 cm
Museo de Julio Romero de Torres
Córdoba

"EN LA RIBERA", se puede apreciar la plenitud de su obra tanto en sus cromados, como oscureciendo los tonos que junto en el tratamiento de las figuras hace pensar que de nuevo vuelve al realismos.
En lienzo que afortunadamente podemos encontrar en el Museo de Julio Romero de Torres,
la modelo Elena Pardo aparece apoyada al quicio de una puerta, posa de espaldas con el torso desnudo, mientras mira al espectador de soslayo con la mirada nostálgica que tanto le caracteriza.
Se puede apreciar el precioso color de la falda junto con el mantón que resalta aún más frente a ese paisaje algo esbozado y sombrío pero que se puede apreciar la ribera y el barrio del Campo de la Verdad;  explica la añoranza del pintor por su tierra, Córdoba, ya que a pesar de que este cuadro fue pintado en Madrid en su taller situado en la carrera de San Jerónimo de Madrid. 
Siempre recurría al paisaje de nuestra ciudad... La eterna nostalgia del cordobés...
Mari Luz (1929)
Oleo sobre lienzo 35 x 39 cm
Museo de Julio Romero de Torres
Córdoba
Con "MARILUZ" que podemos disfrutarlo de ver en el Museo, es perteneciente también a la ultima etapa del pintor ya que fue realizado en 1929.
Forma parte de la serie de cuadros de los que el pintor denominaba "Chiquitas buenas". 
Elena Pardo aparece de perfil con su inimitable peinado a lo garçón y con su inconfundibles perlas de pendientes que tanto ha lucido en todos sus cuadros.
mirando al espectador.
El cuadro es pequeño, apenas mide 35 x 39 cm lo que me llega a pensar que fue realizado para regalárselo a la propia modelo.
En "LA NIÑA TORERA" es un claro ejemplo del impacto que le causó a Julio Romero de Torres, el movimiento Art Decó durante su visita a la exposición de Art´s Decoratifs en Paris en 1925.
Esta vez Elena Pardo no aparece con su típico peinado a lo garzón repeinada con fijador... Esta vez se le aprecia unas patillas e incluso la coleta del torero.
La modelo deja un hombro al descubierto de forma provocadora dejando incluso que el espectador vea parte de uno de sus pecho, se encuentra sentada junto al pasillo que lleva al ruedo y  se encuentra ataviada con un traje de luces junto a su capote de paseo en plata; en la mano la espada y la muleta. 
La niña Torera (1928/29)
Oleo y Temple sobre Lienzo 60 x 85 cm
Colección privada

Es curioso que a pesar de llevar la muleta y espada en la mano le pinte un vestido de torear en plata ya que este color va destinado para los banderilleros. Este precioso cuadro fue subastado en la sala Sotheby´s en Londres se vendió por 334.348 euros.
  OTROS CUADROS

Mujer Moderna (1920)
Oleo sobre lienzo 
Colección Privada
Elena Pardo
Oleo sobre lienzo 42x 33 cm
Colección Privada





















Cordobesa (1925)
Oleo y Temple sobre Lienzo 62x 49cm
Colección privada



Fuentes consultadas: 
Modelos de mujer: Arqueo tipos femeninos en la pintura de Julio Romero de Torres por José Raya Telles- Coplas y copleras para el arte de Córdoba : Romero de Torres y la copla por José María Palencia Cerezo *Museo de Bellas artes de Córdoba-Estudio histórico museográfico de la Sala Julio Romero de Torres para la Casa de Córdoba de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929 de María Dolores García Ramos *Universidad de Córdoba, España  

jueves, 29 de abril de 2021

La Diana de Julio Romero de Torres


Diana Cazadora (1924)
Óleo sobre lienzo 167 x 97 cm
Museo Julio Romero de Torres









Una tarde impresionista,                                       en
 el taller de un artista 
vi a Mimí, débil y rubia, 
desnuda, bajo la lluvia 
de su cabello de oro, 
que era todo su tesoro... 
Desnuda, bajo la onda 
de su cabellera blonda 
en el ambiente violeta. 
Y Leandre, en su paleta, 
buscaba en vano aquel oro, 
que era todo su tesoro. 
             (Manuel Machado)







