En tres tiempos se divide la vida: En presente, pasado y futuro; de éstos el presente es brevísimo, el futuro dudoso y el pasado cierto... (Lucio Anneo Séneca)

jueves, 17 de septiembre de 2009

Abderramán II, el gran Emir de Al Ándalus






cuentan que su madre quería saber el futuro de su pequeño, así que envió a uno de los eunucos a que cierto astrólogo el predijera el destino de Abderramán... 
Éste le escribió una especie de carta astral en la que decía que accedería al trono Omeya a pesar de los derechos a éste de su hermano mayor Hixem...
Cosa que Haláua prefirió que nadie se enterara ya que podría peligrar la vida del pequeño Abderramán.




Abderramán nació en Toledo, tal vez el destino quiso que aquella tierra que siempre se sublevó contra los cordobeses viera nacer un Emir que llegaría a ser uno de los más grandes de existieron en Al Ándalus.
Su padre Al Hakem, antes de ser nombrado heredero, fue gobernador de aquella ciudad por un tiempo, el necesario para poder sofocar aquellos aires independentistas del Emirato y que varios de sus hijos nacieran allí.

De madre visigoda a la que su padre llamaba Haláua que significa Dulce, la primera infancia de Abderramán trascurrió en el harem del Emir, con su madre y otras mujeres de su padre, sus hermanos de vientre y otros medios hermanos,  en una vida plácida a pesar de los cambios de humor de su padre y del poco apego que le tuvo a casi ninguno de sus hijos, el Emir Al Hakem I se preocupó en dar una educación esmerada a sus hijos a pesar de no tener mucho contacto con ellos.
Su padre estaba enfermo y por lo tanto la sucesión no se presentaba nada fácil... Al Hakem adelantándose a lo que ya sabía que había ocurrido con otros antecesores y queriendo que acabara el juego de las intrigas en la Corte, en una de las fiestas del sacrificio invistió al príncipe Hixem junto con su medio hermano Abderramán como segundo sucesor, como los legítimos herederos al trono cordobés.
Esa fue la última ocasión en que se vería públicamente a Al Hakem ya que se auto-recluyó los cuatro últimos años de su vida en su Palacio, a causa de su enfermedad nerviosa que se agravaba cada día más, custodiado por su fiel milicia llamados los "silenciosos" vivía en sus aposentos solo, donde escasa gente tenía la autorización para visitarle.
Una noche sus guardias cogieron a un intruso que quería adentrarse en la alcoba del Emir... Era su primogénito Hixem, que no quiso esperar a que su padre muriera para llegar al trono y con un cuchillo en mano intentaba asesinarle... Allí mismo, Al Hakem le pidió una daga a sus milicianos degollándolo personalmente; luego, mandó llamar de inmediato a Abderramán y le dijo estas palabras:

Hijo mio, te he allanado el camino, he sometido a los enemigos y hecho respetar el trono. Marcha tú ahora por la senda que he trazado...

Quince días después, cuando faltaban cuatro noches para terminar el año, muere en sus dependencias Al Hakem I y cuentan que Abderramán a sus veintitrés años de edad y como cuarto Emir de Córdoba, rezó la oración fúnebre por su padre sentado sobre la tierra con la cabeza baja y en esa postura recibió el pésame.

Recién estrenado en su trono tuvo que hacer preparativos de guerra tanto fuera como dentro de su Emirato.
Dentro, no lo tuvo fácil en su gobierno, al igual que su padre y su abuelo tuvo que sofocar de nuevo las pretensiones al trono de su codicioso tío Abdallah, que por tercera vez se alzó para conseguirlo, pero viejo y enfermo murió pronto.
Hizo concesiones con el pueblo cordobés y para congraciarse con los ciudadanos abrió las cárceles, reparó las injusticias y repartió cinco mil dinares entre los pobres de la ciudad...
Luego, como "regalo" al populacho, crucificó al responsable de la política fiscal de su antecesor, un mozárabe llamado Rabí quien pagó como cabeza de turco los desmanes de su padre, el antiguo Emir Al Hakem, aunque mantuvo la política militarista de Al Hakem, aumentando el número de cuerpos armados leales sólo a su persona y ordenando que no se mezclaran con la población.

Fuera, haciendo frente a varias revueltas como una guerra entre dos tribus árabes enfrentadas en la Kora de Tudmir. Las tropas de Abderraman destruyeron la ciudad de los rebeldes, esto ya hacia prever con la autoridad que iba a llevar su mandato.
Más tarde, el Emir, tuvo sus miras puestas en Cataluña donde se apoderó de su ciudad y a causa de ello y como despecho de los cristianos - según el Diccionario Geográfico Universal- se fundó el reino de navarra en el 828, como una poderosa barrera de sus usurpadores. 
Así que Abderramán tomó la ciudad de León saqueándola y la estregó a las llamas.
Los frentes crecían para el Emir y hasta tuvo que preparar un contingente e incluso armó una flota para enfrentarse a los vikingos que venían desde las costas de Portugal saqueando todo lo que encontraban llegando a Sevilla. 

Abderramán construyó espléndidos edificios aprovechando los materiales de la época romana que expolió por doquier, con la intención de dar realce a su gobierno e incluso amplió la Mezquita- Aljama, duplicando su tamaño, a causa del aumento de la población.
Fue el primer Emir que acuñó monedas con su nombre en la ciudad cordobesa, e instituyó una casa de la moneda y también fue el que desarrolló la manufactura de tejidos como la seda, lino y lana, pues se sabe que la primera fábrica de sedas o como la llamaban "Dar al- tiraz" se creó en Córdoba durante su Emirato. Intensificando la producción de rasos, tafetanes y sedas maravillosamente brocadas de las que solo podían utilizar la familia real y que nada tenían que envidiar a ninguno del mundo conocido.
Supo elegir a visires perfectamente capaces para desempeñar ese puesto y hasta sostuvo correspondencia con soberanos de diversos países.


Fomentó las ciencias y las artes, lo que atrajo a Córdoba a los más ilustres sabios de su época bajo su amparo.
Su brillante Corte estuvo dominada por las figuras como el inventor, alquimista, astrólogo, Abbas ibn Firnas que según cuentan los cronistas descubrió el arte del vuelo lanzándose desde el alminar de la Mezquita-Aljama cubierto con una especie de traje hecho de seda al que había pegado plumas de aves y que a punto estuvo de partirse el cuello.
También construyó una especie de planetarios, en los que se simulaba el ruido de los truenos y el resplandor de los relámpagos.
O como la del músico Ziryab, un músico que había llegado de tierras lejanas invitado por su padre, el antiguo Emir, y que él había mandado recoger en las costas gaditanas. Ambos llegaron a compartir devoción por la música, libros, el buen lujo y el amor hacía el sexo femenino.
Ziryab trajo nuevas modas a la corte de Abderramán, elegancia y las normas necesarias heredadas de los Persas, como por ejemplo que la copa de cristal trasparente era más apropiada para beber vino que la pesada copa de oro o cualquier otro metal y que los platos de un banquete debían llevar un orden comenzando por las sopas y terminando por los postres.

