En tres tiempos se divide la vida: En presente, pasado y futuro; de éstos el presente es brevísimo, el futuro dudoso y el pasado cierto... (Lucio Anneo Séneca)

sábado, 18 de junio de 2011

Odios y venganzas en la Córdoba Romana.








En Roma el evergetismo o altruismo, era una forma de conducta social que se generalizó enormemente y podía tomar muchísimas formas, según las posibilidades de cada uno, ya sea repartiendo alimentos, organizando fiestas, juegos circenses o con donaciones para la construcción, el mantenimiento o el embellecimiento de los edificios públicos.
En el siglo primero de nuestra era, se inicia en Córdoba o Corduba para los romanos, la construcción del gran teatro de la ciudad, con la intervención del Emperador y los grandes evergetas de la colonia, las poderosas familias Marcellus, Persini,Marii y Annaei, bastantes relacionadas con las explotaciones mineras de Sierra Morena.

La mencionada familia Marii fue económicamente, una de las más poderosas del imperio, incluso tenían una hija vestal consagrada como sacerdotisa a Vesta, la diosa del hogar, algo muy reconocido en aquellos tiempos.
El servicio como vestal duraba treinta años, diez de los cuales estaban dedicados al aprendizaje, diez al servicio propiamente dicho y diez a la instrucción. Transcurridos estos años podían casarse si querían, aunque casi siempre lo que ocurría es que las vestales retiradas decidían permanecer célibes en el templo.
Esta familia era tal el poder que generó ante Roma y la colonia, que Tiberio tenia resquemor por sus influencias y tramó por ello una conspiración contra ellos.
Al padre se le acusó de haber mantenido relaciones sexuales con su hija vestal y por lo tanto célibe, cosa que era penado con la muerte...
En la trama montada por Tiberio, para verse éste libre de sospechas, lo defendió y perdonó en el primer juicio, pero hubo un segundo en el que se les condenó a muerte.
Despeñándolo por una roca a él y a la hija, como su sangre no podía ser derramada por ser vestal, por estrangulamiento.
Quedando la fortuna de los Marii a manos de la hacienda imperial, incluyendo todas las explotaciones mineras de ésta.


Fuente:
La escarlatina subida del Templo de diana de Córdoba la llana por Paco Muñoz 07/2009- Córdoba de los orígenes de la antigüedad tardía de JR Carrillo- Foto recogida de Internet


miércoles, 18 de mayo de 2011

La torre de la Calahorra


Torre de la Calahorra






Emplazada a la cabecera del puente se encuentra la Calahorra, torre altiva que mira al río guardando la ciudad. 

Su posición del acceso a la ciudad desde el otro lado del río a través del puente la hace haber sido un lugar estratégico incuestionable a los largo de los siglos como dice Ortiz Belmonte: "de torre estrictamente defensiva a cárcel de nobles  acondicionándose posteriormente a escuela de niñas durante el siglo XIX a cuartel de Guardia Civil"  y ahora Museo de las tres culturas del que hablaremos más tarde.
Es un castillo de origen musulmán que actualmente presenta una planta de cruz con torreones rectangulares.
Parece ser que fue mandada construir en el siglo X por orden de Almanzor sobre una torre de vigilancia que ya existía, aunque fue en tiempos de los valíes cuando Córdoba no había sido pisada todavía por el primer Omeya cuando y -siempre según las crónicas de Levi Provenzal en su "España musulmana del siglo X- el califa de Damasco mandó una reconstrucción del puente junto con partes de la ciudad que estaban destruidas.
Aunque la noticia más antigua que se tiene de la torre data del momento de la conquista cristiana en 1236 en la que se cuenta que como existía una fortaleza en el mismo puente "castrum quod erat in ipso ponte" obstaculizaba la entrada de las tropas cristianas, Fernando III ordenó hacer unas balsas para cruzar el río.