El título del lienzo evoca la mitología griega, aunque no es la primera obra que el pintor recurre a la mitología, ya que en el "Retablo de amor" y del que ya hablamos en este blog (Pincha Aquí)  trabaja con el tema mitológico en sus "lejos". 
Diana, era hija de Zeus y hermana melliza de Apolo, sus dominios eran los bosques y siempre va acompañada por ninfas y perros. 
En primer plano del lienzo aparece el galgo Pacheco, nombre que recibió por el bandido José Tirado "Pacheco" que murió en Córdoba y lo inmortalizó en innumerables cuadros.
Fue un regalo que recibió de unos amigos de Porcuna, donde el pintor plasmó alrededor de 1921 en los muros de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, su capilla Sixtina y de la que ya hablamos en este blog.... (Pinche aquí)
Desde aquel entonces estuvo unido a la vida del pintor y se entregaba al sueño mientras que el maestro trabaja con tesón en algunas de sus muchas obras.
La modelo aparece semidesnuda en segundo plano, con una falda como única prenda, ya que va hasta descalza.
El fondo del cuadro, casi surrealista donde parece que en "los lejos" como siempre llamaba el pintor se ve una iglesia a la cuál no logro reconocer.
Esta modelo es representada, al menos dos veces en la obra del pintor, su nombre es Marichu de Begoña conocida como Mimí; Manuel Machado le dedicó una poesía, mientras posaba para D. Julio Romero de Torres y que se puede leer en el post. 
Retrato de Marichu  Begoña (1922/24)
Óleo y sobre de lienzo 51 cm x 40 cm
Colección Privada

A pesar de leer que era una actriz reconocida de la época, solo he podido encontrar un pequeño recorte de prensa en la que aparece su nombre en el anuncio sobre una actuación del Teatro Maravillas en diciembre de 1920, luego... silencio total sobre la actriz. ¡Y crean que he buscado!
Este cuadro fue subastado por parte de la casa Duran el 21 de Julio de 2016 con un precio de salida de 50.000 euros; se cree que el lienzo no ha salido de Madrid.

Fuentes consultadas:
Julio Romero de Torres: Vida y obra por Teodoro Fernández Vélez- Julio Romero de Torres por Francisco Zueras Torrent- Wikipedia- 

jueves, 15 de abril de 2021

El convento de Santa Marta









Escondido entre sinuosas callejas que nos hacen desaparecer del mundanal ruido de las calles principal de San Pablo y la plaza de la Fuenseca, se encuentra el convento de Santa Marta, una gran manzana de paredes encaladas rodeada de la calle que da el mismo nombre en la collación de San Andrés.
La historia de este convento comienza en 1459 con la donación de unas casas por parte de doña Catalina López de Morales viuda de Juan Pérez de Cárdenas, conocidas como el corral de los Cárdenas, junto con cinco pedazos de olivares y viñas que tenía en la sierra; aunque otros historiadores creen que le fueron donadas por su hijo D. Pedro de Cárdenas diez años antes, para la fundación de un beaterio que no era otra cosa que un grupo de mujeres que hacían vida en común dedicadas a la oración, se le llamó de Cárdenas.
Catalina de Torquemada, Constanza de Castro, Marta de Magdalena, Ana Molina entre otras fueron las que ya habitaban en la casa, siendo el 22 de septiembre de 1455 fue cuando se hizo escritura de la donación:

(...) Estando en unas casas en San Andrés en las que hace su morada Catalina López de Morales mujer que fue de Juan Pérez de Cárdenas difunto, fueron llamados los escribanos por Antonia Sánchez, mujer de Juan Sánchez el rubio, y Mencía Alfonso, mujer de Juan Alfonso alcalde, y Catalina de Torquemada hija de Francisco Sánchez de Torquemada por sí y en nombre de Catalina, hija de Antón García de Aguyar, y Constanza, hija de Juan de Castro, vecinas de Córdoba que viven en hermandad y comunidad y luego la dicha Catalina López dijo que había hecho donación a las demás para ellas y para las otras mujeres que después de ellas quisieren vivir honestamente en religión, comunidad y hermandad del apartado de las dichas casas que es dentro en ellas con los naranjos y árboles que en él están y ahora les quería entregar la posesión y las dichas Antonia Sánchez,Mencía Alfonso y Catalina de Torquemada por sí y en el dicho nombre estando dentro en el dicho apartado anduvieron por él de una parte a otra y cerraron y abrieron las dos puertas del dicho apartado y un postigo que sale a la calle de Mosén Lope y a la calle de la Fuenseca (...)

Uno de los patios
Entre las beatas hubo algunas parientas muy cercanas del obispo de Córdoba, don Fernando González Deza, y de don Diego Fernández de Córdoba, alcaide de los Donceles. Fueron de las primeras monjas del convento, cuya fundación no se realizó por completo hasta 1468, con bula de Paulo II de 16 de septiembre de 1464, a ruego de Catalina Torquemada y otras beatas.   