El problema enquistado desde el comienzo del Emirato de los Omeya de nuevo estalló... Esta vez los mozárabes encabezados por un presbítero cordobés llamado Perfecto, dentro de la corriente que San Eulogio había propuesto, quiso ser mártir a toda costa, declaró que Mahoma era un falso profeta.
Perfecto fue llevado a presencia del cadí, condenado a muerte, y decapitado ante una turba enfervorizada...
El cruento acontecimiento, aunque tenía varios precedentes, produjo en esta ocasión toda una reacción en cadena y con ello el célebre episodio de los Mártires de Córdoba, en que 48 destacados cristianos desafiaron deliberadamente las leyes contra la blasfemia sabiendo que les esperaba la muerte produciéndose una nueva oleada de mártires.
Según la historia general de España dice más o menos así porque hay palabras que no he entendido ya que está escrito en castellano antiguo:

" El primer año padecieron Perfecto prebistero de Córdoba y del pueblo uno llamado Juan. El segundo año Isaac monje, Sancho de nación francés, Pedro prebistero de Ecija, Ubalabonfo diacono Ilipulense (?) los monjes sabidianos, Uvitremundo, Habencio, Jeremias, Sifenando diacono Pasence o de Beja, Paulo cordobés, y María Ilipulense hermana que era del mártir Ubalabonso. En este año principalmente se embraveció contra los mártires el Obispo  Recafredo y a muchos puso en prisiones: Fue uno Eulogio, abad de San Zoylo, que escribió de estas cosas. El tercer año murieron Gumersindo prebistero de Toledo, Aurelio y Felix con sus mujeres Sabigotona y Liliosa, Jorge un monje,  Emilia y Jeremias que eran de Córdoba, tres monjes: Cristobal cordobés, Leovigildo y Rogelo de Granada, y fuera de estos fue Serviodeo monje de Siria".

Su diplomacia logró hacer un concilio de Obispos en Córdoba para que prohibieran desde su púlpitos que sus fieles hicieran actos similares. De ahí que en texto anterior dijera que el obispo Recafredo metiera a muchos cristianos en prisión, me imagino que por no cumplir su mandato.
Según la historia de los heterodoxos españoles dice así :

"Abderraman II para poner termino a tan lamentables escenas, obligó a nuestros Obispos a reunir un concilio para que atajasen  el desmedido fervor de su grey, presidió Recafredo obispo de la Bética y los padres temerosos por una parte a incurrir en la saña del príncipe musulmán y no queriendo por otra condenar un arrojo santo dieron un decreto ambiguo, allegorice edita, dice San Eulogio, que sonaba una cosa pero que decía otra."

A partir de aquel concilio la iglesia mozárabe se partió en dos bandos unos justificaron con la decisión su cobardía acatando las ordenes y otros como Pelagio y Alvaro Paulo, levantaron su voz en defensa de las victimas siguiendo los martirios aunque en menos cantidad hasta casi extinguirse.


Del aspecto físico de Abderramán sabemos por los cronistas árabes que era un hombre bien parecido, alto, corpulento y con grandes ojos negros. 
Fue un hombre muy culto que amaba los libros y fue un estudioso en lo que le dejaba sus quehaceres, amante de los placeres sentía una gran afición por las telas preciosas, muebles de lujo y joyas, -según cuenta Joaquín Vallvé- el mandó comprar el famoso collar de Zubayda, favorita del califa Harum ar- Rasid y que regaló a su esclava Al Sifá cuando la liberó para hacerla su esposa. Según cuenta la tradición este collar perteneció sucesivamente a la esposa del Cid, Jimena, a Alvaro de Luna y a Isabel la Católica.

Cuentan los cronistas que Abderramán tuvo como resultado de su extraordinaria  capacidad amatoria la cantidad de 87 hijos, 45 de ellos fueron varones, aunque a pesar de ello, no tuvo mucha suerte en el amor.
Era muy joven cuando su padre lo casó con su primera esposa por alianzas de estado, Buhayr y madre de su heredero y sucesor Muhammad murió de parto y fue la esclava Al-Sifá, la que se encargó de criarlo.
Cuentan que el Emir sintió un amor tan apasionado por Al-Sifá, que la liberó y se casó con ella, incluso decían que hasta la muerte de ésta, vivieron una autentica luna de miel...
Dicen que acompañaba a su esposo cuando aún no era Emir a luchar contra los cristianos en nombre de su padre pero una de las veces que le acompañaba ella enfermó gravemente.
Viéndola así, envió a sus eunucos de confianza para que la trasladaban a Córdoba con sumo cuidado, cuando pasando por Toledo murió en el valle Montealegre, y allí fue enterrada.

Fue una etapa muy dura para Abderramán aunque dentro de su numeroso harén tenía varias favoritas entre sus concubinas, jamás sintió ese amor por ninguna.
Su corazón empezó a sentir una pasión desbordada por dos mujeres que fueron fuertes rivales por el estatus del harem, ambas concubinas y ambas pretendían ser la gran señora, Farj y Tárub
De Farj, cuentan que además de ser una mujer bellísima era una excelente cantora, esclava de Ziryab, en algunas fiestas cantaba, bailaba y servía vino al Emir que la miraba embelezado, al darse cuenta el músico del interés que sentía Abderramán por la esclava, se la regaló, fue madre de un nuevo hijo del Emir que fue un afamado poeta llamado Abul Walir.
Fraj llegó a ser encargada de la farmacia de palacio, colaborando con el médico de la corte llamado Al- Harrani y la que desbarató el intento de envenenamiento de Nars que junto con la otra favorita llamada Tarúb habían conjurado hacia el Emir. 
Aunque fue Tarúb quien fue ganando terreno con artimañas sobre comprarles los derechos a otras mujeres de estar con el Emir, y hasta utilizar pócimas según algunos cronistas para dejar Abderramán tan prendado de ella que el Emir no la pudiera olvidar...
Las horas con él pasaron a ser días enteros y sus palabras y consejos fueron escuchados por Abderramán cada día más.
La concubina era ambiciosa y no se conformaba con ser preferida, quería llegar a ser la Sayiira, la gran señora del harem, y sobre todo cuando le dio un hijo al que llamaron Abdallah y que ella tomó el propósito de que llegara a ser el heredero.
Cuando Abderramán II enfermó, se vio obligado a decidir quien sería su sucesor, como heredero prefería a Muhammad, sentía un especial cariño por haber muerto su madre a raíz de su nacimiento, pero sobre todo por su ecuanimidad y dotes de gobierno. 

Tarúb conspiró contra Abderramán, pretendiendo que fuera su hijo Abdallá, un joven al parecer de carácter débil y vicioso, el sucesor del Emir.
Pero fue Muhammad el hijo de su primera esposa, quien llamado por uno de los sirvientes de confianza del Emir, pudo entrar en sus habitaciones la noche antes de su muerte y consiguió ser nombrado heredero, como testigos del nombramiento estuvieron todos sus sirvientes que dieron fe de ello.