Una vez conquistada la ciudad Fernando III,  hizo un repartimiento entre sus hombres... Entre ellos le acompañaban caballeros templarios que recibieron en agradecimiento por su ayuda a la conquista esta torre fortaleza, unas tierras junto al Guadalquivir en Almodovar del Rio y una mezquita llamada del Amir Hisham que derribaron para construir su iglesia, nos estamos refiriendo a la iglesia de Santiago y de la que hablamos en éste blog.

La Torre de la Calahorra hasta mediados del siglo XIV constaba de dos torres cuadradas unidas por un arco que daba paso al camino real y fue reformada por Enrique II de ahí que se puede apreciar en su fachada el escudo de armas de los Trastámaras, y fue objetivo a conseguir por parte de Pedro I en la guerra fratricida entre los hijos del "Onceno".
En aquella guerra Córdoba tomó parte de Enrique a pesar de ser el hijo bastardo  del Rey, levantándose la ciudad contra D. Pedro y expulsando a sus partidarios de la ciudad; aunque "El Cruel" no se quedó quieto convocando al Rey granadino a luchar junto a él ¡A cambio! le ofrece que le entregaría Córdoba.
¡El colega prefería entregar la ciudad al moro, antes de que ésta fuera de su medio hermano! ¡Y aún hoy dicen muchos que por qué se le apodaba "El Cruel"!

Vista del puente desde la torre
El vencedor D. Enrique II la manda reparar y ampliar en 1369 añadiendo una torre más, un foso y un puente levadizo
Este castillo ha servido muchas veces para prisión de los nobles que cometían algunos crímenes y en en ella estuvieron presos algunos de los moriscos procedentes del reino de Granada.
Cuando en 1781 se declaró en la cárcel de Córdoba la horrible epidemia de tifus, la Calahorra sirvió para acoger a todos los presos enfermos y así no propagar la enfermedad a los vecinos de la ciudad.

Según un artículo en el diario de Córdoba fechado en junio de 1953 se dice que en 1837 de nuevo se manda  remozar y al intentar abrir un pozo se descubrió una galería muy profunda que puede que cruzarse el río por debajo e incluso se supone que por su situación al estar en el extremo del puente romano pudo ser parte de unas de las salidas o entradas ¡Según se mire! de la ciudad.
En la actualidad tiene planta en cruz con torreones rematados por almenas


La Torre fue declarada monumento histórico artístico en 1931 y forma parte del centro Histórico de Córdoba declarado Patrimonio de la Humanidad en 1994.





Interior de la torre
Más tarde fue cedida al Instituto para el Diálogo de las Culturas (Fundación Roger Garaudy) quien ha instalado un museo audiovisual.


Interior de la torre
El polémico Roger Garaudy nacido en Marsella de ideas Marxista y convertido al islam más tarde,  fue demasiado polémico a la hora de decir en su libro titulado "Los mitos fundacionales de la política israelí" que el Holocausto se había exagerado con fines políticos, curioso la vara de medir que tienen estos políticos.

Esto suele pasar en nuestra Córdoba de "farándula y pandereta" le hacen pagar una simple multa pero a cambio le ceden la Calahorra para su fundación, cuando eso pertenece a la ciudad.

El Museo es un espacio de tres plantas y presenta una panorámica cultural del apogeo medieval de Córdoba, del siglo IX al siglo XII, basado en la convivencia de las culturas: La cristiana, judía y musulmana.






Fuentes Consultadas:

(Editado en 2015 para cambio de fotografías)

La Calahorra o el puente fortificado de la éspoca Califal de D. Alberto León Muñoz.Gran Guía de la España Templaria escrito por Templespaña- Murallas de Córdoba La calahorra por Fray Joaquin Delgado Diario de Córdoba 10/07/1956- Murallas de Córdoba Que significa el nombre de la Calahorra de Fray  Joaquin Delgado Diario de Córdoba 27/07/1956- Wikipedia- Torredelacalahorra.es -Foto recogida de internet autor Graham Stanley