En 1468 se incorporan la casa- palacio colindante denominado del Agua contiguas a la de los Cárdenas pertenecientes a doña María Carrillo, hija del primer conde de Cabra y viuda de Mosén Lope de Angulo, el que fue Mariscal de Navarra, valido del rey Juan II de Aragón, Veinticuatro de Córdoba, Señor de Torrijos, Embajador de Navarra en Castilla y Mayordomo Mayor de Don Fernando el Católico, cuando era todavía príncipe.
Doña María donó su morada por la muerte de su único hijo ahogado en una pila de mármol mientras jugaba... Dicen que no pudo soportar vivir allí desde el suceso, así que las donó para ampliar el convento ya que no había sucesor... A pesar de que su esposo tuvo un hijo natural nunca fue reconocido como tal antes los ojos de esta señora. 
A ese hijo bastardo se le llamó Alfonso Martinez de Angulo que distinguieron en Córdoba con el apellido "de Avellano".
El antiguo palacio mudéjar de doña María, sería lo que se comprende hoy como claustro del Cinamomo y las dependencia que hay a su alrededor.
Es cuando el obispo de Córdoba D. Pedro Solier aprobaba la fundación del monasterio de Santa Marta a pesar de la oposición de los dominicos de San Pablo. ¿Los motivos? La cercanía de ambos y por consiguiente la división del pastel de las posibles donaciones de la zona. 
Así que el 19 de Enero de 1470 hubo un pleito entre el convento de San Pablo contra doña María Carrillo, Catalina Martinez de Torquemada y Constanza Rodríguez de Góngora dictaminando el juez a favor de las monjas. 
Bonito arco
Es en 1510 cuando el convento se une a la orden Jerónima de cuya rama femenina va a ser una de las primeras comunidades.
En Febrero del mismo año fue bendecido este convento por el obispo de Ronda Fray Antón de Molina junto con el obispo de nuestra ciudad a petición de doña María García de Carrillo, una de las promotoras de este convento.
Brocal de Pozo del convento
Los conventos eran la solución de las familias pudientes para dar salida a las hijas que por alguna razón no llegaban a contraer matrimonio. 
Las novicias, muchas de ellas pertenecientes a la oligarquía cordobesa, recibían en ocasiones una dote excepcional, que iba incrementando poco a poco el patrimonio del monasterio.
Un ejemplo de ello es , el I conde de Cabra D. Diego Fernández de Córdoba y Montemayor dejó dispuesto en su testamento que sus hijas de su segundo matrimonio con doña Mencía Rodríguez de Aguilera:

 - (...)  que doña Luisa y doña Mencía, fuesen llevadas a casa de Señora Santa Marta, donde están las señoras mis hermanas para que en ella se críen y sirvan a nuestro Señor. (...)- 

D. Pedro Cabrera, veinticuatro de Córdoba, entregó la dote cuando su hija Beatriz profesa en Santa Marta.
Entrega la mitad de unas casas mesón en el Puente de Alcolea y la mitad de un Cortijo en la campiña de Córdoba.
O el Jurado Martín de Heredia, porque su hija María de seis años había entrado en religión para ser monja en el monasterio de Santa Marta, se comprometió a pagar cada año al monasterio, - "hasta el día que la dicha María de Heredia tenga edad y reciba el velo, 1.500 maravedíes y cahíz y medio de trigo por Santa María de agosto. Y así mismo otorgó que después que reciba el velo su hija pagará al dicho monasterio cada año en todos los días de la vida de ella tres cahíces de trigo y 2.000 maravedíes y dio como fianza unas casas en San Lorenzo"-

Vista por Google y delimitado por línea roja.

Una vez que se entraba en el monasterio se celebraba la ceremonia de la toma del hábito que comenzaba con la celebración de una misa y luego el oficiante u otra religiosa colocaban el hábito a la nueva monja quien debía hacer profesión de sus votos, para ser monja profesa tenía que pasar un tiempo y se hacía la ceremonia del velo.
El que los nobles pensaran en ser enterrados en el convento debió de favorecerlo con todo tipo de donaciones... Como el 16 de agosto de 1481, al morir el Primer conde de Cabra, que habla otorgado testamento el 16 de agosto de 1480 y lo había ratificado el 17 de enero de 1481, dejó dispuesto que lo enterrasen en el convento de Sta. Marta, - "donde se hallaba sepultada su primera mujer y que sus cuerpos fueran puestos juntos en le Capilla Mayor del mismo cuando se acabase”-. 

El 4 de abril de 1487, D. Diego Fernández de Córdoba y Carillo de Albornoz, II conde de Cabra, vizconde de Iznajar, IV señor de Baena y Mariscal de Castilla. personaje relevante durante la batalla de Lucena en 1483 al coger prisionero a Boabdil, el Emir granadino. Y de la que ya hablamos en este blog (PARA LEER LA HISTORIA PINCHE AQUÍ)
Fuente: Arquitectura Medieval Cristiana de Córdoba
Estuvo casado con doña María Hurtado de Mendoza y Luna, hija de D. Diego Hurtado de Mendoza, primer duque del Infantado, otorgó su testamento, en el cual ordenaba que lo enterraran en el monasterio de Santa Marta, donde estaban sepultados sus padres. 
Dispuso que a cambio, se le diera al convento la aljuba de Boabdil, para hacer una casulla y se pusieran sobre la tumba de su padre, las banderas ganadas a aquél. 
Portada de la iglesia
También, mandó que se labrara la iglesia del monasterio un año después, en 1489 aparece nombrado en un documento el altar mayor de dicha iglesia.

