En tres tiempos se divide la vida: En presente, pasado y futuro; de éstos el presente es brevísimo, el futuro dudoso y el pasado cierto... (Lucio Anneo Séneca)

jueves, 26 de noviembre de 2009

El Cervatillo de Madinat al-Zahra

Cervatillo en bronce colado y cincelado-Altura 61.6 cm
Depósito Museo Arqueológico de Córdoba.
Procedente de Madinat al-Zahra
.

El Cervatillo de Madinat al Zahra es una de las tantas figuras en bronce que fue elaborada como un pequeño surtidor de agua para decorar una de las numerosas fuentes con las que contaba la ciudad Palatina, siendo considerada, como la obra maestra de la escultura hispano-musulmana del periodo Omeya.
Es una escultura de bulto redondo donde el animal está situado sobre una peana unida a un tubo cilíndrico por el que circulaba el agua que finalmente brotaría por la boca, le faltan las astas, que estaban situadas en dos orificios que aún se conservan.
El cuerpo está decorado mediante pequeños tallos que encierran hojitas nervadas realizadas en bajo relieve, y en el pecho muestra un gran rosetón, los ojos en forma de almendra, que podemos observar en otras piezas de este tipo.

Este Cervatillo junto con su pareja la cierva, fue hallado por frailes de los Jerónimos cuando se encontraban hurgando en lo que ya eran ruinas de Madinat Al Zahra cuando al volver un pilón de mármol que estaba volcado encontraron las dos preciosas estatuillas.
Una de ellas, el ciervo junto al pilón encontrado, fue colocada en uno de los patios del Convento, la otra dijeron que fue enviada a sus cofrades de Guadalupe aunque esa pieza jamás llegó al destino... La bella figurilla desapareció ¿Dónde? No sabemos.

Museo Arqueológico de Madrid
Procedente de Madinat Al Zahra
 Córdoba


Lo cierto es que existen existe un pequeño surtidor que es una cierva... Se encuentra en el Museo Arqueológico de Madrid desde el 3 de febrero de 1940. 
Por lo visto fue hallado por D. Federico de la Morenas al abrir los cimientos de su casa situada en el principio del camino viejo de Almodóvar, lo que hoy es la calle Antonio Maura. 
Lo guardó durante muchos años, hasta que uno de sus nietos lo llevó a Madrid para valorarlo y donde le fue requisado y quedó depositado.
Esta pequeña escultura de bronce sobredorado mide 32,3 cm de alto y 31,5 cm de largo, es de aspecto frágil y desproporcionada ya que tiene las patas muy pequeñas con respecto al cuerpo.
Casi toda la superficie está recubierta por un delicado adorno vegetal de tipo oriental que la hace parecer vestida con un rico tejido.
A juzgar por los restos que quedan en los surcos del grabado y en distintas partes del cuerpo, la pieza estaría dorada en su totalidad. Las formas simples del cuerpo, sus rasgos faciales y sus patas, acabadas en discos.

Museo Nacional de Qatar
Procedencia de Madinat Al Zahra
Córdoba







Otro fue subastado en 1997 en la sala Christie´s  según aparece en la prensa de aquella época y aunque el Estado y la Junta de Andalucía estaban interesados por la pieza, su elevado precio 850 millones de las antiguas pesetas hizo que fuera a parar al Museo Nacional de Qatar, su actual propietario. 
Según cuentan en la prensa hubo muchas pujas procedentes del todo el mundo, sobre todo telefónicas.
La procedencia de esta bella estatuilla era de una colección privada cuyo heredero puso a la venta.



Fuentes consultadas:
Museo Arqueológico de Córdoba- Bronces Zoomorfos islámicos en Italia de Damiano Anedda-Diario de Córdoba noviembre de 1965 y abril de 1966- La cierva de Bronce de Madinat Al Zahra 26/04/1997 ABC Sevilla- Museum With No Frontiers discoverislamicart.org- Qantara Patrimonio Mediterraneo

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Cuesta de Pero Mato

Un rincón de serenidad donde se esconde un crimen machista

Fotografía de Córdobaestáentí
Nombre de la Cuesta
Muy cerca de la plaza de las Tendillas y al comienzo del barrio de la Catedral, se encuentra la calle Alta de Santa Ana formada sobre el adarve de la ciudad romana que fundó el cónsul Cayo Lucio Marcio en el año 206 a. d. C, prolongando ese campamento romano 50 años después por el Pretor Marco Claudio Marcelo en el 152 a. d. C según Plinio, y que va a terminar en la cuesta de PeroMato o Pedro Mato, la calle con más pendiente que existe en toda Córdoba... 
A mediados del siglo XIV se denominaron las dos callejas las de doña Urraca de Saavedra por delimitar parte de sus casas con esa callejas, casas que dos siglos después se fundara en ellas el convento de Santa Ana con monjas de la orden dominica
Fotografía propiedad de CórdobaEstáenTí