La muerte de Abderramán , a pesar de que se encontraba enfermo fue repentina, y tanto cronistas cristianos como árabes coinciden en eso. 
Según los cristianos dicen: 
                                                                              *
" Ese mismo año es a saber, de 852, falleció de repente Abderraman, los cristianos decían que era por venganza del cielo, por la mucha sangre que derramó de los mártires. Confirmóle ( ? ) esta opinión y fama que cuando en el mismo punto estaba, que desde una galería de su Palacio, de donde miraba los cuerpos de los mártires que estaban en la horca podridos, cuando los mandó quemar, cayó de repente de su estado (?)  y sin poder hablar expiró aquella misma noche al principio del año treinta y dos de su reinado."
                                                                           *

Sin embargo los cronistas árabes cuentan que el Emir Abderramán seguía padeciendo la larga enfermedad que le produjo la muerte... ¿Qué enfermedad? Pues no se sabe, aunque algunos historiadores señalan una enfermedad de hígado o páncreas nunca se sabrá ya que ningún cronista profundiza en ella.
El caso es que lo agotaba, aunque algunas veces mejoraba pero con las recaídas se iba debilitando tanto, que los médicos no lograban hacer nada..
Dos días antes de morir, mejoró sensiblemente recuperó sus fuerzas, e incluso dejó que muchos de sus hijos y esposas lo visitaran. 
A la mañana del día siguiente, ordenó que se le preparara el baño e incluso se renovó el tinte de la barba, luego llamó a su Canciller, Isá ibn Suhayd, muy apreciado por él y le pregunto:
- Que te parece mi teñido Isá?
A lo que su canciller respondió:
- Es el mejor teñido que he visto ¡Dios favorezca a mi señor Emir!
Esa misma tarde se agravó su enfermedad, vomitando sangre y no le dejó el dolor hasta que tuvo el último suspiro.
Aquella misma tarde- noche Muhammad se sentó en el trono como nuevo Emir.


Pero eso, déjame que te lo cuente otro día.



Fuentes Consultadas:
Boletín de la Real Academia de la Historia. TOMO CLXXXVIII. NUMERO II. AÑO 1991- Al-Andalus: sociedad e instituciones, escrito por Joaquín Vallvé- En torno a la vida y la muerte de Abderraman II por A. Arjona Castro Boletin de la Real Academia de Córdoba (1979)-El Islam en Al Andalus- Recuerdo y Bellezas de España de Madrazo- Historia general de España  de Juan de Mariana y Manuel José de Medrano- Crónicas de la provincia de Córdoba por Manuel Gonzalez Llana- Historia de España antigua y media de Luis Suarez Fernández- Atlas Historico de España: La dinastía Omeya en España vol 1 por Enrique M. Ruiz, Consuelo Maqueda etc- Biografía de Abderraman II por Joaquin Vallvé- Wikipedia

jueves, 10 de septiembre de 2009

La musa de trágico final que pintó Julio Romero de Torres


Nuestra señora de Andalucía -1907
Óleo y temple sobre lienzo
Medidas: 169 x 200 cm
Museo de Julio Romero de Torres
La muchacha que se encuentra arrodillada ante la figura central, la que parece que le da miedo tocarla, la del mantón rojo, la del ramillete de flores blancas que aparece colocado descuidadamente en el pelo, como sólo sabemos colocarnos las flores las cordobesas...
Esa muchacha, de ojos grandes y mirada profunda fue una de las musas del pintor que pasó a la posteridad sin nombre, sin apellidos, como la mayoría de la gente corriente pasamos por la vida....
Prácticamente no sabemos nada de ella solo que le   apodaban "La cartulina" y  dicen que era bailaora en los tablados flamencos de la ciudad.
Que sepamos, Romero de Torres, la pintó en este cuadro y en "Vividoras de Amor" y tuvo un trágico final por ser durante un tiempo la modelo del pintor.

Ya lo dijo la "Chiquita Piconera", las maledicencias de una ciudad ignorante y provinciana, se cebó con las débiles... Los comentarios de la gente y los hombres en especial... 
Siempre los hombres y ese machismo que durante años, muchos lo han llamado celos y que no es otra cosa que un acto de posesión, un acto de poder, de fuerza, frente a una persona más indefensa, frente a una mujer..."La Cartulina" fue asesinada por su novio.


Julio Romero de Torres se enteró del desdichado final de esta mujer cuando se encontraba en Madrid en uno de sus viajes... El pintor quedó desolado, sin respuestas a los porqués, sin consuelo por su musa.
Cante Jondo 1922 - 1924
Óleo y temple sobre lienzo
Museo Julio Romero de Torres
Apenas tres meses tardó en pintar este cuadro, según contó el pintor en una entrevista a "la Libertad" en Febrero 1924  al periodista José Montero Alonso
(... ) Un símbolo de fatalidad.
Se titula Cante Jondo todos dicen que fue realizado con motivo del Concurso Nacional de este cante que se celebraba en Granada...
El propio pintor en la entrevista que el periodista José Sánchez Rojas le dedica en 1928 definió este lienzo:
" He querido expresar plásticamente la tristeza, la emoción, la fuerza dramática del cante Jondo (...) Eso es toda Andalucía ese cante es el alma de nuestra raza... La pasión lo arrolla todo (...)

Romero de Torres realiza una composición en distintos planos.
En el centro y como diosa de la fatalidad encarnada en el desnudo de la "Bailarina y actriz de cine" Lolita Astolfi, aparece majestuosa como una escultura de bronce elevada sobre un trono de platería cordobesa, se apoya sobre una guitarra y cubre parte de su cuerpo con una mantilla que sujeta con una preciosa peineta.
En primer plano de la composición tiene la escena en que el amante, loco de celos acuchilla y mata a navajazos a la mujer que quiere para que posó la bailarina  a la que artísticamente "Amarantina"
A la derecha de la composición una mujer de rodillas besa apasionadamente a un hombre fue la modelo madrileña Salud Posadas.
Detrás de la figura central y sobre el alféizar de una gran ventana su perro Pacheco aullando de dolor y justamente detrás  la caja blanca adornada de azul de una mujer muerta... A ambos lados del féretro dos jóvenes lloran a la difunta son dos de los hijos del propio pintor, Rafael y María Romero de Torres...

Yo, una ignorante en cuestiones del arte, me atrevo a imaginar que se lo pintó en honor a esa musa sin nombre, sin apellidos, la que llevaba un ramillete de flores blancas en el pelo...
La que los celos de un novio posesivo y con pretensiones a Dios, para quitar la vida a alguien,  la mató degollándole el cuello con una navaja... Hasta me atrevería a decir que Romero de Torres pintó "el asesinato machista", el que ha existido siempre y que por desgracia, siempre existirá, mientras que esta sociedad no cambie.

La figura central la musa, sus musas, su arte, va con mantilla de luto por la muerte. A sus pies tiene lugar una escena en la que el amante mata a la mujer que quiere...
A la derecha las murmuraciones, los cotilleos,  lo que decía la gente de sus modelos: "Que eran amantes del pintor"... Simbolizada en eso, en una pareja de amantes que se besa, ella medio desnuda...posando, él con sombre cordobés, como el pintor siempre vestía...
El galgo, el perro del pintor aullando de dolor, por detrás un ataúd que recuerda mucho al cuadro de "Mira qué bonita era"... Tal vez eso es lo que el pintor sentía "Con lo bonita que era y la mató" mató a la belleza,  al estimulo de sus pinceles.
Al cuadro lo tituló "Cante jondo"... El cante hondo es como el llanto del cantaor... el sentimiento con voz que sale del alma... Y este cuadro es su sentimiento del alma, el llanto del pintor por su musa, " La cartulina"... La musa sin nombre que su novio apuñaló.