Este monasterio llegó a ocupar una gran extensión, disponiendo de dos claustros, varios patios y un huerto para su autoabastecimiento. 
La planta del mismo respondía a un esquema laberíntico, característica en otras conventos femeninos de Córdoba por ir integrando casas por donaciones. 
El huerto y algunas estancias se situaban al otro lado del callejón de Santa Marta, comunicándose con el resto de la clausura a través de un túnel que discurría por debajo de la calle, al parecer, en dicho enclave se hallaba el Corral de Cárdenas, inmueble en donde primeramente estuvo ubicado el beaterio.
En el patio de la entrada se encuentra la portada de la iglesia realizada en tiempo de los Reyes Católicos por Hernán Ruiz I de estilo gótico humanista.
<28>También podemos encontrar la portería, el torno y el locutorio donde se encuentra un lienzo de un Cristo crucificado del siglo XVII ; comunicándose por la sala de entrada donde se encuentra una interesante colección de lienzos, con el claustro principal o del Cinamomo que constituye el epicentro del convento. -Según la tesis de Mª Ángeles Jordano- indica que el claustro más primitivo es el llamado de Cinamomo, por tener una bella planta de esta especie en una de sus esquinas. Consta de dos alturas en la planta baja - según Benítez Blanco- a perdido su encanto al macizar las columna a finales del siglo XIX, tiene en el centro una fuentecita a la que las monjas llaman moruna a pesar de ser de estilo barroco.
Luego fueron agregando otros según fuera aumentando el número de monjas.
<28>Al Oeste del Cinamomo está el patio del lavadero- prosigue-MA. J. Barbudo - al N el claustro de la virgen y por ultimo el patio de la enfermería construida en el siglo XVII para poder ayudar a los cordobeses en sus dolencias. Anexa a ésta esta Santa Inés, como llaman las monjas a la huerta. 
<28>Antaño tuvieron un gran terreno que era huerto que se encontraba fuera del convento, concretamente frente a éste y que llegaba a la calle Alfaros, se vendió para edificar casas de vecinos... Hoy en día son bloques de pisos y seguramente hasta el hotel que se encuentra en esa calle; en ese huerto se encontraba la enfermería primitiva, no olvidemos que eran monjas de clausura.
De innumerables lienzos y tallas en sus estancias destacaría dos imágenes del Niño Jesús, la primera lo llaman "El esposo" del siglo XVIII se trata de un niño con la mano derecha alzada en actitud de bendecir y la izquierda sujetando una bola de plata, lleva túnica blanca y está decorada su cabeza con tres potencias. Cuando las novicias hacen los votos esta figura es colocada en el coro portando el velo que la priora entrega a las nuevas monjas y es de ahí el sobrenombre de "El esposo". El otro niño Jesús al que las monjas llaman "Mimosito" es un niño sentado en una silla dorada estilo rococó.
En el templo se encuentra la factura de una de las primeras intervenciones de la familia de canteros que más trabajó en la ciudad desde finales del siglo XV y principios del siglo XVI, los Hernán Ruiz.
Es muy probable que Gonzalo Rodríguez, padre del clan, iniciara las obras de la iglesia conventual, la cual tiene claros vínculos con otros templos como el monasterio de San Jerónimo de Valparaíso. Hernán Ruiz era durante esos años uno de los artistas de referencia de la provincia: desde 1502 hasta 1547 ostentó el cargo de maestro mayor de la catedral de Córdoba.
Es de planta basilical, y según nos cuenta Jordano Barbudo- consta de una sola nave cubierta con bóvedas de crucería, capilla mayor, y coro alto y bajo a los pies. La capilla mayor está cubierta con una bóveda de terceletes, y el coro alto y bajo con aljarfes. El coro alto fue sustituido por una bóveda de escayola, de acuerdo a los modelos de la nave central.
La nave no cuenta con más adorno que las nervaduras de las bóvedas y los perfiles de los vanos, que al exterior se presentan abocinados, ejecutados en piedra caliza de la provincia.

Este bien inmueble, de indudable valor artístico, es propiedad del Obispado de Córdoba, y fue declarado el 21 de marzo de 1980 monumento BIC (Bien de Interés Cultural), figura de máxima protección entre los Bienes Catalogados e Inventariados de la Junta de Andalucía