jueves, 12 de mayo de 2011

El precio del Deán por su pecado




No hay pecado sin pena ni bien sin galardón, es lo pensaría don Juan Fernández de Córdoba y Zúñiga después de todo lo sucedido...
Los Jesuitas, en compañía con el Padre Ávila y la marquesa de Priego, hicieron cuanto les fué posible por apartarlo de aquella vida disoluta. Aunque me atrevería a decir que no sin nada a cambio...
Y cuando al fin, la reflexión, el arrepentimiento y los digno de los miembros de la Compañía de Jesús, cesaron con sus avatares amorosos... "Casualmente" la marquesa de Priego (La misma que había recogido a Beatriz en su huida), junto con el padre Juan de Ávila (El que descubrió lo ocurrido con la cautiva), convencieron al Deán de la Catedral para albergar en parte del solar de aquel suntuoso palacio del Canónigo a la primera fundación de Jesuitas en Córdoba, merced a su carta de donación otorgada en 1554.

"Por ella, don Juan entregaba el edificio y aledaños, rentas y otros bienes (libros, ajuar litúrgico, etc.) con que llevarla a cabo."

Los primeros jesuitas ocuparían en un principio tan sólo una parte del palacio, debidamente acotada y acondicionada. La huerta y jardín de la casa, quedaría igualmente partido, pudiendo hacer uso de la noria disponible para extraer el agua subterránea que corría y aún corre desde la zona de las Tendillas.

A la muerte del donante, se estipulaba que la propiedad en su conjunto pasara al Colegio, para lo que fueron necesarios, llegado el momento, una serie de acuerdos entre la Compañía y el primogénito de los hijos sacrílegos del Deán, renunciando a esta herencia para la que había sido habilitado por el Rey y el Papa.

Pagada su "penitencia" con parte de sus bienes y buenas monedas de oro, el Deán se centró en otros "menesteres" mucho más interesantes para la ciudad.
La multitud de niños ilegítimos que morían por arrojarlos a cualquier lugar inmundo, impulsó a Don Juan a crear una casa en la que se atendiese a las criaturas abandonadas, que eran depositadas en una cunas situadas en las galerías del Patio de los Naranjos de la Catedral y a las que acudían mujeres que querían amamantarlas, lo que hizo que el lugar recibiera el nombre de "Postigo de la leche".
En aquellos tiempos Córdoba carecía de toda clase de leyes urbanas, y cada cual hacía cuanto a su capricho le convenía... Entre otras inconveniencias era una de las peores el abandono de los cerdos que se encontraban campando a sus anchas por la ciudad.
Un día varios de estos animales se entraron en el patio de la Mezquita Catedral, y devoraron tres infelices bebés que estaban en la cuna de recepción, suceso que produjo gran sentimiento en toda la ciudad.

Desde aquel momento, el Deán se dedicó a buscar otro emplazamiento más acondicionado para tal fin... Proporcionando su primera ubicación en la Ermita de nuestra señora de la Consolación ubicada en la calle Armas esquina a la calle del Tornillo, conocida así por el Torno, que se colocó en la casa para poder dejar a los niños con el total anonimato de las madres. (Aún hoy en día se le llama así a esa calle).
Allí recogieron a los pequeños donde a las expensas económicas del Deán, los criaban y mantenían enseñándoles a leer y escribir.
El ingreso de cada niño era anotado en un libro de registro en el que se expresaba el nombre asignado al expósito y fecha de entrada en el torno, el día de su bautismo y la parroquia donde era bautizado. También se indicaba el nombre del ama de cría que se le asignaba al acogido, así como indicaciones posteriores en caso de que fuera adoptado y, en caso de fallecimiento, se indicaban las causas del mismo.
A los ocho años los entregaba a oficio, y, cuando ya eran mayores, los casaba, dotando a casi todos con casa y bienes en la villa de Rute, cuyo señorío ejercía, llegando a un número fabuloso las familias que creó de esta manera.
Después, ya muerto el Deán, fueron trasladados los pequeños al llamado Hospital de San Jacinto. Este establecimiento también habría de dejar su huella en la apreciación popular de los cordobeses quienes, solían utilizar el término "Niño de San Jacinto" como sinónimo de expósito
En este lugar permanecieron los acogidos durante 40 años, fecha ésta última en la que retornan de nuevo a la Ermita de la Consolación, donde permanecieron hasta que en 1816 fueron trasladados los expósitos al Hospital de San Sebastián en la calle Torrijos.