Fuentes consultadas: 
Desde mi mirada- Figuras de la raza: Julio Romero de Torres. El cante jondo y las mujeres- José Sánchez Rojas Revista Excelsior abril 1928- Miradas en sepia, Julio Romero de Torres. Catálogo de la Exposición Córdoba, 2006 de Mercedes Valverde Candil

miércoles, 2 de septiembre de 2009

La Corduba Romana

Según afirma Estrabón Córdoba fue fundada por el general romano Claudio Marcelo en el año 169 antes de Cristo, conviviendo durante el periodo inicial dos núcleos de población: Uno íbero original y el otro romano de nueva fundación.
Así fue Córdoba Romana (Plano de Junta de Andalucía)

Los romanos en aquella época ya no tenían reyes, el último había sido un tal Tarquineo apodado "el soberbio" que se había sentado en el trono por asesinar a su suegro para conseguir la corona; su reinado se caracterizó por el derramamiento de sangre y la violencia, pero cuando los revueltas comenzaron fue a causa de la violación de su sobrina política Lucrecia por parte de su hijo Sexto Tarquineo,  que deshonrada se clavó un puñal en el corazón. 
Las revueltas encabezadas por el marido de Lucrecia que se encargó de echar al rey y proclamar una república con dos presidentes a los que llamaban cónsules.
¡Bueno, a lo que íbamos!

La colonia latina llamada Corduba, mantuvo el mismo nombre de Corduba que significa "altozano junto al río" que ya le había dado un poblado turdetano surgido a finales del segundo milenio. 
La habitó con población patricia originaria de la misma Roma y poco a poco, los integrantes de ese poblado se incorporaron a la nueva ciudad que no tardó en convertirse en la capital oficiosa de la provincia romana Hispania Ulterior, acuñándose incluso monedas.
Resistió embestidas y asedio de Viriato, hasta que en 143 a. C ya se menciona como foro romano
A partir del año 49 a. C. Corduba se vio envuelta en la guerra que enfrentó a Julio César y Pompeyo. 
Casio, el gobernador que César dejó hizo lo que todos pretores en aquella época, esquilmar la provincia para el enriquecimiento personal, pero sus acciones, provocaron el levantamiento de la Hispania Ulterior. 
Cneo Pompeyo que vio la ocasión para rebelarse contra el gobernador, buscando el monopolio de la ciudad, consiguió que los nativos se le unan en rebelión contra Casio... 
Enterado Cesar, no tiene más remedio que abandonar Roma y hacer frente a una nueva campaña militar contra los pompeyanos. 
Julio César asedió la ciudad y combatió contra Pompeyo por el control del puente, pero esta batalla no le salió nada bien debiendo retirarse poco después hacia Ategua mientras Pompeyo invernó en Corduba. 
¡Se pierde una batalla, pero no la guerra! es lo que debió pensar Cesar y tras la batalla de Munda, que le dio el triunfo a César, éste de nuevo se encaminó hacía Corduba asediando de nuevo la ciudad. 
Los cordobeses se dividieron en dos bandos, los cesarios que esperaban ansiosos la entrada del Cesar y los pompeyanos que preferían morir bajo una ciudad reducida en cenizas antes que entregarse. 
Cuando entró Cesar a la ciudad los partidarios del otro bando fueron pasados a cuchillo... Cuentan que murieron más de 22.000 personas entre militares y civiles. 

No había caído la república en manos de los emperadores cuando la bella Corduba ya era Colonia Patricia donde las ruinas nos dan una imagen de lo grandiosa.
En la época imperial la ciudad de Corduba estaba rodeada por un recinto amurallado, reforzado con torres de vigilancia y en el que se abrían las puertas que comunicaban con el exterior las calles principales. 
Como cualquier otra urbe la ciudad tenía dos foros, el colonial y el provincial, y grandes edificios públicos: como templos, circo, teatro, anfiteatro, acueductos, termas, grandes necrópolis y lujosas villas.
A este periodo corresponden el desarrollo urbanístico y monumental que testimonian los numerosos hallazgos arqueológicos
MURALLAS

Las primeras murallas con las que contó la ciudad fueron construidas durante la época romana. Ésta tenía aproximadamente un perímetro de 2650 metros y un área de unas 47,6 hectáreas y contaba con cuatro puertas que estaban orientadas a cada uno de los cuatro puntos cardinales.
ANFITEATRO

El anfiteatro romano que  se encuentra en los terrenos de la antigua Facultad de veterinaria, se especular que tenía un aforo de 50.000 espectadores.
El eje mayor del edificio medía 178 metros y el menor 145 metros y fue posiblemente el más grande de la Roma Imperial.
Anfiteatro
                                                              
                                                      TEATRO ROMANO
El teatro romano se encontraba ubicado dentro del recinto amurallado de la ciudad, exactamente se encuentra bajo el Museo Arqueológico y Etnológico de Córdoba, fue construido aprovechando el desnivel de suelo y estaba distribuido en tres terrazas.
Su cávea, es decir, donde se encontraban las gradas era de 124,23 metros. 

Partes del Teatro está bajo el Museo y se puede visitar

TEMPLO ROMANO

Recreación de la plaza, con un lado abierto y el templo en su centro ABC
El Templo Romano fue levantado en el siglo I antes de Cristo y estaba integrado en un conjunto con el circo. 
Ubicado sobre una pequeña colina ¡Desde luego Córdoba no se llana!, se encontraba a la entrada de la ciudad servía como símbolo de prestigio de la ciudad.
Fotografía propiedad del ABC de Córdoba
Así sería el templo
Sus dimensiones eran enorme, se calcula que tenía unos nueve metros de altura que sumaba a los cerca de cuatro metros que medía el podio.
Con seis columnas de fustes estriados en su fachada principal
Hoy se encuentra en la confluencia de la calle Capitulares con Claudio Marcelo, se cree que su fondo llegaría a la calle María Cristina lo que asombra sus grandes dimensiones.
Las primeras noticias de este edificio se remonta al siglo XVI- como bien dice D. José Luis Jiménez Salvador en su trabajo "los Templos Roanos de Hispania"- concretamente a 1576 cuando se decidió que aquella zona sería para albergar el nuevo Ayuntamiento. 
Casualmente a aquel lugar se le denominaba "los marmolejos" por la gran cantidad de mármoles que se encontraban en la zona, desde luego todos, parte del templo.
Originariamente estaba elevado sobre un podio y constaba de columnas y el conjunto se completaba con el Circus.
Fotografía Propiedad Expedia.mx
Parte del Templo Romano
A pesar de lo descubierto no es hasta el siglo XX cuando se le da la importancia necesaria para su investigación realizada por aquel entonces por el director del museo arqueológico D. Samuel de los Santos Gener y por el arquitecto Félix  Hernández.
Parte de los vestigios encontrados de la decoración del templo se encuentran depositados en el Museo Arqueológico de la ciudad, mientras que la de mayor proporción se han dejado expuestas en el mismo solar... otras se encuentran diseminadas en algún que otro jardín cordobés.
MOSAICOS

Bajo la plaza de la Corredera y muy cerca del Templo romano, a casi cuatro metros del suelo actual, gracias a una obras, salió a la luz en 1958 una mansión romana con un gran patio central con el mosaico blanco y negro decorado en el centro con el Polifemo y Galatea que mide  5,10 x 4,10 metros. como se puede ver tiene unas teselas diminutas.
Se conserva en el Alcázar de los Reyes Cristianos