Fuentes consultadas:
La clausura femenina en el Mundo Hispánico. Una fidelidad secular por F.J Campos y Fernández de Sevilla-Clausura femenina y movimiento cofrade en la Córdoba de los siglos XVII y XVIII: La constitución de la Hermandad del Rosario por las Jerónimas de Santa Marta por D. Juan Aranda Doncel-Indicador cordobés, ó sea: Manual histórico-topográfico de la ciudad de Córdoba por Luis María Ramírez y de las Casas Deza- La vida cotidiana de las mujeres de la Edad Media en Córdoba- Santa Marta, un monasterio de monjas jerónimas en la Ajerquía de Córdoba. Patrimonio artístico y documental por Vicente Benítez Blanco Madrid - Arquitectura Medieval Cristiana por María de los Ángeles Jordano Barbudo tesis 1992- El Monasterio de Santa Marta. Proceso de restauración y conservación de la portada de la iglesia conventual de la orden de clausura de las Hermanas Jerónimas en Córdoba por Noema Wis Molino-

sábado, 23 de enero de 2021

El molino de la Albolafia

Molino de la Albolafia
Pocas ciudades españolas y me atrevería a decir europeas conservan un conjunto tan numeroso de molinos que envejecen cada vez más olvidados... Hoy hablaremos del más emblemático de nuestra ciudad: El del la Albolafia.
Situado en la margen derecha del río forma parte de la Parada del Puente y entendido dicen que posiblemente tendrían su origen en época romana o visigoda, ya que esta "parada" es citada por algunos cronistas, en el siglo X existen las primeras referencias sobre ruedas hidráulicas o "La siqalla" la mandó construir Abd Allah 
Fotografía propiedad de Rafael Galán
Preciosa vista
para elevar el agua del río y conducirla hasta el "asr al-Umara"  o Palacio de los Emires, lo que en la actualidad sería parte de la Casa Sacerdotal, el Palacio Episcopal, lo el Alcázar de los Reyes Cristianos...
Según D. Ambrosio de Morales: 

" El caño de agua iba por encima del muro descubierto hasta la torre del baño para mantenerlo de agua. El gran golpe de agua se tomaba del río con presa en el edificio de la Albolafia."

Una crónica árabe descubierta por Leví Provençal, decía que la gran noria junto al puente fue construida hacía el año 1136/37 por el gobernador Almorávide de Córdoba a la que ya llamaban "La Albolafia" que puede traducirse como "buena suerte" o  "buena salud". Aunque en eso hay varias divergencias entre los historiadores, según Rafael Castejón el nombre se debe a una persona, Abu-l Afia, que podría traducirse como "padre de la felicidad" y lo vincula con algún maestro de obras o personaje relacionado con la edificación de la noria. 
Sea como sea da buen rollo que su significado sea o esté relacionado con la felicidad o la suerte.

En el siglo XII, el cartógrafo y viajero, Al Idrisi describe un dique sobre el que situaba tres edificios con cuatro molinos...
Al Himyari recopiló unos escritos donde se describe la existencia de un malecón construido con piedras cuya misión era evitar que el rio invadiera la orilla y que soportaba tres molinos con cuatro piedras cada uno, según d. Ricardo Córdoba en su trabajo "Molinos y batanes de Córdoba" esos tres molinos debieron de ser "del medio", "Pápalos" y "San Antonio" que están conectados por la azuda árabe de Kuleb. 
Fotografía propiedad de Tutto Córdoba
Molino de la Albolafia

El molino tiene una única nave rectangular de unos 15 metros por 5 metros que remata en ábside por la parte que enfrenta a la corriente; la sala de molienda cuenta con dos de las tres piedras con las que contaba en su día, adaptadas desde el siglo XVI al sistema de regolfo.
El primer testimonio histórico que sitúa la noria de la Albolafia en época musulmana es el proporcionado por Ambrosio de Morales en la segunda mitad del siglo XVI, afirma en su obra que, en la segunda mitad del siglo IX, cuando fue martirizado San Eulogio, existía ya "un soberbio edificio llamado agora el batán del Albolafia" que constituía el enclave de la noria.(...) "el de Écija desde la torre no podía ver el cuerpo de San Eulogio, porque no se ve desde allí la orilla del río, mas viólo cuando fue a beber. 
El ir a beber fue al caño de agua que va por encima del muro descubierto hasta aquella Torre del Baño para mantenerlo de agua y el caño se ve agora ir hasta la torre por cima del muro. El gran golpe de agua que iba por este caño se tomaba del o con presa en aquel bravo edificio del Albolafia y se levantaba con una rueda de las que en Toledo llaman azudas, y los moros las llaman azacayas o Albolafias, y es la machina que Vitruvio llama Témpano. 
La rueda era altísima, pues subía a verter sobre todo aquel edificio, donde está la pequeña alberca en que primero derramaba y en la pared de cal y canto, donde estaba el eje de la gran machina, se ven agora señales en círculo de cuando los grandes tarugos o clavos de la rueda acertaban a tocar allí. Y el agua de aquella alberca alta, estando al peso del muro, atravesaba hasta allá sobre el arco, por donde agora pasamos yendo desde la puerta de la Puenterío abajo, y por su caño de encima iba a la torre. Así la centinela no pudo beber sino desde el batán hasta esta primera torre y en aquel trecho estaba el cuerpo de San Eulogio, pues la torre es tan gruesa y brota tan afuera del muro que estorba ver la ribera de más abajo. Por todo vemos cuán el propio habló Alvaro cuando dijo que fue a beber aquel al caño alto de la canal de agua que sobre aquellos lugares altos sacan".(...)
Desde otro lado
La primera alusión en la época cristiana es alrededor de 1237 cuando Fernando III concede al obispo de Cuenca, a don Tello Alfonso y don Alfonso Téllez de Meneses cuatro ruedas de Aceñas situadas en la azuda. 
Alrededor del siglo XV el molino pertenecía a don Pedro de Cabrera ya que aparece en un contrato de arrendamiento como propietario arrendándolos a unos molineros y en noviembre de 1485, el mismo Pedro de Cabrera vuelve a arrendar:
"Una piedra de aceña de pan de moler que está debajo del puente mayor de Córdoba, que tiene por nombre Albolafia". 