Cuesta en la actualidad
Esta calleja compuesta su gran parte por escalones por discurrir por el desnivel 
del antiguo teatro romano y que podemos apreciar desde el Museo Arqueológico.
Es a partir de 1553 que cambia su nombre por mudarse a esa calleja un médico de cierto prestigio que vivía con anterioridad en la calle San Felipe.
Aunque más allá de su ciencia pervive el recuerdo de uno de los más lastimosos sucesos que registra la historia de nuestra ciudad y que fue recogido por D. Teodomiro Ramírez de Arellano de los romances tradicionales de la ciudad.
La cuesta que nace en la misma plaza de Jerónimo Páez asciende escalonada entre encaladas paredes que corresponden al lateral del Museo Arqueológico, el convento de Santa Ana y el colegio de Santa Victoria.
Esta calleja que estuvo cerrada y casi destruida hasta que en los años 50 por el alcalde don Antonio Cruz Conde, pretendiendo dar una nueva entrada desde el centro de la ciudad al nuevo Museo Arqueológico que fue trasladado desde la antigua calle del tesorero, hoy llamada Samuel de los Santos y Gener, donde se encontraba ubicado desde 1923 hasta su traslado en 1957.
El doctor Pedro de Pero Mato, médico de la ciudad, compró dos casas en las referida calleja, era la última casa de la acera izquierda, que forma rincón y que llevaba el número 3

Escritura que otorgó Alonso Perea de Castro en nombre y con poder de D. Gonzalo Martel y Francisca de Mendoza vecinos de Sevilla, vendiendo al doctor Pedro de Pero Mato, médico y vecino de la collación de San Nicolás de la Villa por el precio de 94.000 maravedíes, dos pares de casas en la de Santo Domingo, que fueron de Don Diego Gutiérrez de los Ríos  fallecido en Indias. Colindantes a las de don Luis Páez de Castillejo.

Se mudó junto con su esposa doña Beatriz Cano y sus dos preciosas hijas fruto de su entrañable amor.
En la casa del rincón
que está detrás del convento,
casi frontera á la cuesta
ó más bien despeñadero,
para llegar á la plaza
de los Páez de Castillejo,
tranquilamente vivía
un acreditado médico;
Pedro Mato, portugués,
de gran saber y respeto,
con su mujer Beatriz Cano 
en hermosura modelo, 
de carácter irascible, 
irreflexivo y ligero. 
Los cuidaba una sirviente 
a ella idéntica en el genio, 
si bien de gran confianza 
por tenerla largo tiempo, 
y querer mucho a dos niñas 
que estos esposos tuvieron. 
De esta familia, oh lector, 
he aquí un sucinto bosquejo. 

(Romance recogido por Ramírez de Arellano)

.
Así permanecieron, hasta que Juan Páez hijo de Luis Páez de Castillejo que habitaban en la casa solariega, empezó a fijarse en la esposa del doctor que hasta entonces había demostrado una intachable conducta se fijó también en su galanteador e interviniendo una codiciosa criada, tomaron aquellas ilícitas relaciones una importancia causa de un gran desastre.
la tradición nos relata
que Castillejo fijó
sus atrevidas miradas
en Dª Beatriz de Cano
con gran empeño y constancia
desde la estrecha azotea
remate de su fachada.
Hombre al fin adinerado
buscó a la antigua criada
poniéndola de su parte
con esplendorosas dádivas.
Ella explicó á su señora
de aquel galán la demanda
y aunque fueron mucho tiempo
desoidas sus palabras,
fueron tantas las finezas,
fueron tantas las instancias,
que al fin de su tierno esposo
el honrado lecho mancha 

El carácter de la señora le hizo cometer la imprudencia de reñir demasiado a la criada y dueña de su secreto y ésta, vengativa en extremo, reveló al doctor Pedro Mato el horroroso engaño de que era víctima...
Ofendida la sirviente
le juró tomar venganza;
mas no la creyó Beatriz
capaz de tan gran infamia.
Con sorpresa aquella tarde
vio de su esposo en la estancia
entrar la sirviente, oyendo
como infame la delata
si bien callando la parte
que en tales hechos tomara

Viendo la esposa que su marido sabía de su "affaire" corrió a refugiarse en el convento de Santa Ana, donde se constituyó en clase de depositada, enterándose del escándalo toda la ciudad.
El Obispo Fresneda como otros muchos amigos del doctor, apoyados en la negativa de doña Beatriz en regresar a su casa, empezaron a disuadirlo de la idea de venganza, suplicándole que por el amor que tenía a las dos niñas perdonase la ofensa y recogiese de nuevo a su esposa, dando palabra de no ofenderle temerosos como estaban, tanto por el fuerte carácter del médico como por lo mucho en que estimaba su honor.
Consiguiéndolo al fin, la señora volvió a la casa conyugal, donde empezó a hacer una vida tan recogida que no salía ni a misa, puesto que ésta la oía en un oratorio que al efecto le costeó su propio marido... Así continuaron muchos meses, hasta que un día, cuentan que la criada en venganza por haberla despedido, colocó una noche sobre la puerta de la casa una cuerda llena de cuernos, como indicando la paciencia con que el esposo llevaba su deshonra.