Fuente: 
Catalogo De Los Obispos De Córdoba, Y Breve Noticia Histórica de Juan Gómez Bravo- Paseos por Córdoba- Foto recogida de Internet de plus.googleapis- realmente no pertenece al personaje 

viernes, 6 de mayo de 2011

Doña Beatriz de Mejías, la cautiva del Deán









Cuentan que en Córdoba hubo un Deán del Cabildo de la Catedral cordobesa que más parecer un sacerdote era un libertino amante de las mujeres, el lujo y el poder.
Se trataba de don Juan Fernández de Córdoba y Zúñiga, hijo de los condes de Cabra y sobrino de don Francisco de Mendoza y de Córdoba.
Vivía con una ostentación no muy acorde con su puesto en la ciudad de Córdoba.
Su palacio abarcaba un enorme solar comprendido entre la actual Plaza de la Compañía y las calles "Duque de Hornachuelos" , lindando con la calle "Juan de Mena", en aquel tiempo calle del "Marqués de la Guardia".
Para hacerse una idea de la extensión, basta decir que hoy día en el mismo solar se ubican la iglesia de El Salvador y Santo Domingo de Silos (Llamada hoy en día la Iglesia de la Compañía), las Reales Escuelas Pías de la Inmaculada Concepción y varios edificios de viviendas.

El Deán,  había logrado cautivar la atención de una hermosa joven llamada Beatriz de Mejías perteneciente también a una noble y honrada familia.
Don Juan siempre encontraba el momento a la salida de la iglesia de halagar y enamorar a esta doncella que tal vez por su ingenuidad escuchaba los requiebros amorosos que le hacía éste.
Un día y en el despiste de su criada, la doncella desapareció... No volvió a casa. ¡Nada más se supo durante días de la bella Beatriz!
Pasado varías semanas en que la búsqueda de la familia no cesaba... El prebendado empezó a rumorear por la ciudad que doña Beatriz había sido acogida en su palacio y que no quería saber nada de su familia.
La familia de Beatriz intentó mil veces ir y hablar con ella pero el Deán nunca dejaba que la vieran alegando que cumplía ordenes de la propia Beatriz.
A la gente le extrañaba que nunca fuera vista en ninguna parte y pasado el tiempo las cosas se fueron calmando, incluso se podría decir, olvidando.
Casi diez años estuvo cautiva... Durante los cuales dió a luz a cinco hijos.
Su vida no era tan apacible como contaba su "carcelero" por toda la ciudad ya que pasaba el tiempo encerrada en su habitación; ni era dueña de pasear por la casa a solas, porque su seductor la esclavizó hasta el punto de recoger la llave de su estancia.
Plaza de la Compañía donde se encontraba la casa del Dean
En este tiempo predicaba con frecuencia el Maestro Ávila en la Catedral, y un día en que todos los de la casa, excepto ella, habían ido a oírle y doña Beatriz, aprovechando que el deán no estaba en casa, llamó desde la ventana de sus aposentos a uno de los criados, rogándole hiciera por facilitarle el ir a la iglesia, prometiéndole volverse antes que su amo.
El criado en un principio se negó pero a la vista de un lindo anillo que le entregó Beatriz a cambio de su ayuda, trajo un manto y puso una escalera, por la cual bajó la joven, hasta sin zapatos, y se marchó a la Catedral.
La pobre Beatriz cubierta con el manto que le había entregado el criado se colocó frente al púlpito donde subió a él aquel santo, que en tan alto grado poseía el don de la palabra  y como si la providencia le hiciese adivinar la vida del prebendado y su cautiva, cuando al terminar, entró en la sacristía arrojándose a sus pies la desgraciada mujer, no se sorprendió tanto como para no creerla.
Anegada en lágrimas de dolor le contó que era cautiva de Don Juan y se puso bajo su amparo, jurándole que nunca se había marchado de casa como el deán decía, relatándole que fue secuestrada por los hombres de éste un día que salía de la Catedral...