El de Medusa, se halló en una habitación contigua al que se hallo otro titulado Océano, de la casa de la plaza de la Corredera.
Las  medidas del mosaico de Medusa son de 2,60 x 2,55 metros. Las teselas de la cabeza de Medusa son grandes. El de la máscara de Océano más pequeño mide 1,55 x 1,63 metros.
Otro de Eros y Pisque con dimensiones de 4,40 x 3,47 metros, un gran mosaico geométrico con 10,45 x 5,55 metros y otros muchos que se pueden ver en el Alcázar de los Reyes Cristinos.
No solamente se han encontrado mosaicos bajo la Plaza de la Corredera, se han encontrado importantes mosaicos también bajo una de las casas de la calle del Caño en el que está representado Dionysos, o los encontrados en la calle Cruz Conde, Fray Luis de Granada, estos en concreto se encuentran en casa de los Cruz Conde, o los que se encontraron en la calle Pompeyo en una bodega llamada de la compañía en el que se ve las cuatro estaciones, o el encontrado en el antiguo Hospicio, palacio de la Merced donde hoy se encuentra la diputación de Córdoba  y que se encuentran en el Museo Arqueológico de Córdoba, donde además encontraremos esculturas, monedas, sarcófagos, etc...

MAUSOLEOS

Los Mausoleos funerarios se construían a ambas orillas de la calzada que unía Corduba con Hispalis.
Actualmente se conservan dos en los Jardines de la Victoria, se tratan de una estructura cilíndrica de 13 metros de diámetro y se conserva la cámara funeraria que cobijaba la urna cineraria. Por su dimensiones debió pertenecer a familias adineradas por su tamaño.
Mausoleo

Desde finales de la República y principios del Imperio Romano  hubo una serie de personajes cordobeses que tuvieron una influencia política e intelectual en la Roma de su tiempo. Algunos de ellos, los mejor situados, manejaron los hilos del poder e influyeron de forma decisiva en la configuración intelectual y política de todo el imperio.

La familia de los Anneos, con Séneca el viejo a la cabeza destacó también su hijo Lucio Anneo Séneca, el filósofo, considerado la mayor figura intelectual, moral y política de su época, fue preceptor de Nerón, y su sobrino Marco Anneo Lucano, poeta que relató las luchas entre César y Pompeyo en su famoso poema La Farsalia.

También fueron cordobeses Porcio Latrón, fue el más destacado profesor de retórica de su tiempo (Córdoba 55 a.C.- Córdoba 3 a.C.)
Clodio Turrino, declamador y Junio Galión, que fue un prestigioso orador y declamador, a la vez que influyente senador romano (Córdoba 30 a.C.- posiblemente Roma después del 40 d.C.)

Sextilio Ena, nacido en la ciudad de Córdoba. Es, también, el primer poeta conocido de la Hispania romana. “ Deflendus Cicero est Latiaeque silentia linguae (Hay que llorar a Cicerón y el silencio de la lengua del Lacio). 

Lucio Antistio Rústico, ilustre político y senador romano nacido en Córdoba, desempeñó con Vespasiano cargos militares y políticos de máximo nivel: procónsul de la Bética, cónsul de Roma y gobernador de la provincia de Asia. 

Lo mismo le ocurrió a Marco Aponio Saturnino, de familia emparentada con los Anneos. Fue gobernador de Moesia y procónsul de Asia, un puesto considerado la culminación de la carrera senatorial

Los cordobeses Gneo Domicio Tulo y Lucio Dasumio Hadriano, que fue cónsul en el 93 y procónsul de Asia, desempeñaron una carrera de honores excepcional. 
Los nietos de este último fueron adoptados por Gneo Domicio y serán bisabuelos maternos del emperador Marco Aurelio

Annio Vero el Menor, nacido en Ucubi, (Espejo, Córdoba), fue el abuelo del emperador Marco Aurelio. Y Antonino. Conocido como uno de los cinco emperadores buenos, gobernó el imperio desde el 138 al 161. 

Marco Aurelio, el emperador filósofo. Oriundo de Espejo, Córdoba. Conocido como el emperador filósofo es uno de los mejores emperadores de la historia de Roma. Y Lucio Vero que fue emperador junto a su hermano adoptivo Marco Aurelio durante ocho años. 

Y mujeres:
Salonina Matidia. Sobrina de Trajano, que siempre la trató como si fuera su propia hija. De su primer matrimonio tuvo a Vibia Sabina, esposa de Adriano. En segundas nupcias tuvo a Rupilia, abuela de Marco Aurelio. 

Rupilia Faustina es hermana de Sabina y sobrina nietas de Trajano. Se casó con el cordobés de Espejo Annio Vero y fue abuela de Marco Aurelio. 

Annia Faustina la Mayor, emperatriz romana y esposa de Antonino Pío. Tía de Marco Aurelio y madre de Annia Faustina la Menor, emperatriz, esposa y prima de Marco Aurelio que tuvo a Galeria Lucila que fue esposa del Emperador Vero y hermana del Emperador Cómodo.

Domicia Lucila. Hermanastra del emperador Adriano y madre de Marco Aurelio. 



A finales del S. III y comienzos del S. IV comienza la última etapa de dominación romana, coincidiendo con la expansión del cristianismo, muy perseguido por Diocleciano y dejando múltiples mártires entre ellos los cordobeses Acisclo y Victoria (Los patronos de Córdoba)
Un cordobés, el Obispo Osio, consejero de Constantino, el emperador que decretó la libertad de culto en favor del cristianismo, presidió en el año 325 el Concilio de Nicea en el que intervino en la redacción del Credo.
El traslado de la capital a Híspalis (Sevilla) y la invasión de los bárbaros a partir del siglo V, traen a Corduba malos tiempos después de tanto esplendor.
En el año 550 la vieja Colonia Patricia quedó muy destrozada por el saqueo de Agila, que al entrar en Córdoba profanó la tumba de Acisclo, lo que provocó la revuelta de los cordobeses y la derrota de Agila.
Corduba mira con la cabeza alta, se hace independiente gobernándose a sí misma...

Pero eso, déjame que te lo cuente otro día.

*17/06/2023 Editada para ampliación de información.

Fuentes Consultadas: 
Wikipedia- Historia General de Córdoba de Francisco Ruano Sacerdote de la Compañía de Jesús- Historia de Córdoba de E. Aguilar Gavilán- Mosaicos romanos en Córdoba de J M Blázquez- Otra historia de Córdoba de Galisteo Roger-Cordobapedía- Fotografías recogidas de Internet


miércoles, 26 de agosto de 2009

El Emir Abdalá I

El intrigante abuelo del primer Califa





Ya se lo vaticinaron los astrólogos...
De un mismo hombre nacería el día y la noche,
 curiosamente, el Emir Muhammad, 
jamás supo interpretar aquellas palabras...



En el harén del Emir Muhammad I, dos esclavas, una cristiana llamada Ailo y otra vascona llamada Ushar coincidían, quizá por los caprichos divinos, en estar embarazadas.
Ailo, fue la primera en parir una criatura prematura a la que impusieron el nombre de Al-Mundhir.
El niño nació sietemesino lo que hacía disminuir las posibilidades de Ushar en convertirse en la madre del heredero. Esta situación desataba la ira de ésta que veía peligrar su posición en el harén, aunque mantenía la esperanza que aquel niño no sobreviviera en los primeros meses de vida y que fuera el hijo que estaba gestando el que fuera el heredero del Emirato.