Cuando ya se iba olvidando
y nadie pensaba en Córdoba
en el lance que nos da
hoy motivo a nuestra historia,
tal vez la infame sirviente
o algunas otras personas,
de la fama del doctor
villanamente envidiosas,
recogieron varios cuernos
que atados en una soga
y unidos por sus extremos
formó grotesca corona.
Sobre el dintel de la puerta
de Pera Mato colocan
aquel signo ignominioso
recuerdo de su deshonra 

Cuando por la mañana salió Pero Mato y se encontró con aquel insulto quedó parado sin saber qué determinación tomar. 
Su primera intención fue vengar el ultraje en doña Beatriz, pero al mismo tiempo recordó la palabra de no herirla dada al Obispo y demás amigos intermediarios en el asunto, quitó la cuerda y siguió su camino, batallando en su mente con la idea de la venganza.
Ya un tanto tranquilo volvió a su casa, donde al ver a su esposa le arrojó a la cara la cuerda que quitó de la puerta, la agarró por los cabellos y sin darle más tiempo, la ahogó con una toalla que encontró en aquella estancia.
Cuando a su casa tornó, 
se entró cerrando su alcoba
 y viendo que no salía, 
Beatriz, que la causa ignora, 
se decidió a preguntarle,
 y en cuanto a la puerta asoma, 
como herido por un rayo 
Pera Mato se trastorna, 
la tira con furia al suelo, 
veloz la toalla toma,
 le echa un lazo a la garganta 
y en un instante la ahoga. 

Seguidamente recogió el dinero y alhajas y corrió a refugiarse en la iglesia de la Compañía, por aquel entonces colegio de los Jesuitas, de donde lo sacó la justicia, siguiéndole rápidamente su proceso y condenándole a muerte...
Como se encontraba antiguamente
Apelando la sentencia ante el canciller de Granada en 1674 conmutándole la pena a prisión perpetua en uno de los presidios de África; de allí es indultado por influencia del duque de Medina Sidonia que lo lleva consigo como su médico particular a cuya protección se acogió, puesto que luego figuró en Sanlúcar de Barrameda con gran fama, casándose en segunda nupcias.
Después se establece en Sevilla permaneciendo en la ciudad hasta 1599 ya que por esa fecha le es consultado, junto a otros médicos, sobre la naturaleza de la epidemia de landre.
De sus hijas se sabe que una murió muy joven, otras dos entraron como religiosas en el convento de Nuestra señora de la Encarnación aquí en nuestra ciudad y la otra se casó en Sevilla dándole su padre de dote cincuenta y cinco mil ducados.
De la monja - y según D. Antonio Cruz Casado- hay datos documentales que prueban que en 1576 concede a su abuela materna doña Francisca de Murillo el derecho a todos sus bienes y herencia, reservándose solo el valor de su dote para entrar en el convento, cantidad que ascendía a ciento cincuenta mil maravedíes, más el ajuar y los gastos de velo. 
El suceso referido fue muy ruidoso en esta ciudad, escribiéndose de él varios romances y cantares, de los que ha llegado a nosotros el siguiente:

"Pedro Mato
mató a su mujer;
físolo tarde,
mas físolo bien"

Desgraciadamente de aquellos tiempos a estos la historia de muertes de mujeres por celos no han cambiado mucho... La calle quedó con el nombre de Pero Mato.... 

Si por mí fuera yo le quitaría el nombre de Pero Mato que aunque hayan pasado siglos no deja de ser un asesino y le pondría el nombre de su esposa doña Beatriz Cano.

*Editada para cambio de algunas fotos 29/9/2019



Fuentes consultadas: 

Paseos por Córdoba de Ramírez de Arellano- Cordobapedía- Boletín de la Real Academia de Córdoba de Ciencias, Bellas letras y Nobles Artes  Julio/diciembre 1962  Palacio de los Páez de Castillejo por Miguel Muñoz Vázquez 31/247 pag- Romances Históricos y tradicionales de Córdoba por Teodomiro Ramírez de Arellano- Del medico de su honra y su posible fuente por Antonio Cruz Casado Académico de Boletín de la Real Academia de Córdoba de Ciencia, bellas Letras y nobles Artes

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Agila I y la pretendida Córdoba en la época Visigoda.


Autor Dióscoro Puebla
Congreso de los Diputados
en deposito en el Alcázar de Segovia










Corduba había alcanzado demasiado predominio durante la dominación romana para someterse fácilmente a los godos a los que consideraban unos bárbaros...
La ciudad anhelaba la independencia y por nada del mundo se lo iba a poner fácil a Agila...
Éste sabía y por ello fue su mayor objetivo, que doblegando a nuestra ciudad, las demás poblaciones de la Bética que se habían insurreccionado, se someterían al ejemplo de la Colonia Patricia .

