En tres tiempos se divide la vida: En presente, pasado y futuro; de éstos el presente es brevísimo, el futuro dudoso y el pasado cierto... (Lucio Anneo Séneca)

martes, 10 de febrero de 2015

Leyenda de la Virgen de las Angustias

Virgen de las Angustias
Realizada por  Juan de Mesa

Más de medio siglo esperando que de nuevo regresara a su casa, que no es otra que la iglesia de San Agustín... Cincuenta y tres años exactamente son los que el barrio de San Agustín ha estado sin su señora, la Virgen de de las Angustias.

Esta virgen tiene una preciosa leyenda detrás, cuentan que un día estaban los monjes de San Pablo trabajando en su huerto cuando un burro se les coló dentro, cargado con un cajón de madera atada sobre el lomo. Rápidamente lo echaron, y el animal continuó con su pesado cajón el camino, llegando hasta la iglesia de San Agustín.
Allí, de nuevo entró en el convento pero el trato que encontró por parte de los monjes agustinos fue totalmente distinto... Le dieron agua y comida y le desataron el cajón, para que descansara el pobre animal. Cuando se quisieron dar cuenta el borriquillo había desaparecido y consultándole al Prior decidieron abrir el cajón a ver si así le daban una pista de quien sería el dueño del animal y de la supuesta mercancía....
Pero la providencia tenía reservado un agradecimiento muy especial al buen hacer de los monjes, ya que al abrir la caja, encontraron dentro una hermosísima talla de la Virgen de las Angustias, a la que empezaron a venerar desde aquel mismo instante.
Cuando la noticia llegó a oídos de los dominicos del convento de San Pablo, estos la imagen reclamaron como suya, pues consideraban que desde el cielo se la habían mandado a ellos, ya que el burro fue primero a su convento.
Interior de la Iglesia de San Agustín
Sin embargo, los agustinos se negaron rotundamente, alegando que ellos habían acogido al burro, mientras que en San Pablo lo habían expulsado sin la menor compasión hacía el animal.
La trifulca acabó buscando solución en el Cabildo, que determinó que la Virgen correspondía a San Agustín, pero dejó una puerta abierta para contentar a los dominicos ya que si alguna vez la Virgen entraba en San Pablo, ya no saldría del templo.

Esto no deja de ser una leyenda ya que casi todos los cordobeses saben que esta imagen de la Virgen de las Angustias es obra del gran imaginero cordobés Juan de Mesa que murió diciendo que a la imagen le faltaban tres días de trabajo.
Curiosamente de nuevo la Virgen enfrentó a ambas parroquias... Mientras que San Agustín tuvo que cerrar para ser rehabilitada y la señora fue trasladada a San Pablo, una vez rehabilitada la parroquia fue reclamada para que volviera a su casa, cosa que la Iglesia de San Pablo se han hecho de rogar para entregarla.¡La leyenda se hizo realidad!





Biografía: 
Fotografías recogidas de Internet de la página Gente de Paz- Leyenda tomada de  Paseos por Córdoba de Ramírez de Arellano 

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