En 1492, la reina Isabel la Católica que se encontraba enferma, mandó desmontar la rueda de madera de la Albolafia, porque su "chirrido" que producían los cangilones y que la desvelaba cuando vivió en el Alcázar de los Reyes Cristianos en el caluroso mes de junio y no es hasta 1509 cuando su hija Juana cuando da la orden de que de nuevo se pusiera en marcha...
"En la çibdad de Córdoua, diez e seys días del mes de otubre, año del naçimiento de nuestro señor Ihesucristo de mill e quinientos e ocho años, ante el señorliçençiado Fernán Gómez de Herrera del Consejo de la Reina [Juana] nuestra señora, alcalde en su casa e corte, pareçió presente Francisco de Alcaraz, alcayde de los Alcázares desta dicha çibdad e presentó ante el dicho señor alcalde una petición con cierta comisión de su Alteza en las espaldas della dirigida al dicho señor alcalde, el thenor de la qual es este que sesigue. Muy poderosa señora. Francisco de Alcaraz, vuestro alcayde destos vuestros alcáçares reales, beso vuestros pies y reales manos de vuestra alteza a la qual plega saber que puede aver diez e seys años, poco más o menos, que la reyna vuestra madre, de gloriosa memoria, ovo mandado parar una rueda que solía andar en esta parada destas aceñas que echava ungran golpe de agua en estos alcáçares, de donde se regaban todas estas huertas, e fizo pararla dicha rueda porque hazia grand ruido e a la sazón su alteza estava mal e fazíale grand ruidola dicha rueda, de manera que la dicha rueda se secó e perdió, e perdida la dicha rueda ovogrand falta de agua en esta casa real, de manera que con la gran neçesydad ovimos de poner recabdo en esta agua que viene de la syerra" 

Seguramente el hecho obedeció no solamente a la voluntad de la reina enferma, sino a que una nueva traída de aguas al Alcázar hiciera innecesario o, por lo menos, prescindible el uso de la citada noria. Así lo testimonia un protocolo fechado el 25 de junio de 1499 por el que un vecino de la ciudad, Pedro de Hermosilla, al tomar posesión de ciertos bienes que le habían sido donados por los monarcas -tras haber sido confiscados previamente a un converso condenado por la Inquisición- cita entre ellos: 
En junio de ese año, "estando en la parada de aceñas que dicen del Añora y de la Abolafia", Pedro de Hermosilla, "broslador (era bordador) y criado de los reyes", vecino de la collación de Santa María, presentó ante el alguacil Leonis Muñoz una carta por la que los monarcas le concedían "media rueda de aceña de pan moler que dicen el Alhajuela… en el río Guadalquivir cerca de la ciudad de Córdoba, en la parada de aceñas que llaman de Don Tello… con el agua y pertenencia que tiene la noria que está en la parada que dicen de Abolafia"; una vez leída la carta, Pedro de Hermosilla requirió al alguacil que le hiciera entrega de la tenencia y posesión del agua que pasa por la canal que está en la dicha parada de aceñas, do estaba el añora que solía subir agua a los alcázares reales de esta ciudad, por el derecho real que le pertenece a la media rueda de aceña que tiene en la parada de Don Tello, que es en el río Guadalquivir abajo de la dicha parada de aceñas del Añora. 
"el agua que pasa por la canal que está en la dicha parada de aceñas del Puente, donde estaba la noria que solía subir agua a los alcázares reales de esta ciudad"
Fotografía propiedad de la Junta de Andalucía