Lo primero que hizo para desmoralizar a los cordobeses fue mandar profanar la tumba de San Acisclo mártir, motivo que creía suficiente para que los cordobeses entrara en pánico y luego, reunió a sus huestes y marchó contra la rebelde Corduba.

Enterados los cordobeses de la profanación de la tumba y las intenciones del Godo, resolvieron salir al encuentro del ejercito pues de este modo, si fuera el caso, y tuvieran que retirase tendrían la opción de defenderse detrás de los muros de la ciudad y así ofrecer más resistencia... 
¡Una colonia Patricia no podía subyugarse ante nadie!
Salieron todos los ciudadanos que sabían manejar armas y dejaron a las mujeres y los ancianos al cuidado de la defensa interior. Los historiadores cuentan que fue dura y tenaz la contienda, los cordobeses se batieron con todo su esfuerzo de que es capaz un pueblo celoso de independencia y por la inmunidad de sus propios hogares...
El resultado de este combate fue la derrota de las tropas visigodas con un gran número de muertos en el campo y entre ellos uno de los hijos del propio Agila.
Cuentan que los cordobeses se apoderaron del tesoro del enemigo en el mismo campo de batalla, obligándole a huir hasta Mérida, ciudad que le era fiel.
Agila pagó muy caro su derrota y no pasó mucho tiempo cuando murió ¡A decir mejor "lo murieron" porque fue asesinado a manos de sus propios hombres!
Lo que provocó una guerra civil de al menos cuatro años, donde salió beneficiado Atanagildo que se ciñó la corona trasladando su corte a Toledo, a pesar de llevar 43 años la corte en Sevilla... ¡Tal vez no se fiaba del carácter de los andaluces y sus insurrecciones !
Mientras, la ciudad de Córdoba la bella pretendida, no se dejó vencer por nadie y se mantuvo independiente de los visigodos, gobernándose por si misma.
Tuvo que pasar Atanagildo, Liuva, hasta llegar a Leovigildo quien fue capaz de tomar Córdoba...


Pero eso, déjame que te lo cuente otro día.


Fuentes consultas : 
Últimos tiempos del reino visigodo por Luis A. Garcia Moreno. Boletín de la Real Academia  de la  Historia 1992- Wikipedia- La otra Córdoba de Galisteo Roger- Historia general de Córdoba de Francisco Ruano- España Sagrada de E. Floréz- Historia General de Andalucía, escrito por Joaquín Guichot- Foto recogida de Wikipedía pertenece a cuadro del Museo del Prado en depósito en el Alcázar de Segovia autor Dioscoro Puebla-

miércoles, 4 de noviembre de 2009

San Cristobalón y las mozas casaderas cordobesas.


Cuadro de San Cristobalón







En la preciosa ampliación de Almanzor de nuestra bella Mezquita de Córdoba, existe un cuadro de grandes dimensiones que es lo que queda de una antigua capilla fundada por el canónigo Domingo Pérez pues testó en 1286 y disponía que se le enterrara delante del altar de San Cristóbal, ofreciendo una dotación para un capellán y tres arrobas de aceite "para la luminaria que Dios alumbre mi alma"
Este santo fue muy popular antiguamente y podía verse con su barba y su cayado en casi todas las puertas de las ciudades, ya que era creencia común que bastaba mirar su imagen para que el viajero se viese libre de todo peligro durante aquel día.
El lienzo que hay en la Mezquita Catedral representa a San Cristóbal cruzando un río con el niño Jesús al hombro. 
La tradición cordobesa, muy dada a leyendas  dice entre uno de sus pies y el bastón existe una imagen de la Virgen que es muy difícil de ver y que solo si has rezado un padrenuestro y eres un elegido podrás verla... 
Si ves a la virgen puedes pedir un deseo que te será concedido.

¡Pues bien! Mi abuela me contaba cuando era niña que había una anciana que iba todos los días a pedirle a San Cristóbal que le saliera un novio a su hija ya entraditas en años...
Así que todos los días la pobre mujer mirando hacía el cuadro, entonaba una cancioncilla a San Cristóbal  a ver si algún día veía la imagen de la virgen y le podía pedir el deseo.
Hasta que un día vio la pequeña imagen y le pidió con gran fervor:

"San Cristobalito
 chiquito, bonito
 carita de rosa
 dame un novio guapo
 p´a mi niña moza"

Pasado un tiempo el deseo fue concedido...
La muchacha se casó con un hombre muy guapo y buen mozo... Pero no era todo oro lo que relucía y le tocó un marido que además de guapo era jugador, mujeriego y borracho... 
Le daba tan mala vida a su hija, que la pobre anciana de nuevo fue en busca de San Cristóbal volviéndose en odio toda la gratitud que al santo le había profesado, comenzó a ir nuevamente a la Mezquita-Catedral, no ya para rezarle o adularle con cariñosos diminutivos, sino a decirle con malhumorado gesto:
"San Cristobalón,
patazas, manazas
cara de cuerno
que como tienes la cara
 me diste el yerno..."