El Maestro Ávila, viendo a lo que se enfrentaba por el poder que tenía D. Juan y toda su familia, no le dijo nada a éste y acompañó a la joven hasta la casa de doña Teresa Narváez, donde fue recibida, previniendo el padre Ávila a doña Teresa que bajo ningún concepto el Deán la viera.

Cuando el canónigo volvió a su casa y abrió la habitación, se encontró burlado; salió como una furia; registró hasta el último rincón de su palacio, pudiendo apenas preguntar, lleno de coraje, por el paradero de la fugitiva, de que nadie le daba conocimiento.
Sin resultado favorable, salió a la calle, interrogando a cuantos veía, hasta que al fin supo el respetable lugar depósito de su adorada.
Reunió a sus criados y otros hombres y se dirigió a casa de doña Teresa Narváez, resuelto a sacar aunque fuera por la fuerza a la mujer que buscaba.

Doña Teresa al ver rodeada su casa por los hombres del Deán en seguida avisó al Padre Ávila, quien puso en conocimiento del Corregidor cuanto ocurría en el asunto... El corregidor se presentó allí, reprendió su conducta al canónigo, amenazó a los que le acompañaban, y todos se retiraron, no sin jurar antes de marcharse Don Juan vengarse de lo ocurrido.
Y aquella misma noche salieron de Córdoba el venerable Padre y la joven, a quienes el Corregidor acompañó hasta dos leguas de la ciudad...
Llegados a Montilla, la marquesa de Priego, cuyas virtudes eran tan conocidas, se hizo cargo de la joven, teniéndola mucho tiempo en su casa, desoyendo las súplicas del prebendado, quien, como su pariente, le rogó se la entregase... Desde allí pasó a Granada, para que curada por completo.
Mientras en Córdoba la palabra "venganza" corría de boca en boca y una noche salió ardiendo el palacio que acabó con él y apunto estuvo de hacerlo también con la vida de su propietario.
Nadie quiso saber en realidad quién o quienes prendieron fuego al palacio... Las ansias de castigo eran muchas y como solo fueron daños materiales y realmente no se sabía quien había sido, la cosa no llegó a más. El deán marchó a otra casa un poco menos ostentosa y más conforme a su posición.

Con el paso del tiempo Beatriz, volvió a Córdoba, recogió sus hijos, y vivió honradamente con el producto de cuatro mil ducados que le dieron el arzobispo de Granada, el marqués y marquesa de Priego... ¡Jamás de supo más de ella, fue borrada de la historia para tapar la vergüenza de Deán!

El prebendado, aunque jamás pudo ver a su fugitiva, les dio las dotes para sus hijos...
El primogénito, don Juan de Córdoba, llegó a ser nombrado caballero de Santiago y heredaría el sustancioso mayorazgo fundado por su padre, quien lo casó con doña Antonia de Bernuy Barba, hija segunda del señor de Benamejí y otro de sus hijos fue fray Gabriel de Mendoza, dominico en San Pablo el Real.
Antes de su muerte, para la primogénita de sus hijas, doña Leonor Fernández de Córdoba, logró el Deán un buen matrimonio con un primo, heredero del mayorazgo de la rama segunda de los señores de Luque, don Martín Fernández Venegas.
Otras dos hijas, Bárbara y Juana de Córdoba, profesaron en el convento cordobés de Santa Inés.

Cuentan que avergonzado y arrepentido hizo muchas cosas buenas por los niños huérfanos cordobeses...

Pero eso, déjame que te lo cuente otro día.