En 1527, - prosigue Ricardo Córdoba de la Llave- su hija Isabel de Hermosilla indicaba que "la antigua añora" estuvo situada en el canal de cuya agua se había hecho merced a su padre, Pedro de Hermosilla, y que el agua de esa canal era ahora "para servicio de las aceñas de Don Tello, que estaban junto a las aceñas de la Albolafia, en la parada de Don Tello"
Durante los siglos XIV perteneció a doña Leonor de Guzmán, la amante del rey Alfonso XI de Castilla, a la que dejó muy bien "colocá" tanto a ella como a todos sus hijos la saga de los Trastámara....De hecho en el testamento de la cordobesa doña Constanza de Angulo amante de don Fadrique, hermano gemelo de D. Enrique II le pide a su "cuñado" que le entregue a sus herederos, el conde D. Pedro y doña Leonor, lo que le había ofrecido con anterioridad que eran algunos bienes de los que tenía su madre en Córdoba, entre otros el molino del Medio y la Albolafia...En el siglo XV el molino contaba con cinco piedras de moler, dos de las cuales pertenecían a la Iglesia Mayor de la ciudad y las otras tres a miembros de la Oligarquía local. En 1574 y 1588 los propietarios de la rueda de la Albolafia, las monjas de Jesús y María, mínimas de la orden de San Francisco, realizaron obras de restauración dirigidas por Juan de Ochoa, Maestro Mayor de las obras de la ciudad. La estructura que hoy podemos contemplar frente a la fachada sur del Alcázar se encuentra muy alterada por la continua utilización del edificio, primero y originalmente como noria, y más tarde, a partir del siglo XVI, como molino o batán.
Aunque se cree que también fue utilizada como fábrica de papel en la época Califal.

La gran transformación la tuvo allá por el 1850 cuando se construyó el murallón pues desgraciadamente se destruyó la mitad del molino. ¡Una pena!
En la desamortización pasó a ser propiedad de Rafael Sánchez Castañeda que una vez fallecido pasó a manos de sus hijas que la perdieron en 1914 por embargo de Hacienda pasando a manos del Estado.

Más tarde en 1965 fue cedido al Ayuntamiento de Córdoba, donde hubo una reconstrucción por parte del arquitecto D. Félix Hernández instalando una noria, es de entonces hasta la actualidad éste consta de una nave con una parte rectangular cubierta con forjado moderno con paso transversal de bóveda de cañón y un ábside copulado con arco toral que presenta proa al río, donde se encuentra una escalera de terraza alojada en el muro, sobre la terraza suben dos muros en ángulo con arquerías. 
El muro sur cuenta con un arco de medio punto y tres de menor anchura en forma trebolada gótica sobre ménsulas con un característico rollo en nácela. Sobre estos arcos, el muro tiene imposta resaltada que indicaría el nivel del acueducto. La construcción es de sillería salvo en la arquería de herradura donde se mezcla con ladrillo.
La noria que hoy contemplamos ¡Cuando nos dejan verla la vegetación incontrolada, fue instalada en 1994 tras sufrir un incendio.



*Editado:
28/04/2022 para colocar fotos nuevas

Fuentes consultadas:
Cordobapedía- La noria de la Albolafia, el Alcázar y el Guadalquivir, un paisaje urbano de la Córdoba medieval de Ricardo Córdoba de la Llave-La caja Obra Cultural .Caja Provincial de Ahorros de Córdoba- Conoce tus fuentes La noria de la Albolafia por J.A. Palomino León- Molinos y batanes de Córdoba por Ricardo Córdoba-Puertos, azudas y norias. El patrimonio Hidráulico Histórico de Palma del Rio (Córdoba) por Ignacio González Tascón Catedrático de estética e historia de la ingeniería civil *Universidad de Granada-

martes, 8 de diciembre de 2020

La casa de los Hoces

El ahora Archivo Municipal
Fachada de la casa hoy sede del Archivo Municipal
Situada en unos de los enclaves más bellos de la ciudad en la calle hoy llamada Sánchez de Feria y anteriormente de "Las campanas" se encuentra una de las casas solariegas más relevantes de la época medieval por su destacado artesanado mudéjar y sus bellos patios porticados, y aún ostenta el escudo primitivo de los Hoces, cinco hoces en campo de gules.

Esta preciosa casa perteneció  a 
Escudo fachada
los Hoces, familia perteneciente a los cuarenta linajes que se implantaron en Córdoba y pronto ocuparon puestos importantes adquiriendo riquezas...

Provenientes de Aragón llegaron a Córdoba varios hermanos: Anton de Hoces, Lope de Hozes, Loazo de Hozes, Arthan de Hozes y Romero López de Hoces se establecieron en la villa.
Hijo de Romero fue Diego López de Hoces del que se tiene una escrituras otorgadas en el Castillo de Almodovar en 1266 en referencia al repartimento de la finca de Fuenreal.
Por lo visto la abadesa del monasterio de San Clemente de Sevilla llamada Gontrueda Ruiz de León tuvo que acordar no seguir pleiteando por un gran trozo de tierra con sus fuentes en la Argamasilla y en el Cortijo de Fuenreal que le había sido donado a las monjas del convento de la Encarnación de la ciudad de Córdoba por Alfonso X y que según ella, había pasado a ser propiedad del cenobio sevillano y que Diego López de Hoces reclamaba por considerar ser parte de las tierras que les fueron repartidas en época del Rey Fernando III. ¡ Así que a cambio de veinte doblas de oro que recibió la monja las cosas volvieron a su cauce!