Fuentes consultadas: 
 Cordobapedia-Recuerdos de mi niñez- Fotografía sustituida en febrero de 2010  e notas cordobesas propiedad de P. Muñoz por ser mejor foto que la que yo le había hecho.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Los vikingos y la embajada de Abderramán II






Abderramán II no tuvo nada fácil su reinado...
La inestabilidad  fue una constante, por una parte las luchas internas por parte del bando de su tío Abdalhá que por tercera vez persistía en el intento de tener el trono cordobés y que solo finalizó porque su tío murió.  
Por otra, la sublevación de Toledo a causa de las represalias que tuvo su padre, el emir Al-Hakem I con ellos, (Recordemos las jornadas del foso y que logró apaciguar antes de que fueran a más) y que a pesar de que no alcanzaron la gravedad de la anterior, unidas  a la de los cristianos navarros que aliados con los Banu Qasi estaban dando la "murga" desde hacía bastante tiempo, cuando a primeros de Agosto del año 844 más de cincuentas naves vikingas arribaron a las costas gallegas saqueando y matando a todo lo que se encontraba en su camino.

En aquel momento fueron atacadas tierras de los cristianos donde el ejercito del rey asturiano Ramiro I se defendió de ellos como buenamente pudo de una amenaza desconocida por aquel entonces en Hispania... ¡Los Machus! como los llamaron los árabes.

Aunque estos venían con una firme intención... Llegar al corazón de Al Ándalus. 
Pues hasta a Escandinavia había llegado leyendas de las grandes riquezas que allí existían y que ellos codiciaban.
Bordearon la parte atlántica llegando a Cádiz donde inmediatamente el gobernador de ésta, mandó un mensajero a la corte cordobesa. Mientras que se defendían como podían de los  un grupo de vikingos tomaba la ciudad, otros remontaba el río Guadalquivir con la intención de llegar a Sevilla.
Fue una mañana de Septiembre cuando los sevillanos vieron llegar unos extraños barcos semejantes a pájaros rojos... Desde luego el pánico de aquello tan desconocido, provocó la huida de quien debían defenderlos y los ciudadanos fueron, en su mayoría, aniquilados por los normandos.
Durante varias semana estuvieron saqueando la población y matando a todo aquel con el que se encontraban, no importaba si eran mujeres, niños o ancianos… intentaban acabar con la vida de la mayoría y al que veían en buenas condiciones físicas lo apresaban y se lo llevaban para ser vendido como esclavo. 

Cuando Abderramán II recibió la noticia de la caída de Sevilla envió su ejercito de caballería con sus mejores generales bajo las ordenes de su hombre de confianza, el eunuco Nasr.
Tres batallas fueron necesarias para replegar y expulsar a los normandos y Nars ordenó cerrar el cauce del Guadalquivir con troncos de árboles contándoles la salida.
Una vez que las naves vikingas estaban sin salida le arrojaron teas encendidas destruyendo casi toda su flota. Las fuerzas cordobesas atacaron a principios de noviembre y derrotaron a un grupo de más de 500 hombres en Morón...
Pero la batalla decisiva fue la llamada batalla de Tablada con un resultado victorioso para el Emir ya que los invasores fueron derrotados.
Según cuenta los cronistas, entre los vikingos hubo más un millar de bajas y alrededor de cuatrocientos fueron hechos prisioneros y ejecutados inmediatamente. Sus cabezas fueron colgada en las palmeras de Sevilla, mientras que otros fueron obligados a cavar sus propias fosas enterrándolos vivos y de pie dejándoles la cabeza fuera para a continuación ordeno a toda la caballería galoparan sobre ellos. El resto, más de quinientos, fueron hechos esclavos y convertidos al islam.
Abderramán II puso todo su empeño en ayudar a todas aquellas poblaciones afectadas por los salvajes saqueos y muertes indiscriminadas de los vikingos y por ello facilitó la repoblación de muchos de los pueblos asolados, así como a levantar de nuevo todas aquellas edificaciones que habían sido destruidas.
Mandó reedificar los muros de Sevilla, donde reconstruye una atarazana que ya existía desde tiempos romanos y crea una flota de guerra permanente.

(...) que se construyese una atarazana en Sevilla, y que se fabricasen barcos; se preparó la fábrica reclutando a hombres de mar de las Costas de España, a quienes dio buenos suelos y proveyó de instrumentos o máquinas para arrojar betún ardiendo. 


Ibn al-Qutiyya de Crónica de la conquista de Al Ándalus. 