Pero el príncipe Al Mundhir era tan fuerte como la esperanza de Ailo de verle algún día como madre del futuro Emir cordobés.
La otra esclava, Ushar, tuvo dos meses después a su hijo al que le impusieron de nombre Abú Muhammad Ábd Allah, pasando a la posteridad como Abdalá el último Emir.
Ambos niños crecieron, al igual que los otros 32 príncipes y sus 23 hermanas entre las mujeres del Alcázar Omeya. 
Lo que conllevaba ser influenciados desde muy pequeños por las tramas y las ansias de poder de sus madres en el harén.
Los niños fueron diferentes tanto en su forma de vida como en su aspecto físico, Al Mundhir era moreno de piel, ojos negros y de pelo ensortijado, mientras que Abdalá era de piel blanca y pecosa, de cabellos rubios y con grandes ojos azules.
Mientras que Mundhir desde muy pequeño, fue educado y formado para gobernar y capitanear los ejércitos de su padre contra los insurrectos, como verdadero heredero del Emir. Abdalá se trasladaba a vivir entregándose a otros placeres en la finca Almunia de la Noria.
El entorno de la quinta, levantada por él, se convirtió pronto en un vergel hermoso, ampliamente delineado que pobló de árboles y plantas y luego de embellecerla y delimitarla, proclamó públicamente su compra y tomó posesión de ella.

Cuando el 4 de agosto del 886 murió el Emir Muhammad I, Al- Mundhir que se encontraba en las mismas puertas de Bobastro, la atalaya malagueña inexpugnable del rebelde Umar ben Hafsún, recibió allí la noticia de la muerte de su padre, volviendo a Córdoba para darle sepultura al Emir en la Rawda, el panteón de sus mayores y tomar posesión de su Emirato.
Su reinado fue escaso ya que duró apenas dos años, los mismos que dedicó a combatir sin éxito al insurrecto caudillo muladí.
Al Mundhir encontró la muerte un 29 de Junio en las mismas puertas de Bobastro, que apenas dos años antes habían escuchado la noticia de la muerte de su amado padre…
Sobre Abdalá recayó la sospecha del asesinato de su hermano, de la pócima se culpa al médico de la Corte, que participando en las intrigas de Abdalá por el poder, lo sangró con una lanceta envenenada.
Abdalá, de la misma edad que su hermano, 44 años, y preocupado porque pudieran heredar el trono sus sobrinos, actuó con la piedad y discreción que regía su vida pública.
Vino de Bobastro, trayendo el cuerpo de su “querido” hermano a Córdoba, donde se ocupó de la oración fúnebre al pie del panteón de los Omeyas levantado junto al Alcázar, y ocupó el trono con el nombre de Abdalá I.

A pesar del deseo de poder, no supo reinar y su gobierno se vio alterado por las constantes guerras entre tribus árabes, beréberes y muladíes.
Su poder como Emir se limitó a las tierras cordobesas, pues el resto de provincias estaban gobernadas por familias rebeldes que no acataban su autoridad... Las provincias no mandaban contribuciones, el Tesoro estaba tan vacío como los zocos, y el pan se había convertido casi en un lujo.
Aunque dejó fama de creyente fervoroso, atento con el pueblo y los mandatarios, fiel cumplidor de las cinco oraciones diarias y asiduo de la Mezquita, construyendo el Sabat, el pasadizo secreto desde su residencia hasta la Mezquita para que la gente no lo viera pasar.
Muy interesado en la justicia mandó construir la puerta de la Justicia Bab Al´Adl en su Palacio, donde aplicaba directamente a aquellos que venían buscando justicia.
Los intentos de dejar su imagen pública impoluta, no le eximieron de quedar en la Historia como un Emir de cuya debilidad y cobardía murmuraban las tropas:
¡Destetaba la guerra!
Con el temible Ben Hafsún acosando Córdoba el Emir rogaba la paz y, en lugar de las armas, se recluía en sus estancias escribiendo versos como estos:

"Todas las cosas de este mundo son transitorias, (…) Dentro de poco estarás en la caja y echarán tierra húmeda sobre ese rostro tan hermoso".

Abdalá se recompone y logra organizar un ejercito de cerca de 14.000 soldados entre los cuales había unos 4.000 voluntarios, mientras que Umar Ibn Hafsún le doblaba en hombres... Pero el Emir ideó minar las fuerzas de el de Bobastro, dejándole sin partidarios.

Así que dirigió sus tropas contra la fortaleza de Karkabuliya, Carcabuey, que estaba bajo el poder del insurrecto Saíd Ibn Mastana aliado de Hasfsún que fue derrotado pidiendo perdón a Abdalá y rindiéndole sumisión.
Cuando el Emir le dio el perdón solo le impuso una condición, la destrucción total del Castillo de Karkabuliya...
Viéndose con pocos apoyos Hasfsún, decidió proponer un arreglo de paz al Emir Abdalá, éste aceptó pues estaba muy interesado en mantener Al Andalus unido.
A cambio del perdón, le ordenó a Umar que le enviara a uno de sus hijos para mantenerlo como rehén en Córdoba y así saber que no rompería su palabra, así que el hasta entonces líder de Bobastro, accedió a la petición pero le envió a un joven que había adoptado para la ocasión... Cuando la Corte cordobesa descubrió el engaño, le obligaron a que entregara a uno de sus verdaderos hijos, cuando el joven llegó ante Abdalá, fue degollado allí mismo y su cabeza enviada a su padre.

Mientras, se temían las revueltas dentro y fuera de la acosada Córdoba... La Corte cordobesa no dejaba de ser insegura para cualquier Omeya que se encontrara en el poder.
Cuando eligió a su hijo Muhammad para sucederlo en el trono, que había tenido de una de sus esposas, la que era hija del rey de Navarra, Oneca Fortúnez, a la que le dio el nombre de Durr.
El complot de nuevo se hizo en el harem... Guizlam, esposa también de Emir y de sangre real aspiraba que su hijo Mutarrif fuera el nuevo Emir.
Instigado por su madre y partidarios, Mutarrif asesinó a su medio hermano Muhammad, quien lo golpeó hasta causarle la muerte, la victima dejó un primogénito llamado Abderramán de veintiún días, que la mala conciencia del Emir había de convertirlo en su protegido.

El Emir no castigó a Mutarrif por este crimen, en el fondo justificó el asesinato esgrimiendo la desobediencia y rebeldía de Muhammad, o tal vez lo vio reflejado en su misma historia... Pero el karma hace que pagues tus acciones y las mismas acusaciones pesaron luego sobre Mutarrif, a quien unos años más tarde, el propio Emir ordenó ejecutarlo temiendo que se hubiese aliado con los rebeldes sevillanos.