Fuentes Consultadas : 
De vasallos a señores de Antonio J. Diaz Rodríguez- Nobleza española por Juan Miguel Soler Salcedo- La casa del Dean Juan de Córdoba : Lujo y clientela en torno a un capitular  del renacimiento de Antonio José Diaz Rodriguez- Boletín de la Sociedad Española de Excursiones volúmenes 5 y 6 Año 1898- Fotos recogidas de Internet no corresponde al personaje 

viernes, 29 de abril de 2011

El Molino de la Alegría




La mayoría de estos molinos son de la época Omeya como atestiguan las crónicas árabes que mencionan los molinos ubicados en las azudas árabes de Culeb y de Alhadra.
Posteriormente, con la conquista cristiana, Fernando III se hace con la propiedad de éstos y los reparte entre las órdenes militares y religiosas, así como entre sus familiares y la nobleza. 
La mayoría de ellos durante la época medieval quedan en manos de la Iglesia, en cuyas manos permanecieron durante siglos. 
Alberga el Museo de Paleobotánica
En el siglo XIX, con la desamortización, la Iglesia es expropiada de estos bienes, pasando a ser de propiedad privada, a excepción de la Albolafia, San Antonio y de la Alegría que adquiere el Ayuntamiento de Córdoba. 
Desde el siglo XIII hasta 1942 fecha en que se prohibió la molienda artesanal, este molino al igual que los demás ha seguido funcionando de una u otra manera...
En 1780 Antonio Luque compró las ruinas al Cabildo de la Catedral, reedificándolo y convirtiéndolo a partir de ese momento en el Molino de la Alegría. 
En torno a 1910 sufrió de nuevo una importante remodelación, siendo reedificado convirtiéndose en una fábrica de harinas de tres pisos, con cuatro pares de piedras y una turbina. 
Fue molino harinero y batán de paños según D. Angel Montero-siendo en los años 30 reutilizado como estación hidroeléctrica recibiendo nombres como Molino  de los regulares de la compañía.


Interior del Molino donde se ubica el Museo
Está construido entre dos canales aliviadores, con azud y puentecillo de conexión a tierra. La construcción anexa está dedicada a batán y tiene tres salas en crujías paralelas dedicadas a molienda, con espolón semicircular.
Su fachada tiene 3 plantas, la baja de sillares de piedra y las otras dos, del siglo XIX, son de ladrillo, con numerosos mechinales y huecos de estructura vertical con dintel en arco rebajado.
Es un molino situado en la margen derecha del río Guadalquivir, aguas abajo del Puente de San Rafael se encuentra integrado en el Jardín Botánico de Córdoba.
La Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Córdoba y la Fundación Pública Municipal Jardín Botánico de Córdoba presentaron a la ciudad las obras de rehabilitación y adaptación museográfica del Molino de la Alegría como nuevo museo de paleobotánica

El Museo de Paleobotanica y coleccion de una impresionante colección de fósiles y vegetales desde el periodo Devónico hasta el Cuaternario "UNICO EN EUROPA", el cual se encuentra en el molino, un edificio que conserva elementos medievales y renacentistas.



Biografía: -Boletín Oficila de la Juanta de Andalucia  20/07/2009- Molino de la Alegria  Base  de  datos del Patrimunio Inmueble de Andalucia - Los Molinos del rio Guadalquivir en Córdoba de producir harina a producir cultura por Angel Montero, Ricardo Córdoba de la Llave y Ángel Lora Gónzalez- Foto recogida de internet

viernes, 22 de abril de 2011

El Caudillo Abderramán "El Sanchuelo"






Cuando el sábado 13 de noviembre de 1008 Al Rahman Sanchul, segundo hijo de Almanzor y nieto de Sancho Garcés II rey de Navarra, acompañó a Hixam II a Madinat Al Zahra ningún cordobés pudo imaginar las consecuencias que esto acarrearía, aunque si vaticinaron que el gobierno de Sanchuelo duraría muy poco...
A Sanchuelo le había costado mucho llegar donde estaba y tenía que jugar muy bien sus cartas. 
Sabía que los cordobeses no lo querían y por los arrabales se comentaba que había sido él que había mandado matar a su medio hermano con un cuchillo envenenado con el que Al Malik había partido la manzana de la que comió...
Pero le daba igual ya que desde muy pequeño tuvo que aprender a buscar su lugar a pesar de que su padre tenía como heredero a su medio hermano. 
Su misma madre Abda, se lo había inculcado, ella una princesa cristiana a pesar de ser hija del Rey de Pamplona llegó a Córdoba como una esclava, había sido prácticamente obligada a casarse como señal de alianza, no podía permitir que su hijo fuera el segundón de la estirpe de Almanzor.