El Rey Vikingo, acostumbrado a recibir buenas noticias, fue informado del vapuleo recibido por los cordobeses y decidió enviar un emisario a Al-Ándalus para pactar la paz con los musulmanes. Durante dicha reunión el Emir aceptó con gusto la invitación formal a tierras vikingas, para sellar la paz entre ambos pueblos.
El inteligente Abderramán vio antes una oportunidad que una amenaza en aquellos bárbaros extranjeros, los misteriosos hombres rubios podían ser un fenomenal aliado contra el común enemigo cristiano, no en vano se habían enterado de las frecuentes refriegas que tenían con Ludovico Pío, hijo del gran Carlomagno.
Así que el Emir tomó una decisión arriesgada, decidió que la persona idónea para dicha empresa sería su mejor diplomático Yahya ibn-Hakam el Bekri al Djayani, Al-Ghazal cuya traducción es la gacela, para enviar una embajada a aquellas tierras donde contaban que existía hielo.
La expedición hacia tierras del norte comenzó en la primavera del 845. Las naves se estaban preparando en Silves, ciudad del sur de al-gharb portugués, desde allí zarparon y pasaron veinte meses por los reinos vikingos.
Según el texto de Ibn Dihya cuenta que:

 "En cuanto salieron a mar abierto y pasaron el gran promontorio que sale al mar y que forma la frontera más occidental de al-Andalus, que es la montaña conocida como “Aluwiyah” (cabo de Finisterre en la bahía de Vizcaya), el mar se enfureció. 
Se levantó un fuerte viento, que hizo temer a al-Ghazal y a los suyos por sus vidas." 

Superada la tormenta, llegaron después de varios días a las islas de Jutlandia lo que hoy sería la actual Dinamarca, que definió como una isla a pesar de ser una península.

 "Llegaron a una gran isla en el océano con corrientes de agua y jardines. Se encontraba a tres días de navegación de tierra firme. Allí estaban los vikingos, demasiado numerosos para ser contados y alrededor de la isla hay muchas otras islas, todas habitadas. La tierra colindante es también suya y tiene una extensión de varios días de viaje." 

Al ver llegar el barco, la gente se agolpó en el puerto con curiosidad para ver quiénes eran esos extranjeros.
Asombrados vieron bajar a la comitiva, llamándoles  la atención la vestimenta andalusí que llevaban, con amplios trajes bordados en hilos de oro que llegaban hasta el suelo.
Hombres morenos con ojos oscuros, no tan altos.
Al-Ghazal, también se llevó su sorpresa al ver las casas, las ropas de la gente, su aspecto tan distinto al andalusí.
Los machus, que así los llamaban los andalusies, llevaban ropa más ajustada, casi todos eran rubios de gran estatura y cuerpos bien formados. Las mujeres con trenzas solían llevar una camisa de lino que llegaba hasta el suelo con dos tirantes cosidos en los hombros.

Los andalusíes fueron alojados con todos los honores a la espera de ser recibidos por su Rey El rey Horic I fue informado de su llegada y se alegró mucho. Enseguida ordenó que se organizara todo para su recibimiento.
Al-Ghazal y su gente, repuestos de la travesía, preparó los regalos y la carta del Emir.
Luciendo su traje de gala, aseado y animoso se puso en marcha hacia la residencia de Horic I.
Previamente había exigido que se respetara el protocolo de no postrarse ante el rey danés, ya que él solo se inclinaba ante el Emir de Córdoba.
Enterado el Rey Vikingo de la exigencia de Al-Ghazal y creyéndose mucho más inteligente,  mandó que rectificasen la puerta de entrada a la sala de audiencia, de tal forma que nadie podía entrar por ella si no era de rodillas. Al-Ghazal se paró delante de ella y reaccionó rápido. Se sentó en el suelo con las piernas alargadas hacia delante y se deslizó sobre su parte trasera. ¡Vamos a rastraculos!
Una vez atravesado el dintel de la dichosa puerta, se puso de pie y saludó al rey con suma educación como si nada hubiera pasado. El rey Horic I, se sorprendió del ingenio del embajador:

- "Pretendía humillarte y tú en cambio me has mostrado tus zapatos en mi propia cara" - dijo Horic asombrado.

Al-Ghazal hizo como no haber escuchado sus palabras y ordenó que le acercaran la carta enviada por Abderramán e hizo traer los presentes para el rey. Horic quedó muy agradecido por los cofres llenos de ropas, vajillas y demás regalos.

En septiembre del 846, llegó la hora de la despedida para retornar a al-Ándalus. 
El rey Horic I quedó muy satisfecho de la estancia de su invitado, le entregó cartas de amistad para el Emir de Córdoba y unos documentos de paz, además de regalos.
Al-Ghazal elogió al pueblo vikingo, alabó sus hazañas y de nuevo la embajada zarpó de Jutlandia rumbo al sur.
Aunque una vez en Córdoba dijo que era las criaturas más sucias creadas por Alá.... "Ni tan siquiera se lavan las manos cuando defecan"
Un año y medio después de su partida regresó a la Península, donde fue recibido con honores.
La paz quedó sellada con los machus hasta la muerte de Horic I en 854, cuando el nuevo rey vikingo dispuso que el tratado de paz ya no tenía vigencia...

Pero eso, déjame que te lo cuente otro día.