El último Emir de Córdoba murió con 68 años y 24 años de reinado dejando a pesar de tener 15 hijos a su nieto más querido, el hijo de Muhammad y que llegaría a ser el primer Califa cordobés, Abderraman III 


Pero eso, déjame que te lo cuente otro día




Fuentes Consultadas:
Historia de España: Escrito por Juan Cortada- Recuerdo y Bellezas de España de Madrazo- Crónicas de la provincia de Córdoba por Manuel Gonzalez Llana-  Historia de España antigua y media de Luis Suarez Fernández-Europa e Islam de Michel Bernardini- Al Andalus sociedad e instituciones-Atlas Histórico de España: La dinastía Omeya en España vol 1 por Enrique M. Ruiz, Consuelo Maqueda etc- Foto recogida de Internet no corresponde con el personaje-Wikipedia-

miércoles, 12 de agosto de 2009

Abderraman I, el Inmigrado






Un joven príncipe Omeya, estaba predestinado a dar esplendor a su linaje, resurgiendo en Al Ándalus, en la bella Córdoba, a la que llamaba la perla.




Abd Ar-Rahman ibn Mu´awiya ibn Hisham ibn Abd al-Malik, que así se llamada al que conocemos por Abderramán I, cuando nació en la corte de su abuelo ni el mejor astrólogo podría presagiar lo que su futuro le depararía. Hijo del príncipe Mu´awiya y una concubina bereber de la tribu Nafza, llamada Rah, pasó una placida infancia en palacio. 
Instruido y dirigido por su abuelo Hisham, el gran Califa de Damasco, que controlaba celosamente la educación de su nieto favorito.

Eran tiempos de guerra entre los musulmanes, una confrontación fratricida donde imperaba la visión beduina de Bagdad fomentar el islam y destruir a los acomodados Omeyas, a los que acusaban que no practicaban con suficiente tesón la fe musulmana...
Abderramán era muy joven cuando su familia fue derrocada del Califato de Damasco por los Abasídes de Bagdad , que no contentos de pasar a cuchillo a la gran mayoría de la familia Omeya, abrieron sus tumbas y borraron todo resto que pudiera estar relacionado con ellos.
Para el joven Abderraman y su hermano Yahya, tuvo que ser tremendo la terrible matanza de sus parientes, escaparon de las manos de la gente de los Abasíes, y junto con algunos seguidores, se refugiaron en Egipto, en el desierto, donde anduvieron errantes socorridos por algunas tribus.
Después de un tiempo Abderramán descubrió que su vida estaba amenazada de nuevo y huyó aún más lejos, refugiándose entre las tribus bereberes de Mauritania, más concretamente en  la tribu de los Nafza a la que pertenecía su madre.
Cuenta la leyenda que su tío abuelo Maslama, le profetizó que él restablecería de nuevo la fortuna de su familia y que entraría en una ciudad con un precioso caballo blanco, desposaría a una conversa, la cual le daría al verdadero heredero para que brillara de nuevo la dinastía y el esplendor Omeya.

De nuevo fueron perseguidos sin piedad por los abasíes, que en una de las revueltas mataron a su hermano, mientras que él quedó herido salvándose  huyendo al norte de África.
Así que Abderramán, acompañado por algunos leales, marchó en busca de esa profecía, con apenas 20 años se fijó en una tierra que desde más de cuarenta años se encontraba bajo la dominación árabe, era... Al Andalus y como objetivo más concreto Qurtuba, la Corduba romana y visigoda donde había residiendo muchos sirios, clientes de los Omeyas y donde posiblemente apoyarían su causa.
Era allí donde levantaría un Emirato independiente de Bagdad.
Llegó a Ceuta, y desde allí durante cuatro años buscó aliados enviando agentes a la Península Ibérica para buscar apoyos de su familia, que eran numerosos en la provincia de Elvira, actualmente Granada.
Al Ándalus, estaba en un estado de confusión debido al débil liderazgo del Gobernador Yusuf, dependiente de los abasies y una simple marioneta en manos de tribus árabes...
Esto dio al príncipe Abderramán, la oportunidad y bajo invitación de sus partidarios llegó a Nerja, desde allí marchó directamente a Granada, donde en el castillo de Turrush, y apoyado por tropas Yemenies y tropas Sirias que ambas seguían siendo aliados de los Omeyas, y sobre todo los bereberes que odiaban a Bagdad, tanto o más que él, formó un ejercito con el cual asaltar posteriormente el poder.

Durante un tiempo Abderramán ganó muchas batallas lo que su mayor enemigo, el gobernador Yusuf, comenzó negociaciones con Abderramán, ofreciéndole a una de sus hijas en matrimonio y muchas tierras de dote, siempre y cuando, él le rindiera sumisión…
Pero el príncipe perseguía otro sueño mucho más importante que desde luego no iba a compartir con él.
Así que rechazó las negociaciones pretextando la insolencia de uno de los mensajeros de Yusuf, que ultrajó a uno de sus jefes leales a la causa Omeya, mofándose de su incapacidad de escribir bien en árabe. A causa de esta provocación hacia unos de su leales, Abderramán sacó su espada y lo mató.


En Mayo de 756 ambos bandos, el de Yusuf y Abderraman, se medían las fuerzas en las cercanías de Córdoba, ambos estaban determinadas a luchar hasta el fin... 
¡Morir o ganar!
Las flechas surcan el cielo en ambas direcciones y la carga a caballo era dura y casi paralela en fuerza en ambos bandos. 
Uno, no podía perder el gobierno y el apoyo de Bagdad, el otro perseguía el sueño de un Emirato independiente y la venganza ¡Por qué no decirlo! de lo ocurrido con su familia...
El futuro de Al Ándalus estaba en juego y fue el príncipe Abderraman y sus tropas las que logran vencer a las de Yusuf, que huyó mientras que sus hombres fueron masacrados casi en su totalidad .

Las tropas de Abderramán se dispusieron para entrar en aquella Corduba que tanto perseguía y que se rindió ante el Omeya...
El príncipe entró en la ciudad en un caballo blanco, color que fue simbólico a partir de entonces para todos los Omeyas, no tenía bandera y se improvisó una con un turbante verde y una lanza.

Con 25 años se auto-proclama Emir independiente, haciendo a Al Ándalus independiente de Bagdad.
Inmediatamente después, liberó de la esclavitud a una visigoda llamada Halul conversa al Islam a la que desposó. Ella, fue la madre de Hisham I.
A pesar de tener diez hijos más, dos hijos de mayor edad que el joven Hisham, que pretendían sucederle, Suleimán y Abdallah... Abderramán tomó la decisión de elegir al hijo de la visigoda, por su enorme parecido que tenía con él y por la profecía que años atrás le habían contado.

                                             "Su heredero sería hijo de una conversa"

Por lo tanto… La profecía ya estaba cumplida.

Abderramán era alto y delgado, rubio y barbilampiño... Cuentan los cronistas que era ciego del ojo izquierdo y que lo caracterizaba un lunar en la cara.
Llevaba dos trenzas que le sujetaba el pelo, vestía siempre de blanco y usaba turbante.

Era elocuente, gran orador, buen poeta y de pluma fácil. 
Actuaba en política con prudencia en un constante tira y afloja, porque era muy precavido. A pesar de ser osado y resuelto, no vacilaba en ir al encuentro de sus enemigos, incansable e inquieto.
Fue un gran genio militar y un magnifico gobernante, en sus 32 años de gobierno favoreció y estableció las bases oportunas para que los Omeyas permanecieran en el poder mucho tiempo.
Controló e impuso su ley en Al Ándalus con ayuda de un primer ministro o Hachib, y bajo éste los visires de cada provincia y en cada ciudad de importancia estableció cadies o jueces que gobernaban la ciudad.
Procuró la integración de las diferentes etnias que vivían en el Al Ándalus. Muchos cristianos se convirtieron al islamismo a los que llamaban mulaidies, otros conservaron su fe a cambio de un tributo, al igual que los judíos.
Se proclamó príncipe de los creyente y acuñó moneda propia, eliminando cualquier mención a Bagdad, en sus monedas solo aparecía un nombre "Al Ándalus".