Fue D. Pedro Gonzalez de Hoces el que realizó el mayor esfuerzo para el ascenso social de la familia, caballero veinticuatro de la ciudad cargo que ocupó más de cuarenta años, sirviendo al rey  Don Juan II de Aragón como guarda del cuerpo real lo que hoy en día viene a ser guardia personal cobrando tres mil maravedíes anuales proporcionándole la cantidad de cien mil.

El ser vasallo del rey era estar siempre dispuesto con las armas y condiciones que hubieran sido establecidas a cualquier llamamiento del Rey, contando éste con el número suficiente de "lanzas"... 
Pedro González de Hoces mantuvo dos lanzas durante veinte años y por ello obtuvo más de 40.000 maravedíes ¡Ahí es nada!.
Una de sus actuaciones más destacadas fue su participación en las embajadas a Inglaterra enviadas por Catalina de Lancáster, esposa de Enrique III, entre 1406 y 1418 de las que sacó unos considerables beneficios...
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Sirvió a Diego Fernández de Córdoba I señor de Baena, se casó en 1421 con María García Carrillo, biznieta de Gonzalo Fernández de Córdoba, I señor de Aguilar.

Del matrimonio de Pedro González y María Carrillo nacieron ocho hijos; cinco hombres que utilizaron el apellido del padre y tres mujeres que escogieron el de la madre.
Todo parece indicar que Pedro González de Hoces se hizo con una fortuna en las dos o tres primeras décadas del siglo XV no malgastando y comprando bienes que incremento a lo que fue heredando.
La historiadora Pilar Ostos contabiliza las ganancias de Pedro González de Hoces en cerca de un millón de maravedís y la adquisición de doscientas ocho propiedades a lo largo de su vida.
¡Casi ná...!
  
Pedro González de Hoces en 1454 fundó el mayorazgo de la Albaida,  que se había vinculado a la familia gracias al casamiento con doña Leonor Sánchez de Funes IV señora de la Albaida; estableciendo una serie de cláusulas para sus sucesores en el señorío: 
Tendrían derecho los varones por orden de edad sobre las mujeres a la vez que se crearían la obligación de emplear el apellido Hoces a la vez de agregar nuevas adquisiciones al mayorazgo; comenzando a ser una de las familias más influyentes de la ciudad.
Muchos fueron los Hoces los que culminaron sus aspiraciones en la corte o en las órdenes militares como lo fue D. Lope de Hoces, almirante de la Armada que compró la villa de Hornachuelos cuando Felipe IV para pillar pasta las vendía a precio de oro para que tres años más tarde concederle el título de conde de Hornachuelos por los servicios prestados y recogido por su heredero  Alonso Antonio de Hoces y Córdoba, tras morir su padre unos meses antes 
Patio porticado 
La construcción corresponde al esquema de la casona andaluza organizando la casa en torno a uno o más patios, tiene una altura de dos plantas constando de una portada de piedra enmarcada en un dintel donde se encuentra el escudo de la familia.
Desde el zaguán se accede mediante una galería al primer patio con arcada de medio punto de ladrillo sobre columnas; el segundo patio con tres vanos con ventanas de estilo mudéjar.

Patio
Es a finales del siglo XVII cuando el inmueble cambia de dueños después de tres siglos ¡Que se dice pronto! en la familia de los Hoces con la venta a D. Juan José de Saavedra y Mendoza que se casó en la Trinidad.
Es más tarde cuando es vendida a uno de los Guzmanes- como muy bien cuenta G. J. Herreros en su artículo de prensa- más concretamente a D. Domingo de Guzmán y Cea que decide alquilarla, viviendo durante algunos años nuestro ilustre cordobés que compatibilizó la medicina con las Letras y la Historia, D. Bartolomé Sánchez de Feria y tras la muerte de éste la casa pasa por innumerables manos hasta por un prebendado de la catedral.
Los dueños de la casa deciden venderla a D. Francisco Santillana y luego de nuevo es adquirida por un Guzmán y de ahí posiblemente sea la confusión de muchos al creerla la originaria cuando la verdadera de los Guzmanes se encuentra en San Andrés.  
Más tarde fue comprada por el director del Museo Arqueológico D. Narciso Sentenach
El Ayuntamiento adquirió esta propiedad con idea de instalar en ella el Instituto Municipal de Cultura cordobesa, aunque finalmente fueron el Archivo, la Biblioteca y la Hemeroteca Municipales quienes se instalaron en la casa en el año 1969. 


Fuentes consultadas:
Paseos por Córdoba o sean apuntes para su historia volumen III por Teodomiro Ramírez de Arellano-La Nobleza cordobesa y el patronazgo religioso por Antonio Jesús González Torrico*Universidad de Córdoba- Notariado, documentos notariales y Pedro González de Hoces, veinticuatro de Córdoba por Pilar Ostos Salcedo- Casa de las comedias de Córdoba, 1602-1694: reconstrucción documental por Angel María García Gómez- La casa donde no vivieron los Guzmanes por Gonzalo J. Herreros Moya El Córdoba 28/09/2020