Fuentes Consultadas:
El desembarco de los normandos en Sevilla, en el Kitab al-Masalik ila´ yami al-Mamalik de Ahmad ibn ´Umar ibn ´Anas al-´Udri - Historia de España de Ramon Menéndez Pidal de los volúmenes IV y V- Los Vikingos en España por Dozy -Breve historia de piratas por Silvia Miguens Narvaiz - Breve historia de Sevilla por Rafael Sánchez Mantero- Al-Gazal, el Viajero de Los dos Orientes de Jesús Maeso de la Torre- Abderraman II por F.G. Diario de Córdoba 02/10/1966- Islam y Al Ándalus /Miquel noruega- Foto recogida de internet de whiskyon.ru

jueves, 22 de octubre de 2009

Don Rodrigo, la leyenda del último Rey Godo


Don Rodrigo
Autor:  Mariano de la Roca y Delgado
Museo del Prado




Cuando el Rey Chindasvinto murió, el nuevo Rey Égica vio a los hijos de éste un gran peligro para su trono, así que a ambos los desterró. Al más joven, Favila lo mandó a Cantabria y al mayor, llamado Teodofredo lo desterró como duque a Córdoba.

Fue en esta bella ciudad donde Teodofredo se construyó un gran palacio y se casó con una bella cordobesa de sangre real llamada Rifcilo o Recilona, con la que tuvo al menos un hijo al que llamaron Rodrigo, que creció en la ciudad feliz en su niñez sin saber que algún día la historia se convertiría en el último rey godo... 

¡Pero sigamos con la historia!

Teodofredo mientras que el rey Égica estuvo en el trono no hizo nada por ceñirse la corona, pero una vez muerto éste y estando en el trono Witiza el hijo de Égica, encabezó una conjura junto con un grupo de nobles pues estaban harto de las perversiones de ese Rey.
La historia que desencadenó el levantamiento contra Witiza no era otra que la más antigua del mundo, el deseo que querer poseer lo que no tienes...
El rey Witiza se había prendado de una sobrina de Teodefredo que destacaba como hermosa doncella de su corte y cuyo nombre era Luz Vitular, la cuál rechazaba una y otra vez las pretensiones sexuales del Rey... 
Luz estaba enamorada del duque de Cantabria llamado Favila, su tío y hermano de Teodefredo, del que tras haberse jurado amor eterno y consumar su amor en secreto, quedó embarazada.
Cuando el duque de Córdoba, se enteró del amor que se tenía su hermano y su sobrina, logró por medio de pactos que el Rey Witiza aceptase el casamiento de Favila y Luz Vitular quienes tuvieron una hija a la que pusieron de nombre Ormesinda.
Pero he aquí que aunque pasaban los años a Witiza no se le apagaban los deseos hacia doña Luz, así que volvió a la carga y al ser rechazado de nuevo en sus pretensiones, furioso se vengó contra su esposo Favila dándole con el puño de su espalda un salvaje golpe en la cabeza que le ocasionó la muerte.

Esto fue lo que ocasionó la rebelión de Teodefredo y sus nobles, aunque esta rebelión fracasó y la lucha encarnizada terminó cuando el propio Witiza le sacó los ojos a Teodefredo, imposibilitándolo así para poder ser Rey, y lo mismo quiso hacer con Rodrigo aunque los nobles cordobeses lo escondieron e inclusos algunos cuentan que cruzó el mar y visitó las tierras de Jerusalen.

Pasado el tiempo, a la muerte de Witiza dejó tres hijos muy pequeños, se planteó el problema de su sucesión... Y mientras unos defendían que el hijo mayor del Rey difunto debía ejercer esa tarea aunque sólo tuviese diez años, un poderoso grupo de nobles se inclinaron por Rodrigo el hijo de Teodefredo que imposibilitado por su ceguera para ser Rey había abdicado en su hijo, con lo que surgió una guerra civil que acabó con la victoria de Rodrigo, un Rey cordobés.

Rodrigo era un hombre muy esforzado y hábil en los negocios pero sus costumbres no eran mejores que las de su antecesor... Era en aquella época costumbre que los hijos e hijas de los grandes señores se educaran en el palacio del Rey. 
La más hermosa de las doncellas que había en el corte de Rodrigo era la hija del Conde Don Julián, un caballero de ilustre linaje pariente del antiguo rey Witiza, señor del castillo de Consuegra y de buena parte de la costa.

Una vez Rodrigo en el trono, quiso vengar la muerte de su tío Favila y ejecutó un plan que le hizo perder su reino y adelantó la entrada de los moros a España.
El Conde Don Julián había hablado con el Rey para que se casara con su hija Florinda cosa que estaba aún en el aire por las constantes idas y venidas del propio Conde como embajador de Rodrigo.
En uno de esos viajes del conde Julián a África con una embajada del Rey, éste forzó a la doncella que dejó embarazada, y aunque antes se había hablado de que Rodrigo se casara con esta doncella, no lo había hecho y nunca lo hizo ¡Esta sería la venganza de Rodrigo contra la estirpe de Witiza por la muerte de su tío!
Casándose con Egilona también llamada Ailo por los cronistas árabes que fue la última reina visigoda de Hispania.
Al volver el Conde de su embajada y saber la deshonra de su hija por ella misma, se disgustó mucho aunque no lo dio a entender, sino que fingió no estar al tanto de la situación.