Pero su reinado no fue tranquilo y se enfrentó a muchos peligros, así que su prioridad fue crear un ejercito profesional que entrenaba él mismo... Campaña tras campaña fue afianzando su poder.
Guerreó contra el gobernador Yusuf  que en la primera huida se marchó a Mérida y desde allí y haciéndose con un ejercito de más de 10.000 bereberes hizo varios intentos de enfrentarse de nuevo al ya Emir Abderramán...
Nunca lo consiguió, en la última escaramuza, Yusuf tuvo que retirarse a Toledo, donde gobernaba un primo suyo llamado Hisham, y donde fue asesinado por sus propios hombres.
El Emir Omeya se hizo con Toledo en el 761, la cual sitió hasta derrotarla... 
Para mantener el control, firmó un tratado cometiendo el error de dejar al mismo gobernado a pesar de que sabía que era partidario de los Beni Abbas y sabiendo que era familia del malogrado Yusuf.
A cambio, se llevó como rehén al hijo de éste, con eso pensó que se aseguraba su obediencia.
A pesar de saber que su propio hijo podría morir, Hisham desafió al Emir en cuanto se levantó el cerco a Toledo. Abderramán, sitió de nuevo la ciudad, decapitó al hijo del gobernador  y catapultó la cabeza dentro de la ciudad.
Tres años tardó el Emir en doblegar y apoderarse de nuevo de Toledo, pero esta vez tanto Hisham como sus comandantes fueron crucificados.
Le había costado, desde que pisó suelo de la península, 8 años terminar con la amenaza de Yusuf y sus partidarios.

Pero aquí no acabaron los problemas de Abderramán, ya que su siguiente adversario era un gobernador que había mandado el propio Califa Abaside, quería por todo los medios matar al usurpador que gobernaba Al Ándalus, como un Emirato independiente y entregarlo de nuevo bajo el gobierno de Bagdad.
El nuevo gobernador se instalo de Veja, Portugal, y reclamó el poder para el Califa.
La buena maniobra del Emir hizo fracasar al nuevo gobernador, ya que Abderramán no trató de enfrentarse a las tropas en campo abierto, ni tampoco esperó en Córdoba para defendedla. Esta vez ideó un gran plan instalándose en la fortaleza de Carmona, preparándose a resistir un asedio que resistió dos meses, hasta el momento oportuno de hacer una salida y cogiendo al enemigo por sorpresa, capturados los principales comandantes, hizo que les cortaran la cabeza llenándolas de sal y alcanfor para luego enviárselas al Califa a Tunez que en esos momentos estaban bajo el mandato de Bagdad, como advertencia y así hacerlos desistir de sus intenciones de atacar Córdoba.

El Emir, luchó también contra los Carolingeos, por el control de la marca norte consiguiendo el control de Zaragoza.
También hizo frente a los reinos cristianos, primero exigiendo tributo al Reino Astuleonés, que se tuvo que ver obligado a pagar al Omeya a pesar de haberse aliado con los Banu Quasi, en consecuencia y aunque le costó, toda la península rendía tributo y vasallaje al Emir.

Tanto esplendor tenía que tener una gran obra, que recordara la supremacía del mundo musulmán de aquel tiempo.
En el año 785 el Emir mandó edificar una gran Mezquita,  la antigua mezquita ya no tenía capacidad suficiente para albergar a todos, y resultaba muy pequeña.
Así que le compró  la parte restante a los mozárabes de la basílica visigoda dedicada a San Vicente y decidió aprovecharse del material de ésta, para iniciar la construcción de la gran Mezquita de Córdoba, que había de convertirse en la Gran Mezquita- Aljama del occidente islámico, gran prodigio arquitectónico de su tiempo, serían sus herederos los que fueron ampliándola.

Aunque Abderramán siempre se consideró un extranjero en su propio reino. 
Por ello, una vez afianzado el Emirato, fue la de crearse una residencia que le evocara a su Siria idolatrada edificando en la sierra cordobesa, a unos 3 km. al norte de la capital, la hermosa finca Al-Rusafa, en la que pretendió reflejar a la de Damasco.
Decían que una sobrina, hija de su propia hermana Umm al-Asbag,  que sobrevivió a la matanza al ser una bebé, consiguió seguir viviendo en Damasco.
Y una vez establecido mandó que le enviara cuantas especies vegetales necesitó para dar realismo al paraje. Sobre todo le pidió palmeras que fueron las primeras que llegaron a España…
Allí pasó gran parte de su vida en sus descansos entre batalla y batalla.

Cuando Abderramán ya contaba unos 54 años de edad, y teniendo pruebas que ya había consumido sus energías vitales en su constante lucha por la existencia y el poder, ordenó restaurar el Alcázar Omeya e hizo de él su morada habitual hasta el fin de sus días...
Y en un mes de noviembre  del 788, a los 56 años, Abderramán hijo de Moavia, hijo de Hixem ibn abd el Malek que vino de Damasco ahuyentado de la negra bandera de los Beni Abbas. 
Y que después de muchas batallas plegó sus alas en la perfumada orilla del Guadalquivir.
En los apartados harenes hoy no se escucha ni la dulce música ni la algarabía de las risas de las mujeres, hoy le suceden llantos y desgarradores lamentos... 
Los médicos más afamados han agotado los recursos de la ciencia y entregan cabizbajos al ilustre moribundo a los brazos de la sultana, la hermosa Halul, la de los ojos negros, madre de Hixem.
Ella es la que con ternura lava su cuerpo y los amortaja en siete blancos y finísimos lienzos, ungiendo su cuerpo con preciosos aromas y asistida por sus esclavos lo depositan en su lecho mortuorio.
Allí yace en una de las estancias del Alcázar, cubierto con las misma vestiduras blancas distintivo de su linaje, el valeroso, el afamado Abderramán llorado por la ciudad que jamás sintió suya. 
Mientras el que Abderraman eligió como su sucesor, Hixem el hijo de la conversa se encontraba en Merida fue allí mismo notificado y jurado  allí mismo con toda pompa por las calles de la ciudad.


Pero eso, déjame que te lo cuente otro día.


Fuentes consultadas: 
AL.MULK Anuario de Estudios Arabistas Suplemento al "Boletín de la Real Academia de Córdoba" año 1959/60 Abderraman I por M. Ocaña - Recuerdo y Bellezas de España de Madrazo- Crónicas de la provincia de Córdoba por Manuel Gonzalez Llana- Wikipedia- Historia de España antigua y media de Luis Suarez fernández- Atlas Historico de España: La dinastía Omeya en España vol 1 por Enrique M. Ruiz, Consuelo Maqueda etc- La mezquita de Abderraman I por Manuel Salcines Diario de Córdoba 02/07/1955- Abderraman por R.M. Diario de Córdoba 10/01/1960- Los nombres de Abderraman por F.G. 02/10/1966- Wikipedia- Indicador Cordobés: Osea manual histórico- topográfico de la ciudad de Córdoba por Luis María Ramirez de las Cazas Deza- Primer dibujo de Juan Landa