Por eso, aquellos dos días que estuvo encerrado con el mismo Califa en la bella Madinat al Zahra, le recordó sus raíces comunes ya que ambos eran hijos de mujeres vasconas e incluso sugiriéndole que al no tener Hixam II descendencia, nadie mejor que él para sucederle... La verdad es que lo que hablaron en realidad no lo sabemos, sólo que el hijo de Almanzor salió de los aposentos reales anunciando que el Califa lo había nombrado heredero por encima de todos los varones Omeyas.
El incauto creyó que con el nombramiento del Califa como heredero era bastante para afianzar su poder pero el malestar y estupor en la población se continuaron sobre su desmedida afición al vino que junto con su escasa capacidad para gobernar hizo un caldo de cultivo que iría a provocar un periodo de anarquía y revueltas que finalizaría a corto tiempo, con una guerra civil y la desaparición el Califato de Córdoba.


Cada vez más impopular intentó mediante una campaña militar, tal vez para ganar algo del prestigio como lo había hecho su padre y medio hermano. Para ello no se le ocurrió mejor momento que el invierno para comenzar una aceifa dirigiéndose al norte con su ejercito bereber y acompañado por el conde García Gómez de Carrión  al que ayudaba en su lucha contra Alfonso V de León.


No tardó un  biznieto de Abderraman III llamado Muhammad ibn Hisham,  en canalizar aquel descontento en hacer estallar la revuelta...
Primero se vengó arrasando la ciudad que la estirpe amirí había creado a la sombra de Madinat Al Zarhá, la llamada Zahira donde estos residían y habían organizado una corte alternativa, acto seguido se hizo con el control de Córdoba obligando a Hisham II a abdicar en su favor.
¡ De este modo se proclamó Califa con el nombre de Muhammad II !

Enterado de los sucesos, Sanchuelo regresó precipitadamente a Córdoba con intenciones de recuperar el poder pero antes de llegar a Córdoba su comitiva estaba cansada y se instalaron a pocas leguas de la ciudad en la misma quinta de recreo donde meses antes  su medio hermano al-Muzaffar había exhalado el ultimo suspiro. 
Sanchuelo se instaló en ella junto con sus setenta mujeres de su haren, de las que se había hecho acompañar en su campaña.
¡El motivo! La mayoría de su ejercito bereber lo había abandonado y con unas escasas tropas no se encontraba en igualdad para poder luchar contra al Mahdi.
Al día siguiente, los interceptó una tropa enviada por el nuevo Califa para capturarlo, tanto a él como al conde Carrion

Cuando los prisioneros eran ya conducidos a Córdoba, el Amirí que había conseguido que le quitasen las ataduras por un momento, hizo ademán de sacar un puñal, ese fue el momento en que fue degollado y acto seguido corrió la misma suerte el conde cristiano.
Los cadáveres de Sanchuelo y de su infortunado compañero fueron llevados a Córdoba  entrándolo a la ciudad por la puerta del hierro, sobre un mulo, desnudo boca abajo mientras al paso la plebe le escupía...

De esta triste manera la dictadura amirí desapareció como si nunca hubiera existido. 

Pero eso, déjame que te lo cuente otro día.



Fuentes consultadas: 
La Historia del islam, Boletin de la Real Academia de la Historia. TOMO CXCIX. NUMERO II. AÑO 2002-Boletin de la Real Academia de la Historia. TOMO CCI. NUMERO II. AÑO 2004- Historia de Al Andalus de Ibn Al-Kardabus,traducido por ‎Felipe Maillo Salgado