Después de haber dado al Rey cuenta de su embajada cogió a su mujer, dejó la corte sin despedirse, cruzó el estrecho y se fue a Ceuta, dejando allí a su mujer y sus riquezas.
De nuevo volvió a la corte, donde pidió al Rey Rodrigo que le dejara llevarse a su hija, ya que su esposa se había puesto muy enferma y lo que más deseaba era estar junto a ésta.
Entonces, Don Julián llevó a su hija a Ceuta junto a su esposa y donde Florinda tuvo un hijo bastardo de Rodrigo llamado Alverico.

¡¡Y es ahí donde comienza la venganza del Conde!!  Que le hizo perder a Rodrigo su reino.

En aquella época don Julián era señor de la Isla Verde hoy llamada Algeciras, desde donde había hecho a los moros muchísimo daño.
No llevaba ni tres años de reinado Rodrigo cuando gobernaba Musa, al Norte de África en nombre del Emir de los musulmanes.
Don Julián habló con él y le prometió ayudarlo para poder derrocar a Rodrigo de su trono.
Musa quiso asegurarse de que lo que decía el Conde era verdad y no una trampa, así que mandó a gente para que comprobaran si era verdad lo que Don Julian decía…
Entonces Musa le dio al conde cien caballeros y trescientos hombres a pie, al mando de Tarif ben Malluk, que desembarcaron en Gibraltar.
En él se quedaron los moros y don Julián hasta que llegaron los parientes y amigos que éste había llamado. La primera incursión que hicieron fue hasta Algeciras que saquearon, llevándose de ella mucho botín, lo que también hicieron en otros lugares de la costa.



La pobre España, que desde los tiempos de Leovigildo había estado en paz, comenzó de nuevo a sufrir las mismas calamidades que había sufrido a la caída del Imperio Romano.
Al enterarse el rey don Rodrigo que se encontraba en Pamplona, que tantas gentes habían desembarcado, levanto el sitio a la ciudad y mientras llegaba él con su ejercito, mandó contra ellos a un sobrino suyo llamado Iñigo, con hueste suficientes y acostumbradas a lidiar con los musulmanes. 
Aunque Don Julian lo tenía todo calculado y se atrevió a mucho más, ya que los llevó hasta la misma vega del Guadalquivir
El rey don Rodrigo junto con la nobleza de su reino unió a todo hombre que pudiera coger un arma y salió contra el invasor, al que halló a orillas del Guadalete, cerca de Jerez.
Los cristianos pusieron sus reales a un lado del río y los moros al otro... 

¡Cuentan los cronistas que fueron ocho días lo que duró la batalla, de domingo a domingo!
Los príncipes de la familia de Witiza sabiendo por D. Julian que los musulmanes estaban suficientemente abastecidos para la pelea, convencieron a muchos de los hombres de Rodrigo para que se pasaran al otro bando diciéndoles:

"- Este infamen ocupa un trono que no le corresponde por su nacimiento y en cuanto a esos extranjeros no abrigan el deseo de quedarse en estas tierras, solo aspiran a enriquecerse con el botín de guerra. Huyamos pues y abandonemos a este infame en cuanto esté la batalla comenzada"

Rodrigo que le había dado el ala derecha de su ejercito a Siseberto y el ala izquierda a Oppas, uno y otro hijos de Witiza,  al entrar en combate ve que ambos flancos de su ejercito escapa a desbandada y aunque se quiso mantener firme con los hombres que le quedaba no pudo ser...
No se sabe lo que fue del Rey al dejar el campo los últimos cristianos que quedaron vivos; el hecho es que su corona y su caballo blanco atado en un barrizal.
Nunca más se supo de él y mucho tiempo después fue hallada en Vieso una tumba con esta inscripción:


"Aquí yace Rodrigo, último rey de los godos."


Con la desaparición de Rodrigo un nuevo rey se ciñe la corona Agila II que imaginó que los musulmanes se marcharían después de haber ayudado con la venganza de Don Julian, pero esto no sucedió e incluso fue a reclamar que era lo que estaba pasando a Toledo donde se encontraban establecidos Tariq y Muza.

Pero eso, déjame que te lo cuente otro día




Fuentes consultadas: 
El Comes Iulianus: Entre la historia y la literatura de Enrique Gozalbes Cravioto- Historia General de Andalucia por Joaquin Guichot- La leyenda de Rodrigo de Prof. David Wacks, Dept. of Romance Languages, Universidad de Oregon - El panorama, periódico literario que se publica todos los jueves de Crónicas española J. de Burgos- Clave historial, con que se abre la puerta a la historia eclesiastica, y politica de Enrique Florez -Memorias de las Reynas Catholicas de España: historia genealogica ..., Volumen 1- Pelayo nació en Toledo y fue hijo de madre soltera por Manuel de Cimadevilla Diario La nueva España 30/12/2006 -Foto recogida de Internet en religionenlibertad. y colección Museo del Prado